A la distancia vieron las luces esmeraldas que denotaba la presencia de la flota combinada Humano-Zentradi en órbita lunar. Tras la Primera Guerra Espacial casi todas las fuerzas espaciales de la humanidad fueron destruidas por la arrolladora maquinaria bélica Zentradi, por lo que mientras durase la reconstrucción y reorganización de la armada, dependían enteramente del poder de fuego que Britai había heredado de su antiguo Comandante Supremo.
Los remanentes de la otrora gigantesca flota alienígena eran apenas una tenue sombra de lo que había llegado a ser durante el auge de las hostilidades, pero incluso así eran una fuerza que no se podía subestimar, especialmente ahora que todas las naves supervivientes habían recibido actualizaciones de armamento de tecnología humana así como entrenamiento y conocimiento de combate y logística derivadas del conocimiento técnico del cual los Zentradis carecían completamente.
A la cabeza de aquella flota que rondaba el medio millar de naves se encontraba la SDF-3; la nave insignia de la flota combinada Humano-Zentradi. La antigua nave de batalla Nupetiet-Vergnitzs había recibido enormes actualizaciones en los astilleros del planeta Tierra y contaba ahora con armamento y equipamiento mucho más moderno y poderoso que las antiguas (Pero no por ello menos efectivas) armas Zentradis.
Además había recibido la adición de un nuevo puente de mando e instalaciones que podían ser usadas tanto por personal de combate Zentradi como por Micrones, todos esos cambios habían sido suficientemente importantes para justificar el cambio de nombre de la nave y su asignación como nave nodriza de aquella fuerza de ataque.
La SDF-3 ocupaba el centro de la formación de ataque, flanqueada por las principales naves de artillería y ataque pesado y las naves de soporte para desplegar oleada tras oleada de cazas y bombarderos pesados equipados con las poderosas cabezas de reacción; las únicas armas en el arsenal de la humanidad que podían tener chances de contrarrestar los arrolladores números de las fuerzas Zentradi.
Hacia allí se dirigió la pequeña aeronave de entrenamiento que pronto entró en el rango de servicio del control de tráfico de la flota.
Su llegada estaba prevista y la presencia del Comandante Hayase a bordo hizo que tuvieran absoluta prioridad para aproximarse a la enorme nave. Tras un pequeño patrón de aproximación entraron a uno de los muchos hangares de los que disponía el gigantesco acorazado y pudieron aterrizar sin ningún tipo de eventualidad.
Fueron recibidos por personal Micrón apostado en la nave (Tanto humanos como Zentradis micronizados) y rápidamente fueron conducidos ante la presencia del Comandante Britai en el puente de mando de la nave, el cual había sido reparado y acondicionado para su nueva función como nave nodriza de la flota combinada.
Los ingenieros habían construido un segundo puente tamaño micrón que, como si fuera un balcón, colgaba sobre el puente original del acorazado de modo que se encontraban a la altura adecuada para interactuar con Britai y sus oficiales.
Cuando la pareja entró a este nuevo puente, lo primeros que vieron fué la enorme cabeza del Comandante Britai Kridanik, que con sus implantes biomecánicos relucientes, era una presencia de poder y autoridad casi omnipresente dentro de aquella nave.
—Comandante Hayase y Capitán Ichijyo presentándose. —dijo Misa deteniéndose junto a la barandilla que daba hacia el enorme puente de mando Zentradi. Ambos realizaron el saludo marcial correspondiente.
Britai se volvió hacia ellos y realizó el saludo Zentradi. —Bienvenidos a bordo de mi nave. —dijo con voz solemne. —Los estábamos esperando.
—La última vez que estuve aquí fué hace unos años, cuando realizamos la captura del Satelite-Fabrica. —Es increíble cómo pasa el tiempo. —observó Hikaru.
—Siento no haber podido concurrir a su boda. —dijo el Comandante Britai haciendo una ligera reverencia con la cabeza. —Me hubiese gustado mucho estar junto a ustedes en tal importante celebración.
—El Archivista Exedol nos transmitió sus saludos. —dijo Hikaru. —Recuerdo que el Champagne del brindis le resultó particularmente delicioso. —recordó con una sonrisa.
—Afortunadamente solo bebí unas pocas copas… Esa sustancia alcohólica tan apreciada por los humanos hace que mis bancos de memoria se exciten en formas algo caóticas e impredecibles. —dijo una voz a sus espaldas. La pareja de recién llegados se volvió y vió como en una plataforma algo elevada en el centro del puente de mando micrón se abría una compuerta y una enorme cabeza abultada comenzaba a elevarse lentamente.
—¡Archivista Exedore! —exclamó Misa.
