Capítulo X
Hey! Miren! Traigo otro capítulo de esta historia, espero que aún haya alguien que lo esté esperando jaja.
Perdón por la tardanza de verdad, pero ahora que tengo tiempo lo subo o no se cuanto más me podre tardar, así que espero que les guste, chicos
Cuando Kai había respondido de forma tajante a la proposición de la joven, Yuriy apenas lo estaba procesando, parpadeó seguido y puso atención a las injurias que Kai lanzaba mientras giraba para marcharse. El pelirrojo le detuvo del brazo y de un giro lo volteó de nuevo frente a la chica, ambos lo miraron desconcertados y frente a las miradas, Yuriy tragó saliva vacilante
-entonces… ¿quieres que los dos…?
-bromeas, ¿verdad?- Yuriy volteó la mirada a Kai que permanecía incrédulo y alzó los hombros –no puede ser en serio
-necesito este regalo, Kai
-entonces hazlo tú- el pelirrojo colocó su mano en su cintura con gesto indignado
-¿serías capaz de dejarme solo?
-¡por supuesto! Tú te metiste en este problema solo
-es tu amigo
-¿y que? Lo único que has hecho en todo el día ha sido chantajearme y ya me aburrí, no pienso bailarle semidesnudo a esta loca solo por que eres un descuidado mandilón que olvida las fechas de sus aniversarios
-¿a quién le llamas mandilón?- y así comenzaba un nuevo pleito entre los dos rusos que, por supuesto, la trabajadora no entendía, por que las injurias las lanzaban en ruso
-no tienes que llamarle de esa forma, sólo piensa que es un privado. Se oye menos feo e indignante- Kai cruzó lo brazos y entrecerró los ojos, igual de indignado
-¿serías capaz de hacerlo sólo para llevarle un regalo a Rei para que no se moleste contigo?- Yuriy hizo un extraño mohín –¡pero si Rei es incapaz de enojarse!
-realmente no sabes lo que dices. Nunca Kai, créeme que nunca lo has visto enojado- Kai abrió los ojos incrédulo pero lleno de curiosidad. Tenía razón, ¿cómo sería Rei enojado?
Takao miraba la tele muy aburrido, extrañamente ese día había sido aburrido desde el inicio, su expectativa por la comida que los europeos iban a hacer había sido muy alta, no había visto un solo platillo en todo el día mas que la comida de Hilary, así que había preferido no comer.
Luego de un tiempo Max se sentó junto a él con la misma cara de aburrimiento, él también estaba cansado de esperar que los rusos se aparecieron con algo extraño, pero no lo habían hecho en todo el día, así que no teniendo muchas alternativas se quedó ahí, viendo como Takao le cambiaba a los canales sin decidirse por uno
-estoy aburrido- dijo Max
-y yo tengo hambre ¿Dónde están Oliver y Enrique?
-Enrique afuera, comprando y Oliver en la cocina con Rei
-¿qué hace en la cocina con Rei?
-…cocinando ¿qué pasó con Yuriy y Kai?
-no lo sé, no han llegado
-¿Quién?- Takao volteó a su espalda y vio que era su amigo chino, por eso se adelantó a responder antes que Max lo hiciera
-Enrique… aún no llega de sus compras
-¿sabes a quién tampoco he visto? ¿Dónde están Yuriy y Kai?- Takao abrió la boca sin saber qué responder, y Max miró a Takao para voltear a la tele como si no hubiese escuchado la pregunta
-no lo sé ¿cómo que no los has visto? Deben estar jugando por ahí- agregó Takao riendo nervioso mientras Rei fruncía el ceño
-¿jugando por ahí?
-¡Rei tengo hambre!- agregó gritando -¿dónde está la comida? Me muero de hambre y Max también
-si, hablando de eso tengo que ir por unas cosas a la tienda
-qué bien, yo te acompaño si quieres
-no, no es necesario sólo voy por algo de dinero y luego a la tienda
-no hay problema por el dinero, toma- y le entregó el billete que Yuriy le había dado antes
-¿de dónde sacaste 100 yens?- Max miró a Rei y luego a Takao que hizo lo mismo, el rubio y el japonés se habrían indiscretamente los ojos, pidiéndose con la mirada que el otro hablara, mientras Rei miraba ese comportamiento tan extraño con la boca abierta y el ceño fruncido
-…Takao
-Se los dio…
-¡mi abuelo, Rei! ¿quién más?
