Ya saben, lo de la disgrafia, disculpas por los teclazos y horrores del auto corrector.

Y recuerden, El camino hacia El Dorado es propiedad de Dreamworks

El Dorado era la cúspide de la civilización, una ciudad ordenada, limpia y con una población que trabajaba incansablemente por el mejoramiento de la sociedad.

Y sin embargo, eran infelices, debido a la terrible sed de sangre de su élite sacerdotal.

En especial, desde que el último sumo sacerdote subió al poder, siendo el más fanático y sanguinario de todos los sacerdotes que había existido.

¿La lluvia se retrasó un poco está temporada? Los dioses necesitan más sacrificios.

¿Amaneció nublado? El Sol no tiene suficiente fuerza el día de hoy, ¡Hay que hacerle más sacrificios!

Y con los sacerdotes alentando esto, la población vivía en el terror, ya que no tenían idea de cuando y como, serían candidatos a ser sacrificados en nombre de los dioses, todo por el capricho del sumo sacerdote del templo.

El dorado no era como otros pueblos de estás tierras, todos los dioses residían en el mismo templo y tenían a un único sumo sacerdote que interpretaba su voluntad, el único que tenía todo el poder en sus manos, un grave error que cometimos, cegados por la fé que le teníamos a los seres humanos.

Así que, ahora que un gran peligro se abalanzaba hacia el Dorado, proveniente de las tierras del Dios de los ejércitos, cuyos fieles conquistaron e impusieron su fe con violencia, era la hora de actuar, para sacar a ese tonto del poder y darle una oportunidad a esta civilización de vivir unos años más en el explendor que su cultura permitía.

Al ver a los primeros dos hombres de esa tierra, pude ver qué no eran como los otros que venían detrás de ellos, ciertamente venían por la fama y la gloria, pero a diferencia de los otros, tenían un corazón bondadoso y noble, que la supervivencia y la necesidad solían mantener a raya. Sin embargo eran jóvenes más que capaces de realizar mis planes, con la motivación indicada.

Así que, al ver la forma de una jóven, entrar al templo principal , le hable y la insite a robar algo de los objetos de oro, le hice notar lo suficiente como para llamar la atención del sumo sacerdote y la guardia élite, que corrió rápidamente a tratar de apresarla.

"Corre, corre en la dirección que sientas que debes correr, hija mía" arengaba a mi sierva a que vaya al encuentro de mis colaboradores involuntarios, "Te prometo que es verdad, ayúdame y muy pronto, los sacrificios humanos serán cosa del pasado"

La joven de nombre Chel siguió corriendo en la dirección que le indique y se topo con los dos extranjeros , sorprendiendose mucho al ver a la montura de ambos, ya que, se parecía a la leyenda de Kukulkán y su hermano, aquella que el Sumo sacerdote solía recordarles a cada momento a todos, lo que lleno de espanto a la muchacha

"Lo que ese tonto les ha dicho es una cruel mentira mi niña" le hable nuevamente para calmar su corazón "No se entristezca tu corazón… ¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?" le consolé , lo que pareció disipar la duda de su corazón.

Chel fue atrapada rápidamente por el sumo sacerdote y por sus soldados, que vieron a los extranjeros y se inclinaron a sus pies, cómo había supuesto.

Así que, al conducirlos a El Dorado, hablé con Chel, dándole las instrucciones necesarias para que los jóvenes, Tulio y Miguel, pudieran cumplir mi voluntad y sueño. También tome nota de un curioso detalle, Chel se había enamorado a primera vista de uno de ellos. De Tulio para ser más específica. Harían bonita pareja, de eso no me quedaba la menor duda.

Al llegar con el rey, el sabio y gentil Tannabok, Tzekel kan dió el apasionado discurso sobre la llegada de los dioses y como finalmente aparecieron para cumplir con las profecías que dictaban los nuevos tiempos.

Tannabok, tan inteligente como era, creía que era poco probable que estos jóvenes fueran dioses, sencillamente por su actitud y su comportamiento. Estaban tan desorientados por la situación como la mayoría de sus súbditos, lo que le dijo al inteligente rey que ellos no eran dioses, pero quizás era su voluntad que estuvieran aquí.

-...¡No querrán que desatemos nuestra furia divina sobre ustedes!- intentó sacarse de encima a Tzekel kan uno de ellos.

-¡Oh, pero realmente queremos que lo hagan!- les aseguro el sumo sacerdote- una vez que se trago la mentira de Chel, una que fue secundada por ellos, con la que Salvo su vida- estos infieles necesitan una muestra de su poder y gloria….

Esa era mi señal.

