La fiebre es una amante fugaz que abandona al que más la necesita
El cielo gris de la tarde se estaba tornando más oscuro, un breve aviso de la lluvia torrencial que estaba por cubrir al pueblo de Jericó un viernes por la tarde. A algunas personas esto era un gran acontecimiento, era uno de sus días favoritos, para otras que odiaban mojarse eran un mal augurio o una forma de arruinar una esplendida cita.
"Enid, ¿para qué correr?, más adelante también estará lloviendo" Wednesday iba unos pasos detrás de Enid, disfrutando de la lluvia y de los relámpagos que alumbraban cada cierto intervalo de tiempo su camino hasta la Academia Nevermore.
"Lo sé, solo odio esa sensación de estar mojada" Enid en cada trueno que oía se estremecía y apuraba sus pasos para llegar lo más pronto hasta la comodidad de su dormitorio, donde pudiera esconderse de ese ruido que la enloquecía.
Wednesday la seguía con cierta distancia, pero veía claramente como Enid odiaba la tormenta eléctrica, así cómo se abstenía de maldecir el tiempo, solo tenía la mirada fija al frente apresurándose en llegar hasta el Ophelia Hall.
Enid subió rápidamente los escalones del edificio hasta llegar a la puerta de su dormitorio, se detuvo antes de entrar, no estaba segura si sacarse su abrigo rosado empapado, dejándolo afuera junto con sus botas, no quería trapear el piso a estas horas.
"Es mejor dejar la ropa acá, después la dejaremos en el baño" Wednesday intuyó que Enid no iba a tomar una decisión rápida, así que hizo la elección por ella, aunque Wednesday tampoco quería secar el piso a estas horas, su cita con Enid había requerido de todas sus energías, porque pasear por tiendas que no encajaban con su gusto, había sido un esfuerzo titánico, pero si era por ver la felicidad de Enid, estaba dispuesta a todo.
"Bien, tomaré primero la ducha" Enid ya había terminado de sacarse las botas, ahora estaba descalza dentro del espacio compartido con la chica que amaba. Preparándose con su pijama y un par de toallas, desapareció detrás de la puerta del baño.
Wednesday apenas ingresó al cuarto, pudo oír el ruido del agua cayendo, así que procedió a deshacer sus trenzas y buscar lo que necesitaba para bañarse. Después de un cuarto de hora Enid volvió a aparecer dentro de la vista de Wednesday, con su pijama rosa y secándose el cabello. Wednesday solo le dio una breve mirada antes de cerrar la puerta del baño.
Las dos estaban sentadas en sus respectivas camas, afuera la tormenta seguía transcurriendo y cada vez que había un trueno, Enid cerraba sus ojos y a veces se tapaba los oídos con sus manos, o como en esta ocasión que agarró su mullida almohada y se cubrió la cara. Wednesday que apreciaba el magno evento, veía la reacción de Enid por el rabillo del ojo. Viendo cómo Enid realmente estaba asustada pensó en una solución para poder dormir esta noche.
"Enid, iré a buscar café, ¿quieres chocolate caliente?" Enid estaba debajo de una manta, pues todavía era temprano para dormir.
"Sí, eso estaría bien" Enid quería agregar que mejor fueran las dos, pero tenía que ir por un pasillo que daba al patio central antes de llegar al comedor de la academia.
Wednesday asintió y fue a buscar las dos tazas con el brebaje caliente para calmar en algo los nervios de Enid y para ella disfrutar de la vista que ofrecía su ventanal. Quizás pueda tocar el violoncello… quizás no, el sonido se perdería en esta tormenta. Wednesday siguió caminando hasta que llegó al lugar y consiguió las dos tazas.
El regreso fue más breve, pues recién había caído un relámpago, así que pronto se escucharía el trueno. Wednesday cuando entró a su cuarto, vio que Enid estaba acurrucada con un peluche y con sus auriculares puesto, dudaba que estuviera escuchando alguna canción de su playlist, quizás solo lo estaba ocupando porque tenía cancelación de ruido.
Wednesday colocó su mano izquierda en su brazo, después de dejar su taza encima de su escritorio. Enid le dio una media sonrisa y agarró la taza con el humeante líquido. Antes de dar el primer sorbo, inspiró llenando su sentido del olfato con el aroma del chocolate caliente.
Las dos bebían sus tazas en sus respectivas camas, Wednesday dudaba que la leche caliente la ayudaría a dormir, así que apenas vio que Enid había dejado su taza en su mesa de noche, le propuso una oferta que estaba segura que Enid no rechazaría.
