Hola hola!
Lamento regresar tan tarde, ustedes saban, eso de no tener tiempo es frustrante, pero por fin he vuelto!
De veras, una disculpa, espero me perdonen y que les siga gustando la historia, espero que la disfruten mucho y muchas gracias por esperarme tanto
Yumoon, vangelromina y Chionne illuminati, gracias por el tiempo que usaron para dedicarme un review, deveras se los pareció mucho y espero sinceramente que esto les guste!
Era un día normal en el dojo Kinomiya. Las personas iban y venían por toda la casa dándole tanta vida al lugar que incluso llegaría a ofuscar. Toda la casa estaba en movimiento por que se les había ocurrido hacer un "festín", como le habían decidido llamar Gian Carlo y Oliver, en el jardín del dojo.
Max, que había estado vagando por toda la casa, tocó al cuarto de Rei, quien no había salido en toda la mañana, al rubio eso le parecía poco usual y quería saber cuál era la razón. Pero al entrar no le agradó demasiado.
Rei cerró la puerta detrás de él con demasiada complicidad. Y Max se mostró pesimista a lo que veía
-¿qué es eso?- preguntó señalando la cama
-el regalo para Yuriy
-¿…regalo?
-hoy cumplimos un mes- Max levantó la ceja levemente
-¿bromeas? ¿le compraste un regalo por que cumplieron un mes?- Rei alzó los hombros
-sabes que soy muy detallista. Además Kai dice que para Yuriy estar con alguien un mes es como una odisea- Max se sentó frente a la caja y la observó como un extraño espécimen
-¿qué es exactamente?
-es sorpresa
-me ofendes ¿crees que iré a contarle?
-¡por supuesto que no!
-¡entonces dime!
Takao llegó alegremente a la barra de su cocina y se sirvió leche en un vaso. Se sentó a esperar que Garland le sirviera el desayuno y comenzó a platicar con Enrique. Todos los jugadores ya tenían viviendo alrededor de tres meses en su casa, y algunos ya lo resentían, como Kai, por ejemplo, que sólo veía la hora de buscar un lugar para poder estar a solas o irse de una vez de esa casa de locos, pero sabía que no podía y toda la culpa era de Yuriy. Si ese desgraciado no estuviera enredado con su amigo, el mismo pelirrojo lo habría arrastrado desde hace semanas al aeropuerto, pero ahora se veía tan feliz con Rei que incluso le enfermaba. Y no podía irse solo a Rusia o Brian le pediría cuentas.
Kai frunció el seño ¿Brian sabría ya lo que pasaba entre sus dos amigos? Algo le decía que no era así. Brian nunca se lo había mencionado cuando hablaban por teléfono. Pocas veces estaba cuando Yuriy hablaba con él, pero si le hubiese dicho seguro Kai se habría enterado ya. Además, Brian es tan impulsivo que si lo supiera ya estaría en Japón, estorbando a la pareja. Kai sonrió con malicia. Yuriy se estaba evitando la escena segura de su amigo, porque seguro Brian iba a pegar el grito en el cielo cuando se enterara de esa extraña relación.
Suspiró resignado, sentándose en la barra a lado de Takao, donde Enrique había ocupado el lugar. Pues de todas formas, allá ellos. Kai estaba seguro que tendría que decírselo y también estaba seguro del por qué aún no lo hacía.
A Brian no le agradaba mucho Rei. Como la mayoría de los rusos que habían estado en la abadía, Brian era orgulloso y mal perdedor. Y aún recordaba aquella ocasión, donde un niñato le había ganado en la final de beyblade, siendo Brian el local. Kai había insistido en que lo superara, pero parecía que nunca lo haría y ahora que supiera que su amigo el malote salía con su "eterno rival"… Kai rio solo y Takao lo miró extraño, probablemente Rei ni siquiera recordaba esa pelea. Todo eso iba a ser muy interesante.
Después de desayunar, Takao se preparó un plato con cereal y a lado de él se sentó Yuriy. El ruso parecía adormilado y con cara de pocos amigos, esperó a que le sirvieran y comenzó a comer silencioso. Takao alzó los hombros, lo mismo daba si hablaba o no, de todas formas él estaba comiendo tan cómodo que ni siquiera le interesaba molestarlo. Pero cuando llegó Max las cosas cambiaron. El rubio se sentó al otro lado de Yuriy silencioso, pero con una sonrisa traviesa. Los demás ni siquiera lo notaron, hasta que el rubio habló.
