Disclaimer: Stephenie Meyer is the owner of Twilight and its characters, Drotuno is the author of this amazing story and gave me permission to translate it for you. thank you so much, Deb!
Descargo de responsabilidad: Stephenie Meyer es la dueña de Crepúsculo y sus personajes, Drotuno es la autora de esta asombrosa historia y me dio permiso de traducirla para ustedes. ¡Muchas gracias, Deb!
Mi eterna gratitud a mis amigas, Larosaderosas, sullyfunes01 y Troyis por su valiosa ayuda, ¡muaks! Todos los errores son míos.
Capítulo 3 - Juntos de nuevo
It would feel so good to be
In your arms
Where all my journeys end
If you can make a promise
If it's one that you can keep
I vow to come for you
If you wait for me
"The Promise" por Tracy Chapman (1)
EDWARD
Recorrí con la mirada mi antiguo dormitorio, preguntándome si debía seguir adelante y vestirme para el funeral, pero decidí no hacerlo porque podía oír a Emmett abajo, en nuestra antigua cocina. Parecía que íbamos a desayunar primero.
El teléfono sonó en la mesita y me acerqué a contestar. Esperaba que fuera Jasper, que iba a recoger a Bella al aeropuerto, pero en su lugar era Garrett.
—Hola, Gare.
—Buenos días, Ed. Acabo de hablar con Paul. Tiene que hacerte unas entrevistas—, se apresuró a decir —, le dije que estabas fuera de contacto en este momento debido a una emergencia familiar, y me dijo que eran entrevistas para prensa escrita e internet.
Paul había sido mi representante durante años. —Está bien, ¿puedes enviarme la lista de preguntas? Yo escribiré las respuestas.
—Sí, claro. Totalmente. Ya está en tu correo electrónico—. Hizo una pausa, pero pude oírle hojear papeles. —Además, cancelé el anuncio de televisión y suspendí lo del programa que quieren hacer. Pueden esperar. ¿Qué más? Oh, cancelé tu cita con el dentista, también lo del cambio de aceite de tu auto, y he dado de comer a tus peces. ¿Algo más?
Sonriendo, suelto una suave carcajada. —No, está bien.
—¡Oh! Sí, una cosa más... Al parecer eres tendencia en Twitter en este momento. Y la gran pregunta es cuándo vas a dejar por fin que Max Becker y Meg Hershey se junten.
Resoplé, poniendo los ojos en blanco. —¿En serio?
—No estoy bromeando ni un poco. Fui allí y eché un vistazo por mí mismo cuando Paul lo comentó.
—Jesucristo. — Suspiré, sacudí la cabeza y eché un vistazo a mi vieja estantería.
Había viejos portarretratos polvorientos con fotos de cuando éramos niños, unas cuantas de Bella conmigo hacia el final del penúltimo año, y pilas interminables de libros. Mi habitación apenas había cambiado, salvo por lo que me había llevado a la universidad. Pero en lo que más me fijé fue en el joven rostro de Bella.
—¿No saben que eso es una sentencia de muerte? —. pregunté burlonamente, más o menos, pero sin saber muy bien la respuesta. —Todas las parejas literarias y de la televisión que por fin se han juntado siempre matan la serie. La química se desvanece. La razón por la que la gente sigue viniendo por más es para saber todos los «y si». Cuando ese «y si» se convierte en «una vez que», entonces todo el misterio desaparece.
—Maldición, Edward. ¿Ya la has visto?
—No. Pero la espero en cualquier momento.
—Está bien, está bien. Dejaré de molestarte. Avísame si necesitas algo—, dijo Garrett suspirando.
Volví a dejar el teléfono en la mesita y me levanté de la cama para dirigirme a la estantería. Jesús, éramos jóvenes. Pero, joder, había amado a aquella chica desde el primer momento en que la conocí en la Biblioteca de Forks hasta el minuto en que tuve que dejarla marchar.
El divorcio de Charlie y Renee se había hecho esperar. Todos podíamos sentirlo. Jasper y Bella venían al colegio sin apenas dormir algunas noches debido a las peleas. Yo estaba perdidamente enamorado desde el verano que Alice y yo cumplimos catorce años. Teníamos diecisiete, hacía tiempo que nos habíamos convertido en novios exclusivos, habíamos renunciado a la virginidad y nos habíamos ceñido a nuestro plan de asistir juntos a todos los eventos escolares.
