Disclaimer: Los personajes de «Ranma 1/2» pertenecen exclusivamente a Rumiko Takahashi.
Aclaración: Esta historia participa en la dinámica organizada por la página de Facebook Mundo Fanfic InuYasha y Ranma en su dinámica para el#RankaneDay_con_MFIYR
Fanart: La imagen de portada pertenece a la talentosa, Luna Gitana.
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Ella y él
Pegó su espalda a la frialdad de la pared, mientras sus manos temblorosas se aferraban a la tela del telón que sobresalía de la pared.
Hacerle el amor era su perdición, sobre todo, si esto incluía tanta adrenalina. Ya que nada lo llenaba de mayor excitación que imaginar ser descubiertos en plena función para mayores de edad.
—¡Ah, sí! ¡Sigue así! —gimió, aferrada al telón, mientras brincaba de arriba a abajo en hombría de su amante—. ¡Ranma, ay…!
—¿Quieres más? —inquirió, penetrándola hasta la profundidad de su húmeda cavidad—. Vamos, Akane. Te quiero escuchar suplicar.
—Sí, sí, por favor. ¡Dame más! —pidió, cogiéndolo del cuello para unir su frente a la de su amado—. Ra-Ranma, ten piedad.
—Mi amor, eso pídelo en la iglesia. Yo, simplemente, te voy a profanar.
Saotome la besó con desesperación, mordiendo sus labios; al mismo tiempo que sus manos apretaban sus senos. Sus pezones estaban erectos, listos para ser devorados. Esa mujer era una hoguera que ardía en deseo.
Y él era un simple humano que se quemaría hasta alcanzar las llamas del infierno. Su infierno, el que con sus paredes lo estaba torturando.
La pareja se amaba sin condición; sin embargo, cuando se conocieron se detestaron sin explicación. Haciendo que sus compañeros y su trabajo se sintieran mortificados.
Ellos parecía que nunca se iban a llevar bien, hasta que…
«Era un tranquilo día de verano, en el que la compañía de teatro tendría una función importante.
Los jóvenes actores estuvieron practicando día y noche, hasta que, se volvieron uno solo con sus personajes. Los chicos estaban entusiasmados, pues era la primera vez que harían esa puesta en escena. Sin embargo, a la obra le faltaba algo importante.
Verdaderamente importante.
—Ryōga, ¿estás seguro que ese hombre es tan buen actor? Disculpa que dude de tu palabra, pero llevamos días esperando que aparezca y nada que lo hace —espetó la protagonista de la obra. Cruzando los brazos a la altura de su pecho. Era imposible que no estuviese molesta, ya que, después de todo, el misterioso "actor" era su pareja en la función—. Es un irresponsable.
—Akane, no te enfades. Simplemente se retrasó, hubo un asunto de fuerza mayor que le impidió viajar, pero te aseguro que llegará antes de que se levante el telón —aseguró. El productor ni siquiera dudó de su propia afirmación, pues conocía al actor a la perfección—. Él pronto estará aquí.
—Eso espero, Ryōga. Eso espero —musitó, respirando profundamente para intentar calmar su agitación. Era una enorme falta de respeto el que no pudiese ni practicar una sola vez con él las escenas que iban a realizar. Sobre todo, la que harían al final—. Estaré en mi camerino. Si el señor llega a venir, me avisas. Iré a practicar.
Hibiki suspiró, mientras se estiraba el rostro con ambas manos. Él sabía que su protagonista tenía razón, pero también conocía la razón por la que el actor se retrasó.
No obstante, en ese instante, estaba pensando si su decisión no había sido un grave error, ya que esos dos, seguramente, iban a pelear cuando se encontraran. Sus temperamentos fuertes indudablemente iban a chocar. Sin embargo, eso fue lo que hizo que les asignara específicamente a ellos ese papel. Necesitaba que su presentación fuese real, y que mejor que llevándose mal desde el principio.
