Cuddy encontró a House en la sala de estar de los médicos. Estaba tumbado en el sofá pero en vez de estar viendo un culebrón en la tele, observaba la pantalla del Mac que tenía colocado encima de su barriga.

-Llevo media hora buscándote.

-La próxima vez empieza por aquí. No es tan complicado.

-La familia de Eric amenaza con denunciar al hospital si no le quitas inmediatamente esa placa de la cabeza.

-Si se la quito, el crío se queda tonto. Nos van a demandar de todas maneras.

-Si no se la quitas, puede quedarse tetrapléjico.

-Tú lo has dicho...puede. Es sólo una posibilidad.

-Haz lo que piden los padres.

-Qué interesante-dijo el hombre centrando de nuevo la vista en la pantalla del portátil.

-¿El qué?

Cuddy lo observó durante un instante.

-¿Ése es mi ordenador?

-Te lo he robado mientras estabas en la reunión de la Junta.

La mujer se abalanzó sobre él pero House tuvo tiempo de levantarse y cerrar el ordenador de golpe. Antes de que su jefa tuviese tiempo de empezar a proferir insultos, lo dejó sobre la mesa y salió de la sala.

House se apresuró a refugiarse en su despacho. Sabía que Cuddy tardaría un rato en ir en busca de él. En esos momentos estaba demasiado avergonzada. Eso le daría tiempo para pensar lo que hacer con el pequeño Eric.

Cuddy no apareció hasta bien entrada la noche. Habían sometido al niño a la cirugía que requerían los padres y eso le había provocado un paro cerebral de varios minutos. A esas horas todavía estaban evaluando cuales serían los daños con los que tendría que convivir el resto de su vida. House había decidido que no merecía la pena burlarse de los padres y había vuelto a su oficina para coger su mochila y dar el día por terminado.

-Debería despedirte por lo que has hecho-dijo Cuddy entrando en su despacho.

-He hecho exactamente lo que querías, que era exactamente lo que querían sus padres.

-Me refiero a robar mi ordenador.

-¡Vamos! ¿Un pobre niño encantador se ha quedado gilipollas y tú te pones a lloriquear porque me he leído tu diario?

-¿Has leído mi diario?

-También he cotilleado algunas fotos. Pero pocas. No tenía mucho tiempo. En bikini se te ve el culo más gordo.

-¡House! Mi ordenador está protegido por una contraseña y mi diario por otra diferente. ¿Quién lo ha hackeado?

-¿Hackeado? No me hagas reír. Eres demasiado predecible.

-¿Insinúas que me conoces tan bien como para adivinar todas mis contraseñas?

-Insinúo que no eres muy espabilada. De todas maneras no te preocupes. Sólo me he leído las páginas que le dedicas a tu drama de querer ser madre.

Cuddy permaneció de pie, mirándolo fijamente. House conocía muy bien esa mirada.

-Mereces que te eche.

-Lo merezco pero no lo vas a hacer así que es una discusión perdida.

-No tienes derecho a hacerme esto.

-Ni tú.

-¡Yo a ti no te he hecho nada!

-Claro que sí. Me has ofendido.

-¿Qué? ¿Me robas el portátil, te lees mis anotaciones privadas y dices que yo te he ofendido?

-Por supuesto. Ni siquiera me has considerado en tu lista de posibles candidatos.

Cuddy no supo que contestar pero era una reacción que él ya se esperaba.

-El otro día me mentiste. No te estás planteando intentarlo con donantes anónimos otra vez. Tienes claro que quieres probar con alguien a quien conozcas y en quien confíes. Consejo que, por otra parte, te di yo en cuanto te embarcaste en esta aventura sin sentido.

-Tenías razón ¿es eso lo que quieres escuchar? Por lo menos quiero saber la cara que tiene el que va a ser el padre de mi hijo.

-Y mi cara no te gusta.

-House, déjame en paz.

-Estoy hablando en serio. Has considerado a Hendricks de cardiología, a Osment de análisis clínicos, a Roberts de enfermería, a Wilson de oncología, a Brooks de rehabilitación, a Peterson de contabilidad. Incluso al tipo ese raro de la cafetería.

-Moore.

-Le huele el aliento.

-No lo he notado.

-Hendricks es miope, Osment gay, a Roberts le va el sadomaso, Wilson se convertiría en una pesadilla en el momento que te quedases embarazada, Brooks tiene soriasis, Peterson es gilipollas y Moore un perdedor.

-Tú eres un antisocial, estúpido, engreído, ególatra, antipático, grano en el culo, pesadilla, insoportable, calamidad, egoísta, inhumano, sucio, drogadicto, sociópata y enfermo sexual. Ah y te estás quedando calvo.

-Y aún así sabes que genéticamente le doy mil vueltas a todos esos chimpancés de tu lista. Sin embargo, ni si quiera te planteas mi opción.

-Por su puesto que no me la planteo.

-Ya pero confías en mí más de lo que confías en ninguno de ellos. Soy el único que sabe en qué estás metida.

-Lo sabes porque te dedicas a espiarme, no porque yo haya decidido contártelo.

-Aún así soy yo el que se encarga de pincharte el culo todas las semanas para ver si tu atrofiado cuerpo se decide a dejar pasar de una puñetera vez el espermatozoide del gorila de turno que hayas escogido.

-¿Tanto deseas ser el padre de mis hijos?

-No lo deseo para nada. Me jode que no hayas pensado en mí.

-Pues vas a seguir jodido porque sigues sin estar en mi lista.

-Pues tú te lo pierdes. No hay otro más alto, más guapo, más divertido y más inteligente que yo.

-Me estás poniendo cachonda House. ¿Dónde puedo comprar un cretino como tú?

-Sabes que conmigo le estarías dando a tu hijo la mejor herencia genética. Tus defectos quedarían equilibrados con mis virtudes. El niño tendría muchas más posibilidades de ser normal.

-Que suerte tienes de ser el médico que más beneficios le produce a este hospital.

-¿Lo ves? Son puntos a mi favor.

-Ni lo sueñes, House.

-Estás perdiendo la oportunidad de tu vida.

-No pienso tener un hijo contigo.

-¿Crees que yo quiero tenerlo contigo?

-Te falta pedírmelo de rodillas.

-De eso nada. Simplemente no soporto ver que alguien hace algo mal cuando sé que yo lo puedo hacer perfectamente.

-La próxima vez que robes alguna de mis pertenencias, no sólo te echaré sino que llamaré a la policía y me encargaré de dejar una buena mancha en tu expediente.

-¡Qué sabia es la naturaleza!

-Vete a la mierda, House.

-Trabajando para ti ya estoy en ella.