Pero sabíamos que las amenazas de Forks podían volver. Charlie estaba alerta, sabiendo que lo que habíamos hecho aquel verano no siempre se mantendría. Con llave o sin ella, era posible que la mierda no sólo volviera, sino que atrajera más y más amenazas.
En el mismo instante en que Renee le pidió el divorcio a Charlie, él vio la oportunidad de llevar a su hija a un lugar seguro, con patrones de diez años o sin ellos.
~oOo~
Edward – A los dieciocho...
Podía oír los gritos en el piso de abajo mientras me acercaba a la casa Swan. Sacudiendo la cabeza, trepé por el árbol hasta la ventana de Bella, colándome dentro como llevaba haciendo durante casi un año.
Mi chica estaba sentada en su cama, con las rodillas recogidas hasta la barbilla, los brazos enredados en ellas y lágrimas corriéndole por la cara. En cuanto puse los pies en el suelo, se puso en movimiento y corrió a mis brazos.
—Shh, cariño, te tengo—, susurré, rodeándola con los brazos al mismo tiempo que sus piernas me rodeaban la cintura.
—Ella... Ella me está obligando a irme, Edward—, dijo Bella en un susurro sollozante. —También papá.
Nos senté en el borde de su cama, sintiendo que el corazón se me partía en dos. En realidad, no teníamos nada que decir. Yo tenía dieciocho años, pero ella no, nos quedaba un año más de instituto y sus padres insistían en que se fuera con Renee, aunque el último curso empezaba al final del verano.
—Mírame, nena—, le susurré, tirando de su cara, que había escondido en el pliegue de mi cuello. Cuando se apartó, sequé sus lágrimas. —Lo conseguiremos, Bella. Es solamente un año y podemos matricularnos en las mismas universidades. Nos mudaremos juntos.
Bella asintió, pero frunció el ceño. —No entiendo por qué Jasper se queda.
Sonriendo con tristeza, le dije: —Porque ya tiene dieciocho años y es sobrino consanguíneo de Charlie.
—¿Por qué papá me manda lejos? —. Sus lágrimas, su llanto que la hacían hipar me estaban matando.
—No lo hace, Bella. Te quiere a salvo. Tú y yo sabemos que lo que hicimos no es permanente. Esas cosas podrían volver, y él te quiere lo más lejos posible.
—¡Pero todos lo prometimos! Juramos mantenerlo contenido, Edward. ¿Por qué yo? ¿Por qué no nos vamos todos para estar a salvo? No es justo. Quiero quedarme contigo—. En ese momento se derrumbó y lo único que pude hacer fue abrazarla.
—Te amo, mi dulce Bella, pero también te necesito a salvo. Juro por mi vida que sobreviviremos a esta separación—, le susurré por lo bajo. —Me mataría que te pasara algo. Te amo desde que teníamos trece años.
Volvió a levantar la cabeza y tenía la cara roja de ira. —¿Quieres que me vaya?
—No, quiero que estés a salvo, Bella. Hay una diferencia—, respondí con firmeza. —Prefiero esto a que te pase algo. ¿Recuerdas cómo se veía Rachel? Porque mi vida se acabaría si fueras tú.
—¿Y crees que yo no siento lo mismo? ¡Jesús, Edward!
Negué con la cabeza. —Sé que lo haces, Bella. Lo que intento decirte es que no hemos terminado. Podemos hacerlo a distancia. Tienes que ir con ella. Con seguridad o sin ella. Ella va a pelear con Charlie por eso, y él no está peleando.
La discusión de abajo se extendió escaleras arriba y por el pasillo. Discutían sobre delirios, largas horas de trabajo y tonterías sin sentido.
—Deberías irte—, susurró Bella, y vi cómo se atenuaba la luz de aquellos preciosos ojos oscuros. —Ella vendrá pronto. Siempre lo hace. Sólo... vete.
