Teenage Mutant Ninja Turtles no me pertenece, y esto solo es un pobre intento de Fic (¬¬)

Agradecimientos: ¡Esto es impresionante! Debo admitir que es la primera vez que me pasa algo así, recibir comentarios tan pronto me sorprendió demasiado. Me apure a terminar esta entrega solo por eso.

MUCHISIMAS GRACIAS POR TODOS LOS COMENTARIOS. Los voy a contestar sin falta a cada uno.

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Acto 2

...

Camino a la escuela, Donatello estaba disfrutando demasiado estar bajo el sol de la mañana. No podía evitarlo, se sentía muy bien sentir esos cálidos rayos calentando su cara, tanto que se sonreía y parecía estar mucho más animado que de costumbre. Por alguna extraña razón, su actitud hizo que sus hermanos lo miraran con extrañeza.

-Jamás pensé que fuera posible, pero estás actuando mucho mas raro de lo habitual- Raph comenta molesto al notar que su hermano se estaba pasando de raro, pero Leo le da un codazo para que lo deje en paz.

-¿Estás muy nervioso por la entrevista?- Leonardo miró a Donatello, tratando de comprender si estaba sufriendo un ataque de ansiedad por los nervios.

-¿Por qué creen que estoy actuando raro?- Donnie no creía que estuviera actuando raro, solo estaba disfrutando del sol y nada más.

-Bueno hay muchas razones para pensar que estas medio raro, hermanito- Dice Mikey mientras rodea a sus hermanos, deslizándose por la acera de concreto sobre su patineta.

-Si, ya es raro que no estés fanfarroneando de que te vas a Yale, además desististe de la idea de terminar tu relación con April- Leonardo enumera las razones con poco tacto -Y ahora parece que estás disfrutando del sol, siendo que siempre te quejas de que te quemas con facilidad-

-Lo vuelvo a repetir, creo que has batido un nuevo record en rareza- Raph le dedica una sonrisa desagradable a su hermano menor, y este le gruñe levemente.

Donatello no entendía porque sus hermanos decían esas cosas de él, no recordaba ser tan repelente y mucho menos tan desinteresado. Tal vez estaban hablando de otra persona, porque él no era así. Siempre quiso que April fuera su novia, y nunca le restregaría a sus hermanos que era el más listo de la familia, al menos que quisiera ganar una discusión. Además, no entendía porque no disfrutaría de los rayos del sol, siendo que nunca salía de su hogar durante el día…

¿En verdad él nunca salía de su hogar durante el día? ¿Por qué? Al menos que él no fuera…

-¡Donnie!-

Volvió a la realidad, y se dio cuenta que ya habían llegado a la escuela y en la entrada estaba April esperándolos. Donatello levantó la mano, y se quedó mirando embobado con la joven. Lucía tan bonita como siempre, con pantalones negros ajustados y su playera amarilla.

Era difícil para Donnie entender lo que sentía. Se sintió un poco incómodo, porque una parte de él le insistía que no tenía la mínima oportunidad de tener una relación sentimental con alguien como ella, a pesar de que sabía que era su novia. Su corazón comenzó a latir con demasiada fuerza y su boca se resecó por los nervios. Se le había olvidado todo lo que había alrededor, y ni siquiera pudo reaccionar cuando ella se le acercó para saludarle.

-Hola April- La voz de Donatello sonó un poco apagada, y no ayudó a sus nervios que ella le diera un beso en la mejilla. Sus hermanos comenzaron a reírse por lo bajo por lo sonrojado que estaba, pero le terminó restando importancia.

-Hey April, deberías enseñarle a tu novio a no ser tan raro- Raph seguía molesto con la extraña actitud de Donnie.

-¿No es demasiado temprano para que estén peleando?- April tira del brazo de Donnie para alejarlo de sus hermanos –Además, Donnie tiene una entrevista importante ahora mismo-

-Buena suerte hermano- Saluda Leo con un ademán, mientras Raph empuja a Mikey de su patineta para que deje de jugar y entre a la escuela.

