HISTORIA CORTA

Especial de San Valentín

ObiHina

Drama| Romance| Sacrificio

Esta Fic no está ligado a un tiempo específico dentro del anime o manga.

Desclaime r: Ningún personaje usado en esta Historia me pertenece, todos son propiedad de Masashi Kishimoto, sin embargo la historia aquí plasmada es de mi propiedad.

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— Debes haberte vuelto loco — Tomaru acuso a su superior con el dedo índice — Ese Uchiha no es más que un sucio traidor, fue un fiel sirviente para Madara, inclusive se hizo pasar por el...cometiendo un sinfín de delitos, es el responsable de muchas muertes en esta Aldea y aun así pretendes que nos hagamos de la vista gorda y lo recibamos con los brazos abiertos...Su petición Hokage-sama es una reverenda estupidez —

— Que le hace pensar Hokage-sama que será fiel a la Aldea — la mujer a lado de Tomaru tomo la palabra, para evitar que su compañero le faltara aún más el respeto a su líder — A nosotros, acaso no le preocupa lo que pueda suceder con su gente, que sucederá cuando el intente escapar, cuando comience a matar.. ¿Sera usted capaz de detenerlo? —

— Todos esos Uchiha, son una maldición, esos ojos malditos solo atraen destrucción y odio —

Kakashi, coloco sus manos sobre su barbilla y tomo una enorme bocanada de aire.

— Yo mejor que nadie conozco sus pecados — pues debido a él, se había condenado —No se olviden que incluso luche contra él, estuve dispuesto a matarlo mi mano nunca tembló... y aun así lo vi, sacrificarse por su Aldea, por nuestro legado —

Cerro fuertemente sus ojos, todo aquello estaba resultando muy difícil, ingenuamente había creído que al ser el último de los Uchiha después de anunciarse la muerte de Sasuke lo aceptarían sin protestar, pero se había equivocado.

— Mi petición es simple, solo pido que lo acepten como a un Aldeano mas, al final aquel hombre fue la pieza clave para derrotar a Kaguya, está claro que su lealtad está con nosotros, con la Aldea — si bien no podía asegurarlo del todo, intento sonar seguro después de todo se lo debía.

— Disculpe mi atrevimiento, Hokage-sama pero creo egoísta de su parte el pedirnos a nosotros aquella dura decisión cuando está claro que no aceptara un NO, como respuesta —

— Su suposición es correcta — Kakashi termino confesando, luego abrió lentamente los ojos para encontrase con más de una mirada asesina sobre su persona — Aun con media Aldea destruida soy el Hokage su líder, y me deben respeto —

— Pero aun siéndolo, no debe olvidar que al final somos nosotros el pilar de esta Aldea, sin nuestra autorización Usted tiene las manos atadas y finalmente terminara por atacar nuestras ordenes — El viejo Tomaru sonrió ladinamente, entre todos los viejos que aun sobrevivían era el peor, después de todo Kakashi no podía esperar mucho de alguien que sirvió a Danzo.

— Bueno, supongo que si Obito Uchiha se compromete de lleno con la Aldea, no tendremos ninguna duda, sobre su lealtad — hablo Tsume Inuzuka, aligerando un poco aquella tensión a su lado el inmenso can gruño.

— ¿A qué se refiere Tsume-san? — Shikamaru intervino.

— Solo digo que ese joven uchiha no nos será fiel a menos de que tenga algo de suma importancia, aquí en la Aldea — Kakashi la miro atentamente y ella continuo — Y lamento ser yo quien le diga esto, Hokage-sama pero dudo mucho que una simple amistad tan lastimada como la suya, sea tan fuerte como para retenerlo —

Todos asintieron antes sus palabras, declarando un ¨Es lo que intentábamos decirle¨.

— Lo entiendo — el peliplata admitió, sintiéndose molesto y herido.

— Además, si no me equivoco es el último de los Uchiha ¿No es así, Hokage-sama? —

Aquellas simples palabras fueron un puñal directo a su corazón, la imagen de Sasuke escupiendo sangre, mientras que Naruto yacía desvanecido aún costado seguía causándole el mismo sentimiento de angustia y dolor.

— Una razón más, para tenerlo de nuestro lado — La viejecilla anuncio manteniendo un ligero temblor, era claro que el miedo por ver a toda una nación caer ante sus arrugados ojos la había consumido hasta el hueso.

— Teniendo en cuanta que tanto, nuestro Heroe como el alumno de Orochimaru están muertos — Kakashi rodo los ojos, habían dado sus vidas y aun así no tenían la mínima consideración para aprenderse sus nombres — Tendremos que considerar tener más fuerza de nuestro lado, eso si es que acaso alguno de nuestros aliados decide traicionarnos como alguna vez en el pasado —

La mirada fría se dirigió al Nara, pues había comenzado una relación no muy bien vista con la hermana del Kazekage.

— Acaso, está intentando decirme algo — el azabache acuso, directamente desde hacía un tiempo atrás aquel hombre no dejaba de molestarlo con cada nueva oportunidad, en su interior Shikamaru deseaba firmemente que estuviera muerto.

— Solo hablo desde los sucesos chico, nadie te está acusando de nada — sonrió —He de suponer que tu Padre, no debe de encontrase en paz, sabiendo que su primogénito pretende manchar su linaje con sangre repleta de Arena—

Las risas inundaron la habitación. Shikamaru apretó sus puños, Kakashi le tomo suavemente el hombro, suplicándole en silencio que por esta ocasión lo dejara pasar

— Tu silencio solo me lo confirma —finalizo.

— Supongo que no estamos aquí, para molestar al Hijo de un gran hombre — Hiashi Hyuga hablo, tan calmadamente como de costumbre — Uno que, tuvo con el valor suficiente para apoyar a sus camaradas y enfrentarse a la guerra... —

El hombre bufo y dirigió su mirada al papeleo, estaba siendo humillad por su cobardía al no apoyar a los suyos en aquella masacre.

— Es correcta su suposición Hiashi-san — Kakashi intervino, pues aunque le era agradable la manera tan sutil en que el ojiperla estaba humillando a Tomaru, necesitaba mantenerlos en calma, hasta que firmaran el acuerdo donde aceptaba la incorporación de Obito a la sociedad así mismo cederle todas las pertenencias del clan.

— Entonces, creo conveniente que Tsume-san nos ponga en contexto con su idea original —

La mujer soltó un sonoro bostezó, estaba claro que aquella no contaba con refinados modales como todos los demás líderes.

— Estoy segura que mi propuesta lograra satisfacer a todos nosotros — los demás presentes hicieron una mueca de disgusto.

— Habla — exigió más de uno.

— El cachorro Uchiha cuenta con la edad necesaria para tener descendencia — la mayoría giro a verla creyendo que intentaba burlarse de ellos — Entre más mejor — y en la mente de aquella mujer, la posibilidad de una urgía masiva era algo aceptable.

— Entiendo — Kakashi se adelantó, aquello parecía la mejor manera para incorporarlo ante la sociedad Shinobi, pero no creía que su amigo se prestara para aquel juego —Pero... supongo que es algo un tanto...—

— Vamos no me miren así — Tsume les lanzo una mirada picara — Los cachorros a esa edad siempre están deseosos, se la pasan desahogándose en burdeles, solo es cuestión de que implante su semilla en unas cuantas mujeres y contaremos con más de un simple Uchiha, el clan renacerá, nos será fiel, siempre y cuando se les enseñe la voluntad del fuego correctamente, no tendremos la necesidad de masacrarlos —

La mujer enarco una ceja, decidida. A su alrededor sus palabras cayeron como balde de agua helada, sobre los consejeros.

— Pretenden imponerle sus deseos — Shikamaru hablo — Aun cuando el susodicho, permanece encerrado e inconsciente, dudo que el termine por aceptarlo... No deben olvidar que es un Uchiha —

— ¿En ese caso, que sugiere joven Nara? — Hiashi le cuestiono.

— Creo conveniente que sea de su conocimiento antes de forzarlo a cometer cualquier acto o en su caso...— Shikamaru no tuvo oportunidad de terminar, pues la anciana, tomo la palabra.

— Es verdad, es un Uchiha y si resulta como todos los demás debemos de tener en cuenta que son demasiado orgullosos de su sangre, así que él nunca aceptara prestarse como un semental — Shikamaru asintió, por fin alguien en esa habitación le prestaba atención a sus palabras.

— Creo que lo más conveniente sería buscarle una esposa —

Kakashi, abrió enormemente sus ojos, si la opción de rentarlo como semental era desagradable, el casarlo por obligación era incluso peor, era como vomitarle en la cara.

— En su condición, no creo que sea lo ideal — musito, aquella conversación se estaba saliendo de sus manos. Miro de reojo a Shikamaru quien parecía estar sufriendo una jaqueca.

— Debe ser una mujer devota — la anciana agrego, sin prestarle atención al peliplata — A la nación y a la Aldea, de renombre una que pueda darnos a los Uchiha perfectos —

— ¿Perfectos? — Kakashi cuestiono.

— Ustedes deben entenderme — la mujer respiro hondo — Necesitamos nuevos Uchiha, unos que no terminen envenenándose con el odio, como todos los demás —

— Solo así el legado Uchiha, renacerá por completo, su clan se limpiara y finalmente... todos podremos vivir en paz, sabiendo que esa mujer se encargara de anclarlo a la Aldea — Tomaru aprobó aquella locura — Solo de esa manera conseguirá mi apoyo Hokage-sama —

Kakashi pareció pensárselo un poco.

— Supongamos que accedemos a su única condición — Shikamaru pareció haberse recuperado de su repentina jaqueca — Pero que sucedería si la mujer, no es capaz de anclarlo, como ustedes suponen... No sería conveniente darle la oportunidad de tratar a alguien por su cuenta y finalmente por su propia voluntad acceda a casarse — el cuestionamiento del Nara dejo a más de uno pensando, sumergido en aquella posibilidad.

— Y cuando será eso cachorro Nara — Tsume lo miro aburrida — La mayoría de machos en esta aldea prefieren morir solos antes de ceder a formar una familia — se rasco una oreja, atrapando la atención de los presentes — Y cuando por fin se decida, su semilla estará seca, no tendrá caso tenerlo bajo resguardo si no brindara ningún beneficio a largo plazo —

Los intereses políticos resaltaron de nueva cuenta.

— Tsume-san entiendo su punto, pero me gustaría que todos los demás analizaran un poco más a fondo mis palabras y no simplemente las tiren al olvido —

— Veamos — Tsume lo miro directamente, haciéndolo estremecer — El amor es un sentimiento mágico si finalmente encuentras a tu tan esperada alma gemela, pero despiadado si entregas todo a la persona equivocada —

Shikamaru bajo la mirada, era verdad a aquella mujer la habían abandonado con dos hijos, era claro que ella no cedería ante aquel vulgar chantaje, parecía que podía oler su treta por ganarle tiempo al Uchiha.

— Entonces como puede comprender Nara-san, su argumento no es lo bastante fuerte para ser analizado a fondo como pide. Los hijos se pueden engendrar aun sin el sentimiento genuino del amor —

Shikamaru se paralizo, estaba claro que aquella mujer lo había descubierto, ya no podía argumentar más nada para ayudarlo, de hacerlo se dejaría en total evidencia.

— Aun cuando el Uchiha intente o logre escapar se le dará caza, yo misma liderare al equipo encargado de darle muerte —

— Lo único que necesitamos de ese Uchiha son sus genes, es simple —

— Una vez muerto tendremos total disposición de los secretos del clan Uchiha, como acceso a sus riquezas — la ambición de Tomaru resalto de inmediato, pero al verse en evidencia retracto sus palabras — Todo a beneficio de la Aldea, por supuesto —

— Si, como no — Kakashi susurro.

— Entonces Hokage-sama ¿Cuál será su decisión? —

— Hokage-sama, estará dispuesto a cumplir con sus deseos — la intervención por parte de Shikamaru fue más que bien recibida.

— Perfecto, ahora solo queda escoger a la novia perfecta — Tsume anuncio y los demás asintieron, excepto Hiashi quien parecía mantenerse en su propio mundo.

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Kakashi se sumergió en su silla, sosteniendo el catálogo de mujeres en edad casadera, que previamente Shikamaru le había preparado. Y aunque aquello era poco ético, pues las estaba tratando como mercancía, no tenía opción debía apresurarse antes de que aquellos vejetes anunciaran a su candidata.

Al menos si debían forzar a su compañero a casarse, Él se encargaría de escogerle una buena mujer, una dama impecable, una que al menos despertara el deseo sexual en su amigo.

Teniendo a las últimas finalistas, el peliplata volvió a hacer un recuento de habilidades, de su Honor y por supuesto su importancia dentro de la Aldea, tal como lo habían dicho debía ser una mujer con posición y buenos valores.

— Kato Shizune — pero la posibilidad fue nula, aunque su belleza fuera única, su deber con la Quinta Hokage era inmensa.

— Yuhi Kurenai — pero la mujer ya contaba con una hija, claro que para Kakashi aquello no era de importancia, pero sabía de sobra que ninguno de esos ancianos lo vería con buenos ojos al ofrecer a una madre soltera.

— Hokage-sama— Shikamaru soltó aburrido.

— Adelante — anuncio dejando de lado, todo su papeleo.

— Hiashi-sama solicita una audiencia con usted —

— Hazlo pasar — Kakashi suspiro profundamente, aquel largo día parecía nunca terminar.

— De acuerdo — el moreno vio con lastima a su superior, si bien intento ayudarlo aquello había resultado un total fracaso.

— Kakashi —

— Hiashi —

Ambos se saludaron al tiempo, sin honoríficos de por medio.

— Espero no quitarle su preciado tiempo— y con aquel hombre nunca se estaba del todo seguro, si sus palabras contenían respeto o una sutil manera de burlarse de su incapacidad por controlar a las masas.

— Descuide no tiene de que preocuparse — El ojiperla asintió tomando asiento — Tengo el tiempo necesario—

— Iré al grano — no era raro, aquel hombre se caracterizaba por su rudeza al hablar y exponer su punto sin titubeos.

— Lo escucho entonces— Kakashi se sentó adecuadamente en su silla al escucharlo hablar tan formal.

— Le daré a mi hija — el ojiperla lo miro detenidamente. Pero Kakashi parecía no comprenderlo del todo, así que temiendo que sus palabras no hubieran sido lo suficientemente claras volvió a intentarlo — He, decidido que ofreceré a Hinata como la futura esposa del Uchiha —

— Esta usted seguro — Kakashi pareció alarmado — De lo que está diciendo Hiashi — de todo lo que se había imaginado hablar con aquel hombre, jamás entro la posibilidad de que le entregara a su hija sin miramientos — Me parece, que Usted no a terminado de comprender la situación, Obito, no es un hombre común —

— Me parece que Usted, Hokage-sama — Hiashi habló respetuosamente haciendo que aquella conversación tomara un rumbo aún más formal — Todavía no ha encontrado a la mujer ideal —Sus pupilas recorrieron el escritorio donde fichas informativas, se encontraban esparcidas dando la impresión que finalmente Kakashi se hubiera rendido a la búsqueda — Según las peticiones del propio consejo —

Kakashi asintió, a veces odiaba ser tan transparente ante esos ojos perlas.

— Pero aun siendo de ese modo, me aparece apresurada la decisión de entregar a Hinata — contraataco manteniendo su mirada fija.

— Es acaso que no confía del todo en su querido amigo, Hokage-sama— y aunque no lo admitiera a viva voz, la duda de que aquel terminara por volver a la oscuridad seguía preocupándolo.

— No es el caso — pero sí lo era — Hinata es apenas una niña y me parece inapropiado que usted intente comprometerla aun sin haber cumplido la mayoría de edad — acuso, aquella seria su última carta al ver la mirada tan decidida del hombre delante suyo.

— Hinata se encuentra en la edad ideal para contraer matrimonio, aun si no fuera ese Uchiha, Neji hubiera sido el elegido e inclusive Naruto pudiera haber sido considerado, de no haber muerto—

— Hinata, no se merece esto — replico al recordar que al morir Naruto los sueños de Hinata por formar parte de su vida se habían esfumado.

— Hinata hará lo más conveniente para su clan y para sí misma, Usted no tiene por qué preocuparse —

Kakashi quiso decirle que lo haría, porque la pequeña Hyuga se había encargado de ganarse su corazón con su simpatía y bondad infinita, que la consideraba una amiga, sin embargo no lo hizo.

— Hiashi-sama, insisto... Hinata no debería... Ella no, merece casarse de esa manera — en su mente aquella chica de mejillas sonrojadas, reía tímidamente mientras su rubio alumno le jugaba una broma — No puedo permitirlo — porque estaba seguro que Naruto jamás lo permitiría.

— No hace falta Hokage-sama— el hombre suspiro cansado —Mi petición no solo debe aprobarla Usted si no todo el consejo y dudo que presenten alguna queja ante mi proposición, ahora si me lo permite debo retirarme, mi única intención fue aligerarle el trabajo —

El líder Hyuga se levantó muy despacio para el gusto de Kakashi, era evidente que aquella guerra no solo le había arrebatado a su familia, también su salud ahora debía apoyarse de un bastón. Estaba claro a aquel hombre no le quedaba mucho tiempo, por eso intentaba forzarle un destino desesperado a su primogénita.

— Hasta luego... Hiashi-sama —

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Sentada al frente de su progenitor acepto todas y cada una de las decisiones impuestas, sin replica alguna, asintiendo cada dos y respondiendo secamente con un ¨Hai ¨ cuando la conversación lo ameritaba, incluso aun cuando no estuviera de acuerdo al 100 por ciento, pretendía ser una buena hija y aceptar el mandato de su progenitor.

— Entenderé, si es que acaso deseas negarte, no todo debe recaer sobre ti Hinata —

Pero ella ya no lo escucho más, se dedicó a mirarlo fijamente, mientras sus labios se movían al compás de sus manos, con movimientos refinados. Ciertamente Hinata se preguntaba en donde había quedado su Padre, el hombre severo, con una mirada capaz de perforar el alma a cualquiera, aquel que solía humillarla con cada palabra que salía de sus labios.

Porque ahora, aquel hombre, delante suyo lucia cansado, con la mirada pérdida, como si se negara a creer que todo aquello fuera tan irreal, como el hambre que ambos sentían.

Muchos decían que su reciente debilidad se debía a su esfuerzo en la última gran guerra, otros pocos lo adjudicaban al inmenso dolor de ver caer a los suyos en el campo de batalla incapaz de hacer algo por ayudarlos.

Pero Hinata sabía que el ver a Neji morir frente a sus perlados ojos había sido el golpe final.

La muerte de Neji había sido el proceso más doloroso de superar en su familia, en ocasiones había descubierto a su padre sollozar en su absoluta soledad, mientras imploraba el perdón de su hermano por no cuidar debidamente a su hijo.

Ahora un año después de aquel cruel suceso, por primera vez en toda su historia el clan Hyuga había caído en pico, las tierras que antes les brindaban la mayor parte de sus ingresos, ahora se encontraban infértiles, las manos trabajadoras que antes sobraban, ahora eran escasas que inclusive las mismas hijas del líder tuvieron que encargarse de sus propios deberes, para Hinata aquello no fue un problema, pero para Hanabi quien había sido mayormente mimada durante toda su vida fue un verdadero reto.

