hola a todas!!

miren!! ya volví

con otro capítulo más!!

gracias a lunaoscura y konekot por sus lindos mensajitos nn


Capítulo V

-sólo respóndeme algo- Julia se estaba aburriendo de la situación -¿Por qué últimamente has convivido tanto con el ruso?

-son tantas cosas- ella lo miraba impaciente mientras daba vuelta a su manzana medio mordida –es tan gentil, fuerte, agradable, inteligente… algo tímido y…

-¡hey, hey! ¡Para!- Le pidió ella divertida –te pregunté el por qué le hablabas, no sus atributos- entonces Rei reaccionó, sus mejillas se ruborizaron y Julia no pudo evitar reír abiertamente. Ver al chino en aquella situación incómoda le resultaba muy divertido. Él sabía que había hablado de más. –ten cuidado, Rei- le advirtió ella –por que de donde yo vengo eso se llama atracción- le siseó guiñándole un ojo para luego dejarlo sólo en el medio del jardín inundado de reflexiones y recuerdos


Me siento muy extraño… algo estúpido, quizás.

Paso mis ojos de un lado a otro intentando resolver el enigma en el que me encuentro, y mi primera pregunta es: ¿por qué carajos estoy encerrado en el baño?

Al darme cuenta de cómo estoy no puedo evitar sonrojarme de la vergüenza, por que mi situación es algo lamentable. Aunque el otro sigue moviéndose como loco intentando zafarse no se lo permito, y es que por una sola vez en su vida debe permanecer con la boca cerrada.

-¡ya basta!- le ordeno lo más bajo posible -¿qué quieres? ¿qué nos descubra?- y él continúa con sus intentos de soltarse –Yuriy, por favor, sólo te pido que permanezcas callado- al verme unos instantes, con su ceño fruncido, se calma un momento- yo aún lo veo escéptico y sin soltarlo. Lo conozco, aunque sea un poco, y sé que en cualquier momento aprovechará mi descuido y se zafará. Lo vuelvo a mirar y luego volteo al pequeño espacio que hay por debajo de la puerta. Con algo de desesperación suspiro, y es que aún no me creo estar encerrado en el baño, casi amordazando a Yuriy para que no grite como loco y Kai nos descubra

-tan siquiera permíteme respirar

-no, es tu castigo- le digo bajo y él me mira con reproche -¿por qué me tuviste que meter en esto? Si Kai quería asesinarte hubieras permitido que lo hiciera ¡pero a ti solo!- aunque no le puedo ver los labios por que continúo tapándolos, sé que está sonriendo –tu sonrisa maligna no me asusta- le digo y él no me contesta.

Y todo por unos boletos de avión que Yuriy no compró y que le había prometido a Kai compraría para su regreso a Rusia. Según Kai eran de mucha urgencia por que tenía asuntos qué atender con su abuelo. Pero Yuriy olvidó comprarlos, y para cuando Kai se dio cuenta de ello, Yuriy ya tenía un plan para escaparse por un tiempo de su ira. El plan no funcionó, por que me incluía a mí y yo ni siquiera lo sabía.

De improvisto el pelirrojo llegó y me dijo "si ves a Kai invéntale cualquier cosa, sólo recuerda que no me has visto" yo no sabía lo que ocurría y cuando Kai llegó mi mente no procesaba bien el asunto

-¿y bien, Rei, dónde está Yuriy?- Lo miré un momento

-no lo sé- le contesté dubitativo, él por supuesto no me lo creyó

-duermes con él ¿no?- no pude evitar sonrojarme

-¿perdón?- le pregunté tartamudeando, mi mente se había bloqueado y por poco no noto la sonrisa de lado que él tenía

-si, ya sabes… juntos- al oír sus palabras el calor me subió hasta el rostro y la ansiedad me llegó a mis dedos. Él se estaba burlando de mí, yo lo sabía, pero no podía evitar sentirme nervioso, y menos ante aquel comentario… imaginármelo… dormir juntos… pero desperté ¿qué me pasaba? No era una niñita de secundaria, además, ¡es Yuriy! ¡qué tonto!... Qué tonto… -no sé si en la misma cama pero…

-basta, Kai- le calle aparentando seriedad –ya entendí el concepto. No, no he visto a Yuriy aunque compartamos la misma habitación- digo intentando arreglar su frase sólo para lograr algo de discreción

-qué raro- me dice con un curioso acento –Julia me dijo que te vio hablando con él- entonces todo se vino abajo, no supe que contestarle –hace cinco minutos- abrí la boca intentando decir algo pero nada salía y me desesperé –deja de protegerlo- me insistió

-no lo sé

-no te creo

-¡pero es verdad! Sólo me dijo "dile a Kai que no me has visto" y se fue- Kai me miró un poco dudoso hasta que rendido se dio media vuelta

-sólo dile que lo voy a encontrar tarde o temprano, y de cualquier forma no le va a gustar- lo miré un poco confuso y agradecido por no meterme nunca en problemas graves con él. Pero aún Kai no desaparecía por completo cuando sentí que algo me jaló hacia dentro del dojo, y para hacer más desagradable el asunto era Yuriy pidiéndome cuentas de lo que le había dicho a Kai.

