Teenage Mutant Ninja Turtles no me pertenece, y esto solo es un pobre intento de Fic (¬¬)
Advertencia: Contiene spoiler del capitulo 7 de las tortugas ninjas 2012 de Nickelodeon "Monkey Brains"
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Acto 3
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Todas las cosas en las que creo se derrumban
Los días oscuros, no me atrevo a ver la realidad
Las circunstancias de las que no puedo escapar
No tengo a donde ir
¿Sabes que la esperanza en este mundo es falsa?
Y la desesperación es la única que verdad que tengo
"Spiral" por DUSTZ
…
Donatello no necesitaba ser un genio para darse cuenta que su padre estaba mucho más asustado que enfadado. Tampoco había que ser muy observador para darse cuenta que Hamato Yoshi, estaba mucho más alterado de que uno de sus cuatro hijos empleara una técnica avanzada de goken para enfrentarse a un pandillero, que por la suspensión que habían recibido todos ellos como castigo.
¿Dónde había aprendido esa dichosa técnica? Yoshi la reconocía, pero era imposible que Donatello supiera que existía. Él nunca les enseñó artes marciales a sus hijos. Les había comentado que había practicado ninjutsu en el pasado, pero había abandonado el arte después de perder a su esposa y a su mejor amigo en un terrible incendio…
Donnie se sentía mal por remover la memoria de su padre, trayéndole malos recuerdos de su pasado, pero no podía hacer nada para evitarlo. Parecía que ese conocimiento estaba oculto en el fondo de su mente y trataba de escapar.
-Donatello ¿Tienes algo que decirme?- Yoshi mira a su hijo, tratando de guardar la calma y esperar entender su situación. Donnie le dirigió una mirada llena de frustración a su padre, pero finalmente bajó la cabeza y frunció el ceño molesto. Él estaba muy confundido, no sabía muy bien como explicar su situación y no quería mentir.
-…- Donnie no pudo contestar, y el silencio se extendió por unos cuantos minutos mientras miraba el suelo, demasiado avergonzado como para sostenerle la mirada a su padre. No tenía siquiera una idea clara de lo que le estaba pasando y eso le molestaba mucho. La única lógica que encontró para explicar su peculiar situación, era que estuviera viviendo la vida de otra persona.
Pero ¿Eso era posible?
-¿Alguien te enseño esas técnicas?-
El chico negó levemente al escuchar la pregunta de Yoshi. Finalmente su padre le revolvió el pelo para que levante la vista, y al hacerlo, Donatello se encontró con una sonrisa vehemente.
-Si no quieres decírmelo te entiendo, pero no creo correcto que estés peleando de esa forma- Yoshi levantó el rostro de su hijo para que lo mire a los ojos –Tu no eres así, eres demasiado inteligente como para dañar a alguien de esa forma tan horrible-
-¿Horrible?- Donatello se impresionó ¿En verdad lastimo tanto a ese sujeto con sus puños? Miró sus manos y las notó hinchas. Su piel caucásica se había puesto roja y le dolía muchísimo.
-La técnica que empleaste sobre ese hombre, sirve para romper huesos y dañar seriamente a un oponente, es por eso que tienes las manos inflamadas y probablemente te hayas desarticulado una falange…-
-Yo no lo sabía- El chico estaba al borde del llanto, pero la mano de su padre se posó en su hombro para que se tranquilice –En verdad, solo quería que me dejaran en paz-
-Lo sé, ten cuidado la próxima vez, y cuando estés listo para decirme la verdad, estaré aquí- Dice con calma Yoshi.
(…)
Raphael observa celosamente a Donatello que estaba ocupado colocando un paquete de hielo en sus nudillos, esperando aliviar su dolor. Mientras tanto, Leonardo estaba ayudando a Michelangelo a bajar la hinchazón de su ojo morado con una bolsita de hielo. El menor de los cuatro hermanos, no paraba de quejarse de lo feo que se vería al otro día con esa marca en su cara.
-Nos debes una explicación- A Raph se le había acabado la paciencia, y eso no les parecía novedoso a ninguno de los tres. Donatello negó levemente, sin saber como debería responderle a su hermano. No creía que fuera capaz de inventarse una buena excusa para lo sucedido en la escuela.
