El anime Candy Candy y sus personajes son creaciones de © Mizuki e Igarashi. Este trabajo o fanfic fue creado con fines de entretenimiento y no de lucro; la historia es de mi total inspiración.
CAPITULO XIII
PASADO, PRESENTE, FUTURO
Lakewood
Varios días habían pasado desde su regreso a Lakewood, el gran día de la boda de Archie y Annie había llegado, ya todo estaba listo para tan importante evento; mientras los chicos se preparaban en la mansión de Chicago.
Albert – toc, toc estas listo Archie?
Archie – adelante.
Albert – como vas?
Archie – bien, solo que no puedo ponerme el corbatín –dijo sonriendo de lado.
Albert – déjame ayudarte sobrino –dijo acercándose a él- estas muy nervioso tranquilízate.
Robert – puedo ayudarles en algo –dijo adentrándose a la habitación.
Albert – gracias, ya resolvimos el gran problema –dijo sonriendo.
Archie – muy gracioso –dijo frunciendo la nariz, al mismo tiempo que se miraba en el espejo.
Robert – muy elegante Archie.
Archie – gracias.
Robert – Albert he venido a decirte que una hermosa dama te espera abajo.
Albert – ya está aquí –dijo sonriendo- nos vemos luego –dijo saliendo de la habitación.
Archie – no corras Willy…jajajaja.
Robert – vaya, vaya no pensé que el famoso y misterio señor William se sonrojara –dijo sonriendo.
Albert – eh…yo…para nada, nos vemos en la iglesia.
Robert – lleva más prisa que tu –dijo sonriendo de medio lado.
Archie – pareciera que fuera el que se va a casar –dijo sonriendo.
Mientas tanto en casa de Annie, se encontraban Candy y Patty arreglándose y ayudando a la feliz novia.
Patty – luces hermosa –dijo sonriendo.
Candy – Archie se quedara mudo cuando te vea.
Annie – gracias chicas, pero estoy muy nerviosa.
Candy - tranquilízate –dijo tomando un vaso de agua.
Annie – Candy –dijo tímidamente- puedo preguntarte algo.
Candy – si lo que tú quieras –dijo tomando en su mano un vaso de agua.
Annie – yo…yo quiero saber que pasa en la noche de bodas –dijo sonrojándose, mientras que Candy al escuchar ese comentario casi se atraganta con el agua.
Patty – que cosas dices Annie.
Annie – como ya es una mujer casada, por eso quise preguntar; pero si no puedes decirme no importa.
Candy – eh…yo…claro que te lo diré –dijo sonrojándose.
Patty – dicen que cuando entras a la alcoba el debe esperar afuera, mientras te ayudan a cambiarte y quitarte el vestido, luego te metes a la cama cubriendo todo tu cuerpo.
Candy – ay Patty que cosas dices, eso no es así –dijo poniendo el vaso en la mesa- solo déjate llevar y se espontánea; el iniciara el romance y tu lo seguirás –dijo sonrojándose mientras recordaba la plática que sostuvo con Eleanor antes sobre esa mágica noche como ella la había llamado, "no tengas miedo" se repetía una y otra vez en su cabeza- no tengas miedo es lo único que puedo decirte.
Annie – gracias Candy –dijo tomando sus manos- ahora me siento más tranquila, tenia tanto miedo.
Candy – es normal no te preocupes.
Señor Britter – toc, toc estas lista hija.
Candy – bien llego la hora –dijo poniéndose de pie.
Horas más tarde la iglesia ya se encontraba llena de invitados quienes presenciarían la ceremonia, el primero en llegar fue Archie quien vestía un elegante frack negro estilo escoses, acompañado por Robert quien vestía un elegante traje negro con corbata azul cielo, seguidamente llego George, la Tía Elroy, Albert, Karen y Terry.
Archie se adentraba a tomar su lugar en la iglesia, caminando de un lado hacia otro por el nerviosismo, quedándose helado al escuchar el carruaje que se acercaba a la puerta.
Robert – estás listo?
Archie – si –dijo nerviosamente.
Robert – bien.
La marcha nupcial sonaba por todo el lugar, indicando el inicio de la ceremonia, la primera pareja en aparecer era Robert y Patty quienes serian los padrinos de lazo, seguidos de Albert y Karen quienes serian los padrinos de argollas, y por ultimo Candy y Terry quienes serian los padrinos de arras; finalmente la silueta de la novia se dibujo en la puerta, tomada del brazo de su padre y su madre Annie caminaba lentamente por el estrecho pasillo; lucia un hermoso vestido blanco de confección francesa a sugerencia de su madre; mangas altas, escote en V, falda acampanada acompañada de un hermoso bordado de flores en hilo de plata en la orilla; Archie puedo ver esos hermosos ojos azules que brillaban intensamente a pesar de ser cubiertos por el velo que caía en su rostro.
Por fin ambos se encontraron frente a frente, sonriendo el uno al otro, los nervios ya no existían en este par de enamorados; Archie tomo la mano de Annie para así dirigirse al altar; la ceremonia dio inicio con las palabras de bienvenida del sacerdote, seguidamente con el sermón, luego el acto de la colocación del lazo por Robert y Patty, momentos después fue el turno de Albert entregando los anillos, y por último la entrega de arras por parte de Candy y Terry.