-¿qué te dijo? ¿qué le dijiste?- pero antes de poderle contestar oímos ruido fuera y Yuriy me arrastró hasta el baño sin darme oportunidad de huir de él -¿qué prefieres? ¿A mí o los gritos de Kai?

-¿y qué importa ya? De todos modos no me dejas opción- entonces, encerrados en un baño oscuro, comenzó a contarme su increíble aventura. Y por eso estoy aquí, sintiéndome un idiota con otro idiota más a quién cuidar.

Mis pensamientos se interrumpen mientras mi cuerpo se tensa, por impulso apoyé bruscamente a Yuriy contra la pared y aplasté abruptamente las palmas de mis manos contra sus labios y en mi oido oí su leve gruñido. Pero poco me importaba cuán incómodo estuviera, lo único que mis ojos veían atentos eran aquellas sombras que invadían la pequeña rendija que se asomaba por debajo de la puerta. Entonces Yuriy contuvo el aliento y no pude evitar hacer lo mismo, la voz de Kai resonaba estruendosa y aunque estuvieramos separados de ella por una pared, yo la había sentido como si me gritara en mi oído

-¿qué has visto?- preguntó el ruso

-aaammmm… aún no encuentro nada- dijo Tyson con su despistado acento, el ruso gruñó desesperado. Con otro pequeño gruñido de parte de Yuriy me moví sigilosamente a la puerta sin soltarle, para escuchar mejor los sonidos e intentar descifrar lo que Kai hacía

-sólo síguelos buscando. Si Yuriy salió no tarda en volver… y estoy seguro de que el alcahuete de Kon lo está ayudando- el pelirrojo comenzó a reír bajo y voltee a verlo con semblante molesto, lo miré señalándome con su dedo de forma burlona

-continúa y tendrás que enfrentarte a Kai tú solo- le dije tomando la manija y con una ligera sonrisa. Él solo se volteó como si no le hubiera dicho nada

-escucha, Kai. Yo sé que tu venganza es muy importante, pero los demás también tenemos cosas que hacer ¿sabías?- Kai se rió estruendoso -¿qué es lo gracioso?

-¿cómo qué cosas tienes que hacer?- Tyson se apoyó en la puerta del baño y con su pie la golpeaba torpemente. Eso me crispaba los nervios

–como fastidiar a Hilary- Kai gruñó ligeramente –oh! ¡vamos, Kai! En serio ya me aburrí, además, tarde o temprano volverán y entonces podrás hacer con ellos lo que quieras- un prolongado silencio le siguió –oye, Kai- le susurró Tyson al otro de forma complotadora –tengo que entrar al baño- voltee a ver a Yuriy al instante, él levantó la ceja y luego abrió grandemente los ojos. Nos miramos algo asustados, esperando el momento en que Tyson nos delatara con su descuidada impertinencia. Pero ese momento no llegaba, sólo, después de un largo tiempo, oí un respingo y unos pasos que parecían alejarse y luego se detenían

-haz lo que quieras, Tyson, los encontraré yo sólo- y los dos permanecimos callados hasta que los pasos del ruso dejaron de escucharse. Sólo que aún sin Kai quedaba la incógnita sobre qué le diríamos a Tyson, y como lo sobornaríamos para que no hablara. En eso pensaba cuando escuché unos ligeros golpecitos que sonaban en la puerta del baño, Yuriy dio un pequeño sobresalto y yo ahogué un grito

-tranquilos- dijeron del otro lado –respiren ya- oímos como Takao se reía de su mal chiste –no creo que Kai vuelva por acá, está bastante fastidiado, seguro que fue a ver quién se las pague- Takao volvió a reír con una plena satisfacción, al mismo tiempo Yuriy y yo nos veíamos algo confundidos –salgan ya de ahí… Rei, por curiosidad ¿cuándo dejaste de ser claustrofóbico?- Yuriy me miró expectante, parecía algo consternado, y en ese momento no sabía si maldecir a Takao por que me recordó lo que estaba intentando olvidar o reír de la curiosa facción que el pelirrojo portaba. Cuando oí los pasos de Takao alejarse suspiré hondo y solté a Yuriy. Yo no sé qué fue, pero cuando Takao se alejó noté sus pasos algo presurosos, intenté poner atención, pero en lo único que pensaba era en salir de allí, o por lo menos encender la luz. Pensar que estaba en el pequeño baño de la casa de Takao a oscuras, con otra persona robándome el poco oxígeno que de por sí, yo sentía que escaseaba... Puse mi mano en la manija y apoyé mi frente en la puerta.