Si deseaban lavar, debían caminar hasta el pequeño rio dentro de los límites del clan, soportar el agua helada cuando aún era de madrugada, pues a Hanabi le causaba una ansiedad total que alguien la descubriera lavando sus trusas tan descaradamente en el rio.

Hinata se había reído un poco ante sus pensamientos infantiles, pero poco después recordó que su querida hermana jamás había pasado por una misión de aquellas que requerían quedarse meses completos a la intemperie sobreviviendo solo con lo que la naturaleza pudiera brindarles. Así que se disculpó de inmediato.

En otras ocasiones cuando deseaban beber agua fresca debían recolectarla en enormes vasijas de barro. Pero debido a su inexperiencia Hanabi había roto más de un enorme jarrón, Hinata solo le había acariciado su larga melena y la había disculpado maternalmente mientras le daba indicaciones de levantar los pequeños trozos para evitar que alguien pudiera hacerse daño.

Y cuando estaban deseosas de un dulce o fruta que les quitara de encima el agotamiento de un largo día de responsabilidades, ambas se colocaban en posición ceremonial en el jardín, después colocaban sus manos sobre su frente y a la par comenzaban a rezar, pidiéndole a kamisama fuerzas para que los pequeños frutales creciera adecuadamente y dieran los frutos más deliciosos que jamás hubieran probado.

Luego Hanabi, se encargaba de espantar a los pajaritos, como si fuera un espantapájaros para evitar que terminaran perforándolos.

Días después cuando el primer durazno creció lo suficiente como para considerarlo maduro, Hinata ya no pudo retener más a Hanabi quien se trepo de inmediato anunciando que pronto los demás estarían lo suficiente maduros como para que todos dentro del clan, se dieran un festín.

Poco después Hinata descubrió a su pequeña hermana debajo del durazno mordiendo un pan, mientras veía con deseo a los demás frutos que colgaban del árbol. La castaña al verse descubierta solo sonrió y dijo que de esa manera su estómago la dejaría en paz, aunque su mente siempre terminaba interviniendo.

Hinata se colocó a su lado la tomo en su regazo hasta que la pequeña cayo rendida y finalmente se durmió.

Durante la semana siguiente Hinata presto un poco más de atención a sus subordinados, y noto con pesar que sus propias limitaciones no eran nada comparadas con las suyas.

Pues la mayoría de su gente solo comía carne una vez a la semana y terminaban de llenar sus estómagos con sopas y arroz, que los niños en edad escolar se vieron forzados a abandonar su educación dentro del clan y fueron enviados a la academia. Pues ahora todas las manos útiles contaban como mano de obra.

Hinata quiso ayudar instruyéndolos al volver a la escuela, pero descubrió con pesar que eran más de los que podía manejar, muchos de ellos huérfanos.

El corazón de Hinata se partía con cada despedida, pues muchos de ellos regresaban a un hogar sombrío, así que convencida de que podía ayudarlos a un más, con su propia mesada, todos los domingos les compraba caramelos sin falta en un vano intento de llenar sus rostros con una bella sonrisa, una que ya hacia un largo tiempo habían perdido.

Pero aunque intentara firmemente ayudar a su manera, los problemas dentro del clan iban más allá de la falta de un simple caramelo.

Las cosechas nuevamente se habían perdieron en su totalidad, dejando en claro que sus tierras ya no eran útiles, el dinero se volvía cada día más escaso, poniendo en duda la manera en que su líder, los alimentaria los meses siguientes.

Para su pesar las misiones dolorosamente iban para los más necesitados y aunque ellos lo fueran, su orgulloso clan jamás lo admitiría. Así que les toco vender más de una joya valiosa dentro del mercado negro, usando identidades falsas para evitar convertirse en victimas por sus preciados ojos, pues aunque en su mayoría todos ahora eran aliados, el hambre era incluso peor afuera, haciendo que muchos fueran capaces de matar, para así tener que comer al menos lo que el cuerpo durara.

En esos días, Hinata tuvo que volverse dura para evitar regalarles todo su dinero a los niños que aparecían siempre en manada suplicando un pedazo de pan. Era cruel, pero su familia iba primero.

Al volver y presentarle a su padre todo el dinero recibido, el hombre solía soltar un gruñido, el pago era poco para el valor de aquellas elegantes joyas, pero al final siempre lo recibía a la par que comenzaba a administrarlo.

Hinata solía quedarse a acompañarlo en silencio, viéndolo mover las manos mientras anotaba cifras incomprensibles en su libro de cuentas, en ese momento comprendiendo toda la carga que con llevaba ser Líder, para así mantener a los suyos a flote aun sobre su propio bienestar.

Por que si bien era cierto que la comida era poca, nunca, inclusive en los días más agobiantes falto. He inclusive, se encargaba de llevar los gastos escolares para los niños así como de sus materiales o herramientas ninjas, todo corría a cargo de su Padre, Un hombre severo y algunas veces atemorizante pero se preocupaba genuinamente por los suyos, eso lo veía cada día cuando solía dar sus rondines supervisando que todas las raciones llegaran adecuadamente a los hogares Hyuga.

Y aunque la miseria era la misma en todas partes, y el propio Hokage intentaba ayudar a todos por igual. El clan Hyuga no permitió verse necesitado o derrotado, siguió pretendiendo tener aquella estabilidad envidiable, que incluso tuvieron que pelear con uno que otro intruso que pretendía robar, para alimentar a su familia.

— Padre — Hinata intervino, sintiéndose abrumada por sus recuerdos más profundos.

— Te escucho—

— Ahora que a hablado con el Hokage, tal como se lo solicite solo nos queda, esperar la decisión del consejo—

— Pero aun así, Hija mía — la voz del mayor se aguado, Hinata quiso evitar mirarlo de hacerlo terminaría por retroceder — Él nunca se comparara con...—

— Naruto-kun está muerto Padre — hablo tajantemente — Y sería prudente que ninguno de los dos lo olvidemos —

Hiashi asintió levemente, manteniendo sus perlas fijas en su progenitora.

— Yo solo estoy intentando protegerte de la única manera que me es posible — admitió con aquella voz quebradiza que Hinata comenzaba odiar, pues la hacía dudar en un segundo de sus propias decisiones.

— Lo sé y se lo agradezco padre, pero si ese matrimonio con el Uchiha es finalmente aceptado —hizo una ligera pausa, para no romper en llanto — El tendrá que pagar una buena cantidad de dinero por mi... Ese dinero es necesario para nuestra gente, además que una vez el trato este hecho, podremos tomar las tierras que por mandato me correspondían, sembraremos y finalmente el clan Hyuga podrá ver la luz de nuevo — una lagrima recorrió su mejilla.

— Un matrimonio por conveniencia, nunca fue una opción — Hiashi declaro.

Hinata no estuvo segura si su padre la vería del mismo modo, al escucharla hablar de esa manera tan frívola e interesada.

— Ahora lo es — seco de inmediato sus mejillas con la manga de su Yukata

— Inclusive, el propio Hokage duda, que te hace pensar que ese traidor no será capaz de lastímate, no le significas nada...— el hombre se tomó el pecho, pues comenzara a alterarse — Hinata nunca nada valdrá tanto como para sacrificar tu felicidad y bienestar —

— Mi familia es primero — hablo con decisión.

— Mi deber es ocuparme de ellos, no el tuyo — Hiashi comenzó a respirar forzadamente — Mi deber es el de protegerte a ti, como a tu hermana —

— Soy testigo de todo su sacrificio, soy consciente de que todo es por nuestro beneficio, pero — Hinata se puso de pie y camino lentamente hacia su progenitor — Soy su hija mayor Hiashi-sama, permítame aligerar sus cargas —

La fémina coloco sus rodillas en el suelo y bajo lentamente, después coloco finamente sus dedos en una elegante reverencia y finalmente volvió a suplicar.

— Padre permítame ser yo quien se sacrifique esta vez — porque en su corazón ya no había más nada, por el cual luchar. Porque todos sus sueños e ilusiones se habían ido al despedir a Neji y Naruto.

El mencionado se levantó apresuradamente hasta llegar a su hija, una vez ahí le ofreció una mano.

— ¿Y que pasara, si nunca logras amarlo? —

Hinata, lo miro.

— Eso ya no importaba —

Porque la chica que se sonrojaba constantemente y terminaba en el suelo con solo una mirada repleta de azul ya no existía.

— Mañana a primera hora, nuestra propuesta será presentada —

No dijo más nada, entendió que no la haría cambiar de opinión, así que simplemente le palmeo el hombro y salió.

[...|

Kakashi tuvo que pasar por distintos filtros de seguridad antes de visitar a su amigo, si bien era el Hokage y pudo haber hecho uso de su autoridad no deseaba gastárselas de intocable, esas eran las reglas impuestas y como buen ninja las cumpliría.

Finalmente al llegar a su destino el último de los filtros, un ANBU con mascara de zorro lo reviso de pies a cabeza y al notar que estaba limpio se hizo un lado, permitiéndole el acceso.

— Hokage-sama — Sakura lo saludo alegremente al notarlo entrar, mientras terminaba de llenar unos informes.

— Es un lindo día, Sakura — Kakashi sugirió un tema a tratar, pero la rosada chica lo miro como si estuviera demente.

— No, estoy segura — La chica miro a su alrededor — Aquí abajo no hay ventanas — dicho esto regreso a su papeleo.

— Error mío — y de tener la oportunidad se golpearía, últimamente estaba actuando como un completo idiota delante de ella, quizás el asunto de Obito le estaba dejando seco el cerebro.

— Comprendo — Sakura le sonrió amablemente, pero de inmediato se esfumo.

— ¿Cómo sigue nuestro paciente? — Intento sonar relajado, pero en su interior se encontraba deseoso porque esos hermosos ojos Jade lo miraran de nuevo.

— Recién hemos retirado los sedantes tal como lo solicito — hablo formalmente, sin siquiera mirarlo ni por error — Durante las primeras horas, se encontrara sofocado, mareado e inclusive le cueste un poco acoplar su vista...—

— Sakura — la interrumpió estirando sus brazos hasta invadir su informe — Necesito una respuesta —

— Hoka...ge —

— Llámame, Kakashi — con delicadeza tomo sus manos.

— No, creo que sea correcto... Usted es mi superior — titubeo, bajando la mirada completamente apenada.

— Cuando te entregaste a mí, no importo — susurro muy despacio temiendo que alguien pudiera escucharlos, si bien el mantener una relación con su ex alumna no lo avergonzaba.

Sakura le había pedido toda la discreción posible, pues deseaba cumplir con todas sus metas por sí misma y no tener ventaja por ser la mujer del Hokage.

— Es demasiado pronto, para pensar en ello — el rubor invadió sus mejillas, atrapando el corazón del peliplata.

Kakashi quiso abrazarla fuertemente pero se contuvo, no era el momento indicado. No cuando Obito, debía de estar sufriendo.

— Lo es para ti, pero al menos para mí... Vamos demasiado lento — le guiño un ojo coquetamente mientras soltaba sus manos — Esta bien, tu ganas mi querida niña, lo dejare pasar solo por esta vez, pero no dudes, cuando te digo que te quiero —

Kakashi, se puso de pie y procedió a entrar a la habitación continua.

— Yo lo amo, Sensei — incapaz de retenerlo Sakura término confesando, Luego al ser consciente de sus propias palabras, tomo sus pertenencias y salió apresuradamente de aquella habitación, esperando que el peliplata no la hubiera escuchado.

En aquel hombre no solo había encontrado la fortaleza para seguir adelante después de haber perdido a su gran amigo y primer amor, también había descubierto lo que era amar y ser correspondido.

Y si bien, el proceso fue demasiado rápido, Sakura jamás se sintió más completa como ahora, que sabía podía contar con él incondicionalmente.

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En cuanto estuvo consiente su primer instinto fue querer levantarse, pero la pesadez proveniente de su cabeza, la fragilidad de sus piernas y su vista casi nula se lo impidieron en más de una ocasión tumbándolo a cada dos pasos.

Totalmente fuera de sí, comenzó a maldecir a viva voz, lanzando todo lo que tenía a su paso, con la intensión de llamar la atención de quien suponía, era el responsable de su condición actual, tratándolo como a un conejillo de prueba.

Pues ante su lógica era obvio que no lo mantendrían vivo a menos de que quisieran usarlo como un recipiente de pruebas o acaso esperaban que muriera para poder extraerle sus ojos y así poder conseguir los secretos del Sharingan.

Dudoso ante sus propios pensamientos, acerco sus manos hasta llegar a sus mejillas con total calma y alivio descubrió que sus dos cuencas estaban llenas y al parecer se encontraban en perfecto estado, pues en cuanto más se acostumbraba a aquel sombrío lugar, los objetos a su alrededor comenzaban a tomar una forma más realista, como era el caso del florero hecho añicos en el suelo.

Un tanto mareado término por tumbarse de nuevo en la camilla, el ser un Uchiha siempre había sido un problema, desde ser un completo perdedor, hasta convertirse en el villano más temido de toda la nación Shinobi.

— ¿Qué demonios hago aquí? — Intento forzar su mente, en un vano intento por recordar sus últimos momentos de lucidez.

La puerta de abrió produciendo un ruido desagradable, uno que asociaba con sus tiempos en Akatsuki, viviendo en celdas mal olientes e inundadas del tenue aroma a muerte y desesperación, aquel recuerdo le causo un escalofrió total en todo el cuerpo, quizás alguien lo suficientemente poderoso, había logrado capturarlo y ahora sería castigado por su deslealtad.

— Vaya, sí que hiciste un gran desastre — Kakashi anuncio, pateando un par de vidrios y muebles para ingresar — Tendré que llamar a alguien que se encargue de... Carajo, yo mismo compre esas margaritas, acaso no sabes lo caras que son — y aunque lo estuviera regañando su voz logro un efecto tranquilizador.

— Kakashi —

— Olvídalo, no aceptare tus disculpas — el peliplata, se cruzó de brazos totalmente herido — ¿Cómo te sientes? —

— Como una mierda... — frunció el ceño — ¿Qué clase de pregunta estúpida es esa Kakashi? —

— Vaya, creo que has sobre pasado mis propias expectativas — ante lo dicho Obito, soltó un bufido — Ciertamente esperaba que me recibieras como tu salvador — se burló.

— Preferiría estar muerto — ambos se rieron.

— Despiertas después de un largo año y así me recibes, Si, que eres un imbécil — Kakashi resalto.

— ¿Un año? — Kakashi asintió — Estuve postrado en esta estúpida cama durante un año entero —

— Yo no diría con seguridad, que solo fue un año — el peliplata pareció pensárselo, inclusive él había perdido la cuenta.

— por qué demonios no simplemente me desconectaste —

— Bueno tu condición no lo ameritaba — el azabache lo miro detenidamente — Tu sueño fue inducido — confeso tranquilamente.

— Qué demonios sucede...contigo Kakashi — exaltado se levantó de golpe.

— Aguarda no, deberías de levantarte de ese modo, podrías lastimarte — la tranquilidad de Kakashi lo estaba enfermando.

— Respóndeme, Maldición —

— Eres por lejos el Shinobi ejemplar que la Aldea de la Hoja vio nacer — se tomó el puente de la nariz — En todo, caso me vi obligado a esconder tu verdadera condición, en aquellos días tu cabeza tenía un precio bastante considerable —

— Y entonces por qué no simplemente la entregaste —

Kakashi rodo los ojos.

— Yo no podía hacerte eso. Te abandonamos, fuiste engañado con una falsa promesa — una que con llevaba traer a Rin de vuelta — Y finalmente te convertiste en un héroe, no podía permitir que se te juzgara a un sin tener un juicio decente —

— Aun así—

— Fue incluso más duro para mí. Obito no podía permitir que mi gran amigo terminara de ese modo, al menos tu no — porque intentaría rectificar sus propios errores.

— ¿Entonces ahora, tendré un juicio? — el Uchiha enarco una ceja.

— No del todo, pero sí que tendrás que demostrar tu fidelidad a la Aldea —

— Lo que me faltaba — tal cual, como un niño pequeño el azabache se hundió en la suavidad de las sabanas — Ahora tendré que postrarme delante de esos ancianos hijos de puta y suplicar porque no me maten, Olvídalo Hatake prefiero morir —

— No puedes madurar aunque sea un poco — Kakashi gruño — Conseguí un enorme dolor de huevos para que siquiera consideraran la posibilidad de dejarte rehabilitar, todo eso solo para que vengas a decirme esas sartas de estupideces —

— ¿Dónde está el rubio escandaloso? — Kakashi giro a verlo sorprendido, por el cambio tan repentino de conversación.

— ¿Te refieres a Naruto? —

— Supongo — Obito se sentó —Es obvio que me refiero a él, no conozco a otro rubio escandaloso y además estúpido —

Kakashi suspiro profundamente al tiempo que intentaba calmar cualquier indicio de quebrase.

— Naruto está muerto, Junto a Sasuke —

— No estoy para bromas Ka...— Obito enmudeció al percatarse que el rostro de su querido amigo no mostraba ningún tinte bromista.

— Si, estas tan interesado entonces pregunta — Kakashi tomo la única silla en la habitación y la acerco hasta llegar al borde de la cama.

— No tengo claro mis propios recuerdos, como pretendes siquiera que formule una pregunta correctamente — lo acuso mientras enfocaba su mirada en aquella cabellera plateada — En mis sueños, por momentos apareces delante mío, ambos peleando a muerte y en otros estoy junto al rubio idiota y el hermano de Itachi, también está ahí... Incluso esa chica de cabello rosado que inexplicablemente me recuerda a... —

— ¿Rin? — Kakashi completó sus palabras, el azabache asintió torpemente — Bueno, creo que es mejor comenzar por ahí — el peliplata suspiro — Con tu ayuda, terminamos por acabar a Kaguya, Justo después de haberte colapsado y Sakura se encargó de brindarte los primeros auxilios, Sasuke fue arrastrado por una fuerza sobre humana hacia otra dimensión — Obito lo escuchó atentamente, asintiendo cada tanto —La cosa se complicó cuando Naruto intento ir tras su rescate —

— Comprendo — Obito corto de tajo aquella explicación, no deseaba causarle más daño al hacerlo recordar algo tan doloroso como lo significaba la perdida de sus alumnos.

— Hokage-sama, los consejeros y líderes del Clan, piden verlo — El ANBU anuncio y Kakashi puso cara de disgusto.

— Debo irme...—

— ¿Hokage-sama? — Obito cuestiono, con visible asombro.

— Muchas cosas han sucedido —

— Bastardo, ladrón de sueños — lo acuso tan abiertamente que Kakashi no pudo evitar sonreír — lárgate, supongo que debes de tener asuntos importantes que decidir mientras bebes té envuelto en tu elegante túnica — manoteo, mientras se cubría de nueva cuenta hasta la coronilla.

— Demasiado importantes, como el escogerte una prometida, fijar la fecha de tu matrimonio y dar por sentado que darás un heredero antes de cumplir el plazo estipulado — aunque lo último se lo había sacado de la manga, no dudaba que en el último minuto, lo incluyeran en el convenio.