Sacerdote: Bendice y santifica Señor, el amor de Annie y Archibald y que estos anillos, signo de fidelidad, les recuerden su promesa de amor mutuo.
Archie: recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti –dijo introduciendo en el dedo anular de Annie.
Annie: Archibald recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti –dijo introduciendo en el dedo anular el anillo.
Sacerdote – Archibald aceptas a Annie como tu esposa, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarle y respetarla todos los días de tu vida?
Archie – si, acepto.
Sacerdote – Annie aceptas a Archibald como tu esposo, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarle y respetarla todos los días de tu vida?
Annie –si, acepto.
Sacerdote - lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre, los declaro marido y mujer puede besar a la novia.
Archie se acerco lentamente a Annie, levantando el velo que cubría su rostro juntando ambos sus labios en un beso dulce y tierno, para luego salir de la iglesia tomados de la mano, seguidos por los padrinos. Momentos más tarde todos se dirigieron al salón donde se llevaría acabo la recepción.
Patty – linda ceremonia no crees –dijo acomodándose los lentes.
Robert – si –dijo secamente.
Patty – pasa algo.
Robert – no nada.
Candy – hola chicos –dijo acercándose a ellos.
Robert – hola Candy no te veía desde hace unos días…como has estado –dijo acercándose dándole un abrazo.
Candy – muy bien gracias –dijo sonriendo.
Robert – señor Grandchester –dijo dándole la mano.
Terry – que tal –dijo apretando con fuerza dirigiéndole una fuerte mirada.
Karen – vaya, vaya el duquecito en persona –dijo acercándose a él- no lo puedo creer.
Terry – hola Klaise –dijo sonriendo de medio lado- que haces aquí.
Karen – he sido invitada por Willy –dijo levantando la ceja- que tal Candy.
Candy – hola Karen, a quien te refieres como Willy?
Albert – hola a todos –dijo acercándose a ellos, tomando de la cintura a Karen.
Karen – a el –dijo dándole un beso en la mejilla- mientras que el se sonrojaba.
Candy – Terry – como? –ambos se quedaron atónitos ante aquel acto.
Candy – desde cuando salen juntos?
Terry – que sorpresa, no me lo esperaba de ti Klaise.
Albert – estamos conociéndonos –dijo sonriendo de medio lado- pasamos a nuestra mesa –dijo señalando.
Candy – no se qué decirte, porque no me habías contado Albert.
Albert – yo…yo
Terry – bueno Albert –dijo golpeándole el hombro- te deseo suerte, no sé como podrás aguantarla.
Karen – lo mismo le digo a Candy como te aguanta –dijo frunciendo la nariz.
Robert – ejem…mejor vamos a esperar a los novios –dijo caminando al lado de Patty.
Patty – que bueno que interviniste o seguirían peleando –dijo sonriendo.
Robert – si verdad, pero me preocupo la reacción de Candy.
Patty – me imagino que no fue nada agradable saber que su padre tiene novia –dijo colocándose los lentes.
Robert – si, ya lo creo.
Momentos más tarde, Archie y Annie llegaban al salón, dirigiéndose al centro para bailar el vals, poco a poco fueron uniéndoseles Albert con Señora Elroy, Robert con Patty, Candy con Terry, y finalmente el Señor y la Señora Britter y así hasta que llego el final de la melodía.
Archie – quiero agradecer a todos su presencia aquí esta noche, en especial a Tía Elroy, Tío William y Candy ya que sin ellos esto no hubiera sido posible, por favor todos tomen su copa –dijo levantando la de el alto- quiero hacer un brindis por mi ahora esposa con quien hare una nueva familia salud –dijo sonriendo, mientras todos los presentes no hicieron más que aplaudir a la pareja y darles los buenos deseos.
Candy – estoy cansada –dijo sentándose en la mesa- ya no puedo más.
Patty – yo también.
Terry – amor voy por un whisky ahora regreso –dijo dándole un beso.
Robert – dime Candy cuando iras a ver el Hogar de Pony –dijo sentándose junto a ella.
Candy – en un par de días supongo, porque pasa algo?
Robert – no nada, solo que me gustaría acompañarte y así poder explicarte que fue lo que hicimos.
Candy – está bien, iremos juntos –dijo sonriendo- ya que en unos días me voy a New York.
Robert – si, lo sé; como podremos terminar nuestros planes.
Terry – de que planes hablan –dijo levantando la ceja sentándose al lado de Candy.
Robert – son unos negocios para incrementar la fortuna de Candy.
Candy – creo que podremos hacerlo por correo, y vendré seguido a ver cómo van las cosas –dijo tranquilamente, mientras Terry observaba a Robert.
Robert – bueno como tú digas.
Patty – es hora que la novia tire el ramo –dijo acercándose a Candy- ven vamos.
Candy – pero si yo estoy casada, ya no puedo participar.
Patty – anda ven –dijo llevándola hacia donde estaba Annie.
Annie – están lista chicas –dijo sonriendo.
Patty – siiiii –dijo gritando a todo pulmón.
