¡Hola! Primero que nada quiero desearles una Feliz navidad atrasada, espero que se la hayan pasado genial en estas fiestas en compañía de sus seres querido, dicho esto solo quiero darles las gracias a los magníficos comentarios que dejan en cada capítulo, de verdad me animan mucho, mil gracias.
Sin más preámbulos aquí le dejo el capitulo.
NOTA: Los personajes no son míos, son de J.K Rowling.
La visita a la casa da los Lovegood no fue lo que esperábamos, después de averiguar el significado del símbolo que resultó ser el de las reliquias de la muerte las cosas se salieron de control, el padre de Luna traicionándonos para recuperar a su hija ,carroñeros persiguiéndonos , Hermione hechizándome, la visión de Voledemort y Grindelwald; todo pasó tan rápido.
Nos trasladaron a la mansión de los Malfoy, en donde intentaron averiguar mi identidad, pero gracias al hechizo punzante que Hermione me lanzó en la persecución, se les hizo más difícil a los mortifagos presentes, entre ellos a los Malfoy y a Bellatrix identificarme, sin embargo la espada de Gryffindor llamó la atención de la ultima, haciendo que nos llevaran a Ron y a mi a los calabozos de la propiedad, dejando sola y desprotegida a Hermione ante Bellatrix que empezó a interrogarla bruscamente.
Ahora nos encontrábamos siendo arrastrados a las mazmorras de la mansión Malfoy, los gritos de Hermione retumbaban en las paredes y se mezclaban con los míos.
Nos lanzaron fuertemente en la celda, la desesperación me embargaba mientras los gritos de Hermione seguían sin cesar. Rápidamente me levanté gritando de nuevo.
-¡Malditos!…¡déjenla ir! – Gritaba yo mientras intentaba junto con Ron forzar la reja que nos mantenía presos- ¡Déjenla ir!- Volví a gritar desesperado.
Después de duros intentos Ron se alejó de la reja sentándose en el sucio suelo mientras se tapaba los oídos con las manos. Yo por otra parte continúe en el intento de derribar la reja, las manos me ardían por el esfuerzo, sin embargo y a pesar de mis arduos intentos los barrotes no cedían.
El simple pensamiento de lo que le podría estar haciendo Bellatrix Lestrange a Hermione me destrozaba en pedazos el alma, la culpa por haberla arrastrado hacia esta situación me carcomía, junto con el coraje por no haber podido protegerla.
Después de lo que pareció una eternidad y con mis manos sangrando me dejé caer derrotado con mi cabeza apoyada en los barrotes, dejando que las lágrimas surcaran libremente mi rostro, hundiéndome en la impotencia mientras los gritos de Hermione empezaban a aminorar.
En eso estaba hasta que la soñadora voz de Luna llamó mi atención.
-Hola Harry- Dijo moviendo levemente su mano en señal de saludo.
-Luna- Le respondí limpiando rápidamente las lágrimas de mi rostro, manchando un poco mi cara con la sangre que emanaba de mis manos.
-Estas sangrando- Exclamó preocupada mientras caminaba hacia m,í y arrancando un pedazo de tela de su roída chamarra me vendó las manos con cuidado. La voz ronca de Ron retumbó en la mazmorra.
-¿Quien anda ahí?- Preguntó Ron haciendo que mi mirada se posara en los dos individuos que se mantenían en segundo plano, ocultos en las sombras. La luz proveniente del Desiluminador reveló a aquellas sombras, eran Ollivander el vendedor de varitas y un duende de Gringotts que respondía al nombre de Griphook.
-Nos han capturado al igual que a ustedes-Dijo Ollivander con voz cansada- Ya hemos visto toda la mazmorra y no hay manera de salir, está encantada, todo esfuerzo es inútil - Finalizó mirando mis manos heridas.
Nos quedamos mirando unos segundos, en ese momento recordé el raro pedazo de espejo roto que Sirius me había dado, el cual guardaba en mi pantalón y que reflejaba a un hombre con una intensa mirada azul y prominente barba blanca.
Tomé el espejo en mis manos y lo miré, unos ojos me devolvieron el reflejo- Ayúdanos-Dije en un susurro mirándolo intensamente.
El sonido de la reja nos alertó de la llegada de alguien más, rápidamente oculté el espejo de la mirada de Colagusano, que entró amenazadoramente con su varita en mano.
-Tú…duende- Exclamó agitando su varita en dirección a su objetivo- Ven conmigo.
