Teenage Mutant Ninja Turtles no me pertenece, y esto solo es un pobre intento de Fic (¬¬)

Advertencia: Contiene spoiler del capitulo 7 de las tortugas ninjas 2012 de Nickelodeon "Monkey Brains"

Acto de clausura

Cinco días atrás

...

-Caballeros, es hora de proceder según lo planeado- Leonardo eleva su dedo al aire a medida que hablaba, haciendo que el resto de sus hermanos lo observen confundidos. Estaban todos en la azotea de un edificio abandonado, cercano al muelle de la ciudad.

Ellos cuatro se había lanzado en la búsqueda de Falco, el científico loco que estaba obsesionado con violar la mente de las personas. No habían recabado suficiente información sobre sus planes, pero tenían la certeza que estaba trabajando en un nuevo invento que le ayudaría a implantarles ideas y pensamientos a los habitantes de New York, lo cual era sin duda demasiado perverso y desalmado como para ignorarlo.

-Debo recordarles que mis ordenes deben ser acatadas al pie de…- Leonardo seguía con su discurso/cita de su programa favorito, cuando el más gruñón de sus hermanos lo interrumpe.

-Leo, solo vamos a patearle el culo al sujeto de bata hasta que deje de molestar con su numerito de científico loco- Raph hace sonar sus nudillos, mientras Leo lo mira un poco molesto de que le cortara la inspiración.

-¿Creen que aún pueda hacer ese truco raro de leer las mentes?- Mikey estaba mirando con duda la calle, esperando al igual que sus hermanos, que apareciera el automóvil de Falco –Con ese asunto de pensar o no pensar, aun no me quedó claro como pelear con este sujeto-

-Tranquilo Mikey, el señor O´Neil y yo comprobamos las muestras del experimento de Falco, y estamos un 98% seguros de que Falco carece de la habilidad de leer la mente…-

-Ahí viene- Leo interrumpe a Donatello y este se calla de inmediato para prestar atención a los movimientos de su enemigo. El científico salió de su vehículo y entro al edificio, sin preocuparse por mirar a su alrededor. Leo les da una orden a sus hermanos, moviendo su mano derecha por encima de su cabeza, y los cuatro entraron por las ventanas con mucho sigilo. Se deslizaron por los espacios que dejaban las escaleras hasta la planta baja, y entraron a una habitación en donde esperaban encontrar a Falco.

No había nada allí. El silencio era abrumador, ellos trataron de hacer el menor ruido posible, pero era complicado porque cada vez que pisaban, la madera vieja del piso crujía suavemente bajo sus pies.

-Esto no está bien- Murmura Leo por lo bajo, y cuando Raph iba a comentar algo al respecto, un horrible sonido de interferencia infestó la habitación.

"Ya estaba esperando que vinieran a mí, así podré enseñarles mi más reciente descubrimiento"

La voz de Falco era parsimoniosa y fría, provenía de los parlantes que estaban sujetos a la parte superior de las paredes de la habitación a la que habían llegado los cuatro adolescentes mutantes. No había duda, todo esto era una trampa y ellos habían caído por completo.

Leonardo entornó los ojos, poniéndose en guardia mientras saca sus katanas de sus respectivas fundas. Sus hermanos lo imitaron, sujetando sus armas y esperando cualquier indicio de actividad hostil.

De repente, las puertas y ventanas de la habitación fueron cerradas con gruesas placas de metal, y un humo color añil, proveniente que unos conductos de ventilación, comenzó a invadir el ambiente a una velocidad abismal. Donatello reconoció el aroma del químico y le gritó a sus hermanos que aguantaran la respiración, pero todos fueron sofocados rápidamente con aquella sustancia gaseosa.

De repente, todo se volvió oscuro y el sonido del mundo desapareció…

…Volviendo aparecer en este fatídico presente.

Donatello recordó como había llegado allí, y al ver el estado deplorable en el que estaban sus hermanos, fue invadido por un repulsivo deseo de acabar con la existencia de Falco. La asquerosa sensación se apoderó de cada fibra de su ser, pero ya no podía hacer nada más. Se había quedado sin energías, probablemente por la deshidratación, las pruebas neurológicas y la supresión de nutrientes a la que había sido sometido durante esos cinco días.

