Era hora de que volviese. Realmente extraño la pequeña comunidad que había aquí cuando empecé a escribir fics de Rozen Maiden, pero en fin, hay que seguir adelante, con fe de que algún día habrá un nuevo anime de esta serie, ya sea para completar alguna de las versiones pre-existentes (lo que más me gustaría que ocurriese) o para empezar todo de cero, que igual espero que no se deje a la mitad. Como sea, Rozen Maiden no me pertenece.
Secado a paso lento
Otro día normal en la casa de los hermanos Sakurada. Jun estudiaba como un condenado y de tanto en tanto llamaba a Tomoe para aclarar alguna duda que surgiese sobre la marcha, Nori descansaba de estar haciendo los deberes de la casa y repasaba sus lecciones del día, Shinku veía el show de Kun-kun con total devoción mientras bebía té de lo más tranqui, Hinaichigo pintaba mientras cantaba, Kanaria venía de visita y se quedaba comiendo galletitas como si se hubiese unido al lado oscuro, y Suiseiseki y Souseiseki estaban sentadas en la mesa haciendo nada… aunque perfectamente uno podría suponer que las gemelas estaban más bien buscando mentalmente el significado del Universo, en vista de la cara que ponían ambas.
─ ¡Cuidado, Kun-kun! La señora Neko está detrás de ti… ─ Shinku estaba que brincaba del sofá, pero no lo hacía para no tirar su sagrada taza de té.
─ Kun-kun es una mente maestra del detectivismo-kashira ─ Kanaria también desviaba su atención hacia la tele.
─ Ya me aburrí-desu. Mejor vamos a regar las plantas, Souseiseki ─ Suiseiseki agarra la mano de su gemela para llevarla al jardín ─. Lo que sea con tal de matar el aburrimiento-desu.
─ Últimamente te aburres fácilmente ─ le dice Souseiseki con una gota en la nuca.
─ Ya lo sé, pero si no tenemos nada que hacer no se puede evitar que me aburra tanto-desu.
─ Bueno, entonces te acompaño. Vamos.
Ambas muñecas alemanas se ponen entonces con el trabajo de jardinería. Como las demás muñecas no les prestaban la más mínima atención, pues la labor la llevaban a cabo solas, pero como ambas eran buenas en esa labor, entonces no es que importara mucho la indiferencia del resto. Suiseiseki invoca su regadera y se pone a regar todas las plantas que allí se encontraban, incluyendo el césped y los hierbajos sueltos que habían por ahí. Aquello sí resultaba mucho más entretenido para Suiseiseki, la cual se pone a bailar mientras repartía agua aquí y allá, preocupando un poco a Souseiseki, la cual ya había invocado sus tijeras para desmalezar los cultivos de flores.
─ Pendiente de dónde vas, Suiseiseki. Podrías darte un golpe.
─ Estoy bien-desu.
Un par de florituras con la regadera, y daba ya la impresión de que Suiseiseki ya iba a terminar con su parte del trabajo para que así Souseiseki pudiese asumir su parte, pero ninguna de las gemelas se daría cuenta de que Suigintou justo llegaba, y antes de que pudiese decir nada se ve completamente mojada por la regadera de Suiseiseki.
─ ¡La regué literalmente-desu!
─ Por eso te dije que estuvieras más pendiente de lo que haces, Suiseiseki ─ Souseiseki va corriendo con su gemela para ayudarla en caso de que Suigintou se pusiese hostil.
─ ¿Qué le hiciste a mi vestido, idiota? ─ Suigintou contempla cómo había quedado completamente empapada ─ Así no puedo regresar con mi médium. Tengo una imagen que cuidar.
─ Lo sentimos, Suigintou. Fue sin querer queriendo ─ Souseiseki saca un pañuelo y se lo pasa a la muñeca albina ─. Ya mismo hablamos con Nori para que te seque la ropa.
─ ¿Secarme la ropa? ¿Y qué clase de magia utilizan aquí para secar la ropa así de rápido?
Las gemelas se miran mutuamente. Estaba claro que Suigintou no estaba enterada de cómo funcionaba la cosa por esos lados. Llevar una vida limitada a ir entre un hospital y una iglesia en ruinas tiene sus consecuencias.
Cinco minutos después
Suigintou no se lo podía creer.
