House y Wilson llevaban toda la tarde encerrados en el sótano de Cuddy cuando Wilson decidió que había llegado el momento de salir a tomar algo de aire fresco.

Al abrir la puerta de la calle, se encontraron de frente con Cuddy y Lucas, que llegaban con unos cuantos DVDs en la mano.

Sin mediar palabra, House agarró a Wilson y lo obligó a meterse de nuevo en el sótano.

-No pienso pasarme aquí todo el domingo, House.

-¿Crees que voy dejar a esa bruja aquí sola con Lucas?

-Es que ni siquiera entiendo por qué narices sigues aquí cuando te ha dicho claramente que no quiere saber nada de ti.

-Tengo derecho.

-De eso nada.

-No voy a permitir que se líe con Lucas en mi propia casa.

-Su propia casa.

-La semana pasada intentó meterlo a escondidas bien entrada la noche pero yo fui más listo que ella.

-¿Qué hiciste?

-Lo eché.

-¿Él no hizo nada?

-Le dijo que yo no merecía la pena, que ya se verían otro día con tranquilidad.

-Y tiene razón. House, no vas a poder impedir que se vean si es lo que los dos quieren.

-A chingar que se vayan a otro sitio.

-Ya pero es que Cuddy ya no es una niña con coletas para andar montándoselo en los asientos traseros de los coches.

-Es pequeña y es flexible. Puede hacerlo donde le dé la gana. Pero aquí no.

-Acepta que se ha acabado. Tuviste una oportunidad de oro con ella y la echaste a perder. Ahora es el turno de Lucas.

-Lo está utilizando para machacarme. Quiere presionarme psicológicamente para que me vaya pero no lo voy a hacer. Y Lucas es un perdedor que se conforma con lo que no queremos los demás.

-Ya pero es que estoy seguro de que tú sí que querías esto.

-No me calientes la cabeza.

-House, haz el favor de decidir ya lo que quieres con esta mujer. La odias pero no puedes vivir sin ella. Dices despreciarla pero has estado dispuesto a ser el padre de su hijo. La tratas mal pero no soportas verla con otro.

-Es como la relación de Sam y Amy en "Luces de penumbra en la clínica de los corazones"

-¿Todavía la siguen echando?

-Temporada cuarenta y cinco. Cuddy y yo somos como Sam y Amy. Sadomasoquismo del bueno.

-Voy a poner la tele. Cualquier cosa antes que pasarme la tarde escuchando tus lamentos.

-¡No lo hagas!

-¿Por qué?

-Tenemos que escuchar atentamente lo que hacen.

-En eso estaba yo pensando.

-Shhhhh. ¡No hables!

Cuddy y Lucas se habían sentado en el sofá y habían puesto una película. Se habían visto pocas veces pero ella volvía a sentirse cómoda a su lado. Lucas la había respetado en todo momento y nunca había intentado ir más allá de lo que ella le había permitido.

Cuddy se preguntaba si una amistad así era exactamente lo que necesitaba ahora. Y la respuesta era sí. Tener a su lado a un hombre que parecía apreciarla incondicionalmente sin presionarla era justo lo que le hacía falta después de haber estado conviviendo todo ese tiempo con el insufrible de House.

Lucas era atractivo a su manera y aunque a veces resultaba tan infantil como House, normalmente resultaba ser mucho más maduro que éste y para Cuddy eso ya era un enorme paso adelante. Además, Lucas era cariñoso y la entretenía. Y lo mejor de todo es que era ella la que tenía la sartén cogida por el mango. Si quería dar un paso adelante, él lo aceptaría encantado. Si no, la respetaría.

-¿De verdad vamos a ver esta peli tan mala?-preguntó Lucas mirándola de reojo con picardía.

-Estoy nostálgica. Vi esta peli en mi primer año de carrera y, aunque me pareció horrorosa, provocó que saliese del cine con una sensación de tener alas en los pies. No sé por qué.

-La voy a ver pero sólo porque me has dejado escoger una de espías para después.

-¿En serio te sientes cómodo con House atrincherado ahí abajo?

-House y Wilson. Bueno, no mucho la verdad. Creo que en cuanto oiga que hemos dejado de hablar, subirá hecho una furia.

-¿Quieres que nos riamos de él un rato?-dijo Cuddy inclinándose y hablándole directamente en el oído.

-Claro-contestó Lucas susurrando.

-A la de tres, echamos a correr y nos encerramos en mi cuarto.

-¡Venga!

-Una, dos y...

Antes de que Cuddy pudiese terminar, Lucas la estaba arrastrando de la mano hacia su habitación.

Tras pegar un portazo relativamente fuerte, se sentaron en la cama y Lucas puso el cronómetro de su móvil en marcha para comprobar cuanto tardaría House en subir a hacerles la vida imposible.