Quizá fue una idea demasiado ambiciosa, pues estaba poniendo en riesgo el prestigio de la compañía que con tanto esfuerzo había creado. No obstante, si resultaba, ganaría mucha fama. De eso no tenía la menor duda.
Así que, confiaría en su corazonada, esa que jamás se había equivocado.
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Faltaba media hora para que iniciara la función y el protagonista de la obra no había aparecido.
Akane estaba furiosa, pues era una incompetencia que el supuesto actor no se hubiese presentado. La mujer caminaba de un lado al otro con los puños apretados, mientras maldecía internamente a todos los que tenía enfrente. Sobre todo, al productor; quien parecía estar de lo más tranquilo ante esa desfachatez.
—¡¿Qué demonios se supone que vamos a hacer, Ryōga?! —gritó. Realmente, ya no se podía contener.
—Akane, entiendo tu molestia, pero él está por llegar —dijo, tratando de mantener la calma. No era nada bueno que pelearan a minutos de comenzar la función—. Es más, te apuesto que ya debe estar entrando al teatro.
—Si como no. Eres un iluso, Ryōga. Ese "actor" es un irresponsable. Yo que tú lo manda-
—¡Hola! Perdón el retraso, pero ya estoy aquí —anunció un apuesto joven de ascendencia china. El chico ya portaba el vestuario que iba a utilizar y en su mano cargaba el libreto con las líneas de su papel—. Ryōga, amigo. ¡¿Cómo has estado?! Disculpa por venir tan tarde.
—Ranma, qué bueno verte. —El productor le dio un fuerte abrazo a su viejo amigo. Transmitiendo en el gesto el alivio que sintió al verlo llegar a tiempo—. Me tenías con el alma en un hilo; no obstante, eso no es importante. Solo espero que vengas preparado.
—Claro, me aprendí mi papel durante el vuelo —le guiñó un ojo—. Además, soy un actor profesional. Estoy acostumbrado a trabajar bajo presión —espetó, encogiéndose de hombros—. Por cierto, ¿quién será mi compañera?
—La protagonista es-
—¡Es el colmo! Este tipo llega tarde; no se interesa por la producción ni por los ensayos y todavía tiene la osadía de fanfarronear. ¡Es mucho el descaro! —esbozó, furiosa. Akane estaba que no la calentaba ni el sol, y con justa razón.
El supuesto actor era un irresponsable, altanero y agrandado. Se creía sabría Dios que cosa, pues la arrogancia con la que llegó la molesto; ya que se notaba que no le importaba nada del trabajo que todo el equipo realizó para llevar a cabo esa función.
Tendō se cruzó de brazos, en señal de protesta hacia él y el productor. Era un absurdo que Ryōga lo recibiera tan campante cuando ni siquiera tendrían la oportunidad de ensayar una vez, antes de que se subiera el telón.
La joven rogaba al cielo porque la obra saliese bien, pues de lo contrario le daría una bofetada a Hibiki; así le costara el trabajo.
El productor había sido un excelente jefe y compañero, pero en esta ocasión la decepcionó. Ya que poco le interesó el compromiso de todos los demás, pues lo único que le importó fue que su "amigo" se luciera como el protagonista de la función. Obra que, con dedicación y amor, preparó cada actor.
—Supongo que tú debes ser Akane. Ryōga ya me platicó mucho sobre ti —musitó, Ranma. Acercándose lentamente a la actriz, quien estaba a punto de estallar—. Mucho gusto. Yo soy: Ranma Saotome. Supongo que has escuchado hablar de mí.
—Claro que sí. Eres muy conocido en el medio —susurró, sin quitar el semblante de molestia que tenía en el rostro. Sin embargo, ella también podía fanfarronear si se le daba la gana—. No obstante, los comentarios que escuché sobre ti no te hacen justicia. Creo que esa gente no te conoce bien.
