Aviso: Ni la historia ni los personajes que me pertenecen. Los personajes son de Masashi Kishimoto y la historia es de Marta Márquez Olalla, la cual me ha dado permiso para traeros su historia, que originalmente está en Wattpad.
Algunos personajes de Naruto no se corresponden al carácter que tienen originalmente.
Capítulo 5: Sonrisas de Disculpa y Astro de Invierno
Un rastreo difícil definitivamente fue. Sakura estuvo dado vueltas por el bosque hasta pasadas las dos de la mañana, y en ese tiempo no fue capaz de encontrar nada más que otro mechón de subpelo blanco. Por eso aquella mañana estaba tan cansada cuando llegó a clase, y encima tocaba historia de España a primera hora. Estaban dando el siglo XIX, un siglo que podría ser apasionante si le hablasen del Empecinado, del 3 de Mayo y de Pepe Botella. seguramente el profesor, un tipo cuarentón de barba gris, gafas cuadradas y que siempre llevaba una camisa hawaiana, prefería repasar todos los artículos de las varias constituciones que vieron la luz aquel siglo. Tampoco ayudaba que el hombre hablara con una voz monótona que indujera al sueño. A Sakura le estaba costando mantener los ojos abiertos,
—Y durante la firma de la Constitución de 1812 a la que llamaron la PEPA… —Se escuchó un seco golpeteo en la puerta—… debido a que se estableció durante el día de adelante, pase —dijo el profesor sin variar ni un ápice el tono de su voz.
La puerta se abrió y Sakura despertó de golpe. Por el umbral entró Sasuke, el amigo de Ino, el chaval al que había llamado 'guaperas engreído'. Vestía un jersey de color blanco hueso bajo su chaqueta negra de montar en moto y unos vaqueros que se ajustaban a sus piernas y trasero. Su lacio cabello estaba despeinado debido al casco que llevaba de su brazo, y bajo sus ojos negros se podia apreciar la sombra de unas ojeras. Estaba jadeando a causa de haber corrido, y miró al profesor con una mirada de disculpa.
—Llega usted tarde, señor…
—T… Uchiha, Sasuke Uchiha. Disculpe por haber llegado tarde.
—Ah, sí, el nuevo. Busque asiento, señor Uchiha.
Sasuke asintió y miró por toda la clase en busca de algún espacio libre. Finalmente localizó un pupitre vacío al fondo de la clase, justo al lado de donde se encontraba Sakura. En ese momento sus ojos se encontraron, y la sorpresa que Sakura sintió dio lugar a otra cosa; a un estallido de mariposas en su vientre, a una calidez en sus mejillas, a una súbita vergüenza que le hizo agachar la cabeza. Lo cierto era que se sintió culpable por cómo le había tratado aquel día. Él no le había hecho nada, y ella se había portado como una absoluta cretina, y todo porque tenía miedo de volver a querer a un chico para que su propia madre se lo arrebatase por no ser humano. Era un miedo absurdo porque era improbable que todos los chicos que conociese fueran a ser criaturas de las sombras, pero no podía evitarlo.
Con su pupitre elegido el chaval fue hacia él. Las reacciones de la clase no se hicieron esperar. Un murmullo colectivo brotó entre los alumnos, y Sakura, con su oído más fino, era capaz de percibir muchas de las cosas que sus compañeros comentaban. Algunos se preguntaban de dónde sería ya que su apellido era claramente alemán, otros comentaban su atuendo de moto queriendo saber qué tipo de vehículo conducía, y más de una chica y algún otro chico decía su aspecto físico preguntándose si tendría novia o novio.
—Todo el mundo en silencio, señores, vamos a reanudar la clase. Vamos, vamos, señorita, deje de rajar con su compañera y tienda —dijo el profesor con su voz monótona, tratando de recuperar la atención de una clase llena de chavales que habían encontrado algo más interesante que la constitución de 1812.