— Me estas jodiendo verdad, yo no quiero casarme, no deseo hacerlo, se supone que el legado Uchiha debía continuar con ese tonto de Sasuke, Maldito sea por morirse —

— No tienes opción, una vez terminada la reunión vendré a informarte sobre mis avances como casamentero, mientras bebemos té, como las viejas amigas que somos —

Kakashi salió de la habitación dejándolo en completo shock.

[...|

Como era de esperar Kakashi fue el último en llegar rompiendo un nuevo record. Con solo 10 minutos de retraso. Pero incluso aquella osadía se podía considerar como un acierto en lugar de una enorme falta de respeto, pues por primera en ves en todo su mandato llegaba relativamente temprano.

— Lamento el retraso, es que me perdí en el sendero... — Siguió a Shikamaru con la mirada, pues el azabache tenia pinta de querer matarlo — Les pido una disculpa, me entretuve con el asunto Uchiha — aunque el tema de Obito no fuera un secreto que debían proteger a toda costa.

Kakashi intentaba sonar formal al mencionarlo para así evitar malos entendidos, pues ya era visiblemente evidente la preferencia que le tenía por considerarlo un amigo y por mantenerlo con vida aun a sabiendas que se trataba de un criminal rango S.

— ¿Buenas noticias Hokage-sama? — Tsume cuestiono libremente, mientras se rascaba la oreja izquierda.

— La médico a cargo, Haruno Sakura, me ha notificado que esta mañana el individuo a respondido debidamente, pronto habrá despertado —

— Y será juzgado debidamente — Tomaru intervino — A menos de que cumpla con nuestras peticiones, sin protestar —

— Es el tema a tratar Tomaru-san — Shikamaru se dirigió con respeto.

— Me alegra que al final, reconsideraran mi propuesta Cachorro, Nara — Tsume le palmeo fuertemente la espalda, sacándole un gesto de evidente dolor.

— No, fue tan difícil de decidir... — Shikamaru se quejó, aquella mujer sin duda era fuerte. Internamente se preguntó como había hecho Kiba, para sobrevivir aquellas salvajes muestras de afecto — Una vez se analizaron todos los beneficios que con llevara su unión — sus palabras fueron crueles, demasiado grotescas para su gusto, pero finalmente en asuntos políticos la delicadeza no existía.

— Vaya, el Joven Nara es un digno asistente —

— Basta de halagos — Tomaru intervino — Soy demasiado viejo como para perder mi tiempo en tonterías — de nuevo aquel aparente odio hacia el azabache comenzaba a fluir — ¿Quién es la chica? —

Ante lo dicho, Kakashi miro de reojo a Hiashi, solo fue un simple parpadeo pero parecía que el hombre en cuestión no parecía interesado en ofertar a su hija, así que se relajó, acomodándose suavemente sobre su cómoda silla.

— Tuve mis problemas, pero finalmente logre encontrar dos lindas señoritas — la anciana dejo caer dos carpetas, dejando al descubierto a una peliroja bastante agraciada, sosteniendo de la mano a una chica rubia que para el gusto de Kakashi lucia bastante menor — Ambas hermanas, la menor — señalo a la rubia — Lleva por nombre Sayuri, cuenta con todos los conocimientos adecuados para su edad, esgrima, piano, costura y cuenta con la mejor educación que la nación del fuego puede ofrecer — todos parecieron maravillados o al menos por un momento.

— Demasiado pequeña — Kakashi agradeció que fuera otro quien interviniera — No, será capaz de dar niños a su edad—

— Es verdad, pero que hay de la otra— Tsume cuestiono y todos pasaron de una hermana a otra.

— Acaso no es la misma chica que se había comprometido con el hijo del señor feudal — Shikamaru quien parecía no prestar mucha atención al asunto, miro de reojo aquel retrato — Descartada, algo debe de tener mal para que incluso un hombre rico, la despreciara—

Kakashi apretó sus puños, no había razón lógica para que la descartaran de esa manera y la consideraran basura, ni siquiera consideraron la posibilidad de que fuera ella quien se negara a ese matrimonio.

— Espero que tus propuestas sean mejores — la anciana gruño, tomando de malos modos sus carpetas.

— Mi turno — Tsume tomo la palabra — Una de mis hembras a entrado en celo — confeso sintiéndose orgullosa, como un pavo real mostrando su plumaje.

— Obito Uchiha no es un animal —Shikamaru le recordó — Aun si bien, su futura descendencia es algo que nos preocupa, los genes Inuzuka suelen ser muy dominantes— todos prestaron atención a las palabras del genio Nara — Al escoger una candidata, no solo estamos asegurando la atracción sexual de ambos individuos, también intentamos mantener lo más intacto posible el Sharingan aun cuando su madre no cuente con ese rasgo —

— Bastante convincente Cachorro, aun así debo conseguirle un macho —

Kakashi mantuvo su mirada fija en su propio papeleo intentando no hacer contacto visual con Tsume, pues existía una gran posibilidad de que aquella mujer le pidiera saciar las ganas de aquella señorita.

— Hokage-sama — Shikamaru lo palmeo—Su turno — y esta vez Hiashi, lo miro directamente.

— Supongo que — Kakashi bebió un poco de agua antes de continuar — Mis propuestas se reducen en tres candidatas — los coloco todos en perfecto orden, cada una con más ¨Valor político¨ que la anterior — Tenten— y solo esperaba que de ser aceptada no terminara por enfrascarlo en alguno de sus pergaminos — Ninja activa, Experta en artes marciales —

— Y esa señorita Tenten — hablo con evidente desprecio — ¿De que clan proviene? — era de esperarse, un clan siempre hacia la diferencia al menos dentro de una villa donde los clanes ancestrales como el Uchiha, no solían unirse a cualquiera.

— Yamanaka Ino — no se dignó a responder, estaba claro que no la aceptarían.

— Un buen prospecto, dejando de lado que al morir su padre es la líder actual, lo cual nos atraerá muchos problemas al intentar unirla forzadamente con un traidor — odiaba aceptarlo, pero no se había detenido a analizar todos los puntos, había creído estúpidamente que Tenten sería la elegida, al considerarla apta por su gran historial sirviendo como Shinobi. Además ellos habían dicho que deseaban darle una mujer que lo anclara a la aldea, quien mejor que ella.

— ¡Y que hay de la chica Haruno? —

Kakashi sintió como si lo hubieran golpeado en el estómago.

— Es una mujer inteligente, quizás no cuenta con un clan importante, pero fue entrenada por la misma Sannin, Lady Tsunade —

El peliplata deseo que alguien encontrara un defecto, algo que imposibilitara aquella opción, pero lejos de aquello, siguieron alabándola.

— Además, si no mal recuerdo lucharon en conjunto, al final de ser ella la elegida no se casara con una completa desconocida —

— Me temo que será imposible — para sorpresa de Kakashi, Shikamaru intervino — Sakura Haruno, permanece bajo tutela de Lady Tsunade, no podremos hacer mucho sin el consentimiento de la Sannin —

— Lamentable nuestra suerte — la anciana suspiro — Esa ebria mujer jamás nos concederá a esa chica — Kakashi miro de reojo a Shikamaru, tendría que remunerarle muy bien aquella ayuda.

— Hokage-sama a mencionado tres propuestas, pero solo ha mostrado dos — Tomaru sonrió maliciosamente. Pero aquel gesto no pareció notarlo nadie, excepto Kakashi quien se mantenía pendiente de todos los movimientos del ojiperla.

— Eso — se rasco nervioso la frente — Un simple mal cálculo, nos puede suceder a todos — se excusó, manteniendo una sonrisa discreta.

— Mi heredera Hyuga Hinata —Hiashi hablo con suma paciencia, mientras mantenía los brazos cruzados — Tanto mi segunda Hija, Hyuga Hanabi se encuentran dentro de la edad adecuada para formar una familia —

Kakashi tuvo que hacer uso de todo su autocontrol, para no denegar de inmediato aquellas propuestas. Al verlo tan sereno, en verdad se había confiado creyendo que sus palabras habían llegado hasta el líder Hyuga logrando que recapacitara, pero finalmente y como él había dicho, no solo importaba su opinión. Con pesar Kakashi, se dedicaría a escucharlos ofertar por cuál de las dos hermanas era la más apropiada para ese estúpido matrimonio.

— ¿Por qué razón, el líder de tan prestigioso clan aceptaría casar a su primogénita con un traidor? — si bien la duda los envolvía a todos, solo Tsume se atrevió a cuestionar — o en tal caso ofrecer a ambas—

— No le debo explicaciones ni a usted, ni a nadie sobre las decisiones que tomo en cuanto a mi familia — corto de tajo, logrando que la fémina frunciera el ceño.

— Insisto...- Tomaru continuo — Le recuerdo, que finalmente la decisión es nuestra —

El ojiperla, suspiro pesadamente.

— Simples cuestiones políticas, pero como yo lo veo esta unión podría beneficiar a la aldea a grandes escalas —

— Estoy de acuerdo, sería algo inusual — la anciana hablo con evidente entusiasmo — Esta sería la primera unión entre ambos clanes — Hiashi asintió — Me pregunto cuál será el resultado de ambas combinaciones—

— En el pasado tal unión nunca fue considerada, debe de existir un riesgo, algo considerable para que ninguno de los dos clanes fuera capaz de atreverse, siquiera a sugerirlo —

— Es un riesgo que estoy dispuesto a pagar — agrego Tomaru, apoyando sus puños en la mesa — Con la muerte del bastardo Uchiha, el Sharingan se esfumara por completo, convirtiéndose en un simple recuerdo, necesitamos mantenerla viva a toda costa —

— Irónico — Kakashi tomo la palabra — Hace tan solo unos días atrás, fue el primero en pedir su cabeza —

— Eso fue antes de escuchar tan apetecible oferta—

Hiashi se mantuvo sereno, como si el denominar a sus hijas ofertas no le molestara en lo más mínimo.

— Aun así, no creo que Hinata la cachorra mayor de Hiashi, cuente con el temperamento para retenerlo, es demasiado blanda — Tsume se unió a aquella alocada conversación.

— Un punto considerable, pero ese gesto inusual suele ser bastante llamativo y atrayente para un varón — Tomaru se relamió los labios, con autentico deseo.

Aquel gesto le removió el estómago a Kakashi.

— Pero no acaso, ella es su Heredera —

— Lo es por derecho de nacimiento, pero aún no se le ha entregado tan preciado cargo —

Si bien no lo decía a viva voz, era un hecho que Hinata nunca había sido considerada aunque fuera la siguiente en la lista.

— Entendemos —

— Supongo que tendremos que decidir pronto la fecha, una vez el susodicho termine por despertar —

— La fecha será establecida por mi — Kakashi abrió la boca, logrando el enfado de unos cuantos.

— Considerando que la elección ya está hecha, solo queda corroborar que los términos sean los correctos — Tomaru miro desafiante a Shikamaru quien de inmediato se puso de pie y comenzó a leer.

— Al aceptar las condiciones impuestas por el consejo y agregados; se le otorgara el perdón absoluto, también se le permitirá tomar sus tierras, riquezas y todo articulo perteneciente al clan Uchiha, y podrá hacer uso de sus pertenencias como mejor le plazca —

Shikamaru espero que todos confirmaran y continuo.

— Para la familia que será la encargada de proveer a la novia, se le entregara la mitad de todos sus bienes materiales como pago, ya que no podremos asegurar el bienestar de la mujer una vez entre al terreno Uchiha —

El azabache apretó los puños, si bien no era tan cercano a la peliazul, la estimaba y el hecho de que pagaran por adelantado por su posible muerte lo irritaba, pero continuo al percatarse que nadie parecía inquietarse ante aquello.

— A su vez, Obito Uchiha no tendrá permitido dejar en ningún momento la aldea, por esa situación no se le será permitido reincorporarse a ningún área Shinobi, de ser el caso se le perseguirá y castigara bajo los cargos de Desertor —

— Yo misma me encargare de cazarlo — Tsume soltó una sonora carcajada.

— Esos serian todos los temas a tratar — Shikamaru volvió a sentarse — Ahora que todo está aclarado y nadie parecer tener alguna duda o reclamo, solo queda firmar el mutuo acuerdo —Tsume impaciente, tomo el documento y lo firmo con su huella manchada de sangre.

Shikamaru fingió no ver aquella escena y prosiguió

— Aunque las firma de ambos ¨prometidos es de suma importancia, debido que el tutor y Padre de Hyuga Hinata se encuentra presente no será requerida —

Aquel era un acto sumamente machista

— y dada la condición actual del varón Uchiha, se le hará mención de lo aquí establecido, una vez despierte, una vez esto suceda se le dará un máximo de una semana de plazo para tomar una decisión concreta, de negarse no quedara más opción que castigarlo según nuestras leyes —

Todos asintieron y el pergamino volvió a sus manos.

— Agradecemos su presencia, pueden retirarse — Kakashi los despidió cortésmente, mientras veía con resentimientos el contrato.

Sin creer en su totalidad su contenido. El darle muerte a Obito si es que intentaba algo raro lo entendía pues no se trataba de un simple aldeano a quien simplemente podrían castigar, pero el hecho de pagar una fuerte suma de dinero como seguro por si acaso la mujer moría a manos de su amigo, no era algo que lograba asquearlo.

Incapaz de si quiera cambiar algo, termino por firmarlo. Rezaría por el bienestar de la peliazul.

[...|

Debido a su mal sueño, Hinata no pudo permanecer más tiempo en su cama. Y en cuanto el primer rayo de sol se filtró por su ventana se puso de pie, se aseo, tendió meticulosamente su cama y finalmente reacomodo su habitación.

Una vez terminadas sus primeras obligaciones del día y contando con tiempo de sobra para su primera clase, camino rumbo al despacho de su padre, pues deseaba pedirle que la acompañase a visitar a Neji, puesto que sentía lo tenían en completo abandono.

Hiashi-sama a salido desde muy temprano —Ko se lo había informado sin la mínima intensión de incomodarla, pero era su conciencia quien le estaba jugando una mala pasada.

Incapacitándola en cada una de sus siguientes actividades del día.

En la mañana al preparar el desayuno, termino por licuar los huevos duros junto al arroz, mientras que en otro recipiente batía la leche con paprika. Y de no ser porque Hanabi se negó a comerlo, ella seguro lo engullía por completo.

Ahora siendo las 3 de la tarde horario establecido para sus alumnos más pequeños, su mente le volvía a fallar pues el recuerdo de la conversación con su padre seguía inquietándola.

Hinata sacudió la cabeza en ambas direcciones en un intento por calmar su agitada mente y coordinar sus movimientos, captando la atención de todos a su alrededor.

— Hinata-sama ¿Se encuentra bien? — uno de sus pequeños alumnos le cuestiono.

— Si, solo denme un momento—

— Quizás deberíamos volver más tarde — el pequeño líder, declaro y uno a uno comenzaron a levantarse.

— Yo, lo lamento — solo pudo disculparse, viendo a cada uno de sus alumnos partir.

Apenada por su incapacidad para controlar sus emociones Hinata se tumbó en el suelo, intentando recobrar su propia estabilidad.

— Ya debería de estar de regreso — susurro, mantenido la mirada fija en el techo — Quizás la junta se atrasó — aquello era una enorme posibilidad tomando en cuenta que el mismo líder tendía a llegar tarde a todos lados — Pero aun así ya han pasado cerca de 6 horas — se levantó de golpe, cogió una cuerda y comenzó a saltar con desesperación en un intento por ocupar su mente — Me pregunto, si al final... Mi padre... —

— Hinata-sama — la voz de su cuidador solo logro alterarla, dejando caer la cuerda a su costado — Su padre pide verla — ante lo dicho, no le quedó más remedio que frenar su actividad y seguirlo desde atrás, al menos a él no deseaba demostrarle ninguna clase de inseguridad.

Al seguirlo desde atrás, Hinata fue consciente de lo mayor que ahora lucia su ex cuidador, teniendo en cuanta que desde la guerra, eran pocas por no decir escasas las ocasiones en las que coincidían.

El cambio que percibió en él fue sumamente sorprendente, y ante su visible agraciado rostro, se preguntaba la razón de su soltería pues el hombre solía ser todo un rompe corazones.

— Sucede algo Hinata-sama — para su desfortunio, fue atrapada.

— No del todo, solo me preguntaba por qué hasta ahora no te has decidió por formar una familia — Hinata sonrió ligeramente, observando cada uno de sus movimientos.

— Hinata-sama mis asuntos personales, no son un tema de conversación — su tono de voz fue severo, casi como si deseara regañarla por su osadía.

Pero Hinata supuso que se encontraba más avergonzado que molesto, pues sus orejas comenzaron a adquirir un tenue color rojizo.

— Me disculpo — mintió, en verdad no lo sentía.

En cuanto giraron, Hinata comprobó su teoría, pues ahora el varón estaba teniendo una erupción en el rostro.

— ¿Es que acaso a vuelto a beber a escondidas? — le cuestiono directamente deteniéndose para tocarle el rostro, ella negó de inmediato.

— Pero que dices — chillo, manteniendo oculto su rostro.

— Hinata-sama, cual sea su problema o la magnitud de este, no ceder ante el alcohol... Puede que la sensación que cause sea agradable pero el efecto dura poco, simplemente esta envenenándose... Una señorita tan bien educada como lo es usted, simplemente no debería de beber, no debe de poner en duda su buena educación — Hinata enrojeció.

— Te he dicho que no es el caso —

— Pero... — el Hyuga la tomo del hombro — Nunca dude en venir por ayuda, yo más que nadie en este mundo me preocupo por usted — termino por acariciarle su larga melena y Hinata se trasporto en el tiempo, donde el con aquel cariño inigualable solía auxiliarla, incluso cuando su propia sombra lograba asustarla.

— Yo ahora... — titubeo un poco, pero la suave caricia de Ko le brindo la fuerza para confesarse, sabía que aunque sus actos fueran bajos, el jamás se atrevería a juzgarla — He dado pie a un destino que posiblemente termine por consumirme — la mirada de Ko llena de comprensión logro tranquilizarla.

— Hinata-sama aun cuando la tormenta amenace con destruirla, yo siempre buscare la manera de protegerla — esas palabras habían sido usadas hace algunos años.

Hinata las recordaba con exactitud, en ese día donde su padre la había declaro insuficiente como para si quiera considerarla una heredera.

— No, puedes cuidarme por siempre — Hinata se apartó lentamente — Tu deberías ocuparte de tu propia vida y darme sobrinos — se burló y el termino por darle un golpe en la cabeza acompañado de un ¨Vaya que cabeza hueca¨ ambos soltaron una sonora carcajada y siguieron su camino.

[...]

Él lo había llamado ladrón de sueños, hasta ese momento tenía todo bastante claro.

Kakashi se había tomado la molestia de mantenerlo vivo y alejado de una posible sentencia de muerte hasta ese punto todo está bien. Pero que pasaba con lo demás, ¿Qué era eso de escogerle una comprometida? ¿Fijar la fecha de matrimonio? ¿A caso también deseaba tener su virginidad por escrito?

Sacudió la cabeza aquello, aunque se lo pidieran, no era posible, pues desde mucho había dejado de serlo.

