Reencuentro entre Segurito y el Gato Joe
Una mañana el Gato Joe iba caminando tranquilamente hacia su lugar de trabajo, en Cinemark.
Grande fue su sorpresa cuando vio a alguien, quien le sonaba bastante familiar.
Le tomó algunos segundos, pero el Gato Joe dedujo que aquel sujeto que venía al frente era su viejo amigo, Segurito, sólo con un aspecto diferente al que Joe recordaba años atrás.
- ¿Segurito, eres tú? – preguntó sorprendido el Gato Joe.
- ¿Gato Joe? ¡Hola, cuánto tiempo sin verte! – respondió Segurito, tendiéndole la mano al felino.
- Hola, estás muy… distinto. Casi no te reconocí al ver tu nuevo aspecto. Me recuerdas a un personaje de 31 Minutos.
- Ah, sí. Verás, Gato Joe, llegué a un acuerdo con Aplaplac para que pudiera grabar mi propio programa de internet en YouTube que se llama el Show de la Seguridad, aunque me hice una cirugía plástica para modernizarme.
- ¡Un gran cambio, Segurito! Supongo que aún trabajas para la ACHS.
- En efecto, Gato Joe. ¿Qué ha sido de ti?
- Aún trabajo en Cinemark, aunque no me han vuelto a llamar para algún spot publicitario. ¿Recuerdas las veces que aparecimos juntos?
- Sí, me acuerdo. Y tú te tropezabas en el último segundo. Pero el público entendía bien qué hacer y no hacer en el interior de los cines.
- ¡Lo pasábamos tan bien, Segurito!
- Lamento que no te llamen para más spots publicitarios, Gato Joe. ¿No has pensado en trabajar en otro cine?
- Ha estado difícil la cosa como para que sigan necesitando mascotas en los cines chilenos, Segurito.
- Tal vez algún día puedas ir a conocer mi departamento. Ahí te presentaré a mis otros amigos: Dami, Monstruino, Abel, Nena y Rita Socorro. Te enviaré a tu celular el enlace de mi canal de YouTube para que veas los capítulos subidos de mi programa.
- Gracias, Segurito. Cuando tenga tiempo veré tu canal. Y tomaré en cuenta tu invitación. Bueno, me tengo que ir a trabajar. ¡Adiós, Segurito! ¡Un gusto verte de nuevo! – se despidió el Gato Joe sonriente abrazando a Segurito.
- ¡Adiós, Gato Joe! ¡Espero que nos reencontremos de nuevo! – dijo Segurito, devolviéndole el abrazo al felino.
Y ambos se separaron tomando sus propios caminos.