Mientras ellos discutían acaloradamente sobre estar en un gran problema, hice que el volcán que era visible desde cualquier punto de la ciudad, empezará a tener actividad, de manera cada vez mayor, hasta que, uno de ellos , Miguel para ser específica, dió la pauta para acabar con mi ayuda, de momento.

-¡Basta!- gritó Miguel, al tiempo que vio con la quijada desencajada (que reforzó la teoría de Tannabok) cómo el volcán dejo de tener actividad, al mismo tiempo que ellos se calmaron.

El sumo sacerdote grito de alegría al ver que su momento había llegado, ofreciendo una ofrenda a los dioses, que al ver la naturaleza de ella, dieron una vaga razón para posponer está.

Eso alivio mucho tanto a Chel cómo al jefe, estás personas serían de ayuda para sacar a Tzekel kan del poder, si se jugaban las cartas adecuadamente.

Así que, tras acordar con el jefe, que tendrían una bienvenida digna de su naturaleza, Tulio y Miguel fueron conducidos por las doncellas del templo a sus aposentos dentro de este.

Por supuesto que Chel sabía que no eran dioses y aunque su enfoque fue darles lo que querían, es decir; mucho oro, ella pensaba en mis palabras, viendo que ellos jugaban un papel fundamental para cumplir mi promesa de evitar los sacrificios humanos. Que salvarán a las diez doncellas que ella sabía, Tzekel kan iba a sacrificar el día que los dioses aparecieran, ya decía mucho de ellos a su favor en su libro, aunque esa no fuera su intención a priori.

Eso lo vio cuando el horror se manifestó en sus rostros cuando vieron que la ofrenda en oro que ellos habían "ganado" era enviada a Xibalba, evitando que pudieran hacerse de esas riquezas que ella no entendia del todo. El oro era una baratija en su opinión, pero si era valioso para estos extranjeros, ella no lo cuestionaría, lo usaría a su favor. Así que, tras darles una sutil sugerencia sobre como pedir que esas ofrendas las trasladen al templo, Chel vio una mirada de reconocimiento en el jefe cuando sugirió hacer una fiesta en honor de los dioses.

La fiesta fue fastuosa y si bien, Tulio y Miguel fueron tratados como dioses, el temor de la gente hacia ellos, infundado por Tzekel kan, desapareció al verlos divertirse con ellos, en paz y sin esa evidente sed de sangre que el sumo sacerdote manifestaba, solían poseer los dioses.

Entonces, corrió la bebida, la comida y la música, gozando todos juntos, en una de las mejores estampas que yo había visto de la gente en muchos años.

Ya ebrios, por supuesto que Chel y Miguel fueron muy audaces al entrar al templo, para "conocerse" mejor, lo que desató una suerte de cuchicheos entre una que otra doncella que los vio irse, mitad de las habladurías llenas de temor por mi sierva, otra mitad, llena de envidia.

Evidentemente Chel tenía el favor de los dioses ya que se habían revelado a ella para que les lleve una ofrenda de bienvenida y la mantenían cerca de ellos en casi todo momento. Que el Dios Miguel deseara satisfacer sus necesidades con ella, era un honor que todas ellas deseaban tener. Aunque muy en el fondo, debían admitir que Chel era de lejos la mujer más hermosa en todo El Dorado, de ahí que fuera muy difícil, si no más bien imposible, competir con ella por el favor de los dioses. Por otro lado, quizás la necesidad que deseaban saciar no era esa, llegando al fin la necesidad que su Sumo sacerdote les decía, sentían los dioses.

Mitad envidia, mitad alivio, varias de ellas empezaron a seducir sutilmente a los jóvenes al ver a Chel a la mañana siguiente, bien y con una alegría muy palpable.

Eso no duraría mucho.

-¡No más sacrificios humanos!- había dictaminado Tulio, ya harto de la insistencia de Tzekel kan.

Días antes, el sumo sacerdote intento nuevamente llevar a cabo un sacrificio en honor de ellos, alegando ambos que, si bien las estrellas podrían ser vagamanente favorables, ni el clima ni la hora eran las adecuadas. Para dar más peso a su argumento, el día se nublo de repente, aguando la ceremonia del sumo sacerdote, de momento.

Eso fue hasta que vio a Tulio jugando a la pelota con unos niños, ofendido por lo que veía.

En la mente de ese fanático religioso, los dioses debían jugar a la manera tradicional, contra el mejor equipo de la ciudad.

Chel afortunadamente llegó a su rescate, usando a su fiel armadillo mascota para engañar a todos, haciendo que el pequeño bicho le diera una ventaja más que necesaria a los jóvenes.

Y como es costumbre y siendo algo que todos esperaban, Tzekel kan hizo que uno de los perdedores del juego de arrodillase ante Tulio y Miguel, clara intención de cargarse al pobre hombre.

