El anime Candy Candy y sus personajes son creaciones de © Mizuki e Igarashi. Este trabajo o fanfic fue creado con fines de entretenimiento y no de lucro; la historia es de mi total inspiración.
CAPITULO XIV
MI CORAZON ES TUYO
New York
Eleanor – todo quedo muy bien –dijo mirando alrededor.
Señora Katherine – espero les guste la sorpresa.
Eleanor – espero no se haga muy difícil convencer a Terry que acepte mi regalo.
Mark – ya casi es hora de ir a la estación.
Eleanor – bien, ustedes me esperan aquí recuerden mi indicación –dijo guiñando el ojo.
Señora Katherine – si señora, como usted orden…vamos Mark.
Momentos más tarde en la estación del tren, a lo lejos se escuchaba el silbato que indicaba su pronta llegada; mientras que Eleanor ya se encontraba en la plataforma esperándolos ansiosamente, poco tiempo después finalmente se detuvo descendiendo todos los pasajeros.
Eleanor – cariño –dijo abrazándolo- bienvenidos –dijo abrazando a Candy- los esperaba.
Terry – no era necesario que vinieras por nosotros.
Karen – buenos días –dijo sonriendo- es un placer verla de nuevo.
Eleanor – el gusto es mío –dijo sonriendo.
Karen - bueno me retiro ansío llegar a casa…hasta luego –dijo despidiéndose de ellos.
Terry – nos vemos luego Klaise.
Candy – hasta pronto Karen, te llamare luego.
Karen – está bien.
Eleanor – bueno nos vamos a casa –dijo sonriendo.
Terry – un momento, no viviremos en tu casa.
Eleanor – ohh Terry por favor lo dije en sentido figurado, aunque creo que no es prudente llevar a Candy a ese lugar, es muy pequeño para una pareja.
Candy – por eso no se preocupe estaremos bien, lo importante es que estemos juntos –dijo sonriendo.
Eleanor – si lo sé, bien vamos entonces.
Chicago
Robert – he recibido un telegrama de Archie.
Albert – tan pronto.
Robert – dice que regresaran antes de lo programado, esto no me dará tiempo para terminar con los arreglos de la casa, que haremos…tú crees que podremos –dijo quedándose callado al ver pensativo a Albert- pasa algo?
Albert – ehh nada…y bien que dicen.
Robert – como…no me escuchaste.
George – es porque está enamorado como un chiquillo –dijo adentrándose a la biblioteca.
Albert – por favor George.
George – pronto volverás a verla –dijo guiñando el ojo- creo que esos negocios en New York no se harán esperar –dijo sonriendo.
Robert – vamos Albert, ahora debemos pensar que haremos si llegan antes de lo estipulado.
Albert – está bien ya sé que haremos.
New York
Terry – mama te dije que no viviremos en tu casa –dijo observando el lugar donde se dirigían.
Eleanor – lo sé, pero una buena cena de bienvenida no estará mal –dijo guiñando el ojo.
Candy – Terry por favor no discutas con tu madre, gracias Eleanor aceptamos su invitación.
Terry – pero Candy –dijo fijando su mirada en la de ella- bueno está bien como tu digas.
Eleanor – llegamos –dijo sonriendo mientras salía del auto.
Terry – pero donde estamos, quien vive aquí –dijo ayudando a su esposa a bajar.
Eleanor – ya verás.
Candy – que lugar tan hermoso.
Eleanor – te parece…y no has visto adentro; vamos no se queden ahí, no sean tímidos.
Terry – aun no has contestado mi pregunta.
Eleanor – si entras te lo diré.
Terry – espero no hayas preparado una fiesta sorpresa.
Eleanor – claro que no, se que te disgustan…vamos –dijo sonriendo.
Candy – está bien –dijo tomando la mano de Terry, mientras observaba la casa, era de estilo gótico-medieval la fachada tenia columnas de piedras decoradas, el arco que se encontraba en la entrada tenía unos hermosos ángeles tallados en mármol lo que sonreían como dándoles la bienvenida, la puerta principal era grande de madera decorada sutilmente.
