Esto solía ser un Fictober, ahora solo es un reto de 31 historias cortas.

Día 25: PWP

Fandom: Naruto / Naruto shippuden

Personajes: Tobirama Senju, Izuna Uchiha

Advertencia: Relación hombre x hombre, contenido adulto, semi AU

Secreto

Los clanes Senju y Uchiha llevaban años y años de guerra, de odio, de rencores. Se suponía que eran enemigos destinados a morir enfrentándose, que no debía existir nada más que la imperiosa necesidad de matarse unos a otros. Eso era lo que sus padres le habían enseñado y a ellos sus padres, continuando así hasta quien sabe qué punto del pasado.

Nunca sabrían cuándo comenzó todo ese ciclo de odio ni porqué, tampoco les importaba demasiado, no cuando estaban juntos. En sus encuentros nada era lo suficientemente importante, solo ellos dos, lo que sentían el uno por el otro. Todo quedaba oculto en aquella cueva en la falda de la montaña.

Siempre encontraban la excusa perfecta para alejarse lo suficiente de los asentamientos de sus clanes, también descubrieron la manera de comunicarse sin que nadie detectara sus mensajes. Claro que era peligroso, siempre existía una mínima posibilidad de que alguien los descubriera, pero habían entrenado bastante en sus habilidades como ninja sensor.

—¿Aún te preocupa que tus hermanos se den cuenta? —Cuestionó Izuna al verle de pie en la entrada de la cueva, observando con atención el bosque que les rodeaba. Por mera precaución también contaban con una serie de trampas para alertarles de cualquier peligro—Pensé que tendrías algo más de libertad ahora que tu padre no está…

—Yo debería decirte lo mismo —respondió Tobirama cruzándose de brazos—¿No te preocupa que Madara se entere?

—Ya tuvimos esta conversación, varias veces —suspiró el Uchiha—, solo pensé que las cosas serían más fáciles para ti al menos, con Hashirama al mando de los Senju…

—Hashirama es un idiota muchas veces y ahora está enfocado en una alianza con el clan Uzumaki —dijo relajando un poco su expresión, aunque no dejaba de verse serio—, por otro lado, Kawarama es quien me preocupa.

—Tus hermanos menores siempre han sido más perspicaces —sonrió ligeramente—¿Crees que pueda seguirte?

—No, al menos no por el momento —se alejó de la entrada y fue a tomar asiento en el futón junto al Uchiha—¿Qué hay de Madara? Él es el líder ahora ¿No te necesita a su lado?

—Tengo alguien que me cubre la espalda —Izuna sonrió, confiado de su situación, aunque a Tobirama no le hizo mucha gracia.

—¿Esa persona sabe que…?

—No —le interrumpió—, ella no pregunta mucho, me hace un favor y yo le hago otro a ella, sin preguntar demasiado.

—¿Ella? —enarcó una de sus cejas, acercando su mano al rostro del azabache para acariciarle.

—Tal vez la recuerdes del campo de batalla, tiene un lindo y peculiar cabello, poco usual en nuestro clan.

Tobirama frunció su ceño ligeramente. No era particularmente celoso, pero no es como que estuvieran ahí para escuchar a Izuna halagar a alguien de su clan. No respondió nada y terminó por recortar la distancia con el otro hombre para besarle, siendo correspondido casi al instante.

Era triste que debieran compartir aquellas migajas de felicidad a escondidas, todo porque una guerra sin sentido se desarrollaba fuera de ese lugar. Era como si nadie tuviera derecho a ser feliz, solo podían seguir esas absurdas reglas. Al menos, estando allí, no tenían que hacerlo, podían ser más que un Uchiha y un Senju, podían ser solo Tobirama e Izuna.

Una forma de deshacerse de sus apellidos era simplemente haciendo sus vestimentas a un lado, sin emblemas de clanes encima que les representara, solo dos personas comunes y corrientes, besándose y tocando sus ahora desnudas pieles. Tobirama movía sus manos por los músculos de sus brazos, si bien Izuna era delgado, había desarrollado musculatura conforme los años y fuertes entrenamientos.

Pasó por su torso, tocando sus costados y luego una de sus piernas. Dejó sus labios para besar su quijada, su cuello, su clavícula y pecho. Deseaba marcarle de forma más notoria con sus dientes, pero sabía que debía contenerse, no necesitaba levantar sospechas, lo que menos quería era ocasionarle problemas al azabache.

Izuna movía sus manos por su espalda, separando sus piernas para dejarlas a sus costados, permitiéndole acomodarse mejor en medio de estas. Dejaba salir suspiros de gusto con cada caricia y beso que sentía sobre su piel. El cosquilleo en su vientre bajo iba incrementando a medida que se formaba una erección entre sus piernas, misma que llegaba a rozarse con el otro cuerpo al tenerle tan cerca.

Tobirama finalmente se introdujo en él tras prepararle adecuadamente con sus dedos. Los gemidos de ambos incrementaban con cada empuje que daba, haciendo eco en la cueva que ocultaba su secreto. El albino se había encargado de quitar la liga que sujetaba los cabellos negros de su pareja en una coleta, debía admitir que era una de esas características del otro que más le gustaba.

—Me gusta que dejaras crecer tu cabello —comentó con la voz enronquecida por el esfuerzo.

—¿De verdad? —apenas pudo responder, dejando salir un gemido algo fuerte poco después, aferrando sus dedos a la espalda contraria, incluso encajando un poco sus uñas.

—Si… te queda bien… —balbuceó, tratando de no desconcentrarse en cuanto a los movimientos de sus caderas, emitiendo un siseo al sentir sus uñas hundirse en su piel—. No dejes marcas…

—Estás… un poco más hablador de lo usual —bromeó llegando a sonreír divertido—. Lo siento.

