Resumen: Desde la batalla con Tatsumaki, Fubuki ha estado muy distante. Saitama no puede comprender qué hizo mal.


Todos los personajes le pertenecen a su creador: ONE®


Notas del autor: Dedicado a mi amiga Glargina que aún sigue lloriqueando al ver la versión del manga de la "conocida-zone". Ojalá esto te anime.

Esta es una historia de 4 capítulos.


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—Bang también irá, dijo que es una buena oportunidad para conseguir nuevos discípulos.

—¿Entonces el viejo también fue invitado? —Preguntó Saitama, ya con un ligero desconcierto desde hace un rato.

Bang, Forte, Ciclista sin licencia, el samurai que no es de mediana edad, el niño genio y hasta el hombre con traje de perro; todos tenían invitación.

King asintió. —Fubuki invitó a casi toda la Asociación de Héroes. Parece que será una fiesta bastante grande en cuanto a comida, bebida y... oh, también habrá un DJ.

—¿Y tú irás, King? —Preguntó Genos.

—En la invitación menciona una competencia de videojuegos, iré sólo por eso.

—Hmn... ya veo, comida gratis... —Saitama bajó la mirada jugando con sus dedos y apretando sus labios, su ceño estaba fruncido. Desde su pequeña riña con Tatsumaki, Fubuki no se había vuelto a aparecer en su departamento ni una sola vez. No es como si a Saitama le molestara esto, al contrario, era un alivio no tener tanta gente metiéndose a su casa sin permiso. Es sólo que, después de tanta insistencia molesta, dejar de saber de ella de forma repentina era extraño. Esta clase de cosas no pasaban de la noche a la mañana sin razón alguna.

La mirada de Saitama se paseó por los alrededores de su nuevo hogar, donde King y Genos estaban de visita para hablar sobre la gran fiesta que el Grupo Fubuki llevaría a cabo en un par de días. Antes, Fubuki podía pasar horas y horas dentro de su antiguo departamento ofreciéndole cualquier cosa con tal de que formara parte de su grupo. Ahora, ni siquiera lo había invitado a su fiesta de cumpleaños.

Saitama se giró a ver a Genos. —¿A ti tampoco te ha llegado la invitación?

—No, pero eso no podría importarme menos.

Saitama volvió su vista a King y señaló con su dedo la invitación. —¿Cualquiera puede ir a esa fiesta?

—Ah... no lo creo, cada invitación tiene un número limitado de pases. El mío sólo tiene uno. —King sacó el pequeño pase del sobre y se lo mostró. Saitama se encogió de hombros. —Pero, tú y Genos podrían ir conmigo. No creo que a ella le moleste.

—No tenemos intención de ir. —Interrumpió Genos.

—Pero... —Saitama volvió a tomar la invitación entre sus manos, leyendo las muchas cosas que la fiesta ofrecería de forma gratuita y al por mayor, una fiesta especial para héroes. —¿No suena como que será algo divertido?

A Saitama no le agrada estar rodeado de mucha gente, mucho menos la música alta. Pero nunca había sido invitado a un cumpleaños antes. Él creía que esa clase de fiestas formaba parte de las cosas que se perdían una vez que te convertías en un adulto. En cambio, esta fiesta no sólo tendría mucha comida y bebida gratis, también tendría una competencia de videojuegos...

Si iba, sería la primera fiesta de cumpleaños a la que asistiría.

—¡¿En serio quiere ir, maestro?! Bien, ¡yo iré también! —Genos volteó a ver a King. —¿Qué día dijiste que se llevaría acabo esa fiesta?

—Mañana.

—¿Mañana? ¿En serio? —Saitama volvió a leer la fecha de la invitación y luego buscó con la vista el calendario sobre la pared. —Oh... sí es mañana.

—Entonces iremos mañana.

—Genos, espera, aquí dice que sin pase no podremos entrar y tú y yo no tenemos uno.

—Debió ser un error. —Comenzó King, con voz insegura buscando reconfortar. —Seguro tu invitación se perdió entre el correo o algo.

Saitama rascó su nuca y le devolvió la invitación. —No lo sé, viejo... Creo que simplemente no quiso invitarnos.

—Oh, vamos, es Fubuki. Ella ya te consideraba parte de su grupo desde un principio, ¿no? Quiero decir, hasta el hermano mayor de Bang irá, tal vez ustedes ni siquiera necesiten invitación.

