hola!!! lamento mucho la demora, pero he tenido malos días, como todos, ya sé... pero es que me afectó y no tenía ganas de escribir lol, en fin aquí está mi nuevo capitulo, espero que les guste muchoooo...
...lamento que esté algo atrasado... pero hice lo mejor que pude y casi se me seca el cerebro *o*
gracias a Kizuna/Nene y cubito-bicho por sus reviews me da mucho gusto que les agrade mi historia!!!
Capítulo VI
El calor que sentía era insoportable, por más que se arremolinaba en las sábanas no lograba permanecer confortable. Primero se quitó la playera, luego el pantalón y nada lo hacía sentirse mejor. Acostado en la cama se frotaba la frente quitándose el sudor con la mano, luego la aleteaba intentando darse un poco del aire que sentía que le faltaba. Yuriy se sentó en la cama, convencido de que no podría dormir esa noche. Volteó a ver a Rei y sintió envidia, tendido en el sofá, sin su camisa y cubierto de sudor, parecía tan reconfortado como una noche cualquiera, donde el sofocante calor no abundaba. Lo contempló un largo rato, anonadado con el escenario que tenía enfrente, podía contemplar su torso desnudo sin tapujos o represiones, sus gruesos brazos se envolvían entre las sábanas y su rostro reflejaba la tranquilidad que Yuriy deseaba tener. Apretó los dientes fuertemente y se maldijo por lo bajo, al ver lo pronunciado que estaba el bulto de su bóxer no pudo hacer más que voltear a la ventana e intentar tranquilizarse. Un largo tiempo pasó para que volteara a verlo otra vez, ahora de forma intensa ¿por qué reprimirse? ¿por qué no seguir viéndolo dormir? No estaba haciendo nada malo, además estaba sólo, lejos de esos estúpidos tabúes y reglas de sociedad. Convencido de todo aquello lo miró largamente, lo observó de pies a cabeza, y esta vez permitió que su imaginación volara, tal vez demasiado. Un beso, una caricia ¿cómo podía desearlo tanto? ¿cómo era posible que Rei lo desquiciara de esa forma? Una y mil veces se debatió entre bajarse de la cama y robarle un beso, o sólo contemplarlo ahí, sobre la cama, imaginándose lo que podría pasar; pero el miedo lo hizo optar por lo segundo.
Yuriy no sabía cuanto tiempo había pasado, cuando Rei abrió los ojos y lo miró curioso, el pelirrojo se tensó, ya no podía hacer nada, era inevitable pensar que el chino había notado cómo el ruso lo observaba
-¿no puedes dormir?- le preguntó medio incorporándose del sillón, esto hizo que la sabana resbalara más y Yuriy no desperdició aquella oportunidad de observarlo. Aún así, los nervios lo inundaban al sentir esa intensa mirada sobre él, Rei parecía expectante a lo que hacía y tanta atención le frustraba mucho. Volteó hacia la ventana intentando escapar de su mirada
-no, tengo mucho calor
-si gustas, puedes abrir la ventana- el ruso cerró los ojos y rió burlón
-tú siempre tan complaciente- así, viendo a la luna, sintió un peso al otro lado del colchón y, para cuando volteó, Rei ya estaba encima de él
-no sabes cuanto- le dijo el chino al tiempo que tomaba sus labios en un beso abrazador, Yuriy no sabía qué hacer, aún con los ojos abiertos por la sorpresa sentía como el otro paseaba sus manos por todo su torso y aquella lengua invadía su boca, intentando someter a la suya. Entre aquella oscuridad, el ruso contempló el cuello del otro lleno de perlas de sudor. Cuando el aire se acabó, Rei terminó el beso y cerrando los ojos apoyó su frente en la de Yuriy que aún no podía creer que estuviera pasando, él en la cama, bajo el cuerpo de Rei compartiendo la respiración. Rei juntó su cuerpo al otro en un abrazo, le tomó el cuello y lo beso suavemente, haciendo que su lengua rozara la piel mientras que con sus manos acariciaba el torso de Yuriy. El ruso no podía evitar jadear, sentir como Rei jugaba con su cuerpo, con su lengua, era enloquecedor, dejarse llevar por sus jueguitos le resultaba increíble, sin pensarlo le recorrió la espalda con sus manos hasta llegar al boxer, tomándolo del trasero y colocando una rodilla entre las piernas del chino lo hizo a un lado y se acomodó sobre él. Rei le sonrió complacido, por fin el ruso cooperaba. Le tomó el cabello de la nuca y comenzó a jalar de él suavemente sin soltarle el labio inferior que le mordía afanoso
