—Ahí vienen.

Hikaru se volvió hacia donde señalaba el técnico y soltó un silbido de asombro. —Global se toma la seguridad de mi señora esposa en serio. —dijo mientras se cruzaba de brazos.

Una tanqueta abría la marcha seguida de dos APC's y otra tanqueta circulaba en la retaguardia completando el convoy que rápidamente se acercaba hacia ellos. Los vehículos llegaron hasta el frente del búnker en donde estaba alistando el VT-1 y estacionaron formando un abanico mientras los cañones apuntaban en todas direcciones formando un perímetro defensivo. De uno de los APC comenzaron a descender un escuadrón de infantería que rápidamente ocuparon sus puestos alrededor de los blindados. Al final de todo apareció la Comandante Misa Hayase llevando un chaleco antibalas y un casco de kevlar.

—Tendrás que sacarse todo eso o no vas a poder entrar en la cabina. —Dijo Hikaru acercándose. —¿Cómo está tu mano? —preguntó.

Misa mostró la venda en su mano derecha. —Ya no duele. —dijo ante el evidente alivio de su señor esposo.

—Ponte esto. —dijo él alcanzando un casco de vuelo. —Y quítate toda esa ferretería.

Misa obedeció y pronto quedó vistiendo únicamente su ajustado traje de vuelo con capacidad de EVA limitada. —Hacía años que no vestía uno de estos. —dijo un poco avergonzada por mostrar su figura allí en medio de la base. Se escucharon algunos silbidos por parte de los mecánicos dentro del hangar pero Hikaru les lanzó una mirada amenazadora y nadie más abrió la boca; todos conocían lo celoso que podía llegar a ser el Capitán Ichijyo con su Señora.

Hikaru ayudó a Misa a ponerse el casco y comprobó que estuviera bien ajustado. —¿Me recibes? —preguntó activando la comunicación privada.

—Perfectamente. —respondió ella levantando el pulgar de la mano izquierda.

El VT-1 había sido ya montado en la estación de ensamblaje donde el enorme propulsor orbital había sido acoplado a la parte trasera del fuselaje del caza. Tanto Hikaru como Misa comenzaron a subir por la escalera de la estación hasta llegar al andamiaje superior a la altura de la cabina. Allí fueron recibidos por un técnico que los ayudó a ocupar sus asientos y una vez que la cabina estuvo cerrada dió la orden de despejar la plataforma.

La estación se separó en dos partes dejando liberados al caza y su propulsor montados sobre la plataforma lanzadora. De inmediato las enormes orugas del lanzador se pusieron en movimiento y lentamente salió del búnker hacia la pista de despegue seguido por varios vehículos de soporte.

—¿Era necesario tanto alboroto? —preguntó el joven piloto mientras eran llevados lentamente por la calle de rodaje hasta la zona de lanzamiento.

—Como te habrás dado cuenta, el Almirante no desea correr riesgos. dijo Misa mirando las filas de aviones que se encontraban frente a los hangares.

—Los muchachos estaban exaltados. —dijo Hikaru. —Intenté calmar los ánimos sin tratar de revelar nada tal y como me pidió Global, pero lo de Rex los tomó por sorpresa… y exigieron explicaciones.

—No los culpo, después de todo el atentado se mantuvo en secreto. —observó la Comandante.

—¿Tienes alguna idea de quién pudo haber planificado eso? —preguntó Hikaru.

—Sospechamos que fué un acto oportunista. —dijo Misa. —Alguien que quiso actuar por su cuenta y no estaba debidamente preparado… El drone que utilizaron estaba construido en su mayoría con partes comerciales y piezas creadas en una impresora 3D; solo la carga explosiva provenía de material militar.

—El hecho que usaran Infrarrojo para apuntarlo hasta nuestra ventana me hizo pensar lo mismo. —observó Hikaru. —Si hubieran usado un láser o una guía por TV no nos hubiéramos percatado que se estaban acercando.

—Un láser o una señal RF hubiesen alertado al equipo de vigilancia que estaba instalado en el edificio. —recordó ella. —Tuvimos mucha suerte.

En ese momento el lanzador llegó al sector designado y el control de tierra se comunicó con Hikaru.