Eleanor – esta es una casa construida hace 50 años –dijo al ver el rostro de Candy- el estilo es neogótico es muy famoso en la sociedad, no todos pueden tener una casa así –dijo adentrándose- no les parece hermosa.
Terry – si mucho, me recuerda a la villa de Escocia –dijo mirando alrededor.
Candy – tienes razón, los colores, el aroma a madera –dijo recordando.
Terry – dime que hacemos aquí.
Candy – de quien es la casa.
Eleanor – de ustedes, es mi regalo de bodas –dijo sonriendo.
Terry – Candy – como?
Terry – no podemos aceptarla, te dije que no quería que me regalaras nada.
Eleanor – pero te gusta cierto? –dijo sonriendo.
Terry – sí…pero yo puedo darle a mi esposa la casa que se merece.
Candy – es hermosa –dijo caminando a la sala- y huele a estofado –dijo sonriendo sin darse cuenta que de ese modo llego a la cocina.
Eleanor – cariño por favor.
Terry – no mama.
Señora Katherine – Mark – sorpresa! –dijeron al unisonido.
Candy – ahhh –dijo gritando fuertemente- pero que susto me han dado; me da mucho gusto verlos –dijo abrazándolos- que hacen aquí.
Terry – que fue eso…Candy! –dijo asustado y salio corriendo a donde ella se encontraba- que pasa –dijo ingresando a la cocina.
Mark – hola Terry.
Terry – como ustedes aquí, no se supone que deberían estar en Escocia.
Señora Katherine – la señora Eleanor nos ha traído para trabajar aquí en su nueva casa.
Terry – lo siento mama, pero no puedo aceptarla.
Eleanor – pero…por favor acéptala –dijo tomando sus manos- déjame darte algo de lo que no puede darte antes.
Mark – el jardín es hermoso y tiene una hermosa pequeña colina –dijo sonriendo- ven Candy –dijo llevándola.
Candy – en serio…puedo –dijo sonriendo.
Terry – ve.
Eleanor – no lo hagas por mí, hazlo por ella, por tus hijos por tu futuro Terry.
Terry – yo…-dijo quedándose en silencio observando a su pecosa admirar tan hermoso lugar- está bien acepto; pero con una condición.
Eleanor – como dices.
Terry – te la pagare.
Eleanor – luego hablaremos de eso –dijo abrazándolo- ven a ver el lugar…casi lo olvidaba –dijo sonriendo- en el garage está el obsequio que envío tu padre.
Terry – como? También mando un obsequio.
Eleanor – que acaso no recibiste su nota.
Terry – si pero.
Eleanor – pues…ve a verlo, solo déjame ver donde estarán –dijo viendo hacia todos lados- ahhh ya recuerdo las colgué detrás de la puerta –dijo acercándose tomando una llaves- ve cariño.
Terry – esta bien-dijo saliendo del lugar.
Candy – el jardín es espectacular y muy grande; realmente hay una hermosa pequeña colina –dijo sonriendo.
Eleanor – sabía que te gustaría.
Candy – creo que es demasiado Eleanor.
Eleanor – claro que no, además Terry ya acepto así que no puedes echarte para atrás.
Candy – está bien, muchas gracias –dijo tomándola de las manos- pero donde esta Terry.
Eleanor – en el garaje, viendo el obsequio de su padre; porque no lo acompañas.
Candy – esta bien –dijo saliendo del lugar.
Terry – no puedo creerlo –dijo pasando su mano por su cabello.
Candy – que pasa amor?
Terry – esto –dijo señalando.
Candy – un auto.
Terry – un automóvil nuevo, obsequio de papa.
Candy – vaya que magnifico obsequio.
Terry – les dije claramente que no quería nada de esto.
Candy – tranquilízate –dijo abrazándolo- sino lo quieres regrésalo.