Al pasar junto a Sakura esta volvió a notar el olor que descubrí su cuerpo, aquel olor a pino ya vegetación que le resultó tan llamativo porque le grababa a su bosque. Se atrevió a robarle una mirada furtiva cuando se sintió, apreciando los detalles de su rostro. Sí, era mono, no iba a negar lo evidente, y no podía culpar a sus compañeras por haber fijado en él. Además de tener unas facciones agradables, su cuerpo estaba bien tonificado, ni gordo ni delgado, en su peso. Sasuke había dicho que no le resultaba fácil hacer amigos, que no solía caer bien. Viendo la sensación que había causado le costaba entender cómo podía ser eso posible. Seguro que en su anterior instituto también había llamado la atención de las chicas.
Tan inmersa estaba en sus pensamientos que, cuando Sasuke se giró hacia ella, la cogió completamente desprevenida. Sus miradas volvieron a cruzarse. Avergonzada, Sakura soltó una exclamación ahogada y agachó la cabeza para concentrada en su cuaderno garabateado. De nuevo sentí cómo sus mejillas se encendían con un intenso rubor que seguro que no estaba pasando desapercibido. Quiso pegarse por estar reaccionando de una manera tan estúpida.
—Tan sólo quiero pedirle perdón… —susurró en voz muy queda, sólo para sí.
Muy discretamente volvió a mirarle, esta vez de soslayo para intentar en la medida de lo posible que no se volviese a fijar en ella. Tenía el ceño fruncido en una mueca de concentración y mordisqueaba pensativo el capuchón de su bolígrafo mientras hacía un esfuerzo visible por mantener la atención. La dorada luz que entraba por la ventana caía sobre sus cabellos, destacando su color azabache. Aunque el sol distaba mucho de alcanzar su potencia veraniega, habiéndose convertido en un astro pálido y débil, su versión invernal, no por ello su luz era menos radiante. Frustrada, empezó a dar golpescitos en su cuaderno con el boli. Tan sólo quería pedirle perdón, no debería ser tan difícil.
El cambio de clase llegó incluso antes de lo que Sakura había esperado, quizás porque se había pasado toda la hora imaginándose diferentes escenarios de cómo acercarse al chico para disculparse. El estridente sonido del timbre la cogió tan por sorpresa que no pudo evitar dar un respingo en su silla. De golpe fue consciente de que, por muchos escenarios que habían visualizado, seguía sin tener ni idea de cómo iba a abordar a él para abordar el tema. Bueno, se dijo apretando la mandíbula para hacer acopio de valor, lo mejor sería acercarse y soltarlo. Tan solo se estaba disculpando.
—Sasuke, verás…
Según se levantó un grupo de chicas y un chico que era amigo de ellas rodearon el pupitre del joven, que pareció sorprendido y abrumado por la presencia de tanta gente a su alrededor. El grupo empezó a pasar a otras preguntas de todo tipo, desde queriendo saber de dónde venía, si tenía novia, por sobre sus gustos en series, libros y videojuegos. Sasuke, especialmente incómodo, se pasó la lengua por los labios en un gesto nervioso y trató de responder educadamente a todas ellas, algo que le resultó complicado porque las chicas se atropellaban unas a otras.
—¡Vaya! Parece que nuestro colega no va a tener muchos problemas en hacer amigos —dijo Ino entre carcajadas, acercándose justo en ese momento al pupitre de su amiga.
—No parece que esté muy contento con la atención —señaló Sakura.
—Claro, porque es un cortado de cojones y le da vergüenza ser el centro de atención. Te he dicho que si le dabas una oportunidad te caería bien, melona.
Que era cortado era bastante evidente. Ya desde el principio había parecido sorprendido de ver a tanta gente allí, y en aquellos momentos estaba mirando a su alrededor buscando algún tipo de vía de escape. Sakura dejó salir un quedo suspiro. De su pupitre cogió lo primero que tuvo a mano, que era su cuaderno de historia, y fue hacia la mesa de su compañero. No tuvo ningún reparo en apartar a aquellas chicas para abrirse el paso, ya que no eran amigas suyas, y alguna le dedicó una mirada ácida que ella ignoró. Con un contundente golpe, más para llamar la atención del grupito que la del chaval, dejó caer el cuaderno sobre la mesa.
—Aquí tienes los apuntes de historia que me pediste el otro día. Luego cuando terminen las clases te paso los demás, pero me los tienes que devolver antes de que los necesites que sería, historia para el viernes, biología para mañana y… —le explicó a Sasuke, que la miró como si estuviese viendo a una persona completamente diferente.