—Comenzaré la secuencia de encendido de motores. —informó.

Mientras las turbinas del VT-1 se encendían, el enorme brazo articulado que sostenía al caza comenzó a elevarse hasta alcanzar un ángulo óptimo de 75 grados. El enorme deflector de llamarada se desplegó hacia arriba para proteger el asfalto de la pista de despegue de las poderosas llamaradas que aquel enorme propulsor.

—Sistemas en verde, estamos listos para despegar. —informó el piloto.

—Entendido, despejando la zona.

El conductor de la plataforma de lanzamiento descendió de la cabina y abordó uno de los transportes de personal. Rápidamente todos los vehículos abandonaron el área de lanzamiento y salieron de la zona de peligro.

—Zona despejada, lanzamiento en T menos 120 segundos. —informó la torre de control.

—Lo que no entiendo es por que me envía a mi a órbita. —dijo Hikaru mientras sentía el aumento de la vibración en todo el caza.

—El Almirante tiene sus motivos. —respondió Misa. —Tu presencia allí reforzará la importancia de nuestra misión… y además creo que también intenta alejarte del peligro.

El joven suspiró y apretó los controles. —Quería probar el Mark-Tres. —dijo sin ocultar su frustración.

—Nunca dejaste de ser un piloto acrobático. ¿Verdad? —le recordó su mujer. —Incluso ahora siempre buscas una excusa para volar por placer… El programa del VF-4 te vino como anillo al dedo.

—Eso es un pequeño "extra" —reconoció encogiéndose de hombros. —Aunque… no se si podría volver a volar como un civil después de todas las cosas que han pasado. —dijo y su voz sonó con melancolía a los oídos de su esposa.

—T menos diez, nueve, ocho… —La cuenta atrás desde la torre de control interrumpió su conversación.

—Ahora solo nos queda mirar hacia delante. —dijo Misa. —A lo que nos espera en el futuro.

—...cuatro, tres, dos…

—¡Ignición!

Los cuatro enormes propulsores se encendieron al unísono y la aeronave salió disparada de la plataforma de lanzamiento dejando tras sí una estela de humo blanco. La aceleración era tremenda y rápidamente atravesaron el techo de nubes a medida que aceleraban cada vez más y alcanzaban la velocidad de escape. Pronto Ciudad Macross y la SDF-1 quedaron ocultas tras las nubes y la curvatura del horizonte comenzó a aparecer debajo de ellos a medida que el cielo se volvia cada vez mas negro.

Cuando alcanzaron los 150 km de altura y se adentraron en la órbita baja del planeta se inició la separación de los enormes propulsores, que por medio de pequeños motores auxiliares iniciaron el descenso controlado para poder consumirse con seguridad en la atmósfera durante el reingreso. El VT-1 aceleró sus motores al máximo y comenzó a ganar velocidad para preparar una maniobra de transferencia orbital que los llevaría hasta una de las flotas de defensa que ocupaba aquella posición estratégica cerca del planeta. El pequeño caza transformable no tenía la autonomía para alcanzar la flota principal en donde se encontraba el SDF-3 por lo que debieron hacer una parada extra.

—Nunca ví una de las Northampton por dentro. —dijo el piloto rompiendo el silencio.

—Ni yo. —reconoció Misa.

Pronto las luces de las naves fueron visibles a la distancia y rápidamente acortaron la distancia. Hikaru activó la radio y se identificó solicitando permiso para atracar en el hangar principal de la fragata. De inmediato el pedido les fué concedido y el VT-1 maniobró para colocarse en la ruta de aproximación final.

La fragata a la que se dirigen estaba recién salida del enorme astillero orbital que había sido reconvertido a partir del satélite-fábrica capturado a los Zentradi. Todo estaba limpio y reluciente y vieron que incluso contaban con dos escuadrones completos de VF-1A equipados con FAST-PACKS listos para el combate espacial.

El caza atravesó las puertas del hangar y aterrizó en la pista usando el gancho gravitacional que detuvo a la aeronave casi instantáneamente. De inmediato varios técnicos y personal de pista se acercaron a la nave y la aseguraron al piso por medio de anclajes especiales.