Sabía que Falco no iba a quedarse de brazos cruzados después de su pequeño acto de insubordinación. Por suerte la herida que le provocó fue tan profunda y dolorosa para el humano, que tuvo que aplicarse primeros auxilios mientras maldecía a Donatello y a toda su especie.

La joven tortuga miró con tristeza a sus hermanos, que no daban señales de despertarse. Trató de mover sus piernas, pero aún no las sentía. Su brazo derecho cosquilleaba y parecía que iba a poder moverlo en cualquier momento.

Mientras tanto, vio con horror como las facciones del Falco se transformaban en una espantosa mueca de odio cuando giró para concentrarse en él. No tuvo duda alguna de que estaba colérico y asustado de que estuviera despierto. Algo había fallado en sus cálculos. Podía verlo en sus ojos desorbitados por el miedo que estaba más que dispuesto a atacarlo.

-Te implanté el escenario perfecto, uno en que tu sueño retorcido y perverso de tener a la persona que deseas se te hace realidad…- Aquel hombre comenzó a reírse como un maniático mientras sujetaba las gasas contra su dolorosa herida -…Y despertaste, abandonaste el mundo perfecto que cree para ti, sin peligros ni preocupaciones… lo había preparado exclusivamente para que no tengas deseos de despertar-

Donatello no recordaba que aquel mundo le resultara tan bonito y perfecto. Sin embargo, era probable que su cerebro le haya jugado una mala pasada a las ilusiones de Falco. Miró a su captor con odio, sin sentir pena por la sangre que brotaba de su herida, dejando una estela carmesí en su bata blanca.

-¿Cómo hiciste para escapar?-

-…- Donatello no iba a desperdiciar sus energías en explicar como funcionaba su cerebro. No le debía ninguna explicación a Falco, por más curiosidad que tuviera.

Enfurecido, el científico no dudó en tomar la jeringa que usaría en Mikey, para cargarla con más drogas. Tambaleándose un poco, se acercó peligrosamente a Donatello, dedicándole una horrible sonrisa ladeada.

-Te crees muy listo, pero yo lo soy más… maldito fenómeno- Falco babeo por la rabia que sentía, sus ojos enrojecidos reflejaron el rostro determinado de Donatello que seguía mirándolo con rabia desafiante –No eres más que una bestia, un animal insignificante, siempre serás eso, maldito engendro de la naturaleza…-

La joven tortuga ignoró los insultos y las amenazas vacías en las que Falco prometía disecar su cerebro para saber en que había fallado. Estaba concentrado en zafar la mano que le quedaba atrapada en la silla, pero no tenía la fuerza necesaria para moverla…

De repente, Donatello siente un escalofrío correr por su cuerpo. Una sensación horrible invadió el ambiente, la cual hizo que sus instintos de preservación activara todos sus sentidos y su corazón se acelere. Era el mismo miedo que uno siente cuando sabe que esta a punto de morir en manos de alguien que está dispuesto a matarlo a como de lugar, y lo extraño era, que no provenía de Falco.

La sensación era tan abrumadora, que Leonardo se estremeció a su lado, y terminó despertando. Esto no le sorprendió a Donnie, de los cuatro era el más sensible a las auras de energía negativa.

-¿Don…de esta…estamos? ¿Qué pasó?- Leonardo comenzó mover su cabeza para poder reconocer el sitio donde se encontraba, y sintió la mano de Donnie golpeando su hombro.

-Leo… Leo… hay que…-

Donatello no terminó la frase porque Falco sujetó su brazo con violencia, y lo tiró hacia la dirección contraria a la que se encontraba Leo. Lo sujetaba con fuerza, buscando una vena donde inyectarle aquel terrible veneno que acabaría con la vida de aquel joven mutante.

-Te va a doler tanto, te va doler mucho maldito fenómeno, y luego te morirás- Las venas de aquel hombre saltaron de su sien, mientras se babeaba ante la posibilidad de inflingirle dolor a Donatello. Este dejo de forcejear, y se queda petrificado, mirando con algo de temor la figura que se alzaba detrás de Falco.

