Hola!!

Me alegra volver… yujuuuu!! Vacaciones!! vacaciones!! Vacaciones!! O si osi

Y ahora ya tengo tiempo para actualizar más rápido

Pero como sea, me alegra que les haya gustado el capi y aquí está el siguiente

Antes!! Muchas gracias Chionne Illuminati, Vanreissa y lunaoscura sus reviews me dan las ganas para continuar con esto

Chionne: ten paciencia xD el siguiente cap tendrá algunas cosillas, soy muy…. Rara jaja y tardo algo para ir al grano… sorry!! .

Vanreissa: te conmovio? O si osi lo logré!! Yujuuu … si bueno, supongamos que es algo así muy mala y el pobre de Yuriy va a sufrir (MWAJAJAJA)

Lunaoscura: a mí tambien me encanta el kaixrei!! Pero casi no hago historias de ellos. Me alegra que te guste y espero que este cap también les guste…


El reloj de la habitación anunciaba las 12 a. m. y Yuriy, con fastidio, le dio vuelta para no ver aquella molesta lucecita que despedía a cada hora. Se talló los ojos intentando mantenerse despierto y rogando por que el chino no notara su sueño, pero era casi una misión imposible. Desde hace una media hora Rei había comenzado con uno de sus tantos monólogos y aún no terminaba. El ruso se estaba muriendo de sueño pero no quería callar a Rei por dos cosas: la primera, no quería parecer grosero con él y volverlo a despedir como lo hizo una vez y dos, por alguna enferma y extraña razón le agradaba estar con el chino. No lo había aceptado, pero ya era una realidad. La compañía del chino siempre resultaba interesante y tranquila.

-¿te estoy aburriendo?- al oír esa pregunta se despertó de golpe y movió la cabeza de forma nerviosa mientras lo negaba. Rei no quedó muy convencido, por eso permaneció callado un momento –a veces hablo mucho… y no sé cómo quitarme ese problema

-ése no es un problema- el chino frunció su entrecejo –y no hablas mucho. Sólo es un vano intento de hacer que las otras personas hablen, lo que refleja que te preocupas por la comodidad de los demás. Y también dice que eres muy abierto… y confianzudo- Rei enchuecó la boca

-lo último lo dijiste como si de algo malo se tratase

-tal vez sí tenga algo de malo, pero lo cierto es que es algo en lo que difiero mucho

-es cierto… háblame de ti- le pidió el chino y él solo reviró los ojos algo triste

-no acostumbro mucho hablar de mi

-no acostumbras mucho hablar- Yuriy bajó la vista algo incómodo –a veces es bueno hablar con alguien… desahogarnos de nuestros problemas, compartir nuestra felicidad, sentir que hay alguien en quien puedes confiar ¿entonces por qué no hacerlo?

-¿… y si no hay con quién?- la mirada vacía del pelirrojo y su extraña pregunta lo dejaron sin un comentario para responder

-¿alguna vez te has enamorado?- preguntó de repente. Yuriy levantó una ceja algo confundido por el cambio de tema -¿lo has hecho?

-no- contestó secamente, y aún sintiéndolo, Rei sonrió

-es algo… hermoso- agregó ensimismado –es… fascinante saber que hay cosas que puedes hacer por otra persona y que nunca te habrías imaginado- de improvisto el chino empezó a reír un poco y Yuriy no pudo evitar verlo algo raro ¿de qué se estaría acordando el chino exactamente?

-¡vaya!... así que te la pasaste muy bien- pero la risa que había mantenido cambió a una triste sonrisilla que lo adornó de forma lamentable y el ruso se arrepintió de su comentario

-…si… aunque no duró mucho- entonces el ruso se volvió a sentir incómodo, parecía que el gusto del chino no le había durado –ese día fue uno de los más felices de mi vida… cuando descubrí cuanto lo amaba- Yuriy se quedó pensativo. Había usado el término "lo"… eso significaba ¿qué era un hombre? Y aunque por dentro sentía algo de curiosidad no se lo hizo ver –pero sólo quedó en eso. Aún no ha llegado el día más feliz de mi vida

-¿y cuándo será eso?- Rei cerró los ojos

-…cuando él también me ame- el pelirrojo se mordió el labio. La cara del chino le mostraba que había sido doloroso

-¿qué fue lo que pasó?

-¿qué puedo decirte?- le preguntó alzando los hombros –al corazón no se le puede mandar

-¡bha!- Exclamó el ruso –esas son estupideces- y por alguna razón, Rei se sintió ofendido –la atracción sexual se debe a las hormonas que son liberadas por una sustancia química que todas las personas segregan. Estas, junto a la atracción visual que se representa cuando ves a la nombrada persona son ayudadas por los estímulos de compañía y la necesidad de otorgarse placer recíproco, así como la inminente necesidad de conservar la especie. Como ves, eso a lo que ustedes le llaman "amor" es una respuesta orgánica del cerebro, no una sensación de un órgano de la caja torácica- Rei lo miró un momento algo sorprendido y luego rió divertido

-¿estás diciendo que no me correspondió por que…?