Volvieron a besarse, ahogando así cualquier sonido que saliera de sus bocas a medida que Tobirama seguía embistiéndole y tocando su pene eventualmente para ayudarle a aliviar la excitación, aunque fue él quien primero llegó al orgasmo, eyaculando en el interior del Uchiha.

No fue la única vez que ambos alcanzaron el clímax de su pasión. Izuna terminó por cambiar de posición tras recobrar el aliento, quedando sentado sobre las caderas del Senju, montando su pene y complaciéndose a gusto. Era una vista que Tobirama disfrutaba mucho, simplemente permaneciendo recostado y aferrando sus manos a las caderas del Uchiha.

El sexo no solo les permitía conectar emocionalmente, también resultaba relajante y liberador ante tanto estrés, ante tantas angustias y preocupaciones que les esperaban afuera. Tocarse, besarse, masturbarse, todo ese conjunto de acciones hacía aquello infinitamente más placentero.

Finalmente, tras compartir un último orgasmo, ambos cedieron al cansancio y se permitieron reposar a la par que respiraban agitadamente, sus músculos tensos por el esfuerzo físico pronto pasaron a un estado de relajación. El sudor recorría sus cuerpos de un modo similar a cuando estaban en combate y en el caso de Izuna, pegaba sus cabellos a su rostro, cuello y espalda.

—¿Crees poder quedarte esta noche? —preguntó el Uchiha tras un breve silencio. Tobirama giró su rostro y acercó su mano para retirarle los cabellos de la frente.

—Sí, puedo quedarme.

—Gracias.

No debería haber declaraciones de amor, eso no iba con ellos, o esa era su excusa al menos. Admitir en palabras lo que sentían el uno por el otro era como un arma de doble filo. Cada encuentro siempre podía ser el último así que pactaron en silencio simplemente mantener todo de un modo más físico, quizás si alguno de los dos no regresaba, no sería tan doloroso.

Eran muy ilusos por creer eso. Ambos eran conscientes de cuán importante se habían vuelto en sus vidas, incluso sin palabras, la sola idea de perder al otro en combate iba a desmoronarles para siempre, así que lo mejor era disfrutar su compañía mutua lo que durase. Al diablo con eso, si iban a morir pronto, lo mejor era dejar todo bastante claro.

Tobirama le rodeó con uno de sus brazos y le apegó contra sí sin apartar la mirada del techo de la cueva. Izuna sonrió, abrazándose a su cuerpo cómodamente, no era muy típico del albino ser tan afectuoso, pero no iba a desaprovechar la oportunidad.

—Te amo Izuna.

—Yo también te amo.

Izuna le hacía mantenimiento a su espada en el jardín de su hogar. No podía evitar divagar un poco al recordar las palabras de Tobirama, había esperado tanto para poder escucharlas y ahora se sentía como un tonto enamorado. Terminó sonriendo inevitablemente, aunque pronto su sonrisa se desvaneció al sentir como jalaban el cuello de su camisa.

—Así que eso es lo que haces cuando te vas por ahí —escuchó decir a una voz femenina.

—No hagas eso, Naori —le reprochó, acomodándose su camisa para cubrir mejor cualquier posible marca que hubiera sido visible.

—Si Madara-sama lo ve seguro enloquecería —se burló un poco la mujer—, pudiste decirme que tenías un amante, al menos así sabría cómo cubrirte mejor.

—Mientras menos sepas será mejor —decretó tras guardar su espada en su funda.

—Cuanto secretismo, eso es muy romántico ¿Es un amor prohibido?

Izuna rodó los ojos, riéndose poco después por las palabras de su amiga. Se levantó de su lugar en el suelo y recogió lo que estaba utilizando para limpiar y afilar su espada.

—Y hablando de Madara-sama, él quiere verte. Ya terminó su reunión con el líder de los Hyuuga.

—Enseguida iré.

Tobirama entrenaba junto al río sus técnicas de suiton, la soledad le ayudaba a concentrarse mejor, debía mejorar sus jutsus si quería proteger a las personas de su clan en futuras batallas. Claro que ahora había relativa calma, especialmente con su hermano mayor cortejando a la hija del líder de los Uzumaki.

—Hermano al fin te encuentro —fue su hermano más joven quien terminó por interrumpir su entrenamiento.

—¿Qué sucede, Itama? —cuestionó, apenas girándose a verle.

—Nuestro hermano Hashirama quiere que nos reunamos los cuatro, dice que es importante —explicó el muchacho de cabello bicolor, aunque pronto algo llamó la atención en la descubierta espalda de su hermano—¿Qué te pasó? ¿Te atacó un animal? —preguntó preocupado al notar aquellos arañazos.

Tobirama se ruborizó ligeramente al entender a qué se debía las preguntas de su hermano menor. Ciertamente le había advertido a Izuna que no le dejara marcas con sus uñas, pero no es como que pudieran controlarse mucho en el acto.

—No es nada, enseguida iré.

Se acomodó su camisa y recogió las cosas que había traído para ir con Itama, el cual insistía en saber que le había ocurrido. Necesitaba tener más cuidado si quería mantener su querido secreto.

FIN

¡Holas! No me he rendido con este reto, pero admito que este me costó mucho. No se me da escribir contenido explicito así que ahí le di mil vueltas a esto jaja. Moría por escribir de esta pareja, es de mis favoritas de Naruto desde que me uní a ese fandom, incluso los shippeaba de antes que se supiera que Tobirama desvivió a Izuna (¿?). Quizás decida hacerle una conti algún día jaja, espero les haya gustado, nos leemos.