"Enid ven, acostémonos juntas" Wednesday era reacia a compartir su espacio, pero siempre haría una excepción con Enid, además se sentiría más cómoda en su cama monocromática que la colorida de Enid.
"¿Estás segura? Recuerda lo que pasó cuando propuse que compartiéramos cama después de nuestra noche de películas" Enid recordaba la primera vez que vieron una película en su cama, apenas llevaban dos semanas de regreso a la academia, era una ocasión especial, llevaban dos meses de novias y eso Enid iba a celebrarlo de alguna forma.
"Eso sucedió porque estábamos en tu cama" Wednesday esa noche no pudo dormir cómodamente, se debía al color que la estaba rodeando, además de no estar segura si Enid quería llevar su relación al siguiente nivel, donde implicaba más contacto físico. Al final ella fue la que se imaginó escenas que nunca ocurrieron, porque Enid solo quería dormir acurrucada con Wednesday.
"Tienes razón" Enid salió de la seguridad de su manta y caminó la corta distancia que separaba ambas camas. Era mejor que fuera a la cama de Wednesday que estaba alejada de su ventanal.
Enid se acomodó perfectamente en los brazos de Wednesday, dejando su peluche en la cama, pues no lo necesitaría, no cuando estaba segura que dormiría pacíficamente en los brazos de su novia. Se dieron las buenas noches con un dulce beso y se quedaron dormidas al cabo de unos minutos.
Wednesday debía admitir que dormir abrazada a Enid, no le trajo esos sueños multicolores, ni tampoco pesadillas que disfrutaba de vez en cuando, sino que fue una noche sin imágenes perturbadoras, de esas que solo te dedicas a descansar. Habiendo despertado completamente, sintió que un calor inusual la inundaba, sabía que Enid emitía más calor que un ser humano normal, pero en esta ocasión era demasiado, cuando observó el rostro de Enid supo la causa. Estaba enrojecida y respiraba con dificultad, su fría mano tocó la frente de Enid y estaba caliente.
Deshaciendo el abrazo logró salir de la cama, para despertar a Enid antes de ir a buscar alguna medicina y paños en la enfermería.
"Enid" Susurró mientras seguía tocando las mejillas de Enid.
Enid que gruñó en respuesta seguía manteniendo sus ojos cerrados. "Enid, despierta" Wednesday siguió insistiendo, no quería dejarla sola, no ahora que solo estaban las dos, Thing, llegaría al día siguiente, había ido a pasar la semana en la mansión Addams porque había vuelto de un viaje su tío Fester y aún tenía cuentas pendientes que saldar.
Enid abrió los ojos, pero su mirada no enfocaba bien a Wednesday, la fiebre la estaba afectando, pues había comenzado a tiritar.
"Enid iré a la enfermería para buscar algo que ayude a bajar la fiebre" Wednesday la arropó y vio si tenía a mano un vaso para dejarle agua antes de salir de la habitación.
"Está bien Radne" Enid logró responderle a Wednesday, aunque había confundido su nombre. Wednesday solo enarcó su ceja derecha sin rectificar el error de Enid, además no conocía a nadie con ese nombre, ni siquiera estaba segura de si se trataba de algún pariente de Enid. Sin perder más tiempo Wednesday salió de la habitación rumbo a la enfermería.
Llegar hasta la enfermería solo le había tomado unos 10 minutos. Cuando estuvo en frente de la puerta tocó dos veces para anunciar su llegada y desde adentro escuchó la voz de la enfermera que le había dado el permiso de ingresar.
Wednesday fue hasta el escritorio donde la enfermera estaba llenando unas fichas de los estudiantes que habían estado durante la semana en ese lugar. Apartando la mirada de los papeles, la enfermera dejó su lápiz encima de las hojas y observó a la estudiante.
"Buenos días, ¿en qué puedo ayudarte?" La enfermera observó que no tenía ninguna herida visible, por eso permaneció sentada.
"Buenas, mi compañera de cuarto despertó con fiebre, así que necesito algún medicamento para que su temperatura se normalice" La enfermera la escuchó con atención, pero debido a que, para cada grupo de marginados, hay ciertos medicamentos, le preguntó a Wednesday a qué clase pertenecía su compañera de cuarto, haciendo énfasis en la palabra compañera.