-tu abuelo no está aquí, esta con Hitoshi ¿te acuerdas? ¿cómo pudo dártelos él?
-aaaaaa, hay bancos, Rei. Que antimoderno eres… la globalización y eso… ¿qué te parece si te acompaño a la tienda eh? Será divertido- Takao saltó del sillón y corrió hacia el jardín demasiado animoso para Rei
-¿qué le pasa?- le preguntó a Max, a lo que este solo alzó los hombros y disimuló su sonrisa
-Está loco
-si ayuda en algo, Kai, no sólo bailarías tú, también lo haría Yuriy, e irán mi amigas también, así que no sólo me bailarían a mi- los dos rusos la voltearon a ver con la boca abierta y el ceño fruncido, con un espanto en el rostro que daba risa a cualquiera, para Kai mas que gracioso era inaudito e indignante, dio media vuelta y se dirigió a la salida -¡de acuerdo, de acuerdo! Pensemos en otra cosa- la trabajadora se metió en el camino de Kai y le abrazó por el hombro -¿qué les parece si en vez de eso, hacen una labor social?
-¿a qué te refieres con eso?
-si, miren, en vez de bailar, harán algo por este lugar
-¿quieres donaciones?
-algo así, ¿que tal una firma de autógrafos?- nadie dijo nada –ustedes vienen, la gente paga por sus autógrafos, yo recibo el dinero para el lugar, les entrego su regalo y me aumentan el puesto por mi eficiencia ¿que tal?
-¿sólo nos darías el regalo?
-lo adornaré si quieren, pero no se encajen, ¿les parece?- Yuriy miro a Kai, mientras él sentía ambas miradas esperando una respuesta afirmativa
-no
-¿por qué?
-por que no, no me voy a vender por esa cosa
-hazlo por mi, o por Rei ¡solo hazlo!
-olvídalo, Yuriy- Kai salió de la tienda molesto y detrás de él salió el pelirrojo, los dos iban frustrados y azorados, en primera porque Yuriy no podía comprender lo egoísta que Kai era y porque este no creía que tanta estupidez cupiera en un solo individuo
-eres un idiota- Kai levantó la vista al cielo con cansancio -¿quieres saber por qué sé que eres un maldito idiota?
-¿…si digo que quiero saber me dejarás en paz?
-por que no tienes la mínima consideración conmigo. Sólo te pedí un billete ¡un billete maldita sea! Y ni siquiera eso me puedes prestar
-¿sabes por qué se que eres un idiota?- Yuriy se sentó en una de las bancas –por que olvidaste que cumplías meses de novios y quisiste repararlo con un estúpido regalo que no pudiste comprar porque no traías dinero porque todo el dinero que tenías se los diste al tipo más despistado de la casa para que distrajera a tu novio por que te da terror enfrentarlo sin nada- Yuriy lo miró con una de esas miradas que reflejan odio puro -…por que olvidaste que cumplías meses de novios- luego de un largo suspiro, Kai carraspeó, ver a su amigo pelirrojo tan compungido lo hacía sentir un poco incómodo. Volviendo a suspirar se sentó a su lado, a meditar un poco lo que podía decir
"-¿sabes? Aunque siga creyendo que eres un idiota, al menos me da gusto que lo hayas intentado… igual no lograste comprarle nada y probablemente Rei se enoje contigo, pero lo intentaste- Yuriy lo miró de soslayo, mientras Kai seguía anonadado con sus pensamientos
-¿eso me tiene que hacer sentir mejor?
-hago lo que puedo, sabes que no es fácil para mi intentar hacer sentir mejor a la gente
-por supuesto que no, eres como un robot- Kai volteó a verlo con la boca abierta por la indignación
-bueno, yo no olvido las fechas de mis noviazgos y luego me pongo a llorar
-por que hace mucho que no tienes un noviazgo- Kai le miró con coraje, dispuesto a hablar y que se quedara con sus malditos comentarios absurdos, sólo que no se le ocurrió nada para decirle
-bastardo- cruzó sus brazos y cerró los ojos en aparente molestia, Yuriy no sabía nada de él, ahora lo había notado –he tenido muchos noviazgos… que tú no te enteres es natural, no te cuento todo
-no es que no me entere, es que no los has tenido
-no puedes argumentar que notas lo que pasa a tu alrededor, ni siquiera sabes que pasa con tu vida. Por eso estamos aquí ¿recuerdas? ¡por que no sabes lo que pasa a tu alrededor!
