¡Hola! :)
¿Qué tal están llevando su domingo? Por este lugar sorprendentemente está haciendo calor, lo cuál es algo bastante extraño ya que, según mi experiencia con años anteriores, para estas fechas tendríamos que estar bastante atacados por el frío. ¡El cambio climático no es un juego!
Por cierto, ¿Qué pensará hacer la pobre Nanoha con su fantasma personal? :)
Disclaimer: MSLN ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.
Capítulo 3: Yo llegué primero
Cuando despertó, ya la luz del sol estaba entrando por el balcón iluminando la sala de estar con luz natural. Tardó unos segundos más en comprender que el dolor repentino que estaba sintiendo su cuerpo era producto de la posición tan incómoda en la que se había quedado rendida en el suelo.
En el suelo.
¿Por qué demonios estaba tirada en el suelo?
Al recordarlo se levantó de un sobresalto, y el movimiento tan brusco casi hace que se diera de bruces contra el suelo por segunda vez en un mismo día. Al incorporarse miró frenéticamente a su alrededor. El cuchillo seguía en el mismo lugar en donde recordaba haberlo dejado el día anterior. Casi a la carrera salió al balcón, pero se encontró con qué alguien había colocado algo del papel que usaba en la cocina para secar algún derrame de líquido sobre el que, en ese momento, debía ser un charco mal secado de café, y también habían dejado en una esquina los pequeños pedacitos de lo que, hasta la madrugada pasada, era una de sus tazas favoritas.
No pudo evitar que un escalofrío recorriera su espalda mientras entraba nuevamente al departamento, cerrando la puerta del balcón tras de sí.
Su mente, en modo automático, hizo que se cambiara de ropa por algo más adecuado para ir a la universidad. Apenas hizo una pausa para lavarse los dientes antes de buscar su teléfono celular, sus llaves y tomar nuevamente su mochila. Estaba en un shock tan grande que no entendía muy bien ni siquiera a dónde se dirigía, pero solo sabía que necesitaba salir de ese departamento urgente o si no iba a sufrir un colapso nervioso.
Cuando ya estaba en el autobús, le escribió un rápido mensaje a Hayate.
"Tenemos que vernos ¡Es urgente!"
Unos minutos después, recibió un mensaje de regreso.
" ¡Hola Coca-Cola! ¿Es de vida o muerte? Tengo una prueba hoy. Si no es de vida o muerte ¿Puedo ir mejor a tu casa mañana?"
Al parecer, le tocaría enfrentar esa situación sola, al menos por ese día.
Y lo peor es que todavía tenía que estudiar para ese estúpido examen.
Se tomó unos minutos para respirar profundamente. Todavía no terminaba de comprender qué rayos era lo que había sucedido en la madrugada. Incluso podía ser solo una jugarreta de su mente, pero eso no quitaba que era algo que no podía resolver justo en ese momento. Así que, lo mejor que podía hacer para salvaguardar un poco su paz mental, era enfocarse en las cosas que sí podía solucionar en ese momento, como su examen o el tener que trabajar esa noche, y luego ver como terminaba de solucionar lo demás.
Era eso, o pedir una cita urgente con el médico.
Su bolsillo no podía permitirse esa clase de frivolidades de momento.
Con una renovada determinación, se dirigió hacia la universidad en la que estudiaba y ubicó un asiento bastante apartado en la biblioteca del lugar, para poder repasar lo necesario para presentar ese examen. Por el tiempo que había perdido durante la madrugada dudaba que pudiese ser capaz de sacar un sobresaliente, pero en ese momento con aprobar la prueba le bastaba. Luego de un par de horas de repaso, Griffith, uno de sus compañeros de clase, la divisó en el lugar y se sentó junto a ella para también revisar el material del examen, lo que Nanoha agradeció profundamente ya que así podía distraerse con algo de conversación trivial y así alejarse del caos mental que se cernía sobre ella.
Luego de una hora adicional de repaso decidieron moverse al salón de clases, ya que antes de ese examen también tenían pautada una clase de otra asignatura.
Cómo Nanoha no se durmió durante esa clase, considerando el hablar monótono del profesor asignado, fue un misterio que sólo Dios podría resolver.
Algunas horas después, y con la fé puesta en la perorata que había escrito en su examen, se dirigió hacia el pub en el que trabajaba y, metiéndose por una nueva noche en el papel de experta en atención al cliente, logró sobrevivir un día más atendiendo mesas sin derramar una bebida o ser insultada en el intento.