-Esa sensación… ¿Shredder?- Murmuró sorprendido Leonardo, tratando de despabilarse por completo. Aquella aura asesina no se le hacía familiar, pero era bastante parecida a la de su terrible enemigo.

Donatello abrió la boca sorprendido al ver un kunai siendo empuñado encima de la cabeza de Falco. La afilada punta de aquella arma blanca, brillo a la luz de los ordenadores que los rodeaban. Silenciosamente como apareció, el kunai descendió directo hacia la cabeza del científico.

Tanto Leo como Donnie cerraron los ojos por la impresión y contuvieron las ganas de gritar. Pero escucharon claramente como el kunai golpeo el cráneo de Falco. La punta de metal chocó contra el hueso parietal, destrozándolo por completo, y la sangre no tardó en brotar de la herida que provoco.

De los ojos de Falco, se desprendieron lágrimas de sangre y después de unos pocos segundos, su cuerpo se desplomó delante de Donnie, quien estaba a punto de desmayarse ante semejante espectáculo.

-¿Sensei?- Leonardo logra hablar, al ver a Splinter en medio la habitación. La rata mutante miró con furia al hombre que estaba a sus pies, pero decidió ignorarlo para ayudar a sus hijos.

-Donatello, Leonardo- Se veía cansado y parecía haber envejecido unos diez años desde la última vez que lo vieron. Donatello sintió un ligero aleteo de emoción en su estómago, y estuvo punto de llorar, pero no pudo siquiera hacerlo. Estaba demasiado cansado.

Splinter liberó a Leonardo, y este comenzó a despertar a Raph, que se veía muy pálido, pero respondió muy rápido cuando le quitaron el casco de metal de su cabeza y mojaron su cara con un poco de agua.

Mientras su maestro lo liberaba, Donatello se sintió horrible por envidiar que haya logrado hacer lo que no pudo. Algo podrido se depositó en su estómago. Era la culpa de sentirse revindicado por esa terrible acción que acababa de presenciar.

A Donnie le dolía mucho la cabeza y se sentía abrumado por sus emociones encontradas. Miró a Mikey mientras Splinter le quitaba los amarres. Parecía estar tan débil y enfermo que no pudo evitar sentir como la culpa lo abandonaba. Falco no merecía ninguna contemplación, no después de lo que les había hecho y planeaba hacerles.

Donatello se acercó con dificultad a su hermano menor y tocó con cuidado su cabeza para acariciarla, y este abrió los ojos con dificultad.

-Me… me duele… Donnie- Susurro al reconocer a su hermano.

-Tranquilo, todo va estar bien- Donnie le sonrío con algo de tristeza mientras le sujeta la mano. Se sentía real y cálida –Ya estoy aquí-

(…)

Raph tuvo que contenerse de bombardear a Splinter con preguntas sobre lo que había pasado con Falco. Todos se habían trasladado con dificultad a otra habitación de aquel edificio, y estaban bebiendo un poco de agua para poder reanimarse, mientras tratan de hacer funcionar sus extremidades, que aún estaban bajos los efectos de los paralizantes.

Después de recuperarse un poco, tanto Leo como Raph tuvieron que cargar a Donnie porque se había quedado dormido. Los efectos del estrés que tuvo que soportar le estaban pasando factura y tanto su mente como su cuerpo habían alcanzado su límite.

Pero Mikey estaba peor. Se había enfermado y ardía en fiebre por lo baja que estaban sus defensas. Splinter tuvo que cargarlo entre sus brazos, acunándolo como cuando era más joven. A Raph no le gusto ver eso, su hermano lucía tan débil y exhausto que parecía ser mucho más pequeño de lo que realmente era.

Raphael no pudo evitar culparse. Se preguntaba porque no había podido despertar antes para acabar con toda esa pesadilla. Habían pasado cinco días allí, sin agua ni comida, con ese aparato enchufado en sus cabezas y el único que pudo volver a la realidad fue Donatello.

