Aviso: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. Los personajes son de Masashi Kishimoto y la historia es de Marta Márquez Olalla, la cual me ha dado permiso para traeros su historia, que originalmente está en Wattpad.

Algunos personajes de Naruto no se corresponden al carácter que tienen originalmente.


Capítulo 3: No es Rechazo, es algo más que Amistad

Sakura estaba visiblemente incómoda, y cuando estaba incómoda tenía la tendencia de reaccionar de manera hostil. Era una manera de protegerse, una muy estúpida sin lugar a dudas, pero la única que conocía. Aquel chico no iba a ser una excepción. De hecho, cuando más tiempo permanecía a su lado, más sentía cómo la hostilidad que sentía hacia él crecía dentro de su vientre. Aun así intentó mantenerlo bajo control, simplemente porque Ino era su amiga y le había pedido una oportunidad, así que hizo lo único que se le ocurrió; empezó a comer en silencio mientras ellos hablaban. De vez en cuando él le lanzaba alguna que otra mirada entre inquisitiva y curiosa, y por la expresión de su rostro parecía tan confundido como resignado por la actitud de aquella desconocida.

—No te he preguntado, tío, ¿se han arreglado ya los papeles para el tuto? —preguntó Ino.

—No, aún no. Fe… mi padrino está en ello, pero todavía tienen que hacer cosas antes de que me pueda incorporar a las clases —explicó el muchacho.

—¿Cómo? ¿Qué va a ir a nuestro instituto? —exclamó Sakura de repente intercambiando un intenso cruce de miradas con el joven, uno en el que ella no ocultó su desprecio y él parecía no entender nada.

—Claro, tía. ¿A qué tuto quieres que vaya? Aquí no hay ninguno más.

Sakura abrió la boca y la tuvo que cerrar al momento. No, definitivamente en su pequeño pueblo de montaña no había ningún instituto más al que el chaval pudiese ir. Mientras él devolvía su atención a Ino, Sakura le observó intrigada, preguntándose de dónde había salido aquel joven que se incorporaba a los estudios cuando ya habían pasado dos semanas desde el inicio de las clases.

—¿Y tienes ganas de empezar ya? A lo mejor estás en mi clase, te puedo presentar a un montón de peña.

—Yo… —Sasuke dejó salir un quedo suspiro y, por un momento a Sakura le dio la impresión de que le había dedicado una fugaz mirada—. Lo agradecería. No suelo caer bien como primera impresión. Me llevará algo de tiempo hacer amigos.

—Tonterías, tío. Eres un tipo guay, ya verás que en cuanto te conozcan un poco vas a tener a mogollón de gente a tu alrededor.

Sakura entornó los ojos y le dedicó una mirada de incredulidad a Ino. Lo que su amiga acababa de hacer era tan obvio que hasta el chico se dio cuenta. Sasuke rió, un poco avergonzado por sus palabras, y se rascó la nuca, aunque más allá de su sonrisa de resignación Sakura pudo ver una mirada de verdadero agradecimiento. Había algo en aquellos ojos negros que le resultaba llamativo, una inocencia sincera que no encajaba con su sonrisa. No era que aquella sonrisa no fuese sincera, pero parecía contenerla. Curvaba los labios pero no los abría, no mostraba los dientes. Había una cierta tensión en sus ademanes, como si tuviese controlado cada movimiento.

—No creo que sea eso. En mi anterior instituto tampoco era el chico más popular. Sólo tenía tres amigos, tres muy buenos amigos. Para mí eso era suficiente.

Los labios del joven se torcieron en una débil sonrisa que desprendía una cierta tristeza, como si aquellos amigos de los que estaba hablando se encontrasen tan lejos que resultasen inaccesibles para él. Al observarle mejor Sakura se percató de que quizás aquella idea no estaba tan alejada de la realidad. Sasuke no parecía español, no del todo. Tenía algo en sus facciones que parecía indicar presencia de sangre alemana en sus venas, aunque su castellano era perfecto, sin un solo ápice de acento. Al sentirse observado, el chico desvió la mirada hacia Sakura y en el momento en el que sus ojos se encontraron ella apartó rápidamente los suyos y empezó a ruborizarse. Aquello la hizo sentirse todavía más tonta, porque su rubor era a consecuencia de haber sido cazada mirándole, como si le interesase lo más mínimo aquel chaval.

—Mi colega Sakura es igual, le cuesta hacer amigos, ¿verdad, tía? —dijo Ino, dándole un codazo con intención de meterla en la conversación.

Sakura frunció el ceño y se tragó fuertemente las ganas de arrugar el labio y gruñir.

—Yo no los busco. No necesito más amigos —espetó con sequedad.

—Qué melona eres, tía. ¿No tuviste colegas cuando eras cría? ¿O en tu otro tuto?