-tu sustancia química, tu olor natural, no era compatible con la suya- agregó Yuriy sonriendo victorioso y cerrando los ojos mientras cruzaba los brazos. Para Rei fue demasiado divertido, por eso no pudo evitar reír

-tienes un modo de hacer sentir bien a los demás bastante peculiar

-sólo te dije el por qué no ocurrió nada entre ustedes… hacerte sentir bien no era mi deseo- una enorme mentira

-bueno- Rei alzó lo hombros –de cualquier forma, gracias. ¿…y tú, Yuriy? ¿ha llegado el día más feliz de tu vida, o por lo menos uno de los más felices?- Yuriy sintió un gran peso en su espalda, bajó la vista triste y derrotado

-no, Rei. Ni uno ni otro- entonces Rei se sintió mal. Había cometido un grave error

-no te preocupes- dijo con voz consoladora -algún día llegarán las hormonas correctas- el ruso no pudo evitar reír un poco

-vaya, chino. Aprendes rápido

-¿qué te puedo decir?- agregó al cerrar sus ojos mientras aventaba su larga cabellera hacia atrás con aire de falsa prepotencia –no hay dos como yo- el pelirrojo dibujó una pequeña sonrisa al ver al chino sonreírle. No había duda, la compañía del chino era muy interesante y tranquila.


Los días pasaron de manera gratificante… y me sentí alegre por ello. Hacía mucho que no me sentía bien con una persona que no fueran mis compañeros rusos, y Rei me hizo renacer ese sentimiento de comodidad. No me había dado cuenta de tantas cosas… hablarle a la gente no era tan difícil, y lo aprendí gracias a Rei. Por que al tener su compañía siento confianza, siento que puedo hacerlo.

Un día salí a pasear con Kai y Rei. En casa preparaban una parrillada enorme para todos los que somos, y cuando llegamos parecía que nos estaban esperando… Parecía que me estaban esperando. En cuanto entramos nos sonrieron entusiasmados, Rei y Kai se sentaron a comer con toda seguridad, pero al ver que yo no lo hacía, Rei volteó hacia Mathilda, esa niña curiosa y tímida que tampoco parece hablar mucho, y se lanzaron miradas complotadoras. La chiquilla rió tenuemente, luego se acercó a mí y con una grácil sonrisa, sus ojos cerrados y un curioso tinte de rubor en sus mejillas, me ofreció un enorme plato lleno de toda la comida que habían preparado –tómalo, Yuriy- me dijo animosa –los chicos me dijeron que te agrada comer- yo voltee a ver a Kai y Rei ¿quién más sería el responsable de aquello? Y ambos simulaban no darse cuenta de lo que ocurría.

-¿te dijeron que me agradaba comer? ¿No sería más bien: que como mucho?- ella rió sutilmente y se ruborizó aún más

-algo así- agregó sonriente –vamos- exclamó jalándome del brazo y llevándome a sentar junto a ella, donde quedaba exactamente frente a Rei. Cuando me senté, Gian Carlo, el italiano, me ofreció unas bebidas, luego la española se sentó a mi lado e intentó entablar conversación, y yo, aturdido, respondí como pude a todo aquello. Desde ese día Mathilda se ha vuelto una gran compañera mía, su inocencia me hace sentir cómodo, su necesidad de hacer que las personas se sientan bien cuando ella está me recuerda mucho al chino. No estaba acostumbrado a tantas atenciones. Nunca las había tenido… y creí que nunca las tendría, ya me había hecho a esa idea. Aún con todo no pretendo acostumbrarme, todo lo bueno se acaba…

Ese día, cuando caía la noche, voltee a ver al chino intentando que nadie nos viera, y cuando me sostuvo la mirada le susurré "gracias". Él me miró sorprendido, pero rápidamente me compartió una bella sonrisa, de las que le acostumbro ver. Y esa sonrisa fue todo lo que necesitaba que hiciera por mí.

Algo que he descubierto es que a Rei le encantan las puestas de sol como a mí, y algunas veces nos escapamos del bullicio de los demás para ver la escena a solas y en un lugar callado como el patio del dojo. Justamente ayer en la tarde nos encontrábamos contemplando una hermosa puesta, y mientras, platicábamos de tantas cosas que algunas ni me imaginé que algún día las compartiría. Estábamos tan felices, tan tranquilos, tan separados de todo… y luego llegó Takao. Ya saben ¿no? todo se echó a perder. Y justo llegó el gordinflón con nosotros acompañado de Miguel, un compañero de equipo de Mathilda, nos miró algo extraño y Rei y yo no dijimos nada, pero ¿adivinen qué? se me acabó la paciencia

-¿qué quieres?- le pregunté de la forma más amenazante que pude, él siguió mirándonos como si fuéramos bichos raros y yo ya no lo aguantaba -¿qué quieres?- le grité esta vez de forma lenta para que el baboso lo captara (jaja)

-¿qué hacen?- preguntó con presunta indignidad cruzando los brazos. Hasta Miguel lo miró de forma extraña

-platicando- agregó Rei -¿qué ocurre Takao?