-¿Esto tiene que ver con April?- Leonardo se veía muy preocupado. Estaba tratando desesperadamente comprender el problema que estaba atravesando su hermano menor. Suponía que, como era el más inteligente de los cuatro, había encontrado la forma de lidiar por su propia cuenta con los matones que lo molestaban -¿Aprendiste artes marciales en secreto?-
-Yo no…- Donatello no le pudo contestar a su hermano mayor, ya que Raph lo interrumpe, bastante alterado.
-Entonces todos eso clubes de ñoños a los que asistías eran mentira-
-Esperen, no es eso…-
-¿Realmente eres Donnie?- Mikey mira a asustado a su hermano y se muerde el labio inferior antes de agregar –Tal vez te hayan reemplazado por una maquina de matar-
-No soy una maquina de matar…- Frustrado, el chico presiona el pack de hielo en sus doloridos nudillos antes de seguir hablando –…Ni siquiera puedo dar un golpe decente sin lastimarme a mi mismo-
-Y hasta ahora te das cuenta- Raph se precipita hacia su hermano menor para empujarlo con violencia. Ya estaba harto de su actitud –En primer lugar no eres un peleador ni un pandillero, eres un estudiante de secundaria que tal vez deba estar en la universidad-
-Raph- La advertencia de Leo se escuchó trémula en la sala, pero su hermano no le prestó atención.
-No puedes andar por ahí, peleando como un idiota, solo porque quieres impresionar a tu novia-
-¡Raph!- La segunda llamada de atención pero Raph ya estaba inspirado, y no iba a parar hasta terminar de echarle en cara a su hermano que había metido la pata.
-¿Sabes que? Creo que deberías irte a la universidad antes de que te metan a la cárcel por hacerte el valiente y…-
-¡RAPHAEL!- Leonardo toma el brazo de su hermano y lo empuja para que se aleje de Donnie. El chico de ojos verdes se cruza de brazos, mientras frunce el ceño y refunfuña enfadado.
-No van a meter a la cárcel a Donnie- Mikey estaba un poco molesto con Raph, la discusión estaba tornando un tanto desagradable para su gusto -¿Verdad Leo?-
-Nadie en esta casa va ir a la cárcel, no hay porque sobreactuar, solo fue una pelea en la escuela…- Leo hizo mala cara al agregar –…Que de seguro nos dará mala fama por el resto del año escolar-
-Yo no necesitaba más mala fama de la que ya tengo- Protesta molesto Raphael mientras busca algo de comer en la cocina.
-Lo sé, lo sé, y lo siento Raph, sé que metí la pata- Donatello se sentía mal por haber metido a todos sus hermanos en problemas -Pensé que podría manejarlo por mi propia cuenta-
De repente, Donnie sintió que el dolor que cabeza había regresado, mucho más fuerte que antes. Tenía deseos de salir de la casa para tomar aire y despejarse un poco.
–Voy a salir a dar una vuelta-
-Bien, te acompaño- Era claro que Leonardo no iba a dejar a solo Donatello. De seguro pretendía convertirse en su sombra hasta averiguar que era lo que le estaba pasando.
(…)
A Donnie no le resultaba incómodo caminar junto a Leonardo. De todos ellos, su hermano mayor era el único que siempre trataba de abogar entre ellos, para evitar el conflicto y resolver problemas en la familia; tratando de evitar al mismo tiempo, convertirse en una especie de padre sustituto.
-Y…- Leo se interrumpe a si mismo para mirar en todas direcciones, asegurándose de que nadie los estaba oyendo. Finalmente le formuló la pregunta que le estaba carcomiendo desde que salieron de la casa -¿Dónde aprendiste a patear traseros de esa forma?-
Donnie miró sorprendido a su hermano. Este parecía estar muy entusiasmado por el hecho de que sepa artes marciales, olvidándose por completo de que hace unos pocos minutos atrás, estuvieron discutiendo de lo preocupante que era su actitud.
Algo raro estaba pasando, y Donatello no sabía como sentirse al respecto.