-¿cuál es tu plan para hoy, Yuriy?- el pelirrojo lo miró con la ceja alzada, le prec+ia extraño que el rubio se le acercara, usualmente Max no le hablaba
-¿a qué te refieres? ¿Debería tener algo planeado?- Max hizo una falsa expresión de impresión
-¿cómo que a qué me refiero? ¿no recuerdas algo que tiene que ver con Rei?- Takao volteó con la cuchara en la boca para prestar más atención a la plática, mientras que Yuriy intentaba descifrar la trampa que seguro Max le tenía preparada. Meditó un momento tratando de recordar algo pero no lo lograba, suspiro tenue y lo miró resignado
-¿de qué se trata Max?
-hoy cumples un mes con Rei- Kai se inclinó hacia los demás con una ligera expresión de sorpresa
-¿no te acordaste?
-…si, pero…
-no te acordaste
-¡tú tampoco lo habrías recordado!
-vaya-exclamó Takao –a Rei no le agradará eso
-sobre todo porque…- Kai, Yuriy y Takao voltearon a ver a Max que falsamente se mordía el labio, como si dudara en decirlo
-¿que?
-pues… Rei te compró un regalo- Kai frunció el seño, Takao alzó una ceja y Yuriy se palmeó la frente
-¿bromeas?
-no, y es muy bonito
-¿ya lo viste?
-Bueno, él me dijo lo que era. No deja que nadie lo toque- Yuriy tragó saliva despacio, todo lo que Max decía solo ayudaba a hacerlo sentir culpable ¿cómo se le había olvidado esa fecha?
Yuriy frunció el seño, era un poco apresurado, al menos así lo sentía, pero para Rei tal vez si significaba mucho ¿qué celebraban exactamente? ¿Qué Yuriy había roto la marca de duración en sus relaciones? Se talló el rostro y mordió su uña, era hora de hacer un plan desesperado para salir de eso, tenía que comprar algo para Rei y tenía que hacerlo ya
-dime Max ¿el regalo que Rei me va a dar es muy grande?
-¿ya tienes pensado algo?- preguntó Kai
-si, eso creo
-no es cierto, aún no
-¿quieres callarte? ¿puedes decirme, Max?-
-pues si, es enorme- Yuriy se palmeó la frente frustrado. Esa no había sido una buena respuesta y lo peor era que ahora debía escapar de Rei y comprarle un regalo que valiera la pena
-Takao, quédate con Rei.
-¿a dónde vas?
-no lo sé. A algún lugar donde vendan cosas para regalar
-¿qué me darás si me quedo con Rei?- Yuriy entrecerró los ojos –tendrás que comprar mi silencio
-maldito corrupto- el pelirrojo, bastante indignado, se hurgó los bolsillos del pantalón y sacó un desolado billete, al que miró con cierta tristeza –tengo 100 yens
-hecho- y vio como el billete quedaba escondido en el pantalón del japonés. Dio un largo suspiro y volteó hacia Kai, arrastrándolo del lugar y acompañado siempre de sus gritos.
Verlo marcharse con tanta desesperación le otorgaba a Max un gran placer, las cosas estaban saliendo bastante bien. Tal vez el ruso conseguiría comprar el dichoso regalo, pero al menos se pasaría una aventura inolvidable y desesperante. Takao volteó hacia el rubio cuando este rió quedo y, sin darle tiempo de hablar al primero, Max se alejó terroríficamente sonriente. Pero como a todas las cosas bizarras que habían pasado en el día, el japonés decidió no prestar atención y concentrarse en su plato de cereal. Sin notar que Rei salía del dojo justo a sus espaldas, preguntando por Yuriy.
Recorrió con la vista la plazuela atestada de gente, mientras se tapaba con la mano el sol que irradiaba fuerte y suspiró
-¿y ahora?- Kai alzó los hombros
-no lo sé. Es tu idea.
-no, fue tuya. Y tienes que ayudarme
-es tu novio
-es tu amigo- Kai enchuecó la boca, mirando la masa de gente –y prometiste ayudarme
-no, me chantajeaste con esa extraña foto que sigo sin saber como conseguiste- Yuriy sonrió malicioso, mientras Kai al verlo rodó los ojos y se dirigió a la tienda más cercana
-información es poder- entraron a una curiosa tienda en la que el pelirrojo se sintió abrumado al instante. Miles de cosas, curiosidades y extraños regalos le rodeaban por todos lados. Ni siquiera sabía a dónde voltear primero
-¿y bien?- Yuriy volteó dubitativo
-¿no podemos ir a otro lugar?