-¿estás bien?- oí decir a Yuriy, bastante lejano de mí

-no- balbuceé al agarrarme la cabeza

-¿cómo te ayudo?- sentí su boca en mi oreja, su aliento me hacía cosquillas y su voz me erizó toda la piel. Jadeé instintivamente y, aunque fue muy sutil, él me escuchó. Me rodeó con su brazo, me acariciaba la oreja con su nariz y su aliento me agolpaba el cuello. Yo no me sentía bien, era una oleada de sensaciones que me llegaban todas juntas, algo que no recuerdo que me hubiese pasado nunca.

Me voltee a encararlo, me miró expectante, con sus enormes ojos azules atravesándome y me sentí encantado de admirarlos entre la oscuridad del pequeño lugar en el que estábamos.

Ahora el acorralado fui yo. Oprimió mi cuerpo contra el suyo, mi espalda intentaba acoplarse a la puerta, sentí su respiración en mi mejilla y su boca rozándome el mentón. Una descarga eléctrica me recorrió la espalda al sentir su mano bajar lentamente por ella. La arqueé dejando mi cuello desnudo, con mis manos acaricié su cuello y le besé ligeramente el lóbulo de la oreja, oírlo jadear fue como un shock eléctrico, sentí el calor recorrerme hasta mis mejillas. No sabía lo que hacía, parecía estar lejos del dojo. No había tiempo, no había lugar. Yo no estaba en el baño del dojo, sólo estaba con Yuriy, en algún lugar de algún lado con Yuriy. Lo abracé impulsivamente. Éramos sólo él y yo. Con su mano me acarició el cuello y con delicadeza me tomó el mentón, yo no pensaba, sólo actuaba, sólo sentía. Y en ese momento estaba sintiendo tantas cosas, cosas que no imaginé que sentiría junto a él. Cuando levanté el rostro quedé en shock. Ese tinte en su blanca tez, sus labios humedecidos, sus ojos me miraban con tantas ansías, con gran insistencia… y los recordé tan diferentes a todas esas ocasiones donde su mirada era perturbada por los fantasmas de su pasado que lo asechan a cada momento. Intenté decir algo, intenté decirle lo hermoso que me parecía, lo bien que se veía, intenté decirle cuán bien me sentía ante aquella situación. Quería que supiera cuánto deseaba que todo aquello no terminara nunca. Pero no pude. Me paralice entre sus brazos, mis manos descendieron de sus hombros, mi boca enmudeció y cuando él me aferró más a su cuerpo yo bajé mi rostro. Ladeé mi cara al sentir que se me acercaba y cerré los ojos para no ver su facción de asombro que sabía que tendría.

Él me soltó lentamente, lo sentí apartarse de mí y maldije mi estupidez. Yo había detenido lo que no quería que acabara. Me dio la espalda un momento para apoyarse en el lavabo y lo veía sacudir la cabeza. No sabía si negar o hacerle ver lo que sentía, cualquiera de las opciones me aterraba ¿cómo saber qué hacer? ¿cómo saber qué decir? ¿quién me aseguraba que la opción que escogiera sería la correcta? Sólo de una cosa estaba seguro: me aterraba escoger la errónea

-Yuriy…- él levantó el rostro pero no me volteó a ver, por el contrario, un denso silencio nos cubrió

-¿estás bien?- me preguntó al fin con el tono tan serio como el que ya me había acostumbrado –no sabía que eres claustrofóbico, de haberlo sabido no te habría metido en esto

-no creí que fuera importante mencionarlo- dio un respingo de incomodidad

-como sea, hay que salir de aquí- cuando lo sentí avanzar hacia mí le di la espalda y me le adelanté a abrir la puerta. Lo primero que hice fue dar una inmensa bocanada de aire al salir de allí y estirarme cuanto pude, pero un escandaloso ruido me sacó de mi confortante ademán

-¡ajá!- gritó ruidoso Kai de repente y señalándonos avanzó hacia nosotros completamente furico, detrás de él venía Takao gritándole para que se detuviera, pero al vernos se palmeó la frente y movió de un lado a otro la cabeza dándose por vencido –¡Ivanov! Maldito idiota ¿qué hiciste?- Yuriy lo miró como aburrido, aleteó su mano y se volteó indiferente

-deja de gritar que pareces un loco, el idiota es otro ¿cómo se te ocurre mandarme a mi por esos boletos si sabes que todo se me olvida?- Kai se cruzó de brazos