-eres delicioso- le susurró Rei en el oído entre jadeos y con la voz ansiosa, Yuriy sonrió de lado, él creyó que nunca conocería el lado sensual del chino y ahora lo disfrutaba en carne propia. Una vez más volvieron a besarse ansiosos, sedientos del otro, intentando no gritar de placer, de alegría. Rei lo empujó hacia delante y se hincó en la cama, el ruso lo imitó, le tomó el cuello y se lo llenó de besos, le tomó la espalda y le besó el pecho, lo fue llenando de besos lentamente por todo el cuerpo, mientras Yuriy se dejaba llevar por las sensaciones que le nublaban la mente. De repente paró, levantó la vista para mirarlo a los ojos y Yuriy lo miró desesperado. Sin decir nada, Rei le bajó el boxer lentamente, siempre con una sonrisa en los labios, y Yuriy cerró los ojos y levantó el rostro al sentir todas esas caricias que lo inundaban de placer
-¿me amas?- le preguntó Rei al oído mientras se lo lamía
-te amo- contestó el ruso preso de las sensaciones que las manos de Rei le daban
-¿cuánto?- insistía el chino
- no sabes cuanto
-eso no me dice nada- agregaba Rei divertido, Yuriy jadeó fuertemente, sin abrir los ojos y rasguñando la espalda de Rei con desesperación, pronto escuchó como el otro jadeaba más con dolor que con placer
-demasiado, como nadie te llegará a amar, como nadie te podrá amar… eres la persona más importante para mí- Yuriy calló un momento para tomar aire y sintió como los labios de Rei se comían a los suyos –nadie te amará como yo- le susurró quedo y le besó el oído con la respiración entrecortada. Entonces todo se calmó.
Yuriy abrió los ojos agitado, se incorporó bruscamente, intentando encontrar al que debería estar compartiendo su cama, en cambio, lo encontró tendido en el sofá, sin su camisa y cubierto de sudor, parecía tan reconfortado como una noche cualquiera, donde el sofocante calor no abundaba. Se frotó los ojos y suspiró, miró entre sus sábanas y sacudió la cabeza molesto, no era la primera vez que soñaba con Rei, pero si la primera en la que pasaban una noche juntos… aquello se estaba agravando… aún así debía admitir que le gustaba, aunque sólo se tratara de un sueño.
Una melodiosa canción amenizaba el lugar y le daba un aire de tranquilidad al ambiente. Todos se encontraban en el dojo Kinomiya haciendo decoraciones de la época, mientras unos adornaban las ventanas, otros levantaban el arbolito, los adornos en las paredes, la escarcha que colgaba del techo, toda la casa había sido ya decorada, pero el dojo y el patio, por ser los lugares más concurridos merecían más tiempo. Desde la mañana no habían comido nada, por ello algunos comenzaban a desesperar pidiendo comida. Rei pidió a algunos que se encontró en el camino su ayuda en la cocina, dispuesto a no seguir escuchando a Takao renegar por su hambre.
-espero que así te calles- le renegó Kai al dueño del lugar y éste le sonrió burlón para correr lejos de la vista del ruso que se sobó la frente molesto. Contempló todo el dojo lentamente, mirando a todos los que se encontraban allí
-disculpa, Kai ¿podrías venir a ayudarnos?- le pidió Salima tímidamente. El ruso volteó a verla y se cruzó de brazos
-¿a qué?- la pelirroja señaló en dirección opuesta, donde se encontraba el árbol de navidad. Kai lo vio nuevamente y gruñó muy bajo para luego avanzar al árbol. Al llegar se encontró a Mystel y Jhonny peleando mientras Mathilda los miraba curiosa –¿qué es lo que pasa?- Jhonny volteó hacia Salima y se cruzó de brazos molesto
-vaya ayuda fuiste a traer, niña-
-¿quieres la ayuda o no?- le preguntó Kai simulando irse, el otro cerró los ojos y enchuecó la boca
-resulta que Mystel está demasiado enano para poner la estúpida estrella en la punta del árbol
-¿enano? ¿te has visto en un espejo últimamente?- le reprochó el moreno
-por supuesto ¿qué tal tu? ¿Alcanzas a verte?