Cuando la cabeza de Exedore se elevó por completo varios cables se conectaron a terminales en la parte trasera del cuello del Zentradi y una serie de pantallas holográficas se materializaron a su alrededor. —Los ingenieros han diseñado esta estación de trabajo para interactuar con el personal Micrón. —dijo. —Espero que estar tan cerca de mi rostro no sea una molestia.
—Es un placer volver a trabajar con usted, Archivista. —dijo Misa haciendo un saludo marcial. Su marido la imitó a su lado. —A propósito… ¿Cuál es la misión? —preguntó Hikaru. —Creo que soy el único que no ha sido informado.
—Su misión era transportar al Comandante Hayase hasta el SDF-3 para llevar a cabo una operación de vital importancia. —dijo Britai con una sonrisa. —Pero ya que está aquí, sería un verdadero honor contar con su participación en la misma; pilotos de su pericia y experiencia serán invaluables para garantizar el éxito de la operación.
—¿Tienen VF-1 a bordo? —preguntó intrigado el Capitán Ichijyo.
—Afirmativo. —respondió Exedore. —El SVF-789, actualmente tenemos desplegados cinco escuadrones completos además de nuestras propias tropas de Regult y Nousjadeul-Ger.
Misa se acercó al rostro del enorme Archivista y señaló las pantalla donde los cazas variables con el esquema color verde oscuro de aquella flota se encontraban representados. —Si todo marcha bien tal vez no los necesitemos. —observó. —La nueva doctrina de Intervención No-Letal que hemos desarrollado eliminará la necesidad de usarlos.
Britai frunció el rostro. —¿Qué le hace pensar que funcionará esta vez? —dijo. —Durante el ataque al Satélite Fábrica fué necesario recurrir a la fuerza letal para destruir a aquellos que resistieron el Shock Cultural.
—Es por eso que me necesitan a mí. —dijo una voz conocida. Todos se volvieron y vieron como la puerta del puente micrón se había abierto una joven había entrado en silencio.
—¡Minmay! —exclamó Hikaru reconociendo de inmediato. —¿Qué haces…?
—Hola Hikaru, hola Misa. —dijo la joven con una sonrisa mientras se acercaba caminando hacia ellos. —Ha pasado el tiempo.
La Comandante Hayase extendió la mano y la joven cantante se la estrechó con afecto. —Sabía que estabas colaborando con los científicos del Comando Central pero no sabia que habias sido transferida al SDF-3.
—¿Global no les dijo nada? —preguntó sorprendida. —Estoy desde hace quince días, hemos estado analizando mi canto y su influencia en el campo dimensional.
—¿Campo… dimensional? —preguntó confundido Hikaru.
—Al parecer el canto de Minmay es algo más que solo música. —explicó Exedore. —Aún no estamos 100% seguros, pero ha sido teorizado que su canto puede crear un tipo de perturbación en el campo dimensional, tal vez una onda o una partícula, sus propiedades aún no se comprenden totalmente.
—Sea lo que sea, se transmite por el Espacio FOLD a una velocidad increíble. —dijo Britai.
—Y es por eso que Minmay es vital para esta operación. —explicó el archivista. Anteriormente usamos una grabación de su canto y si bien logramos una respuesta compatible al "Shock Cultural" en los Zentradis sin exposición a la Cultura, sólo hemos observado una recesión temporal en sus capacidad de combate y recuperación del incentivo de ataque. El efecto completo del Shock Cultural sólo podrá lograrse con su música en persona.
—¿Quieren que Minmay cante "en vivo" para esta misión? —preguntó sorprendido Hikaru.
Britai sacudió la cabeza. —Yo me opongo a eso. —afirmó. —Exponer a Minmay en una operación de combate es muy arriesgado. —dijo.
La joven dió un paso al frente y se llevó la mano al pecho. —Si mi canto puede salvar vidas, entonces cantaré. —dijo segura de sí misma. —Estoy convencida que el amor es la única forma de traer paz a esta galaxia y estoy dispuesta a dar todo por ese sueño… no tuve miedo de cantar antes y tampoco lo tengo ahora. —dijo mientras se volvía hacia el matrimonio Hayase. —Y además mis amigos me protegerán. —dijo con una sonrisa. —Confío en ellos.
—Minmay. —dijo Hikaru.
—De acuerdo. —dijo Britai cruzándose de brazos. —La Operación está aprobada; partiremos de inmediato a la zona de operación a las 1400 horas.
Hikaru se volvió hacia el Archivista. —¿Me pueden explicar de qué se trata esa famosa Operación Especial? —preguntó.
—Intentaremos capturar una fábrica de Zentradis. —dijo Exedore.
—Y la adaptaremos para crear civiles en vez de soldados. —explicó Misa.