-platicando- repitió él como si aquello fuera algo increíble

-si, idiota- le dije exasperado –cuando dos personas intercambian sonidos por medio de…

-¡sé lo que es platicar!- me gritó ofendido y cerré los ojos intentando calmarme

-¿¡entonces que jodidos quieres!?

-si sólo están platicando ¿entonces por qué están tan cerca uno del otro?- por alguna razón tardé en razonar lo que el nipón nos había dicho y parece que Rei también tardó. Ambos nos miramos al mismo tiempo y quedamos tan cerca uno del otro que incluso sentí el calor de su aliento. Aquello fue tan inesperado que ambos gritamos como locos por la sorpresa de sentirnos tan cerca. Rei se levantó azorado mientras yo me arrastré hacia atrás asustado golpeándome la cabeza contra la pared. Mi respiración estaba tan alborotada que aunque quisiera calmarla no podía y sentí un enorme calor recorrerme hasta el rostro, cuando voltee a ver al chino él me miraba asustado con los ojos muy abiertos y sus mejillas con un rojo carmesí que lo hacían ver… muy bien. Estaba pensando en ello cuando oí la risotada del estúpido niñito que me había hecho pasar aquella vergüenza. Entonces me abalancé contra Takao con toda la intención de ahorcarlo. Me le encime y lo tomé del cuello estrujándolo cuanto podía

-¡Yuriy, no!- me gritaron Rei y Miguel al unísono intentando safarme, pero yo me divertía de lo lindo viendo como Takao dibujaba esas extrañas muecas en su rostro

-¡ahora si, maldito gordo del demonio!- le grité extasiado ¡por fin estaba logrando uno de mis mayores sueños! –mucha risa, ¿eh? ¿por qué no ríes ahora?- me concentré tanto en el placer que sentía al ver cambiar de mil colores al nipón que aprovecharon ese momento para safarme de mi presa. Ambos chicos me tomaron cada uno por los hombros y me alejaron como pudieron del otro que continuaba tomando bocanadas de aire

-basta, Yuriy. Déjalo ya- cuando oí al chino rogarme de esa forma tomé aire e intenté recomponer la postura. Crucé los brazos y saboreé el último momento donde Takao se levantaba indignado

-¿estas idiota? ¡ibas a matarme!

-¿creíste que estaba jugando?

-¡Eres un…!- no pudo continuar insultándome por que Miguel le tapó la boca y de manera nerviosa se excusó arrastrando al otro hacia dentro de la casa. Cuando se fueron yo me volví a sentar y Rei también lo hizo

-eso fue extraño- comentó fuera de tono… y me avergoncé. Aquello que hice había sido un error ¡es su amigo! ¡qué idiota me vi!

-lo siento- susurré y él me escuchó –eso no estuvo bien ¿cierto?

-bueno… supongo que no fue algo bastante malo… no lo mataste- agregó algo divertido –entonces no pasó nada

-oh! Claro que si- le digo fastidiado apoyando mi rostro sobre mi mano –me lo va a restregar toda la vida

-na- dijo divertido –si sabe lo que le conviene no lo hará- luego de un lapso volvió a hablar -yo también lo siento- entonces voltee a verlo desconcertado –yo también tengo la culpa

-siento haberme acercado así, irrumpí tu espacio

-no… fui yo quien me acerqué… supongo que quería… estar… más cerca de ti- aquello resonó en mi mente una y otra vez. Voltee a verlo, estaba cabizbajo y con un tinte carmesí como hacia un rato… y me pareció hermoso

-bueno… yo también lo quería- sin siquiera pensarlo me le acerqué y noté que él también lo hizo. Sentí cuando mis dedos tocaron los suyos y se entrelazaron sutilmente. Me daba vergüenza y algo de curiosidad saber por qué yo estaba actuando de esa forma. Pero en ese momento aquello no me importaba. Recargó su cabeza en mi hombro y yo recargué la mía en la suya. Un silencio nos inundó. Ya era de noche, el viento sopló fuerte, y no nos importó. Ya nada podía molestarnos en aquel momento.


¿Qué les parece?

¿No son un amor? Jajaja me encanta mi capi MUAJAJA takao se va a alejar del ruso por un largo tiempo

Espero que les haya gustado tanto como a mí cuando lo hice

Nos vemos!!