"Hombre-lobo" Wednesday le restó importancia a lo marcado que salió la voz de la enfermera cuando dijo la palabra compañera. Enid y ella habían llegado a una especie de acuerdo, pues en público no demostraban más allá de su evidente compañerismo, así que los abrazos y los besos solo eran aceptados en la privacidad de su dormitorio. No querían ser el centro de atención, no después que todos los estudiantes vieron su abrazo después que Crackstone fue derrotado y Enid se había enlobado por primera vez.
La enfermera fue hasta el estante donde estaban ordenados los frascos de medicamentos, divididos por grupo de marginados y a su vez por las enfermedades más comunes, aunque la fiebre en hombres-lobo era un acontecimiento inusual, también tendían la medicina necesaria para tratarla.
"La fiebre en hombres-lobo es algo excepcional y tiene una duración máxima de un día, así que para mañana ya debiese estar mejor, sin embargo, presenta características poco usuales. Puede presentar alucinaciones visuales, es decir, ve objetos, personas u formas que no están presentes en realidad. Pueden variar desde visiones vívidas y detalladas hasta sombras o destellos fugaces. A parte de los síntomas más comunes que son la fatiga muscular, escalofríos, perdida del apetito o dolor de cabeza" Wednesday escuchaba con atención mientras agarraba el frasco y leyendo la etiqueta que la enfermera había escrito mientras le explicaba brevemente los síntomas.
"Si pierde el apetito, intenta que tome sopa y lo más importante es mantenerla hidratada" La enfermera fue a buscar unos paños para dárselos a Wednesday "Estos ayudaran bastante para bajar la temperatura. Si mañana en la tarde persiste la fiebre, me avisas, porque tendremos que llevarla al hospital" La enfermera volvió a sentarse en su escritorio "Lo último, ¿cuál es el nombre de tu compañera?"
"Enid Sinclair" Wednesday vio como la enfermera tecleaba en su computador el nombre de su compañera.
"Actualizaré su información médica" La enfermera escribió con rapidez los síntomas, así que Wednesday aprovechó el momento para despedirse y volver a su habitación para revisar el estado de Enid.
Mientras Wednesday estaba en la enfermería, Enid se había levantado con dificultad de la cama, para ir al baño y darse una ducha fría, porque el calor que sentía era casi insoportable. En un primer momento, fue una buena idea, pero cuando se estaba colocando otro pijama la reacción de su cuerpo fue entrar en calor otra vez, por lo que tuvo que acostarse esta vez en su cama, acompañado por un fuerte dolor de cabeza. Así que optó por dormir mientras aparecía su compañera y pediría su ayuda.
Wednesday cuando abrió la puerta vio de inmediato que Enid se había acostado en su cama, parecía dormida, pero tenía que verificar su suposición cuando estuviera cerca y pudiera tomarle la temperatura.
Cuando estuvo a su lado le tocó el brazo y la llamó "Enid"
Enid abrió sus ojos con dificultad porque el dolor de cabeza seguía con la misma intensidad que hace unos minutos. "Hola roomie" La saludó lo más alegre que pudo.
Wednesday no contestó el saludo de inmediato, pues ese apodo había quedado olvidado hace bastante tiempo.
"¿Cómo te sientes?" Wednesday dejó en la mesa de noche el frasco y los paños, pues recordó que no tenía agua fresca para ofrecerle a Enid.
"Me duele la cabeza" Enid intentó sentarse, pero el dolor le impidió continuar con su acción.
"Espera un poco, traeré agua para que te tome estas pastillas, te ayudarán con tu dolor de cabeza" Wednesday buscó un vaso y fue hasta el cuarto de baño para llenar el vaso, sería la solución más rápida, más tarde podría ir a buscar botellas en el comedor.
Wednesday le ofreció ayuda para que se sentara, le acomodó las almohadas y le dio las dos pastillas y el vaso de agua. "Ten, tómatelas con un gran sorbo de agua" Enid hizo caso a la instrucción de Wednesday, bebiéndose todo el contenido del vaso. Wednesday dejó el vaso cerca del frasco y le puso una mano en la frente. "Creo que todavía tienes fiebre" Wednesday no podía recordar si había empacado su botiquín de primeros auxilios. Girando en dirección hacia su cama, sacó su baúl buscando la caja donde pudiera estar el termómetro. Encontrándolo volvió hasta la cama de Enid. "Abre la boca" Dejó aquel instrumento por algunos minutos. La pantalla le indicaba 40° "Tienes fiebre todavía. Esperaremos un par de horas para volver a darte los medicamentos, por ahora iré a mojar los paños" Enid se volvió a recostar otra vez cerrando los ojos.