-¡de acuerdo! Olvídalo ya, ¿si? Esto no me hace sentir mejor
-…bueno, yo lo intenté, pero tú eres quien se empeña en pelear todo el tiempo y…
-Kai- el menor cerró los ojos y suspiró, prefería callarse, al menos eso parecía que el pelirrojo deseaba
-gracias- de nuevo Yuriy cubrió su nuca con sus manos, quería planear algo, saber como o qué iba a decir cuando Rei le diera ese estúpido regalo y él no tuviera nada que darle
-¿si le compro un pastel?
-Por supuesto, podrías comprarle lo que quisieras si tuvieras dinero, maldita memoria la tuya- de nuevo, el pelirrojo ya no respondió y Kai se abstuvo de continuar, esa cara que su amigo mostraba lo hacía sentir muy incómodo y no sabía como evitarlo
"-¡ya Yuriy! ¿por qué te importa tanto? Es solo un regalo, nada especial, además solo cumplen meses, cuando cumplan el año hasta yo te acompañaré a que le lleves serenata si lo deseas, pero por ahora, ¿por qué es tan importante? A ti ni siquiera te gustan los regalos, no me la puedo creer que este te sea importante
-a él si le importan, Kai- el menor desvió la mirada a la gente
-… es Rei
-a eso me refiero, le gustan los detalles, Maldita sea, es increíblemente detallista
-bueno, tú eres obsesivo compulsivo, ahora sé por que está contigo
-¡ja! Se me olvidaba lo divertido que eres- Kai sonrió de lado, a él si le había parecido gracioso
-escucha Yuriy, a lo que me refiero es que él lo va a entender, lo conoces, le gusta que le gente sea sincera, si tú le dices la verdad, él lo entenderá, sabrá que hiciste el intento y bueno, de cualquier manera su relación no puede medirse en cosas materiales, a ti no te interesan mucho los regalos y él es demasiado inteligente como para darle importancia a cosas materiales. Dile cuánto lo quieres, lo… bien que se ve hoy, que no te gustaría dejarlo y esas cosas ridículas ¿…por qué estoy haciendo esto?- Kai volteó a ver a Yuriy con un gesto de desesperación que adornaba su rostro de una manera muy cómica, el pelirrojo en cambio mantenía su mano en la barbilla con una ceja levantada, a veces le daba un poco de risa ver como Kai intentaba resolver las cosas con palabras, cuando intentaba tranquilizarse a él mismo y no salía golpeando a la gente, y por una parte, aunque fuera incomodo para su amigo, Kai solía darle vueltas por su incomodidad a una idea que dicha sin tanta perorata resultaría increíblemente eficiente
-creo que sé a qué te refieres, Rei no me dejará de querer por no darle un regalo, hasta podría hacer otra cosa, no sé llevarlo a cenar o a ver las estrellas…
-mierda ¿en serio hacen eso?- Yuriy lo miró un largo rato sin contestar
-si ¿por qué?- Kai se volteó de nuevo con una cara de terror que no podía quitarse de encima, le daba miedo el poder que el chino tenía en su amigo, y se agradeció el no haber caído nunca en uno de esos rituales cursis en los que al parecer ni una sola persona se salvaba –como sea, sé que si llego a hablarle, a decirle que no le compré nada por que no era necesario me lo creerá ¿verdad? Después de todo, tienes razón, en este tiempo que hemos estado juntos nunca han sido necesarios ese tipo de frivolidades y mercadotecnia que sólo sirve para medir de forma superficial y temporal las afecciones de las personas- Kai levantó la ceja mientras movía la cabeza lentamente, luego entrecerró los ojos cuando Yuriy terminó de hablar… todo aquello sonaba a que Yuriy quería convencerse a sí mismo –muchas gracias… amigo- le dijo el pelirrojo –es hora de volver a casa
-¡hola! Kai, Yuriy- los dos voltearon a verse confundidos, conocían esa voz, cuando voltearon a sus espaldas notaron a dos de sus compañeros
-Enrique, Mystel- el pelirrojo se levantó emocionado, tomó a Enrique de los brazos y se le acercó en una especie de abrazo que dejó a los tres con una expresión mezclada entre curiosidad y miedo -¿que hacen aquí?
