¡Hola a todos! Primero que nada debo decir MIL DISCULPAS, me siento terrible por no haber continuado con la historia en los pasados meses, pero las cosas se me juntaron demasiado y no pude tener un tiempo para escribir u.u, espero que aun sigan ustedes aquí leyendo y comentando esta historia.

Quiero agradecer a aquellas personitas que me enviaron un mensaje privado preguntarme si aun estaba viva, gracias de todo corazón n.n , también a todos aquellos que ponen el fic en sus favoritos, alertas y en especial los que dejan sus comentarios

Sin más que decir los dejo con el capítulo, ya acercándonos al final.

NOTA: Los personajes no son míos, son de J.K Rowling.

La vida siempre me había puesto dificultades, tantas que sentía que ella se burlaba de mi desgracia, poniéndome obstáculos cada vez más grandes y disfrutando viéndome tropezar, sin embargo pocas veces había deseado con tantas fuerzas estar en los zapatos de otro, tener una vida como la de los demás y pasar tiempo con las personas que amaba sin dificultades, siendo un adolecente normal que eventualmente encontraría a su pareja ideal.

A pesar de mi suerte había pensado que la vida me había dado un respiro al menos en el amor poniéndome a Ginny en mi camino para mi felicidad… no sabía cuan equivocado estaba al ver que tan ciego había sido, al no haber notado que la persona que amaba, que me entendía y que me hacia feliz estaba justo a mi lado, lamentablemente, Ron si lo pudo ver y para mi mala suerte el descubrimiento me había llegado demasiado tarde.

El sonido de movimiento me despertó, abrí los ojos que estaban hinchados tras el llanto de la noche anterior.

Me levanté con pesar, pasando mis manos por mi rostro, apretando mis ojos para despertarme, me di cuenta que Ron ya no estaba en la habitación que Bill nos había asignado, así que me vestí con lentitud para después bajar las escaleras arrastrando los pies en dirección a la cocina,

Entré sin mucha ceremonia al salón en donde las voces de los habitantes de la casa llenaban el ambiente.

-Harry, por fin despertaste- Me dijo Ron mientras desayunaba y que ya estaba vestido con una túnica negra y la barba crecida gracias a un conjuro. – Siéntate hoy será un largo día.

Solo pude asentir a su invitación, sentándome a su lado, sintiendo como sus ojos se posaban en mi rostro analizándolo.

-No llores mas por Dobby compañero, el no hubiera querido que te sintieras así- Dijo Ron dándome un ligero apretón en el hombro.

Yo solo le pude regalar una discreta sonrisa para tranquilizara a mi compañero, que estaba preocupado creyendo que mi tristeza se debía a la muerte de mi amigo elfo, y aunque en parte así era, la principal grieta que lastimaba mi corazón era debido a la plática con Hermione la noche pasada, aquella plática en donde había renunciado a ella por la felicidad de nuestros más queridos amigos.

El sonido de pasos provenientes de las escaleras me hizo voltear, para ver a Fleur bajar, seguida por Hermione ya transformada en Bellatrix que estaba ataviada con un vestido negro, por un segundo me había engañado, alterando tontamente mis nervios al ver la imagen de tan despreciable persona, sin embargo al mirar a los ojos a la falsa Bella mi corazón se derritió al reconocer la dulce mirada de Hermione, a pesar de la poción multijigos.

-¿Cómo me veo?- Preguntó Hermione.

-Horrenda- Respondió Ron dedicándole una sonrisa juguetona, la cual fue respondida por una más discreta por parte de Hermione.

Este simple acto me dolió en el pecho, aunque me obligue a no mostrar reacción, ya que debía acostumbrarme a ver a Hermione y a Ron juntos, aunque tenía que recordarme una y otra vez que esto era lo correcto.

-¿Y Luna?- Preguntó Hermione mientras tomaba la varita de Bellaxtrix en sus manos

- Regresó a Hogwards esta mañana, por la red flu- Respondió Bill para después tomar un sorbo de su café.

Todos nos miramos preocupados unos a otros, sabiendo que lo que estábamos a punto de hacer podría llevarnos a una muerte segura, después de todo el banco Gringotts no se había ganado su fama de "El lugar más seguro" por nada.

-Es hora de partir- Dije mientras me levantaba y dejaba mi plato casi intacto de comida en el fregadero.