Terry – si puede ser…pero no quiero dejar mi viejo automóvil donde estará.
Eleanor – en la parte de atrás, sé que es especial para ti; así que hice que lo trajeran.
Terry – gracias mama…pero es mi deber como esposo darle a Candy todo esto, debo hacerlo por mí mismo.
Eleanor – pero una ayudadita no está demás.
Candy – creo que esta vez Terry tiene razón Eleanor, a mi no me importa vivir en un lugar pequeño con tal de estar con él.
Eleanor – lo sé…bueno que les parece si hacemos un trato.
Terry – en que estas pensando.
Eleanor – hagámoslo así –dijo caminando de un lado a otro- tómalo como un préstamo y me pagaras cuando quieras y como quieras.
Terry – estas bien, pero les pagare hasta el último centavo.
Candy – yo te ayudare –dijo sonriendo.
Eleanor – bien como ya estamos de acuerdo, pueden disfrutar de la casa libremente y pueden disponer de ella como quieran; pero por ahora que les parece si vamos adentro.
Momentos más tarde se sirvió la cena, para luego dar un paseo por los alrededores de la casa, mientras Eleanor les platicaba porque había llamado su atención el lugar, ella contrato a un decorador para arreglar el jardín, tratando de recrear la colina de pony y varias aéreas parecidas a la villa de Escocia. Horas más tarde Eleanor se dirigía a su casa, la cual estaba a unas cuadras de distancia.
Terry – bueno veamos nuestra recamara –dijo tomando la mano de Candy, ambos subieron por las gradas de madera en forma de caracol, llegaron al pasillo caminaron al final, donde le había indicado Eleanor, tomo la perilla en sus manos girándola lentamente para abrir la puerta.
Candy – que hermosa habitación –dijo abriendo los ojos como platos- no puedo creerlo.
Terry – ni un pasó mas Candy –dijo tomándola en sus brazos cargándola, mientras ella se aferraba al cuello de el- bueno señora Grandchester bienvenida a su nueva casa –dijo mientras se introducían en la habitación.
Candy – pensé que no lo harías –dijo sonriendo.
Terry – no lo hice antes porque no era nuestra casa, pero esta sí lo es –dijo sonriendo.
Candy – te amo Terry –dijo besándolo tiernamente.
Terry – yo también pecosa, pero es tiempo de que te baje, comer muchos panecillos te han hecho subir de peso –dijo sonriendo.
Candy – Terry!
Terry – calma solo bromeaba –dijo abrazándola observando el lugar- se ve acogedor.
Candy – me gusta es tan, no sé cómo decirlo –dijo sonriendo la habitación tenía unas enormes ventanas con vista a la calle adornadas con unas cortinas de terciopelo rojo, un papel tapiz muy discreto de colores cálidos que contrastaba con los muebles, la cama era amplia, el baño tenía una enorme tina, todo ya había sido colocado para ellos.
Terry – bueno vamos a dormir, el viaje fue muy largo, demasiadas emociones para mí –dijo sonriendo.
Candy – si para mí también.
Terry – me encargare de pagarles todo.
Candy – yo te ayudare.
Terry – no lo harás, yo me hare cargo es mi deber como su esposo señora Grandchester.
Candy – me gusta que me llames señora Grandchester –dijo sonriendo.
Terry – te gustara mas esto –dijo besándola apasionadamente.
Chicago
Señora Elroy – adelante.
Albert – me dijo George que quieres hablar conmigo –dijo sentándose frente a ella.
Señora Elroy – si quiero hablarte de tu compromiso con la hija del señor John Watson, me escribió diciéndome que estarán unos días en Chicago.
Albert – tía ese compromiso nunca existió, termino hace muchos años y apenas éramos unos niños cuando las familias lo planearon –dijo levantando la ceja.
Señora Elroy – fueron más que amigos –dijo secamente- no creas que no se qué paso en el colegio William y por tu comportamiento debes casarte con ella.