-Adiós Donnie, trata de que no hacer caras graciosas delante del evaluador- Exclama Mikey, mientras corre a saludar a sus compañeros de curso.

-Si, e intenta no arruinarlo con tu rareza- Raph sigue molestando a Donnie, pero Leo tira de su brazo para que lo deje en paz y camine hacia el interior del establecimiento. El chico se quedó con ganas de retrucarle con un colorido insulto, pero recordó que April estaba presente y se contuvo.

-Me alegra que hoy no me hayas evadido- April comenzó hablar con voz un poco apagada. Era raro que ella actuara de esa forma delante de él, se la veía un poco triste.

-¿Evadir?- Donatello cayó en cuenta de que ellos dos no estaban bien. De seguro él habría dicho o hecho algo para lastimarla. Era una lastima que no recordara que había sido, pero de seguro que no le gustaría averiguarlo –Lo siento, no fue mi intención, últimamente he estado un poco… descuidado-

-Lo sé, tal vez estás muy emocionado por ir a Yale y no ves la hora de marcharte…-

-Yo no quiero irme- La voz de Donnie salió un tanto desesperada de su boca, interrumpiendo a April, que se le quedó mirando sorprendida.

Después de unos segundos embarazosos en los cuales Donnie no se animaba a seguir hablando, ella le sonríe levemente, y acerca sus manos al cuello de su camisa para arreglar el nudo de su corbata.

-April, quiero que sepas que a mi no me interesa ir a Yale si eso significa que voy a estar lejos de ti-

Las mejillas de la joven se azoraron, casi tanto como las de Donnie cuando terminó de su declaración. Él no pudo agregar nada más, porque los labios de April se fundieron con los suyos, en un suave beso que no pudo distinguir muy bien a que sabía.

(…)

Su entrevista fue corta, y realmente a Donatello no le interesó mucho, a pesar que el hombre de Yale aseguraba que era un candidato idóneo y que tenía un brillante futuro por delante.

Estaba un poco difuso por lo irreal que le resultaba la situación, por lo incómodo que le hacía sentir ser observado como una especie de fenómeno y lo terrible que se sentía estar separado de April. Le hubiera gustado verla cuando la entrevista finalizó, pero sabía que eso no iba a ser posible, ambos tenían clases a esas horas.

Aún así, Donnie no pudo evitar la tentación de vagar por los pasillos vacíos de la escuela y saltarse el período. Le daba mucha curiosidad recorrer esa escuela que apenas conocia.

Era una lastima que justo en ese momento, la única pandilla que asolaba la vida de los estudiantes de la secundaria Roosevelt hubiera tomado la misma decisión que Donnie, y al verlo deambulando solo por los pasillos de la escuela, no tardaron en marcarlo con la mirada para comenzar a seguirlo.

Donatello tardó un poco en darse cuenta que le estaban siguiendo. Si lo hubiera hecho antes de tiempo habría podido correr para escapar de ellos, pero ahora no lo veía posible. Notó que el pasillo se terminaba y que ya estaba demasiado lejos de la supervisión de los profesores y celadores.

Lo que significaba que tenía que encargarse del problema de otra manera.

Donnie suspiró levemente y trató de aparentar que no se había dado cuenta de que lo seguían. Con dos largas zancadas llegó a la puerta del baño de hombres y entro en este con celeridad.

El baño estaba completamente vacío, con todos sus urinales desocupados. Los viejos azulejos color verde moco pegados a la pared y la pintura color marfil del techo le daba un tono enfermizo al ambiente. El sitio olía a desinfectante de limón y amoníaco, los espejos estaban limpios y claros, al igual que los brillantes grifos que reflejaban la tenue luz de las luces fluorescentes que colgaban del techo.