-Leo ¿Es en serio? ¿No te preocupa el hecho de que este usando técnicas de pelea que siquiera sabía que existían?-
-No lo sé ¿Debería?- Leo sube los hombros con calma –En estos meses no has pasado mucho tiempo en casa, siempre estabas estudiando en la biblioteca o participando en la actividades extracurriculares de la escuela, tal vez en ese tiempo hayas entrenado…-
-Es imposible aprender en solo unos meses una técnica que sirva para quebrar huesos y dejar incapacitado a un oponente- Donatello estaba histérico de que su hermano estuviera tomándose con tanta calma su situación –Yo siquiera tengo condición física para usarlas, mira como quedaron mis manos-
-Entonces ¿Crees haber aprendido hacer todo eso del karate así de la nada?- Leonardo se sonrió con nerviosismo al decir esto, pero al ver el rostro serio que adoptó su hermano, volvio a mostrar una expresión neutral.
-Es eso lo que estaba tratando de explicar… Es extraño, tengo estos recuerdos que no son míos, como si estuviera viviendo la vida de alguien más…- Donatello fue interrumpido por su celular, que comienza a sonar insistentemente. El sonido del ringtone se le hacia familiar, pero dejó de pensar en esos detalles cuando vio el identificador de llamadas.
-Es April- La voz de Donnie sonó desganada al pronunciar el nombre de su novia. Realmente necesitaba concentrarse en ese momento, porque estaba a punto de lograr entender que era lo que le pasaba, y sabía que April iba acaparar toda su atención.
-Deberías contestar- Leo hace una observación demasiado obvia, la cual molesta un poco a Donnie.
"¿Por qué debería hablar con April en este momento? ¿Por qué Leo quiere que hable con ella justo ahora que estaban intentando entender lo que le estaba pasando? Ni que mi vida no girara alrededor de ella…"
-Mejor contesta, tal vez se enteró de lo que pasó en la escuela-
-Si, si…- Donnie se alejo de su hermano para hablar en privado y desde esa distancia, le dedicó una sonrisa falsa. No sabía porque, pero confiaba en él. Era horrible sentir algo semejante por su querido hermano.
-Hola, April-
-Donnie ¿Estás bien? Me dijeron que te metiste en una pelea muy seria en la escuela-
Donatello cerró los ojos, mientras sentía en su oreja el calor de los doloridos dedos que sostenían su celular. Se sentía bloqueado en ese momento y eso le molestaba mucho.
-Nah, sabes que yo no soy de los que pelean- Hizo memoria de lo que Raph le dijo y trató de aceptar ese hecho, por más incómodo que le resultase –Tal vez me confundieron con otro chico, tengo una cara muy común…-
"Le estaba mintiendo a April y le resultaba tan fácil ¿Por qué lo hacía? ¿Había empezado a desconfiar de ella también?"
-Es verdad Donnie, tú no serías capaz de hacer esas cosas terribles-
-Me conoces muy bien- Donatello sintió una ligera punzada en su corazón al decir esto, porque él no se lo creía -¿Nos vemos mañana?-
-Claro, pasare por ti con mi auto nuevo, a diferencia tuya, ya tengo permiso de conducir-
-Seh, eso suena genial, entonces nos vemos mañana- Donatello espera que ella se despida y corta la comunicación. Le echa un vistazo a Leonardo, que estaba comprándose una soda en la maquina expendedora de la tienda de la esquina, y suspira levemente.
Se gira hacia el otro lado, para entretenerse con el paisaje y ve algo increíble.
Allí estaba la tortuga gigante, la que apareció en el espejo del baño de hombres de la escuela. Estaba parada bajo los rayos del sol y se veía tan real. Ahora podía ver su cuerpo completo, desde su caparazón hasta sus piernas y brazos con protectores en sus articulaciones.
Se acercó a él, caminando lentamente, y le dedicó una mirada llena de furia. Lucía decepcionado y muy frustrado.
De repente, tomó algo que sobresalía de su espalda, un palo largo adornado con unas vendas muy apretadas en el medio, y sin hacerse esperar, se lo lanzó violentamente.
Donatello reaccionó a tiempo y lo tomó torpemente con sus manos, cerrando los ojos asustado por la impresión.
Eso era un bo. Se sentía tan familiar debajo de sus delgados y doloridos dedos.
Su atención fue acaparada por completo por aquella tortuga gigante de antifaz morado, que se le había quedado mirando intensamente.
-¿Qué es lo que quieres de mí?- Logró articular Donatello con el poco aliento que le quedaba.