-venimos a comprar…
-si bueno, me alegra mucho. Chicos necesito un enorme favor, ¿podrías prestarme dinero?- Kai se tapó la cara con su mano con aparente frustración
-maldito mentiroso. De verdad eres un idiota- sin aún comprender mucho lo que sucedía Enrique sacó unos billetes de su pantalón y Yuriy los tomó mientras volvía a abrazarlo con inquietante efusividad
-prometo que te los devolveré pronto
-¿estás bien?- preguntó Mystel aún con la duda que le rondaba al ver a Yuriy tan lleno de alegría -¿te podemos ayudar?
-oh gracias, ya han hecho mucho. Debemos irnos, los veremos en la casa
-espera, Rei ha estado preguntando por ti desde la mañana- Yuriy abrió los ojos enormes y volteó a ver a Kai que seguía sentado con su acostumbrado rostro de cansancio, se había aburrido del numerito del pelirrojo desde que era la una de la tarde y ahora pasaban de las seis, no habían comido nada desde el desayuno y le dolían los pies. Para colmos de males, seguro que ese recado aumentaría la histeria del pelirrojo y como al parecer ninguno de los dos pensaba volver a la tienda de deportes por culpa de la dependienta psicópata, tendrían que volver a buscar en otro lado
-maldita sea- renegó levantándose de la banca en cuanto vio correr al otro –tengo que comenzar a hacer otras amistades… unas menos problemáticas
La tarde estaba terminando, mientras en la calle el sol sofocaba el ambiente, dentro del centro comercial el aire acondicionado mantenía fresco el lugar.
Takao tuvo que llamar tres veces a Rei para que este le prestara atención, levantó su rostro y vio al japonés que le pedía con la mano que se le acercara a él y al dependiente que le atendía, Rei puso cara de que escuchaba lo que estos decían pero la realidad estaba algo distante. Cuando salieron del lugar Takao venía parloteando sobre lo difícil que era encontrar esas cosas tan extrañas que Jhonny pedía para la comida, Rei solo asentía, ensimismado, intentando pensar en cualquier otra cosa
-oye Rei, te noto extraño- el chino volteó a verlo cuando escuchó su nombre –¿qué tienes?- el chino no contestó, volteó a la calle y abrió la boca, entrecerró los ojos intentando focalizar a una silueta que le era muy conocida
-¿es Mao?- el otro volteó hacia la chica que corría hacia ellos sonriente como todos los días
-¡hola! Rei te estaba buscando, Max dice que te regreses a la casa pronto
-¿por qué? ¿Le paso algo?
-no, dice que Yuriy le dijo que tenías que estar en casa- Takao abrió los ojos sorprendido, miró a Mao intentando decirle que se callara, pero ella ni siquiera le prestaba atención y su preocupación aumentó cuando vio la cara de su amigo
-¿a qué te refieres con que Yuriy dijo que tenía que estar en casa?
-¡Mao! Tenemos que hablar un poco- ni Rei ni Mao pudieron reclamar, Takao la tomó por los hombros y se la llevo a una distancia prudente. Rei solo podía ver como cuchicheaban y Mao le lanzaba miraditas indiscretas, para luego asentirse y acercársele como si nada extraño hubiese pasado
-¿…qué les pasa?- les preguntó al ver la sonrisa tonta que tenía ella
-dice Jhonny que te tardas demasiado comprando los ingredientes- entonces, con paso decidido le quitó las bolsas y caminó presurosa por donde había llegado
-espera, te acompañamos
-claro que no, tú y yo tenemos que hablar- Rei miró a Tako unos segundos y luego suspiró
-¿de qué quieres hablar?- Rei se recargó en la pared, cabizbajo
-de ese comportamiento tan extraño que tienes, desde que salimos de la casa te la has pasado callado, como triste- el chino levantó la mirada hacia el árbol que tenía en frente, se parecía tanto al del puente del río, el que Yuriy y él usaban para recostarse en su tronco, bajo su sombra
-no he visto a Yuriy en todo el día- Takao le miró callado, pero consternado –hoy cumplimos un mes, y creo que se le olvidó- volteó hacia otro lado, buscando una manera de escaparse de aquella declaración que continuaba y continuaba, y no paraba. Rei estaba lleno se suposiciones, y de ideas extrañas sobre lo que Yuriy podría estar haciendo en ese momento- ¿…crees que se le haya olvidado?