Donatello se quedó unos momentos, parado en medio del húmedo suelo del baño, tratando de pensar cual sería la mejor solución para ese problema. No tuvo tiempo de planear nada, porque en tan solo unos pocos minutos, escuchó como la puerta se abría de golpe y una tropa conformada por cinco muchachos de apariencia intimidante, se agolparon a su alrededor para acorralarlo.

-Pero si es el más rarito de los huerfanitos Hamato- Comienza hablar el más bajo de ellos, tratando de sonar intimidante.

-Voy a disfrutar mucho patear su culo sin sus estúpidos hermanos interfiriendo- Exclama otro chico, tratando de sonar lo más intimidante posible de lo que su voz juvenil se lo permitía.

-Silencio, idiotas- El que parecía ser el líder se abrió paso entre todos ellos y enfrentó a Donnie con una sonrisa arrogante –¿No teníamos un trato? Tenías que dejar de salir con April si no querías que sufrir la golpiza de tu vida-

-¿Eh?- Donatello no recordaba ese trato, pero por lo que pudo interpretar, ese extraño chico que le doblaba en tamaño y músculos, pretendía intimidarlo para que dejara a su novia -Espera un momento… ¿Cuándo acepté ese estúpido trato?-

Todos los integrantes de la pandilla lo miraron como si les hubiera escupido en la cara. Él no se sorprendió por esto, prácticamente les había gritado por la indignación que sentía.

-Tienes mala memoria pedazo de basura, vamos a ver si te la podemos refrescar- El jefe de la pandilla le hace una seña a uno de sus seguidores y este se adelanta para atacarlo.

Donatello entornó los ojos y esquivó el primer puñetazo que iba directo a su cara, con un ligero movimiento hacía un lado. A pesar de su situación, se sentía bien al comenzar a pelear, como si era algo que formara parte de su vida. Sin darse cuenta de lo que hacía, movió rápidamente su brazo hacía delante, con la mano extendida hasta el cuello de su oponente y golpearlo justo en su traquea para que se atragante. Al conectar el golpe, escuchó un ligero gemido ronco y vio como el chico retrocedía asustado, porque no podía respirar.

-¿Qué mierda fue eso?-

Donatello escuchó esa expresión de asombro y sintió un poco de miedo en el fondo de su mente ¿Qué fue lo que hizo exactamente?

De repente las voces se hicieron lejanas y dejó de escuchar lo que esos sujetos le decían. Se sentía a miles de kilómetros de allí, recordando movimientos y estrategias para pelear en combate cuerpo a cuerpo. Cientos de movimientos, combinaciones de golpes y técnicas de pelea que siquiera sabía que existían hasta ese momento, se agolparon en su cabeza dejándolo sin espacio para pensar en su situación.

Donnie volvió a la realidad a tiempo para percatarse que uno de sus agresores quería sujetarlo de la espalda para que los demás pudieran castigarlo a golpes con mayor facilidad. Para evitarlo, dio vuelta su cadera, y sujetó con facilidad el brazo derecho del chico, evitando que logre apresarlo. Con rapidez, Donatello giró un poco más y con una patada en el pie del chico, logro hacerlo trastabillar. Usando el impulso que le restaba, tira de su brazo con ayuda de su espalda y lo levanta por los aires, para luego lanzarlo lejos de él, haciendo que se estrelle con dos de sus compañeros.

Todo pasó tan rápido, que dejó sorprendido al resto de la pandilla. Sin darse cuenta, Donatello separa las piernas, doblando ligeramente sus rodillas, mientras inclina levemente su espalda. Su brazo derecho estaba ligeramente doblado, extendido hacia delante a la altura de su cabeza. Su brazo izquierdo estaba cerca del cuello, y sus hombros se habían posicionado hacia delante. Había dejado sus manos abiertas y miraba de forma amenazante a sus oponentes.

-¿Quién te crees que eres?- La voz del jefe de aquella comitiva estaba cargada de tensión y nervios. Donatello pudo notar que el líder se sentía intimidado porque las cosas no resultaron como esperaba. No lo culpaba, él tampoco esperaba tener que pelear y defenderse de una panda de delincuentes juveniles.