La tortuga abrió la boca para decirle algo, pero no pudo escuchar el mensaje por completo. Un grito de terror acaparó toda su atención. Donatello giró violentamente hacía la dirección de donde provenían los gritos, y se quedó con la boca abierta al ver lo que estaba pasando.
El horrible hombre vestido de brillante armadura estaba allí. A Donatello le parecía enorme e intimidante. Sus ropas oscuras junto con el casco que cubría su cabeza y rostro, lo hacían lucir aún más aterrador de lo que recordaba de su alucinación en la escuela…
Pero esta vez, este ser no era un producto de su imaginación, porque sujetó a Leo del hombro y lo estampó contra la pared, provocándole mucho daño a su espalda.
Donatello reaccionó lo más rápido que pudo, sus piernas se movieron automáticamente y casi sin pensarlo, se lanzó sobre ese completo extraño que parecía tener la intención de apuñalar a su hermano con unas afiladas cuchillas de metal que salían de sus guantes.
Saltó para aumentar el impulso de su ataque, movió su bo hacía delante y empujó lo más lejos posible a ese horrible hombre de Leonardo. Su hermano parecía estar tan alterado que apenas podía moverse.
Donatello se paró delante de su hermano para protegerlo, mirando al enorme sujeto que estaba enfrente de él con terror. Por alguna razón, sabía que podía matarlo con facilidad si se descuidaba.
No podía ganarle, pero tenía que intentarlo… la vida de su hermano y la suya peligraba.
Con una agilidad que no sabía que poseía, Donatello hizo girar su bo en sus manos, para luego golpear una de sus puntas en la acera de cemento. De su otro extremo salió una afilada cuchilla. Mientras tanto, el otro ser se colocó en posición de ataque y se lanzó encima de él para apuñalarlo.
Donatello no estaba seguro de lo que iba hacer, pero si no se movía rápido, lo iban a matar. Levantó la nagitama con firmeza, mientras giraba su cintura para aumentar la presión del golpe y estira su brazo para clavar la hoja de acero, justo en la base del casco de aquel hombre.
Sorprendentemente la hoja no golpeo con algo sólido. Aquel hombre se convirtió de repente en una nube de humo color negra, que se desvaneció rápidamente en el aire. Finalmente, solo estaban él y Leo en medio de la acera.
-¿A dónde fue?- Pregunta confuso Leonardo, mirando a su hermano en busca de una respuesta -¿De dónde sacaste eso? ¿Qué está pasando?-
-No lo sé- Donatello tira la nagitama lejos de él como si le quemara la mano, y comienza a temblar asustado. No había dudado en atacar a un perfecto extraño con esa arma, solo porque estaba asustado y temía por la vida de su hermano ¿Qué tal si lo mataba? ¿Por qué no pensó en eso en primer lugar?
-Donnie… creo que me quebró la pierna-
Donatello volvió al mundo real, y sintió una punzada de angustia al ver a su hermano gravemente herido. Rápidamente trató de levantarlo del suelo para llevarlo a casa, pero Leo lo detuvo.
-¿Qué estás haciendo? ¿Por qué no llamas a una ambulancia?- Leo sonaba un poco confundido, y miraba a su hermano como si hubiera perdido la cabeza.
-Claro… una ambulancia- Donnie se golpea mentalmente a si mismo, no sabía porque quería cargar a Leo y llevarlo a casa, era obvio que en un hospital recibiría mejor atención…
"…-Esta es la mejor forma de cargar a un compañero herido, que este estable para viajar, pero que no este en condiciones para caminar por su cuenta- Terminó de explicar el maestro Splinter mientras revisa la postura de su hijos. Donatello había hecho pareja con Mikey, y Leo con Raph.
-No te muevas tanto Mikey… se supone que estás herido- Se queja Donatello mientras trata de no dejar caer a su hermano menor, que no paraba de retorcerse y reírse. Lo cargaba sujetándolo de las piernas con uno de sus brazos, mientras con el otro sujetaba su hombro y apoyando su cabeza en su propio hombro.
-Lo siento Donnie, es que me haces cosquillas… jejeje-
-Raph estás demasiado pesado, trata de no moverte tanto- Leo estaba teniendo dificultades de cargar a Raphael, y este no hacia nada para ayudarlo en esa situación.