Había sido una buena noche, no se podía quejar. Las propinas que estaban guardadas felizmente en su bolsillo eran la prueba de que el turno había sido productivo.
Y allí, luego de un día asquerosamente largo, estaba nuevamente frente a esa puerta. Suspirando, introdujo la llave en la cerradura y se dispuso a entrar al departamento. Una vez dentro, cerró los ojos antes de encender la luz de la cocina, rogando internamente que el evento del día anterior fuese únicamente una pesadilla y que todo hubiese regresado a la normalidad.
Pero, cuando abrió los ojos nuevamente, la luz de la cocina hizo que pudiera percatarse de que, su pesadilla, estaba sentada en el sofá, mirándola con interés.
No pudo evitar dar un respingo del susto. Por inercia, cerró los ojos de nuevo.
- ¿Te calmaste? - preguntó suavemente la joven, desde su asiento en el sofá.
Ante la pregunta, una chispa de furia se encendió en la cobriza.
- Definitivamente me estoy volviendo loca - murmuró Nanoha, casi para sus adentros.
- No, no te estás volviendo loca. Es normal estar sorprendida… Supongo.
Nanoha observó a la chica nuevamente. La aparición la veía con el mismo mirar triste que había alcanzado a notar el día anterior. Vestía las mismas ropas e incluso algunos mechones de cabello rubio saltaban a la vista de manera descuidada. A pesar de que la sola idea de que ¿Un fantasma?, ¿Un espectro?, o lo que fuera esa chica era de por sí aterradora, la joven rubia parecía no ser capaz de hacerle daño ni siquiera a una mosca. Más bien solo estaba allí, mirándola como si estuviese cargando todo el peso del mundo sobre sus hombros.
Quizá no estaba tan mal darle una oportunidad ¿No?
En verdad se estaba volviendo loca.
- ¿Puedes escucharme? - preguntó nuevamente la chica rubia, casi con algo de vergüenza.
Al ver que no recibía respuesta, la joven solo suspiró
- No sé por qué estoy insistiendo tanto - murmuró, abatida, desviando la mirada - Seguro no puedes escucharme.
Algo en la visión de esa chica, con cara compungida producto de la decepción, hizo que algo se removiera dentro de ella.
- Sí, puedo escucharte - respondió Nanoha, incapaz de controlar sus palabras.
Ante esa afirmación, la chica rubia subió nuevamente su mirada, y su rostro pareció llenarse de ilusión.
- Hola - dijo la chica, sonriendo como lo había hecho el día anterior.
Nanoha se acercó cautelosamente a la sala de estar. No sintiéndose lo suficientemente aventurera como para tomar el asiento disponible en el sofá, optó por recostarse en uno de los pilares de la cocina, para poder ver mejor a la rubia.
- ¿Puedes explicarme lo que está sucediendo? - pidió Nanoha, intentando que no se reflejara el pánico en su voz.
- Eh. No sé a qué te refieres - empezó a decir la joven, deteniéndose ante la mirada acusadora de Nanoha - O sea, lo que quiero decir es que no sé qué quieres que te diga. No entiendo bien qué quieres saber.
- Podrías empezar por explicarme qué demonios eres tú - pidió Nanoha, quizá de una manera un poco más ruda de lo que realmente quería.
- Soy un fantasma, supongo - respondió la chica, con un deje melancólico en su voz.
Si alguien más le estuviese contando esa situación estaba segura que pensaría que le estaban tomando el pelo. Pero allí estaba ella, con una chica sentada en su sofá que decía ser un fantasma. Y la verdad, después de haber superado la impresión inicial y, sobre todo, al ver la cara de tristeza de la chica, se estaba empezando a conmover.
Aún un poco dubitativa, caminó por la estancia tomando el asiento disponible en el sofá, ante la sorpresa de la chica.
- Entonces ¿Realmente estás muerta? - inquirió Nanoha, esta vez con un tono un poco más suave.
- Sí, eso parece - contestó la joven, suspirando.
- Disculpa si fui un poco brusca al inicio. Me asusté un poco.
La melódica risa de la joven se escuchó resonar por la sala.
- Tranquila, es algo normal. No todos los días ves un fantasma - comentó divertida la joven, mientras entrelazaba sus manos.
- ¿No estarás enterrada aquí verdad? - preguntó Nanoha de golpe, entrando en pánico al pensar en esa posibilidad.
