HOLA!! siento la tardanza... miestúpido examen d admisión tiene la culpa .
lo único q me alegra es que este capítulo es el que mas me ha gustado y espero que a ustede también
gracias por tu review Chionne Illuminati (si se escribe asi? jaja xD) y espero que les guste nn
Rei volteó a ver el reloj, eran las 2 de la mañana, resopló cansado
Rei volteó a ver el reloj, eran las 2 de la mañana, resopló cansado. No había podido dormir en toda la noche y no sabía por qué, pero lo exasperaba mucho, no podía hacer nada a tales horas, todos dormían y si encendía el radio o el televisor Yuriy se despertaría y ¿para qué molestarlo? Así que, escaso de ideas se concentró en un punto del techo, colocó sus manos detrás de su cabeza para acomodarse mejor y comenzó a divagar. Seguido tuvo que acomodarse repetidamente por que el sillón le parecía incómodo y un acto impulsivo lo hizo voltear hacia el mullido colchón que estaba a su lado. Hubiese dado cualquier cosa en ese momento por tener un pequeño espacio de este, retiró su vista de la cama y la posó de nuevo en el techo. Sólo debía aguantar esa noche para estar en él, era parte del acuerdo que había hecho con el pelirrojo. Entonces recordó esa escena, cuando el ruso, dubitativo, había pretextado su costumbre a dormir sólo para ocultar, al parecer del chino, cierta animadversión por la compañía tan cercana de alguien, lo que Rei pudo traducir como "miedo a la irrupción de su espacio personal". Cual fuera el caso, ya había tenido un problema con él y no quería que volviera a ocurrir.
No supo cuanto pasó, media hora, una quizás, el caso era que los primeros síntomas del sueño estaban apareciendo y aliviado se entregó a ellos. Pero un sonido extraño lo hizo volver a la realidad. Cuando salió de su ligera ensoñación reconoció que los ruidos venían de las sábanas de la cama y ahora, aunado a ese sonido, también comenzaron a resonar por la habitación suaves quejidos del ruso, Rei se irguió a mirarlo dubitativo, parecía que Yuriy tenía una pesadilla y comenzaba a empeorar. Los quejidos se convirtieron en gritos desesperados y manotazos que el ruso aventaba a todos lados, entonces Rei se levantó expectante y asustado, subió a la cama y tomó el rostro de Yuriy que aún continuaba quejándose
-Yuriy, despierta- susurraba el chino, no sabía si despertarlo o no, había oído que despertar a alguien en medio de una pesadilla era malo, pero ¿a quién le importaba? Era notable que Yuriy no se la estaba pasando nada bien.
Presionado por su indecisión y los gritos del otro, comenzó a moverlo y llamarle por su nombre pero nada daba resultado –mierda- masculló exaltado ¿qué hacer? ¿Cómo hablarle para que reaccionara? Al no poder soportar más la presión le gritó y lo movió al mismo tiempo por los hombros de forma tan brusca que Yuriy por fin abrió los ojos con la respiración alborotada y el rostro desencajado. Rei suspiró aliviado, sentía un enorme descanso, aligeró los hombros y le mostró al otro una hermosa sonrisa que no fue correspondida. Su respiración aún alterada, sus manos temblando bruscamente sin que pudiera evitarlo, un terrible dolor de cabeza y esas imágenes dolorosas… intentando disiparlas. Yuriy comenzó a susurrarse palabras ininteligibles para Rei que lo veía confundido y curioso en extremo, mientras se sujetaba la cabeza con una mano y cerraba fuertemente los ojos. De nuevo parecía que las cosas se le salían de control al ruso, por que de los susurros comenzó a levantar más y más la voz desesperado, como si con eso intentara evitar el dolor que transparentaba su rostro
–¡Yuriy!- le volvió a gritar el chino -¿estás bien?- sin tomarle importancia a si contestaría o no, Rei lo miró expectante. La luna brillaba y su luz platinada atravesaba el cristal de la ventana iluminando el rostro del ruso, haciéndolo ver aún más pálido. Cuando este abrió los ojos se le vieron opacos, sin brillo, debajo de ellos una solitaria lágrima resbaló paseándose por su mejilla, y el corazón de Rei se oprimió
-no quiero, Rei- susurró ensimismado, esta vez el chino sí le entendió –no quiero volver- como acto instintivo de protección, el chino abrió los brazos y en ellos tomó protectora y posesivamente al otro que no opuso resistencia y rodeó débilmente con los suyos la espalda del chino, ¿acaso estaba soñando? Si no era eso ¿qué más podría ser? Nunca en su vida pudo haberse imaginado al portentoso Yuriy Ivanov sufriendo como parecía que ahora lo hacía, verlo tan frágil, tembloroso… como un niño pequeño… aceptando que necesitaba ayuda, eso era demasiado. Había pensado que tal vez algún día llegaría a conocerlo mejor, pero nunca tanto y en esas condiciones, parecía inaceptable ¿qué era lo que le pasaba? ¿Por qué actuar así por una simple pesadilla? Parecía ido, parecía asustado, no podía, por más que lo intentaba, encontrar lógica a lo sucedido. Entonces recordó su problema con el contacto extremo con otras personas y se preguntó si tendría algo que ver con los sucesos recientes, esa era la única lógica que encontraba.