-Ya deja de lucirte…- Uno de ellos sacó una brillante navaja de su bolsillo, que había podido infiltrar dentro de la escuela a pesar del detector de metales que tenían en la entrada. El acero de la hoja, brilló ante los ojos de Donatello, obligándolo a concentrarse en aquella arma blanca. Por un extraño motivo, no se sintió intimidado. Tal vez porque al chico le estaba temblando el pulso a sujetar ese objeto y parecía que esperaba herirlo con solo blandirlo delante de sus ojos.

Donatello salió de su posición de defensa, y acortó el tranco, extendiendo su brazo derecho y sus dedos tan rápido como pudo en dirección a la mano que sujetaba la navaja. Con un rápido movimiento de sus dedos, hace volar la navaja por los aires, dejándola caer al suelo húmedo del baño. Sin perder el tiempo, tomó los dedos del chico y se los dobló bruscamente, de tal forma que le terminó quebrando dos falanges de su mano.

El chico apartó la mano de él, retrocedió gritando de dolor y salió huyendo despavorido del baño. El resto de la comitiva comenzó a dispersarse y alejarse de Donatello, murmurando que se había vuelto loco y que pensaban matarlo a la salida de la escuela.

Tal vez era cierto. Tal vez se estaba volviendo loco.

¿Por qué uso ese método tan violento? No estaba tan enfadado con el chico de la navaja para hacerle algo tan horrible.

Volvió a quedarse solo en el baño. Donnie acercó su mano a la cara y masajeo su sien. Un terrible dolor de cabeza lo estaba invadiendo. Era como si un puñal se hubiera clavado en medio de su cerebro y estuviera escarbando para provocarle mas daño. Las nauseas no tardaron en aparecer.

Era una sensación espantosa, se precipitó hacia el inodoro más cercano y vomito lo que había desayunado esa mañana. El dolor de cabeza comenzó a menguar y luego, se arrastró hasta el lavado para limpiarse la cara y la boca. Por un momento, levantó la vista para mirarse al espejo, para cerciorarse que tan mal lucía su rostro.

Pero en vez de ser recibido por un rostro humano de piel caucásica, vio a un ser completamente ajeno a este mundo.

Los ojos color castaños de una criatura extraña, que parecía ser una tortuga gigante, le devolvió una mirada fría y cargada de ira. La piel de aquel ser era verde clara, llevaba un antifaz color morado y una banda de cuero recorría su plastrón hasta la cintura. Cada una de sus manos poseía tres gruesos dedos, cubiertos con vendajes.

Aquella criatura se le quedó mirando con decepción y repulsión. De repente, abrió la boca para hablar, pero Donnie no pudo escucharlo. Aún así, por la expresión de su rostro, parecía como si le estuviera reprochando…

-…-

-¿Donnie?-

La voz de Mikey emergió en el silencio de aquel lugar. Estaba en la puerta del baño, mirando con sorpresa a su hermano mayor –¿Qué haces acostado en el suelo del baño?-

-¿Eh?- Donatello finalmente se percató que estaba acostado bocarriba en el húmedo piso del baño de hombres, lo cual le resultó muy desagradable. No recordaba como había llegado allí. Se levantó de golpe, aún sabiendo que no era lo mejor para el mareo. Cuando apoyo las manos en el suelo, sintió entre sus dedos la navaja que habían usado para amedrentarlo hace unos pocos minutos atrás.

¿O habían sido horas? No podía asegurarlo.

-Donnie ¿Estás bien?-

-Si, solo…- Donatello le dedica una media sonrisa a su hermano, mientras sujeta la navaja con su mano derecha y la cierra para guardarla automáticamente en el bolsillo de su pantalón -…tuve una pelea, nada grave-

-¿Pelea? ¿Desde cuando peleas?- Mikey comienza a reírse sin poder evitarlo. Por su parte, Donnie no podía compartir su humor.