- ¡No! - se apresuró a negar la chica - Mi cuerpo… No creo que esté en este lugar. Algo me mantiene atada a este espacio creo. Siempre termino volviendo.
- Allí tenemos un problema.
Nanoha no pudo evitar suspirar al magnificar el problemón en el que estaba metida.
- Verás - empezó a decir Nanoha - Renté este lugar. Este es mi hogar ahora. Cuando lo renté no sabía que estaba, no sé, embrujado. Gasté todos y cada uno de mis ahorros en rentar este departamento, así que no tengo ni donde caerme muerta en estos momentos. Entonces, a lo que voy es, ¿Crees que haya alguna posibilidad de que puedas irte a otro lugar mientras esté viviendo aquí?
La chica la miró comprensiva, pero, esbozando una sonrisa triste, negó lentamente con la cabeza.
- Lo siento, pero, como te dije hace un rato, siempre termino volviendo a este lugar - explicó la rubia, jugueteando con sus manos - No es como si pudiese desaparecer y ya. Además, si a eso vamos yo llegué primero.
- ¡Pero si no pagas el alquiler! - exclamó exasperada Nanoha.
- Beneficios de ser un fantasma - replicó la joven, encogiéndose de hombros.
Ante la cara de tragedia de Nanoha, la joven habló nuevamente.
- Puedo intentar minimizar mi presencia si quieres - sugirió la chica - También puedo ayudarte con pequeñas cosas. Pero no puedo irme, eso es indiscutible. O al menos no sé cómo hacerlo. Si lo supiera lo hubiese hecho hace mucho tiempo.
- ¿Ayudar? - murmuró Nanoha, entendiendo de pronto - ¿Fuiste tú quién movió las latas cuando recién me mudé?
- Si.
- ¿Y quién apagó la cocina cuando la dejé encendida?
- Así es
- ¿Y quién guardó la taza el día de ayer?
- Sip, soy culpable.
La confusión en la cara de Nanoha no tenía precio.
- Pero, la taza del otro día te atravesó… Cómo, ¿Cómo puedes mover esas cosas?
La joven rubia la miró por unos segundos, casi como si estuviese evaluando qué tanto podía decirle. Luego de un largo rato, decidió que la mejor manera de explicarlo era mediante la práctica.
- Ah, acerca de lo que pasó con la taza - empezó a decir la chica - Por favor. No lo hagas de nuevo. No me lastima pero la sensación no es para nada agradable. Verás, usualmente soy… incorpórea. Es extraño de explicar. Es como si fuese parte del aire. Imagínate que soy como un cúmulo de energía, que en este caso puedes ver, pero usualmente no puedes tocar. Si intentas tocarme y mi energía está "dispersa", es como si me estuvieses atravesando, y solo siento como un cosquilleo raro. Así como cuando se te duerme el pie ¿Me entiendes?
- Creo - murmuró Nanoha - Es decir, no mucho.
- Mira, inténtalo.
La joven le extendió una de sus manos a una distancia prudente. De la pálida mano parecía brotar un ligero haz de luz, y Nanoha no podía negar que sentía algo de temor entre tanta curiosidad.
La miró por algunos segundos, pero la curiosidad mató al gato, así que, aún asustada, intentó tomar la mano que la joven le ofrecía.
Su mano efectivamente no encontró nada corpóreo a lo que aferrarse, sino que atravesó limpiamente la mano que le estaban ofreciendo. Eso sí, el cosquilleo extraño que recorrió su brazo, casi como un escalofrío, fue bastante inesperado.
- ¿Ves? Eso que sentiste es similar a lo que siento cuando me atraviesas con algo - comentó la rubia.
- Tengo que aceptar que sí es una sensación bastante rara - admitió Nanoha - Lo siento.
- No te preocupes. Ahora, también puedo concentrar mi energía en ciertos puntos, y así puedo tomar un aspecto más "corpóreo". Es así cómo puedo mover algunos objetos pequeños, pero no puedo hacer nada tan extremo, porque me cansa muchísimo, y no sé muy bien cómo se reponen esas energías. Mira, inténtalo ahora de nuevo.
La joven le extendió nuevamente la mano, pero esta vez Nanoha notaba que la luz que parecía irradiar de la mano de la chica era más notoria, casi más definida.
Temblorosa, acercó su mano, y sus palmas se encontraron.
