House se había acostumbrado a que Cuddy lo llevase al hospital todas las mañanas en su coche. Aunque eso suponía tener que ser puntual, no le importaba puesto que le permitía dejar descansar la pierna por la mañana, que era cuando más solía dolerle.
Cuddy había aprendido a identificar sus señales de dolor y eso le desconcertaba. La mujer había llegado a conocerlo tan bien, que se negaba a acostarse con él, poniendo cualquier excusa absurda, cuando intuía que su pierna le estaba causando más problemas de los habituales. El hecho de que Cuddy fuese sutil y no hablase del tema, le hacía sentir algo menos incómodo. Pero él sabía que ella lo sabía y eso era suficiente para que quisiese encerrarse en su cuarto y no salir durante horas.
-¿Qué vas a hacer en Acción de Gracias?-preguntó Cuddy cuando subieron al coche.
-Ver una peli de lesbianas en tu tele.
-Mi madre y mi hermana van a venir casa. Y el novio de mi madre, el marido de mi hermana y sus tres hijos.
-Compraré una soga para ahorcarme.
-Si no tienes planes, puedes cenar con nosotros.
-No tengo planes pero los voy a tener ahora mismo.
House cogió su móvil y llamó a Wilson. En menos de tres minutos había planificado una noche de parranda con su amigo.
-Era una invitación cordial-dijo Cuddy sin perder de vista la carretera.
-Yo también he invitado a Wilson cordialmente a celebrarlo conmigo a nuestra manera.
-Como quieras.
-No me apetece cenar con tu familia. Además, ¿cómo pensabas presentarme?
-Ya te conocen. Les diría que te he invitado y punto. No tengo que dar más explicaciones.
-¿Y cuándo tu madre entrase a fisgonear en el cuarto del fondo y viese todas mis cosas?
-Lo hubiésemos cerrado con llave.
-Más motivos para levantar sus sospechas.
-Da igual, House. Déjalo.
No era la primera vez que House rechazaba una invitación suya. Desde que vivía en su casa, había hecho todo lo posible por ser amable con él e intentar acortar las distancias pero cada vez que ella avanzaba un paso, House retrocedía otro. No quería salir a cenar con ella, ni acompañarla al supermercado, ni si quiera se sentaba a su lado por las noches para ver algún programa en la tele.
Cenaban juntos cada noche en el comedor y después él se encerraba en su cuarto o se iba a dar una vuelta. Si se acostaba con ella, no se quedaba a dormir en su cama.
Por la mañana ella lo despertaba golpeando su puerta y se sentaban juntos a desayunar. Después lo llevaba al trabajo pero eso era todo.
Su relación laboral se había vuelto a normalizar desde que dormían juntos, por extraño que pareciese. Él seguía siendo el mismo impertinente de siempre pero seguía salvando vidas y eso era todo lo que a ella le importaba.
Durante la cena de Acción de Gracias se dio cuenta de que lo echaba de menos. Pese a que toda su familia estaba allí, no podía dejar de pensar que faltaba alguien en la mesa. Cuando todos se marcharon, ella ya estaba borracha y decidió que se sentaría en el sofá a esperar que volviese.
Él llegó tarde. Cuando escuchó la puerta, Cuddy se incorporó rápidamente para que él pensase que había estado despierta todo ese tiempo.
-¿Qué tal con Wilson?
-¿Todavía estás levantada?
-Se han ido hace cinco minutos-mintió.
-¿Estás pedo?
-No. Bueno, un poco. Tú tampoco estás hecho una rosa.
-Me voy a dormir. Buenas noches.
Cuddy lo siguió hasta su habitación y lo detuvo antes de llegar a la puerta.
-Espera-dijo interponiéndose entre él y la pared.-¿No vas a pasar a mi cuarto?
-Vale-respondió él inmediatamente.-Me había hecho a la idea de que estarías sobando.
Ella se acercó más, casi rozándole con su cuerpo.
-Esta noche podemos hacerlo de otra manera-dijo poniendo una mano sobre el pecho del hombre.-Podemos intentar...
Él le sujetó la mano y ella supo que no la dejaría seguir adelante, como ya había hecho en otras ocasiones en las que ella había intentado, disimuladamente, obtener alguna respuesta íntima de él.
-¿Recuerdas tus reglas?
-Sí.
-Pues cúmplelas.
-¿No podemos saltárnoslas ni una sola noche?
-No. Para mí esto está funcionando a la perfección. No lo eches a perder, por favor.
-¿Ni si quiera sientes curiosidad por saber...?
-Si siento curiosidad, llamo a una puta. Si quiero que sea cariñosa, lo será. Si prefiero que se comporte como una perra en celo, lo hará. Si necesito que me escuche, tres cuartas de lo mismo. Esto es diferente.
-Podemos hacer que sea más íntimo, que sea más excitante. Más...personal.
-No.
-House, sé que yo fui la que puso esas normas tan estrictas pero...
-Pero ¿qué?
-Estamos viviendo juntos. Aunque no lo creas...me estoy acostumbrando a ti.
-Saldré por esa puerta el mismo día que me comuniques que estás embarazada.
-Lo sé. No te estoy pidiendo que tengamos una relación. Sólo quiero hacer esto más agradable para ambos. Mientras dure.
-Vete a dormir. Estás borracha.
-Dime por qué no quieres. No te supone ningún sacrificio. No tienes que renunciar a nada. ¿Por qué te niegas? Tú mismo me estás diciendo que a veces buscas prostitutas para que te den cariño. ¿Qué más te da que sea yo? Aunque después te vayas a dormir a tu cama. ¿Por qué te sirve cualquier otra pero no te sirvo yo?
Él la miró y ella intentó ver una respuesta en sus ojos azules pero no la vio.
-Vete a dormir.