-¿Nunca he peleado? ¿En verdad soy tan débil?- No entendía porque le molestaba ese aspecto de su vida. Era como si no compartiera esa visión de las cosas.

-Bueno, no eres de los que hacen deportes y mucho menos anda buscando problemas- Mikey deja de reírse y eleva los hombros, un poco nervioso.

Donatello sintió una rabia interna que no supo como interpretar. Quería golpear a su hermano por decir que era débil y que no tenía condición física, pero parecía que estaba hablando en serio.

-Vamos a comer algo- El chico de cabello rubio le toma del brazo para arrastrarlo hasta la salida del baño.

-No tengo mucha hambre en este momento- Donatello se sentía un poco asustado, pero estaba tan confundido que no podía interpretar que era lo que le daba miedo.

Mientras salía del baño junto con su hermano, miró con temor el espejo colgado en la pared. Un desaliñado muchacho de cabello castaño y ojos oscuros le devolvió una mirada confundida. No había nada extraño allí más que su propio reflejo.

¿Qué fue lo que pasó? ¿Le habían golpeado lo suficientemente fuerte como para sufrir una alucinación?

(…)

Sentarse con sus hermanos para comer el almuerzo no tranquilizó mucho a Donatello. Más aún cuando Mikey les contó a los otros dos, la graciosa historia de cómo encontró a su hermano mayor vapuleado y desparramado en el piso del baño de hombres.

-No te ves tan mal como para que hayan dejado inconciente tras una pelea- Leo sonríe un poco animado, pero Raph parecía estar bastante molesto con la situación de su hermano menor.

-Ya te dije que deberías hacerle frente a esos sujetos y dejar de ser tan gallina-

-Es extraño… Me pidieron que dejara de salir con April- Donatello miró su almuerzo con algo de repulsión. Nada de lo había en esa bandeja le resultaba apetitoso, y escuchar a su hermano mayor exigiéndole no ser "un gallina", no le ayudaba a sentirse mejor.

-¿Lo dices en serio?- Leo se sorprendió un poco al escuchar esto y luego miró a Raph con cierta duda, esperando su opinión. Este no parecía estar con deseos de decir algo hiriente a su hermano menor, pero atacó su almuerzo con algo de saña.

Donatello tragó saliva al ver como Raphael contenía su furia. Le estaba inquietando un poco que no le dijera nada. Realmente prefería que le gritara o le insultara para no tener que soportar su patético intento de ocultar su frustración.

-¿Y que vas hacer?- Mikey mira un poco preocupado a su hermano mayor que no había probado un solo bocado de su comida.

-Trataré de que April no se entere de esto, no quiero que salga herida- Donnie revuelve su macarrón con queso mientras piensa cuidadosamente en la situación. Pero ya había tomado una decisión -Ella es una persona y no voy a dejar que esos sujetos la traten como si fuera un trofeo o un premio que tenga que disputarse-

Los tres se le quedaron mirando por un momento y le sonrieron nerviosos.

-Entonces ¿Piensas hacerles frente?- Leo se veía demasiado alterado ante la sola idea de lo que planeaba hacer su hermano.

-Claro que si- Donnie sonaba muy determinado –April lo vale, eso y mucho más-

-No sé de donde salió esta nueva adoración por April, pero si sigues así vas a conseguir que te maten-

Al escuchar esto, Donatello fulminó a Raphael con la mirada, pero este se limitó a ignorarlo.

-Vamos apoyarte en esto Donnie- Leonardo agrega con tono conciliador, para que los dos dejen de estar tan tensos.

-Si, tal vez no seamos unos expertos en peleas, al menos Leo podría distraerlos con su ñoñes, mientras Raph y yo los sujetamos un poco…-

-¿No saben pelear? ¿Ninguno de ustedes ha practicado artes marciales?- Donatello interrumpe a Mikey muy sorprendido. No sabía porque, pero se sentía un poco incómodo con esto, como si no fuera algo "normal" en ellos.