—Verdad que sí. Muchos me envidian, pero ese no es mi problema —comentó, acariciándole sutilmente el rostro—. Espero que nosotros nos podamos llevar muy bien.
—Por supuesto, así será. Sobre todo —lo vio directamente a los ojos, mientras sus brazos abandonaron su postura para relajarlos un poco—, porque a mí me fascina bajarle los sumos a los arrogantes y pretenciosos como tú, Ranma Saotome. —Akane no lo pudo soportar más; así que, sin pensarlo estampó la mano en el rostro del joven que tenía a escasos centímetros de sus labios. Era un abusivo que todavía tuvo la osadía de acariciarle la mejilla—. Jamás se te vuelva a ocurrir tocarme. ¡¿Está claro?!
—¿Qué demonios te pasa? ¿Estás loca?
—El único loco aquí eres tú. Así que, te lo vuelvo a repetir, si me vuelves a acariciar el rostro sin mi permiso, te vuelvo a dar otra bofetada. Ahora sí, ¡¿te quedó claro?!
—Eres una-
—Disculpen, pero estamos a cinco minutos para iniciar la función —anunció el hombre que se encargaba de llamar a los actores—. Akane, ven. Tú tienes que entra por aquí.
El joven se llevó a la actriz. Alejándola del chico que sería su pareja durante la función.
Ryōga, simplemente, suspiró; ya que él se imaginó que eso o incluso más podía pasar. Sin embargo, su intuición le decía que no tuviese temor, ya que eso era lo que planeó cuando los ideó a los dos protagonizando la función.
Su plan comenzó y; aunque no le gustó la discusión, la soportó, pues eso sería lo que haría que todo saliese a la perfección.
—Ve, Ranma. Tú sales a escena después de Akane —expresó, palmeando el hombro de su amigo.
—Está bien. —Saotome se sobó la mejilla—. Ryōga, luego hablaremos tú y yo.
El productor no respondió, únicamente, le indicó el lugar en el que debía estar. El actor se marchó, dejándolo un momento a solas. Instante que aprovechó para respirar, pues esa tensión entre sus dos protagonistas lo colapso.
Aunque eso no lo iba a desmotivar.
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Entre aplausos y algarabía fueron despedidos los actores que protagonizaron la obra de teatro. La función fue un éxito total, el cual confortó al productor y a todo su equipo de producción.
Con felicitaciones y honores cerraron el telón. Dejando a un público de pie que siguió sin creer lo que acababa de ver. La compenetración entre la pareja principal fue perfecta. Tanto así, que parecía que en la vida real eran pareja. Sin embargo, la ficción no era una realidad. Eso jamás iba a pasar.
—Ranma, Akane. ¡Muchísimas felicidades! —exclamó con emoción el producto. Ryōga estaba inmensamente feliz y agradecido con sus actores—. ¡Fue perfecto!
—Estuvo bien, para ser la primera vez que trabajo con ella —dijo Ranma, encogiéndose de hombros. El joven aún seguía furioso por la bofetada que, gratuitamente, recibió—. Eres, como decirlo, buena actriz.
—Y esperas que te agradezca el cumplido. ¡Estás loco! —expuso. Ese tipo era un arrogante que se creía un oasis en el desierto. Por favor, ¡qué patético! Ni que fuese el único actor sobre la tierra—. Me voy, ya soporté demasiada fanfarronería por un día.
—Akane, espera, por favor —pidió Hibiki. Él había organizado una reunión como bienvenida al nuevo actor y; aunque estaba seguro que ella no querría ir, de igual manera la invitaría. Tendō era su actriz principal—. Hice reservaciones en el mejor restaurante de la ciudad. Hoy vamos a celebrar el éxito de la producción y; además… aprovecharemos para convivir con el nuevo integrante del equipo.