Pero Saitama no estaba tan seguro de eso, conocía el carácter de Fubuki y su fascinación por la planeación y movimientos anticipados. Ella podrá llegar de sorpresa a su casa, pero no les perdonará que ellos hicieran lo mismo, mucho menos el día de su cumpleaños y justo ahora que se ha estado comportando tan distante de él.

—Creo que será mejor preguntarle a ella en persona.

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Al llegar a las instalaciones principales de la Asociación de Héroes, no encontraron rastro alguno de Fubuki o de su grupo. Pero sí a Tatsumaki.

Genos estaba decidido a descargar con ella su molestia por la insolencia de Fubuki de no invitar a Saitama, pero sólo bastó recordarle que era muy fácil ser despedazado con poderes psíquicos para hacerlo dimitir. Según él, no valía la pena ser estrellado contra la pared por Fubuki.

Por otro lado, Saitama decidió que si Genos no se atrevía a hacerlo, él sí.

—Oye, tú, hermana de Fubuki. —Gritó él.

Ella giró su rostro e hizo una mueca. —Pero mira a quién tenemos aquí.

Ambos se acercaron a ella y Saitama fue directo al grano. —Me preguntaba si sab-

—No, largo. Mi nombre es Tatsumaki, ¿ni siquiera puedes recordar algo como eso, idiota? ¿Acaso quieres pelear de nuevo?

Genos apretó sus puños con molestia, el sonido de sus ventiladores acelerándose llamó la atención de Saitama, quien trató de dirigir la conversación al tema principal antes de que Genos dijera algo que provocara una riña ahí mismo.

—Es sobre Fubuki.

Tatsumaki se detuvo al instante. —¿Fubuki? Oh, ¿y qué tiene ella que ver contigo ahora?

—Está rara conmigo.

Tatsumaki alzó una ceja. Genos volteó a verlo con confusión.

Saitama sabía que no había venido hasta ahí sólo para decir eso, pero era algo que también necesitaba una respuesta y debía aprovechar. —Bueno, es sólo que... me pregunto por qué Fubuki ha estado evitándome. No es que me moleste, pero... es raro viniendo de ella, ¿entiendes?

Un resoplo salió de los labios de Tatsumaki. Ella se cruzó de brazos y luego sonrió. —Eso es porque ella ha aprendido una lección importante.

—¿Cuál?

—A nunca confiar en otros y a nunca esperar nada de nadie. Sobre todo de aquellos que obviamente no corresponden su interés.

Genos se mantuvo en silencio unos instantes tratando de asimilar el mensaje, luego miró a Saitama en busca de respuestas.

Saitama bajó su mirada igual de confundido que Genos. —No entiendo.

—Como sea. —Tatsumaki rodó los ojos y resopló con fastidio. —Si el problema era que Fubuki no te dejaba en paz, el problema ya fue resuelto. Una molestia menos. —Ella señaló a Saitama con su dedo. — Y con molestia me refiero a ti.

—¿Molestia? Pero si era ella la que insistía que me uniera a su grupo.

—Sí, no sé en qué estaba pensando. —Dijo Tatsumaki. —No es la gran cosa como ella decía, no tanto.

—¿Acaso insinúas que mi maestro Saitama no es confiable para Fubuki?

Saitama mentiría si dijera que eso no le afectó un poco.

Con voz pausada y dubitativa, Saitama se atrevió a preguntar. —¿Fubuki está molesta conmigo?

El rostro de Tatsumaki se enserió. Ella lo observó varios segundos sin decir nada, con la obvia intención de ignorar la pregunta.

—¿A qué viene todo esto? ¿Qué es lo que quieres? —Dijo por fin ella. —¿Tratas de hacerme perder el tiempo o algo?

—¡Oye, no le hables de esa forma a Saitama!

—Cierra la boca. Es él quien no es claro con lo que quiere.

Genos dio un paso al frente. —Él sabe perfectamente lo que está haciendo.

—No. —Interrumpió Saitama. —Ella tiene razón.

Era cierto, Tatsumaki podría tener algo de razón. Ha habido un vacío en su interior desde hace días que Saitama no consigue identificar. Era constante y pesado. Algo andaba mal. Algo hacía falta.

—N-no sé qu... —Saitama alzó su rostro hacia Genos, luego regresó a Tatsumaki, como buscando la claridad suficiente para dejar fluir sus palabras o quizás mitigar el sabor amargo que sentía en su boca. Finalmente, se detuvo cerrando sus puños. —Creo que olvidé lo que iba a preguntar. Es que, es sólo que es raro que Fubuki haya invitado a todos excepto a mí y-

—¿Invitar a dónde? —Le cortó Tatsumaki.