Albert – no tía, lo siento pero no voy a casarme con alguien a quien no quiero y hacer desdichada mi vida; además debo informarte que estoy saliendo con alguien.
Señora Elroy – como? Y me puedes decir quién es ella o caso la conozco –dijo molesta.
Albert – claro que la conoces, su nombre es Karen Klaise.
Señora Elroy – la actriz –dijo sorprendida- la amiga del señor Grandchester, eso no lo puedo permitir William debes casarte con alguien de tu misma clase.
Albert – tu sabes que eso no me importa y por favor tía no te metas en mis asuntos y si decido casarme con ella lo hare con tu o sin tu consentimiento.
Señora Elroy – como me hablas así William que le diré al señor Watson.
Albert – pues dile la verdad, que lo hiciste sin consultarme; no puedo creer que quieras hacerme lo mismo que trataste hacer con Candy, conmigo los chantajes no funcionan y si decides revocarme como cabeza de la familia puedes hacerlo cuando quieras.
Señora Elroy – no puedo creer que me hables de esa manera.
Albert – ya no soy un niño al que quieras manipular, así que toma tu decisión ahora mismo.
Señora Elroy - no William no digas eso, yo siempre he querido lo mejor para ti –dijo seriamente- está bien hablare con el señor Watson –dijo poniendo su mano en la frente.
Albert – gracias tía, creo que no debí hablarte así –dijo acercándose a ella- pero con tus acciones y palabras me obligas a hacerlo, además tu sabes que no tengo preferencia de las clases sociales para mi todos son iguales, pero por favor déjame decidir a mí lo que quiero hacer.
Señora Elroy – William yo…-dijo cabizbaja- cada vez que te veo, veo en ti a tu padre tu me lo recuerdas tanto –dijo sollozando- comprendo que eres mayor y puedes decidir por ti mismo, te prometo que no interferiré mas en tus decisiones, eso era algo de lo que también quería hablarte.
Albert – de que se trata.
Señora Elroy - decidí retirarme como matriarca.
Albert – porque?
Señora Elroy – ya estoy muy vieja, así que me iré a descansar a Escocia; además ya es hora que tomes las riendas de la familia tu solo y de ahora en adelante así será; pero deberás decidir quién me suplirá.
Albert – está bien, déjame pensarlo y te mantendré al tanto.
Señora Elroy – perfecto estaré al pendiente.
Albert – esta bien tía la quiero mucho –dijo dándole un beso en la frente.
Señora Elroy – me voy a descansar –dijo levantándose de la silla- lo último que hare antes de retirarme es hablar con el señor Watson luego me iré.
Albert – como tu digas tía y gracias por todo lo que has hecho por mi.
Señora Elroy – eres mi sobrino porque no debería hacerlo.
Albert – gracias –dijo sonriendo, al mismo tiempo que estaba impresionado por la respuesta y la nueva actitud de su tía hacia él, se sentía libre y feliz- ahora si princesa puedo decir que mi corazón es tuyo –dijo suspirando recordando esos ojos color miel.
New York
En la ventana de un pequeño apartamento se colaban los rayos del sol tocando el rostro de una hermosa diosa, salida de los cuentos griegos envuelta en un camisón de seda muy fino, soñando con su príncipe de ojos azul cielo, mientras lo recordaba sonreía; ahora su rostro era mas cálido, su sonrisa más abierta y sus palabras más dulces ahora que había conocido el verdadero amor.
Karen – veamos qué hora es –dijo tomando el reloj en sus manos- ohh no se me hará tarde, tengo que llegar antes que Grandchester –dijo saltando fuera de la cama, luego alguien toco la puerta.
Casero – señorita Klaise, toc, toc
Karen – un momento por favor –dijo mientras se ponía la bata.
Casero – solo he venido a entregarle este telegrama.
Karen – gracias –dijo tomándolo- de quien será –dijo así misma, mientras lo abría y leía el contenido; sus ojos se abrieron con sorpresa- Princesa: Estas horas han sido una eternidad para mi, ya te extrañ .William. ohhh Willy que sorpresa me has dado –dijo sonriendo- yo también te extraño deséame suerte hoy es la primera reunión con Robert…ohh William –dijo suspirando.