Candy – cálmate Patty.
Karen – aun llego a tiempo –dijo uniéndose al grupo.
Annie – 1, 2, y 3 –dijo tirando el ramo lo más fuerte que pudo, este cayendo en las manos de Candy.
Patty – vaya que tienes suerte Candy.
Candy – yo…eh…pero.
Robert – significa que te volverás a casar –dijo acercándose a ellas- bueno es un mito –dijo acercándose donde se encontraba Archie.
Annie – como dices?
Archie – esta bromeando –dijo sonriendo.
Candy – lo dice en serio.
Patty – no le hagas caso, tu ya estas casada con Terry.
Terry – yo qué?
Patty – que son un lindo matrimonio –dijo nerviosamente.
Terry – ven amor, vamos a despedirnos estoy muy cansado.
Candy – pero no podemos irnos antes que los novios –dijo tomando su mano con fuerza.
Terry – estas bien –dijo depositando un beso en la frente.
Momentos más tarde, los novios se dirigieron a la salida del salón donde un auto ya los esperaba, no sin antes despedirse de sus amigos y familiares; esa noche se hospedarían en un hotel de la ciudad, para el día siguiente salir de viaje de bodas a Europa. Todos los invitados empezaron a retirarse y despedirse de los anfitriones de la fiesta.
Archie – gracias por todo.
Annie – gracias por haber estado conmigo Candy –dijo abrazándola.
Candy – no llores, se feliz y recuerda lo que te dije –dijo guiñándole el ojo.
Albert – que la pasen bien en su luna de miel.
Robert – felicidades.
Patty – hasta pronto Annie –dijo dándole un abrazo a su amiga.
Terry – buena suerte Archie –dijo dándole la mano.
Archie – gracias.
Candy – hasta pronto.
Terry – bueno creo que es todo, ahora si podemos ir a casa.
Albert – bien chicos que descansen –dijo dándole la mano.
Karen – hasta luego.
Candy – nos vemos mañana.
Albert – hasta mañana.
Terry – con su permiso, nos retiramos –dijo tomando a Candy de la mano saliendo del lugar.
Patty – bueno es todo, nos vamos?
Albert – fue un día muy largo, estoy muy cansado.
Robert – todos lo estamos.
Albert – gracias por todo chicos.
Robert – no hay de que –dijo sonriendo de lado- sabes que cuentas conmigo.
Albert – lo sé.
Terry – ya quería salir de ahí –dijo caminando a la puerta.
Candy – Terry!
Terry – que…no puedo desear estar a solas contigo –dijo guiñándole el ojo- ya pronto estaremos en casa y podre estar contigo todo lo que quiera y darte muchos besitos –dijo galantemente.
Candy – que cosas dices –dijo sonrojándose.
Chicago
Una pareja de enamorados se encontraban en la habitación de un lujoso hotel nerviosos y ansiosos, ninguno de los dos era capaz de iniciar el momento que tanto anhelaban hasta que una palabra cambio todo.
Annie – pasa algo –dijo saliendo del baño.
Archie – ehh nada –dijo nerviosamente- tuve que hablar con Albert que debo hacer -dijo así mismo.
Annie – a caso no te gusto –dijo coquetamente mientras se acercaba a él abrazándolo por atrás.
Archie – claro que si, solo que…estoy muy nervioso.
Annie – está bien, no pasa nada –dijo acariciando el rostro de su esposo- no debes de tener miedo pasara cuando tenga que pasar –dijo deshaciendo el abrazo, mientras se dirigía a arreglar la cama.
Archie – como sabes eso –dijo viéndola mientras se quitaba la bata.
Annie – hable con Candy, y ella me dijo que las cosas se dan solas sin presión alguna.
Archie – como dices? –dijo impresionado por las palabras y reacción de Annie- nunca la había visto así –dijo así mismo.
Annie – está bien, no te preocupes…ven a dormir –dijo tomándolo de la mano.
Archie – está bien.
Annie – anda duerme –dijo introduciéndolo a la cama y arropándolo.
Archie – ven aquí –dijo ofreciéndole su mano- te quiero tanto –dijo hundiéndose en esos hermosos ojos.
Annie – yo también te quiero Archie –dijo sonriéndole dándole un beso, al cual él respondió sin pensarlo, la jalo para sí quedando ella encima de él, ambos fundiéndose en un abrazo, para después empezar con las caricias y así descubriendo la sensación que sentían el uno con el otro. La noche fue testigo del amor propiciado por la pareja, la inocencia y la timidez dejaron de existir, sin barreras, sin pudor se amaron como nunca imaginaron hacerlo, sintiéndose un solo ser, una sola alma que vivirá por siempre.
Lakewood
El sol se empezaba a asomar lentamente por la habitación, acariciando el rostro de Terry con su calor, poco a poco fue abriendo los ojos despertando de aquel sueño tan profundo, volteándose lentamente para encontrarse con esos hermosos ojos verde esmeralda que amaba, pero su compañera no se encontraba a su lado, al notar esto se sentó en la cama y con la mirada buscaba por todas partes.
Candy – despiertas ya dormilón? –dijo asomándose a la cama dándole un beso- pensé que la dormilona era yo.
