El día que Beck se fue a París, Benny vino por la noche a casa de Piper y le preguntó:

-¿Puede salir Mary un momento?

-Claro, ¡Mary! Benny está aquí.

-Hola Benny, ¿qué pasa?

-¿Podemos salir un momento afuera y damos un paseo?

-Sí, ¡Piper! Salgo con Benny, enseguida volvemos.

Al salir de casa, Benny dijo:

-Mary, ya han pasado casi tres meses desde que llegaste aquí.

-Sí, y parece que vivo aquí desde siempre.

-Cierto, mis amigos te han cogido mucho cariño.

-Y tú ¿no?

-Sí y no.

-Explícate.

-Mary creo que me he enamorado de ti, sé que sabes cómo soy, me han gustado muchas chicas, pero… contigo es diferente. Me gustas de verdad, las otras solo eran como una forma de divertirme, no sé si me explico.

-Sí, me estás diciendo que con las otras parecías un Casanova y que conmigo has asentado la cabeza.

-Más o menos. También quisiera preguntarte si… ¿quieres ser mi novia?

-Benny, me encantaría, pero…

-¿Qué?

-Tengo miedo.

-¿De qué me vaya con otra?-dijo bromeando.

-No-dije sonriéndole- De hacerte daño.

-No me importa que seas un vampiro, siempre te esperaré, pero… ¿podemos intentarlo?

-¡Sí!- exclamé y me lancé a sus brazos.

Aquella noche fue la mejor de mi vida, Benny y yo nos hicimos novios.

Lo que no sabíamos ninguno de los dos eran los problemas que se nos avecinaban en el futuro.