—A su fiesta de cumpleaños, obviamente. —Explicó Genos.

Los ojos de Tatsumaki se ampliaron. —¿Qué?

Saitama parpadeó. —¿Eh?

Genos apretó su boca y no dijo nada.

Hubo un largo silencio entre los tres después de eso. De forma muy incómoda, Genos y Saitama desviaron la mirada hacia el techo mientras Tatsumaki intercalaba la suya entre ellos dos.

—¿"Fiesta..."? —Ella lucía realmente sorprendida. —¿"...de cumpleaños"?

Genos se aclaró la garganta y regresó su vista hacia ella. —No me digas que no lo sabías.

—¡CÁLLATE! ¡P-por supuesto que ya lo sabía! —Tatsumaki se mostraba inquieta mirando de un lado a otro. Su voz se había vuelto de pronto un susurro entre comentarios que parecían ser más una conversación con ella misma. —Maldita sea, Fubuki...

La mirada de Tatsumaki pareció perderse y su cuerpo comienza a flotar alejándose de ellos.

Saitama se acercó tratando de detenerla. —Eh, ¿todo bien? Acerca de mi pregunt-

—¡Cállate, no tengo tiempo para esto! —Le gritó ella antes de irse rápidamente de ahí.

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Al ver fallido su primer plan de encontrar a Fubuki en los edificios de la Asociación, ambos optaron por rendirse y regresar a casa. El cielo estaba oscureciendo con rapidez. Saitama tenía sus manos escondidas en los bolsillos de su pantalón y Genos caminaba a su lado.

Hacía muchos días que no han sabido nada de Fubuki. No pudieron conseguir información de ella en la asociación, tampoco tenían idea de dónde vivía y sólo tenían un vago recuerdo de dónde se encontraba uno de los puntos de reunión de su grupo. Pero, así tuvieran toda esa información, realmente no serviría de mucho si era ella la que no quería verlos. Y Tatsumaki había dejado en claro que era a Saitama a quien no quería ver.

Saitama nunca se consideró a sí mismo una molestia. Quizás era alguna parte orgullosa de él la que se veía afectada puesto que había pasado de ser necesitado a ser repelido de la noche a la mañana. ¿Cuál era el punto de todo eso? ¿Qué habrá hecho enojar tanto a Fubuki?

Saitama agachó su mirada con su ceño otra vez fruncido, volvió a apretar sus puños a los costados. Genos notó esto al instante.

—Si tanto quiere una fiesta, yo podría organizar una. —Dijo de pronto él. —Una mejor que la de Fubuki.

Los ojos de Saitama lo miraron con cierta aversión. —Esto no es una competencia, Genos.

—Si lo fuera, sin duda la venceríamos.

—Ella tiene más amigos que yo, nadie vendría a la mía.

Genos entrecerró sus ojos y colocó una mano en su mentón. —Podría ser una fiesta de dos personas.

—Eso suena aburrido. Ni siquiera es una fiesta. —Soltó en un suspiro de enfado Saitama, alzando su rostro al cielo y cerrando sus ojos. De pronto se sentía muy molesto. —¿Por qué Fubuki no me invitó? Si ella se metía a mi casa sin permiso todo el tiempo, ¿no debería ser yo quien esté molesto con ella? Además, ni siquiera sé qué fue lo que hice mal.

Genos asintió en silencio, sus ojos puestos en el camino. —Quizá se dio cuenta de que no logrará convencerlo de unirse a su grupo y finalmente se rindió.

Eso no hizo sentir mejor a Saitama, sino que lo hizo enfrascarse más en la cuestión de que si en verdad eso era todo lo que Fubuki quería de él, si eso era todo lo que él fue para ella. Es decir, un candidato para su grupo y nada más. Algo que se podía abandonar y olvidar de la noche a la mañana.

Mientras más pensaba en eso, más agotado se sentía. Era raro sentirse tan desanimado por algo como eso, ¿no?

Entonces Genos detuvo su paso de forma repentina. —Aún tenemos una opción. —Dijo de pronto.

—¿Eh? Pero ya es tarde y la fiesta es mañana.

—Entonces será mejor que nos demos prisa. —Genos comenzó a acelerar su paso en dirección contraria.

—¿Eh? Ey, espera, ¿a dónde vamos? —Preguntó Saitama siguiéndolo por detrás.

—Al principal punto de encuentro del Grupo Fubuki, ella debe estar ahí.