Gruño enfadado. Había fallado en cuidar a su familia. Y de todos ellos, el que se llevó la peor parte fue Mikey.

Él detestaba que eso sucediera.

Tenía ganas de molestar a Leo para escapar de sus oscuros pensamientos, pero pudo notar por la forma en que miraba a Donnie, que estaba tan molesto como él por no haber hecho nada para ayudarlo cuando había despertado.

Lo bueno es que ahora iban a poder regresar a casa, y dentro de unos días, los cuatro van a terminar de lanzarse toda la mierda que se reservaron, por meter la pata en aquella estúpida misión fallida.

-Raph- La voz de Leo trató de ser lo más suave y baja posible para que Splinter no lo oiga.

-¿Qué pasa?- Raph acomoda un poco a Donnie y trata de coordinar sus pasos con Leo para evitar que se les caiga.

-¿Recuerdas que nosotros prometimos confiar en nuestros hermanos cuando no podamos pelear?-

-Yo no recuerdo…- Raph iba a mentir, porque no iba aceptar cargar a ninguno de sus hermanos con la responsabilidad de protegerlo.

-Solo, honra esa promesa- Leonardo miró a Donnie, aceptando finalmente que no tenía otra opción, y Raph tampoco –Solo por esta vez-

-Como digas- Raph se quedó mirando la espalda de su sensei que lleva a Mikey en sus brazos. Tal vez mató a Falco, y podría hasta podría afirmar que Donatello había tenido la misma intención al ver la situación en la que estaban.

Se preguntó si en algún momento, él tendría que tomar una decisión similar.

(…)

April estaba tan nerviosa desde que Splinter se había marchado, que dio un respingo cuando escuchó la voz de Raphael rompiendo el silencio de la guarida. El chico tortuga estaba protestando para variar, haciéndole saber a todo aquel que quisiera oírlo, que se moría de hambre. Leonardo lo secundo, pero con menos entusiasmo por lo agotado que estaba. Luego de un ligero intercambio de ocurrencias sobre "arrasar con todas las pizzas de la ciudad", se escuchó finalmente la risa nasal Donatello entre la de sus hermanos.

Aún así, ella notó estaban demasiado apagados como para continuar riendo y quedó conmocionada al averiguar el porque.

April no pudo evitar que se le agolparan las lágrimas cuando Splinter pasó silenciosamente a su lado, cargando a Mikey que seguía durmiendo y respirando agitado. Estuvo a punto de perder la compostura, cuando la mano de Leonardo se posó en su hombro derecho.

Se dio vuelta y vio los ojos exhaustos del líder del grupo, que estaban tranquilos. Lo peor había pasado, pero ella no pudo evitar sentirse mal por no haber podido hacer nada para ayudarlos.

-Mikey va estar bien, todos estamos bien-

Ella abrazó con fuerza a Leonardo, y luego a Raphael. Donatello se había apartado un poco. April no había notado lo incómodo que estaba sintiéndose con su presencia, hasta que estuvo delante de él.

La mezcla de sentimientos y la confusión la invadió en ese momento. Tal vez porque Donnie era el mejor amigo que había tenido, y de todos ellos, era en el que más confiaba. Tal vez por eso, cuando lo abrazó con fuerza, comenzó a llorar desconsoladamente, llenando su hombro de mocos y lágrimas que había estado conteniendo para parecer fuerte.

Pero Donatello no estaba respondiendo.

Él se quedó petrificado, y tuvieron que pasar unos incómodos segundos hasta que rodeara a April con sus brazos. Raph y Leo se habían retirado del lugar, dejando a su hermano a solas con la chica que tanto le gustaba.

Pero las cosas habían cambiado dentro de Donnie, de tal forma que se sentía distinto con April en ese momento.

-Yo…- La voz de Donatello se alzo entre las incomprensibles palabras de angustia de April. Ella trató de parar, y gimió bajito mientras el chico le hablaba con suavidad –…En verdad… te quiero… te quiero mucho…-

April se apartó un poco de Donnie, pero él la abrazó con fuerza para terminar de hablar.