De forma brusca alejó sus pensamientos al sentir el tibio aliento del ruso en su cuello, un cosquilleo recorrió su espina dorsal y el calor aumentó en su cuerpo hasta llegar a sus mejillas. Yuriy había ocultado su rostro en el hueco que se hacía entre los hombros y la cabeza del chino y lo había pegado demasiado al cuello del mismo, en busca de una sensación de protección más cercana. Rei lo apegó a su cuerpo y lo acomodó mejor. Él se recostó en la cabecera, aún sentado, y haciendo una especie de hueco con sus piernas acomodó allí a Yuriy para recostar su cuerpo sobre él sin soltarlo del abrazo. Yuriy aún susurraba para él mismo unas palabras, de lo que Rei pensó, podría ser ruso, pues no las entendía y las revolvía con palabras que su protector sí alcanzaba a comprender y escuchar debido a la extrema cercanía de ambos.
Parecía que aún rogaba por que no lo regresaran, pero ¿a dónde? Fue cuando el chino recordó que Yuriy, Boris, Kai y otros más habían pasado su infancia en ese horrible lugar al que llamaban "Abadía", digno de las más escabrosas pesadillas. Irritado y triste, se regañó por sus tontos pensamientos cuando el aliento del ruso rozaba su cuello, y aún sin poder evitar no sentirlos, puso su empeño en ello, concentrándose en su protegido que hacía que sintiera un vuelco en su corazón
-no lo harás- le susurró consternado –yo te lo prometo, Yuriy- le dijo cerrando los ojos, aún inquieto –yo te prometo que no volverás…
Esa noche no dormí, no podía hacerlo por que él necesitaba de mí. Yo debía cuidar su sueño, no debía permitir que una pesadilla como esa lo asaltara de nuevo. Y fue lo que hice. Lo mantuve conmigo, toda la noche estuvimos en la misma posición, yo abrazándolo mientras esperaba a que él se durmiera, y no me pareció agradable. No por el hecho de que al día siguiente no podía retirar mi rostro del plato de comida frente a mí o evitar que mi cabeza cayera en el hombro de quien estuviera a mi lado, sino la situación misma. La causa del por qué velaba el sueño de Yuriy era lo que me mantenía irritado, expectante y atónito. Y mi irritación aumentaba más al darme cuenta de que no sabía la base del problema, qué era lo que le causaba esos ataques de pánico en las noches. Por que eso ya no era una simple pesadilla, por una pesadilla despiertas y tu cuerpo y mente recuperan la cordura, pero él no lo hacía. Su cuerpo aún temblaba demasiado pasando un tiempo considerable de haberlo despertado y sus ojos no recuperaban ese brillo en toda la noche. Me dio la idea de que él no deseaba dormir más, y sin darme cuenta en ese momento, lo presioné a hacerlo, entonces cedió. Pero cuando su respiración ya se había moderado y no sentía el temblor de sus manos en mi espalda, yo mismo me estaba dejando vencer por la fatiga que sentía. Entonces al verme medio dormido tomó sutilmente mi mejilla con las yemas de sus dedos que estaban increíblemente frías. Al sentir ese contacto solté un brinco ahogado y desperté de nuevo. Lo volví a estrujar mejor y acomodé mi cabeza sobre la suya, fue entonces cuando escuché su trémula y susurrante voz cerca de mi oído y un escalofrío me recorrió
-no le digas a Kai lo que ocurrió, Rei… por favor- y después de eso se durmió en mis brazos. Yo en cambio, permanecí inmóvil y pasmado. Aquello había sonado a súplica, a una lastimera súplica y mi anonadación aumento ¿por qué no? ¿qué era lo que quería ocultar? ¿tan grave era como para mantenerlo en secreto? Si no deseaba decírselo era por que Kai debía tener algo que ver en el tema. Kai sabía sobre las pesadillas de Yuriy. Ambos conocemos a Kai y me imaginé la reacción que tendría si le contara lo sucedido: un regaño, una incómoda plática… y tal vez Kai me pediría cambio de cuarto para estar con el pelirrojo. Entonces recordé el día que nos asignaron habitación. Como era de esperarse, Kenny juntó a Kai con Yuriy, después de haber terminado, el pelirrojo se le acercó a Kenny y hablaron de algo que desconozco, dos minutos después, Kenny llegó conmigo y me dijo que Yuriy sería mi compañero de habitación. Cuando lo reflexioné encontré una respuesta a mis tantas preguntas. Yuriy no deseaba dormir con Kai por que estaba consciente de lo fuerte que son sus pesadillas, y eso me hace pensar que probablemente, el pelirrojo mintió a Kai diciendo que ya no las tenía.
Como fuera el caso, las pesadillas no han cesado, después de la primera vez ha habido muchas más. Y me preocupa. Por que hay noches en las que despierto y el está acostado con los ojos abiertos o mirando a la ventana… como si quisiera evitar dormir. Yo nunca me he atrevido a hablar con él del tema, no puedo hacerlo, no sé hacerlo. Pero siento que no podré consentir más su petición sobre mi silencio si las cosas siguen como están. Tiene que aceptar que necesita ayuda y rápido… espero poder ayudarlo en eso…
que les parece??
uuuy, está algo loco pero se me ocurrió que el carácter del ruso tenía un interesante pasado jojojo!!
así que espero que les guste y nos veremos luego!!