Terry – que haces?
Candy – tomaba un baño –dijo caminando de puntillas envuelta en una toalla.
Terry – porque no me despertaste.
Candy – estabas muy cansado, pensé que querías dormir más.
Terry – creo que ya descanse lo suficiente –dijo viendo su reloj ya era alrededor del medio día- ya es tarde, creo que tendrá que cocinar para su esposo señora Grandchester –dijo poniéndose su bata y pantuflas para caminar donde se encontraba ella abrazándola por detrás.
Candy – Terry que haces, recuerda que Dorothy está aquí.
Terry – tu sabes que no me importa, tu eres mi esposa –dijo besando su cuello.
Candy – basta Terry…nos pueden escuchar –dijo sonrojándose.
Terry – ya sabes que no me importa, no seas tímida ven acá –dijo cargándola para tirarla en la cama para luego el quedar sobre ella.
Candy – Terry que haces –dijo mientras su respiración empezaba a agitarse.
Terry – nada…solo amarte –dijo quitando la toalla dejando descubierto el cuerpo de su amada, para luego repasar sus curvas con sus manos.
Candy – por favor no…no.
Terry – no que…a caso no te gusta –dijo empezando a besar su cuello y su pecho- está bien –dijo levantándose.
Candy – que haces –dijo sentándose en la cama cubriéndose con las cobijas.
Terry – algo que debería haber hecho hace un rato –dijo acercándose a la puerta poniéndole el seguro a esta.
Candy – como?
Terry – acaso no te acuerdas que bien la pasamos en nuestra noche de bodas –dijo sonriendo mientras se acercaba a ella- sabes fue lo que mejor que me ha sucedido, el sentirte cerca de mí, que tu entregaras a mí con tanta pasión –dijo empezando a besarla- no quiero que algún día esto se acabe entre nosotros es lo que más me une a ti, el amarte sin reserva alguna –dijo mientras se introducía a la cama- o caso no te gusta lo que te hago sentir –dijo acariciándola nuevamente.
Candy – sí, mucho pero…-dijo tímidamente- no quisiera que nos escucharan.
Terry – no te preocupes no lo harán –dijo empezando a besarla y acariciarla, iniciando así el acto del amor que tanto disfrutaban, la experiencia en la pareja era cada vez mejor; disfrutando en todos los sentidos del placer que se daban mutuamente.
Chicago
Albert – está todo listo para la visita al Hogar de Pony?
Robert – si, las hermanas nos esperan mañana.
Patty – que emoción.
Robert – bueno Albert, sino me necesitas mas puedo retirarme.
Albert – gracias puedes irte.
Patty – en unos días partiré de regreso a casa, iré de compras quiero un obsequio para la abuela Martha –dijo levantándose de la silla.
Robert – bien te acompaño.
Patty – gracias, nos vemos luego –dijo saliendo de la biblioteca.
Karen – ese lugar es muy importante para Candy verdad? –dijo acercándose a la ventana.
Albert – como sabes eso –dijo levantándose al mismo tiempo.
Karen – he conversado con ella, y Terry me ha contado todo de cuándo tú la adoptaste y la trajiste a esta familia; aun en contra de tu tía se que tu eres muy especial para ella –dijo mirando hacia afuera- es muy afortuna en tener a alguien como tú a su lado.
Albert – sabes fue muy difícil para ella, pasaron muchas cosas antes de que ella pudiera ser feliz –dijo abrazándola por detrás- desde el primer momento que la vi sentí la necesidad de protegerla y ayudarla.
Karen – tú sientes algo por ella William? –dijo deshaciendo el abrazo.
Albert – para serte sincero en un momento pensé haberme enamorado de ella, robo nuestros corazones con dulzura, con su forma de ser.
Karen – ahh entiendo, bueno voy a mi recamara a empacar mis cosas, tengo que regresar a New York antes que Grandchester –dijo guiñándole el ojo.
Albert – después comprendí que solo la podía ver como mi hija, ella no tenía amor para mí, solo como padre –dijo tomándola del brazo.
Karen – no tienes porque darme explicaciones, tú eres dueño de tus actos y de tus sentimientos –dijo levantando la ceja.
Albert – pero ahora mis sentimientos han cambiado –dijo acercándose a ella- sabes…ninguna chica antes me hizo sentir como tú lo haces.
Karen – como dices?
Albert – a pesar de que tratas de esconderte debajo de esa mascara de orgullo y soberbia, veo en tus ojos a esa niña hermosa que puede dar tanto amor –dijo acariciando su rostro- que puede sentir, que pide a gritos ser amada, y que yo quiero amar con locura sin límites.
Karen – William tú no sabes nada de mi –dijo bajando su mirada- yo solo soy.
Albert – dame la oportunidad de conocerte –dijo interrumpiéndola tomando su barbilla- intenta abrir tu corazón conmigo no tengas miedo yo siempre estaré para ti –dijo sonriéndole de medio lado- veras que todo será diferente.
Karen – nadie me había dicho esto antes, yo…yo me siento avergonzada que me veas así –dijo mientras una lagrima resbalaba sobre su mejilla- contigo me siento diferente y hasta feliz –dijo sonriendo- has empezado a ser parte importante de mi vida y.