-Si no fueras tan enclenque, no te costaría cargarme-
Pasaron la siguiente hora tratando de practicar ese sencillo ejercicio, hasta que finalmente los cuatro terminaron por aprendérselo. Cuando el maestro Splinter le dio la orden para dar por terminada la lección, Raph que estaba cargando a Donnie, lo dejó caer al suelo sin miramientos.
Viendo que los hermanos del medio estaban listos para insultarse mutuamente y comenzar una pelea, Splinter carraspea para llamar la atención de los cuatro.
-Veo que ya aprendieron a transportar a un compañero herido-
-Si, como sea, yo no voy a dejar que ninguno de los tres me lleve- Raph se cruza de brazos al ver a Donnie levantarse del suelo.
-Considerando tu elevada masa corporal, me parece bien no tener que cargarte en medio de territorio hostil- Replica Donatello con algo de veneno.
Raph le gruñe a su hermano, pero este no se asusta. Estaba muy molesto por haber sido arrojado al suelo de esa forma tan desconsiderada.
-Sensei- Leonardo eleva la voz en medio de aquella guerra fría entre sus hermanos.
-¿Si Leonardo?-
-Prometo dejar que mis hermanos me carguen cuando este herido y confiar que ellos cuidaran de mi- Leo mira a Donnie mientras habla. Este asiente levemente al entender lo que se proponía y sonriendo un poco, mientras apoya a su hermano.
-Yo también lo prometo-
-Y yo, aunque me hagan cosquillas- Mikey le sonríe a sus hermanos con picardía, y estos niegan con pena ajena ante la ocurrencia. Después, los tres miraron a Raph esperando que dijera algo, y este derrotado, suspiro molesto.
-Está bien, está bien, prometo dejar que me carguen cuando este herido y confiar que me cuidaran-
-Espero que siempre tengan presente esa promesa- Agrega Splinter con una ligera sonrisa…"
-¿Donatello?- Yoshi estaba mirando a su hijo con algo de duda en la sala de espera del hospital -¿Es verdad lo que tu hermano me cuenta? ¿Qué un misterioso hombre con armadura los atacó?-
-Si- Donnie se despertó de aquel recuerdo, y se sintió incómodo al darse cuenta de que estaba frente a su padre y sus hermanos. Todos estaban demandándole una explicación lógica –Yo hice lo que pude para defender a mi hermano… cuando todo termino llame a la ambulancia-
-¿En verdad se desvaneció en el aire cuando lo atacaste?-
-Si, no sé lo que pudo haber sido, yo no…- Donatello se agarró la cabeza, se sentía un poco enfermo. Levantó de nuevo la mirada y delante de él no estaba su padre ni sus hermanos, sino la tortuga con antifaz morado que había visto antes.
Seguía mirándolo con furia y decepción.
-¿Qué es lo que quieres de mi? ¡Déjame en paz!-
-Despierta- La tortuga gigante parecía que estaba gritándole, pero sonaba como si estuviera a miles de kilómetros de allí –Tus hermanos te necesitan-
…
-¿Donnie?- Mikey había puesto su mano en su hombro, moviendo su cuerpo levemente para que vuelva en si. Donatello se quedó mirando los asustados ojos color cian de su hermanito y trató de articular alguna excusa para escaparse.
Pero un grito espantoso que escucharon al final del pasillo hizo que se olvidara de lo que estaba pensando.
-¡LLAMEN A LA POLICIA! ¡HAY UN ATENTADO EN EL HOSPITAL!-
Aquel grito se fundió con una ola de alaridos espectrales que hizo sudar frío a Donnie. Al final del pasillo, pudo vislumbrar la brillante armadura que usaba el horrible ser que había atacado a su hermano. La criatura se abría paso entre las personas, cortándolas sin piedad con las cuchillas que salía de sus guantes y destrozando todo aquello que se interponía en su camino.
-Shredder- Murmura Yoshi asustado –No puede ser, se supone que había muerto-
-Tenemos que salir de aquí- Gritó Raph al resto de sus hermanos, mirando en dirección a la habitación de Leo -Voy por Leo, Donnie cuida a Mikey-
-Espera- Donnie estaba por correr detrás de su hermano mayor pero se dio cuenta que Mikey estaba petrificado por el miedo –¿Mikey?-
-¿Qué está pasando?- Dice aterrado el jovencito mientras su cuerpo se estremece.