-…Pero me he dado cuenta… que no te amo-

-No te entiendo… - La extraña confesión, hizo que la angustia que sentía la jovencita fuera sustituida por la confusión.

Donatello se aparta un poco de April, para sonreírle con calma antes de agregar.

-Y creo que nunca podré amarte-

(…)

Donatello despertó asustado en una cómoda cama, y se levantó de golpe. Sin querer, empujó a Raphael que estaba a su lado y lo tiró al suelo.

-Maldita sea… ¡Ten más cuidado!- Raph se queja desde el piso.

-Lo siento…- Donnie se sentía un poco mareado por haberse levantado tan rápido, pero se alegró de ver a su hermano tan verde y molesto como siempre. Antes de que lo insulte de nuevo, se lanzó sobre él para darle un fuerte abrazo.

-No tienes idea lo mucho me que me alegra verte así de enojado-

-…- Raph se sonríe mientras le da unas palmaditas a Donnie –Lo mismo digo, excepto por la parte de los abrazos-

-¿Qué pasa?- Leo estaba al otro lado de la cama, junto con Mikey que seguía roncando a pesar del ruido –¿Cuánto dormimos?-

-Tranquilo Leonardo, no han descansado lo suficiente aun- Splinter estaba al lado de la cama, pelando una manzana con sumo cuidado. Les pasa a sus hijos un poco de fruta cortada y ellos comienzan a comer.

-¿Mikey está mejor?- Donatello mira a su hermano menor preocupado, pero Splinter les dio buenas noticias.

-La fiebre bajó durante la noche, así que pronto mejorara-

-¿Qué pasó con April?- Leonardo estaba un poco confundido todavía. No le gustaba dormir tanto, pero los cuatro estaban en cuarentena.

-Ella pasará una temporada en casa de su tía- Splinter cierra los ojos levemente antes de agregar –Por el momento, no podré entrenarla hasta que los cuatro se recuperen-

-Lo siento- Donatello sabía que su padre no iba a culparlo por la decisión de April de no estar con ellos en una larga temporada, pero no podía evitar sentirla.

-¿Por qué te disculpas?- Leonardo le sonríe a su hermano y le golpea el hombro –Le dijiste lo que sentías, y eso es un buen avance-

-Creo que no le gustó que el cerebrito fuera tan sincero- Raph eleva los hombros con molestia –Supongo que la verdad no combina con las relaciones personales-

-Yo no quería herirla, ni mucho menos hacerla sentir culpable- Donnie dice esto mirando preocupado su tazón de fruta.

-Mmmmh ¿Podemos comer pizza?- Mikey se levanta, entre sus hermanos y los mira algo adormilado. Cuando ve los tazones de fruta esparcidos en la cama, hace mala cara –¡Nouuu! Fruta de nuevo-

-Si, si, fruta de nuevo- Donnie ve que su hermano menor abre la boca para protestar y le mete un trozo de manzana. Molesto, Mikey mastica de mala gana.

-Más te vale que te la tragues y te mejores, porque sino voy a…-

-Basta Raph, ya entendió- Leo frena a su hermano exaltado, sonriéndole levemente y luego mira al maestro que estaba muy callado. Para sorpresa de los cuatro, su padre se había quedado dormido, sentado en la silla.

-April dijo que pasó la semana entera sin dormir- Murmuró Leonardo.

-De seguro que estaba muy preocupado- Mikey dice esto un poco triste.

-Yo prometo no volver a preocupar de nuevo al maestro Splinter-

Los otros tres hermanos miran a Donatello después de que termina de decir esto, y asienten con determinación, diciendo al unísono.

-Lo prometemos-

….

Fin

(...)

AGRADECIMIENTOS: Muchas Gracias por todos los comentarios positivos, a pesar de ser nueva en el fandom, me recibieron muy bien. Este debe ser uno de los fandoms con más buena onda de los cartoons jajaja pero bueno. Esta historia llego a su final y siento que les debo algo a todas. Les prometo mejorar y traer una nueva historia pronto.

Saludos y muchisimas gracias por todo :)