Nos dirigimos a la puerta, listos para partir al callejón Diagon, específicamente en una callejuela cerca de Gringotts

Caminamos en silencio hasta un montículo de arena cercano a la casa y nos detuvimos mirándonos nerviosamente, yo solo pude conectar mi mirada con la falsa Bella sintiéndome miserable por tener que orillarla a hacer esta mortífera hazaña.

-¿Todos están listos?- Pregunté, a lo que Ron y Hermione me respondieron con una asentimiento de cabeza.

Tomé la mano de Griphook y pude ver como Ron toma con rapidez la mano de Hermione que conecto su mirada con la mía una vez más, sin embargo yo la evadí para después sentir como Ron me tomaba del hombro para después aparecernos el callejón Diagon

Las calles eran lúgubres y vacías, nada parecido a aquella vez que entré por primera vez, aunque yo tampoco era actualmente el mismo niño de once años asombrado por el descubrimiento de un mundo nuevo.

-Madame Lestrange - Dijo en voz gruesa un mortífago que pasaba por la calle, haciendo que Griphook y yo nos escondiéramos en las sombras para no ser visto.

-Buenos días- Respondió inconscientemente Hermione ganándose una mirada extrañada del mortifago como consecuencia de su cortés saludo.

-¿Buenos días?- Preguntó Griphook en tono molesto después de que el mortífago se perdió de vista- Madame Lestrange nunca dice buenos días, si no quieres que nos descubran su actuación debe ser convincente- Finalizó en duende con voz cortante.

Hermione solo atinó a asentir nerviosamente, para después caminar en dirección al banco seguida por Ron.

-Vamos- Le dije a Griphook mientras me inclinaba para que él se pusiera a mis espaldas, para acto seguido ponernos la capa de invisibilidad y caminar hasta la entrada del banco, donde nos aguardaba una misión peligrosa que solo presagiaba un futuro lúgubre e incierto

El agua helada golpeó mi cuerpo al caer en el lago, y la imágenes dentro de la mente de Voldemort me entraron en mi visión, dejándome aturdido por un segundo, abrí mis ojos bajo el agua mientras contenía el aliento y la vi, Hermione estaba intentando nadar a la superficie, luchado contra su pesada vestimenta que no la dejaba avanzar, sin pensarlo nadé hacia ella y la tomé por la cintura pataleando para llegar a la superficie.

El aire entró en mis pulmones liberando la presión que sentía en mi cuerpo, apreté el agarre en la cintura de Hermione y procedí a nadar a la orilla la cual alcanzamos jadeando por el esfuerzo.

Ron llegó a nuestro lado segundos después, todos nos paramos para acto seguido empezar a quitarnos la ropa mojada que se pegaba a nuestros cuerpos.

-Lo sabe-Dije jadeante mientras me quitaba mi empapada camiseta- Voldemort sabe que donde estamos y que buscamos horrocruxes- Tomé un respiro para tranquilizarme- Está furioso, sorprendido y se dirige a Hogwarts.

-¿Cómo es que lo sabes?-Preguntó Ron imitando mis acciones.

-Vi en su mente y él en la mía -Respondí mientras acababa de vestirme

-No debes dejarlo entrar a tu mente Harry, es muy peligroso-Habló Hermione ya cambiada mientras se quitaba la toalla que usó para tapar su cuerpo de nuestra visión.

-Lo sé- Dije conectando mi mirada con la de ella. Nos quedamos mirando por un momento, hasta que Ron habló.

-¿Ahora qué hacemos?

-Ir a Hogwarts, ahí está el siguiente horrocrux, Voldemort va a protegerlo.

-Si será lo mejor ir a avisarles, antes de que los agarren desprevenidos-Finalizó Ron

Sin perder tiempo tomé la mano de Ron y después la de Hermione, la cual me hizo temblar con el simple contacto de nuestras manos, el cual tuve que dejar atrás para concentrarme en la aparición.

La sensación en el estomago me hizo abrir los ojos, vi a mi alrededor, las calles de Hogsmeade se veían sombrías con la inminente caída de noche sobre el pueblo, nos apresuramos a escondernos, los mortifagos empezaban a merodear por esa zona.

-¡ALTO AHI!- Escuché gritar a uno mientras las pisadas se acercaban a donde estábamos, los tres corrimos por las calles del pueblo, escapando de nuestros persecutores.

Corrimos calle abajo a toda prisa, mientras sentíamos el ambiente ponerse abrumadoramente frio. Las sombras de los dementores se hicieron notar en las paredes, nos alcanzarían de un momento a otro. Sin dudarlo levante mi varita y conjuré mi patronus el cual alejó a los dementores, dándonos tiempo para refugiarnos detrás de unas carretas apiladas en la calle.