La estrategia para secar la ropa de la prusiana consistía en que Nori había colgado la ropa para ponerla al sol para que así seque sin más ceremonia que esa, y mientras tanto la muñeca albina se había quedado con una camiseta de Nori, y es que ni su ropa interior se había salvado de quedar mojada por causa de Suiseiseki. Y ahora, teniendo encima una prenda más grande que ella misma, tenía que quedarse en casa del médium de Shinku, Hinaichigo y Suiseiseki un buen rato. Sentía que no podía irle peor, y eso que recién había llegado.
─ Siéntete como en casa mientras tu ropa se está secando, Suigintou-chan ─ le dice Nori al tiempo que le acerca una taza con chocolate caliente.
─ No creo tener otra opción ─ Suigintou toma asiento en la mesa, a lo que Kanaria finalmente la ve.
─ ¿Por qué estás desnuda en casa ajena-kashira? No me digas que… ─ Kanaria esboza una sonrisa burlona que a Suigintou no le gusta nada ─ ¿Acaso mojaste tus chones-kashira?
─ ¡Claro que no, y me extraña que no te dieras cuenta de nada! ─ Suigintou estaba bastante roja, aunque no estaba muy claro si era por la furia o por la vergüenza ante lo que le preguntó la italiana ─ ¡Fue la tonta de Suiseiseki! Puedes preguntarle si quieres…
─ Cuando me di cuenta vi que tenía los calzones como si viniera de nadar con ellos puestos-desu ─ dice Suiseiseki de golpe, dejando a Suigintou en blanco.
─ ¡Lo sabía-kashira! Es bastante vergonzoso que Suigintou se moje encima. De Hinaichigo me lo esperaría porque es una niña, pero de Suigintou no me esperaba que algo así ocurriese-kashira ─ se reía la muñeca italiana, y Suiseiseki la acompañaba en aquello.
─ ¡Eso no es verdad, Kanaria! ─ protesta Hinaichigo dejando de lado su dibujo ─ Hina no moja la maleta desde hace una semana. Hina es una muñeca grande-nano.
Que la comparasen con Hinaichigo resultaba sumamente vergonzoso para Suigintou, especialmente si la comparación iba justamente por ese lado. Antes veía algo complicado poder aguantar en esa casa, pero ahora pensaba que sería un verdadero reto lo que tenía en frente. Ya no sería solo una lucha por aguantar hasta regresar con Megu, sino que debía también mantener la cordura en el proceso, cosa que de entrada parecía complicado.
─ ¡Bien hecho, Kun-kun!
Por un momento a Suigintou se le había olvidado otro detalle no menos importante, y era que tenía que convivir de alguna manera con Shinku. En ese sentido contaba con muy mala suerte, pero no podía hacer nada para evitarlo. Afortunadamente la inglesa estaba completamente inmersa en la tele y no estaba para entablar una conversación con Suigintou.
─ En vista de que Suigintou se va a quedar ahí sentada, yo como que mejor vuelvo a trabajar en el jardín-desu ─ Suiseiseki vuelve a invocar su regadera antes de salir al jardín seguida de Souseiseki.
Las muñecas gemelas se dedicaron durante los siguientes minutos a renovar en fuerzas las plantas del jardín, y esta vez Souseiseki sí usa las tijeras para deshacerse de la maleza, que resultaba no haber mucha por esos lados, haciendo el trabajo mucho más rápido y sencillo. Era posiblemente lo más interesante para ver, pero igual a Suigintou la hacía dar ligeras cabezadas de sueño. Estar ahí le resultaba sumamente aburrido, y el tiempo de espera apenas había empezado a correr.
Pronto su mirada pasa a posarse en Hinaichigo. Dibujos infantiles y un tarareo de alguna canción que la prusiana no identificaba en absoluto. Tal vez se trate de alguna melodía inventada por la propia Hinaichigo, si bien Suigintou no intentaría confirmarlo.
─ Desu, desu desu desu… ─ se escuchaba cantar a Suiseiseki a lo lejos mientras seguía nutriendo las plantas.
─ Kun-kun es bastante listo, mucho más de lo que me hubiese imaginado-kashira ─ Kanaria seguía pendiente del programa ─. Desde luego que no es un competidor digno para la más lista de las Rozen Maiden, es decir yo-kashira.
─ Que tú seas la más lista es una afrenta para todas las Rozen Maiden ─ dice Suigintou entre dientes, pero Kanaria alcanza a escucharla.
─ ¡Lo dice la muñeca que acaba de mojarse encima-kashira!