—Gracias por la invitación, pero —vio de reojo a Saotome; el hombre era tan altanero, agrandado, engreído y tan condenadamente atractivo. ¡¿Cómo?! ¡¿Pero qué demonios acababa de pensar?! Ahora fue ella la que se volvió loca. El solo imaginar que estaría sentada cerca de él, lidiando con esos pensamientos absurdos, le removió las entrañas— mejor me quedo descansando. Tengo mucho sueño, ya que mi persona pasó todas estas noches pensando que hacer si el señor no se presentaba.
—Akane, pero-
—Déjala, Ryōga —espetó el actor, mientras caminó hasta llegar al lado de la joven. A él le encantaba fastidiar con su presencia a quienes no lo toleraban. Sin embargo, esa mujer tenía algo que despertó su atención. Algo que rara vez le pasaba; no, mentía. Esto era algo que nunca le había sucedido—. La gran actriz, Akane Tendō. Tiene que retirarse a sus aposentos, ya que necesita recuperar el sueño que le robó un plebeyo al no presentarse a los ensayos. Cierto, milady.
—Eres un idiota, Ranma Saotome. —Quería, una vez más, abofetearle el rostro. No obstante, no iba a hacerlo, ya que él no se había atrevido a tocarla. Sin embargo, si la seguía provocando, lo haría. ¡Por Dios qué sí lo haría!—. Disfruten su cena, me marcho.
—Descansa, bella damisela. Y si puedes, sueña con el beso que te di cuando estábamos actuando —musitó, siguiendo su camino. En esta ocasión, sería él quien dijera la última palabra—. Te veo en el estacionamiento, Ryōga.
La actriz parecía que estallaría, pues el maldito hombre la dejó callada. ¡Callada! ¡La dejó sin pronunciar palabra! A ella que nunca se dejó cerrar la boca por nada ni por naide. Lo odiaba, en serio, lo detestaba.
Tendō quería salir corriendo al estacionamiento para cantarle sus verdades en la cara; no obstante, se obligó a sí misma a no hacerlo. Ese tipejo quería que cayera en su juego, algo que no haría. ¡Estaba desquiciado si pensaba que lo seguiría!
Sin embargo, esa ofensa se la cobraría. Vaya que lo haría. Ranma Saotome firmó su sentencia. Él entendería a las buenas o a las malas que nunca debía creer que estaba por encima de nadie. Sin importar que la fama lo hiciese pensar que era inalcanzable.
Ella lo bajaría de ese castillo en el aire que lo hizo intocable, así se llevara toda la temporada.
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Habían pasado quince días desde la primera vez que pisaron juntos un escenario y, a pesar de que su actuación era impecable, su relación era un declive constante.
Ranma y Akane se encontraban en una guerra interminable.
—¡Eres un idiota! ¡Fanfarrón, detestable! —exclamó, molesta. Tendō estaba asqueada—. Tú eres despreciable.
—¡Y tú eres una insípida, odiosa y arrogante! —gritó, cerrando los puños con fuerza. Él quería estrangularla. De verdad quería zarandearla. Sin embargo, no lo iba a hacer, bajo ninguna circunstancia, cometería una brutalidad que lo llevase al extremo. Además, había algo en ella que lo hacía enloquecer. Claro que lo hacía perecer—. ¡Estoy harto de ver tu horrible cara!
—Como si la tuya fuera preciosa. ¡Hazme el favor! —Akane le dio un golpe bajo—. ¿Acaso no tienes un espejo? Bueno, dudo que tengas. Porque de ser así, habrías dejado de ser el estúpido narcisista que eres, Ranma Saotome.
—Akane, yo voy a-
—¡Basta! ¡Se callan! ¡Ya estoy harto de ustedes dos! —espetó el productor. Realmente ya le había cansado esa situación. Sus ataques ya habían superado los límites de lo permitido y hasta divertido que podía soportar la producción—. Así que, o se comienzan a llevar bien o los tendré que despedir a ambos.
—¡¿Cómo?! —exclamó al unísono la pareja de actores.
—Lo que escucharon. Sus ataques están fuera de control y eso no es bueno ni para ustedes ni para la producción. Por lo tanto, hemos llegado a una conclusión.