-¡Has oído!- le reitero el joven - ¡Nunca más habrá sacrificios en El Dorado!

La proclama fue oída y alabada por el pueblo, dejando en shock al sumo sacerdote. Se suponía que esto no debía pasar. Ellos debían apoyarlo y barrer con los infieles en la ciudad, dejando solo a los más aptos para recibir la nueva ers junto a él.

Pero entonces vio algo que llamo su atención y lo lleno de ira al entender las implicaciones .

Tulio estaba sangrando , una sola gota, pero Tzekel kan la vio y al fin entendió lo que Chel y Tannabok también sabían.

Estos no eran dioses y habían estado jugando con él y con los demás. De momento seguiría su juego, pero una vez que estuviera listo, pagarían muy caro el burlarse de él. Ellos y la ciudad lo harían.

Días antes le habían pedido a Tannabok un barco con unas especificaciones que al gran líder le hicieron ver que ellos planeaban irse pronto y si bien en su momento eso le preocupaba por la reacción de Tzekel kan, ahora lo veía con algo de tristeza, el mayor temor del Dorado se había ido apenas hoy por la madrugada, cuando enloquecido por el fanatismo religioso y por la ira al ser engañado, el sumo sacerdote atacó con magia negra a los jóvenes de tierras lejanas, usando uno de los monolitos de tierra en forma de Jaguar.

La bestia cazo por toda la ciudad a los extranjeros, arrinconado a ambos en el lugar donde se enviaban las ofrendas a Xibalba, salvándose ambos con su ingenio y pensamiento rápido al arreglarselas para hacer que Tzekel kan se lanzará en vez de ellos al remolino.

Aunque esté sobrevivió, encontró al cruel hombre que comandaba la expedición que buscaba está ciudad y al verlo, el sumo sacerdote creyó que este si era el dios enviado a destruir El Dorado para su renovación, por lo tanto, se ofreció a guiarlo a la ciudad .

Interveni una vez más, llamando la atención de uno de los vigías de la ciudad que informo al Jefe Tannabok sobre ello, estando los jóvenes presentes, que se habían dividido, ya que uno de ellos decidió quedarse con la gente de la ciudad, mientras que otro de ellos quería volver con la riqueza que habían ganado al salvar las vidas de los ciudadanos del Dorado, no sin antes compartir los dos con el jefe una mirada suspicaz, al darse cuenta ambos que no pudieron engañar al sabio jefe.

Tuilo y Miguel coincidieron en algo, jamás volverían a conocer a una persona tan grande como Tannabok y no hablaban de su corpulento tamaño.

Asi que, en otro alarde de genialidad, Tulio, Miguel y Chel lograron cerrar para siempre la entrada a la ciudad, quedando ellos fuera de ella para toda la vida.

Y bueno, sobre Tzekel kan, digamos que Cortéz, el nombre del cruel hombre que comandaba esa expedición, no sé tomó a bien que no hubiera nada en el lugar que el sumo sacerdote indicaba como la entrada a El dorado y lo castigó en consecuencia.

El otrora poderoso sacerdote pasaría el resto de sus días como esclavo de Cortéz, con la lengua cortada y con un pie atrofiado para evitar que escapara de su servicio.

Pero…. ¿Que paso con mis elegidos para salvar a El Dorado?

Chel se contentaba con saber que su amado pueblo se libro de dos terribles yugos en pocos días y con estar al lado el hombre que amaba, mientras que Tulio y Miguel lo hacían con lo poco que pudieron rescatar de la enorme fortuna que habían dejado atrás y con la aventura que les esperaba.

Con ese oro compraron una finca enclavada enmedio del paso entre la que sería la nueva capital de la llamada Nueva España y el Puerto de la Vera Cruz, prosperando rápidamente al ser una parada de descanso obligatoria para los comerciantes y soldados, siendo muy próspero si hogar. Y más aún, cuando los lugareños vieron que Miguel se casó con una ex esclava de la lejana África, mientras que Tulio se casó con Chel.

Así que , con eso hecho, ahora que protegi a mi ciudad, era hora de brindarle esa protección a toda esta tierra y por eso es que estoy aquí, en el Cerro de Tepeyac, esperando que pase el humilde Juan Diego para hacerme conocer en todas estas tierras

La era de los grandes dioses de estás tierras llegó a su fin, pero una madre siempre busca la manera de cuidar a sus hijos.

Y corte.

Ya está por demás saber quién es la diosa que ayudó a Tulio, Chel y a Miguel.

Parte del reto del grupo de escritores al que Regina Alba Blossom y yo pertenecemos.

Algo de Detox de Naruto es bueno de vez en cuando.

Los veo pronto.

Ya saben, dejenme su review, así no solo me animan a escribir, habrá retro alimentación entre nosotros.