Harry llevaba más de 10 minutos buscando a Draco, y no sería tan urgente si no tuvieran que cortar la tarta de la boda, la boda de ambos.

—¿Has visto a Draco? —le preguntó Harry a Pansy y la mirada evasiva, la segunda que encontraba de parte de los amigos de Draco, comenzó a inquietarle.

Harry dio otra vuelta sin resultado, pero la ansiedad comenzaba a treparle por las entrañas. ¿Qué demonios estaba haciendo?

Sabía las dudas de Draco sobre ese enlace, sobre lo que todos dirían, pero allí solo estaban sus personas más cercana. Todos los que los querían.

Miró al exterior, caía una lluvia que había amenazada con tormenta, esta parecía haberles dado una tregua al menos en el momento del enlace, ahora las gotas eran grandes y continuas, en nada estaría diluviando.

El exterior era el único sitio donde no había mirado, pero dudaba que Draco estuviera allí, sabía cuánto odiaba, su ya marido, la lluvia.

Se subió las solapas de su smoking cuando el frío se le coló por el cuello. Y entonces lo vio.

—¡No! —gritó Harry—. Me lo prometiste.

Había encontrado a Draco, y lo había encontrado cometiendo el mayor acto de traición.

La cara de culpa de Draco era auténtica.

—Harry puedo explicártelo…

Pero Harry no quería ninguna explicación, se fue directo hasta su marido y le quitó el cigarrillo de la mano. Ambos habían prometido dejar de fumar y para desgracia de Harry, a Draco a penas le había costado pero para él estaba siendo una completa tortura.

La boda, todos los preparativos, la prensa, todo había sido estresante y no había probado ni una calada.

El cigarrillo estaba medio mojado pero Harry aspiró de él llenando sus pulmones. Sintió como estos morían un poco pero como a él le resucitaban. Lo acabó de solo dos caladas.

—Lo siento —dijo Draco sacando una cajetilla bien escondida dentro de su smoking.

—No era así como esperaba pasar nuestra boda.

Draco le pasó un brazo por los hombros y le acercó más a él mientras ambos compartían otro cigarrillo.

—¿Podemos dejarlo mañana? —preguntó Draco— Preferiría no volver a mojarme bajo la lluvia.

—O quizás podamos hacerlo después de la luna de miel.

Draco sonrió y le dio un beso con sabor a nicotina.

Harry se acordó que les estaban esperando para cortar la tarta, pero podían esperar un poco más, al fin y al cabo, ellos eran los novios.