-¿Por qué deberíamos saber artes marciales, genio?- Raph ya estaba perdiendo la poca paciencia que tenía, ya que Donnie podía escuchar como sus dientes rechinaban dentro de su boca –Además, yo no pienso ayudarte-

-No me importa Raph, no necesito tu ayuda- Le replicó fríamente Donatello.

–No vengas llorando cuando te machaquen-

-No pensaba hacerlo- Los dos estaban un poco tensos, tanto que Leo y Mikey se sintieron demasiado incómodos por su actitud.

-¿Qué pasa con ustedes dos? ¿Están peleando de nuevo?- April llega con su charola de comida para sentarse junto a Donatello. Raphael decide dejar en paz a su hermano y concentrarse en su comida.

-Nada, solo estábamos discutiendo de… metalurgia- Donnie miente de una forma tan poco convincente, que April no pudo evitar elevar las cejas con extrañeza.

-¿De verdad?- Mikey se queda mirando impresionado a su hermano y comienza a hablar –Creía que estaban discutiendo por los matones que te amenazaron y…-

Leo le tapa la boca a su hermano menor para que no meta la pata, y le sonríe a April con algo de falsedad, tratando de mantener el asunto de Donnie en secreto. Pero era demasiado tarde, ella se había dado cuenta de que su novio estaba en problemas y quería ayudarlo.

-No pasa nada, de seguro solo es una broma de mal gusto- Donatello intentó restarle importancia al asunto, pero sabía que April no iba a dar el brazo a torcer, y mucho menos iba a dejarlo solo.

-Debiste decirme que te estaban molestando, tenemos que hablar con el director para que le informe a sus padres- Ella parecía hablar en serio, realmente estaba muy preocupada por él. Donatello se sintió mal por eso, April no tenía que cargar con sus problemas.

-Ellos solo estaban jugando, además ¿Qué ganarían metiéndose con un sujeto como yo?- Él eleva los hombros tratando de restarle importancia, pero la cara de preocupación de la joven no había cambiado.

Parecía que él nunca había sido de los que confrontaban los problemas por su propia cuenta.

Tal vez era hora de que eso cambie, para variar.

(…)

El resto del día en la escuela le resultó muy aburrido a Donatello, considerando que le habían amenazado con matarlo al final del día. Estaba más preocupado por la alucinación que había sufrido en el baño de hombres.

Se preguntaba si habría visto una película de terror o algo parecido, para alucinar con una tortuga gigante, justo después de ser abordado por un grupo de pandilleros.

No recordaba que lo hayan golpeado tanto como para desmayarse. Aún así ¿Cómo explicaría el desmayo y la alucinación? Tal vez comer hotcakes toda la semana le haya provocado indigestión, y eso sumado a la adrenalina de una pelea, hizo que sufriera una descompensación.

Eso sonaba casi tan estúpido como su alucinación. Es decir ¿Una tortuga gigante con un antifaz morado? Eso era demasiado ridículo. Él tenía mucha imaginación, pero no creía que fuera capaz de inventarse algo semejante de la nada.

Entonces ¿Habría visto algo semejante en otro lugar?

Suspiró levemente y volvió a masajear su sien. El dolor de cabeza parecía volver, justo cuando terminó de completar las respuestas de todo el libro de algebra, y giró su cabeza para mirar hacia la ventana. Se quedó un rato, tratando de entretenerse con la poca vista que le ofrecía, esperando que su cabeza dejara de palpitar, y de repente, frunció el ceño confundido.

Le pareció ver a lo lejos a un sujeto, con una armadura de metal que le cubría los hombros, antebrazos, manos y las espinillas. Llevaba un casco de metal con un adorno en forma de tridente en la parte superior, y una máscara metálica cubría su rostro, dejando sólo sus ojos visibles.