-bueno, Lord Farward. Si tan alto dices estar ¿por qué no la pones tú?
-¿¡por qué no se callan los dos!?- gruñó el ruso bastante molesto -¿y a todo esto yo que tengo que ver?- le preguntó a Salima
-¡exacto!- exclamó Jhonny –si está prácticamente a nuestra altura ¿de qué puede servir?
-… qué directo
-ustedes dijeron que trajera ayuda
-si, pero de alguien ALTO, como Michael o…
-¿podría decir algo?- los cuatro voltearon a ver a Mathilda que mantenía su dedo arriba y una inocente sonrisa –yo tengo una idea
-¿¡podrían mantenerse quietos!?- les gritaba el ruso a los otros dos intentando estirarse cuanto podía
-¿qué crees que intentamos?- le gritaba Johnny desesperado, luchando por que no le temblaran las piernas
-¡pesas mucho!- gritaba Mystel cansado –¿ya la pusiste?
-¡por supuesto que no! ¡y no podré si siguen moviéndose tanto!- Kai se mantenía agarrado al árbol con la mano izquierda y estiraba la diestra intentando colocar la estrella en la punta del árbol, pero era tan difícil con esos dos moviéndose de un lado a otro, por que cuando parecía que lo iba a lograr perdía un poco el equilibro y tenía que sostenerse para no caer
-si sigues jalando el maldito árbol de esa forma caerá sobre nosotros ¡inútil!
-¡cómo me dijiste pedazo de…!
-¡Kai! ¡Termina ya! ¡el árbol se mueve demasiado!- le gritó Mystel suplicante. El ruso suspiró cerrando los ojos intentando mantener la paciencia y en afán de subir un poco más levantó uno de sus pies al hombro de Jhonny apoyándose para estirarse mejor
-¡¿qué haces?! ¡eso no estaba en el plan!- gritó este manteniendo el pie del ruso en su hombro -¡me vas a dislocar!
-¿quieres callarte, NIÑA?- le gritaron de arriba. Mystel levantó el otro pie lo más alto que sus manos le permitían
-… aaaaaaaaaa!!! ¡Ya no aguanto!- le escuchó decir Kai que se estiró aún más, con la estrella en las puntas de sus dedos. Faltaba poco, faltaba casi nada
-¡vamos vamos!- se decía a sí mismo, intentando darse ánimos –ya falta… poco
-¡oye Kai!- le gritaron de abajo -¿qué haces allá arriba?
-contemplando el paisaje ¡idiota!- gritó desesperado, sabía que eso iba a terminar muy mal y de nueva cuenta se preguntó por qué era que a él le pasaban esas cosas, entonces fue que lo logró, Mystel lo levantó un poco más y fue cuando Kai aprovechó para alzar la mano y colocar la estrella -¡si!- gritó triunfal
-Kai… ¡cuidado!-le gritaron, pero ya había sido demasiado tarde y ahora Tyson que le había precavido de su caída inminente terminó debajo del ruso que cayó de espaldas sobre Takao, Mystel y Jhonny
-…Kai
-…¿qué quieres, Jhonny?
-…¡eres un idiota!
-…debí aceptar la escalera que Lee me ofreció- largo silencio
-¡¿…QUÉEEEE?!
Después de un rato el ruso por fin logró levantarse del sillón con un solo objetivo: salir de todo ese barullo para no seguir aguantando a toda la bola de locos y sus ocurrencias. Pero al parecer algo un poco más importante… sólo un poco, había cambiado los planes. Justo frente a él pasaba Mathilda sosteniendo unas cajas con esferas, la tomó del brazo, le quitó las cajas y se las entregó al primero que pasó
-Kai… yo… lo siento mucho, no creí que terminarías casi muerto encima de los demás y…
-ya olvídalo- le dijo no muy feliz por el recuerdo –mejor… quisiera que me hicieras un favor- y le señaló el jardín que estaba frente al dojo, donde se encontraba Yuriy, cabizbajo, pensativo. Ella miró curiosa a Kai -¿podrías ir a hablar con él?
-¿…por qué no lo haces tú?- él negó con la cabeza
-lo conozco, no me diría nada… pero a ti, no sé bien qué pasó… pero por alguna extraña razón él confía demasiado en ti
-pero… si confía en mí… ¿cómo podría yo venir a contarte lo que me dice?