Wednesday con cuidado le colocó uno encima de la frente, estaba segura que con eso bastaría por el momento, hasta que fuera mediodía. Por ahora tenía que dejarla descansar, porque seguramente no tendría apetito.
"Enid, iré a tomar desayuno, volveré en media hora, intenta dormir" Wednesday le acomodó unos mechones de cabello. "Gracias Radne, eres la mejor roomie" Susurró Enid antes de cerrar los ojos una vez más.
Ese nombre otra vez Wednesday tenía que averiguar quien es esa persona, sabía que se debía a la fiebre, estaba presentando alucinaciones y en ese estado no recibiría una repuesta fiable de parte de Enid.
Fue hasta su lado de la habitación para cambiarse y bajar a desayunar, esperando encontrándose con algunos de sus conocidos y preguntarle por aquella persona que tanto nombraba Enid.
La suerte no la estaba acompañando, esta mañana no se encontró con nadie, supuso que debe haber sido por la tormenta de anoche, que todos decidieron levantarse más tarde de lo acostumbrado. Así que mientras volvía a su dormitorio, estuvo pensando en algunas ideas para averiguar quien era Radne. Lo más seguro es que fue compañera de Enid. Fue la única certeza que tenía, le faltaba por averiguar cuanto tiempo, a qué grupo de marginados pertenecía, sobre todo, por qué ya no estaba en Nevermore.
Si las alucinaciones no fueran suficientes, el descanso de Enid no pudo ser completo, pues en sus sueños se le apareció la persona que había olvidado hace tanto tiempo. No fue por una petición de la misma Enid, fue por su antigua compañera de cuarto Radne.
Enid había logrado subir sus maletas con la ayuda de su padre hasta su cuarto, el que la albergaría por tres años. Cómo había sido la primera en llegar había elegido el lado izquierdo. Se despidió una vez más de su padre y empezó con su tarea de decorar su cuarto, con todos sus peluches y afiches que había traído de su casa y que su madre le había prohibido tener en su cuarto. Estaba en eso cuando escuchó que su puerta se abría justo en el momento que terminaba de colocar su peluche favorito, el dragón, en la repisa de arriba de su cama.
La chica que apareció era de casi su misma altura, con un largo cabello rojo, vestida con unos jeans y tenis negros y la parte superior con una chaqueta negra.
Enid se bajó de su cama para ir a saludarla, pero no pensó que sería recibida con un fuerte abrazo.
"Hola roomie, mi nombre es Radne Kaas y soy una sirena"
"Hola, soy Enid Sinclair, soy un hombre-lobo"
Wendesday despertó a Enid para darle su medicina del mediodía, con esfuerzo Enid abrió sus ojos nuevamente.
"Radne, me gusta tu nuevo estilo, se ven bien las trenzas, pero no me gusta el color negro de tu cabello, me gusta más que sea rojo" Wednesday no comentó al respecto, le dio las dos pastillas y la botella. Enid ni siquiera le preguntó por el almuerzo y volvió a quedarse dormida. Wednesday se aseguró que estuviera dormida y comenzó a buscar algo relacionado con su antigua compañera de cuarto. Wednesday había encontrado una colorida libreta en el cajón de la mesa de noche de Enid. Nunca había sido entrometida con las cosas de Enid, pero también tenía una curiosidad por averiguar quién era esa persona. Fue hasta su cama para sentarse y tener una mejor vista de Enid, cuando estaba hojeando la libreta, entró en una visión.
"Radne, ¿qué has hecho?, ¿por qué me besaste?" Enid estaba sorprendida por el beso que le había dado su compañera de improviso, mientras estaban viendo uno de los especiales de su banda favorita de K-pop.
"Enid, no crees que es evidente. Mis sentimientos por ti no son solo de amistad, de verdad me gustas" Radne estaba de pie cerca de la cama, se había alejado de Enid, cuando está la empujó después que le dio ese breve beso en los labios.
"Pero eso es…" Enid la consideraba su mejor amiga, aquella que la había recibido en la academia sin cuestionarla en los días de Luna llena y consolándola cuando algún hombre-lobo se burlaba de ella. "Imposible, yo te quiero como mi amiga, lo siento" Enid estaba llorando, porque se sentía incómoda, porque de verdad le importaba Radne y esto, iba a quebrar su relación.
"No Enid, no es imposible, tienes que saber que en el amor no hay género ni tampoco importa al grupo que pertenezcas, si tú eres un hombre-lobo y yo una sirena, tienes que dejar atrás todo lo que te ha dicho tu madre" Radne no quería darse por vencida, tenía que hacerle entender a Enid, que esto no era un error si es que Enid la quería de la misma forma y solo estaba en negación por las enseñanzas de su madre.