-¡Abre la puerta!-dijo House golpeando la madera con su bastón a los 57 segundos.

Cuddy y Lucas permanecieron en silencio, tapándose la boca para no reír.

-¿Son jadeos lo que escucho?-preguntó el médico sin ser capaz de identificar los solapados sonidos que venían del otro lado de la puerta.

-House, ¿por qué no nos vamos a hacer alguna estupidez fuera de esta casa?-preguntó Wilson con voz derrotada al llegar a su lado.

-¡Cuddy, déjame entrar!-insistió House ignorando por completo la presencia de su mejor y único amigo.

Lucas observaba como las lágrimas corrían por las mejillas de Cuddy y como su abdomen se contraía bajo su fino vestido mientras intentaba evitar reirse a carcajadas. Él también se lo estaba pasando genial enfureciendo a House pero la visión de la mujer sentada sobre la cama con las piernas cruzadas en frente de él le estaba afectando aún más.

Cuddy le gustaba de verdad. Tenía claro que no era un capricho pasajero como habían sido otras chicas. Ésta era una mujer de los pies a la cabeza y eso le fascinaba demasiado.

-Esta puerta parece cara-insistió House.-Como todo lo que tienes en esta casa. ¿Quieres que me líe a bastonazos?

Ante esto, ella reaccionó. La mujer se levantó de golpe de la cama y fue hasta la puerta.

-¡Como toques algo te despellejo vivo!

Tras esto, escuchó el sonido de su jarrón favorito estrellándose contra el suelo y a Wilson chillar como una niña.

Cuddy salió de la habitación y recorrió los tres metros de pasillo que la separaban de House, quien se encontraba al lado de los restos del jarrón, con el bastón aún en alto como si de un trofeo se tratase.

-¡Ni si quiera te ha desnudado!-dijo al verla avanzar hacia él completamente vestida.

En ese momento salió Lucas de la habitación, fingiendo subirse la bragueta.

-No,-dijo el detective-el que estaba desnudo era yo.

House volvió a centrar su vista en Cuddy y ella, por un momento, creyó leer algo raro en su mirada. Puede que fuese decepción, rabia o quizá sus ojos reflejasen simplemente un sentimiento de traición.

-House, ya no tienes nada que hacer en esta casa-dijo ella.

-Ya veo-dijo el hombre mirando de nuevo a Lucas.

-Lucas y yo no estábamos haciendo nada...

-Pero si me has dicho...-interrumpió Lucas.

-¡Lucas! Sólo estábamos bromeando un rato. Sólo somos amigos.

-Pues por culpa de tus bromitas te has quedado sin jarrón-refunfuñó House.

-Espero que seas capaz de aceptar que quiero seguir con mi vida como si entre nosotros nunca hubiese ocurrido nada. Y que tengo derecho a tener todos los amigos y todos los amantes que me dé la gana.

-¿Prefieres tener una amistad con el monigote antes que conmigo?

-House, no me hagas reír. Tú nunca has sido un amigo para mí.

-Sí que lo he sido. Te he dado los mejores consejos de tu vida.

-Eso es muy, muy discutible. Y de todas maneras da igual. No quiero ser tu amiga, no quiero ser nada tuyo excepto tu jefa. Sólo quiero que me dejes tranquila.

-Muy bien. Voy a dejarte "tranquila". Allá tú si quieres hacer el ridículo con Lucas. No me voy a interponer. Pero no me pienso ir de esta casa.

-No digas idioteces, House. Sabes que no pintas nada aquí. No te lo digo porque quiera o no quiera estar con otros hombres. Te lo digo porque estás sobrando y no eres bienvenido.

-Te lo repito de nuevo: no me voy. Ponte como quieras pero ese sótano es mío. Incluso pienso hacer una puerta que dé a la calle para no tener que cruzarme contigo. Es más, mañana sacaré todos los trastos que tienes ahí porque me estorban y cuando...

-No puedes hacer eso-intervino Wilson.-Si ella no te da permiso...

-Me paso el permiso por el forro. Pienso quedarme aquí. Insonorizaré mi sótano para no tener que escucharla con otros pero no pienso darle el gusto de marcharme.

-Mira, haz lo que quieras-dijo Cuddy.- De todas maneras siempre vas a encontrar la manera de joderlo todo. Así por lo menos puedo tener controlados tus movimientos.

-No, tú tranquila, que no pienso molestarte más. Gregory House se ha terminado para ti.

Cuddy pensó que no merecía la pena continuar la discusión. Sabía que, por mucho que House lo asegurase, no se libraría de él en la vida. Ahora la cuestión era decidir lo que iba a hacer con Lucas.