Una joven camina rápidamente en medio del bosque mirando alrededor.

— ¡Nemu! — Grita fuertemente — ¡Nemu! ¡Si esto es un juego, no me estoy divirtiendo!. Nuestros padres se van a enojar — Enri estaba enojada, pero el sentimiento más fuerte era el del miedo. Hace horas que debieron volver a la aldea. Estaba a cargo de su hermana menor y por distraerse recogiendo hierbas no se dio cuenta que su hermana ingresó más profundo en el Gran Bosque de Tob. Un lugar muy peligroso incluso para los aventureros veteranos. Si no fuera por la necesidad de recoger hierbas para venderlas y poner comida en la mesa, nunca vendría ni cerca del bosque.

Enri corrió y gritó por su hermana, aterrada por el cielo naranja y la distancia recorrida. No podría regresar a la aldea de noche y en el fondo, sabía que no regresaría en absoluto. Una campesina y una niña sobreviviendo una noche en el bosque es imposible. A este punto, corría para encontrar a su hermana y que ambas no pasen solas sus últimos momentos.

— Perdón padre, madre. No pude cuidar de Nemu — Lágrimas surcaban su piel agrietada por el sol del campo —. Fui una mala hija. Lo siento por el dolor que les haré sentir — Murmuraba y lloraba mientras seguía buscando a su hermana menor. Le quedaba menos de una hora antes de que anocheciera. En la oscuridad, no podría buscar a su hermana para abrazarla y tranquilizarla hasta que se durmiera para siempre.

Atrapada en sus pensamientos, tropezó con una rama y cayó al suelo. No se levantó inmediatamente. Ya no tenía más fuerzas ni tiempo. Lloro en el suelo lodoso. Lloró, como nunca, en su momento de desesperación y como cualquier humano cuando ya todo está perdido, comenzó a rezar por un milagro.

—Cuatro Grandes Dioses, por favor, tráiganme a mi hermana. Solo quiero estar con ella— El sonido del viento moviendo las hojas de los árboles fue la respuesta de los dioses. Pasaron los minutos hasta que habló de nuevo —. Dios de la Vida, perdón por nunca rezarte. Te juro que te seguiré por siempre si mantienes a mi y a mi hermana con vida — Enri se sentó contra un árbol esperando una señal de los dioses. Una señal que no vio —. Dios de la Muerte, por favor te lo ruego. Mi alma te servirá para siempre. Solo te pido que no reclames a mi hermana esta noche. Permite que viva una vida larga. Te lo imploro Dios de la Muerte — Al final, terminó con la frente en el suelo, las manos unidas en oración y el cielo negro oscureciendo las últimas esperanzas de Enri Emmot.


Enri siente su cuerpo relajado mientras flota en la nada. Solo hay negrura a su alrededor y un sentimiento de paz. No piensa como llego ahi o el por qué. Tampoco lo necesita. Sabe de forma instintiva que estará bien. Puede cerrar los ojos y seguir durmiendo. Todo esta y estara bien.


Sin saber cuánto tiempo estuvo flotando en el vacío, una luz, una pequeña iluminación apareció a lo lejos. Apartó los ojos, esa luz no le dejaba dormir. La luz se enteró que no la miraba y se movió a su línea de visión. Enri apartó los ojos de nuevo y la luz también se movió. Una extraña danza entre Enri y la Luz se creó. Arriba y abajo. Derecha e izquierda. Atrás y adelante. Adelante y atrás.

El primero en romper el baile fue Enri. Frustrada abrió completamente los ojos y miro la Luz.

De repente, la nada se convirtió en el interior de una cueva y la Luz en un pequeño humano. — ¿Qué? — En un impulso, se levantó de la cama improvisada de hojas y corrió hacia la pared más cercana.

La criatura alada se rio. La risa le parecía una melodía para Enri. Sentía como su cuerpo se relajaba al oírla. La criatura se acercó volando hacia ella y pudo verlo con calma. La criatura es pequeña, no más alta que su cabeza. Su cuerpo no posee ropa alguna y es parecido a un humano y a la vez no. No tiene lo que las mujeres tienen ahí abajo y por lo que le dijo su madre, tampoco tiene lo de los hombres. Un cuerpo delgado, cabello rosa, ojos sin pupilas y alas de insecto combinado con una luz que sale de su cuerpo, le hizo recordar a su mejor amigo Nfirea.

Un día que Nfirea y su abuela se quedaron en la aldea a pasar la noche, le mostró un libro viejo. Dijo que era un bestiario del bosque de Tob. Ya que iría a buscar hierbas para su familia, debía estar preparada para los peligros del bosque. Ella se rio de lo amable que es. Mostrándole un tesoro familiar a una amiga para que esté protegida. En el libro, se muestran diferentes criaturas, desde serpientes, insectos venenosos, trolls, nagas… entre todos esos dibujos y detalles recuerdo que esta criatura está ahí nombrada.

— Un hada — Exclama. Recuerda que las describen como : Hada: criatura amigable, traviesa y territorial. Posee magia muy poderosa. No confiar en ellas.