─ ¡Que yo no me mojé, fue la tonta de Suiseiseki! ─ Suigintou ya no veía de qué manera decir las cosas, pues claramente Kanaria no le creía ─ Bah. Esto es una pérdida de tiempo.
─ En efecto, tus excusas no me dejan prestarle atención al programa-kashira.
Kanaria vuelve su concentración a la tele, e incluso deja la mesa para tomar asiento al lado de Shinku. Ahora ambas se ponían a hablar mientras veían lo que hacía el detective Kun-kun. Resultaba irritante para Suigintou, pero era más interesante que todo lo demás que estaba ocurriendo alrededor de la albina.
─ Mira mi dibujo, Suigintou ─ Hinaichigo acerca el papel en el que estuvo garabateando, y Suigintou tiene dificultad para identificar lo que era.
─ ¿Qué es eso? ─ agarra el dibujo para así verlo más de cerca y tratar de identificarlo ─ Es un dibujo muy extraño. Creo que los humanos llaman a esto "arte abstracto"… ¿Esto acaso es el dibujo de una gallina?
─ No es una gallina. Te dibuje a ti-nano.
─ ¿Cómo osas hacer un dibujo tan feo de mí? ─ Suigintou le devuelve el dibujo a Hinaichigo con brusquedad ─ Rómpelo de una vez.
─ ¡No lo haré-nano!
Suigintou salta sobre Hinaichigo para romper el dibujo, pero la muñeca francesa consigue esquivarla y se lleva corriendo el dibujo. Suigintou tenía la intención de seguirla, pero la enorme camiseta de Nori que llevaba puesta no la dejaba volar. La alternativa sería quitarse la camiseta de encima, aunque eso implicaría ir tras Hinaichigo completamente desnuda, y eso sin duda sería algo vergonzoso. No le queda de otra que ir tras Hinaichigo andando y lidiando con la camiseta de la mejor manera posible.
Jardín
─ ¡Listo! Hemos hecho un buen trabajo-desu.
─ Ya lo creo ─ Souseiseki hace desaparecer sus tijeras y pone sus manos en las caderas para contemplar con satisfacción el jardín ─. Ha quedado precioso. Ahora podemos descansar, Suiseiseki.
─ Desde luego, que nos lo merecemos-desu.
Las gemelas se disponen entonces a regresar a la casa para disfrutar de una buena taza de té y algunos dulces, cuando ven a Hinaichigo y Suigintou corriendo de un lado a otro. No entendían lo que estaba pasando, pero Suiseiseki ya podía anticipar que se trataba de alguna tontería entre ellas. Hinaichigo sale finalmente de la casa y se pone a correr por el jardín, y Suigintou continúa persiguiéndola con todo lo que tenía, ambas ignorando a las gemelas.
─ ¡Como pisen las flores les daré unas buenas nalgadas a ambas-desu! ─ amenaza Suiseiseki con tono autoritario.
Hinaichigo llega hasta el tendedero donde estaba la ropa de Suigintou y le da unas cuantas vueltas mientras sigue huyendo de Suigintou. Sin que la prusiana se diera cuenta, la parte inferior de la camiseta de Nori se engancha a la base del tendedero, y al momento en que se aleja para seguir a Hinaichigo se termina cayendo por el tirón al tiempo que el tendedero se viene abajo. La ropa de Suigintou cae sobre la tierra recién regada, por lo que se ensucia completamente con el barro.
─ La embarró literalmente-desu ─ dice Suigintou entre dientes y de manera burlona.
─ Ya se debe haber secado la ropa de Suigintou-chan ─ aparece nuevamente Nori, viendo el tendedero en el suelo, la ropa de Suigintou completamente sucia y la camiseta que le dio a la prusiana también sucia, aparte de enredada ─ ¿Eh? ¿Alguien me puede explicar qué pasó aquí?
─ Pues que Suigintou ensució la ropa-desu ─ se apresura a responder Suiseiseki.
─ ¿Ahora ensuciaste tus chones? Estás cayendo cada vez más bajo-kashira ─ se escucha decir a Kanaria.
─ Siempre supe que Suigintou tenía ese problema ─ dice esta vez Shinku.
Suigintou se deja caer en el suelo. Hasta Shinku decía esas cosas de ella, por lo que sentía que su humillación había alcanzado su peor punto.
─ Alguien… acabe conmigo y ponga fin a mi sufrimiento ─ dice la albina en medio de fingidas convulsiones.