-bueno, entonces no me lo digas- le dijo medio molesto –sólo has que sonría lo poquito que acostumbra sonreír- Mathilda hizo un mohín y se encaminó al pelirrojo que continuaba de igual manera, ella se sentó a su lado, sin obtener una respuesta del otro
-hola- le saludó ella -¿ocurre algo?- Yuriy levantó la vista al jardín sin responder -¿por qué no estás dentro? Mariam preguntaba por ti…- durante un rato no se escuchó mas que el barullo del dojo y la pequeña melodía que envolvía el callado jardín –noche de paz, noche de amor…
-Mathilda- volteó a verlo y solo consiguió una negación con la cabeza
-Yuriy… me preocupas- el pelirrojo volteó a verla sorprendido, esa frase no la escuchaba muy a menudo y le revolvía todo su ser. Sentirse querido de nuevo era algo que ansiaba demasiado y sin embargo no era lo que él había esperado, la estimaba mucho ¿cómo no a una niña tan linda…? Pero no era de ella de quien quería escuchar esa frase –desde hace unos días te has vuelto callado y evasivo de nuevo… si no deseas contarme lo que te ocurre de acuerdo, yo lo acepto… pero no quiero verte así…- Yuriy suspiró resignado ¿a quién engañaba? Sabía que tenía que platicar o explotaría
-Rei…- se mordió el labio frustrado, aún le era muy difícil contar sus problemas –él y yo tuvimos un… accidente
-¿accidente?
-en el baño
-¿… en el baño?- Mathilda frunció el ceño intentando entender lo que le decía
-fue… muy vergonzoso, tanto que aún no puedo hablarle… y no creo poder
-¿qué pasó?- el silencio volvió a inundarlos
-¿…podría omitir esa parte?- Mathilda rió al ver el ligero rubor que aparecía en las mejillas de Yuriy –sólo… él a intentado hablarme pero yo no puedo, la vergüenza no me lo permite y cuando él se da la vuelta para no "molestarme" me maldigo por ser tan estúpido y no tener el valor de hablar con él- ella volteó de nuevo al jardín, intentando quitarle el peso de ser observado al ruso, le había sido bastante difícil entenderlo, pero se había dado cuenta de que él no era malo, sólo estaba lastimado, y al igual que Kai había creado una coraza para que nadie pudiese entrar a lastimarlo otra vez. Había muchas cosas que no entendía del ruso, pero eran cosas que no deseaba entender por sí sola, mas bien esperaba que él, algún día pudiera confiar en ella lo suficiente para contarle lo que había ocurrido, y mejor aún, esperaba que Yuriy disolviera esa coraza por su bien.
-¿por qué no le dices que te gusta?- cuando la escuchó un vacío se creó dentro de él, misteriosamente el calor aumentó, lo sentía en las mejillas, en las manos y un enorme nudo se formó en su garganta
-¿¡pero cómo se te ocurre eso!?- le exclamó ansioso -no tienes idea de lo que estás hablando… él es un gran amigo y…- Yuriy se frotaba la sien intentado hacer que Mathilda entrara en razón ante esa absurda idea que había creado, pero esa niña se mantenía callada y con su mirada profunda puesta en el jardín. Cuando por fin volteó a verlo le regaló una tierna sonrisa -¿…de qué hablas, Mathilda?
-¿por qué no le dices que te gusta?- le repitió ella tranquilamente y Yuriy permaneció en silencio –él es una gran persona, un hombre increíble y un gran amigo. Siempre tan cuerdo y feliz, se preocupa por los demás y todos los días tiene una hermosa sonrisa en el rostro ¿por qué entonces niegas lo que sientes por él?- Mathilda lo miró atenta, no esperaba una respuesta, probablemente el ruso era en ese momento un mar de preguntas y un torrencial de indecisiones –mira, Yuriy, si se lo dices tu alma descansará, es un peso que debes quitarte de encima, además…
-no puedo…- el jardín volvió a su silencio habitual
-¿…por qué?
-¿qué tal si me rechaza?- Mathilda calló -…no quiero ser lastimado otra vez
-¿crees que él sería capaz de eso?
-…bueno… creo que él quiere a otra persona
-¿en serio?- Le preguntó frunciéndole el seño -¿cómo sabes eso?
