¡Hola! Mis queridos amigos, gracias de nuevo por sus maravillosos comentarios que me alientan mucho para seguir escribiendo, saben que sin ustedes no se puede continuar.
NOTA: Los personajes no son míos, son de J.K Rowling.
El beso fue increíble, es como si la besara por primera vez, me sentía tan bien estar con ella… de esa forma aunque no supiera bien que significaba, nos seguimos besando hasta que un ruido proveniente de la calle en donde se encontraba la anciana nos hizo separarnos abruptamente.
-Es mejor que vayamos- Le dije mientras tomaba su mano.
Cruzamos la calle, mientras nos acercábamos, pude confirmar que era Bathilda Bagshot.
La anciana caminó hacia una casa oscura, indicándonos que entráramos a la propiedad.
-Supongo que esta es su casa- Me susurró Hermione, mientras se agarraba de mi brazo.
-Vamos - Respondí y emprendí el camino hacia adelante- Quédate atrás de mi- Le dije a Hermione mientras agarraba su mano y caminaba delante de ella, poniendo mi cuerpo como escudo.
Bathilda desapareció detrás de la puerta, miré a Hermione por encima de mi hombro y vi su mirada de apoyo, y sin dudarlo más, entramos a la casa.
Todo pasó muy rápido, Bathilda convirtiéndose en serpiente, hechizos por toda la habitación y después…silencio y oscuridad.
Una ligera brisa nocturna, cargada con un olor agradable y familiar llegó a mí, despertando parte de mis sentidos.
-Harry- Escuché cerca de mí.
Era Hermione la voz que escuchaba a mi lado, un calor agradable recorrió mi cuerpo, así que lentamente abrí mis ojos y pude verla.
-Harry ¿Cómo te sientes?- Me preguntó Hermione mientras me ayudaba a incorporarme de la cama, su rostro reflejaba preocupación y cansancio.
- Bien, creo- Le dije mientras observaba que nos encontrábamos en la tienda de campaña- Escapamos- Dije más bien para mí mismo.- ¿Que me pasó?- Pregunté.
- Te desmayaste, cuando nos aparecimos después del ataque- Dijo, la observé y estaba rara, como evitando el contacto visual, en ese momento supe que algo me estaba ocultando.
- ¿Pasa algo Hermione?- Le pregunté viendo como ella se movía intranquila, esperé un rato y no me respondió, sin embargo, al verla tan cansada, creí que lo mejor era preguntarle luego, había sido una noche difícil después de todo
- Bueno, será mejor que descanses, voy a hacer la guardia- Dije mientras me paraba. -¿Dónde está mi varita?- Vi como Hermione palideció repentinamente.
-¿Dónde está mi varita Hermione?- Le pregunté con tono molesto, no me gustaba que me ocultara las cosas, vi como se dirigía hacia los abrigos y la sacaba para dármela, partida por la mitad-¿Qué le pasó?- Pregunté con tristeza mientras me sentaba de nuevo en la cama.
-Fue mi culpa- Me dijo afligida- Un hechizo que le lancé a la serpiente rebotó y rompió tu varita-
-Repárala- Le exigí con poco tacto y en tono molesto.
-No es tan simple- Me respondió- Una varita no se puede reparar si está así de dañada-Me dijo con tristeza- Lo siento mucho Harry.
La miré con ira, pero ésta solo me duró un momento, sabía que ella no tenía la culpa, así que no podía molestarme con ella, después de todo yo la amaba.
Un balde de agua fría cayó sobro mi al escuchar mis propios pensamientos, en verdad la ¿Amaba?, era obvio que me sentía atraído por ella y Hermione me había dicho que ya no me veía como un simple amigo, pero una cosa era que nos besáramos por la soledad que nos embargaba a los dos, pero otra era que yo amara a mi amiga de una manera fuera de la amistad, sin mencionar a Ron, solo pensar en el me remordía la conciencia.
-De verdad lo siento- Dijo de nuevo Hermione al no obtener respuesta de su anterior declaración.
- Nada de eso, no fue tu culpa, fue un accidente- Intenté sonreírle, pero me faltaba el aire - Te ves cansada, deberías dormir- Dije mientras me levantaba y le quitaba suavemente el Horrocrux que llevaba agarrado en sus manos, para posteriormente dirigirme a la salida de la tienda.
-¿Estás bien? Creo que sería mejor que yo haga la guardia- Dijo mientras intentaba levantarse.
-No-Dije mientras le dedicaba una sonrisa apagada- Yo voy a hacer la guardia, tu descansa- Le respondí mientras agarraba su varita que yacía en la bolsa de su abrigo.- Tendré que usar tu varita, espero que no te moleste- Dije para posterior mente salir con paso rápido sin esperar su respuesta, lo que menos necesitaba era estar cerca de ella en estos momentos que mis pensamientos me traicionaban.
El aire frio de Diciembre me causó un escalofrió mientras me sentaba afuera de la tienda, no quería pensar en lo que sentía por Hermione, solo imaginar el problema que se armaría si de verdad yo estuviera enamorado de mi mejor amiga, me mareaba, no quería perder la amistad con Ron, sin mencionar el daño que le haría a Ginny, sabía que si decidiera luchar por Hermione ellos se enemistarían, sin embargo solo pensar en mi castaña amiga, me provocaba un inmenso calor en el pecho, uno como nunca había sentido.
Las luces de la tienda se apagaron, indicándome que Hermione había seguido mi consejo de irse a descansar. La noche pasó rápida, y yo seguía pensando, decidiendo que hacer, ¿luchar por estos sentimientos que se hacían cada vez más fuertes? O hacerme a un lado a costa de mi felicidad.
La madrugada vino cargada de un frio extraño, sin embargo no le tomé importancia, pues ya me había decidido…Lucharía por Hermione, la amaba, con ella había compartido tanto los momentos difíciles como los felices y gracias a eso, habían desarrollado una conexión que iba más allá de todo, que iba mas allá del amor.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro, en unas horas más cuando Hermione se levantara le diría lo que sentía por ella, dirigí mi mirada a la tienda y sonreí de nuevo, imaginándomela descansando feliz mente, hasta que una luz blanca y poderosa atrapó mi atención, me levanté rápidamente con la varita de Hermione en alto y listo para atacar.
La luz empezó a tomar forma de una cierva plateada, que me miraba fijamente, para después emprender camino hacia el interior del bosque, la vi alejarse y como hipnotizado… la seguí.
Eso es todo por ahora, espero que les haya gustado, dejen sus comentarios, me interesa mucho saber lo que opinan, al igual que sus críticas constructivas, pues intento mejorar cada día n.n
Nos leemos pronto.