—Esto demorará unos cuantos minutos. —dijo Hikaru abriendo la cabina. —¿Quieres estirar las piernas mientras tanto? —preguntó.

—Claro. —respondió la Comandante quitándose el casco.

Un operario apoyó una escalerilla junto a la cabina y Hikaru ayudó a su mujer a descender con seguridad al piso del hangar. Mientras hacían eso una enorme grúa se puso en movimiento y pudieron ver como avanzaba lentamente hacia ellos trayendo los FAST PACKS que iban a ser instalados en el VT-1 y que les permitiría alcanzar su destino final en la órbita lunar.

—Dejemos sitio para que puedan trabajar tranquilos. —dijo su esposo mientras Misa se dejaba conducir hasta un lado del hangar, donde dos camiones cisternas se encontraban aparcados junto a una de las estaciones de recarga.

—Veo que el personal está bien adiestrado y todo está organizado. —observó Hikaru mirando a su alrededor. —Pensar que esta tripulación solo tiene unos pocos meses de experiencia, sin embargo por la forma de trabajar del personal técnico parece que fueran verdaderos veteranos.

Uno de los camiones de combustible se puso en marcha y la pareja se apartó para dejarlo pasar. El camión se acercó hasta el VT-1 y uno de los jóvenes técnicos desenrolló la manguera de la aparte trasera del mismo y comenzó a llenar los depósitos del caza.

—Supongo que eso lo explica entonces. —dijo Misa llamando la atención de su esposo. —Mira lo que hay allí atrás al fonde del hangar.

Hikaru miró hacia donde señalaba su mujer y ahora que no estaba el camión cisterna pudo ver lo que habia en el otro extremo del hangar.

En una estación de recarga diferenciada del resto pudo ver dos VF-1J con sus respectivos FAST-PACKS equipados, pero a diferencia del resto, estos estaban pintados en dos tonos de colores que llamaron poderosamente la atención de los dos recién llegados.

—Un VF-1J azul y un VF-1J rojo. —observó el Capitán Ichijyo. —No me digas que…

—Bienvenidos a mi fragata. —dijo una voz conocida a su espalda. Misa y Hikaru se voltearon y vieron al Capitán de la Northampton que se acercaba caminando junto con una oficial femenina.

—Ahora comprendo por que tanta eficiencia. —dijo Misa haciendo el saludo militar. —Estaba segura que el Capitán de esta nave sería un verdadero "Genio".

Maximilian Genius se detuvo frente a ellos y junto a su esposa Millia saludaron a los recién llegados. —Bienvenida, Comandante Hayase, Capitán Ichijyo. —dijo respetando el protocolo al pie de la letra. —Los estábamos esperando.

Tanto Hikaru como su mujer contestaron con igual saludo pero de inmediato se estrecharon las manos como los viejos amigos que eran.

—¿Qué tal el vuelo? —preguntó con una sonrisa.

—Sin novedad. —respondió Hikaru. —¿Qué tal tu nuevo trabajo de Capitán de Fragata? ¿Te has acostumbrado? —preguntó.

Max sonrió. —Solo acepté este puesto porque me dejaron traer mi Valkyria y la de mi mujer a bordo. —reconoció. —Ha sido un desafío enorme, pero mi tripulación es de primer nivel y hemos estado entrenando sin parar desde que la nave fué comisionada.

—Max está muy orgulloso de la "Valiant". —dijo la oficial Millia Fallyna. —Aunque todavía no hemos visto verdadero combate; pero estaremos preparados para cuando sea el momento. —aseguró.

—¿Cómo está Komilia? —preguntó Misa.

—Enorme. —respondió orgulloso Max. —Ya corretea por toda la cubierta y no deja de meterse en problemas cada vez que le quitamos los ojos de encima; fué difícil lograr que nos dejaran tenerla en la nave durante el servicio, pero teniendo en cuenta que es mitad Meltran y, por consiguiente un soldado Zentradi por derecho de nacimiento, hicieron una excepción con ella. —explicó.

—Será una piloto excepcional. —afirmó Millia. —Yo misma la entrenaré cuando esté lista para ello.