La mano de la chica se sentía bastante fría al tacto, pero era suave. Al juntar sus manos, no pudo evitar alzar su mirada y encontrarse con la de la joven, quién le sonreía gentilmente.
No estaba nada mal.
Dándose cuenta de que llevaba varios segundos con su mano sobre la de la joven, Nanoha retiró su mano bruscamente, sonrojándose.
- Disculpa mi atrevimiento - se excusó Nanoha, evitando mirar a la rubia - Tenía mucha curiosidad.
- Descuida - dijo la chica, restándole importancia - Es algo normal.
- Y… Disculpa si es imprudente. Podría saber… Es decir, ¿Desde hace cuánto…? Ya sabes.
- ¿Hace cuanto me morí? - preguntó la chica, divertida ante la perturbación de la cobriza.
- Sí, eso mismo.
- Es difícil saberlo.
El rostro de la joven volvió a llenarse de tristeza, y Nanoha sintió que empezaba a comprender lo que sucedía con la chica. Al fin y al cabo, la insistencia de su pregunta al inicio era un gran indicio de lo que sucedía.
" ¿Puedes escucharme?"
Esa chica debía sentirse profundamente sola.
- Creo que la percepción del tiempo se distorsiona un poco cuando estás de este lado - comenzó a decir la joven, con la voz llena de melancolía - No podría sacar una cuenta exacta, ya que aún es bastante confuso para mi qué fue lo que sucedió. Además de mi nombre, no recuerdo mucho más, pero desde que empecé a entender un poco más lo que sucedía creo que he alcanzado a ver unos cuatro o cinco inviernos.
¿Cuatro o cinco inviernos?
Eso tendría que ser como unos cuatro o cinco años.
Pensándolo bien, quizá no era tan malo tener una roomie fantasmal, al menos por un tiempo.
- Bueno, está bien. En vista de que tú no puedes irte, y yo tampoco tengo dinero para mudarme de nuevo, supongo que podemos compartir este espacio, al menos hasta que consiga dinero para poder irme a otro lado - concedió Nanoha.
Nuevamente el rostro de la joven se iluminó con una sonrisa.
- ¡Genial! - exclamó la rubia - Por cierto, me llamo Fate - agregó, sin dejar de sonreír.
No podía negar que tenía un bonito nombre.
- Bien, Fate. Mi nombre es Nanoha.
Ante la mención de su nombre, Fate no pudo evitar que un cosquilleo la recorriera.
- Un placer conocerte, Nanoha.
N/A: ¿Ustedes hubiesen salido corriendo?
¡Hora de los reviews!
Nadaoriginal: ¡Perate! Yo no la maté. Cuando llegué ya se había muerto jajaja. Ese es el beneficio de la ficción y bueno, no había pensado en la frialdad pero supongo que, así como en la vida, a la pobre Nanoha le tocará conceder algunos sacrificios jajaja. Y por cierto, cada vez que leo esa última frase muero de la risa jajajaja ¡Tas pasaó!. Más le vale apurarse x'D
Chat'de'Lune: ¡Un gusto saber de ti! Espero que te encuentres muy bien :) Al parecer Nanoha se sacó el premio mayor, pero no sé que tan contenta puede estar con ese regalito al inicio jajaja. Parece que esta vez la rubia está rodeada de ciertos misterios. Ahora que me compartes esa anécdota he de confesar que he tenido experiencias similares. Incluso (y esto también es en serio) una vez, hace algunos años, alcancé a ver el rostro de una y ¿Podrás creer que me miró con cara de fastidio?. Lo único que le faltó fue decir "Lo que me faltaba, ahora esta pendeja me puede ver también" Jajajaja. Creo que desde esa vez le perdí un poco el terror al tema. Afortundamente no es algo que me pase todos los días! (Y me pinta a que, la Fate fantasma, es más dulce y menos arisca :p )
Zaisoh: Así es mi querido Zaisoh, todo será revelado en su momento. ¡Esperemos que a Nanoha le pase el susto primero jajaja! Y no lo sé, no lo sé, ¿Quién sabrá que pasará? ¡Oh! No sabía que había tanto material del tema, así que estoy ahora un poco perdida jajaja. ¡Otro motivo para ponerme al día!
Miko86: Pero si hasta la vida se complica a veces jajaja! Complicar cosas es mi pasión :p Lanzar una taza del susto es muy de Nanoha, pero, si tengo que ser honesta, me llega a pasar algo así de claro y prolongado y creo que me desmayo primero. ¡No me mates!