Bruscamente Sakura apartó la mirada y se pasó la lengua por los labios en un gesto de nerviosismo. Una avalancha de recuerdos abrumadores brotaron de golpe en su cabeza, trayendo consigo todas las dolorosas emociones que mantenía embotelladas dentro de sí misma. No podía hablar de aquello, no con Ino y mucho menos con un completo desconocido que bien podría ser un inocente más, o el mal encarnado. Sí, había tenido amigos, y un novio al que había querido con toda su alma, y aquello terminó de la peor manera posible. Mantenía a la gente alejada para protegerlos a ellos, no para protegerse ella, aunque también lo hacía para evitar pasar de nuevo por aquel dolor.

—Los tuve. No fue bien. Es mejor estar sola —contestó en voz queda.

Por el rabillo del ojo se fijó en aquel chico, que la miraba de una manera distinta a momentos anteriores. Ya no sólo parecía sentir curiosidad por no comprender su actitud hostil, sino que la estudiaba como si estuviese buscando algo. Aquella mirada analítica que le recordó demasiado a su propia madre le arrancó un poderoso escalofrío que recorrió su espalda de arriba a abajo, y que hizo que el vello de su nuca se erizase. Un nuevo gruñido ascendió hasta su garganta, donde se atragantó bajo el férreo control que Sakura tenía sobre aquellos malditos impulsos.

—¿Tú qué miras?

—Nada… —el joven frunció el ceño y su amabilidad se esfumó—. Será mejor que me marche, Ino. Creo que no le caigo bien a tu amiga, y yo no he venido aquí a aguantar borderías. Te agradezco el esfuerzo, pero ya tendremos otra ocasión para quedar tú y yo a solas.

—Cuídate, tío.

—Lo haré.

Tras dedicarle un leve asentimiento a modo de despedida, Sasuke cogió su casco y se marchó con paso apresurado. Cuando se hubo marchado Ino, que tenía una infinita paciencia y siempre se tomaba la vida con filosofía, estalló como Sakura nunca la había visto estallar.

—De verdad que a veces yo tampoco te aguanto, colega. Conozco a un tío majo que creo que te va a caer de puta madre y me hace ilusión que le conozcas, que podamos tener los tres un grupito de colegas, pequeñito pero guay, y tú haces un mega esfuerzo por joderlo todo. ¿Se puede saber qué puñetas te ha hecho para que seas así de gilipollas con él?

—Yo no te pedí que me buscases amigos. No necesito amigos, ya te lo he dicho —dijo Sakura, notando cómo su sangre bullía en su interior y una energía intensa se desperezaba en su pecho.

—Pero yo sí, tía, yo soy una tía sociable y me gusta conocer a más gente. Sólo quería compartir a mis otros amigos contigo, jodida egoísta.

Sakura tuvo que admitir que aquello le dolió, porque tenía razón en todas y cada una de sus palabras. Estaba actuando de manera egoísta. Sólo estaba pensando en ella misma, aunque considerase que su actitud estaba completamente justificada. Se dijo una y otra vez que no sólo se estaba protegiendo ella, también le estaba protegiendo a él de lo que podía pasarle si se acercaba demasiado a ella. Sin embargo eso no era del todo cierto.

—Lo siento, Ino, pero es que es el típico guaperas engreído. No me va a caer bien —masculló, sintiendo cómo la rabia y la energía que bullía dentro de ella se asentaba de nuevo.

—¿El típico guaperas engreído? —El enfado de Ino se esfumó de golpe, sustituido por la sorpresa.

—¿No te has fijado? Controla cada gesto que hace, cómo sonríe, cómo se mueve, hasta la más mínima expresión de su rostro. Está siempre en tensión, calculando cada uno de sus gestos. Es tan amable, tan educado, tan guapo y tan perfecto que parece irreal.

Ino rompió a reír, y en su caso era todo un espectáculo ya que su vozarrón resonó con fuerza por todo el local, que estaba casi desierto a excepción de otro par de comensales y el personal de la hamburguesería. Contrariada por la reacción de su amiga, ya que no había esperado que se riese tan abiertamente en su cara, Sakura se cruzó de brazos e hizo un mohín.

—¿En serio me estás diciendo que has sido la reina de todas las bordes porque te gusta?

—¿Qué? No digas tonterías, Ino, si no le conozco —exclamó Sakura, notando cómo sus mejillas se encendían con un delatador rubor que era cualquier cosa menos discreto.

—Pero te gusta.

Sakura se mordió el labio y apartó la mirada. Quería enfadarse con Ino, pero la semilla de la duda había sido plantada en ella. Quizás no estaba tan desencaminada. Quizás aquel chico que olía a bosque le había gustado, y quizás había visto en él el potencial de algo más que de una simple amistad y por eso le rechazaba con tanta violencia; porque tenía miedo de que volviese a pasar lo mismo que pasó con Naruto.


Y hasta aquí.
Bueno, no parece que a Sakura le guste mucho Sasuke, aunque puede que Ino tenga razón ¿Vosotros que pensáis?
Os leo en comentarios.