Albert – no digas mas –dijo interrumpiéndola poniendo su dedo en sus labios- vamos a darnos la oportunidad de ser felices –dijo sonriendo de lado- así que no acepto una negativa de parte de usted señorita.
Karen – tú no puedes ordenarme –dijo guiñándole el ojo, mientras se acercaba a él besándolo; mientras él la abrazaba acercándola a su cuerpo lentamente, ella hundiendo sus dedos en el cabello rubio, y el tomándola por la cintura para luego levantarla dando vueltas en el aire.
El día de la visita al Hogar de Pony había llegado, Patty, Robert, Karen y Albert habían llegado a la cabaña en el bosque, mientras Candy preparaba los obsequios que llevaría a los niños y a sus madres.
Dorothy – todo está listo, solo falta…-dijo observando a Candy pensativa- te sientes bien.
Candy - decías algo Dorothy –dijo levantándose de la silla- disculpa es que estaba pensando.
Dorothy – ya se, en el pequeño James.
Candy – si, es solo que.
Dorothy – te encariñaste con él en poco tiempo, pero en el hogar estará bien cuidado.
Candy – lo sé…es que hubiera querido llevarlo a casa pero le prometí a Terry que.
Dorothy – sé que es difícil para ti –dijo interrumpiéndola- pero estas recién casada debes disfrutar estar con tu esposo, veras que pronto tendrás tus propios hijos.
Candy – si lo sé.
Terry – lista Candy, todos nos esperan afuera.
Candy – si, vamos Dorothy.
Alrededor del medio día, todos se acercaban al Hogar de Pony, los niños ya los esperaban a fuera, también se encontraban ahí Tom y Jimmy.
Candy – que alegría verlos –dijo mientras salía corriendo- señorita Pony, Hermana María, Tom, Jimmy, niños.
Albert – nunca cambiara –dijo sonriendo.
Karen – que hermoso lugar –dijo mirando alrededor.
Patty – el lugar quedo muy bien.
Robert – si, y es mucho más grande que el anterior.
Albert – vamos con ellos –dijo caminando.
Todos se acercaron a saludar a los niños, recorrieron el lugar, mientras Robert explicaba a Candy todos los detalles de la remodelación así como los nuevos muebles que fueron colocados, los juegos para los niños, etc. Momentos más tarde todos se reunían en el comedor para almorzar, después cada pareja fue a pasear por los alrededores del lugar, contemplando la belleza de aquel paisaje sin igual.
Karen – que hermosa vista –dijo parándose a la orilla de la colina.
Albert – si lo es, y ahora que estamos aquí –dijo abrazándola por atrás apoyando su cabeza en el hombro- quiero pedirte que seas mi novia.
Karen – William –dijo asombrada- estas hablando en serio, tu sabes que yo vivo en New York y no se si podríamos vernos seguido.
Albert – claro que hablo en serio, por eso no te preocupes, te dije que siempre voy a estar contigo –dijo sonriendo- pero dime aceptas?
Karen – si, claro que si –dijo volteándose quedando frente a él, abrazándolo con toda su fuerza, hundiendo su rostro en el pecho de el- me haces tan feliz –dijo mientras una lagrima resbalaba en su mejilla.
Albert – vamos princesa no quiero verte llorar, ya que oficialmente eres mi novia puedo besarte –dijo galantemente- porque ahora eres parte de mi presente.
Karen – no tienes que preguntar –dijo ella fijando su mirada en la azul de él, rosando sus labios fundiéndose ambos en beso dulce y tierno como nunca antes lo habían hecho.
Mientras que en el Hogar de Pony, Candy relataba el momento de cuando encontro a James en Escocia y la decisión de traerlo a América para encontrarle un hogar.
Señorita Pony – sabes Candy es la mejor decisión que pudiste tomar, aquí lo cuidaremos bien y nos aseguraremos de encontrarle un buen hogar.
Hermana María – veras que aquí será muy feliz, como lo fuiste tú.
Candy – si lo sé, pero…su historia se parece tanto a la mía que me siento de alguna forma conectada a él.
Señorita Pony – lo sabemos, pero ahora el tendrá un mejor futuro gracias a ti.
Candy – gracias Señorita Pony, Hermana María –dijo tomando las manos de ambas- me alegra que James pueda tener unas madres muy buenas –dijo mientras resbalaba una lagrima por su mejilla- todo esto me trae tan buenos recuerdos, los momentos que viví aquí con Annie, el lugar donde siempre he encontrado el refugio que necesita mi corazón, ahora todo es tan distinto me siento feliz y dichosa de haber logrado mi sueño y de tenerlas a ustedes, así como a los Andrey.
Señorita Pony – lo sabemos –dijo limpiando su rostro- te queremos como nuestra propia hija, y siempre serás bienvenida.
Mientras tanto afuera otros paseaban por el lugar, quedando maravillados por tan lindo paisaje.
Robert – ahora entiendo porque le gusta a Candy estar aquí –dijo con la mirada firme en el horizonte.
Patty – es un maravilloso lugar y el calor de hogar se siente por los alrededores.
