La oportunidad de Yor

Spy x Family © Tatsuya Endo

Sinopsis: Mientras las conversaciones con las chicas del ayuntamiento seguían dando vueltas en su cabeza, Yor hizo un descubrimiento que la dejó atónita, preguntándose qué hacer con esa nueva información.


La oportunidad de Yor


«Darse un beso al llegar a casa es lo más normal».

La mente de Yor seguía atormentada por las palabras de Sharon, lo cual la tenía muy preocupada.

Habían pasado unos días desde que salió con las chicas del ayuntamiento y platicaron de la vida matrimonial. Ella sabía que era importante para establecer cierta normalidad en su vida más allá de ser asesina. Pero al regresar a casa, su mente estaba tan revuelta como los huevos fritos que solía cocinar su esposo en las mañanas.

Su esposo.

Recordar el momento en el que creyó que iba a ser besada la hizo estremecerse tanto que accidentalmente dejó caer la aguja y mató a dos objetivos sin darse cuenta.

—Debo enfocarme en mi trabajo, no puedo distraerme con estas cosas —se lamentó con pesar en su voz.

Después de superar su pequeña crisis, decidió poner fin a todo, contactó al servicio de limpieza de The Garden y se marchó de la escena del encargo. Sin embargo, antes de irse de la reunión con su jefe, se sorprendió por el último anuncio que él le hizo.

—Thorn Princess, debido a que la policía secreta ha estado muy activa desde los secuestros de Edén, vamos a disminuir un poco los encargos.

—¿Eh…? Pero jefe, nuestro…—expresó Yor con dudas, intentando entender la situación.

—Nuestro objetivo es hacer del mundo un lugar más hermoso, pero no podemos arriesgarnos a ser descubiertos —explicó The Shopkeeper—. Por ello, tendré que poner fin a tus tareas de manera temporal.

Yor se quedó atónita al escuchar lo que acababa de decir. Por unos instantes, no pudo procesar la información que acababa de recibir.

—¿Eso quiere decir que…?

—Eso quiere decir que sí tendrás un pequeño descanso —sentenció su jefe—. No te preocupes, serás contactada. Hasta entonces, mantente firme.

Con el respeto de siempre, asintió y se retiró. Sin trabajos de asesina por hacer, sus horarios iban a estar condicionados por el ayuntamiento y cualquier trabajo extra.

Al estar en un puesto de nivel medio, no era tan sobrecargada como las demás empleadas. No obstante, su jefe se había dado cuenta de su productividad y la había amenazado con asignarle más trabajo. Yor no sabía si eso era algo bueno o malo, considerando todo lo que tenía en mente.

Sabía que su vida matrimonial era una farsa, un acuerdo basado en intereses mutuos. A pesar de ello, el anhelo de tener una vida normal la llevaba a alejarse de esa idea hasta el punto de generar la posibilidad de que estuviera enamorada.

Hubiera querido evitarlo, pero todo parecía indicar que era cierto, que las cosas se habían complicado demasiado y que, desde algún momento del cual no tenía un registro claro, había desarrollado sentimientos por su esposo.

Yor no podía creerlo, eso significaba que no era solo una farsa para ella, y quizás para siempre.

Con un nudo en la garganta, se detuvo y miró a la puerta principal de su hogar. Trató de mantener la compostura, pero sus emociones la estaban desbordando.

¿Cómo podría vivir con este descubrimiento? ¿Cómo podría seguir adelante sabiendo que no había forma de ser correspondida?

Pero a pesar de todo, Yor sabía que no tenía elección. Debía aceptar sus sentimientos y continuar su rol como esposa y madre Forger sin detenerse. Tomó una profunda bocanada de aire y finalmente habló.

—Entiendo —se dijo con voz firme pero temblorosa—. Haré lo que sea necesario.

Con determinación, ella giró el picaporte y abrió la puerta. Al ingresar, se percató de que las luces de la cocina estaban apagadas, mientras que en la sala de estar su esposo leía el periódico bajo la tenue iluminación.

—Oh, Yor, llegaste. Te estaba esperando.