-has tenido mucho tiempo para pensar en eso ¿verdad?- dijo con una sonrisa nerviosa
-hablo en serio, sé que él no es muy bueno en los detalles y que solo es un mes, pero llegué a pensar que le importaría
-yo creo que le importa, Rei, pero sinceramente, no me sorprendería mucho que se le hubiese olvidado, me preocupa más que a ti te esté importando tanto
-pues, no sé… creo que fue porque tenía la esperanza de que al menos se esforzaría- Takao tosió incómodo, él no lo sabía, pero era muy buen orador, siempre solía darle ánimos a la gente, pero dar discursos sobre esforzarse para salir adelante no se parecía en nada sobre como consolar a un amigo triste porque su novio estúpido había olvidado esa fecha –tengo la sensación de que tú sabes algo- el japonés volteo a verlo con cara de ofendido -¿por qué te llevaste a Mao? ¿qué sabes que yo no se?- desvió su mirada, sabía que Rei era muy perceptivo pero no creía que en ese momento eso fuera bueno para él, además él había sido bastante obvio, debía admitirlo; estaba cansado y tenía hambre, esos estúpidos yens no habían valido la pena, volteó hacia Rei y suspiró decidido, no le gustaba verlo así, tal vez diciéndole se enojaría con el ruso, ¡pero él ya no tendría que verlo así!
-Yuriy me va a matar por esto
Kai bufo fastidiado, ese no había sido un día agradable de ninguna manera, estaba sentado en el cuarto de Yuriy, al filo de su cama, viendo como iba y venía mientras acomodaba unas cosas
-creo que está listo- insistió, pero el otro no hacía mucho caso, miraba la escena con indecisión, sentía que algo le faltaba –realmente parece estar listo
-¿entonces por qué siento que le falta algo?- se encogió de hombros
-no lo se, pero ya no le pongas nada o comenzara a verse ridículo- asintió, no muy seguro y con ansias se sentó a lado de su compañero -¿estas bien?- no le ponía mucha atención, seguía observando el lugar con poco convencimiento –ya déjalo, le va a gustar
-no lo sé, Kai la verdad siento que…- no pudo terminar de hablar, abrió los ojos con sorpresa y volteó hacia el otro cuando tocaron a la puerta, tal vez era Rei
-abre- le incitó el otro en voz baja, el pelirrojo se acercó a la puerta, demasiado dubitativo para la paciencia del otro
-Yuriy, soy Max- una parte de él descanso al escucharlo, la parte más coherente no cabía en la incredulidad, cuando sopeso la voz volteó a Kai con una expresión de curiosidad y desagrado –ya ábreme
-¿qué quieres?- le inquirió cara a cara al abrir la puerta, bloqueándole la vista hacia dentro del cuarto, para Max se sintió como un desafío y no le agradó en absoluto.
Había cosas que no entendía muy bien, como esa escena, donde los dos se miraban con coraje, Kai frunció el seño ¿por qué Max actuaba de esa forma con Yuriy? ¿qué era lo que hacía que le molestaba tanto? Él los conocía a los dos, y podía comprender que el ruso reaccionara tan a la defensiva cuando Max llegaba, por que cuando lo hacía era solo para atacar, lo que no comprendía era por qué del comportamiento del otro, sinceramente no recordaba nada que Yuriy pudiese haber hecho para que el rubio le tuviera tanto recelo
-sólo vengo a advertirte que Rei está muy molesto, me mandó Takao, dice que no quiere verte, que no se te ocurra acercársele- Yuriy apretó los labios y le miró suspicaz, no tenía muchas buenas experiencias con sus historias, la verdad era que no le creía
-vete a molestar a otro, a mi ya me tienes fastidiado
-lo digo en serio, sabe que estás aquí, por eso es que no ha venido- Kai estiró el cuello para ver mejor a Max y Yuriy dudo
-¿por qué tendría que estar molesto?
-por que Takao le contó todo- Yuriy abrió la boca, sin saber que decir "ese imbécil" pensó y le cerró la puerta en la cara al otro, el rubio cerró los ojos ahogando su coraje y el berrinche que estaba a punto de hacer
-¿le crees?
-…no recuerdo que Max mienta- Yuriy abrió los brazos con efusividad y luego los bajó desganado, volteó hacia Kai incrédulo
-sólo esto me faltaba
Bueno, por hoy es todo, ya casi termino el siguiente capítulo, así que probablemente lo suba pronto
ojalá les haya gustado y espero sus comentarios
nos vemos!