-No tengo idea, pero no permitiré que nada malo te pase- Donatello coloca sus manos en los hombros de su hermano para tranquilizarlo.
Mikey asintió levemente, pero seguía asustado. Donnie sabía que tenía mucho miedo, pero no podía hacer nada al respecto. Su padre estaba aterrado también, pero recapacito lo antes posible al ver a Raph llevando a Leo sujeto a sus hombros.
-Yo lo entretendré, salgan de aquí y llamen a la policía- Exclama Yoshi mientras se colocaba frente de aquel ser que parecía destrozar todo lo que tocaba.
-No vamos a dejarte- Gritó aterrado Leo.
Donatello sintió como el mundo comenzaba fluctuar de nuevo, como las cosas cambiaban delante de él, como si estuviera viendo dos imágenes superpuestas.
Miro nuevamente sus manos, y seguían sus diez dedos allí.
Él ya no quería esto, no quería ser humano, no quería estar allí para ver como su familia era destruida por su temor inconciente a Shredder… quería volver a su vida real, ver a sus hermanos y a su padre… tenía que regresar…
El mundo volvió a su forma real, y Donatello estaba sujetando la mano de Mikey, corriendo delante de Raphael, que había decidido cargar a Leo en su espalda, para ir más rápido. Todo esto no tenía sentido, como el tiempo se cortaba, como las voces se volvían demasiado lejanas o demasiado cercanas. Este mundo ya no se sentía real, y pudo comprobarlo a sentir que la mano de su hermano menor se sentía tan fría e intangible.
-¡Donnie!-
Era April ¿Qué hacia April allí? Todo esto estaba careciendo de sentido…
Donnie se quedó estático de repente. Miró a sus hermanos muy desmejorados, y frunció el ceño dedicándoles una mirada determinada. Ya era hora de que toda esa farsa termine.
April se acercaba para hablar con él, de seguro quería saber que le había pasado. Donatello sonrió levemente al tocar el bolsillo de su pantalón.
Aun tenía la navaja que le había quitado a ese muchacho en el baño de hombres de la escuela.
-¿Qué le pasó a Leo? ¿Qué es todo este alboroto? ¿Estás bien?-
-No, no lo estoy…- Donnie le responde a April con frialdad. Luego miró a Mikey, que estaba demasiado nervioso para darse cuenta de sus intenciones. Por primera vez, desde que había conocido April, deseaba que desapareciera.
Necesitaba que desapareciera.
-Ve con los demás Mikey- Donnie sentía algo similar a la ira palpitando en su cabeza, y estaba intentando mantenerla, no sofocarla como siempre lo hacía. Quería aferrarse a la punta de su ira, a esa sensación de frustración que debía sentir uno cuando sabe que está siendo manipulado por las circunstancias, y por oscuros deseos que no permiten ver la verdad.
Era el momento de dejar de tener miedo y afrontar los problemas, por más terribles que sean.
-Está bien- Mikey se separa de su hermano y lo mira preocupado. Donnie le dedica una sonrisa tranquila.
-Tranquilo, todo va a estar bien- Le revuelve el pelo rubio y le masajea el hombro en señal de confianza –Voy a reunirme con ustedes muy pronto-
Mikey le sonrío levemente y finalmente, los dejó solos.
-¿Qué pasa Donnie?- April volvió a llamar la atención de su novio, pero Donatello se limitó a tocar el mango de la navaja para extraerla del bolsillo de su pantalon.
-Nada, estoy muy confundido, pero me alegra mucho que estés aquí en este momento- De repente, Donatello le da un fuerte abrazo a April, y ella se lo corresponde sorprendida –Quiero que sepas que te quiero mucho, y que siempre serás mi primer amor-
-¿Donnie? ¿Qué te…?- April se queda callada de repente, cuando Donatello movió su brazo hacía delante. Sus manos clavaron la punta de la navaja justo en el corazón de la joven. Desde la herida, comenzó a manar sangre que mancho las manos del muchacho.
-¿Por qué… por… que lo hiciste?- La boca de April se torció y un hilillo de sangre comenzó a descender por la comisura de sus labios.
