17
Cuddy necesitaba saber en qué había transformado House su sótano y Lucas le había prometido que lo averiguaría para ella. Una mañana, después de asegurarse de que House ya había llegado al hospital, llamó a Lucas y le dio las llaves de su casa. Él le prometió que estaría de vuelta antes del almuerzo.
Estaba pasando por caja en la cafetería para pagar su comida cuando una mano extendió el dinero por delante de ella. Era Lucas, que tenía ya una bandeja preparada para sentarse a acompañarla.
-Gracias por la invitación-sonrió ella. House nunca la había invitado a almorzar. Todo lo contrario. Si podía gorronearle algo de la bandeja o incluso conseguir que pagase lo suyo, se sentía el hombre más feliz del mundo.
Cuando se sentaron a la mesa, Lucas le entregó un sobre del que ella extrajo varias fotos. Tras echarles un vistazo, se le revolvió el estómago. No podía creer que House hubiese hecho eso con una parte de su casa. Su preciosa casa.
-¿Qué te parece?-preguntó Lucas con la boca llena.
-Prefiero no hablar porque si hablo me voy a encender y voy a ir a su oficina a matarlo.
-En las fotos no se aprecia bien todo lo que ha hecho.
-Lo suficiente.
-Ha levantado varios muros. Se ha hecho un dormitorio, un salón con cocina...bueno con microondas y un fregadero...
-A eso le llama él cocina.
-Ha reformado el pequeño cuarto de baño que había en el sótano y ha puesto un jacuzzi feísimo en mitad del salón.
-Veo el jacuzzi, Lucas. Y todas mis paredes empapeladas con fotos de mujeres desnudas, motos y monstruos de videojuegos.
-También tiene una pantalla gigante de cine y un piano.
-¿Su piano de cola? ¿Cómo ha podido meterlo?
-No, es uno de pared.
-Parece el dormitorio de un adolescente desquiciado.
-House es un adolescente desquiciado.
-No lo es. Puede que sea inmaduro pero éste no es el verdadero House. Tú has estado en su apartamento y has visto como lo tiene decorado. Es un estilo sobrio y funcional. Mi sótano parece una feria de gitanos.
-¿Por qué crees que lo hace?
-Quiere provocarme.
-¿Para qué?
-Ojalá lo supiese. Supongo que no soporta que me lleve bien contigo. Yo creo que no quiere que sea feliz, ni con él ni con nadie.
-Eso es ser egoísta.
-Lo sé. Ni si quiera entiendo por qué llegué a plantearme tener algo con él.
-Ya que sale el tema...¿por qué no te planteas tener algo conmigo?
-Lo he pensado y no lo tengo claro, Lucas. Me da miedo decirte que sí y después volver atrás como hice la otra vez. Tú te mereces algo mejor.
-¿Mejor que tú? Nunca voy a encontrar a nadie mejor que tú.
Cuddy lo miró, mordiéndose el labio inferior. Lucas era realmente tierno y la apreciaba de verdad. Si House la hubiese valorado la mitad de lo que lo hacía este chico, podrían haber sido muy felices juntos.
House y Wilson jugaban a las cartas en el sofá verde pistacho del horrible sótano de Cuddy.
-Me resulta extraño que Cuddy no haya ido a denunciarte.
-Sabe que no puede.
-Por supuesto que puede. Creo que en el fondo no quiere.
-Está colada por mí. No quiere que me vaya.
-Por desgracia, creo que esta vez tienes razón.
House dejó de jugar y levantó la vista para observar a su amigo.
-¿Tú crees?
-¡Ja! Sientes curiosidad. A ti también te gusta.
-Sólo quiero conocer tu opinión. Sé que me ama. Ha intentado decenas de trucos durante estos meses para que le hiciese caso.
-Ya bueno, pero como a ti ella no te interesa, no merece la pena seguir con el tema.
-Aunque nunca he tenido muy claro si soy yo el que le gusta...quiero decir yo como House, como yo mismo, con mis cero defectos y mis muchísimas virtudes...o le gusto porque soy un hombre y es eso precisamente lo que está buscando.
-¿Quieres decir que le vendría bien cualquiera?
-Eso pienso a veces. Creo que Cuddy está desesperada por tener una relación y que en un momento dado cualquier candidato puede ser bueno. Yo, Lucas...hasta tú.
-Así que se trata de eso. Te sientes inseguro. Quieres exclusividad.
-Chorradas. Querría exclusividad si para mí ella fuese exclusiva.
-Es exclusiva. Vives bajo su techo y llevas siglos sin llamar a tus putas.
