¡Hola! Mis queridos amigos, primero que nada quiero pedirles una disculpa por la enorme tardanza, ya saben la universidad quita vidas jajaja, pero por fin estoy de vacaciones y tuve tiempo de continuar con el fic, sin más que decir les dejo el capítulo.

NOTA: Los personajes no son míos, son de J.K Rowling.

El oscuro bosque me abrumaba, sin embargo, continuaba siguiendo a la cierva plateada que se détuvo abruptamente encima de una lago congelado, para después transformarse en una esfera de luz que se introdujo mágicamente en el hielo.

Me acerqué decidido y alerta hacia el lugar en donde la esfera se había introducido, me quedé unos momentos observándola moverse, hasta que se quedó estática encima de un objeto, no podía verlo bien, me acerque más al hielo y puede verla.

La espada de Godric Gryffindor se iluminaba con la luz de la esfera.

-¡Accio espada!-Exclamé para atraer el objeto, sin embargo no funcionó, tardé solo un momento es descifrar que tendría que meterme en el agua helada para poder acceder a la espada, así que decidido convoque un Diffindo para partir una sección del hielo.

Me quité el abrigo, los pantalones y la camisa que me protegían del frío, retiré mis zapatos y calcetines para quedarme solo en ropa interior, el frio era intenso y desgarrador, no me hubiera sorprendido si mis dientes se rompieran en mil pedazos por lo fuerte que castañeaban, me acerqué a la charca que había creado, me senté en la orilla y dejé la varita de Hermione en el hielo.

Sin pensar en el frío que me esperaba, me sumergí en el agua helada, sintiendo como mi cuerpo gritaba de dolor, aun así nadé hasta la espada, hasta que de pronto sentí una fuerte opresión en mi cuello que me ahogaba, pensé que eran algas del lago, hasta que toqué el objeto y me di cuenta que era el Horrocrux que me jalaba en un abrazo mortífero, intente quitar el collar que me rodeaba la tráquea pero fue inútil, la cadena se apretaba cada vez más, pataleaba y pataleaba y con mis manos intentaba desgarrar el collar que se incrustaba cada vez más en mi garganta.

El aire se me agotaba, iba a morir, no podía creer que este sería mi fin, pensar en el horror que el mundo sufriría al yo fallar esta misión, me lastimaba el alma, pero lo que más me rompía el corazón era que jamás volvería a ver a Hermione, su sonrisa, su mirada, sus labios, ¿Qué pensaría ella cuando no regresara a la tienda?, creería que habría huido como un cobarde, que la había abandonado, dejándola sola y sin varita.

Realicé un último intento de quitarme el collar pero fue inútil, derrotado cerré los ojos aceptando mi final, hasta que una opresión en el pecho y un fuerte impulso hizo que me desmayara.

Abrí los ojos, me encontraba boca abajo escupiendo el agua que había en mis congelados pulmones, me voltee quedando recostado en la nieve y pude ver las altas copas de los arboles coronados por el oscuro firmamento, a mi lado un jadeo llamó mi atención, por un segundo pensé que era Hermione la que me había salvado de una muerte inminente, hasta que lo escuché.

-¿Estás loco?- Dijo Ron sin dejar de jadear- ¿En que estabas pensando al meterte con esto al agua?- Dijo sacudiendo el Horrocrux que unos momentos atrás había estado a punto de matarme.

Me incorporé para verlo de frente y sin detenerme a ser sutil le pregunté- ¿Qué haces aquí?- Dije mientras agarraba mi ropa y me la ponía para resguardarme del intenso frío.

-Pues… he regresado- Dijo mientras se paraba con el Horrocrux en una mano y la espada de Godric Gryffindor en la otra.

-Has sacado la espada-Dije mientras me ponía mi abrigo para quedar completamente vestido de nuevo.

-Sí, es por esto que te metiste al lago ¿no?- Respondió con gracia.

-Si- Le dije sin ánimos.

-¿Crees que sea la verdadera espada de Godric Gryffindor?- Preguntó Ron mientras la alzaba para verla mejor.

-Solo hay una manera de saberlo- Dije señalando el Horrocrux que se balanceaba en la mano de Ron.

Este se acercó a mí y me tendió la espada y el guardapelo- Hazlo.

-No tú debes hacerlo- Le dije convencido.

-¿Qué? ¿Por qué yo?- Preguntó nerviosamente.

-Tu sacaste la espada del lago, tú debes destruirlo- Le respondí- Yo abriré el guardapelo en Pársel y tu le clavas la espada ¿De acuerdo?.

Ron me miró con duda y nervios sin embargo accedió con un movimiento de cabeza.

Pusimos en una piedra el Horrocrux, mientras Ron se posicionó en el lado opuesto al mío.

-¿Listo?- Le pregunté, el solo asintió con la cabeza -¡Ábrete!-Exclamé en Pársel.

El guardapelo se abrió con un remolino oscuro, haciendo trastabillar a Ron.

-He visto tu corazón y me pertenece-Exclamó una voz profunda desde el guardapelo.

-¡Ahora!-Le gritér desde el otro lado del remolino.

Ron se movió hacia el Horrocrux con paso temeroso, alzó la espada y la voz habló de nuevo.

-He visto tus sueños y tus miedos Ronald Weasley, mal amado por tu familia y traicionado por tus amigos.

-Clávale la espada Ron- Le grité de nuevo, pero parecía que él estuviera en un trance observando el remolino.

-Hijo de una madre que deseaba una hija, siempre el segundo en todo.

-Es mentira no la escuches - Grité.

Ron se acercó al guardapelo un poco más decidido, hasta que la voz habló de nuevo.

-Traicionado por tu mejor amigo que se ha enamorado de la mujer que amas-Exclamó la voz mientras aparecían imágenes intermitentes de Hermione y mías, imágenes que habían pasado de verdad, ella y yo bailando, besándonos en la tienda y en el valle de Godric.

Ron calló de rodillas contemplando las imágenes, y yo simplemente me quedé congelado, no podía decirle palabras de apoyo, no podía decirle que las imágenes eran mentira.

Del remolino salieron dos figuras distorsionadas, una que se parecía a Hermione y la otra a mí.

-Quien podría quererte a ti tendiendo a Harry Potter- Dijo con desprecio la falsa Hermione.

-¿Por qué regresaste?, estábamos mejor sin ti, más felices- Exclamo el falso yo.

-El es mucho mejor que tu, tú no eres nada, nada, solo sales sobrando- Dijo la falsa Hermione en tono suave y a la vez burlón. Ron miraba perplejo eh inmóvil a los dos entes frente a él.

- Ella me prefiere a mi- Dijo el yo falso acercando a la Hermione falsa, jalándola por la cintura y echando una última mirada a Ron dijo- Ella… es mía- Sentenció para posteriormente besar a la Hermione de manera salvaje.

-¡Ron!- Le grité para despertarlo del trance.

Éste reaccionó y levantándose decidido, corrió hacia el guardapelo pasando la espada entre las dos figuras, haciendo que el Horrocrux se destruyera con un grito desgarrador.

Eso es todo por ahora, espero que les haya gustado, dejen sus comentarios. Les mando un abrazo

Y nos leemos pronto.