(Continuación del de ayer)
—Draco me ha dicho que juegas al fútbol —dijo Lucius Malfoy en la cabecera de una mesa demasiado grande para solo cuatro personas.
—Rugby, señor, juego al rugby —corrigió Harry, sonriendo a Draco.
Su novio le había llevado a una cena con sus padres, pero nunca pensó que serían tan... tan... Malfoy.
Llevaban saliendo seis meses, en realidad a Harry le parecía un poco pronto para conocer a sus suegros, pero estaba loco por Draco, y si para él era importante, él iría y se tomaría aquella extraña sopa que trataba de no sorber.
Estaba haciendo un pésimo trabajo.
—Pero si es correcto que está estudiando para trabajar para el Estado, ¿cierto?
—Me preparo para entrar al cuerpo de policía.
La ceja levantada y la mirada del padre al hijo fue muy delatora.
—¿Policía? —preguntó sin volver a probar la sopa—No nos habías contado eso, hijo.
—Padre.
—Serví cinco años en el ejército, pero me gustaría algo más tranquilo y en un futuro formar una familia.
Draco le sonrió con las mejillas sonrojadas, debía reconocer que no esperaba verlo aquel domingo en el partido de su equipo. No es que se hubieran dedicado mucho a hablar y conocerse la noche que se conocieron. Pero aquel domingo, pudieron hacerlo un poco más.
Le gustaba la acidez de Draco, y lo mal que fingía que era un apasionado de los deportes.
Pocas veces un polvo de una noche se convertía en algo más, él lo sabía bien, pero esta vez había cuajado, y esa comida era la antesala a una nueva noticia para los Malfoy.
—Nos vamos a ir a vivir juntos, padres.
En este caso, la que se atragantó fue la señora Malfoy.
—Eres demasiado joven, Draco —cortó su padre.
—¡Tengo 23 años! —se quejó Draco.
Y entonces comenzó una auténtica batalla campal de silencios y miradas gélidas, ni en el campo de batalla Harry había sentido tanta hostilidad hacia su persona.
Cuando se fue de la mansión Malfoy Draco le acompañó a la puerta.
—Podemos esperar si quieres —le dijo Harry— quizás es un poco pronto. Cuando entre al cuerpo de policía.
Draco se enganchó de su cuello y negó mirándole al modo Malfoy que había visto allí adentro.
—Tú y yo vamos a vivir juntos, y nada ni nadie va a decirnos qué hacer.
FIN