La impresión de lo acababa de hacer, hizo que la mente de Donatello colapsara. Sintió que el mundo entero se caía a pedazos, como un castillo de naipes, y todas las imágenes que estaban en su memoria pasaron delante de sus ojos, como una película mal editada.
Sentía que algo lo comenzó arrastrar de ese lugar, de forma muy violenta, y no tenía idea que le deparaba su destino…
(…)
Donatello despertó sudoroso y nauseabundo en un cuarto poco iluminado. Mirando desesperado en todas direcciones, esperando que su vista se ajuste a la oscuridad, comenzó a sentir pánico al notar que no podía mover su brazo derecho y no sentía la mitad de su rostro.
Estaba entero, pero la mitad de su cuerpo parecía estar bajo los efectos de un poderoso paralizante muscular. Había algo en su cabeza. Le habían colocado un casco de metal, lleno de electrodos. Se preguntó cual sería su función, cuando de repente el condenado aparato lo azotó con una fuerte descarga eléctrica, que le hizo castañar los dientes.
Dolía como un demonio y no entendía porque no lo había notado antes… estuvo inconciente demasiado tiempo y apenas recordaba como había llegado a ese lugar…
De repente, escuchó unos quejidos y jadeos que le helaron la sangre. Giró levemente su cabeza hacía un lado, y cuando pudo acostumbrarse a la oscuridad, vio a Mikey atado a una silla continua a él.
Su hermano menor estaba pálido como un papel, jadeando y temblando. Lucía muy enfermo, tal vez por la falta de alimento o la deshidratación… y lo que sea que le hayan inyectado para mantenerlo quieto en esa silla.
Giró su cabeza hacia el otro lado de la habitación, y vio a Leonardo y a Raphael en las mismas condiciones que Mikey, aunque parecían estar en mejor estado.
Tenía que buscar una forma de sacarlos de allí, antes de que su captor regrese para doparlo con más drogas.
Donatello miró sus manos atadas a los brazos de una silla. Por una extraña razón, sentía un extraño alivio al notar que estaban cubiertas de piel verde y vendajes. Aún así, una nueva ola de terror lo invadió cuando descubrió que no podía mover los dedos de su mano derecha. Trató de calmarse y concentrarse en su mano izquierda que resaltaba debajo del amarre de cuero. Se concentró en sus tres dedos y les exigió mentalmente a los desgraciados que se muevan.
Pasaron unos minutos, pero sus dedos no obedecieron sus órdenes.
Donatello se sentía mareado, y un hueco en el estómago a causa del hambre no le dejaba pensar claro. Había perdido la noción del tiempo, y no sabía cuanto habían estado los cuatro, atrapados en ese lugar. Su boca estaba reseca y su cuerpo se sentía tan débil que calculó alrededor de cuatro días en cautiverio, sin agua ni comida.
Les quedaba poco tiempo. Miró de nuevo su mano izquierda y se concentró en sus dedos. Estos se movieron lentamente, hasta que finalmente pudo cerrar su mano, sintiendo como sus músculos se contraían con facilidad.
Cerró los ojos, tratando de ordenar sus ideas. Splinter le había ensañado como salir de los amarres, pero detestaba hacerlo. Tenía de descalzar algunos huesos de su mano, moviendo sus ligamentos, pero comparado con los choques eléctricos que recibía cada cinco minutos, ya no creía que fuera tan malo.
Donatello sufrió un poco al sacar su mano de aquel amarre, pero sonrío triunfante al moverla libremente delante de su cara. Rápidamente busco su T-phone, que por suerte seguía escondido en la esquina de su caparazón. Hizo lo posible por encender el GPS, para enviarle una señal que April pueda rastrear.
Internamente se sintió un mal al hacer esto, pero no tenía muchas opciones en ese momento.
(…)
April abrió una lata de bebida energizante, y se tragó la mayoría de su contenido de un solo sorbo. Sus ojos estaban ojerosos, su piel estaba pálida por el cansancio y había rastros de lágrimas en sus mejillas.
No había encontrado rastro de ninguno de los chicos, y ya habían pasado cinco días.
Sentía que su alma era consumida por la frustración, el miedo y la desesperación. Había fracasado en su tarea como kunoichi de recabar información y temía por la vida de sus amigos. Había estallado en un llanto histérico hacía unos minutos atrás, pero tuvo que reponerse antes de que Splinter regresara de su ronda nocturna.
