—¿Me puedes explicar qué hacemos un domingo por la mañana en un campo de Rugby a menos demasiados grados?

Draco no contestó a Pansy, estaba muy ocupado mirando a los jugadores en el campo, especialmente a uno.

Uno que se estaba llevando montado por delante a otro jugador del que debía ser del otro equipo, al menos vestían colores diferentes.

Draco no tenía ni idea de lo que allí se estaba jugando, en realidad no tenía idea de ningún deporte, no podían interesarle menos.

Pero el viernes por la noche conoció a un maromazo en un bar, y a él sí que se lo llevó montado contra la pared.

Draco entendía que esos encuentros siempre eran ocasionales, que no iban a más allá del polvo consumado, pero antes de marcharse el maromazo de ojos verdes le besó y le dijo que estaría jugando el domingo y que le encantaría verle.

No iba a ir, en realidad se estaba planteando muy seriamente salir lo más rápido de allí en cuanto acabara la cosa violenta esa de juego, pero no podía más que quedarse embobado cada vez que su polvazo tenía la pelota en la mano, o empotraba a alguien contra el suelo. Era totalmente hipnótico.

Pero todo su plan de huída se fue a la mierda cuando Harry-maromazo-Potter lo encontró con la mirada en las gradas. Su sonrisa fue tan amplia y sincera que Draco le correspondió de igual manera.

El momento lo rompió otro jugador que se llevó por delante a Harry, pero la sonrisa de tonto no se le borró a Draco mientras su amiga le miraba con la boca abierta.

—Ahora lo entiendo todo, te comprendo, está buenísimo —dijo Pansy, mucho más contenta ahora que sabía el motivo por el que había salido con resaca un domingo por la mañana para ver tipos pegándose golpes unos a otros detrás de una pelota extrañísima.

Pero Draco dejó de escucharla cuando el partido acabó y Harry fue hasta él aún en las gradas, tenía una ceja rota.

—¡Has venido! —sorprendió a Draco dándole un fuerte abrazo que acabó en un beso delante de todo el mundo.

Pansy se rio, pero Draco la ignoró.

—Sí, bueno, yo… soy un apasionado de este deporte —mintió burdamente.

—Me alegro —dijo su maromazo, pero sus compañero de equipo le requerían— ¿Me esperas a que salga? Iremos todos a tomar algo a un pub.

Draco asintió y Harry le dio otro beso antes de irse.

—Con que un apasionado —se burló Pansy.

—¿Cómo se supone que se llama este deporte? —preguntó Draco y ambos se echaron a reír.

FIN

¡Cómo me gustan este tipo de trama!