-pues le pregunté… hace como dos meses. Me contó una historia y…- Yuriy calló un momento y miró al césped del jardín, no quería hacerlo, no quería recordar que aquello que sentía no era correspondido
-Yuriy- le dijo tomándole la mano –yo no lo creo… no creo que Rei quiera a ese alguien... yo creo que igual que tú está lastimado y cuando siente tu reacción evasiva prefiere alejarse, para que no lo desaires como la primera vez ¿recuerdas?- él volteó hacia otro lado gracias al mal recuerdo –escucha. Ahora no tienes nada que perder. El "no" lo tienes asegurado- cuando él volteó a verla de nuevo, ella tenía una linda sonrisa en el rostro y un curioso tono carmesí en sus mejillas –pero tú vas por el "sí"- y al decir esto le depositó un suave beso en las mejillas, mientras Yuriy abría los ojos algo ido, con sus mejillas coloradas como dos granadas.
En la cocina el alboroto era igual de enorme, Rei no sabía cómo hacer para sacar a todos los que no ayudaban de la cocina, se frotó la sien intentando apaciguarse. Todo era culpa de ese tonto accidente con el arbolito de navidad, ahora no conforme con que no podía terminar la comida tenía que soportar a los "heridos"
-¿acaso no sabes lo que es un curita?- le reprochaba a Jhonny que había entrado a la cocina por un pedazo de carne para su ojo amoratado y la herida que el codo de Kai le habían causado cuando este cayó sobre él
-el curita no me quitara la hinchazón
-bueno, estoy cocinando no haciéndola de enfermera ¿qué tal si vas con Garland y me lo quitas de encima?
-bonito trato, chino- Rei se mordió el labio y cortó un poco de carne para dársela a Jhonny
-lo siento- dijo algo molesto –pero toda esta gente me colma la paciencia ¿me entiendes?
-si, creo que sí… te ayudaré a sacarlos- y acto seguido se puso la carne en su ojo y comenzó a sacar a todos los que parecían no ayudar. Rei suspiró aliviado, ver como Jhonny sacaba casi a la fuerza a Takao fue lo mejor que había visto en todo el día
-oye, Rei- le llamó Mariah -¿podrías ayudar a Mystel?- le pidió ella que sostenía un recipiente –estoy un poco ocupada- Rei respingó un poco y se le acercó
-¿qué fue lo que te pasó?- le preguntó algo preocupado –tienes muchos moretones
-si, no es nada, en realidad venía por esto- dijo señalándole un corte que tenía en la mejilla y parecía algo profundo
-¿cómo fue que te hiciste eso? ¡Ya se! El accidente con el árbol
-cuando Kai cayó me golpeó con su pie- Rei se le acercó con la mitad de una cebolla y una bolsa con hielos y se la puso suavemente en la mejilla
-los hielos ayudarán a que se desinflame y cuando pase un tiempo te pondrás la cebolla… tal vez duela un poco pero te ayudará
-vaya, Rei. Muchas gracias- Mystel le tomó la mano sonriente y le escudriñaba el rostro mientras el chino lo miraba con una imperceptible sonrisa y le acariciaba su mejilla sana, volver a verlo así era una tortura que se había prometido no volvería a ocurrir. No volvería a imaginar ni desear lo que nunca pasó y que ahora él no deseaba que pasara. "Tengo otros planes" se había dicho una y mil veces después de mucho tiempo de tener debates internos recostado en la cama o el sillón, mirando al techo, durando horas y horas, todo para saber qué era lo que significaba la sonrisa que aparecía por sí sola al ver entrar a su compañero de cuarto, de saber por qué su cuerpo se llenaba de escalofríos al sentirlo cerca, de ver que tenía que controlar sus impulsos para no abrazarlo y besarlo cada vez que estaban solos. De por que sentía una gran desolación ahora que Yuriy no le hablaba. Miró a Mystel otro momento y lo soltó aún con aquella pequeña sonrisa en el rostro. Ya sabía por qué cada vez que Yuriy le hablaba tenía unas increíbles ganas de interrumpirlo para decirle: "te amo"
ojalá les haya gustado, me costó mucho hacerlo pero le eché muchas ganitas y tan tan!! espero verlos pronto!!!
Nota: la primera parte del capítulo NO es un LEMMON!!! nunca fue mi intención hacer un lemmon, sólo seguí y seguí hasta que dije "demonios que es esto??? O.o " pero luego me dio flojera hacerlo de nuevo n.n