—Oye, espera un momento. ¿Tú le conoces? —dijo una de las chicas, Karin, a la que Sakura solía llamar la pija porque siempre iba de punta en blanco.
—Sí, somos amigos desde hace tiempo. ¿Os importa dejarnos un momento a solas? Tengo que decir cosas importantes y no puedo con vosotras revoloteando por aquí —dijo sin hacer ningún esfuerzo por ocultar el tono seco de su voz y levantando la mirada hasta que sus ojos estaban fijos en los de la otra chica.
—¡Pse! —Karin chasqueó la lengua y se giró a sus compañeras con cierta altivez, aunque en realidad estaba impidiendo la intensidad de la mirada de Sakura, la cual estaba usando todo su lenguaje corporal para decirles que se largasen—. Vámonos, chicas. Ya tendremos tiempo en el recreo de hablar con él.
El grupito se despidió del joven con cierta efusividad, alguna incluso rozando la piel de su mano en un gesto que el chico claramente no agradeció, y se marcharon. Sakura mantuvo la tensión de su postura hasta que las vio sentarse de nuevo en sus pupitres, y sólo entonces se dejó respirar de nuevo. Al girarse hacia el muchacho vio que una pequeña sonrisa curvaba sus labios. Era bonita, fue lo primero que pensó, pero sería mucho más bonita si no la contuviese como si tuviera miedo de sonreír abiertamente, de ser espontáneo.
—Gracias, me estaban agobiando un montón.
-You're welcome. Son unas petardas, pero en una semana se habrán cansado de ti. Siempre hacen lo mismo, juegan con el alumno nuevo hasta que se aburren de él y lo desechan.
—¿También lo hicieron contigo?
—No, yo les dejé muy claro desde el principio que no estaba buscando amigos. Por eso no me tragan y me miran como si fuera un insecto.
—Oh… —el chico bajó la mirada al cuaderno que tenía sobre la mesa, un cuaderno lleno de garabatos y con una letra horrible que difícilmente se parecía a la pulcra caligrafía que se podía ver en el suyo.
—Puedes quedártelo para copiar los apuntes de los días que no tiene estado. Luego te daré los demás —dijo Sakura, y acto seguido se mordió el labio y apartó la mirada—. Respecto al otro día, siento cómo me comporté. No soy un monstruo pero tengo un pasado bastante complicado.
Kurenai, la profesora de biología entró en clase y fue hacia su asiento habitual, provocando un revuelo de alumnos que corrían a sus pupitres. Al ver a Sakura levantada y charlando con otro alumno, algo que no era nada habitual en ella, sonrió como si fuera lo mejor que le había pasado en todo el día. A Sakura la incomodaba un poco que Kurenai intentase salvarla, no porque no lo agradeciese, cosa que hacía, sino porque no podía. No podía salvarla de su herencia genética, de su pasado como cazadora, ni de la muerte de Naruto. Sin embargo, mientras regresaba a su asiento no pudo evitar sonreír ella también.
—Lo entiendo —dijo Sasuke en un quedo susurro—. Que tengas un pasado complicado quiero decir. Yo… no hace falta que seamos amigos si no quieres, no voy a forzarte a nada, pero me gustaría evitar poner a Ino en una situación incómoda y que al menos intentemos llevarnos bien. ¿Te parece?
Sakura sonrió.
—Me parece bien.
El joven le devolvió la sonrisa, aquella sonrisa contenida que quería ser más amplia pero que no se lo permitía. Sin embargo sí que cedió un poquito, lo justo para poder apreciar un poco los dientes blancos que había debajo. De nuevo Sakura pensó que tenía una sonrisa muy bonita, y de nuevo pensó que sería más bonita si no la tuviera.
Así, sin más, simplemente porque quiso echarle una mano, había obtenido disculparse con aquel chico mono que siempre olía a bosque ya gasolina de ciclomotor.
Espero que hayáis disfrutado de este nuevo capitulo.
Parece que Sakura empieza a llevarse bien con Sasuke y están ambos en la misma clase, aunque parece que a Sakura lo de disculparse no se le da muy bien jajajaja.