¿Y que pasaba con darles un heredero? y a quien carajos tenía que dárselos, había sido demasiada información para un hombre que recién regresaba a la vida, de un coma inducido.

Su cabeza dio vueltas, todo aquello parecían los fundamentos de una historia de amor mal elaborada.

— Dar un heredero antes de cumplir el plazo estipulado — repitió con exactitud y sintió un frio helado instalarse por todo su cuerpo.

Acaso le pondrían un enorme reloj de arena sobre su pared, que le recordara que no debía salir de su alcoba matrimonial hasta que la barriga de su esposa creciera lo considerablemente grande, como para dejarlo en paz.

— ¡Ojala te pudras en el infierno Sasuke ! —lo maldijo con todo su odio retenido.

Toda esa maldita pesadilla le correspondía al Uchiha menor, por algo su hermano se había sacrificado.

— Demasiado astuto como para morir, pero demasiado estúpido para no haber dejado tu semilla por toda la jodida aldea, niñato estúpido las mujeres adoran a los malos —

Se retorció en la cama pataleando como un niño pequeño, cometiendo un berrinche.

—¿ Me extrañaste ? — Kakashi pateo la puerta, pues tenía las manos ocupadas.

Una vez terminada la reunión vendré a informarte sobre mis avances como casamentero, mientras bebemos té, como las viejas amigas que somos

Recordó al verlo entrar, manteniendo dos vasos que suponía, ¿En verdad era Té?

A caso Kakashi se había vuelto afeminado — ante aquel pensamiento, apretó su bata un tanto apenado, todo su abdomen marcado había estado al descubierto...

— ¿Te siente bien? — Kakashi acomodo el té sobre la pequeña mesa de noche y camino hacia él. Acto seguido Obito se encogió — Oh, vamos Obito al menos dime que es lo que sientes y no te encojas como una... —

— Acaso, te gusto — hablo apresuradamente — Porque si es el caso y por esa razón accediste a sálvame lamento ser yo quien te rompa el corazón, pero no me atraes, me gustan las mujeres en específico aquellas que no son complicadas y tienden a sacarte una buena risa, además de otras cosas... En conclusión me gustan todas, bueno casi todas — Kakashi sonrió divertido, le haría pasar un mal rato —Joder no te acerques —

— Obito...Kun... — hablo melosamente, acercándose cada vez más.

— Vaya mierda... — con tantas emociones encima término por desvanecerse.

— Lo lamento, no eres tú. Pero me inclino por las cabelleras rosadas — le susurro en el oído.

[...|

El silencio nunca fue un problema al menos siempre agradeció que su clan no se destacara por ser ruidoso como el Inuzuka o Akimichi. El silencio era una virtud o bueno era lo que desde pequeña le hicieron creer, el tener paciencia y hablar solo cuando se ameritaba era un don y reflejaba una buena educación.

Pero en ese momento cuando el silencio era realmente sofocante y el sonido que producían las manecillas del reloj era el único que destacaba en aquella habitación, no pudo soportarlo más, ya había pasado media hora y su padre se había mantenido en silencio mirándola cada cuando, como esperando el momento exacto, pero a la vista de Hinata ese momento nunca parecía llegar.

— Padre — lo interrumpió — A pedido hablar conmigo... — el ojiperla acomodo su libro de cuentas y la miro directamente.

— ¿Tienes algo que preguntar? — y con su padre no funcionaban las medias palabras, uno debía ser concreto.

— Supongo que si — susurro — ¿Me preguntaba si es que acaso, mi petición fue aceptada? — e intento que sus emociones no la delataran — Padre, necesito saberlo, mi solicitud fue validada — suplicante coloco sus manos hacia delante de nuevo y con toda la quietad posible reverencio una vez más.

— El consejo no a objetado, tu matrimonio se llevara a cabo tal como lo solicitaste — sus ojos se llenaron de lágrimas, en un sentimiento entre mezclado que se formó en su pecho.

El miedo y la alegría se apoderaban por completo.

— En cuanto despierte, El Uchiha deberá elegir —

Hinata pareció no comprender, estaba o no estaba comprometida y en todo caso por que tomarse el tiempo de preguntarle a un criminal sobre sus deseos.

— De no cumplir con el mandato, deberá morir — Hiashi hablo con tranquilidad y la peliazul solo pudo pensar en quien preferiría la muerte antes de casarse, pero entonces recordó a Sasuke Uchiha, y supo de inmediato que aquello era una enorme posibilidad — Hinata— la llamo con ternura, interrumpiendo sus pensamientos — Nunca debes olvidar que se trata de un criminal, uno bastante peligroso— la chica asintió.

— Lo tengo presente, padre — y por más que lo deseara no podía deshacerse del rostro del hombre que había asesinado a Neji, su amado primo.

— No temo por ti — el hombre suspiro — Eres una mujer capaz y sé que de ser necesario terminaras defendiéndote. Pero seré sumamente sincero, temo por que intente manipularte, ya que tu corazón está lleno de bondad es demasiado fácil engañarte — se tomó la frente, como si esa conversación le estuviera causando un enorme malestar — Y finalmente logre convencerte de comerte actos deshonrosos. Hinata, en todo momento debes recordar tus propios ideales y mantenerte firme, de notar siquiera algún movimiento extraño, tendrás la obligación de reportarlo. Quizás no se especifique explícitamente pero lejos de ser una esposa que cuide y le brinde compañía, serás una espía, sobre tus hombros la responsabilidad sobre ese hombre recaerá —

— Lo entiendo — un escalofrío recorrió todo su cuerpo — Padre, yo intentare dar lo mejor de mí —

— Tu misión es mantenerlo atado a la aldea y con ella su fidelidad —

[...|

— ¡Suéltame mierda! — Obito grito con evidente desespero — ¡Te he dicho que no me atraes! —

Kakashi sonrió divertido, aun en sueños el pobre parecía estar sufriendo. Así que cerro lentamente su libro, coloco sus Dangos de nuevo en su paquete y camino para por fin despertarlo y acabar con lo que fuera que estuviera torturándolo.

— ¡ Mierda, Kakashi vístete! — el peliplata arqueo una ceja, ahora no solo era un lector pervertido, ahora se había convertido en un acosador de sueños, bastante húmedos por cierto.

— Despierta— lo sacudió sin cuidado alguno, logrando que el azabache soltarla un chillido aterrorizado.

— ¡Pero que mierda, te sucede! — le grito, mientras se alejada despacio de su tacto.

— Parecías estar disfrutando, así que quise unirme — soltó con evidente burla, pero el azabache no pareció comprender sus palabras.

— Bueno, es normal — se rasco la frente — Soñar con señoritas es algo de hombres, fuertes y varoniles —

— ¿Así? — el acercamiento del peliplata, lo hizo sudar —Me pregunto, si es que acaso yo me encontraba en ese sueño, no dejabas de gemir mi nombre —

— ¡Vete al diablo pervertido! — lo empujo, mientras cubría sus partes íntimas, como si fuera una señorita intentando proteger su virtud a toda costa.

— Vaya y yo que creí que por fin nos estábamos entendiendo — Kakashi, fingió dolor mientras volvía a su asiento.

— ¿Entendernos? — le cuestiono, mantenido la debida distancia.

— Ya sabes, acabas de despertar y como puedes ver. Estamos solos, muy solos — le guiño un ojo, logrando que el azabache sintiera un nudo en la garganta.

— Quizás, no lo entiendas — Obito hablo con palabras ahogadas — Pero al menos, yo no tengo intenciones de besarte, así no funcionan las cosas para mí —

— Vaya, sí que eres un imbécil — la sonora risa del peliplata inundo la habitación, causando intriga en el afectado.

— ¿Imbécil, yo? Tu eres el maldito acosador — lo acuso a los cuatro vientos, Kakashi espero que nadie pudieran escucharlos o en verdad creerían que mantenían una relación demasiado amistosa.

— Lamento ser yo quien rompa tu falsa ilusión de un amor prohibido, pero no eres de mi agrado— soltó aburrido, era mejor dejárselo claro.

— Pero qué demonios — sintiéndose ofendido Obito hablo — Mírame soy atractivo, varonil y agradable — Kakashi volvió a lo suyo, sostuvo su libro y comenzó a comer — Mírame, te he dicho que me mires — fastidiado el peliplata bajo su libro, mientras que Obito de colocaba de pie en la cama — Todo mundo desea tener algo conmigo —

— En verdad — Kakashi se burló — Dudo que hagas mucho con esos 3 centímetros —

— Imbécil — un tanto avergonzado cerró de nuevo la bata, menos mal que llevaba puesta ya la ropa interior.

— Vamos, deja de comportarte como un niño y siéntate tenemos que hablar — era impresionante la capacidad del peliplata, pues de un momento a otro la seriedad lo había invadido.

— De acuerdo — contagiado, se sentó — ¿Dónde está mi té? — Kakashi le señalo y en automático lo tomo — Esta frio— Hizo un puchero.

Ignorándolo por completo Kakashi continuo.

— Como bien sabes, mi reunión te a tomado como tema principal, las condiciones en las que ahora te encuentras y la falta de conocimiento de algunos consejeros, a funcionado perfectamente a nuestro favor por mucho tiempo pero como todo en la vida la burbuja que te permanecía a salvo se a roto —

Obito solo pudo pensar en una gigantesca burbuja de jabón impidiéndole salir, ante ese pensamiento cerro fuertemente los ojos, era claustrofóbico, así que aquello lo hizo sentir escalofríos.

— El día que despertaras y dieras la cara tenía que llegar, aunque para ser sincero me esforcé en atrasarlo — sonrió.

— ¿Dónde están mis Dangos? — de nuevo se distrajo, viéndolo masticar sin siquiera acercarle uno por simple educación —¿Acaso te los comiste? Mientras yo tenía una horrible pesadilla, que maldito desconsiderado — Kakashi, dejo de masticar metió la mano en la bolsa de papel y le lanzo su porción — Gracias —

— ¿Acaso escuchaste lo que te dije? — con la boca atascada el azabache giro a verlo — En verdad, eres el mismo...— susurro más para sí, recordó cuando la leyenda del hombre enmascarado lograba asustar a la aldea entera y ahora ante sus ojos no parecía más que un distraído, imbécil, niño adulto.

— Dijiste algo, sobre una burbuja enorme que finalmente se reventó...— hablo salpicando todo a su paso. Kakashi pensó que incluso sus modales eran un asco, no cabía duda que aquel nunca perteneció por completo al clan Uchiha, repleto de hombres refinados y pulcra educación.

— Comes como un cerdo — lo señalo con evidente asco.

— Trata de no comer durante un año entero, incluso tu Kakashi el de modales elegantes, se inclinaría a lamber el suelo — se giró ofendido, mientras aprovechaba para limpiarse la comida extra en sus mejillas.

— No pasaste hambre, te alimentaron por sondas — suspiro pesadamente, el hombre delante suyo le recordó a Naruto, desbordante de alegría. Ante el pensamiento el recuerdo del ojiperla ofertando a su primogénita se hizo presente — Finalmente tengo dos opciones para ti — un poco más decente Obito giro a verlo — Toma — lanzo el pergamino y justo a mitad del viaje el Uchiha lo sostuvo.

— Creo que mis ojos, no funcionan correctamente — se quejó, no existía peor castigo en la vida que hacerlo leer — No, tienes un resumen — enarco una ceja sonriente.

— Vaya, pero que vago —

— Soy un maldito criminal, tu deber como líder es al menos leerme la sentencia, que pasa con este lugar...Quien creen que soy una maquina... —

Kakashi no se movió ni un centímetro, dejándole en claro que no le facilitaría las cosas. Así que con el ceño fruncido el Uchiha comenzó a desatarlo teniendo cuidado de no manchar aquel documento tan importante con el caramelo de los Dangos.

— Libre elección, pero de mostrar negativa... cuello — Hizo un ademan con las manos, mientras rodaba los ojos — Que hijos de puta, no me sorprende que el pequeño Emo vengador quisiera matarlo a todos...— continuo — Todo lo perteneciente al clan Uchiha pasara a ser mío, vaya un acierto por parte de esos sacos de huesos... Así mismo...— mascullo un sinfín de palabras incomprensibles hasta que finalmente paro en algo que pareció llamarle la atención, los suficiente como para mirar con resentimiento a su amigo — En verdad, tu firmaste eso —mas que molesto sonó herido.

— Son simples deducciones, nadie te está acusado — el peliplata, sabia a que se refería pero no quiso detenerse a explicarle, al menos no ese dato — Olvídalo, pasa de largo —

— Vender la estabilidad de tu mujer, como si se tratara de un objeto, algo desechable debería ser algo... — se calló de inmediato, en todos los clanes sucedió lo mismo o al menos en el suyo era demasiado frecuente, una suerte haber nacido varón.

— Sigues siendo un criminal de rango S, solo están intentando asegurar... —

— Yo jamás... — iba a decir que nunca se atrevería a lastimar a una mujer inocente, pero no pudo, vaya que sí que lo había hecho mato, niñas, bebes, ancianas, madres y esposas... —

— Nadie está asegurando que una vez, entren a los dominios Uchiha, intentes matarla, pero — Kakashi intento hacer uso de todo su ingenio para hacerlo sentir menos culpable, pero parecía no tener resultado, pues con cada palabra saliente de sus labios, hacía mención de que todos al menos los que habían firmado el acuerdo, aseguraban que terminaría matándola.

— Les demostrare que se equivocan —

— ¿Entonces accederás...? Creí que al menos te harías del rogar por un buen tiempo. Después de todo eres el último Uchiha, de desearlo, podrías implementar tus propias condiciones y pelear hasta llegar a un acuerdo, dentro de lo considerable — aunque era consciente de que no debería aconsejar a un criminal.

Toda consecuencia, valdría la pena, si con su intervención lograba salvar a Hinata, de aquel alocado compromiso.

— Y luego que, contar pacientemente los días que me quedan de vida, completamente solo hasta que esos bastardos le pongan precio a mis ojos — sus palabras lograron asombrarlo — No es necesario que te burles, pero he de suponer que al menos en esto logras entenderme ¿no? — lo miro directamente, pero Kakashi no dijo nada así que continuo — Antes de convertirme en, Desee con toda mi alma, tener mi propia familia, es verdad nunca fui del todo huérfano mi abuela cuido de mi lo mejor que pudo, pero nunca tuve la dicha de despertar a lado de mis padres o pelear con un hermano — tomo aire — Nunca entendí la necedad de Itachi por condenarse, por el bien del tonto —

— Eran hermano —

— Y eso es lo que un hermano hace...—

Ambos se miraron y lejos de desear burlarse de los deseos del azabache por desear pertenecer a algo o alguien, Kakashi pudo comprenderlo. Y finalmente comprendió que detrás de esa mascara que lograba ocultar sus emociones, siempre estuvo aquel niño inquieto, deseoso por vivir para algún día superarlo.

— Bien y con quien me casare— como si toda aquella confesión nunca hubiera sucedido el azabache cuestiono tranquilamente — Espero que sea esa chica con cabello rosado al menos la conozco, también supongo que nunca le fui indiferente del todo, aunque no dejaba de revolotear alrededor de Sasuke —

Con rabia, Kakashi le lanzo un palito de Dango logrando su objetivo, lastimarlo.

— Auch! No soy tu tronco de entrenamiento — arqueo una ceja mientras se lo arrancaba del cuerpo.

— Ni se te ocurra, si quiera ponerle el ojo — Kakashi le advirtió con elegancia.

— ¿Qué? ¿Acaso te gusta? o mejor aún es tu ¿Novia? — un tanto ansioso el azabache no dejaba de moverse, inquietando al peliplata.

— No es de tu incumbencia — soltó irritado.

— Pf, pero si hace un rato dijiste que éramos amigos —

— Cállate y vuelve a leer — apunto hacia el pergamino, logrando que finalmente se callara.

Después de otra media hora de palabras incompresibles, la mandíbula del Uchiha cayó al suelo.

— Una Hyuga, desde cuando se volvió tan blando Hiashi —

— No tengo ni la menor idea — declaro apático, al igual que su amigo él contaba con sus propios cuestionamientos — El asegura que su unión podrá ser beneficiosa para la Aldea misma —

— Por el Byakugan — musito — Fugaku, debe de estarse retorciéndose en el infierno, aun haciendo uso de sus sucios trucos jamás hubiera logrado toda esta suerte — rio sonoramente — ¿Y cómo es ella? — cuestiono de la nada. Haciendo que Kakashi se preguntaba si es que acaso se encontraba cuerdo, por tan repentino cambio de humor.

— Hmmmmmm! — Kakashi se tomo su tiempo, no sabía con exactitud que describir primero, si, su belleza física o la interior.

— Anda — lo incito.

— Es bondadosa, tierna y amable — comenzó — Sus modales son refinados, no importa la circunstancia, ni el motivo, nunca parece enfadarse — Miro de reojo a Obito quien parecía prestarle toda la atención posible — Es como... Como debería decirlo... Ya sé, es como una princesa, una de esos cuentos repleta de Samuráis dispuestos a matar o morir por ella — agrego simple.

— Pero que fue eso ¿También te gusta? — cuestiono con evidente enfado — Por muy Hokage que seas, tu título no te da el derecho de intentar meterte en las piernas de toda mujer existente de la aldea —

— Yo nunca, nunca con ella — se excusó de inmediato.

—¿ Y por qué no? — lo ataco — Acabas de decir que es una princesa de algún cuento de hadas o hadas samurái que se yo-

- Lo hice, pero no es el caso. Yo no podría, nunca con ella-

- Ahora lo entiendo, la desprecias por que no quiso entrar en tu cama — volvió acusarlo — Que más hizo para ser acreedora del odio del Hokage —

— Eres imbécil, nunca la despreciaría, ella muy importante para mí —

— Ya ves, ahora lo aceptas — lo señalo.

— Por un demonio, que terquedad la tuya... La estimo, la quiero como a todos mis subordinados, además ella siempre amo a Naruto crees que acaso tendría la mínima posibilidad — al instante se dio de topes la había cagado, era algo que Hinata siempre le suplico guardara en secreto.

— Así que ella ama alguien — pareció calmarse — Debió ser... — e indirectamente la muerte de Naruto, había sido su culpa. Si, tan solo hubiera muerto aquella vez ningún cruel suceso se hubiera desatado.

— Uno que está muerto — aunque fuera un tema del que no le gustase hablar tan abiertamente, debía recordárselo. Pues por mucho que hubiese amado a Naruto como a un hijo, el rubio no volvería a la vida, solo porque Hinata lo hubiese amado hasta los huesos. — Hiashi-san, a dado su palabra. El destino de Hinata Hyuga está en tus manos — esa manera de hablar tan fría y calculadora lo estaba comenzando a asustar.

— Entiendo — cerro aquel pesado pergamino, que irónicamente desprendía un aroma a nuevo.

Tan nuevo como su destino y eso lo asusto.

Antes al menos podía decir a viva voz que era el enemigo, que era aquel a quien debían suplicar, si es que lo encontraban de frente. Y si bien, muchas veces había soñado con esa clase de milagros, donde finalmente alguien lograba tenderle una mano para así sacarlo de aquella abrupta oscuridad, siempre terminaba regresando a su realidad, rodeado de alimañas como su única compañía sincera, en aquel lugar.