Media hora después
Nori había lavado la ropa de Suigintou y la puso a secar de nuevo, y aparte de eso le dio una camiseta nueva a Suigintou para cubrirse y que estuviese limpia, aunque antes tuvo que mandarla a darse un baño. Ahora la prusiana estaba sentada con Kanaria y Shinku, viendo también el show de marionetas de Kun-kun. Hinaichigo seguía con sus dibujos como si nada, y las gemelas disfrutaban de su merienda. Todo parecía ir de lo mejor para las muñecas, o al menos así era para la mayoría de ellas.
Suigintou no soportaba estar más tiempo allí. Era verdad que no tenía alternativa, pero deseaba irse cuanto antes. El programa finalmente termina, y Shinku es la primera en levantarse del sofá y va en busca de un delantal, cosa que a Suigintou deja completamente extrañada.
─ ¿Qué piensas hacer, Shinku? ¿Acaso te vas a poner a limpiar la casa? ─ dice Suigintou con tono burlón ─ No sabía que ahora hacías de servidumbre en casa.
─ No. En vista de que estás aquí en calidad de invitada, pensé que no estaría de más hacer algunas galletas.
─ ¿Galletas para mí? ¿Y tú sabes hacer galletas?
─ ¡Claro que sí sé hacerlas! ─ dice Shinku haciéndose la ofendida ─ Quédate ahí sentada y verás que van a estar muy sabrosas. No voy a tardar mucho.
Suigintou arquea una ceja, pero no le presta mayor atención al tema. No pensaba que aquello fuera a adquirir mayor importancia, por lo que intenta cambiar el canal de la televisión para así poner otra cosa, cuando ve a Kanaria poniendo cara de preocupación.
─ ¿Y a ti qué te pasa?
─ Suigintou, debes huir ahora que puedes-kashira.
─ ¿Ah? ¿Y a qué viene eso? ¿Por qué debería huir?
─ Tú no has probado las galletas de Shinku, así que no has sentido todavía el verdadero terror-kashira ─ Kanaria se lleva ambas manos a la cabeza mientras hacía como que le llegaban recuerdos de Vietnam ─. Mejor vete ahora. La vergüenza de salir con la ropa completamente mojada a la calle no es absolutamente nada en comparación con lo que vas a sufrir si Shinku te hace comer sus galletas-kashira.
─ ¿Tan grave es? ─ Suigintou ve un asentimiento en Kanaria, y luego, observando a las gemelas, ve que Suiseiseki también asentía ─. En ese caso aprovecho para seguir tu consejo y me voy lo antes posible…
Queriendo apresurarse por irse, Suigintou se baja del sofá y va por su ropa tan rápido como le permiten ir sus pies y el peso de la camiseta que llevaba puesta. No estaba dispuesta a poner a prueba si realmente Shinku cocinaba tan mal o si eran meras exageraciones de parte de Kanaria. Simplemente daría por bueno lo que dijo y se iría. No tarda mucho en llegar hasta el tendedero y trata de bajar su ropa, pero una mano humana la detiene al último momento.
─ No te pongas la ropa estando mojada, Suigintou-chan ─ era Nori, y su rostro amable en ese momento resultaba amenazante al parecer de la prusiana ─. Tienes que esperar un poco más para que seque. Mientras tanto puedes jugar con las demás.
─ ¡Eso nunca! Me niego a convivir sanamente con mis hermanas ─ Suigintou da un salto para alcanzar su ropa, pero la misma estaba muy alto, por lo que Suigintou falla en intentar alcanzarla ─. Grr.
─ Debes tener modales, Suigintou-chan. Mejor ve a la mesa, que voy a servirte un poco de té para que te relajes.
─ ¡Yo no quiero relajarme, sólo quiero mi ropa de vuelta!
─ He dicho que te vas a quedar esperando, y eso es justamente lo que vas a hacer ─ a Nori de pronto la rodea un aura oscura que consigue lo imposible: amedrentar a Suigintou ─. Así que quiero que te pongas cómoda en casa y haz algo, cualquier cosa, con tus hermanas, y cuando la ropa esté finalmente seca es que podrás ponértela de nuevo ¿Me he dado a entender?
─ S-sí.
─ Me alegra mucho que entraras en razón ─ Nori pasa una mano por la cabeza de Suigintou, haciéndola sentir como si fuese su mascota ─. Voy a hacer algo de té, aprovechando que he terminado con todos mis deberes de la escuela.