Tan pronto como sus pisadas se alejaron, un sonido de aparición me hizo voltear a ver.
-Dobby- Dije sorprendido-¿Qué haces aquí?- Le pregunté mientras me acercaba lentamente a él.
-Dobby vino a ayudar a Harry Potter- Chilló con alegría- Dobby siempre ayudará Harry Potter.
-¿Puedes aparecerte dentro y fuera de la mansión?- Pregunté ilusionado.
-Claro, soy un elfo- Respondió como si fuera lo más obvio.
-¿Podrías sacar a Luna y al señor Ollivander?-Pregunté, pero antes de que Dobby me respondiera Ron habló.
-Llévalos al refugio- Dijo Ron para posteriormente explicarle a Dobby su ubicación exacta.
-Regresaré en 10 segundos- Exclamó Dobby para después agarrar a Ollivander y a Luna por las manos.
El sonido de la desaparición se hizo presente, seguido por pasos afuera de la reja, Ron y yo nos escondimos en una columna, evitando que Colagusano nos viera, éste al ver que no había nadie en la mazmorra entró a ella apresurado y con su varita en alto, hasta que un potente hechizo le dio de lleno en la espalda haciendo que perdiera el conocimiento.
Salimos de nuestro escondite y nos dirigimos a la entrada no sin antes quitarle la varita a Colagusano.
Caminamos rápidamente por los lúgubres pasillos hasta que divisamos la amplia escalera que daba a una habitación en donde se escuchaba a Bellatrix gritándole a Griphook. El cuerpo de un carroñero yacía en las escaleras, Ron le quitó la varita del bolsillo y siguió caminando a mi lado.
Me acerqué un poco más a las escaleras y la pude ver, mi corazón se detuvo y las lagrimas volvieron a acumularse en mis ojos, ahí estaba ella tirada en el suelo completamente inmóvil.
El suave movimiento de su pecho al respirar que indicaba que estaba con vida hizo que mi corazón volviera a latir, pude ver la horrible marca en su brazo que decía en letras dobladas y ensangrentadas "Sangre Sucia", la rabia recorrió mis venas.
-¡No has hecho tu trabajo!- Exclamó la Mortifaga – Considérate con suerte… Duende –Sentenció con desprecio para volverse y caminar hacia Hermione.-No podemos decir lo mismo de ella – Dicho esto apuntó su varita hacia mi amiga.
Sin poder contenerme más la furia se apoderó de mí, salí de mi escondite con la varita de Pettigrew en alto.
-¡Expelliarmus!-Grité lanzando hechizo tras hechizo.
Bellatrix se vio impulsada hacia atrás, las maldiciones no se hicieron esperar, los Malfoy contraatacaban sin piedad, voltee mi rostro al suelo donde mi amiga estaba recostada, pero ella ya no se encontraba ahí.
-¡Alto!- El grito de Bellatrix retumbo en las paredes, mi respiración se aceleró al ver que tenia a Hermione agarrada, amenazándola sobre la garganta con su varita convertida en daga - Tiren sus varitas…¡Tírenlas!- Finalizó apretando el agarre sobre mi amiga.
Rápidamente aventé la varita al suelo seguido por Ron. Draco Malfoy se acercó a nosotros agarrando las varitas con aire temeroso.
-Pero que…tenemos…aquí- Dijo la mortifaga en tono burlón sin separar ni un momento la daga del cuello de Hermione la cual sollozaba silenciosamente mientras le empezaba a salir un ligero hilo de sangre causado por la presión del arma- Harry Potter, de nuevo, tan guapo como siempre- Finalizó sarcástica.
Podía sentir como los efectos del hechizo punzante que Hermione me había lanzado se desvanecían gradualmente hasta dejar mi rostro intacto.
-Suéltala- Dije en un gruñido con los dientes apretados.
-No estás en posición para pedir eso…querido-Respondió Bellatrix con su voz desquiciada- Llámalo Lucius, llama…al señor tenebroso-Dijo sin aparter la vista de mi.
Dicho esto Lucius Malfoy se aproximó al centro de la habitación, levantándose la manga izquierda de su traje, dejando ver la negra y brillante marca tenebrosa; posicionó su mano derecha encima de la marca, pero antes de poder hacer nada un sonido agudo proveniente del techo llamó la atención de todos.
Era Dobby trepado en el enorme candelabro que se encontraba encima de Bellatrix y Hermione.