— Tendré que informar al consejo de tu situación, entre más pronto analices tus opciones mejor. Eso te dará una gran ventaja — se levantó lentamente, el ambiente en aquel lugar comenzaba a molestarlo o es que quizás hablar de alguien tan puro como Naruto siempre terminaba por lastimarlo.

— ¿Puedo al menos conversar con ella? —

— En la próxima reunión — sentención — Algo me dice que, ella estará presente —

— Preferiría algo íntimo, sin la mirada inquisitoria del consejo —

Kakashi supo de inmediato a que se refería, posiblemente el azabache la cuestionaría de sus razones para aceptar estar a su lado, estando ellos presentes y debido a la naturaleza de la chica, terminaría sin decir nada y sin reflejar sus verdaderos sentimientos.

— No, estas en condiciones de exigir Obito ¿Lo entiendes? — pero aun así, no es como si pudiera irrumpir sus propias reglas, el había prometido mantener a Obito en esa celda, al menos de que estuviera dispuesto a cooperar con aquel retorcido plan.

— Lo entiendo, pero si finalmente será mi esposa creo necesario con... —

— Podrás hacerlo una vez la junta termine — insistió, en verdad llegar a un acuerdo con aquel hombre era un verdadero dolor de cabeza.

— No, no de ese modo. Necesito conocerla, necesito saber si es que acaso ella desea internarlo — se puso de pie, para tocarle el hombro — Si, es que acaso te preocupa que pueda lastimarla, puedes estar presente, todo su clan puede estar presente, pueden atarme si así lo desean. Pero Kakashi, no puedo arrastrar a alguien más, simplemente no puedo condenarla a vivir ese infierno a lado de un criminal —

—¿ Y que pasara ?— giro sobre su hombro — Si, termina por rechazarte —

— Entonces aceptare, mi muerte dignamente —

Ante la sencilla confusión, Kakashi no pudo mantenerse erguido más tiempo y tambaleante se recargo en la pared. Su amigo, el único verdadero amigo que le quedaba en el mundo, estaba simplemente dejando su destino en las manos de Hinata.

— Supongo que será una larga noche — fue casi imperceptible, de hecho era un maestro en ocultar sus emociones, pero alguien como Obito, descubrió un rastro de dolor en sus palabras.

[...|

Sosteniendo una cesta, Hinata atrapaba hábilmente los duraznos que Hanabi le lanzaba, con evidente emoción pues 2 de cada 3 terminaban estrellándose en su rostro en un intento por proteger a sus pequeños espectadores.

— Hanabi-chan, debes de ser más cuidadosa a ese ritmo terminaras por magullarlos todos y no sobrevivirán — la regaño, pero aquello había sonado más como un consejo, uno bastante amistoso para variar. Haciendo que la joven castaña se colgara de la rama del árbol cual mono.

— Dijiste algo One-chan — Si bien no existía la minina posibilidad de que se lastimara, Hinata se sintió ansiosa.

— Baja de una ves — pidió amablemente, otorgándole la mirada más lastimera que tenía, sabía que Hanabi se reiría pues siempre era lo mismo, cuando creía que podía lastimarse la obligaba a bajarse usando ese viejo truco de manipulación.

— Ya voy, ya voy — la castaña rodo los ojos, si bien amaba a su hermana a veces creía que sus cuidados eran un tanto exagerados.

Y así lo hizo en un solo salto dejando a más de uno sorprendido la menor de las hermanas, ya se encontraba justo a un costado de Hinata tomando un durazno y comiéndolo con desdén.

— Deberías lavarlo al menos— pero la chica no la escucho — Hanabi-chan podrías enfermarte — rendida termino por dejarla ser, ya después la castigaría escondiéndole el remedio para el dolor de estómago.

— Hinata-sama, traje mi propio cesto — una niña, le jalo la ropa para llamar su atención.

— Eh! — bajo la mirada, un tanto retraída por su osadía, una pequeña niña lo bastante tierna como para atraparla en brazos la miraba — Es verdad, que torpe soy — Hinata enrojeció por completo, por mantenerse ocupada con Hanabi, se había olvido por completo de los niños — Bueno, después tendremos que agradecerle adecuadamente a la encargada de recolectarlos — todos asintieron y Hinata comenzó a repartirlos, preguntando cuantos miembros habían en su familia y de eso dependía la cantidad, al menos para Hinata aquello era bastante justo, aunque nunca lo sabría pues los Hyuga nunca solían quejarse.

Después de un rato, cuando el último de los pequeños echo a correr con una bella sonrisa en su delicado rostro. Hinata partió a su habitación, pues aunque no lo pareciera aquello era agotador, debía analizar a detalle cuantos duraznos debía entregar a cada niño, para que finalmente alcanzaran a cubrir la demanda por completo, sin faltantes, ni sobrantes. Al final de un largo día de colecta era de suma importancia que el cesto terminara limpio.

— Hinata-sama — un miembro de la rama secundaria la detuvo.

— ¿Si? — giro un tanto extrañada, pues a esa hora la mayoría de sus ayudantes se encontraban en su hogar, descansando.

— Hokage-sama le a dejado esta nota — el joven estiro sus manos. Esperando pacientemente que ella fuese quien la tomara.

— Te lo agradezco — aunque finalmente la tomo el chico, no parecía retirarse así que Hinata supuso que había más y efectivamente el joven susurro.

— Me ha pedido decirle que lo lea en cuanto lo tenga en sus manos —

— Supongo que debe tratarse de una misión —

El joven asintió, haciéndose a un lado para permitirle el paso.

Hinata camino de prisa, temiendo haber cometido una indiscreción si bien el tema de su compromiso seria expuesto algún día, deseaba al menos tener la confirmación propia del Hokage, porque aunque no se notase Hinata guardaba un poco de dignidad.

Hinata se aseguró de cerrar correctamente su habitación, una vez dentro activo su Byakugan solo para confirmar que nadie estuviera atento a sus movimientos, pues aunque aquello fuera imposible, los hábitos de la guerra aún no se marchaban por completo.

Un tanto confundida por ser ella quien recibiera el recado y no su padre siendo el líder del clan lo abrió temerosa, como si estuviera cometiendo alta traición, tuvo que hacer unos cuantos movimientos de manos para que finalmente el papel comenzara a teñirse formando palabras.

Lamento el importuno, pero solicito verte. Ahora.

Hinata supuso que Kakashi, desea hablar con ella en privado sin intervenciones, en un intento por hacerla recapacitar como su padre, le había informado.

Si bien su relación con Kakashi había sido ajena, no fue hasta la guerra que ambos iniciaron una amistad verdadera, contándose secretos a la mitad de la noche mientras compartían guardia.

Ambos conocían un poco del otro.

Por su parte Kakashi había descubierto sus sentimientos hacia el Rubio, asegurándole que un día, ese despistado chico terminaría suplicándole su amor.

También con algo de picardía le aseguro que tanto Neji como Kiba vivían enamorados de ella. Y ahora cuando ya nada los conectaba directamente, el peliplata seguía cuidándola, siempre desde atrás como un buen amigo.

Una vez terminado de leer el papel se convirtió en cenizas, que pronto el viento se encargó de desaparecer. Hinata se apresuró a entrar a la bañera, si bien llegaría un poco tarde, suponía que el Hokage lo apreciaría.

[...|

—¿ Estas seguro de que vendrá ? — impaciente el azabache volvió a levantarse, dando círculos a su alrededor.

— Lo hará —

— Y que pasa, si no lo ha leído aun — se detuvo de pronto — Quizás deberíamos ir —

— Y arriesgarnos a que te ejecuten a medio camino — entre cerro los ojos — Se convertirá en la viuda más joven y rica de —

— No, estamos un casado así que no se puede convertir en viuda — analítico, el azabache no le aparto la mirada.

— Comienzas a desesperarme — suspiro cansado — Por amor a dios, déjate esa maldita capucha en la cabeza, alguien podría reconocerte —

— Ah! — abrió menormente la boca para volver a quejarse — Todo esto es tu culpa, te dije que quería tomar aire libre, si de todos modos servirías de chaperón por que no simplemente ir hasta ella — volvió a asomarse por la ventana — Se dónde queda el clan Hyuga, pudimos estar ahí en menos de un minutos, porque carajos te enojas conmigo — hizo un puchero, evidenciando su molestia.

— No sería correcto —

— ¿Incorrecto? Dices, Y que hay acerca de citarla a esta hora, tampoco es muy correcto de tu parte —

— Soy su líder, conmigo no existe esa clase de problemas —

— Vaya, pero que egocentrismo el tuyo —

— Puedes callarte por un minuto, en verdad eres un tremendo dolor de huevos —

— Desde cuando te volviste tan vulgar ¡Con un demonio Kakashi! contrólate — asqueado por la vulgaridad del peliplata, el azabache termino por tumbarse en el cómodo sofá.

[...|

Hinata pareció pensárselo un poco antes de siquiera tocar la puerta, debía de analizar sus respuesta. Pues Kakashi era un experto en leerla cuando estaba mintiendo haciéndola confesar.

Un tanto preocupada, volvió a subir su capucha. Si bien, estaba decidida a sacrificarse por el bienestar de su clan, no tenía la capacidad de mentirle tan descaradamente a su amigo, debía de seguir manteniéndose firme, limitarse a responder lo básico, evitar todo contacto visual, que pudiese delatarla.

Pues por muy amigos que fueran, Kakashi, tendría sus propios problemas y no deseaba hostigarlo con los suyos.

Decidida golpe la puerta dos veces seguidas confirmándole que en efecto se trataba de ella, la puerta no tardo en abrirse, Hinata saludo con una reverencia y entro enseguida.

— Lamento, mi impuntualidad — su voz fue suave, demasiado para su gusto.

— Hinata-chan, quien debería disculparse soy yo — la dulzura que desbordaba Kakashi la hizo sonrojar — te he hecho venir tan tarde, vamos siéntate por favor — siendo todo un caballero el peliplata, la acomodo en la silla — Bueno vayamos al grano, supongo que tu Padre ya te ha informado... —

— Lo hizo — confirmo de inmediato sin dejarlo si quiera terminar — Tengo entendido que el consejo mismo me ha otorgado tal Honor — hablo con seguridad, dejando caer por completo la capucha que cubría la mitad de su rostro.

— Hinata, puedes ser honesto conmigo... — se estiro un poco para tomarla de las manos — Somos amigos ¿Verdad? — la peliazul asintió — Entonces, creo que es el momento oportuno para hablarme con la verdad. Acaso, tu padre quien te ha obligado a esto — ella negó — ¿Tu clan, entonces? — insistió.

— Agradezco su preocupación, Hokage-sama — levanto la vista, tenía que convencerlo — Pero la decisión a sido, solo mía, solo mi padre a sido informado sobre mis deseos, mi clan no tiene conocimiento alguno — y realmente dudaba que su clan deseara entregarla.

— Pero, por que accederías — Kakashi arqueo una ceja confundido — Yo no me he olvidado de ti. junto con Naruto te prometí protección, te asegure que haría un cambio, un verdadero cambio, uno que finalmente rompiera las reglas de tu clan —

Hinata había creído en esas palabras, pero finalmente entendió que un hombre, por muy Hokage que fuera no lograría cambiar aquellas crueles reglas que los regían desde ya hacia tantas años atrás.

— Y si todo esto, se trata de Hanabi, podría intervenir de inmediato, Konohamaru estará ansioso de poder ayudarla —

— En todo caso, debo ser yo quien cuide de ella, no al revés — de nuevo ahí estaba, el tan esperado sacrificio del que había hablado Obito, por un hermano — Hokage-sama, no existe razón lógica para que yo desista de este compromiso si es lo que está buscando, tampoco he sido obligada como usted lo supone, la decisión que he tomado me pertenece y pido que la respete —

— No te creo, ni en lo más mínimo, muy en el fondo sé que me estas mintiendo — se tomó el pecho. Hinata levanto la mirada impresionada.

— Por qué debería de hacer, eso —

— No lo sé tú, dímelo — la penetrante mirada del peliplata, estaba sobre ella en un intento por descubrir una muestra de debilidad — Creí que éramos amigos —

— Lo somos — en verdad lo eran, solo que a veces uno debía pelear sus propias batallas o al menos eso era lo que creía.

— Los amigos, no tiene secretos, ni mucho menos sostienen mentiras —

— Yo, yo solo, Yo solo — y ahí estaba, su inseguridad ante la insistencia de Kakashi.

— Tu ¿Qué Hinata? — insistió — Puedes decirlo —

— Necesito el dinero — se corrigió — Mi familia, lo necesita — completamente rendida termino por confesar.

— Finalmente te a sinceras... — se recargo en el escritorio para verla mejor — Si, ese era el problema, porque no viniste a mí, pude ayudarte —

— El orgullo de mi gente es inmenso, jamás me lo hubieran permitido — sus perlas se empañaron.

Kakashi quiso consolarla decirle que todo estaría bien, que ahora que conocía sus verdaderas razones, intentaría ayudarlos. Pero no pudo, si bien era su deber como líder, sus suministros ya estaban siendo repartidos meticulosamente que incluso en ciertas partes la ayuda era tardía y no bastaba.

— No, tiene por qué preocuparse por nosotros — suspiro profundamente — Después de todo hemos sobrevivido solos todo este tiempo —

Hinata se recordó en el mercado negro, negociando hasta llegar a un acuerdo favorable, recordó a sus niños hambrientos y a su hermana deseosa por otro pedazo de pan.

— Mi matrimonio con el Uchiha, nos beneficiara a todos, así que le pido, como un favor personal que desista de hacerme cambiar de opinión y me ayude a facilitar las cosas —

Apenada bajo la mirada, pues aun considerándose amiga del Hokage jamás se había aprovechó de aquello.

— Hinata... Siempre fuiste así de complicada — sonrió melancólico — Tristemente la guerra y las necesidades, de tu gente te han obligado a crecer — aun recordaba aquel brillo nacarado en sus bellas perlas, que gritaba a todas voces no conocer la necesidad o el dolor de haber perdido a un ser querido.

Ante su sorpresa de ambos, un ANBU irrumpió. Hinata aprovecho aquella distracción para secar sus ojos.

— Hokage-sama — reverencio.

— Habla, pues para entrar de ese modo algo importante debe de estar sucediendo — el ANBU con mascara de gato asintió.

— El criminal, Obito Uchiha a escapado — y aunque estaba dando una noticia un tanto alarmante, aquel ANBU no parecía alterado — Ahora mismo su búsqueda a iniciado, personalmente me encargare de dirigir su captura — Hinata sintió, como el miedo se instalaba por completo en su piel. — ¿Deberíamos de informar a la Aldea? —

— No será necesario — hablo con total calma, haciendo que tanto como Hinata como el ANBU lo miraran con inquietud — Por que él se encuentra bajo mi vigilancia, Obito muéstrate —

Y para el horror de Hinata el hombro se materializo justo detrás de Kakashi, portando una capa con capucha negra, dejando al descubierto solo la mitad de la cara.

— Solicita una reunión urgente, llama a todos los miembros del consejo y líderes de los clanes — Kakashi despidió al ANBU y este desapareció en una bomba de humo.

— Pero... — un tanto preocupada por lo mucho o poco que hubiera escuchado ese hombre de la conservación con Kakashi, Hinata bajo la mirada respirando con dificultad.

— Lo lamento Hinata, debes de saber que en ningún momento mi intención fue burlarme de ti — Kakashi se adelantó, se puso de pie y camino hasta ella — Tanto Obito como yo deseábamos conocer la verdad, nos preocupaba que estuvieras siendo obligada. Ahora que conocemos tus razones, solo queda una cosa por hacer— con la mirada llamo al azabache quien sin un grano de educación se dejó caer en el asiento del Hokage — Como bien sabes la decisión final solo depende de él — le tomo delicadamente el mentón y la obligo a mirarlo.

Obito bajo la inmensa capucha que llevaba puesta, dejando al descubierto su penetrante mirada y afilados rasgos. Hinata apretó ligeramente sus labios ante la impresión de la inmensa cicatriz que abarcaba la mitad de su rostro, acto seguido bajo la mirada.

— Así que finalmente no dirás nada pedazo de imbécil — Kakashi lo regaño — ¿Acaso no fuiste tú quien me suplico poder verla? Esta aquí, justo delante tuyo y sigues con esa pinta de hombre interesante —

— ¿Verme a mí? — Hinata susurro, no comprendía del todo aquella discusión.

— Se todo lo que debería de saber, la chica se sacrificara por su clan, debería comenzarte a llamar la heroína Hyuga — le sonrió, pero no había malicia en ello.

— Bueno, yo no creo...lo creo pertinente —

— Déjanos solos — ordeno haciendo que Kakashi bufara.

— Sabes que no puedo hacerlo — se cruzó de brazos.

— Ya te lo he demostrado, Kakashi no planeo huir — si bien era verdad, Hinata no parecía estar lista, su cuerpo temblaba ligeramente y sus ojos lo buscaban con evidente desespero o al menos eso creía.

— Hokage-sama por favor — ante todo pronóstico, fue Hinata quien le suplico — Estaré bien — más que convencer a Kakashi, se estaba convenciendo a sí misma, después de todo como pretendía compartir su vida a lado de ese hombre, si no era capaz de dirigirle una sola palabra, sin sentirse débil — Uchiha-san, sabrá comportarse —

Obito asintió repetidas veces.

Una vez solos la sonora risa del Uchiha resonó en la habitación, cortando de tajo la amistosa suplica de la peliazul. Rendido Kakashi termino accediendo, amenazando a Obito antes de salir.

— Me resultas familiar —

Hinata quiso decirle, que ella sí que lo recordaba.

— Supongo que en la guerra, en cierto punto nuestras miradas se cruzaron —

Él asintió un tanto apenado, que le recordaran con descaro esa parte de su vida, le incomodaba.

— ¿Escucho, usted toda nuestra conversación? — le cuestiono directamente.

— De principio a fin — confeso descaradamente, mientras subía los pies en el escritorio.

— Ya veo, entonces no creo necesaria esta conversación — se pudo de pie — Tendré que pedirle, me disculpe con el Hokage, debo irme, hasta luego Uchiha-san — hizo una marcada reverencia y sin más se dio la vuelta.

— Oye, niña — la detuvo justo a tiempo, pues la peliazul sostenía el seguro.

— Disculpe — giro un tanto sorprendida, pues le era inusual que alguien la llamase niña.

— Aun, no hemos terminado —

— No tenemos nada de qué hablar, si ya está todo dicho. Sí, me disculpa —

Obito bufo mientras se ponía de pie.

— Aunque me veas en menos, por lo que entiendo, me necesitas... — se corrigió — Tu tonto clan me necesita — Hinata, se golpeó mentalmente había dicho las palabras incorrectas en el lugar incorrecto, debió haber permanecido en casa.

— Le suplico que no repita esas palabras, después de todo no fueron dirigidas hacia usted —

Entendía que estaba siendo cruel, pero simplemente no pudo evitarlo verlo ahí, tan imponente le molesto o es que quizás le molestaba verlo vivo.

