—Por favor, Black, mi hijo hace eso desde antes de entrar en Hogwarts —dijo petulante Lucius.
—Harry fue el jugador de Quidditch más joven —le rebatió Sirius.
—Solo porque Dumbledore es un viejo chocho al que se le nota el favoritismo. —Lucius bufó indignado.
—No te permito que hables así de Albus —se enfadó Sirius.
—¿O qué? —le apuntó con su bastón Lucius— ¿Me quitarás 5 puntos también a mí, profesor?
—Yo nunca…
Harry y Draco cerraron la puerta sin que sus progenitores les prestaran la más mínima atención.
—Son ridículos cuando se ponen así —se quejó Draco.
—Al menos tu padre no trabaja en Hogwarts, a veces Sirius me hace sentir tanta vergüenza.
—Eso es porque aún no se le ha ocurrido —aseguró Draco con cara de espanto ¿sería su padre capaz de optar a un puesto en Hogwarts? Solo aceptaría el de director y no es que le tuviera especial cariño a Dumbledore pero esperaba que aguantara vivo hasta que él terminara la escuela.
Harry le tomó de la mano y Draco se relajó.
—¿Cómo crees que se tomarán lo nuestro? —le preguntó y Draco calculó las opciones.
—Se las arreglarán para competir también en eso, seguro que asegurarán que su hijo es mejor besando o vete a saber qué.
Harry tiró de él a través de su mano mientras se alejaban de las discusiones que nada tenían que ver con ellos.
—Si quieres podemos practicar hasta volvernos expertos —sonrió besando a Draco.
—Maestros de los besos —le correspondió Draco, dejándose arrastrar por Harry a cualquier lugar tranquilo de aquel castillo.