—¿Qué conclusión? —inquirió Ranma, cruzando los brazos en su pecho; mientras de reojo observó a la mujer que era su tormento.
—¿Ryōga?
—Mañana, luego de la función, ustedes dos se irán solos a pasar unos días a una casa que alquilé a las afueras de la ciudad. En la que no podrán salir por tres días.
—¡¿Estás demente?! Yo no pienso pasar encerrado con ella tanto tiempo. —No, no y no. Eso sí que no. Él no permitiría que lo dejaran bajo el mismo techo de esa odiosa mujer—. ¡Me niego!
—También yo. Prefiero tirarme de un puente antes de compartir una casa con este tipejo —sentenció, frunciendo el ceño. Esa propuesta era una barbaridad.
—Bueno, tendré que buscar a alguien más para que los pueda reemplazar —anunció, encogiéndose de hombros. Él no se iba a retractar; así que, ellos harían lo que él quería por las buenas o por las malas. Este par estaba peor que los niños de preescolar—. Mañana, cuando se cierre el telón, se irán. Y si no están es porque decidieron perder su estelar. Así que, duerman bien, nos vemos después.
Ryōga no los dejó ni protestar, ya que se marchó dejándolos aturdidos por su determinación. Él los quería muchísimo a los dos, pero primero estaba el bienestar y la armonía de su producción.
Por lo tanto, estaba seguro que había tomado la mejor decisión. Por supuesto que tomó la mejor elección.
Sabía que el tiempo le daría la razón.
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—¡Estás loca! —gritó, esquivando el sartén que voló por los aires—. Deberían internarte en un psiquiátrico.
—¡Ranma, eres un bruto! ¡Te odio! —bufó. Su piel ardía por la ira que sentía en ese preciso instante—. Prefiero renunciar a la obra a seguir viendo tu cara.
—Hazlo, así me solucionas la vida. Tú presencia es un fastidio —espetó, cansado. Saotome estaba harto de esa situación—. Llamaré a Ryōga para comunicarle tu decisión. Así podremos salir de este infierno.
Ranma se acercó con sigilo a la joven actriz que lo veía como una fiera. Él nunca creyó llegar a vivir este tipo de relación. En la que, aparentemente, tenían una conexión inexplicable; pues cuando estaban en el escenario parecían amarse. Sin embargo, tras bambalinas, se odiaban. Realmente se detestaban.
No obstante, ¿verdaderamente se odiaban? A decir verdad; Saotome mantenía, desde que la conoció, un conflicto interno agobiante. Ya que por más que aparentara y le gritara odiarla, no lo hacía. Claro que no lo hacía. Eso no lo sentía.
Entonces, ¿por qué le costaba tanto interactuar de buena manera con la joven Tendō? Honestamente, no tenía ni idea, pero algo le impedía hacerlo. Algo dentro de él lo obligaba a mantener la guerra.
Guerra absurda que solamente los distanciaba o, quizá, tal vez los acercaba. En las batallas todo podía cambiar en cualquier instante…
»—Toma, ya marqué el número de Ryōga —anunció, acercándole el celular. Esperaba que esa fuera la solución para no verla nunca más—. Dile que, por favor, nos venga esta misma noche a recoger.
—Estás tan confiado y desesperado por deshacerse de mí que creíste en lo que "supuestamente" iba a hacer. ¡Qué idiota! —exclamó, cogiendo el aparato para estrellarlo contra el suelo—. Te recuerdo que una de las condiciones de venir aquí era apartarnos del mundo real, lo que significa sin celulares. Así que, tú rompiste una regla importante, pero —se encogió de hombros— qué más se puede esperar de un narcisista.
—Akane, ¡ya no te soporto! ¡Esto me lo vas a pagar!