Sacudió de inmediato su cabeza al percibir esa clase de pensamientos egoístas.

— Su destino esta en mis manos y aun así... Me miras como si fuera nada, una escoria —

— Usted mato a mi primo — ahí estaba todo el rencor retenido. Las palabras que solía gritarle cada noche.

— Niña, en la guerra se muere, para eso nacimos, para eso nos criaron, un ninja siempre estará dispuesto a morir por los suyos. No creo que debas culparme tan descaradamente —

Odiaba reconocerlo, pero tenía razón, no era como si Obito Uchiha hubiera bajado especialmente, para clavarle aquella estaca, si a alguien debía de culpar era a su propia debilidad y al amor que Neji le profesaba.

— Pero Usted — titubeo sus palabras la habían dejado sin armas.

— Yo que ¡Niña! te parezco un asco, un asesino, un criminal, un maldito, un traidor, un impostor, y la lista sigue pero no estoy de humor — su rostro esbozo una sonrisa burlesca, pero en su interior cada una de esas descripciones lo lastimaba.

— Yo no, quise decir eso — pero ya era tarde para retractarse.

— Comienzas a exasperarme, solo di lo que sientas, nunca pidas disculpas, no seas tan tonta — de nuevo su orgullo había sido pisoteado por esa niña — Hare las cosas fáciles para ti — se acercó un poco más, logrando que la peliazul se encogiera un poco — Pondré en tus manos mi propio destino — Hinata arqueo una ceja.

— Y si acaso decido, cancelar esta alianza ¿Usted estará dispuesto a ...—

— Pero que preguntas niña, claro que estoy dispuesto a morir, a diferencia tuya a mí no me queda más nada en este mundo terrenal —

— Que hay de Kakashi-san...Hokage él se a esforzado tanto por Usted —

— No pretendo ser una molestia por el resto de su vida — se cruzó de brazos — Sin embargo contigo es diferente — se sentó en el borde del fino escritorio — Tú necesitas mi ayuda y bueno yo necesito un poco de compañía — si bien no lo decía en el sentido sexual, decidio no acalararlo.

Hinata enrojeció escandalosamente. Obito solo pudo pensar que en verdad era una chica extraña, muy diferente a todas las que había conocido. Ciertamente era una princesa de esas que solo vivían en los cuentos de hadas o hadas samurái.

— Obito — Kakashi abrió abruptamente la puerta, frunciendo el ceño una vez vio a su amigo sentado cual vagabundo en su escritorio — Bájate de ahí, tenemos problemas —

El azabache pego un salto cual niño pequeño y camino hacia él, pasando de largo, como si Hinata nunca hubiera estado ahí.

— Hinata será mejor que desaparezcas — miro su reloj de pulsera — En exactamente 10 minutos, nadie puede saber que estuviste aquí, por tu bien y por el mío — sentenció, Hinata asintió rápidamente augurando problemas serios para su amigo, pues aun en los días más difíciles su temple era relajado — Mueve el culo o te arrastro — su irritabilidad era palpable.

— Pero porque te desquitas conmigo, además camino lo más rápido posible, que quieres que vuele... — a regañadientes el azabache lo siguió desde atrás — Todo, es todo tu culpa — Kakashi se detuvo solo para darle una buena patada en el estómago, dejándolo sin aire.

— Con un demonio Kaka...shi — por la falta de aire, apenas fueron comprensible sus palabras — Deberías de tratarme con más dedicación soy tu amigo, un aliado —

— Llevas un jodido día despierto y ya me dan ganas de ponerte a dormir de nuevo —

— Uno y medio para ser exactos — hablo con sabiduría, ganándose una mirada llena de odio del peliplata.

— Que acaso, nunca sabes cuándo callarte —

[...|

— Debe ser una jodida broma — como era de esperarse Tomaru fue el primero en quejarse — Por muy Hokage que sea debe pasar al menos por nosotros para tomar una decisión de ese calibre, acaso nos toma por idiotas —

— Entiendo su molestia, pero Lord Hokage, debe tener una excelente explicación para haber tomado aquella decisión, sin consultarles antes — Shikamaru reverencio al hombre que parecía sacar humo por los oídos. En verdad estaba irritado.

— Esperemos que la tenga — Tsume sonrió mostrando sus colmillos, visiblemente extasiada por la posibilidad de cazarlo — O ese Uchiha ya está muerto —

Oculto en su carpeta, Shikamaru bostezo deseando que aquella locura fuera aclarada rápidamente para volver a dormir, pero en cuanto vio a su líder acercarse con el tan mencionado Obito Uchiha, supo que las cosas apenas comenzarían.

— ¿Qué significamos para Usted, Hokage-sama? — Tomaru se levantó en cuanto lo vio cruzar el marco de la puerta — Acaso somos su burla, El consejo del que pueda burlase y pasar de ellos cada vez que se le pegue la gana — la molestia se instaló en sus ojos.

— Le suplico, tome asiento — Kakashi no respondió a sus ataques, simplemente se acercó saludando a los presentes con una elegante reverencia, agregándole así un poco más de seriedad a aquella reunión. — Sé que mis actos distan mucho de ser el mejor líder, para esta aldea... pero les aseguro que... — tomo asiento, a su lado Shikamaru se colocó firme indicando que estaba listo para intervenir si es que intentaban atacar a su líder.

— Obito Uchiha, ese es su problema — lo acuso — Ese hombre lo vuelve débil —

Nuevamente Kakashi guardo silencio, no tenía argumento alguno que pudiera servirle, su actuar había sido estúpido.

— ¿Qué pretendía al sacar a ese criminal de su celda? ¿Tomar aire fresco? ¿Conversar como dos grandes amigos? — Tomaru soltó una carcajada — Por favor Hokage-sama no se quede callado y cuéntenos —

— Que imbécil — Shikamaru lo insulto a viva voz.

— Pero que me has dicho, niñato estúpido —

— Lo llame... Im-be-cil — para la sorpresa de los presentes el genio Nara lo acepto, insultándolo de nueva cuenta.

— Ja, ja, ja... El cachorro Nara, sí que tiene agallas — Tsume corto aquel aire de pelea.

— Lamento por completo, si mis acciones causaron una fuerte comisión en algunos de Ustedes — Kakashi se mantuvo firme — No creí necesario informarles —

— Pues, supone muy mal todo sobre ese criminal nos concierne a todos, somos el pilar de esta Aldea en nuestras manos recae una gran responsabilidad, por muy Hokage que sea, no tiene permitido si quiera pensar sin nuestro consentimiento — aquello era exagerado a lo grande, pero Kakashi simple asintió.

— Lo entiendo perfectamente, me tome atribuciones que no me correspondían —

Shikamaru abrió ligeramente los labios, nunca lo había visto aceptar tan fácilmente la sarta de estupideces que salían de sus labios, quizás y como había dicho aquella mujer, Obito Uchiha era su debilidad.

— Basta de drama, mejor vallamos al grano — Tsume sonrió, aunque no le gustara aceptarlo solía tenderle una mano — ¿El Uchiha a aceptado? —

— Lo hablamos y el estará dispuesto a cooperar —

— Una buena noticia después de todo, Hokage-sama —

La mayoría esbozo una media sonrisa, calmando un poco aquella intensa situación.

— Siendo de ese modo, Hokage-sama nosotros le debemos una disculpa — de nuevo ahí estaban, esos seres despreciables intentando a toda costa, ganarse su ¨preferencia¨ — Ingenuamente creímos que podría estar siendo manipulado —

— Aunque de inmediato desechamos aquello, siendo usted un magnifico ninja jamás caería tan rápido en... — de no ser por la distancia que los dividía, estaba seguro que Tomaru le hubiera incluso dado un abrazo, fingiendo ser de su agrado.

— Tendrá que ponernos al corriente otro día Hokage-sama- lo agradeció en silencio, pues más allá de un acepto o cumpliré sus mandatos el azabache, se había pasado todo el día quejándose y soltando una que otra maldición.

— Ahora que Obito Uchiha a aceptado, tendremos que reincorporarlo lo antes posible —

— Tendremos que comenzar a informar a las demás naciones —

— Comenzar con los preparativos necesarios, después de todo Hinata-san es miembro de un distinguido clan, así que entre más exuberante mejor —

— Dentro de los invitados me atrevo a incluir a los Kages —

— Le recuerdo que la Aldea recién comienza a levantarse, no contamos con la seguridad necesaria para albergar a ese número de Lideres — Shikamaru intervino y aunque parecieron ignorarlos el joven Nara no retiro sus palabras — No, podremos darnos ese lujo —

— Entonces será algo interino, pero finalmente lo demasiado impresionante para decirle a Obito-san que es aceptado, por todos nosotros —

Kakashi sintió ganas de reír, ahora que lo sentían doblegado comenzaba a tratarlo como a uno más de los suyos, pues ante sus ojos mientras cumpliera con lo solicitado sería bienvenido, de negarse volvería a convertirse en la escoria Uchiha que debían eliminar.

— Tendremos que comenzar con los preparativos pertinentes — comento Kakashi, era una manera amable de aclararles que en ese asunto solo él se encargaría.

— Hokage-sama, Creo pertinente dirigir una buena cantidad de dinero a la reconstrucción de al menos una parte del clan Uchiha — por primera vez en toda la noche, decían algo que verdaderamente valdría la pena discutir.

— Eso no será necesario — ante la sorpresa de todos Hiashi intervino — Hinata y su esposo, podrán hacer uso de gran parte del Souke si así lo desean —

— Entendemos su preocupación Hiashi-san, es su primera Hija en contraer matrimonio, pero no sería lógico que la familia Uchiha, viva en los terrenos Hyuga, simplemente no tiene sentido ni lógica alguna — la anciana se burló, tirándolo de débil.

- Usted a malentendido mis palabras, mi petición no es más que una oferta a la comodidad para la futura pareja, el Clan Uchiha ha estado desatendido por años, las reparaciones tardaran años antes de finalizarse por completo — con total educación, Hiashi Hyuga se explicó. Logrando que la sonrisa burlesca de la anciana desapareciera de inmediato.

— Tomando en cuenta las palabras de Hiashi-san, doy mi consentimiento para que la pareja viva por lo menos su primer año de matrimonio bajo el resguardo Hyuga —

Aunque no lo admitiera, Kakashi supuso que todo aquel teatro era para beneficio propio, de esa manera Hiashi, podría supervisar cualquier movimiento del Uchiha por muy inocente que pareciera, protegiendo a su hija sin intervenir del todo, sin que el siquiera pudiera notarlo.

Con media sonrisa, Kakashi confirmo que por muy duro que pareciera, Hiashi Hyuga amaba a sus hijas.

— ¿Quién a favor? — Shikamaru cuestiono y comenzó a realizar las anotaciones correspondientes — De acuerdo, pueden bajarlas —

— Podríamos de una ves acordar la fecha —

Toda la atención se dirigió al peliplata, quien se mantenía sereno, sin intervenir.

— Supongo que en cuanto antes mejor — los vio sonreír les estaba diciendo lo que deseaban escuchar — ¿Un año? — al instante pusieron mala cara así que volvió a intentarlo — ¿6 meses? —

— Hokage-sama — Tsume lo interrumpió — En mi clan, solemos apresurar las cosas, si al varón se le da tiempo, lo pensara mejor y saldrá corriendo, por eso es mejor atarlo, morderlo y marcarlo así aunque desaparezca con el paso del tiempo, la mitad de sus pertenecías nos pertenecen —

— Comprendo, Tsume-san... — aquella mujer tenía el poder de volver cualquier conversación en incomoda.

— Descuide, Hokage-sama entendemos que este tipo de situaciones son un tanto caóticas, Usted es bastante joven e inexperto en ciertas áreas, pero debe creernos cuando decimos que incluso un mes suele ser bastante tiempo, como para que alguien cometa una locura —

Kakashi, supuso que eran el club de los desafortunados en el amor, solo esperaba no contagiarse de su mala fortuna.

— Tendremos que al menos darles 3 meses de prologa, así se conocerán un poco más y —

— Ya se conocerán después, lo importante es sellar ese matrimonio cuanto antes —

— Aun así debemos darle tiempo a los Aldeanos, para que se acostumbren —

Shikamaru suspiro tendría que decirle adios a su deseo de abrazar a su almohada y soñar con Temari, aquella discusión no parecía tener fin.

[...|

Contando con solo dos meses antes del matrimonio, todas las manos disponibles se concentraron en hacer una limpieza profunda y exhaustiva arrancando toda la mala hierba que intensase crecer, dentro del terreno Hyuga específicamente en aquel hermoso riachuelo perteneciente al Souke, un terreno inmenso deshabitado debido a la poca población.

Hinata miro con pena como sus subordinados bajo el rayo del candente sol, limpiaban, suplían las maderas del piso que consideraban inestables e incluso plantaban todo tipo de hermosas flores para darle una hermosa vista a la que se convertiría en su hogar, o al menos hasta que el Clan Uchiha fuera lo suficientemente aceptable para vivir.

Con cautela e intentando no ser un estorbo se acercó para entregarles una botella de agua y una orden de Onigiris a cada uno, para que así al menos tuvieran un descaso, mientras comían. Más de uno le agradeció aquel gesto, pero Hinata tuvo que pedirles que no lo hicieran, después de todo era lo menos que podía hacer.

— Dímelo de nuevo One-chan — Hinata se recargo en su hombro — ¿Por qué tienes que casarte con ese Uchiha criminal? — Hanabi, parecía olfatear su cabello.

— Hanabi-chan, no debes hablar así de alguien que no puede defenderse — intento corregirla pero la castaña, solo suspiro profundamente.

— Lo haces sonar tan malo, One-chan — se quejó y Hinata estuvo segura que debía de estar haciendo un puchero.

— Pues está mal Hanabi — le acaricio el cabello, maternalmente.

— One-chan, le quitas lo divertido a la vida, hablar mal de una persona cuando no está presente es lo que le da, éxtasis a la vida... —

— ¿Éxtasis? — repitió un tanto confundida.

— Dejemos el tema de lado, ven vamos — de un momento a otro, Hanabi la tomo de la mano y la arrastro hacia lo que parecía un almacén.

— Hanabi-chan, que sucede... por qué me trajiste aquí —

— Tsss — Hanabi le cubrió los labios mientras activa su Byakugan para asegurarse que nadie pudiera escucharlas — Bien, al menos por ahora nadie está cerca podremos hablar con más confianza — Hinata se liberó de su débil agarre — Debes de estar preparada —

— Comienzas a asustarme Hanabi-chan, ¿acaso sucedió algo? ¿Durante tu misión?— Hinata la reviso por completo, comenzando con la cabeza — ¿Acaso, volviste a meterte en problemas o alguien más? — todo escenario era probable con ese temperamento — Oh, dios santo, volviste a mandar al hospital a Konohamaru — asustada se cubrió los labios, aquello era demasiado frecuente.

— Cálmate quieres, nada malo a sucedido —

— ¿Me estás diciendo la verdad? — la sostuvo de ambas manos.

— One-chan, no soy buena mintiendo, tu mejor que nadie lo sabe, no tengo filtro — sonrió felizmente.

— Entonces por que estas actuando tan extraño —

— Me entere que las ancianas del Clan planean darte, tu plática — finalmente enrojeció.

— ¿Platica? —

— Bueno, como decirlo... Por dios, Hinata eres mayor, tú debes saberlo — un tanto apenada la acuso, haciendo que la peliazul, negara en repetidas ocasiones — A veces olvido que eres tan pura — se burló — Ya sabes esa platica, donde la abeja termina por succionar todo el néctar de la virginal flor — subió la ceja, esperando pacientemente la reacción de su hermana.

— Hanabi-chan, no tu no deberías hablar de esa manera tan... tú me entiendes — claramente lo hacía, pero si algo disfrutaba la castaña era incomodar a lo grande a su dulce hermana mayor.

— One-chan, descuida yo me encargare de explicártelo de principio a fin, así podrás evitarte toda esa aburrida platica — le guiño un ojo, mientras que de dios sabe dónde sacaba una revista.

— ¿Jóvenes Kunoichis? — Hinata musito — Hanabi-chan, esto no es correcto ahí dice que debemos ser mayores para si quiera comprarla, como lograste convencer al tendero... —

— Cortesía de Konohamaru-kun y su Jutsu sexy... —

Era de esperarse, Hinata se preguntaba por qué de todas las cosas magnificas que el rubio pudo haberle enseñado, se concentró tanto en ayudarlo a perfeccionar aquella vulgar técnica, aunque debía de darle crédito al castaño, al menos él le ponía ropa a su creación.

— Descuida, One-chan no costo nada... Vamos por donde comenzar — la chica coloco la revista en el suelo y obligo a la peliazul a seguirla, jalándola del brazo.

— ¿Hanabi-chan... siento que estamos rompiendo varias reglas? — es que siendo un clan tan tradicional, estaba segura que debía de existir tal regla que les impidiera leer cosas juveniles, como aprender a realizar un amarre y responder test sobre amor.

— La vida es un riesgo One-chan, ahora cállate y aprende —

Dicho esto ambas hermanas comenzaron a leer lo que parecía ser el índice, el cual les proporcionaba el número exacto del artículo que fuera de su interés, algo bastante practico tomando en cuenta que no tenían todo el tiempo del mundo, para dedicarse a buscar hoja por hoja, pues el miedo a ser descubiertas, era latente.

— Veamos — Hanabi comenzó, desde el precio — ¿Quieres leer sobre como conquistar a tu crush o iniciar con ¨No, nos amamos pero igual nos casamos¨ —

Hinata lo pensó un poco, de haber tenido aquella revista hace algunos años, quizás no hubiera tenido que lanzarse a una muerta segura para defender al rubio.

— Comencemos con ¨ No, nos amamos pero igual nos casamos¨— aunque el titulo sonara un tanto divertido, Hinata supuso que era algo demasiado común al menos entre clanes, donde los matrimonios forzados eran el pan de cada día.

— Vale —

La castaña, se dirigió a la página 36, donde la imagen principal de aquel artículo eran dos jóvenes, un tanto agraciados, vestidos apropiadamente para la ceremonia matrimonial, pero cada uno mirándose con recelo

— Incluso la imagen, es bastante apropiada — Hinata, no dijo nada pero compartía aquel pensamiento — Perteneciente a un clan importante, donde inclusive el darte una ducha a diario le compete a tus mayores — Hinata asintió — Tus decisiones, jamás terminan por ser tuyas... Al ser comprometida con un completo desconocido, te sentirás triste, desolada e inclusive desesperada, pero aun así debes recordar que al final de una tormenta el sol, estará esperándote, puede que el dolor la consuma, pero la dedicación, constancia la ayudara a acercarse un poco más a su pareja, y en un santiamén el amor comenzara a surgir como en aquellas hermosa películas de amor que todos amamos, sus sueños y esperanzas volverán con el paso del tiempo. Que aburrido vayamos a lo crucial —

Para disgusto de la peliazul Hanabi dio vuelta a la página, donde el tema principal era Sexo, más específicamente la noche de bodas.

—Hanabi-chan, no mires — avergonzada Hinata, le cubrió los ojos a su hermana pues la pareja ahora se encontraban, sentados en su lecho matrimonial, vestidos de manera sugerente.