— *****************— Ruidos melódicos salen de la boca del hada. Enri siente paz y seguridad.

— ¡No sigas! — Gritó tapándose los oídos. Nfirea le advirtió de que la magia está en las palabras y ese sentimiento de paz no es natural. Debe salir de ahí. Alejarse de la hada. Estaba preparada para correr cuando sintió un golpe en su cadera que casi la hizo caer. Al mirar hacia abajo, vio a su hermana abrazándola. Sin pensarlo, se agacho y compartió el abrazo.

— Enri, lo siento — Dice Nemu entre lágrimas.

— Nemu, lo siento — Dice Enri entre lágrimas.

Varios minutos se quedaron abrazadas entre disculpas y te quieros. Enri rompió el abrazo primero.

— Pensé que nunca te volvería a ver — Feliz que su mayor temor no se cumplio.

— Perdón por alejarme. Es que me aburría y vi una luz que volaba y danzaba, entonces la seguí — Aparta la mirada para ver hacia el hada. Ahora son tres hadas de diferentes colores de cabellos que las miran —. Enri, ellas me salvaron. Apareció una gran serpiente que quiso comerme y ellas la asustaron. Hasta me dieron comida y agua — Saca una manzana de su bolsa de hierbas.

— Oh, Nemu — Abraza una vez más a su hermana y se dirige a las hadas — Muchas gracias. Muchas gracias por salvar a mi hermana — Terminó inclinando la cabeza en agradecimiento.

— ******** — Las tres hadas hablan. Tres melodías diferentes son entonadas en perfecta armonía. La hada de cabello azul señala hacia la continuación de la cueva. A lo lejos se ven rayos del sol. Nemu capta el mensaje.

— Enri, Chup nos dice que debemos irnos —

Mira a Nemu que le está jalando la falda y luego a la salida, extrañada por algo — ¿Chup? — Dice mientras se deja arrastrar

— Si, Chup. Es la pequeña de cabello azul. Y la pelirroja se llama Kap — Dice sin duda.

Enri voltea a mirar a las hadas que las observan agitando las manos en despedida — ¿Cómo sabes sus nombres? —

Con esfuerzo, Nemu jala la falda más fuerte — Luego te cuento. Nos debemos ir. Ellas no quieren que estemos cuando ella llegue —

Enri separa la mano de su hermana de su falda y le agarra la mano. Siguen caminando hacia la salida. Voltea una vez más y las hadas siguen saludando en su lugar. Ya no parecen tan amigables —. ¿Llegue quien? —

— Ella — Le tira del brazo para que la vea y le apunta hacia la pared opuesta — Ella —

Enri ve un mural pintado. Una mujer vestida en dorado y un cabello aún más dorado y largo hasta la cintura con decenas de hadas revoloteando alrededor de ella y tres hadas colocándole una corona. El cuerpo de Enri se congeló con la implicación.

— Titania no le gusta los niños me dijeron Chup y Kap, AGH Me lastimas Enri — Nemu siente como su mano es aplastada por la de Enri.

— Vámonos ahora mismo — Sin perder tiempo, la carga en su espalda y sale corriendo.

— Más despacio, Enri. Me voy a caer — Sus palabras caen en oídos sordos —. Adiós Chup, Kap —

Al salir de la cueva e ingresar al bosque, Enri escucha — *********** Nemu ****** — No para de correr. Solo corre sin saber a donde está yendo. Alejarse de la cueva es lo más importante. Corre entre ramas que le cortan el cuerpo, corre entre lodo que le hacen resbalar y dañar su rodillas, pero tuvo que parar cuando un viento fuerte levantó miles de hojas que las cubrieron. Había tantas en todas partes que ya no veía el bosque, solo hojas girando alrededor de las dos. Las hermanas se abrazaron hasta que parara.

De repente, el viento paró de soplar y todas las hojas cayeron de golpe. A lo lejos veían la Aldea Carne. Voltearon extrañadas y atrás de ellas estaba el comienzo del Gran Bosque de Tob.

La primera en hablar fue Nemu — Hermana, luego de la cena, te contaré todo sobre mis nuevos amigos. Son divertidos y suuuuper fuertes. Más fuertes que Nfirea seguro — Dice emocionada como cualquier niño que quiere presumir a sus nuevos amigos —. Enri ¿por qué estás pálida?

— Nemu. Prometeme que solo le diras lo que viste hoy a mi —

— Pero hermana —

— Sin peros. Prometemelo — En su voz hay más súplica que una orden.

— Lo prometo —

Enri abraza fuertemente a Nemu.

Así fueron encontradas por los aldeanos de la Aldea Carne.

El primer contacto entre el Reino Dorado y el Nuevo Mundo terminó sin incidentes y dos vidas salvadas.

Lastima que el resto no se mantuvo igual.


Escribi esta historia en una tarde. Estoy probando otro modo de explicar los eventos, dialogos y lugares. Acepto cualquiera critica constructiva.

Tengo pensado escribir mas de esta historia. Espero que lo disfruten.