-Vivo bajo su techo porque me conviene y no llamo a putas porque soy gay y me gustas tú.
-¿Lo ves? Te vas por las ramas.
-De todas maneras esta conversación no tiene sentido. Ella está con Lucas y yo pienso seguir en su sótano.
-Ella no está con Lucas. Son amigos.
-¿Cómo sabes que no se lo está tirando?
-Me lo ha contado Lucas. Y sabes que a los hombres nos gusta ponernos medallas. Si dice que no se está acostando con ella es porque no lo está haciendo.
-O porque ella le ha pedido que no lo haga.
-Me lo hubiese contado igual. En plan secreto que nadie más puede saber pero lo habría hecho.
-¿Desde cuándo eres amigo del papanatas?
-No somos amigos, pero nos hemos tomado algunas cervezas juntos.
-Bueno, sea lo que sea, se la acabará cepillando. Está claro que es la meta de Lucas y a Cuddy no creo que le falten ganas con el montón de meses de sexo malo que le he dado.
-Eres patético.
-Sí un poco sí. Pero ella también y no quiero seguir hablando de esto. ¿Te queda claro?
Lucas había llevado a Cuddy a cenar a un bonito restaurante en las afueras. A sus anteriores novias se conformaba con llevarlas a pizzerías y hamburgueserías baratas pero con Cuddy era diferente. Era algo que ni se le pasaba por la cabeza. No sabía si es que estaba embobado con ella o si realmente estaba siendo objetivo pero consideraba que Cuddy tenía mucha más clase que cualquiera de las mujeres con las que había salido antes.
Cuando la llevó de vuelta a casa, Lucas se percató de que iba un poco bebida y pensó que sería el momento perfecto para intentar pasar la noche con ella.
-Lo he pasado muy bien-dijo Cuddy besándole la mejilla antes de abrir la puerta de su casa.-Voy a intentar no hacer mucho ruido al entrar para que no se despierte House.
-¿No me invitas a tomar algo?
-Creo que ya hemos bebido bastante durante la cena.
-Vale.
El muchacho miró hacia abajo y Cuddy comprendió que no era una copa lo que estaba buscando. Esto la hizo sentir culpable. Sabía lo que Lucas sentía por ella y sabía que, en cierto modo, se estaba aprovechando de las circunstancias para no sentirse sola y para no pensar demasiado en House.
Estaba etiquetando de amigo a un hombre que estaba enamorado de ella y le estaba haciendo daño. No era su estilo. Tenía que decidir si quería aceptarlo en su vida como algo más que un entretenimiento o dejar que se marchase.
Estaba pensando en todo esto cuando Lucas la besó. Al principio sintió terror y se apartó, mirando en todas direcciones.
-¿Crees que House está escondido detrás de esos arbustos o debajo de mi coche?-preguntó Lucas frunciendo el ceño.-Vamos Lisa, no es tu padre ni tu marido. No puede controlar tu vida de esta manera.
Tras esto la tomó de la cintura y volvió a besarla. Esta vez ella consiguió relajarse un poco más aunque su cabeza no dejaba de dar vueltas y no era capaz de dejarse llevar completamente. Cuando se quiso dar cuenta, comprendió que ella estaba besándolo a él con la misma intensidad pero sus pensamientos no paraban de volver a House una y otra vez. No quería que los viese besándose en la puerta de su casa.
A Lucas en cambio parecía no importarle que el médico les sorprendiese y sus manos en seguida pasaron de descansar tímidamente en la cintura de Cuddy a agarrar posesivamente su trasero. Ella no pudo evitar que se le escapase un gemido medio de sorpresa medio de excitación. Realmente necesitaba que alguien la besase y la tocase de esa manera pero sabía que iba a ser incapaz de relajarse y de disfrutar como realmente deseaba.
-¡Lucas, espera un momento!-dijo separándose bruscamente del chico. Al darse cuenta de la decepción que reflejaba el rostro de éste, se acercó de nuevo a él y le besó suavemente en los labios.
-Me voy a casa-dijo él apartándose un poco.
-A mí me apetece esto tanto como a ti pero si nos quedamos aquí no voy a ser capaz de...
-Vamos a mi apartamento.
-No. Dentro de unos días tengo que ir a una conferencia en Richmond y me quedaré allí a pasar la noche. Ven conmigo.
Sin darle tiempo a contestar, le besó en la cara y entró en su casa, cerrando la puerta tras de sí y esperando que House no se hubiese enterado de nada de lo que acababa de pasar.