Suigintou suspira resignada y regresa a la casa, donde la estaba esperando Shinku, o mejor dicho, donde Shinku la haría esperar por sus galletas. Sólo podía rogar que lo dicho por Kanaria fuese exageración.
Media hora más tarde
─ Dibujar, dibujar, yo dibujo muchas cosas… ─ cantaba Hinaichigo, todavía abocada a su labor.
─ ¿No te cansas de estar dibujando-desu? ─ Suiseiseki miraba a la francesa con hastío, pero Hinaichigo permanecía indiferente.
─ Ya es hora de irme a casa-kashira ─ Kanaria se pone de pie y saca su paraguas para irse volando de ahí, pero Suigintou no la deja abrirlo ─ ¿Qué te pasa-kashira?
─ Tú de aquí no te vas ─ los ojos de Suigintou brillaban de una manera tenebrosa que a Kanaria no le gustaba para nada ─. Mientras más estemos aquí para probar esas galletas, es más probable que sobreviva al no tener que comerme todas las galletas.
─ ¿Acaso tienes pensado sacrificarme-kashira? ─ ante la mirada imperturbable de Suigintou, Kanaria sentía que ya había tenido su respuesta ─ No sé ni para qué me digno en preguntar-kashira.
Suiseiseki y Souseiseki también toman asiento, como si quien estuviese cocinando fuera Nori y no Shinku, lo cual a Suigintou se le hacía bastante llamativo. En eso aparece Jun y toma asiento también mientras se estiraba. Se notaba que llevaba mucho rato metido de cabeza con los estudios.
─ ¿Uh? ¿Qué hace Suigintou aquí, y por qué no intenta obtener la Rosa Mística de nadie? ─ dice el chico alzando una ceja.
─ Iba a hacerlo, pero sufrí un accidente, y mi ropa está puesta a secar ─ responde la prusiana haciendo un puchero.
─ Frenazo-kashira ─ Kanaria finge toser para decir aquello, y Suigintou sentía una vena palpitar en su frente.
─ Suigintou no es muy limpia que digamos-desu ─ dice Suiseiseki de manera burlona.
─ ¡Yo soy muy limpia, por si no lo sabían! ─ Suigintou estaba que rompía la tregua para atacar a todo aquel que tan siquiera la mirara, cuando llega Nori con un plato de galletas ─ ¿Ah? ¿Y esas cosas tan deformes qué son?
─ Etto… Son las galletas que acaba de hacer Shinku-chan ─ le responde Nori entre tranquila y nerviosa.
─ Esa no es manera de hablar de quien tiene un gesto cortés contigo, Suigintou ─ dice Shinku sin quitarse todavía el delantal ─. Y para que todos aquí lo sepan, yo he mejorado mucho en mis capacidades con la repostería. Suigintou, no les hagas caso y come una galleta.
─ Con una galleta seguro que quiere decir que te comas todas las galletas-desu ─ dice Suiseiseki por lo bajo.
Suigintou sentía que se le salían los ojos ante semejante invitación. Suiseiseki observaba con gran atención la reacción de la prusiana, dando a entender que también quería que se comiese una galleta, y Kanaria silbaba mientras miraba en otra dirección.
─ Debiste hacerme caso y huir mientras pudiste-kashira.
─ ¿Qué estás esperando, Suigintou? ─ Shinku se sienta justo enfrente de Suigintou, incomodándola de sobremanera ─ Anda, no hagas caso a las tonterías que dicen las demás y come al menos una galleta.
Suigintou traga grueso y baja la mirada al plato con las galletas de Shinku. Ninguna tenía un buen aspecto, al punto de que el solo intento de tocarlos le generaba mucho asco y terror a la albina. Jun, Nori, Suiseiseki, Souseiseki y Hinaichigo miraban atentamente, por lo que no veía muchas opciones. Sólo un milagro la salvaría de llevarse aquel atentado contra la naturaleza a la boca.
─ Le llevaré personalmente flores a tu médium-kashira ─ Kanaria hace un saludo militar mientras ve a Suigintou darle la primera mordida a la galleta.
─ No exageres ─ dice Shinku poniendo mala cara ─. Te dije que he mejorado mucho. Seguro que Suigintou pide más en cuanto termine de comerse las galletas.