"Pero mi madre siempre me ha dicho que no se puede ser un lobo solitario y eso es lo que sucede si un hombre-lobo se enamora o su pareja es de otra especie, la expulsan de la manada" Enid no quería asumir que sus sentimientos de amistad habían evolucionado hacia unos más parecidos a un amor de pareja.
"Y eso que importa, puede iniciar tu propia manada" Radne no se alejó por ningún momento de donde se encontraba, aunque Enid se había alejado hasta quedar en frente a su ventanal multicolor, el que habían decorado ellas mismas.
"No, eso nunca ha pasado" Enid se había dado la vuelta para mirar la ventana, tenía que seguir manteniendo estos sentimientos para sí misma.
"Para todo hay una primera vez" Radne se acercó a Enid, tocándole el hombro.
"No seré yo la primera, pues soy tardía, eso ya es malo, cómo para ser quien inicie un nuevo clan" Enid se estremeció por la cercanía.
"¿Esa es tu última palabra Enid?" Radne había entendido a Enid durante todo este primer semestre en la academia, pero no iba a forzarla a que la quisiera de la misma forma que ella lo hacía.
"Sí" Se dio la vuelta para mirarla "Espero que, si no podemos volver a hacer amigas, al menos sigamos siendo buenas compañeras de cuarto" Las lágrimas fluían libremente por las mejillas de Enid.
"Eres tan optimista Enid" Le dio una media sonrisa "Solo tengo una última petición" Enid asintió para que continuara "Un abrazo"
"Sabes que me gustan los abrazos"
"Lo sé, nos abrazábamos por todo y por nada"
Enid abrió sus brazos para recibir a Radne, sin embargo, no notó que ella se había quitado su collar y que al oído le había susurrado "Olvidarás todo acerca de mí, que tuviste una compañera…. perdóname Enid" Se alejó de su oído para besar su mejilla. Deshaciendo su abrazo Radne le explicó brevemente que había estado ahí para consultarle acerca de uno de los clubes que participaba Enid.
Lo último que vio Wednesday en su visión fue que Enid estaba dormida y su compañera de cuarto guardaba todas sus pertenencias y se alejaba, no sin antes escribir en una libreta que ella misma le había regalado; Te deseo lo mejor y espero que encuentres a tu compañero predestinado. RK.
Wednesday volvió a sentarse rápidamente, mientras una extraña sensación la inundaba. Fue hasta la cama de Enid que todavía dormía.
Le tocó la frente, la fiebre había desaparecido, su mano fue hasta sus cicatrices.
"Enid, tu madre siempre fue tan mala consejera, si te hubiera guiado mejor, no hubieras sufrido tanto" Wednesday agradecía que no tendría que contactarse con ella, no después de lo que pasó durante sus vacaciones.
Wednesday se dio la media vuelta, pero le fue imposible, una mano le había agarrado su muñeca.
"Willa…"
Wednesday la observó con toda devoción, con ese apodo le había confirmado que la fiebre se había ido.
"Enid, veo que ya te abandonó la fiebre" Wednesday se sentó en la cama
"¿Fiebre?, pero si nunca me enfermo"
"Diría que estás equivocada, tuviste fiebre casi todo el día" Eran más de las 18:00 hrs.
"Ohh, por eso que estoy acostada tan temprano, supongo que fue por la lluvia de ayer o quizás tu cama monocromática me enfermó" Enid concluyó con una gran sonrisa.
"Deberías buscar mejores excusas, no utilices las mías" Wednesday entrelazó sus manos con las de Enid.
"Al menos sé que me cuidaste bien"
"Lo hice, solo porque Thing no estaba para hacerlo" Wednesday no necesitaba que Enid mencionara que la había cuidado, porque es lo mínimo que podía hacer por ella.
"Sí, sí, cómo digas Willa" Wednesday nunca iba a admitir lo mucho que amaba a Enid cuando la llamaba por ese apodo.
Wednesday se aseguró que la temperatura fuera normal y al comprobar que estaba bien, fue a buscar otro plato de sopa y de decirle que tenía que permanecer en cama hasta mañana.
"Lo haré, pero recuerda que es noche de películas y creo que me toca elegir a mí"
"Espero que no sea un musical"
"Todas las películas Disney son musicales. Esta vez elegiré una que sea de tu agrado" Enid buscó la película Beetlejuice.