La pantalla de la computadora, llena de avisos y videos tomados por aficionados, no contenían un solo indicio. Hasta Shredder había mostrado su sorpresa al descubrir que sus subordinados no se habían topado con los cuatro quelonios enmascarados.
Un poco más despierta y nerviosa por la cafeína que había invadido su sistema, comienza a revisar compulsivamente las señales de los T-Phones y del GPS que le había instalado Donatello hace poco, confiando que en algún momento alguno de sus amigos le envíen una señal.
-¿Aún despierta?- La voz de Splinter la hizo saltar de la silla. Su maestro había llegado hacía unos pocos segundos y lucía muy desmejorado. Ninguno de los dos había dormido bien en esos días y casi toda su energía estaba enfocada en buscar a los chicos.
-Si… estoy comprobando las señales- April restregó sus mejillas para borrar los rastros de lágrimas y miro la pantalla de su laptop. Sus ojos se agrandaron al ver el punto morado titilando en el mapa digital de su computadora.
-¡Es la señal de Donnie! ¡Proviene de un edificio abandonado cerca del puerto!- April grita eufórica la dirección de la posible localización de los muchachos. La esperanza le había dado más energía que todas las bebidas azucaras que se había tomado hasta el momento. Miró hacia donde estaba el maestro Splinter, pero descubrió que ya se había marchado de la guarida.
(…)
Pasaron unos largos y dolorosos minutos en los que Donatello trazaba su desesperado plan de escape. Con solo un brazo libre no podía hacer mucho, pero movió su mano hacia donde estaba Leonardo. Por suerte sus brazos eran largos y su hermano se encontraba bastante cerca de él.
Con torpeza, Donnie tomó el umabari que su hermano mayor solía esconder en el costado derecho de su caparazón. Tembló levemente al sentir la piel de su hermano tan seca, y se mordió los labios hasta hacerlos sangrar para no dejar escapar un solo ruido.
Tenía que pensar que hacer, antes de que ese sujeto regresara y…
-Interesante, el espécimen más joven a comenzado a presentar bradicardia- La voz sin emoción de Falco hizo que el corazón de Donatello se acelere y que la rabia punzante sea más fuerte que el dolor provocado por las constantes descargas eléctricas. Su mano izquierda sentía las vendas del afilado umibari de Leo. Esa sensación solo aumentaba el terrible deseo de usarlo contra Falco.
-Podría extender más su vida con un poco de adrenalina- El hombre sacó del cajón un frasco y una jeringa. Donatello mordió su mejilla interna al ver como Falco estaba acercándose a su hermano menor. No iba a permitir que ese sujeto toque a Mikey.
Donatello no podía pensar claramente, por eso no pudo contener su intento asesino. En su corta vida, no le había deseado la muerte a alguien tanto como a ese sujeto.
Tal vez por eso, Falco se dio cuenta de que algo raro le pasaba, porque perdió el interés en Mikey y se acercó a él.
En los pensamientos confusos de Donatello, solo prevalecía la idea de matar a Falco. Sabía que debía eliminar aquella amenaza y salvar a sus hermanos, y sobre todo, tenía que hacer algo pronto para ayudar a Mikey, antes de que empeore.
-Vaya, parece que no la estás pasando bien allí- Falco se sonríe ligeramente, mientras se acerca lo suficiente a Donatello como para que pueda sentir el olor a formol que despedía su bata –Es una lastima que sea clínicamente imposible que despiertes-
En ese momento, el brazo izquierdo de Donnie salió disparado, con toda la fuerza que le quedaba, para atacar a Falco.
El científico leyó su mente en ese instante, y esquivó el umibari que empuñaba la mano de Donatello, para que no llegara a su corazón. Finalmente, aquella fina y delgada cuchilla quedo clavada en el hombro izquierdo de aquel horrible hombre.
Falco aulló de dolor. Donatello gruñó frustrado.
Maldición, he fallado.
(…)
Continuara...
...
N/A: Me cayó muy bien Falco. Tiene potencial de convertirse en un villano metódico y perverso en la nueva serie de las tortugas. Y si, me gustaría mucho que vuelva aparecer en algún que otro capitulo…