Tres horas después
─ ¡Ya está! Ha secado completamente la ropa de Suigintou-chan ─ Nori descuelga la ropa de la muñeca y se la pasa ─. Puedes vestirte cuando quieras, Suigintou-chan.
Suigintou estaba tirada boca abajo en el suelo, con espuma saliéndole de la boca y la mirada perdida. Todavía estaba pasando el horrible momento que significó comerse ella sola la mitad de las galletas que había hecho Shinku (la otra mitad permanecía intacta sobre la mesa, puesto que nadie más se animó a probarlas). Suiseiseki se le acerca y le pica la cabeza con un palo.
─ ¿Estás viva, Suigintou? ¿No vas a vestirte-desu?
─ No deberías molestarla, Suiseiseki ─ la regaña Souseiseki.
─ Tiene razón. Si Suigintou se molesta podrían meterse en serios problemas ─ dice Jun mientras miraba los dibujos de Hinaichigo.
─ Tonterías. Ya van a ver que lo tengo todo controlado-desu ─ Suiseiseki prueba a picar nuevamente la cabeza de Suigintou ─ ¿No vas a despertar, Suigintou? ¿Me puedo quedar con tu Rosa Mística-desu?
─ ¡Eso nunca! ─ Suigintou se levanta de golpe, ignorando por un momento que se le deslizó la camiseta de Nori, quedando desnuda ─ Antes prefiero que me rompan en mil pedazos.
─ Pues eso casi se cumplió al comerte esas galletas-kashira ─ dice Kanaria desde el sofá.
─ Te dije que debíamos repartirnos las galletas, idiota.
─ La idiota eres tú. Debiste fingir que las comías para así no pasarlo tan mal-kashira.
─ ¿No habías dicho hace horas que regresabas a casa tu médium-desu? ─ dice Suiseiseki viendo a la italiana.
─ Era porque pensaba que harían comerme las galletas también-kashira.
Suigintou castañea los dientes y se esconde detrás del sofá para vestirse lo antes posible. No tenía ganas de seguir discutiendo, además que seguramente Megu la estaba esperando. Ya estaba completamente lista y estaba por salir volando de allí cuando se da cuenta de una ausencia.
─ ¿Y dónde está Shinku?
─ Shinku está en mi habitación ─ le responde Jun dejando de lado los dibujos de la muñeca francesa ─. Está dolida porque no te gustaron sus galletas. Le hacía mucha ilusión que te gustaran, Suigintou.
─ ¿Y qué se puede hacer si no supo hacerlas bien? Haber aprendido a hacerlas ─ Suigintou se da la media vuelta y se prepara para despegar, pero algo la golpea en la cabeza, y resultó ser la regadera de Suiseiseki ─ ¿Y ahora qué?
─ Tienes que hablar ahora mismo con Shinku ─ Suiseiseki la miraba de manera severa, tanto que esta vez Souseiseki no intentó mediar en absoluto ─. No te digo que finjas que te encantaron. A mí tampoco me gustan sus galletas, pero es justo que vayas con ella y le digas que estás bien por lo menos-desu. Se llevó un susto muy feo cuando te vio tirada en el suelo, así que todavía debe estar angustiada-desu.
Suigintou comprendía a dónde quería llegar Suiseiseki, pero se le hacía raro que fuera justamente la gemela mayor quien la sermonease de esa manera. Podía ser algo gritona, aprovechada y caprichosa, pero sabía ponerse seria y hasta actuar madura cuando la situación lo exigía, y es de las muñecas que más se preocupan por ver que nadie salga lastimado. Era vergonzoso que, siendo Suigintou la mayor de las Rozen Maiden, tuviese que venir la tercera de las siete hermanas para regañarla y decirle lo que tenía que hacer.
─ Muy bien. Hablaré con Shinku.
─ Me pone orgullosa escucharte decir eso-desu.
─ No hables como si fueras mi madre.
Suigintou va volando hasta la habitación en la que estaba Shinku, y los demás se quedan mirando.
─ ¿Vamos y las vemos-kashira? ─ propone Kanaria.
─ No seas chismosa ─ responde Jun ─. Ese es un momento entre Shinku y Suigintou. Lo mejor sería dejar que charlen tranqui…
─ ¡A verlas se ha dicho-desu! ─ Suiseiseki sube corriendo las escaleras, seguida por Kanaria y Souseiseki.
─ No tomes esa decisión por tu cuenta, Suiseiseki ─ dice Souseiseki mientras subía los escalones.