— Oh, vamos One-chan no soy una niña — a regañadientes, Hanabi se soltó — Continuemos y por amor a dios hermana no te desmayes —

— Aquella primera vez, siempre será importante e inolvidable, así que no te olvides de empacar, ese hermoso conjunto que estoy segura le encantara a tu ahora esposo, pero recuerda lucir un tanto provocativa no siempre suele encender, sin embargo usar algo muy aburrido o fuera de lo usual para aquella hermosa experiencia podría apagar los ánimos, así que ve lanzando al cesto de basura tu ropa interior infantil y opta por ropa interior un poco más femenina con colores llamativos, como el rojo, negro y blanco que simbolizan, deseo, pasión y pureza... Dependerá de ti, que es aquello que deseas proyectar —

Hanabi pauso repentinamente, observando de reojo las imágenes de ejemplos de cada nota.

— Dato extra: omite el relleno pues suele ser un tanto exagerado en algunas prendas y por ende de mal gusto, sin olvidar que si dios fue tan bueno para darte un buen par de melones, porque no lucirlos al natural, lindos Bralets estarán deseoso de ser usados por ti — ambas se miraron mutuamente — Nota mental, comprar Bralets —

— Hanabi-chan — chillo avergonzada en cuanto sintió sus manos sobre su prominente delantera.

— Todo lo que debes saber sobre tu noche de Bodas —

Hanabi leyó pausadamente mientras, extendía una página estratégicamente bien doblada en la esquina superior, la cual contenía una imagen bastante explicita de la pareja. Sintiendo arder sus rostros volvieron a doblarla de vuelta.

— Debo advertir que aunque el sexo es un gusto placentero, la primera vez te resultara doloroso y posiblemente desagradable. Y si bien para ti, sea la experiencia menos placentera de tu vida, para el varón será todo lo contrario al cruzar tus limites inexplorados, él se sentirá en la cima del cielo, así que a soportarlo, porque lo bueno vendrá después ¡Te lo aseguro! —

Hanabi la miro con mala cara.

— ¿Deberíamos parar? — Hinata le cuestiono tiernamente.

— Bueno, solo porque tú lo pides — Finalmente aquel incomodo momento llego a su fin, ambas hermanas permanecieron en silencio un buen rato, incapaces de verse directamente, dirigieron sus perlas hacia el techo.

— Te lo agradezco, Hanabi-chan — le susurro en el oído.

— No es nada para eso somos las hermanas, por cierto Hinata — por fin sus miradas se cruzaron — ¿Tu, eres sincera conmigo? —

— Eto! — se tocó los labios — ¿A qué te refieres? —

— Pues veras, por más que le pregunto a Oto-san por tu inesperado matrimonio, siempre responde que soy muy pequeña para entender el sacrificio de un líder — frunció el ceño — Pero no termino de entenderlo, Oto-san no hará ningún sacrificio, lo harás tú., es muy egoísta de su parte adjudicarse tal hazaña — y en verdad parecía molesta — Y por otra parte porque él, de todos los hombres disponibles de la aldea, que digo de la aldea me refiero al mundo ninja entero, pudiste convertirte en la mujer del Kazekage o que se yo la esposa de un algún importante Feudal, en lugar de pasar a ser la esposa del criminal más temido del jodido mundo ninja... ¿Por qué? —

— Bueno, supongo que te será muy difícil obtener respuesta alguna — con una sonrisa le acaricio su larga melena.

— Buah! Para que pierdo mi tiempo, tu tampoco dirás nada —

— No, lo tomes tan personal, aun eres una niña, una que no debería de estarse preocupando por...—

— Pero eres mi hermana — su voz comenzó a quebrarse — No, puedes prohibirme sentirme inútil por no poder ayudarte, Hinata yo... Te amo, simplemente deseo buscar una manera, para ayudarte a salir de esta locura, al menos si no es alguien como Naruto-kun, simplemente no deberías casarte —

— Naruto-kun, está muerto — era sumamente doloroso, si quiera recordarlo.

— Solo digo, que debería al menos parecerse un poco a Naruto, el hombre que se convierta en tu esposo debería al menos de intentar serlo, One-chan, no puedes simplemente... Resignarte como una tonta —

— No, me estoy resignando... — aunque tal vez si que lo estaba haciendo — Simplemente he aceptado mi destino, al igual que Neji-niisan lo hizo, todos aquí tenemos un destino el cual cumplir —

— ¿Y qué hay del mío? — lagrimas amargas cayeron de sus hermosas perlas.

— El tuyo será hermoso — con la manga de su suerte limpio su rostro — Puedo verlo — lo que realmente anhelaba decirle, es que haría todo lo posible para hacerlo realidad — Konohamaru-kun, estará ahí... —

— ¿Y por qué debería de importarme ese idiota? —

— Porque algo me dice, que él será tu destino — le deposito un tierno beso en la nuca, después la pego a su cuerpo y la cargo como cuando aún era una dulce niña que anhelaba pasar un rato con su hermana.

— One-chan, pero que cosas tan mas raras estas diciendo — la miro desde abajo, sus hermosas perlas desprendían un brillo sin igual.

— Hanabi-chan, por que te has puesto roja al instante — se burló.

— Debe ser el calor de tus enormes senos, los cuales me impiden respirar correctamente y por ende comienzo a forzar mis pulmones, que a su vez enrojecen mi piel — tan lógica, Hanabi aparento tener todo bajo control — ¿Por cierto, One-chan deberíamos conservar la revista? —

— Supongo que tendremos problemas si alguien nos sorprende desechándola sin más — pues la aldea contaba con un riguroso, método de reciclado y todo incluso la tapa de un refresco llevaba conteo.

— Bien, puedes quedártela —

— ¿Yo? —

— Es simple lógica, one-chan eres mayor, nadie podrá decirte nada por sentir curiosidad sobre lo que pasará en tu noche de bodas, después de todo aquí nadie se a tomado el tiempo de explicarte o explicarnos, Así cuando llegue el momento, no serás una ignorante en el tema del amor — elevo sus dos pulgares.

— Acaso, debería de coser aquella boca tan... Suelta — enrojecida, Hinata la regaño.

- Si, quizás con un poco de hilo, por cierto no dudes en usar del reforzado -

Ambas rieron escandalosamente, exponiendo su punto de reunión.

— Deberíamos hacer esto más seguido, One-chan yo me encargare de conseguir las revistas de novedad y tú de los aperitivos —

— De acuerdo — si bien acepto sin replicas, no deseaba arriesgar a su hermana a la cercanía del Uchiha.

[...|

Obito nunca había sido del tipo que pensara mucho antes de hablar, nunca había tenido problema alguno, pues la mayoría solía tomar sus palabras con Humor.

Pero supo enseguida que estaba en problemas cuando, Finalmente argumentó que ¨No tendría ningún problema en darles el Heredero digno del renacido Clan Uchiha, pues ya había sido informado que su futura contaba con un cuerpo fenomenal, capaz de encender a cualquiera¨ Y aunque finalizo sus palabras con un estoy ¨bromeando¨ nadie pareció escucharlo, solo le dirigieron una mirada repleta de evidente asco, mientras que Kakashi su única ayuda en aquel lugar, se cubría el rostro, dejándole en claro que él, solo debía arreglárselas.

Por un instante temió por su vida al reconocer a Hiashi Hyuga, su futuro suegro, sin embargo este no mostro ni rastro de molestia. Dedicándose a beber pacíficamente su Té de aquella manera tan elegante, que siempre irrito a Fugaku, dejándolo de nuevo como un animal dentro de aquella sala, pues una vez la vergüenza se instaló en su interior, derramo su Té consecutivas veces, más de las que deseaba recordar.

Al final, luego de haber terminado con aquella reunión de ¨Bienvenida¨ donde en su mayoría, le desearon un buen inicio en la aldea. Hiashi Hyuga lo miro directamente causándole un sinfín de sentimientos, por un momento creyó que lo atacaría por la falta tan grande hacia el Honor de su Hija.

Pensó que aprovecharía aquella oportunidad, pues los brazaletes que reprimían su chakra, ya estaban en funcionamiento.

Completamente nervioso, de recibir la golpiza de su vida lo miro acercarse.

— Me sorprende que vivieras tanto, tomando en cuenta que tu inteligencia es en extremo, Escasa — y con ese singular insulto, el ojiperla lo dejo solo.

— Vamos Obito, supéralo. Te aseguro que Hiashi no intentara cortarle los huevos — Kakashi hablo entre risas, mientras vertía los huevos en el sartén.

— Dime una vez más por que debería hacer esto —

— Es simple, te mataran y todos mis horas de dedicación abran valido, un carajo —

— Pero cuál es la diferencia, ese hombre me matara una vez entre a su territorio — lanzo una manzana en el aire, misma que Kakashi se encargó de morder — Además que pasa con esos ojos, el Byakugan lo puede ver todo, que sucede si alguien intenta espiarnos en nuestra noche, justo cuando intentemos, ya sabes — hizo uno que otro ademan para darse a entender.

— Lo tienen prohibido, estrictamente prohibido — aunque sonara relajado, aquello era una enorme posibilidad — Al menos, no pueden usarlo dentro de la Aldea, deben de contar con una razón valida, los suficientemente valida como para no considerarse acoso, romper sus reglas, no está en su lenguaje, créeme le temen más a Hiashi Hyuga que a cualquier castigo, ejemplar que yo les pueda imponer — con extremo cuidado de no romper el omelet, Kakashi le dio la vuelta.

— Eres demasiado blando — el peliplata, giro a verlo con evidente recelo — Aun así el hombre tendrá la excusa perfecta, como entregas a tu hija a un criminal y pretendes que no te preocupa, es lógico que intente espiarnos, sobre todo en las noches, donde nadie podrá vigilarnos tan directamente —

— Nunca me imagine que algún día usarías por competo ese cerebro tuyo — se burló, sirviendo el desayuno — Deja esa paranoia tuya y ven a desayunar —

— Oh! Vamos Kakashi ponte en mi lugar - Miro con interés su plato, el huevo estaba perfectamente cocido, a un costado las diminutas verduras decoraban el plato dándole un agradable color. Si bien Kakashi era un maestro en el arte culinaria jamás se lo diría.

— Es simple, deja de torturarte —

— Solo intenta ponerte en mi lugar — suplico, llevándose una zanahoria a la boca.

— Bien, lo intentare — Obito, le susurro gracias — Si, yo estuviera en tu lugar simplemente lo disfrutaría —

— Pero que fue eso, ni si quiera lo pensaste —

— Lo pensé, no puedes decir lo contrario — le señalo, un tanto irritado — Déjame explicarte, incluso un retardado como tú, podrá entenderlo — sin entender del todo Obito asintió — Hinata es una chica, calmada, atenta, amable y sumamente tierna de corazón puro como pocos, suele ser tan transparente que notas enseguida que es lo que siente, que intenta ocultar y el sentimiento que logras trasmitirle, Hinata Hyuga es como un libro abierto, uno que muchos están dispuestos a leer, eso sin contar — teniendo toda la atención del azabache, decidió burlarse — como dijiste a ya lo recuerdo, Me han informado que mi futura cuenta con un cuerpo fenomenal, capaz de encender a cualquiera —

— Ya veo, cuerpo fenomenal — repitió, hasta que finalmente lo digirió — Oh! Kakashi vete a la mierda —

— Obito —

— ¿Qué? — aun irritado, giro a verlo.

— Me sorprende que vivieras tanto, tomando en cuenta que tu inteligencia es en extremo... Escasa — Kakashi imito la serena postura del líder Hyuga, poniéndose de pie.

Obito rodo los ojos.

— Solo te sirvo, como bufón, es la última ves que te confió algo tan íntimo, idiota — con molestia comenzó a revolver aquella perfección en su plato, producto de la dedicación del peliplata.

— Es bueno, tenerte de vuelta querido amigo —

— Más tarde iré a visitarte, así que no pretendas no estar, la última vez el chico de peinado de piña te delato —

— Descuida, estaré esperándote — se colocó la capa que lo reconocía como Hokage — Por cierto su nombre es Shikamaru —

— ¿Shikamaru? —

— Así, es Shikamaru... — repitió con paciencia.

— ¿Quién carajos es Shikamaru, y por qué repetimos su nombre como idiotas? —

— El cabeza de piña y por qué tú, querido amigo cuentas con un intelecto menor al del promedio y será mejor que intentes llegar temprano, necesitamos preparar tu traje —

— De acuerdo —

— Debo irme, encárgate de la limpieza —

— Eh! Pero si, solo dormí en el sofá —

— Entonces encárgate del sofá —

La puerta se cerró, dándole fin a aquella discusión.

[...|

Como era de esperarse el clan Hyuga, inicio las compras pertinentes en cuanto a la vestimenta de la futura novia.

Así mismo el reservar a la modista más solicitada de la región del fuego había sido una verdadera travesía, sin contar que la tela del kimono que la mujer había solicitado para comenzar a trabajar, era por mucho una de las más caras dentro del mercado, y aunque el gasto fuera exagerado, su padre no pareciera incomodarse.

Hinata intento de ves en tanto buscar una rebaja o en su defecto encontrar une tela parecida pero mucho más barata y había sido justo por eso que su padre, le encargo directamente a las mujeres del Clan, que se encargaran de todo lo necesario para que la Modista, fuera capaz de trabajar adecuadamente, dejando a fuera a la peliazul.

Y ahora que finalmente, estaba frente a frente de aquel hermoso vestido, su corazón comenzó a latir de manera apresurada, teniendo que cerrar fuertemente los ojos, una y otra vez para que finalmente corroborar que era real y una jugarreta de sus más deseados sueños.

Con aquella belleza se casaría y que por mucho que lo negase, aquella mujer valía lo que cobraba, su talento era magnifico, inigualable, incluso Hanabi había dicho que deseaba algún día casarse aunque después se divorciaría, solo para también tener la dicha de usar tal hermosura.

— ¿Y bien mi niña que te pareció? —

— Es maravilloso — Hanabi comenzó a dar saltitos a su alrededor — Agradezco su paciencia, agradezco su gran trabajo — reverencio en más de una ocasión.

— Vamos, niña no pierdas el glamur — un tanto avergonzada por el agradecimiento de la peliazul, la modista comenzó a arrastrarla para que viera de cerca el vestido y realizar cualquier ajuste que fuera necesario o deseado.

— One-chan, mira que hermosos detalles — la castaña levanto la parte baja del kimono, mostrando diminutos pétalos de cerezo, aquella vista era tan bello, que incluso la misma Hinata temió tocarlo y arruinarlo.

— Hanabi-chan, se cuidadosa — es que por más que amara a su hermanita, a veces era tanta su efusividad que debía establecerle límites.

— Descuida, One-chan no lo maltratare — sonrió genuinamente, Hinata se perdió en aquella hermosa vista preguntándose, cuanto tiempo había pasado desde que su hermana se hubiera permitido sonreír de esa manera, quizás y solo quizás las secuelas de aquella traumática guerra, estaban quedándose muy atrás — Vamos, one-chan pruébatelo — insistió entusiasmada, tirándola del brazo.

— ¿Realmente puedo hacerlo? — pregunto cómo una niña pequeña pues no deseaba si quiera tocar aquella delicada tela por miedo a arruinarla de alguna forma.

— Por supuesto, necesitamos hacer los últimos ajusten, en cuanto te vi entrar, te note un poco más delgada, solo necesitaremos un par de ajusten, bastantes pequeños pero te aseguro harán la diferencia. —

La nudista hablo con paciencia, mientras seguía a Hinata, para así ayudarle a colocárselo correctamente, pues siendo un traje bastante tradicional contada con muchos detalles.

— Yo lo lamento — se disculpó, aunque fuera algo que ella no pudiera manejar.

— Es algo natural y normal entre las novias, los nervios, la emoción por compartir su vida con su ser amado, las imposibilita a comer adecuadamente — aunque aquello distaba mucho de su verdadera situación, Hinata asintió — Usualmente cuando la mayoría de chicas estan prontas a casarse y el tema de la noche de bodas se acerca, naturalmente comienzan a asustarse, por eso es que incluso dejan de comer, la compañía masculina incluso, les causa desmayos, por eso aunque sea una vieja anticuada, te recomiendo que comas adecuadamente, no te gustara desilusionar a tu prometido ¿No es así? — la mujer le guiño un ojo bastante picara.

— Tomare su consejo...— sonrojada, Hinata bajo la mirada — Gracias —

— Pareces de las chicas tímidas, querida — anuncio mientras ajustaba los cordones traseros — Supongo que podríamos conversar un poco de tu comprometido —

— Lamento decepcionarla, pero no se mucho de el — respondió con sinceridad, después de todo no conseguiría nada mintiendo.

— ¿Matrimonio por conveniencia? — Y si bien, la mujer daba la impresión de ser elegante, solía ser bastante entrometida.

— Lo es —

— Oh! No pongas esa cara querida, la mayoría de los matrimonios importantes, suelen formarse de esa manera, van desde el dinero, tierras, arreglos pactados desde niños y finalmente los más comunes — Espero que Hinata le prestara toda la atención posible — Cuando la chica comete algún desliz y los padres se ven forzados a conseguirle un macho para callar los rumore... Y dime niña ¿Cuál es tu sentencia? —

— Supongo que la mía, es haber nacido en el clan Hyuga —

— Ya veo, con su unión intentaran obtener algún rasgo genético, uno bastante único por lo visto, ya que te casaras con el ultimo Uchiha — Hinata suspiro anegada — Pero bueno, debes de olvidarte un poco de eso y disfrutar tu día, no todos los días te casas y una buena mujer solo se casa una vez —

— Listo, ahora solo queda ver la expresión de la querida Dama de honor — extendió su mano y Hinata la sostuvo, y delicadamente la guio de vuelta a su habitación donde Hanabi se encontraba recostada, cual vago.

— OH!... Dios mío! One-chan, luces como una diosa, una jodida diosa —

— Hanabi-chan, debes moderarte - apenada, Hinata pidió disculpas en nombre de su hermana.

— La chica, tiene razón luces exquisita — ambas mujeres simularon chuparse los dedos ante, el deleite de su presencia.

— Ahora es el turno de nuestra, Dama de Honor — ante la mención, la castaña salto de la cama, corriendo enseguida hacia el vestidor.

— Oh, vaya que lindo...— chillo.

— Sí, me lo permites querida —

Hinata la vio partir y fue hasta ese momento que se sintió completamente sola que camino hasta el enorme espejo y aunque muchas veces se soñó vestida de novia, aquella vista opacaba cualquier sueño que hubiera tenido.

Pues debido a todo aquel ajetreo sus mejillas habían adquirido un natural tono carmesí en las mejillas que le otorgaban un toque único, luciendo más delicada, frágil y femenina, sin duda alguna sería una novia única.

— One-chan, mis senos crecieron — eufórica Hanabi anuncio.

[...|

Kakashi reacomodo nuevamente su túnica, mientras era observado por aquellos hermosos ojos Jade que tanto amaba.