Saotome la cogió por los hombros y con fuerza la aventó al sofá. Montándose encima de ella para que no se pudiera liberar. Ella gimoteó, golpeándolo en el pecho para que la dejara marcharse. Sin embargo, fue peor, pues él se pegó aún más a su anatomía.
Era una batalla que parecía no tener salida.
—¡Suéltame! ¡Suéltame ya! —exigió, levantando el mentón como prueba de que no se dejaría intimidar—. ¡Te voy a matar!
—Eso lo quiero ver —espetó a escasos centímetros de sus labios. Estaba tan furioso que no pensó en lo que hacía. Aunque en el fondo había algo que lo impulsaba a odiarla y a la vez… —Te voy a enseñar a respetar.
Akane no pudo contestar, ya que sus labios fueron presos por la boca del actor que con desesperación la besó. La chica se resistió, pero al instante cedió. Atrayéndolo a su cuerpo al sujetarlo por la trenza que caía de su cabello.
Ninguno de los dos sabía qué sucedió. Tampoco por qué todo eso pasó. Sin embargo, en su interior sí conocían la razón. Dentro de su ser sabían el porqué ese encuentro tan delirante de suscito. Los actores, realmente huían a lo que gritaba su corazón.
Un corazón que palpitó como nunca el día que sus ojos se encontraron.
—¡Ay, Ranma! —gimió, sobre los labios del hombre que la acariciaba sin control—. ¡Ay!
—¡Dios, eres más deliciosa de lo que imaginé! —confesó, besándola con desespero; mientras sus manos viajaban hasta sus senos—. Te haré mía, Akane Tendō.
Saotome abandonó su boca para instalarse en sus senos. Él, rápidamente bajó las tiras de la prenda que cubrían sus pechos. ¡Por Dios eran perfectos! Ranma se lamió los labios al verlos, pues los dejó expuestos; ya que la mujer no usaba sostén. Sin embargo, no necesitaba usarlo, pues eran un monumento.
Con lujuria se apoderó de ellos; mordiéndolos y lamiéndolos. Pellizcando con sus dientes el pezón erecto. Provocándole a la joven que tenía bajo su cuerpo, espasmos de placer que le hicieron humedecer las piernas. Tendō gimió, cuando Ranma se adentró a la delicada zona que cubría su pantalón.
Akane enloqueció, pues las caricias que recibió la llevaron a un callejón que no tenía salida. Un sitio del que no quería escapar hasta él no llegara a su profundidad.
—¡Ra-Ranma! —gritó en un hilo de voz. Expulsando sus fluidos en sus dedos.
—Eres exquisita —le dijo, lamiendo hasta la última gota que expulsó la actriz. Su sabor se convirtió en su medicina—. Pero aún quiero más. Necesito más.
—Entonces, ¡no pierda tiempo y tómame de una vez! —exigió, desabrochándole el pantalón. Tendō bajó la prenda y lo que vio la dejó boquiabierta. La mujer se mordió el labio al imaginar lo que iba a disfrutar cuando ese trozo de carne lo tuviese dentro de su cavidad—. ¡Quiero ser tuya!
Ranma sonrió, tomándola por el mentón para besarla con pasión. Enredando la lengua con la ajena para hacerlas danzar, en un baile sediento de sexo. El actor le quitó el pantalón, dejándola únicamente con la prenda interior; mientras la seguía besando sin control.
Saotome se separó de la actriz, quien le veía expectante. Él la observó y ella entendió. Ranma se metió en medio de sus piernas y con sus dedos hizo a un lado la diminuta prenda. Akane se encendió, pues la escena le encantó. Vaya que le fascinó.
La famosa actriz de teatro se convirtió en la protagonista de una película para adultos. Una lujuriosa y candente película que deseaba protagonizar el resto de su existencia.
Ranma la penetró con fuerza, mientras sentía cómo era aprisionado por sus piernas. La mujer lo abrazó y así comenzaron un vaivén de excitación.