-ni siquiera tienes idea de qué comprar ¿verdad?- Yuriy hizo un ligero mohín y bajó los hombros, resignado. Debía ocurrírsele algo pronto o estallaría de la desesperación
-dame alguna idea
-le gustan los deportes- Yuriy alzó la ceja –vayamos a una tienda de deportes
-¿…por qué no se me había ocurrido?
-por que eres un idiota
Rei frunció el seño cuando miró el jardín del dojo, Yuriy no estaba allí. Como no estaba tampoco en la sala, ni el comedor, ni en su cuarto, ni en el dojo. ¿Dónde estaba entonces? Enrique iba saliendo de la casa cuando el chino le llamó, entonces Mystel los alcanzó
-lo siento, Rei- respondió Enrique –no lo he visto en todo el día
-yo sí- agregó Mystel –lo vi platicando con Max- Rei frunció el seño ¿Max y Yuriy platicando juntos? ¿cómo explicarles que eso era casi imposible? Desde hacia un tiempo había notado que Max no soportaba a Yuriy, y Yuriy no era de esos que rogaban, así que poco le importaba lo que el rubio pensara sobre él. En pocas palabras, no se hablaban. Por eso le había parecido extraño el comentario, pero Mystel se veía tan seguro que no pudo preguntar más.
-y hablando de rusos, ¿has visto a Kai, Rei?- el chino frunció el seño
-no- Enrique alzó los hombros y la mano a modo de despedida y Mystel hizo lo mismo
-bueno, si lo ves ¿podrías decirle que lo estoy buscando?- Rei asintió vagamente, sin prestar mucha atención a lo que el italiano seguía diciéndole. Ahora que lo pensaba ¿dónde estaba Kai? miró macharse a sus dos amigos y les despidió con la mano. Tenía que encontrar a Yuriy, o en su defecto, a Kai.
Entraron a una tienda de deportes, la más grande que habían visto en toda la ciudad y Yuriy no pudo evitar suspirar de alivio. Seguro que ahí encontraría algo bueno para Rei, pero después de media hora, seguían parados en el mismo lugar desde que habían entrado
-¿qué tal si le compro flores?
-¿… a Rei?- Yuriy torció la boca
-¿Por qué no?
-¿se verá normal que un hombre le regale flores a otro?- el pelirrojo volteó hacia la ventana y vio que el cielo se nublaba
-sabes que no me importa lo que digan los demás
-pero ¿y a Rei?- y Yuriy ya no contestó -¿qué es lo que estamos esperando?- preguntó Kai al borde de la histeria
-es que… no sé qué comprarle
-puedes comprarle un lanzador
-Max le dio uno hace poco- Kai arqueó la ceja al ver la mirada que Yuriy recalcaba con reproche cada vez que hablaba de su amigo rubio
-entonces cómprale algunas piezas de beyblade
-pero Kenny se lo rearmo hace poco
-bueno, le gustan otros deportes, cómprale un balón de básquet
-no sé, no me convence
-…¿entonces qué mierda te convence?- Yuriy volteó a verlo ofendido ante la cara de fastidio que Kai portaba
-no me vuelvas a hablar de esa forma
-¿y entonces como quieres que te trate? Llevamos media hora parados exactamente en el mismo lugar y no has decidido nada porque nada te gusta –algo lejos de ellos, una joven, trabajadora del lugar, se tallaba los ojos al tiempo de que soltaba un sonoro bostezo, la tienda estaba casi vacía y prácticamente no había tenido nada de trabajo, así que no fue difícil notar a dos jóvenes que se estaban gritando en medio de la tienda en un idioma extraño.
-¿qué traen esos dos?- preguntó uno de sus compañeros recargándose en la barra, junto a ella –llevan ahí parados como una hora- la muchacha los miró más atentamente ¿una hora? ¿cómo es que no los había notado? Los miraba tan atentamente que no pudo evitar una sonrisilla sinvergüenza, los dos eran muy bien parecidos –iré a ver que quieren
-no- intervino ella –mejor iré yo
-¿a si? ¿Y eso?- el compañero se le acercó y le sonrió cómplice –no pierdes el tiempo
-bueno, es que… por alguna extraña razón, creo que los conozco
-oigan ustedes, deberían ponerse a trabajar- pero cuando el recién llegado notó que sus compañeros lo ignoraban, volteó hacia los responsables de tanta curiosidad -¡vaya! Son Kai y Yuriy- sus compañeros voltearon a verlo admirados
-¿los conoces?