No había nada en su tono. Ni ira, ni tristeza, nada. Y supe en ese momento que ella pensaba que todos la estábamos alejando. No para mantenerla a salvo, sino porque no la queríamos.
—Bella, te amo. Te prometo que eso nunca cambiará.
—Yo también te amo.
~oOo~
Esa fue la última vez que me dijo esas palabras. Cada correo electrónico, texto y carta quedó sin respuesta durante meses una vez que Renee se instaló en Phoenix.
Apretando los ojos, respiré hondo y solté el aire lentamente. Sinceramente, no sabía qué me asustaba más: si las amenazas contra nosotros o volver a ver a Bella.
—¡Ed! Ven. El desayuno está listo—, gritó Emmett subiendo las escaleras. —¡Ven, ahora cocino mucho mejor!
Resoplando en una carcajada, dije: —Seguro, Em.
De momento me puse unos vaqueros y una camiseta. Me vestiría para el funeral después de comer. En el piso de abajo reinaba el silencio, salvo por los ruidos procedentes de mi cocina. Mi hermana estaba hablando por teléfono, paseándose por el salón. Por suerte, su jefe en el museo era bastante relajado, y Alice había ahorrado algo de tiempo libre remunerado, excepto que se suponía que era para la boda.
—No, no, Jane, he tenido que posponer la boda—, dijo mi hermana con tristeza.
Entré en la cocina y crucé miradas con Rose, que hizo una leve mueca. Me encogí de hombros y tomé asiento a su lado. —Estarán bien—, susurré.
Rose resopló. —Eso lo dice un hombre. Sólo un hombre diría eso de una boda—, bromeó, dándome un codazo.
—Sí, bueno. Cierto.
Un plato lleno de todos los desayunos conocidos por el hombre se puso delante de mí, y me partí de risa. Eran huevos, salchichas, tocino y tostadas con aguacate.
—¿Cómo carajo has adelgazado cocinando así, Emmett? — le pregunté, sonriendo ante la risita de Rose.
—Porque ahora puedo levantar tu culo—, respondió con una sonrisa, encorvando el brazo para que su bíceps estirara la manga.
Se subió un poco más la manga de la camiseta y se le vio la tinta. Al verlo, se nos pasó un poco la tontería. Todos teníamos exactamente el mismo tatuaje -una copia de la llave en forma de cruz de mi bolsillo- excepto Bella y Jake, aunque ellos habían planeado hacerse el suyo cuando cumplieran dieciocho años. Jake finalmente se lo hizo en el antebrazo. Emmett la había querido en la parte superior del brazo, yo me la había puesto en el pecho, sobre el corazón, y Rose se puso la suya en el omóplato derecho. Alice y Jasper también querían el suyo, así que se lo pusieron en el costado, sobre las costillas. No tenía ni idea de si Bella se había hecho el suyo.
—Maldita sea. — Negué con la cabeza, cogiendo el tenedor.
—¿Verdad? Por mucho que me esté encantando este reencuentro, la realidad es una puta bofetada—, prácticamente gruñó Emmett. —Estos hijos de puta se han llevado a dos de mis amigos de la infancia y al mejor mentor que hemos tenido nunca. Charlie era el único adulto dispuesto a ser sincero con nosotros.
—Sí—, asentí, dando un bocado a los huevos y masticando. —Todavía recuerdo aquella reunión como si fuera ayer. Sinceramente, creo que se alegró de tener ayuda. Alguien que lo respaldara.
—Por eso mismo nos lo contó—, coincidió Emmett, asintiendo un poco. —Sabía que nadie le creería, hasta nosotros. No hace mucho me dijo que una parte de él se arrepentía de habernos metido en esto. Nunca quiso atarnos a este lugar. La mera idea de que tuviéramos que volver le ponía enfermo porque sabía que seríamos todos y cada uno de nosotros.
—Específicamente Bella—, añadió Rose al final.
Me concentré en mi plato, porque además del funeral, no sabía muy bien cuál era el siguiente paso. Alice entró en la cocina, y yo me comí lentamente un trozo de tocino, evitando mirar a mi hermana.
Sin embargo, miré a Emmett. —Tú eres la ley aquí, Em. Una vez que estemos todos aquí, ¿cuál es el plan? Quiero decir, ¿tenemos que salir? ¿Necesitamos empezar a cazar de nuevo?
