Llegaron las vacaciones de Navidad y volvimos a Whitechapel.

Allí…

-¡Mary, qué contenta estoy de verte!-exclamó Sarah.

-¡Hola, cómo te he añorado!

-¡Mary, Benny, cuánto tiempo!-chillaron Rory y Erica.

-¡Hermanita! ¿Qué tal todo?-dijo Piper.

El día de Nochebuena…

-Mary, ¿comerás aquí o comerás fuera?

-Comeré aquí, pero cenaré en casa de Benny.

-De acuerdo, después de cenar venís los dos aquí y estamos todos juntos.

-Ok.

Esa noche…

-Bueno, he preparado la cena, espero que te guste.

-Vaya Benny, no conocía esta faceta tuya, cada día me sorprendes más.

-Después de cenar te doy el regalo que te he comprado.

-Vale, yo también te he comprado algo.

Al terminar la cena…

-Vamos al salón que tengo tu regalo allí.

Fuimos al salón y…

-Aquí tienes tu regalo, espero que te guste.

Lo abrí y…

-Benny son preciosos, me encantan.

-Sabía que te gustaban esos pendientes, te vi mirándolos en el escaparate de la joyería cuando fuimos a dar un paseo hace dos noches.

-Pero… eran muy caros, ¿qué has hecho?

-Vendí mi guitarra acústica.

-No tenías por qué haberlo hecho. Gracias.-sonreí-Toma tu regalo.

Lo abrió y…

-Una guitarra eléctrica, dios mío, te ha tenido que costar un pastón.

-Solo dos pulseras de oro y un collar de perlas.

-Me encanta, de verdad. Gracias cielo.

-No tienes por qué dármelas, lo he hecho por ti.

-Por cierto, ¿te has fijado de que hay muérdago encima de nosotros?

-Sí.

-Ya sabes lo que se hace…

No hicieron falta más explicaciones, nos dimos un beso apasionado.

-Feliz Navidad, Mary.

-Feliz Navidad, Benny.