Algo asustado, Donnie se rascó los ojos debajo de sus gafas por si la vista le estaba fallando, pero cuando volvió a mirar a través de la ventana, el sujeto ya había desaparecido.

Tragó saliva y comenzó a sentir una ligera sensación de temor que le subía por el esófago y le comprimía la garganta. No sabía porque, pero esa alucinación le provocaba mucho más miedo que la tortuga gigante que había visto en el espejo del baño.

(…)

Al salir de la escuela, Donatello notó que todos sus compañeros de la escuela estaban mirándolo con una rara expectación. No entendía que era lo que esperaban que hiciera, pero tenía un mal presentimiento. Sus hermanos estaban allí, pero eso tampoco le provocó una buena sensación.

Se tranquilizó un poco cuando se dio cuenta que solo lo esperaban los mismos bravucones que lo atacaron en el baño esa mañana. Esa rara sensación de alivio dejo un poco confuso a Donatello ¿Esperaba enfrentarse con algo peor?

-Parece que eres un hueso duro de roer, pero ningún truco de karate te va a salvar de esta…- Comienza hablar con cuidado el jefe de la pandilla, intentando sonar intimidante, lo cual le resulto difícil.

-¡Puff! Jejeje- Raph hace un sonido de burla y comienza a reírse de manera insensible. Los integrantes de aquella pandilla lo fulminan con la mirada al sentirse humillados por tener que aceptar que Donnie les había dado una paliza.

–Esperen… ¿Están hablando en serio?- Raph sorprendido, se pasa la mano por el cabello y mira de reojo a Leo. Parecía que no se esperaba que se tomaran tan enserio a su hermano menor.

-No creen que están exagerando, Donnie no es muy atlético que digamos y no sabe pelear- Leo se da cuenta de lo que dice y mira a su hermano con una sonrisa nerviosa –Sin ofender-

-Tal vez se confundieron de chico…- Mikey intenta imitar a su hermano mayor y parecer convincente para evitar esa pelea –…O tal vez se toparon con un alien que le robo la identidad-

Aunque no tuvo mucho éxito con la parte de ser "convincente".

-Ya basta- Donnie se golpea la cara, abochornado. No debería sentirse tan mal que sus hermanos traten de sacarlo de esa situación sin pelear, pero le estaba empezando a molestar que le dijeran debilucho ¿Siempre había sido así?

-No me importa si tus hermanos tratan de dar la cara por una rata como tú, nos la vas a pagar- El jefe de la comitiva mueve su cabeza hacia un lado y habla en voz clara a unos sujetos que estaban detrás de él –Es el enclenque de anteojos, si le das una paliza hasta dejarlo medio muerto, te pagaremos el resto de lo acordado-

Un hombre afroamericano mucho más alto que él y con botas con puntas de metal surge entre los adolescente allí reunidos. Se para delante de Donnie y sus hermanos, irguiéndose completamente para intimidarlos con su altura. De repente, le sonríe con malicia y hace sonar sus nudillos.

-¿Qué rayos les hiciste a estos tipos para que contrataran a un matón?- Raph le murmura a Donnie mientras este se había quedado mirando al sujeto. No pudo contestarle porque estaba demasiado concentrado en su situación. Tenía que pelear y ganar, no tenía otra opción.

-¿Q-qué estas haciendo Donnie?- Leo ya estaba demasiado nervioso para quedar al margen, al ver que su hermano menor se para enfrente del sujeto y adopta una rara posición de pelea. Había separado las piernas para lograr mayor estabilidad, colocando su brazo derecho extendido hacía los ojos de su ponente y cerrando su puño. Luego giró levemente su cadera, para esconder su puño izquierdo en su cintura.

-Buena postura- Murmura con una horrible sonrisa el hombre de piel oscura.

-Terminemos con esto-

La pelea comenzó, y Donatello perdió la noción del tiempo, mientras su mente vagaba en recuerdos que no deberían ser suyos...