— Sucede algo, Hokage-sama - Sakura se deslizo sigilosamente hasta colocarse justo a un costado - Luce bastante nervioso -

— ¿En verdad? - fuera de contexto, Kakashi se giró a verla — Sakura — es que, su belleza era inigualable, llevaba puesto un hermoso vestido color borgoña, que terminaba hasta sus rodillas, con un escote de corazón que dejaba ver un poco de su pálida piel, y ahí colgando de su delicado cuello, la joya más preciada que alguna vez le hubiese regalado, Sakura en verdad lo lucia espectacular — Realmente creí, que lo habías botado — Ella sonrió tímidamente, pues aquel no era un simple adorno, iba más allá, contenía un enorme significado.

— Yo me siento segura — musito completamente sonrojada, pues cuando la rosada se sintiera segura de compartir sus días con el peliplata, el usarlo sería la señal.

— Yo en verdad, te lo agradezco infinitamente — las inmensas ganas de abrazarla y llenarla de besos al mismo tiempo lo invadieron, pero se mantuvo firme, aun necesitaba escucharlo — Tu, en verdad ¿Lo deseas? —

— Acabo de ser promovida, mis ojos jamás vieron mejores notas y yo, Hoka...Kakashi, jamás estuve más segura — sus metas por fin se habían cumplido y el mantener a Kakashi lejos ya no era una posibilidad — Quiero hacerlo — ya no existía ningún impedimento para iniciar su vida juntos.

Se acercó, un tanto avergonzada.

Kakashi sonrió divertido, había imaginado aquel momento miles de veces en su propia mente, uno de sus favoritos incluían a una Sakura bastante ¨accesible¨ con ropa bastante inexiste que lo llamaba con insistencia.

Así que ante el fuerte ajetreo de su corazón, llevo una mano hacia la cintura de la pelirrosa. Ella un tanto sonrojada, encamino su delicada mano hacia el rostro de su amado, para así bajar su máscara y de una buena vez unir aquel deseo en un beso repleto de amor.

La necesidad iba en aumento, con cada pestañeo, el cual había logrado atraparlo.

— Sakura — su tono varonil logra estremecer a la chica — Eres mía, solo mía — de paso inhalo su aroma.

— Kakashi, yo... no creo que... — intento escapar pero le fue imposible, era demasiado atrayente para alejarse por completo — Alguien podría venir — temerosa, hecho un vistazo a su alrededor.

— No, se atreverán soy el Hoka...—

La puerta fue golpeada con insistencia. Kakashi soltó a su amada, sabía que aunque los demás le debían respeto había alguien en toda la aldea que se pasaba todas aquellas formalidades por el.

— Adelante — anuncio, limpiándose todo rastro de lápiz labial — Y espero que, sea importante — como si se tratara de una ráfaga de viento, Obito entro, visiblemente molesto.

— Eh! Claramente es algo de suma importancia, por quien me tomas — a grandes pasos camino hasta el peliplata — Debería usar ¨Lirios Salvajes ¨ o ¨Ninja apasionado¨— tal cual un niño pequeño el azabache saco ambos frascos de sus enormes mangas, Kakashi lo miro mal.

— Me estás jodiendo ¿No es así? —

El negó, en su mente aquella decisión era de vida o muerte.

— Oh, vamos Kakashi... Somos amigos —

Kakashi deseo leer aquel contrato de amistad, justo en aquella parte donde explícitamente indicaba que debía ayudarlo en esa clase de estupideces.

— Ninja apasionado — el peliplata manoteo, Obito procedió a bañarse en perfume y Sakura comenzó ahogarse, hasta ese momento el Uchiha pareció reparar en ella.

— Lamento la interrupción, vuelvan a lo suyo — se giró y antes de salir por completo miro a Kakashi — Un poco de respeto Kakashi, en media hora yo me estaré casando en ese lugar — dicho esto, salió disparado dejando a una rosada chica muerta de vergüenza.

[...|

Hanabi acomodo su cabello en una coleta alta, siguiendo todas y cada una de las instrucciones de aquella revista de novias que con tanto esmero habían comprado.

— One-chan, ahora — chillo bastante eufórica.

Hinata abrió despacio sus perlas, adaptándose al intenso sol que se filtraba por el enorme ventanal.

— Aunque creo que, deberíamos intentar con este — anuncio, pero Hinata paro sus hábiles manos.

— Me gusta este —

Si bien lo tradicional dictaba que debía llevar un moño discreto, que fuera el sostén de la capucha nupcial, habían pasado de ella.

Después de toda su boda no sería tradicional, ni ligada a ninguna costumbre de alguno de sus clanes.

— Bueno, tienes razón... — la castaña dio vueltas a su alrededor — Pues ahora que lo pienso, será muy difícil sacarte todo ese fijador de pelo — sonrió mostrando todos sus dientes — Oh, One-chan —

—¿ Si? — respondió dulcemente mientras ajustaba el tocado.

— Me preguntaba por qué la boda, se llevará acabo en la torre y no en el clan — salto hacia la cama.

— Bueno, Hanabi-chan. Si, bien todos parecen satisfechos por el comportamiento de Uchiha-san, la duda aún persiste —

— Ahora lo entiendo, pues cuando el Uchiha ese se paseaba por aquí, note como al menos 7 ANBUS, seguían su pista —

— Espera, Hanabi-chan — la castaña se reincorporo — Uchiha-san, estuvo aquí —

— Algo así — dijo, restándole importancia.

— ¿Algo así? — repitió.

— Se presentó en distintas ocasiones, pero parecías bastante ocupada, así que tuve que pedirle que se fuera —

— Hanabi-chan, eso es descortés — la regaño.

Usualmente aunque se tratara de un matrimonio arreglado, el prometido tenía permitido comenzar el cortejo previo a la boda.

Pero al no verlo Hinata supuso que aquel hombre no estaba interesado en lo más mínimo, pero ahora se venía enterando que había sido cruelmente rechazado.

— Velo por el lado, bueno One-chan —

— Me podrías decir, cual es lo bueno en todo esto —

-—Que ahora, tendrás la excusa perfecta para conversar con él, pedirle disculpas en nombre de tu pequeña y odiosa hermana menor —

Hinata envidio su modo de ver la vida, sin complicaciones.

[...|

— 12...13...14...15...16 - Obito comenzó con su conteo tranquilizador. Kakashi quien estaba a su lado, parecía cada vez más molesto — 17... 18... 19... 20 —

— Puedes callarte, de una buena vez — lo había intentado, en verdad lo había hecho.

Ya había logrado sobrevivir la última media hora de conteo excesivo pero incluso, él un ser tolerante, tenía sus límites.

— Acaso tienes una mejor idea — lo señalo con odio, olvidando por completo que numero seguía.

— Puedes dejarte de estupideces — su mirada fija sobre el — levantar ese flácido trasero, caminar dos habitaciones, y hablar con ella, estoy segura que todo se trata de un malentendido —

—¿ 15 malentendidos? Si seguramente — respondió completamente irónico.

— Bien, eso suena completamente mal — ambos varones suspiraron profundamente.

— ¿Qué se supone que deba hacer? Está claro, me odia por completo — se deslizo por la silla, completamente derrotado.

— Eres patético — Kakashi volvió a su lectura, pues no tenía la mínima intensión de ayudarlo, no cuando el había interrumpido el momento más romántico de toda su jodida vida.

— Lo sé — soltó al aire, con la mirada fija al techo.

Había algo en aquella imagen que logro ablandar el duro corazón del peliplata, así que finalmente decidió ayudarlo por última vez.

Se levantó cerro su libro, acomodo su túnica y sin decir nada salió de la habitación.

— Eh! ¿A dónde crees que vas? — Obito cuestiono, pero tal parecía que el peliplata no tenía la mínima intensión de responder — Mal educado — refunfuño a viva voz.

[...|

Sintiéndose con el derecho absoluto de ver a la novia antes que el novio, Kakashi cruzo la puerta que sabía aguardaba a una ansiosa Hinata.

— Pero que tenemos aquí, una dulce niña — el alago fue suficiente para hacer sonrojar a ambas hermanas.

— Pero que hace aquí, Hokage-sama ¿Acaso viene a raptar a la novia? — soltó con evidente burla, pero Kakashi no emitió ningún sonido, causando escalofríos a la menor.

— Discúlpela Lord Hokage, usualmente Hanabi, suele ser bastante bromista — como de costumbre la ojiperla, se disculpó en nombre de su hermana.

— No, tienes de que disculparte Hina-chan, si tu querida hermana no se equivoca — hablo melosamente, mientras le guiñaba el ojo para indicarle que todo se trataba de una broma — Vamos, Hanabi-chan deberías correr a pedir ayuda — le acaricio un largo mechón de cabello y la chica solo atino a salir corriendo, en busca de su padre.

— Lord Hokage, su pequeña broma puede causarnos un sinfín de problemas — Hinata bufo, lo que menos deseaba eran problemas.

— Lo lamento Hinata-chan, pero debes admitir que ha sido divertido, vistes su pequeño rostro, pensé que se desmayaría, como tú en el pasado, cuando algo o alguien — hizo énfasis en lo último — te sobrepasaba — la fémina asintió y en su rostro se pintó de tristeza.

— Cree que de algún modo ellos nos están observando —

Y Kakashi supo que por ellos, se refería específicamente a Neji y Naruto.

— Supongo que debe ser así, ellos de algún modo siempre tratan de hacernos entender que debemos seguir, que debemos vivir adecuadamente para que al final de nuestro camino, tengamos algo que contarles —

La imagen de su padre se materializo, estaba seguro que cuando muriese estaría orgulloso de saber que al fin, había depurado su corazón y tenía el valor de amar con toda el alma.

— Creo que tiene razón — suspiro con anhelo de algún modo deseaba creer en sus palabras.

El pasillo se llenó de fuertes pisadas.

Kakashi rodo los ojos, aquella niña se había tomado enserio sus palabras y había traído refuerzos.

— Si que es rápida -

Hinata asintió avergonzada, era irreal que su hermana no supiera diferenciar una simple broma.

— Le dije que era mala idea —

— Recuérdame darle un castigo ejemplar —

— Lo hare — Hinata asintió, mientras que Kakashi respiraba hondo.

— Me casare — anuncio deprisa — Aunque, aún no está decidido, aunque ella dijo que sí, pero qué diablos, al final solo quería que tu fueras la primera en saberlo, Hinata eres una amiga, una muy especial —

Llena de confusión, Hinata le tomo las manos para ayudarlo a tranquilizarse.

— Muchas felicidades, Hokage-sama —

Sintiéndose pequeño ante esa mirada perla, Kakashi se permitió derramar unas cuantas lágrimas que de inmediato seco, pues no deseaba arruinar su imagen.

— Soy tan feliz, Hinata-chan —

— Usted la merece, Kakashi-san —

— Y sintiéndose de este modo, es que me atrevo a pedirte lo siguiente —

Hinata lo miro directamente y el continuo.

— Sé que él, no es la clase de hombre con el cual, alguna vez soñaste y deseaste compartir el resto de tu vida — el mensaje era claro, pero creía que nombrar a Naruto en ese día tan especial, será sumamente doloroso. La peliazul lo miro extrañada, sin comprender del todo sus palabras.

— Te estoy pidiendo que le des una oportunidad, al hombre con el que crecí, al torpe, ingenio y estúpido — ella abrió enormemente los ojos — Tampoco te pido que te fuerces, pues estoy casi seguro que el, jamás te forzara o dañara de algún modo — aquello la tranquilizo un poco — Tus ojos, son especiales, pueden ver a través de todo e inclusive del alma, así que míralo por ti misma, júzgalo por ti misma y descubre la clase de hombre que es... Haz a un lado los prejuicios y sus errores cometidos, solo tu cuentas con aquella capacidad —

Y por primera vez, Hinata Hyuga no supo que responder.

— Hinata el, no supo desprenderse del dolor, del odio. El no tuvo a alguien que pudiese ayudarlo a reaccionar en el momento adecuado —

Como una fuerte cachetada en medio de una guerra.

— ¿Puedes hacerlo? —

— Y...y...yo —

— ¡Alto ahí! ¡Bastardo! — Obito ingreso con ayuda de una fuerte patada, mientras se ponía en posición de ataque — Oye niña, no dijiste que el planeaba robarla — un tanto confuso se dirigió a la castaña.

— Es verdad, él lo menciono — señalo al peliplata.

— Vaya mentirosa — Le saco la lengua.

— One-chan, dile al idiota de tu esposo que no soy una ¡Mentirosa! — le dio un golpe en la espinilla, haciéndolo gritar.

— Maldita niña del demonio, Kakashi sostenla... la golpeare —

— No puedes golpear a una niña y mucho menos, a ese pequeño demonio que se convertirá en tu cuñada — Kakashi intervino.

Hanabi corrió a esconderse justo detrás de Hinata, sosteniéndose fuertemente del brazo.

— Ya lo oíste tonto, no puedes tocarme — Hanabi se burló con todos sus dientes, haciendo uso de todas sus muecas.

— Quien lo dice, yo no obedezco a Kakashi, niña tonta — en vuelto en su ira por verse burlado por una pequeña niña.

Obito estiro su mano para tomarla del brazo y al menos darle un coscorrón.

— Uchiha-san, Podemos hablar —

La petición de Hinata erizo la piel del azabache quien se detuvo de dañar a la castaña.

Justo cuando el mencionado tenía la intención de aferrarse al peliplata para que no lo dejase solo, Hinata volvió a hablar.

— A solas —

Hanabi volvió a burlarse, pero esta vez fue Kakashi quien la atrapo.

— Tú, vienes conmigo — la término arrastrando, cerrando la puerta en el proceso.

Una vez solos Obito trago saliva, no sabía si debía pedir disculpas por amenazar a su pequeña hermana o quizás debía mantenerse callado hasta que ella iniciará con la conversación.

— Uchiha-san —

— Lo lamento, es solo que ella apareció de la nada, dijo que el Hokage se robaría a la novia y bueno no lo demás es historia — bajo la mirada, realmente estaba apenado.

— Hanabi-chan, suele ser bastante bromista, pero incluso alguien como ella, Es sumamente fácil de manipular, al final entendió todo mal, Hokage-sama y yo somos grandes amigos, solo eso — aclaro con tranquilidad, Obito noto que sus labios estaban bellamente delineados.

— Tu luces, bastante linda — desvió la mirada hacia un costado, si bien había sido todo un casanova eran las mujeres quien solían soltarle los cumplidos.

— Se lo agradezco — y por primera vez, Hinata aparto todo el resentimiento, los prejuicios que crecían alrededor de aquel hombre y tal cual Kakashi se lo había pedido lo miro como un simple hombre, uno bastante torpe. Limitado por aquellos brazaletes retenedores de chakra — Usted, también luce... lindo —

— Descuida, los halagos no me van— sonrió genuinamente.

— Pero es verdad, Hoy luce realmente... agradable a la vista — Hinata soltó rápidamente, sin pensar mucho en sus palabras.

— Gracias — Obito solto una peculiar carcajada, logrando avergonzar un poco mas a la peliazul — Supongo que mi atractivo por fin, logro atraparte — le lanzo un beso.

— Que, ego — intento ponerse seria, arrugando el entrecejo.

— Pensé que en este punto, probablemente te habías arrepentido —

— Obito-san, permítame conocerlo — Hinata coloco sus manos sobre su pecho, en modo de plegaria — Estamos a punto de casarnos y sobra decir, que no conocemos ni lo básico de cada uno — él asintió — Si me lo permite yo, comenzare — respiro profundo - Mi nombre es, Hyuga HInata, Soy la hija mayor de Hiashi Hyuga, la pequeño demonio es mi pequeña hermana, Hanabi-chan, sobre mis gustos personales, me gustan los rollos de canela, los dias lluviosos, los girasoles y el atardecer cuando el sol se llena de diversos colores... — sonrió — Mi color favorito es el lila, aunque ahora no lo parezca — era difícil de notarlo envuelta en aquella hermosa tela color marfil, pero si alguien era lo sumamente cuidadoso podía notar que ciertos hilos que envolvían los pétalos de cerezo, eran lilas — Prefiero el té con leche, la lectura y bueno me considero una buena cocinera — guardo silencio, esperando que el hombre delante de fuera capaz de procesar sus palabras.

— Lo tengo — chasqueo los dedos — Ahora es mi turno — la peliazul asintió — Me llamo OBito Uchiha, el emo Uchiha era mi primo, tambien Itachi... bueno seria mas sencillo admitir que todos los Uchiha que lograste conocer , eran parte de mi familia — aquello era obvio, pero Hinata no lo interrumpió — Esta enorme cicatriz — señalo su rostro — Bueno, una piedra cayo justo aquí —

— Debió ser bastante doloroso —

— Si, creo que lo fue — respondió bastante simple — Por otro lado, me gusta acompañar mis dangos con jugo de alubias — Hinata hizo un gesto de desagrado, aquella si que era una extraña combinación — También puedo caminar sobre mis manos ¿Quieres ver? —

— Me encantaría — Obito estuvo a punto de comenzar con su presentación, pero Hinata lo detuvo sosteniendo suavemente sus manos — Pero no ahora, podría ensuciarse — le sonrió.

— Tienes razón Kakashi, me matara — el asintió tímidamente, sin apartar el cálido agarre de su prometida.

Permanecieron en silencio un buen rato, ambos se dedicaron a admirar el paisaje, decorado con pétalos que se desprendían de los arboles, coloreando las calles.

Aves reposando en los arboles y cantando, endulzando así el ambiente. Sin duda alguna era el día perfecto para una Boda.

— Niña Hyuga — susurro — Se muy bien que nuestras circunstancias no son las mejores, pero al menos permíteme intentarlo —

— Eh!—

— Permíteme conocerte adecuadamente, permíteme demostrarte que hay mas sobre mi — se giro, para tomarle las manos — ¿Qué dices? — uso su mejor sonrisa.

— Encantada —

Bajo la mirada, era verdad no existía el mínimo interés entre ellos, solo el interés político, pero si compartirían el resto de su vida juntos, agradecía que el fuera el primero en pedir una tregua, para conocerse antes de cualquier cosa.

Obito se acerco, con ambas manos tomo el delicado rostro de Hinata y con un jaloncito en la barbilla la obligo a mirarlo, luego procedió a besarle la frente.

— Al final, toda tu me causa un sinfín de sentimientos —

— El momento a llegado — Kakashi hablo — Los veo a fuera —

— ¿Vamos? —

— vamos —

Y asi tomados de las manos, ambos salieron de la habitación con aquella promesa de entregarse por completo, en cuerpo y alma. Aun sobre las circunstancias.

[...|

Nota del autor.

Llevaba tiempo preparando este proyecto, tarde mas de la cuenta. Pero ahora que por fin puedo decir que esta listo, me siento impresionada por la cantidad de palabras que logre reunir :3

Ahora, si bien esta historia es bastante ligera sin leemon exagerado y finalizando solamente con una promesa una que puede dar para mucho mas, lo prefiero de este modo, creo que a veces una buena historia finaliza con un grandioso comienzo (como en el caso de esta historia)

Agradezco su apoyo, como sus hermoso comentarios y los lindos mensajes que me dejan.

Cómo dato extra, la portada es hecha por mi ❣️..

Los quiere, ItzelBadban ❤️

Jueves, 18 de febrero del 2021.