—Dejala disfrutar un poco de su niñez. —la increpó Hikaru entre risas.

Max se cruzó de brazos. —Y ustedes dos… ¿Para cuando? —preguntó con una sonrisa.

Misa y Hikaru se sonrojaron ante aquella pregunta tan personal. —Todavía… Todavía no es el momento. —dijo ella.

—De acuerdo, pero no tarden demasiado. —opinó el Capitán de la "Valiant" mirando a su antiguo subordinado. —El trabajo es importante, pero formar una familia y disfrutar de ella cuando aún se es joven lo es aún más.

—Prometo trabajar en ello en cuanto tenga tiempo libre, señor. —dijo Hikaru con tono jovial. Misa le dió un codazo en el pecho.

—¿Qué tal el VF-4? —preguntó Millia. —¿Es cierto que ya están por entrar en producción final?

—Te van a encantar. —aseguró el joven piloto. —Vuelan maravillosamente en la atmósfera, pero es en el espacio donde superan ampliamente a los VF-1, tanto en alcance como en poder de fuego.

—Esos cañones láser montados en los brazos se ven extremadamente versátiles. —opinó el Capitán rascándose la barbilla.

—Se robaron esa idea de los Queadluun-Rau, ¿Verdad? —preguntó Millia con una sonrisa cómplice. —En combate cerrado serán completamente mortales, eso te lo puedo asegurar.

Un estruendo hizo que todos se voltearan a ver. Una grúa había levantado el VT-1 a casi un metro de altura y el equipo de técnicos había comenzado a instalar el equipo auxiliar en el caza.

—Parece que ya casi han terminado de preparar tu avión. —dijo Max volviéndose. —Es una pena que no pueda invitarlos a almorzar; me gustaría charlar un rato más con ustedes. ¿Van hacia el SDF-3, verdad? —preguntó.

—Es correcto. —respondió Hikaru. —Global nos envió a ponernos a las órdenes de Britai para algún tipo de misión especial, pero Misa no ha querido decir nada.

—Me temo que es información confidencial. —respondió su mujer.

—No te preocupes, dados los limitados recursos que tenemos en la fuerza, comprendo perfectamente por que Global decidió enviarlos a ustedes, especialmente si es una misión importante. ¿Tiene algo que ver con el nuevo planeta que descubrieron? —preguntó.

—Confidencial. —volvió a responder Misa con una sonrisa. Max asintió y no volvió a tocar el tema. —Les deseo la mejor de las suertes. —dijo haciendo el saludo. —Y me alegro de verlos sanos y salvos a ambos.

Los cuatro amigos se despidieron y pronto el VT-1 estuvo listo para despegar. Ahora que los FAST-PACKS estaban equipados podrían fácilmente alcanzar la órbita lunar, en donde el SDF-3 y gran parte de la flota Zentradi bajo su mando se encontraba esperando órdenes.

El matrimonio abordó la aeronave y pronto recibieron autorización para rodar por la cubierta ante la atenta mirada del Capitán Jenius y su esposa, quienes miraban desde un costado las operaciones de despegue. La luz verde de salida se encendió y Hikaru aceleró el caza, despegando rápidamente y zambulléndose entre las estrellas en medio de un relámpago esmeralda.

—Próxima parada, la órbita lunar. —exclamó Hikaru mientras activaba la computadora de navegación. La transferencia orbital requería de una cuidadosa planificación para ejecutar "burns" controlados y maximizar el impulso requerido para elevarse a diferentes órbitas sobre el planeta. El combustible era limitado por lo que la precisión era extremadamente importante. Una vez que la computadora devolvió las coordenadas adecuadas, Hikaru alineó el caza con el marcador del HUD y activó el piloto automático.

—Max sabía lo del atentado. —dijo Misa desde el asiento de atrás. —Cuando nos despidió vi que miraba fijamente el vendaje de mi mano.

—No me sorprende en absoluto viniendo de Max. —respondió Hikaru. —Espero que ni él ni su mujer se vean involucrado en toda esta mierda.

—Dios te oiga. —dijo Misa.

Los motores y propulsores auxiliares se encendieron a máxima potencia y el VT-1 comenzó la etapa final de su viaje.