Todos los miércoles desde hacía varios años, House y Wilson iban a jugar a los bolos. Durante un breve periodo de tiempo incluso habían conseguido tener un equipo con otros cuantos asiduos a la bolera pero House se había encargado de espantarlos uno a uno y ahora volvían a estar los dos solos.
-¿Hasta cuándo va a durar esta situación con Cuddy?-preguntó Wilson lanzando su bola.
-¿Quién es Cuddy?
-Lleváis muchos meses actuando como si vivieseis en planetas diferentes. Os estáis pasando de la raya.
-¿Por qué no la sermoneas a ella?
-Porque se niega a escucharme.
-¿Y crees que yo te voy a escuchar?
-House, te guste o no te guste, sigue siendo tu jefa. No puedes seguir dándote la vuelta cuando te la cruzas por los pasillos ni mandándole a tus patos al despacho cada vez que necesitas algo de ella.
-Claro que puedo. De hecho lo hago.
-¿Por qué estáis así?
-Pregúntaselo a ella. Fue la que me prohibió que me dirigiese a ella o la mirase.
-No puedo creer que Cuddy sea tan infantil.
-Me dijo que soy una influencia negativa en su vida y que no quiere saber nada de mí.
-Pues te está afectando.
-¡Venga ya!
-Has adelgazado varios kilos y bebes más.
-Así que era aquí donde querías llegar.
-Sí.
-He adelgazado porque trabajo más. Como no puedo perder el tiempo espiando a Cuddy y metiéndome en sus asuntos, me dedico a cumplir con mi obligación. Más trabajo, más desgaste, menos kilos.
-¿Y las borracheras?
-Lo mismo. Ya no necesito estar sobrio para planear mi próximo movimiento contra ella.
-La echas de menos.
-Qué poco me conoces.
-Te conozco como si fuese tu sombra. Y hablando de espionaje. ¿Quién es el bufón ése que me persigue a todos lados? ¿Tiene algo que ver contigo?
-¿Lucas? Es mi detective privado. Como me aburro porque no pierdo el tiempo obsesionándome con los secretos de Cuddy, lo he contratado para que os espíe y me dé información confidencial vuestra y así tener material para chantajearos.
-¿Para que nos espíe? ¿A mí y a quién más?
-A todos mis lacayos, pasados y presentes. ¿Sabes que Cameron le tiene unos celos enfermizos a Trece? Lucas la escuchó chismorreando con una enfermera. La futura señora Chase piensa que contraté a Trece porque me la quiero llevar al catre, ya que considera que sus cualidades médicas dejan mucho que desear.
-Cameron aún te ama.
-Ya bueno, ésa es otra. Chase lo sabe y está yendo a un psicólogo para que le ayude a sobrellevar la situación. En el fondo lo compadezco, si mi novia estuviese colada por un ser humano tan perfecto y...
-Quiero que Lucas deje de perseguirme.
-Tranquilo. Ya he descubierto bastantes detalles bochornosos de tu vida.
-Y si dices que no quieres saber nada de Cuddy, al menos ten la decencia de no contradecirte enviándole un detective privado en su propio hospital.
-A Cuddy no la está espiando.
-Claro que lo está haciendo.
-De eso nada. Le dije claramente desde el principio que se centrase en ti, Cameron, Foreman, Taub, Chase y Trece. Le prohibí que se acercase a ella.
-Pues tu prohibición se la está pasando por el forro porque ya los he visto almorzar juntos en la cafetería un par de veces.
-¿Qué dices?
-¿Te sorprende?
-Pues claro que me sorprende. Ese maldito vago se dedica a pasar el rato con la única persona del hospital a la que le he prohibido que se acerque en vez de hacer su trabajo. Hoy mismo lo despido.
-Habrá sido en su tiempo libre.
-No tiene tiempo libre. Trabaja para mí las veinticuatro horas. Le pago bien.
-En ese caso, querrá ligarse a Cuddy.
-Pues claro que quiere ligársela. Fue lo primero que me comentó en cuanto se dio una vuelta por el hospital.
-¿Te comentó el qué?
-Me dijo que la directora estaba muy buena. Además de tonto es ciego.
-¿Insinúas que Cuddy no es guapa?
-Es un horror.
-Vamos, House. Que te lleves mal con ella es una cosa pero que digas que es fea es otra.
-No es de caballeros mencionar los defectos físicos de una dama.
-Te he visto piropear a mujeres mucho menos atractivas que Cuddy. ¿Qué te pasa con ella?
-No me pasa nada. Eres tú el que no para de sacar el tema.
-Si te gusta, díselo.
-¿Y si no me gusta, también se lo digo?
-Te gusta.
-No.
-La echas muchísimo de menos. La necesitas en tu vida.
-Profesionalmente, sí.
-¿Ves? Ya has admitido algo.
-Que necesite reírme de sus pésimas cualidades administrativas para sentirme mejor conmigo mismo no significa nada.
-¿Qué hiciste para que esté tan enfadada?
-Ser yo mismo.
-¿Qué quieres decir?
-Fui insensible en un momento delicado. Pero es lo que hay.
-¿Te buscó como apoyo moral?
-Por sorprendente que parezca, sí. Creo que sí.
-Así que le negaste algo en un momento que lo necesitaba.
-Buscó a la persona equivocada.
-¿Por qué no intentas darle ahora algo que necesite? Sería una buena forma de volver a ganártela.
-¿Y quién dice que quiero ganármela?
-Te va mal sin su presencia y lo sabes.
-Ya bueno. Aún sobrevivo, ¿sabes?
-Piensa en algo que ella realmente desee o haya deseado y dáselo. La sorprenderás, la harás feliz y querrá ser tu jefa de nuevo.
-Ya veremos. Por cierto, acabas de perder la partida.