—Qué sorpresa verte despierto, Loid —señaló Yor en un tono no muy elevado porque sabía que Anya estaría dormida.

—Bueno, te estaba esperando —contestó Loid con sencillez, incluso al abordar la redundancia de su esposa—. Puedo poner un poco de agua y preparar un té. Aún tengo espacio después de la cena.

—¡Oh, la cena! No te avisé que esta vez quizás podría…

—Yor, no tienes que darme explicaciones —expresó el hombre con amabilidad al verla nerviosa—. Es bueno que salgas con las chicas del ayuntamiento. Es importante que tengas una vida social fuera de la familia.

La sonrisa de Loid al final de su respuesta era cálida y encantadora, mostrando su genuino orgullo al verla abrazar una vida más normal. Era evidente que él apreciaba el esfuerzo de Yor.

¿Cómo era posible no acabar enamorada de alguien así?

Simplemente era inevitable.

Por eso, la idea de engañar a la persona que más quería era lo que más atormentaba a Yor.

—Aceptaré. Me vendría bien algo tranquilo para terminar el día.

Loid asintió y fue a poner el agua, mientras que Yor fue a su habitación para ponerse ropa más cómoda. Tras unos minutos, volvió a la sala de estar viendo ya las dos tazas sobre la mesa baja que estaba frente a los sillones.

—Listo y esperando por ti —declaró Loid con un gesto alentador.

Al notar que su esposo llevaba el abrigo que había usado durante su noche de borrachera, la asesina sintió una mezcla de emociones. Estar enamorada no iba a ser sencillo, eso era claro.

—Muchas gracias por todo esto —respondió ella mientras se sentaba a su lado.

—No es la gran cosa —exclamó el rubio mientras tomaba su taza—. Bien, dime, ¿qué tal estuvo tu día?

—Hice un par de descubrimientos sobre mí —contestó Yor sonriendo con bastante entusiasmo—. Y aunque creo que me va a costar entender cómo funcionan, es una nueva motivación.

Loid no pudo evitar sonreír con sinceridad ante el comentario de su esposa. Había notado que Yor parecía decaída y distante en los últimos días, pero en ese momento se veía radiante. Como espía, sabía que no debía permitirse pensamientos así, pero no podía negar lo que era verdad dentro de todas las mentiras.

—Eso es genial. ¿Y puedo saber qué fue?

—Todavía no tengo un nombre —aclaró Yor, sonando un poco esquiva—. Me gustaría decírtelo más adelante, ¿puedes esperar?

La pregunta tomó a Loid por sorpresa, y sintió que había algo más detrás de eso que ella no estaba compartiendo. Era evidente que la espera no era la única cosa en la mente de Yor.

Se podía sentir que había algo más, algo como un compromiso implícito, una promesa que no se había hablado en voz alta.

Todo en su mente le gritaba que no diera la respuesta que su esposa esperaba, pero no quería ser el causante de arruinar su felicidad en ese momento. Sabía que, en el futuro, podría destrozarla más con sus acciones.

—Esperaré, Yor. Esperaré todo el tiempo que haga falta como esta noche —le indicó Loid, mirándola fijamente a los ojos y sellando parte de su destino.

Yor se sintió conmocionada por el tono de voz de su esposo, que transmitía tanta seguridad y determinación. No pudo evitar sonreír.

—Eso espero —señaló Yor, con cierta emoción en su voz.

Era una situación compleja, pero estaba decidida a encontrar la manera de revelar su trabajo secreto y sus sentimientos sin poner en peligro su relación con Loid.

La oportunidad todavía no existía, pero Yor se esforzaría por conseguirla.


Nota de la autora: Madre de Dios. Endo se estaba guardando el Twiyor por 222 días y con razones. ¡El capítulo 79 ha sido una locura!

Todavía puedo escuchar en la lejanía a los fanáticos festejando. Por eso, como celebración, decidí publicar esto y dárselo como regalo a, cuyo cumpleaños fue hace unos días.

¡Espero que les haya gustado esto!

Ciao.