-cierto ¿cómo pude creer que harías algo bien? ¿En qué pensaba?- el pelirrojo abrió la boca para contestarle pero Kai se volteó hacia mí -¡y tú!- me gritó -¿cómo te atreves a ponerte de su lado? Eres un miserable traidor

-¿traidor? Pero si esto no es la guerra

-pues ahora sí

-¡no seas estúpido! Deja de frustrarte tú solo y de hacer de esto una tragedia

-¡tragedia! Yuriy ¿no lo comprendes? Mi abuelo me dijo que era de urgencia el asunto al que me pedía que fuera. Estará furioso cuando me vea

-como si te importara lo que tu abuelo te dijera- le contestó el pelirrojo con ademánn de indiferencia –además, si fuera muy importante ¿para que te querría a ti? ¿por qué no mejor llamarle a algún experto en el tema?

-¿y eso a ti qué te importa?- le gritó Kai desesperado, sentí que le iba a tirar un golpe, y sin embargo, Yuriy no se movió, parecía que le estaba probando cuánto le duraba la paciencia

-aaaaa ¿puedo decir algo?- me adelanté interponiéndome entre los dos

-¡no, no puedes!- me gritó Kai bastante irritado, volteé a ver a Yuriy y él me sonrió con sorna

-¿qué ocurre, Kai? ¿temes que sus sabias palabras te laven el cerebro?- yo no pude evitar fruncirle el entrecejo y tratar de obtener una mirada suya, a pesar de que él parecía darse cuenta de la mía. Lo único que quería era que me mirara y me sonriera, me levantara la ceja, cualquier cosa que me diera un indicio de que el acento burlón que había usado hacia mí era un simple malentendido, quería que me dirigiera una mirada para saber que realmente no lo había hecho para lastimarme, aunque así ocurrió

-Yuriy no compró los boletos, pero ya de nada te sirve molestarte. De todos modos seguirás aquí

-Rei tiene razón- dijo Takao apoyándose en el hombro de Kai que lo veía con asombro ante tal "atrevimiento" –no ganarás nada gritando como loco, de todas formas, si la reunión era esta tarde, yo creo que ya no llegaste- Kai miró a Takao un momento, y lego a Yuriy

-mejor llama a tu abuelo y dile que no podrás llegar

-además, si te vas ¿a quién he de molestar?- el ruso miró a Takao de manera poco agradable y luego a Yuriy de peor forma

-si bueno, ya no voy a llegar- meditó en voz alta, luego suspiró y se dirigió hacia mí –pero a ti te tengo una pregunta- se me acercó un poco y de lado, hablándome al oído me preguntó -¿por qué lo defiendes tanto?- como impulso volteé a donde Yuriy estaba y nos veía de forma poca amistosa. Yo no supe qué contestarle, en realidad sólo sentía que debía hacerlo

-no lo sé… lo ayudo como ayudaría a cualquier otro- Kai no dijo nada, permaneció un rato como meditando, a mí me pareció demasiada extraña la pregunta, y supuse que si venía de él era porque no parecía algo normal

-cuidado con eso…- sentí que quiso decirme algo más. Y en realidad yo sí lo esperaba, por que no había entendido a qué se refería –deberías dejarlo así- yo quise hablar pero antes se alejó dejándome con la boca abierta. Miré a Takao y él me sonrió para luego seguir al primero.

Yo estaba tan concentrado mirándolos salir que no noté cuando el pelirrojo se me acercó, me tomó de la cintura presionándome a su cuerpo y me susurró al oído un "gracias". Lo vi alejarse y no hice nada, porque lo que había hecho me había dejado estático, sentir su respiración en mi cuello era una sensación imposible de describir, y me hacía perderme entre mis deseos y sus caricias. Yo sabía lo que él me pedía, y también sabía que lo que él quería era lo que yo deseaba. Pero no pude, no podía por más que lo intentara, cuando logré despertar de la ensoñación en la que él me dejaba ya no estaba. No me animé a seguirle los pasos, supuse que eso ya era demasiado. Pensaría que se trataba de un juego, primero no, ahora sí. Sólo pude mirar el camino que tomó y me lo imaginé una vez más tomándome como sólo él podía hacerlo. Todas las sensaciones que percibí en ese momento fueron tantas, como todas las que me había hecho sentir en el baño, y no pude evitar morderme el labio, apretar los puños.

Esa había sido mi oportunidad. Y la había dejado ir.


qué les parece??

perdónenme por el principio, pero no sabía como meterlos a los dos juntos en el maldito baño!!

... y fue lo primero que se me ocurrió uu

ojalá les haya gustado. Nos vemos