Respiró hondo. —Sí, bueno, necesitamos entrar en la casa de Charlie. Tiene todo tipo de cosas planeadas, por no hablar de las armas que ha fabricado Rosie. Y tenemos que salir. Sé que nadie quiere, pero creo que tenemos que comprobarlo.
—¿Y Jake? — Alice preguntó.
—Todavía estamos 'buscando'. Pero tengo la sensación de que el viejo Billy asumirá la verdad—, nos dijo Emmett encogiéndose de hombros. —Quiero decir, él estaba allí desde el principio.
De repente no tenía tanta hambre, pero me obligué a comer unos bocados más. Lo necesitaría para pasar el maldito día, y Emmett había mejorado mucho cocinando. Había una parte de mí que luchar contra todo aquello, pero en algún momento entre el último bocado de tostada, Alice y Rose discutiendo sobre lo que se iban a poner hoy y la llamada a la puerta principal, encontré un poco de aceptación.
Cogí mi taza de café y me dirigí a la puerta para abrirla. Jasper estaba allí de pie con un par de maletas en las manos, razón por la cual no acababa de entrar.
Sus ojos se clavaron en los míos y dijo: —Quiere quedarse aquí con nosotros.
—Me parece muy bien—, respondí, mirando detrás de él antes de apartarme para dejarle pasar.
Cuando por fin vi a la persona que necesitaba ver, se me salió el corazón del pecho. Bella parecía la misma, pero no; había pasado de ser guapa y menuda a ser despampanante y rellenita en todos los sitios adecuados. También pude ver que había estado llorando, y con la pérdida de Charlie, sabía que las lágrimas continuarían por un tiempo.
—Bella—, dije suspirando profundamente.
—Hola, Edward—, susurró, echando una mirada por encima del hombro antes de caminar hacia mis brazos.
—Siento lo de Charlie—, le susurré en el pelo.
Asintió, y yo di un paso atrás para dejarla entrar. —Sí, yo también. ¿No te importa? —, preguntó, señalando su equipaje.
—En absoluto. Puedes quedarte en la habitación de invitados—, le dije con sinceridad.
Estaba a punto de cerrar la puerta, cuando Jasper preguntó: —Bells, ¿y tu amigo?
Me dio un vuelco el corazón porque era absolutamente posible que estuviera saliendo con alguien. Era una chica hermosa, con todas las opciones, pero cuando miré afuera, no vi a nadie.
—Dale un segundo. Ha estado atrapado en un avión durante cuatro horas. Necesita estirar las piernas—, le contestó.
Alice entró corriendo en la habitación, envolviendo a Bella en un abrazo rompe huesos, y Rose hizo lo mismo.
Emmett la recogió en un abrazo de oso, haciéndola reír. —Dios mío, me alegro tanto de verte, Bella. No puedo creer que estemos todos bajo el mismo techo otra vez.
—Bueno, lo prometimos, ¿cierto? — preguntó, lo que hizo que la habitación se quedara en silencio. De repente, se le saltaron las lágrimas y negó con la cabeza. —Mierda, los he extrañado—, dijo antes de que un sollozo brotara de ella.
Todos nos movimos, como a la vez. Fue un abrazo grupal, envolviéndonos a todos, pero Bella estaba en medio. Era algo que siempre habíamos hecho.
—Sé que tenemos que prepararnos, pero...— La voz de Bella se apagó en medio de todos nosotros.
—No hay prisa, Bella—, dijo Rose mientras nos tiraba a todos hacia atrás. Siéntate un momento—. Guio a Bella hasta el sofá, sentándose a su lado. —Puedes tomarte un minuto.
Bella asintió, mirando a su alrededor. —Este sitio está exactamente igual.
Alice y yo nos reímos entre dientes, pero yo dije: —Buenos y malos recuerdos, ¿no?
Se le escapó una carcajada y asintió, enjugándose los ojos. —Sí, totalmente.
El timbre de un teléfono nos hizo saltar un poco a todos, pero fue Bella quien se movió para sacarlo del bolsillo.