-¿Qué…qué está haciendo ese elfo?- Preguntó Bellatrix con tono agudo.
La respuesta llegó pronto cuando el candelabro calló, haciendo que la mortifaga se moviera para atrás empujando a Hermione en el proceso. Rápidamente me acerqué atrapando a mi amiga entre mis brazos alejándola del candelabro que se estrelló aparatosamente en el suelo.
Un hechizo dirigido a Lucius Malfoy y proveniente de atrás mío llamó mi atención, Dobby estaba parado en una mesa junto a la pared de la habitación, Griphook ya se encontraba con él, sin pensarlo ayudé a Hermione a llegar junto al elfo, mientras Ron se acercaba con las varitas que le había quitado a Draco.
-¡Maldito elfo!, pudiste haberme matado- Gritó Bellatrix con voz chillona.
-Dobby no quiso matar, solo…herir de gravedad- Respondió Dobby inocentemente para después y con un chasquido de sus dedos desarmar a la madre de Draco quien lo miro ofendida.
-¿Cómo te atreves a quitarle su varita a una bruja?- Exclamó Bellatrix - ¿Cómo te atreves a desafiar a tus amos?
-Dobby no tiene amo, Dobby es un elfo libre y ha venido a ayudar a sus amigos- Finalizó el elfo estirando sus brazos de manera que todos rápidamente lo agarramos para después sentir un jalón en el estomago. Lo último que vi fue a Bellatrix lanzándonos su varita convertida en daga.
La luz solar segó mis ojos por unos instantes, me incorporé apoyando mis manos improvisadamente vendadas en la suave arena mojada que se impregnaba en mi ropa.
Ayudé a levantarse a Hermione que permanecía a mi lado aun con su rostro pálido y de aspecto atemorizado.
-Hermione…¿Estas bien?- Pregunté agarrando su rostro entre mis manos y analizando su mirada pude ver que parecía más perturbada que nunca.
-Harry- Escuché decir a Ron que se encontraba unos metros adelante viendo fijamente hacia atrás mío, me voltee siguiendo la mirada de Ron que se posaba en un bulto pequeño tirado en la arena, un bulto al que reconocí como Dobby.
-Harry Potter- Escuché en un susurro proveniente del elfo.
Sin pensarlo corrí hacia el arrodillándome a su lado para ponerlo boca arriba y cargarlo en mi regazo, pude ver la daga clavada en su frágil cuerpo, con cuidado le saqué el arma de su estomago manchado en sangre. Las lágrimas salían de mis ojos humedeciendo mi rostro.
-Dobby, calma...- Dije en voz entrecortada - Aguanta, te vamos a curar- Finalicé entre sollozos intentando levantarme con él en mis brazos para ir a buscar ayuda. Hasta que un suave tirón en mi chaqueta me hizo volver a sentarme y mirar de nuevo a mi amigo elfo.
-Qué bonito lugar es aquí- Escuché decir a Dobby en voz baja y cansada- Es un bonito lugar… para…estar…con amigos- Dijo en un susurro apenas audible.
-Lo es Dobby…lo es- Respondí con voz ahogada por las lagrimas.
-Dobby está feliz… feliz…de estar…con…sus amigos…-Susurró en un suspiro. Su mirada se apagó lentamente dejando su cuerpo inmóvil.
Las lágrimas me salían sin control mientras sostenía el inerte cuerpo de Dobby entre mis brazos, lentamente unas manos me ayudaron a levantarme de la arena, era Hermione con su mirada cristalina y triste. Me terminé de incorporar y pude ver a Ron parado a espaldas de mi amiga.
-Quiero…enterrarlo...- Dije entre lágrimas – De la manera propia…sin magia- Finalicé para después emprender el camino hacia "el refugio" donde nos prepararíamos para enterrar a mi buen amigo, el cual había sido otra víctima de esta horrible guerra que precia empeorar a cada minuto, una guerra que yo aun no sabía si tendría la fuerza para poder enfrentar.
Eso es todo por ahora, espero poder actualizar lo más pronto posible.
Dejen sus comentarios, críticas o sugerencias que me animan a seguir con esta historia, y para aquellos que se lo preguntan, si, en el próximo capítulo se develará la conversación de Ron y Hermione.
Sin más me despido, les mando un abrazo, cuídense y…
Nos leemos luego.
Nota: Puse la escena de Dobby como la película porque se me hizo la mejor frase de el pequeño elfo, defendiendo sus derecho de libertad jeje. Nos seguimos leyendo.