-¿ustedes no?- el otro muchacho alzó los hombros
-a mi me parecen familiares- el chico sonrió con burla y levantó un dedo, señalando algo que estaba sobre sus cabezas, los dos curiosos voltearon al mismo tiempo y rieron apenados, un poster de algunos beyluchadores estrellas estaban colgados bajo el área de los beyblade y justo allí, colgaban las imágenes de Kai y Yuriy -¡ya lo recuerdo! Son jugadores de beyblade
-o si, de los mejores
-bien, ahora que ya se quienes son iré a decirles que no pueden gritar en medio de la tienda- y los dos compañeros la vieron alejarse con demasiado entusiasmo
-seguro que algo tiene planeado
-pobres de ellos…
Al otro lado de la tienda, Kai y Yuriy se encontraban tan concentrados lanzándose injurias, cada vez más subidas de tono, que no notaron como una muchacha se les acercaba y escuchaba atentamente a lo que decían, hasta que Yuriy volteo a ver a la muchacha con cara de desesperación y curiosidad ¿acaso no veía que estaban ocupados?
-niña, ¿qué se te perdió?- sólo entonces Kai se calló y notó la presencia de la extraña
-¿puedo ayudarles en algo?- les sonrió la joven –parece que necesitan ayuda
-podrías ayudarme a callar a este estúpido- Kai le fulminó molesto, mientras la joven veía entusiasta un nuevo duelo de miradas
-¿y si mejor les muestro la tienda?- entonces los dos se voltearon a ver y una especie de sonrisa se les dibujó ¿por qué no se les había ocurrido pedir la ayuda de algún trabajador?
Y fue así que, después de un largo rato de caminata por la tienda, unas tantas discusiones y fuertes debates internos sobre qué elegir, Yuriy llegó a una decisión, para regocijo de su compañero y de la muchacha.
-este- señaló tomando el objeto en sus manos y contemplándolo gratificante –¡este será perfecto!- y como un niño pequeño se acercó a la caja y entregó el objeto a la joven para que lo cobrara, pero al momento de pagar, las cosas se vinieron abajo, la sonrisa de Yuriy desapareció dando paso a una desesperante manía por pasarse las manos por todo el cuerpo, un espectáculo grato para la trabajadora
-¿y ahora que?
-Kai, ¿podrías prestarme dinero?- Kai permaneció con los brazos cruzados, viendo al pelirrojo con una mirada furtiva y sin tener intenciones de moverse -¡¿qué?
-bromeas ¿cierto?
-te lo pago en cuanto lleguemos
-no puedo
-¡vamos, maldito tacaño! ¿Que tanto es esto para ti?
-¿no lo comprendes, idiota? ¡no traigo dinero!- Yuriy lo miró unos segundos, intentando comprender por qué Kai era tan egoísta, mentiroso, tacaño, odioso y otras tantas cualidades que lo caracterizaban tan bien
-no bromees- y Kai no se movió -¿…Cómo que no traes dinero? ¡tú siempre traes dinero!
-me arrastraste del dojo, dejé mi cartera en la recámara
-¡no es posible!
-si me hubieras dejado respirar, pero tenías tanta prisa que…
-¿entonces por qué viniste?
-¡…tú me lo pediste!
-¿y creíste que lo hice por amor? Esperaba que me prestaras dinero
-¿osea que desde el principio sabías que no tenías?
-estúpido, le di mi último billete a Takao, ¡por supuesto que lo sabía!
-¡eres un…!
-¡chicos!- los dos rusos voltearon hacia la joven que los veía sumisa ante tanta conmoción, de alguna manera se le hacía chistoso verlos así, nunca había conocido a personas que pelearan tan seguido y por cualquier tontería –yo puedo proponerles algo- Kai volteo hacia Yuriy, quien le respondió la mirada, algo no le terminaba de convencer, pero ya qué más podía hacer, no pensaba regresar al dojo y enfrentar a Rei sin nada en las manos, así que, ignorando los bizcos que Kai le hacia para que no aceptara, Yuriy acepto… sin saber exactamente qué había aceptado. Cuando ella se les acercó y les dijo al oído lo que iban a hacer, ambos quedaron parados
-¡…de ninguna manera!
Sólo diré que iba a ser un solo capítulo, pero me quedó realmente largo, así que preferí cortarlo, espero sus comentarios y gracias por seguir leyendo esto ja!
Hasta la siguiente!