Robert – si lo es, las veces que vine la Señorita Pony, Hermana María y los niños me han tratado muy bien, me han hecho sentir como en casa –dijo suspirando.
Eliza – hola Bobby –dijo acercándose a ellos- hola Patty.
Patty – que tal Eliza.
Eliza – bien.
Robert – como te ha ido en el hogar.
Eliza – mmm puedo decirte que bien.
Robert – me alegro.
Patty – bueno los dejo solos voy con Candy.
Robert – está bien, enseguida voy.
Eliza – así que ya no vendrás mas por aquí.
Robert – no tan seguido como antes, pero seguiré al pendiente de ti.
Eliza – que dices?
Robert – porque no vas a saludar a los demás.
Eliza – no quiero, tú sabes que por ellos estoy aquí.
Robert – pero ha sido una gran lección para ti o me equivoco.
Eliza – si tienes razón.
Robert – deberías hablar con Albert es una buena persona no te guarda rencor; y podrías pedirle disculpas a Candy por todo lo que ha pasado, creo te haría sentir mejor –dijo tomándola de la mano.
Eliza – tú crees que quieran escucharme.
Robert – claro que si, tienes un alma noble.
Eliza – pero yo no.
Robert – veras que ellos aceptaran tus disculpas –dijo interrumpiéndola- si quieres puedo acompañarte.
Eliza – en serio.
Robert – si, acaso no te dije que no estarías sola.
Eliza – si.
Robert – entonces.
Eliza – está bien –dijo tomándolo del brazo- vamos.
Robert – bien dicho.
En un enorme árbol se encontraba sentado un joven de castaños cabellos, admirando el lugar, recordando la última vez que estuvo ahí, el motivo que lo llevo hacia ese hogar tiempo atrás, sentía el aire frío tocar su rostro, pronto una lagrima resbalaba por su mejilla, susurrando lentamente el nombre de su amada Candy…me haces tan feliz –dijo sonriendo- pensé que te había perdido y ahora que te tengo no te dejare ir.
Candy – que haces aquí te resfriaras –dijo acercándose a él lentamente.
Terry – detente no subas mas o te caeras.
Candy – eso debo tomarlo como una ofensa –dijo enseñándole la lengua- recuerda que estas en mis dominios –dijo sonriendo.
Terry – si lo olvidaba –dijo sonriéndole- que eres una Tarzán con pecas.
Candy – Terry! ya llegue te voy a pegar –dijo sonriendo- dime qué haces aquí hace mucho frio y recuerda que no puedes enfermarte ahora que regresaremos a New York, recuerda que debes de prepararte para las audiciones.
Terry – si mama…-dijo levantando la ceja- solo recordaba y apreciaba la vista de este lugar que te vio crecer.
Candy – es muy hermoso no –dijo mirando hacia el horizonte- el padre árbol siempre ha estado aquí cuidándonos.
Terry – ven aquí –dijo abrazándola- te quiero tanto y ahora que estamos aquí señor padre árbol quiero decirle que cuidare bien de su hija, nunca estará sola y la hare muy feliz –dijo poniendo su mano en el tronco, luego la rama se movió lentamente recibiendo eso como respuesta para lo que ambos se quedaron asombrados y luego reían.
Señorita Pony – Candy que haces ahí puedes caerte –dijo alzando la voz- baja ahora ven adentro hay algo importante que hacer antes que se vayan.
Candy – allá vamos señorita Pony –dijo mientras empezaba a bajar.
Poco a poco todos se reunían dentro del hogar, ya estaban listos para despedirse, ya que debían volver a casa antes del anochecer sin saber que algo sorprendente pasaría.
Albert – gracias por todo hermanas, pero debemos retirarnos.
Hermana María – un momento por favor hay algo que deben saber antes de irse.
Señorita Pony – puedes entrar querida –dijo sonriendo.
Eliza – buenas tardes a todos –dijo dirigiéndose donde Robert se encontraba.
Hermana María – Eliza tiene unas palabras que decir –dijo sonriendo.
Albert – muy bien te escuchamos.
Eliza – yo…yo –dijo nerviosamente, mientras miraba a Robert que con una sonrisa le indico que lo hiciera- quiero pedirle disculpas a todos por lo que ha pasado; en especial a Candy.
Todos – como? –dijeron al unisonido con sorpresa.
Eliza –discúlpame Candy por lo que te hicimos pasar durante todos estos años, quiero que me perdones.
Candy – no tengo nada que perdonarte –dijo acercándose a ella.
Eliza – gracias –dijo sonriendo- y a ti tío, quiero darte las gracias por todo lo que has hecho por mi familia y por haberme traído a este lugar donde he podido aprender mucho de la vida; y discúlpeme por todo lo que te hice saber.
Albert – me alegra que pienses así, eso era lo que pretendía no quería que fuera un castigo sino una experiencia una lección de vida para ti….y me alegra saber que pude lograrlo –dijo abrazandola- siempre seras parte de la familia.
Eliza – gracias.
Albert – puedes contar conmigo cuando lo necesites.
Eliza – está bien –dijo sonriendo mientras una lagrima resbalaba por su mejilla.