Saotome arremetía con intensidad, llegando a la profundidad de su cavidad; al mismo tiempo que sus dedos le daban placer al sensible clítoris de su mujer.
Sí, su mujer. Porque desde ese instante le pertenecía solo a él.
Akane se masajeó los senos; estirándolos y pellizcándolos para aumentar el éxtasis que estaba experimentando. Ese hombre que con tanta agresividad la estaba profanando era la respuesta a sus sueños. Sus más ardientes y oscuros sueños; en los que él siempre estaba presente.
Saotome la cogió por las caderas para aumentar el ritmo con el que la estaba poseyendo.
Su coordinación parecía innata. Era como si sus cuerpos hubiesen estado esperando para darle rienda suelta al deseo que los estaba quemando.
Dando inicio a la hoguera que no dejaría de incendiarse en ningún momento, pues ellos siempre optarían por quemarse. Así como lo hacían en ese instante…»
—No creo que pueda soportarlo más… ¡Ay! —musitó, colgada del telón. Amaba cuando era tomada en esa posición.
—Solo un poco más —pidió, penetrándola con todas sus fuerzas. Ranma hundió la cara en sus pechos para morderlos; dejando en ellos la marca de sus besos—. Akane, yo-
—Te amo, Ra-Ranma —gimió, dejándose correr. La actriz se liberó y con cansancio se soltó para descansar en el cuello de su amado.
Saotome no lo soportó, pues los espasmos lo llevaron a perder el control. Arremetiendo una vez más en la intimidad de su mujer para llenarla con la calidez de su ser.
La pareja se desplomó, sentándose en el suelo del teatro donde habían dado su última función.
—El día que Ryōga descubra lo que hacemos, nos va a despedir —le dijo, besándole los labios con ternura—. Nosotros siempre dándole problemas.
—Descuida, nunca lo va descubrir. Él siempre ha sido un despistado —aseguró, acariciando su cabello—. Además, estamos comprometidos. Es normal que nos amemos —le recordó, tomando su mano para mostrarle el diamante que portaba su dedo—. Pronto serás mi esposa, Akane Tendō.
—Eso es lo que más deseo —sonrió, ampliamente—. Ranma, ¿te has puesto a pensar qué les diremos a nuestros hijos cuando nos pregunten cómo nos enamoramos?
—Les diremos la verdad —se encogió de hombros ante la fuerte mirada que le obsequió su prometida. Él entendió; así que, prosiguió—: Sin embargo, obviaremos ciertas partes. Por ejemplo, nuestros encuentros. O quieres que sepan que te hice mía cuando tú querías acabar con mi vida.
—Eres un exagerado.
—Y tú eres el amor de mi vida.
Ranma besó con ternura los labios de su prometida, recordándole que no importaba la manera en la que iniciaron, sino como terminaron; pues ellos eran la prueba fehaciente de que del odio al amor solo existía un paso.
Fin.
¡Hola!
¿Cómo están?
¿Sabían que en mayo se celebra el RanKaneDay? Específicamente, el 27. Sin embargo, yo me quise adelantar a la celebración posteando con anticipación la historia.
Quiero contarles que es la primera vez que uso el estilo: Narración de dos niveles. El cual descubrí en un grupo en el que estoy y me pareció interesante. Así que, espero no se vayan a confundir; pues mi única intención es que disfruten de la historia que con tanto amor les escribí.
Espero que la gocen muchísimo. Y de antemano, mil gracias por su amor y su apoyo. Ustedes son muy importantes para mí.
Además, mil gracias a las chicas que integran la página MFIYR por siempre tenerme presente en cada una de sus dinámicas. Las quiero muchísimo y les agradezco todo lo que hacen por mí.
También, mil gracias a la talentosa artista, Luna Gitana; quien me permitió usar su arte como fuente de inspiración. Eres un amor, ¡Muchas gracias! Les dejaré su perfil en mi página de Facebook para que la vayan a seguir.
Nos leemos muy pronto.
Con amor.
GabyJA