—¿Sí, mamá? —, contestó, y por mucho tiempo que hubiera pasado desde que la vi, me di cuenta de que apenas tenía paciencia para Renee. —No, estoy bien... Sí, Jasper me recogió... Sí, el funeral es hoy. —Suspiró profundamente, cerrando los ojos. —No, no me iré justo después porque me tomaré un tiempo libre.
Bella estaba callada, pero la voz de Renee al otro lado de la línea desde luego que no. Aunque la llamada no estaba en el altavoz, capté algunas palabras como Charlie, Forks, pueblo sin salida. Cuando oí la palabra delirante, sacudí la cabeza, pasándome los dedos por el pelo. Al igual que mis padres, Renee nunca nos había creído. Charlie había intentado hacerla partícipe de lo que ocurría en el pueblo, pero ella no quería oírlo. Rose me miró porque había dicho que el tiempo que Bella había pasado con Renee no había sido fácil. Me di cuenta.
Oí algo en la puerta principal que habíamos dejado abierta y me giré para ver entrar a un gran pastor alemán. Era precioso, llevaba una especie de chaleco y sus ojos ámbar eran sólo para Bella. Pasó por delante de todos nosotros y puso su gigantesca cabeza en el regazo de Bella.
El chaleco de su costado decía: «Apoyo emocional - No acariciar».
—Mamá, tengo que irme. Puedes guardarte todo el odio que sientas por Charlie y por esta ciudad cuando llame la próxima vez, ¿está bien? —, preguntó, sin molestarse siquiera en esperar una despedida; simplemente terminó la llamada. Sin embargo, ella ahuecó la cara del perro, diciendo: —Gracias, grandote.
—Um, Bells... ¿Es amigo tuyo, o estás teniendo un momento Blancanieves en el que todos los animales van a entrar aquí? —. Emmett preguntó, sonriendo cuando Bella se rio.
—No, es mío. Nadie es alérgico, ¿verdad? — preguntó, y todos negamos con la cabeza. Bien, porque no puedo dormir sin él—. Le dio un empujón al perro y dijo: —Hagámoslo bien. Todos, este es Max.
Max levantó una pata en un saludo torpe, que nos hizo sonreír a todos. Sin embargo, al oír su nombre, fui el único que se quedó helado.
Max. Tenía que ser una coincidencia. Bella no le habría puesto a su perro el nombre del protagonista de mi libro. ¿No es cierto? Porque Max era un pastor alemán normal y corriente.
Bella me observaba cuando por fin encontré su mirada. Su sonrisa era triste y ligeramente contrita, pero lo único que dijo fue: —Edward, ¿puedes ayudarme con mis cosas? Tengo que empezar a prepararme.
—Sí, claro. — Me levanté y tomé las dos maletas, y Bella alzó un portatrajes.
En cuanto abrí la puerta de la habitación de invitados, Max entró de inmediato, se dio la vuelta para mirarnos y se sentó.
—Su nombre completo registrado es Max Becker Swan—, susurró, dejando sus cosas sobre la cama.
Solté una carcajada. —¿No me digas?
—No. —Lo miró con el ceño fruncido y le pasó los dedos por la cabeza. Cuando volvió a mirarme, añadió: —Sé que estamos aquí por papá... y por Jake. Sé que tenemos cosas que planear, pero tú y yo... Deberíamos hablar, pero después del funeral. ¿De acuerdo?
Dejé sus maletas en el suelo, asintiendo. —Sí, claro. — Me dirigí a la puerta, pero me volví para mirarla. —Si te sirve de algo, Bella, me alegro mucho de verte.
Bella sonrió, mirando al suelo. —A mí también, Edward.
~oOo~
(1) Juntos de nuevo.
Se sentiría tan bien estar
en tus brazos,
donde todos mis viajes acaben.
Si tú puedes hacer una promesa,
si es algo que puedes mantener,
me comprometo volver a ti,
si tú esperas por mí.
Nota de la autora: Sé que muchos de ustedes tienen sus conjeturas sobre Bella. Su voz es la siguiente.
*Canciones añadidas a la lista de reproducción:
"The Promise" de Tracy Chapman
"Just A Dream" de Sam Tsui & Christina Grimmie (original de Nelly)