"-Donatello, enderézate un poco mas-

Él se enderezo y extendió su puño hacia delante nuevamente, separando sus piernas para mejorar la estabilidad.

-Esta posición de goken es básica cuando debes enfrentarte cuerpo a cuerpo con oponentes de mayor experiencia- La voz sonaba lejana pero él seguía atento sin abandonar la posición de ataque –No solo sirve para medir la distancia de los golpes que darás, sino que tu oponente sufre una obstrucción en su campo visual gracias al puño que extiendes a la altura de sus ojos-

-¿Así que solo debo usarlo si me atacan?- Seguía concentrado en su posición, pero ya estaba pensando en las posibilidades que tendría al aplicar ese movimiento.

-Exacto, el movimiento se completa a medida que tu oponente ataque- La voz se detiene por unos momentos y luego retoma –Espero que no tengas que recurrir a esto, nunca es bueno pelear con un adversario que te supera en habilidad-"

Donatello se sintió arrastrado hacia al mundo real cuando escuchó que todos los allí reunidos le estaban gritando. El dolor por los golpes que había recibido comenzó extenderse por su pecho y su cara. Había perdido su postura, y no dudó en adoptar la misma posición, justo antes de que aquel sujeto se lanzara de nuevo a atacarlo. Se dio cuenta que este no podía ver claramente el puño izquierdo que había bajado aún más, y cuando estuvo a una distancia adecuada, conectó el puñetazo justo en el abdomen de su adversario.

Los nudillos le dolieron porque se había excedido con la fuerza. Aquel hombre se tiró para atrás y cayó de espaldas dolorido, agarrando su abdomen mientras se retorcía.

Donatello miró a su oponente con una rara mezcla de fascinación y temor. Fue gratificante lograr ese golpe, pero no sabía que podía hacerlo… y le molestaba recordar cosas que nunca había hecho.

-Mal…maldito desgra…ciado…- El matón iba a pararse del suelo para tratar de seguir peleando, pero Raph se adelanta y le da un fuerte puñetazo en la cara que lo deja inconciente.

-Ya fue suficiente de esta mierda-

Al ver esto, el resto de los pandilleros se abalanzaron sobre Donnie y Raph para atacarlos. Leo y Mikey ya se les había unido, y comenzó una contienda de puñetazos y patadas, poco ortodoxas pero igualmente destructivas.

-¡Ya basta!-

El director de la escuela estaba sorprendido al ver a los hermanos Hamato amedrentando a todos los pandilleros que merodeaban por la escuela. Estaba horrorizado al descubrir que esos cuatro chicos habían logrado semejante alboroto, y aún más espantado al notar que el candidato a Yale estaba pateando sin misericordia a un pobre hombre al cual ya le habían roto el tabique nasal.

-Esto es inaudito, llamaré a su padre ahora mismo-

-Y una mierda- Donatello y Raphael maldicen al unísono, mientras miran enfadados al director.

-Ya sabía que esto no iba a terminar bien- Leo niega levemente mientras se agarra la cabeza –Me van a sacar del equipo de fútbol-

-Noouu, soy demasiado joven y bonito para estar castigado de por vida- Exclama Mikey, mientras unos enormes lagrimones mojan sus mejillas manchadas de tierra y pasto.

-El espectáculo terminó, largo de aquí- El director dispersa a todos los estudiantes y a los pandilleros malheridos para que dejen libre la entrada de la escuela. Luego se seca la frente sudorosa con un pañuelo y mira a los cuatro hermanos que lucían muy desmejorados –Estoy muy decepcionado de los cuatro, en especial de ti Donatello, se supone que eres un genio-

El mencionado mira la director con calma, y cuando le da la espalda para comenzarle a echarle broncas a Leonardo, se sonríe levemente.

Por algún extraño motivo y a pesar de todos los problemas, se sentía muy bien.

(…)

Continuara

N/A: Declaro que las tortugas ninjas de Nick me están arruinando con tanto bromance…