Terry – que bueno saber que has cambiado, cuando quieras serás bienvenida a casa.
Eliza – sino no fuera por Bobby nunca me hubiera atrevido a decirles esto –dijo sonriendo.
Robert – claro que no fue por mí, fue por ti misma.
Patty – te deseo todo lo mejor –dijo abrazándola.
Eliza – gracias.
Albert – bien creo que es hora de partir.
Patty – gracias por permitirnos conocer este lugar tan hermoso.
Señorita Pony – son bienvenidos cuando gusten –dijo sonriendo.
Karen – gracias hermanas.
Robert – gracias por todo.
Hermana María – gracias a ti Robert por estar al pendiente de nosotros.
Terry – buenas tardes hermanas, esperamos volver pronto, lista Candy –dijo dándole la mano.
Candy – Señorita Pony, Hermana María gracias por estar siempre aquí, las voy a extrañar mucho –dijo mientras resbalaba una lagrima por su mejilla- por favor cuiden bien de James.
Hermana María – lo haremos, por nosotras no te preocupes siempre estaremos aquí para ti –dijo dándole un abrazo.
Señorita Pony – está siempre será tu casa –dijo limpiando su rostro.
Candy – hasta pronto –dijo sonriendo.
Todos se dirigieron de regreso a Lakewood, contando las anécdotas vividas ese día en el hogar de Pony, lugar donde pudieron expresar sus sentimientos, reír, correr y llorar; todos se llevaban un hermoso recuerdo de ese día que sería inolvidable y mas la sorpresa de haber escuchado las palabras de Eliza; cada uno fue a dormir con una sonrisa imborrable en los labios, el sueño se hizo presente rápidamente cayendo en el profundamente.
Lakewood
Varios días habían pasado desde la visita al Hogar de Pony, todos habían regresado a su rutina de trabajo, Patty había regresado a Florida con la abuela Martha, Karen regresaría a New York al igual que Candy y Terry quienes ya tenían todo listo para su regreso a donde seria de ahora en adelante su hogar.
Una joven de cabello rojizo caminaba por el jardín, recorriendo todo el lugar queriendo guardar el recuerdo más hermoso vivido, detenidamente observaba cada detalle para imprimirlos en su memoria, camino hacia donde se encontraba una hermosa fuente rodeada de ángeles celestiales, para luego sentarse en una banca cerca de donde empezaba a brotar de nuevo las dulce candy.
Albert – estas lista princesa –dijo sentándose junto a ella.
Karen – si –dijo nerviosamente al sentir el roce de su mano con la de el- estoy lista, te voy a extrañar –dijo cabizbaja.
Albert – no digas eso, te veré pronto, recuerda que también tengo algunos negocios en New York y puedo ir cuando me necesites; además no viajas sola Candy y Terry van contigo.
Karen – no lo digo por ellos –dijo levantando la ceja- sabes…me acostumbre mucho a este lugar, el jardín tiene algo que no puedo describir, es algo que me llama.
Albert – la esencia de mi hermana y sobrino aun vive en este jardín, cada vez que florece es como si volvieran a nacer, este es nuestro lugar favorito –dijo mirando al cielo.
Karen – tú y quien más –dijo levantando la ceja.
Albert – de Candy y mío –dijo sonriendo- junto a las rosas que mi sobrino le regalo en su cumpleaños llamándolas dulce candy.
Karen – aun la quieres –dijo levantándose de la banca.
Albert – si siempre la he querido, pero no como te quiero a ti ahora –dijo abrazándola- celos.
Karen – jajaja para nada, yo no soy como las demás chicas –dijo levantando la ceja- no te daré el gusto.
Albert – eso me agrada, entiéndeme ella es parte importante de mi vida, como lo empiezas a ser tu, te voy a extrañar –dijo volteándola para quedar de frente besándola al mismo tiempo, sin darle a ella tiempo a tener alguna reacción.
Mientras en la cabaña del bosque.
Terry – estas lista amor.
Candy – si –dijo bajando las gradas.
Dorothy – que tengan buen viaje –dijo sonriendo.
Candy – hasta luego Dorothy –dijo abrazándola.
Terry – gracias por todo.
Momentos después habían llegado a la estación del tren, el equipaje ya había sido colocado en el vagón de carga, el silbato anunciaba la salida rumbo a New York; Albert, George y Robert fueron a despedirlos.
George – que tengan un buen viaje.
Robert – te mantendré informada de los proyectos Candy, te escribiré seguido.
Candy – muy bien, gracias por toda tu ayuda Robert.
Albert – te voy a extrañar pequeña –dijo abrazándola- espero verte pronto.
Candy – ohh Albert cuídate mucho por favor –dijo mientras una lagrima resbalaba en su mejilla.
Albert – no te preocupes por mi pequeña –dijo tomando su rostro entre sus manos, acto que no paso desapercibido para Karen- tu sabes que siempre estaré cuando me necesites; cuida bien de ella Terry por favor.
Terry – lo hare –dijo moviendo la cabeza afirmativamente.
Karen – gracias por tan maravillosa estadía –dijo seriamente- y sus atenciones hasta pronto –dijo dirigiéndose al vagón.
Albert – espera –dijo corriendo tras ella- no piensas despedirte de mi?