-Es un ciervo- Escuchamos decir a un mortifago. Solo atiné a cerrar lo los ojos maldiciéndome internamente, habían reconocido mi patronus.

-¡ES POTTER! – Gritó otro con voz severa, mientras más pisadas se unían a la persecución.

Escapamos por una calle lateral con los mortifagos pisándonos los talones, los escuchábamos acercarse a gran velocidad.

-Aquí Potter- Dijo una voz proveniente de un callejón totalmente oscuro, solo iluminado tenuemente por una luz que se colaba de una puerta entre abierta, sujetada por un sombrío hombre de prominente barba, sin pensarlo dos veces entramos en el callejón, rápidamente el individuo nos dejó pasar para después cerrar la puerta a su paso.

Entramos en la austera estancia en donde nos encontramos con el cuadro de una bella joven que nos miraba curiosa.

-Wow- Exclamó Ron- Por un momento creí haber visto a…

- Dumbledore-Interrumpió Hermione que respiraba lentamente para recuperarse de la carrera, mientras inspeccionaba la estancia con la mirada.

La voz de aquel hombre se escucho proveniente de la parte de arriba, parecía que discutía con lo que deduje eran los mortifagos que nos habían perseguido.

Me senté en una de las sillas del salón para recuperar el aliento, un dolor punzante en mi pierna me hizo mirar a mis bolsillos de mi pantalón, en donde guardaba el pedazo de espejo de Sirius; Los saqué y lo miré por un momento sorprendido por la imagen que veía reflejada en el, en donde en vez de mostrar a un hombre de profunda mirada azul y larga barba blanca como las veces anteriores, me enseñaba una tierna y familiar mirada chocolate que hacía que mi corazón latiera intensamente.

-Te veo Harry- Creí escuché la voz de Hermione decir.

-¿Disculpa?- Pregunté dirigiendo mi mirada a mi amiga.

-Te veo en este espejo- Respondió señalando un pedazo cuadrado de espejo que estaba colgado en la pared. Me levanté como un resorte acercándome a Hermione, situándome a su lado para ver mi imagen desde el ángulo en el que yo sostenía mi pequeño pedazo de cristal.

-Es el- Dije en voz baja mientras sentía la presencia de Ron acercándose a nosotros.

En ese momento el hombre de larga barba y un aterrador parecido a Albus Dumbledore entró en la estancia.

-Fue muy estúpido de tu parte haber aparecido aquí en medio de la noche Harry Potter- Dijo el hombre en tono gruñón.

-Es usted, al que he estado viendo- Dije volteándome a encararlo- Usted nos envió a Dobby.

-Así es ¿Y dónde está Dobby por cierto? ¿Dónde lo han dejado?- Preguntó mientras servía te en unos vasos.

-Está muerto- Respondí cortante- Bellaxtrix Lestrange lo asesinó.

-Qué pena, me agradaba ese elfo.

-Es Aberforth Dumbledore ¿Cierto?- Pregunté seguro.

Como respuesta solo obtuve una mirada inexpresiva por parte de Aberforth.

-Gracias por salvarnos la vida- Dije sincero ofreciéndole mi mano

-No hay porque Potter- Respondió a mi oferta con aire inseguro- Ahora si quiere vivir para ver otro amanecer le aconsejo que se largue de aquí lo antes posible.

- No puede hacerlo señor, tenemos una misión que terminar.

-Déjame adivinar, mi hermano los envió a ustedes a una misión-Dijo con tono siniestramente divertido- ¿Puedo preguntar cuál es?

-Destruir horrocruxes- Dije con firmeza.

-¡JA!- Exclamó Aberforth- Hijo, ve a casa e intenta seguir vivo otro día más, esa tarea que mi hermano te ha encargado es una misión suicida.

-No lo será si nos ayuda- Dije exasperado.

Su mirada se volvió severa e interrogativa.

-¿Y en que podría yo ayudarles?- Preguntó en un gruñido.

-Necesitamos entrar a Hogwarts.

Me despido por hoy, espero que hayan disfrutado del capítulo y espero que Dejen sus comentarios, quejas o sugerencias que me animan a tanto a escribir, recuerden que ustedes me ayudan a seguir escribiendo.

Gracias a todos, Les mando un abrazo y… Nos leemos luego