─ ¡No me dejen por fuera-nano! ─ Hinaichigo se olvida de sus dibujos y también sube las escaleras.
Jun sentía por un momento que estaba pintado en la pared. Su opinión terminó no valiendo nada, ni siquiera para él mismo, pues también sube para ver qué iba a ocurrir.
Habitación de Jun
Suigintou entra volando y ve que Shinku estaba sentada sobre su maleta. No hacía nada, simplemente estaba con la mirada en otra parte. No hacía falta más para saber que estaba molesta y triste.
─ ¿Shinku? ─ no obtiene respuesta, a lo que la albina aterriza y se acerca lentamente ─ Oye, ¿quieres hablar de algo?
─ Yo no ¿Acaso tú sí? ─ es la respuesta fría de Shinku.
─ Grr. Sólo vine a decirte algo con respecto a tus galletas…
─ No hace falta que digas nada ─ ahora Shinku se cruza de brazos, lo que sin duda era una mala señal ─. Si aborreciste mis galletas, entonces las aborreciste y ya está. No hay nada más que decir. Fue un esfuerzo completamente desperdiciado.
─ Vamos, Shinku. Tampoco es para tanto. No hay motivo para que te pongas así por unas tontas galletas ─ Shinku seguía cruzada de brazos, lo cual daba a entender que Suigintou no lograba hacer ningún avance ─. Sólo es cuestión de que practiques un poco más. Puedes hacer galletas mejores, te lo aseguro.
Shinku afloja sus brazos, lo que significaba que Suigintou finalmente dijo lo que tenía que decir. Suigintou sentía que ya casi había completado aquella misión forzada que vino a cumplir.
─ Lamento haberte hecho pasar un mal rato. Debí poner más atención a la preparación ─ dice lentamente la inglesa, pero con un tono bastante claro.
─ Siempre nos hacemos pasar un mal rato, así que no es la gran cosa realmente, Shinku.
─ ¿Estarás aquí la próxima vez que haga galletas, Suigintou?
Ok, no todo en la vida podía salir bien, eso Suigintou lo tenía bastante claro, ¿pero era necesario que las cosas saliesen tan mal? Se fuerza a sonreír, pues de otro modo sentía que no iba a lograr convencer a Shinku, dijese lo que dijese.
─ S-supongo. Me tendrías que avisar si las haces.
─ Trato hecho. Practicaré y haré galletas buenas de verdad, y verás que te van a gustar. Quién sabe, incluso haré algunas galletas extra para tu médium.
Decidido, Suigintou iba a tener que tirar esas galletas en cuanto Shinku no la viese. Lo importante era que ya había apaciguado a su hermana inglesa y podía irse volando, cuando la puerta se abre al caerse Jun, Hinaichigo, Souseiseki, Suiseiseki y Kanaria. Nori se asoma extrañada, viendo a su hermano en el suelo.
─ ¿Qué pasa? ¿Ocurrió algo divertido, Jun-kun?
─ Ustedes… ─ Suigintou se molesta al saber que la estaban espiando ─ ¡No crean que me olvidaré de esto! ¡Voy a volver, y no seré tan amable!
Suigintou se va volando por la ventana de la habitación. Suiseiseki es la primera en levantarse y se sacude la falda.
─ Bueno, en vista de que Suigintou no está, ¿a quién sacrificamos para que se coma las galletas-desu?
─ ¡Tú te las vas a comer todas! ─ dice Shinku con una vena en su frente.
Suiseiseki se va corriendo de la habitación, y Shinku va tras ella. Pese a que mostraba enfado, lo cierto es que la inglesa estaba nuevamente de buen humor. Y como ya Suigintou se había ido y no había nada más por hacer, Jun opta por volver a estudiar mientras que las muñecas se fueron a la sala para ver en qué mataban el tiempo, con excepción de Kanaria, que ahora sí pretendía regresar con Mitsu. Nori por su lado acompaña a las muñecas, pues quería ir a la cocina para empezar a trabajar en la cena.
Fin
Ahí está, mi retorno a escribir un fic de Rozen Maiden es de esta manera, un poco disperso y casual, a la vez que apelando al humor (como a mí me gusta). Espero que les haya gustado, y si es así comenten, compartan de ser posible, y esperemos que las PEACH-PIT algún día escuchen nuestras plegarias y permitan la salida de un anime que sí lleve su historia a término.
Hasta otra