Karen – ya lo hice William –dijo levantando la ceja- ya te dije que yo…-dijo pero no pudo terminar de hablar porque los labios de Albert apresaron los de ella en un beso emotivo, abrazándola fuertemente; los presentes se asombraron al ver tal escena, luego lentamente se fueron separando- bueno me voy –dijo observándola sonrojarse.
Albert – por favor cuiden bien de mi novia –dijo sonriendo.
Candy – Terry – que?
Karen – vamos se hace tarde –dijo subiendo al vagón.
George – vaya que sorpresa Albert.
Robert – felicitaciones –dijo tocando su hombro.
Albert – gracias, verdad que es muy bonita –dijo sonriendo mientras le enviaba un beso a Karen.
George – sí, bueno se nos hace tarde.
Mientras el tren llegaba a su destino Candy y Karen conversaban de todo lo ocurrido los últimos días, mientras Terry leía un libro.
Karen – dime Candy como lo aguantas –dijo levantando la ceja- es un engreído.
Candy – lo es cuando quiere -dijo sonriendo- es un amor conmigo, nos llevamos bien.
Terry – deja tus comentarios atrás Klaise –dijo cerrando el libro fijando su mirada en ella- mejor cuéntanos desde cuando eres la novia de Albert.
Karen – este yo…no tengo porque darte explicaciones Grandchester –dijo sonrojándose.
Terry – vaya, vaya que sorpresa nunca me imagine verte sonrojarte cuando digo Albert –dijo sonriendo.
Candy – basta Terry, ella nos lo dirá cuando quiera no podemos presionarla.
Karen – Candy yo.
Candy – no digas nada que no quieras.
Karen – yo lo amo –dijo de golpe- nunca pensé en encontrar a alguien como él con un alma tan libre, espero no te moleste que él y yo, bueno tu sabes Candy.
Candy – no, para nada siempre he querido que él sea feliz y si es contigo no hay problema –dijo sonriendo.
Karen – de veras Candy, no te molesta.
Terry – bienvenida a la familia –dijo sonriendo.
Karen – ohhh casi lo olvidaba –dijo entregándole un sobre.
Terry – que es esto.
Karen – ábrelo y lo sabrás.
Terry – pero si es.
Karen – si.
Terry – no quiero nada de ella, no tengo porque leerla.
Candy – que pasa no entiendo.
Karen – déjame contarte, antes de venir me encontré con Susana.
Terry – porque lo hiciste.
Candy – déjala hablar, que pasa con Susana.
Terry – sabes lo que le hizo a Candy en el puerto.
Karen – no, pero sé que está muy arrepentida.
Terry – como puedes creerle eso.
Karen – se fue.
Candy – como que se fue.
Karen – se fue a otra ciudad, para olvidarte y dejarte ser feliz con Candy.
Terry – no lo creo, parece otra de sus artimañas.
Karen – compruébalo tú mismo leyendo su carta.
Candy – hazlo –dijo tomando la mano de su esposo.
Karen – sino te lo dije antes es para que no pasaran un mal rato.
Terry – está bien, lo hare…la leeré en voz alta –dijo desdoblando la hoja- Querido Terry: Antes que todo quiero pedirte una disculpa por todo el daño que te hice, ya comprendí que tu nunca serias feliz conmigo así que por eso decidí marcharme de la ciudad y dejar que seas feliz con Candy, solo te pido no me guardes rencor y que puedas perdonarme por todo; te prometo que ya no sabrán nada de mi o de mi madre ya no seré un obstáculo para tu vida; les deseo lo mejor y que sean felices por siempre. Adiós para siempre. Susana.
Candy – no puedo creerlo.
Karen – yo tampoco lo creía, por eso es que me tome el tiempo para investigar si era cierto que se iba: y pude comprobarlo que fue así, vendieron la casa y otras propiedades que tenía la señora Marlow.
Candy – que te pasa Terry? –dijo al ver el semblante de su esposo.
Terry – nada es que siento como si me hubieran quitado un peso de encima, me da mucha pena por Susy pero fue lo mejor…ahora tu y yo podremos ser felices sin ningún obstáculo –dijo abrazándola- te amo –dijo dándole un beso- y a ti también debo agradecerte has sido una buena amiga…pero bueno creo que ahora deberé llamarte suegra.
Karen – quien te crees –dijo levantando la ceja.
Terry – es solo una broma.
Candy – creo que debemos descansar.
Karen – tienes razón el viaje es muy largo.
Así fue como pasaron todo el viaje entre conversaciones, bromas y sonrisas…agradeciendo siempre las oportunidades que les ha dado la vida, para Candy y Terry un futuro lleno de amor juntos y para Karen un nuevo reto en su vida conquistar el verdadero amor.
Continuara…
Hola de nuevo…aquí les dejo otro capítulo, lleno de sorpresas no creen, recuerden dejar sus reviews que con importantes para mí, mil disculpas por la tardanza en actualizar pero me estoy mudando y son muchas pero muchas cosas las que tengo por todos lados, claro estas que esta no podría dejarla es mi prioridad. Nos vemos en el siguiente. Se les quiere. Angie!