Chicago
Secretaria – buenos días Señor siento interrumpir pero tiene una visita, pero no quiso darme su nombre.
Albert – está bien hazla pasar.
Robert – bueno te dejo un momento luego regreso para terminar los detalles.
Albert – quien será.
Robert – será Karen? –dijo levantando los papeles del escritorio.
Albert – no lo creo, hoy tiene su primera reunión con la compañía de teatro –dijo acomodándose el saco- a esta hora ya debe haberle llegado el telegrama que le envié –dijo sonriendo.
George – como…tan pronto le enviaste un telegrama.
Albert – es para no perder la costumbre –dijo sonriendo.
George – ya lo creo.
Albert – adelante por favor –dijo parándose de la silla, al observar quien se adentraba a la oficina se quedo mudo y sorprendido, para lo cual solo puedo decir- Em eres tú?
New York
Terry – voy a tomar el baño –dijo dándole un beso en la frente.
Candy – no puedo creer que ya se terminen tus vacaciones –dijo mientras buscaba la ropa de el- estas nervioso.
Terry – no, solo estoy ansioso por escuchar la propuesta de Robert –dijo desde la ducha- y tengo que llegar antes que Klaise –dijo sonriendo- qué opinas de que salga con Albert.
Candy – no puedo decir nada –dijo colocando la ropa sobre la cama- apúrate que se te hará tarde.
Terry – aquí estoy buuu.
Candy – ahhh...Terry me asustaste.
Terry – lo siento, aun no me has contestado –dijo sentándose en la cama.
Candy – que cosa?
Terry – qué opinas de la relación de Karen y Albert.
Candy – no lo sé –dijo mirando hacia la calle- quiero que sea feliz se lo merece es tan bueno.
Terry – veras que lo será, dime cuando iras al hospital?
Candy – hoy mismo iré a hablar con el director.
Terry – aun no estoy muy convencido.
Candy – porque lo dices?
Terry – porque es amigo de tu Bobby –dijo en tono de burla.
Candy – vamos Terry no seas niño –dijo tirándole la toalla mojada- además ya lo habíamos hablado.
Terry – si lo sé.
Candy –no sabes cuánto deseo estar en el hospital, así como tu extrañas el teatro.
Terry – tienes razón, yo te llevare.
Candy – dejarme ir sola, así conoceré mas la ciudad.
Terry – esta bien pero ten cuidado por favor –dijo abrazándola.
Candy – no te preocupes estaré bien –dijo besándolo- te amo tanto Terry –dijo abrazándolo mas fuerte perdiéndose en su aroma.
Terry – yo también mi pecosa –dijo sonriendo- pero tengo que irme que se me hace tarde.
Candy – esta bien, buena suerte.
Terry – gracias amor –dijo colocándose el saco.
Señora Katherine – toc, toc
Candy – adelante.
Señora Katherine – el desayuno está listo y el chofer la espera.
Terry – chofer? Yo no contrate a ningún chofer…mmm me lo imaginaba…Eleanor –dijo levantando la ceja.
Candy – enseguida bajamos.
Señora Katherine – muy bien señora –dijo haciendo una reverencia.
Candy – tú crees que tu madre lo envía.
Terry – si lo creo –dijo furiosamente.
Chicago
Emily – sorpresa –dijo sonriendo- hace mucho que no nos vemos, vine a Chicago y pensé en venir a saludarte –dijo acercándose a él, se trataba de una hermosa mujer de cabello castaño, tez blanca, ojos café intenso, con una mirada profunda pero sincera- tanto te sorprende verme?
George –que tal señorita Watson –dijo acercándose a ella.
Emily – hola George no han pasado los años por ti.
Albert – como fue que me encontraste? –dijo acercándose a ella.
Emily – mmm…creo que eso ya no es un secreto o si –dijo guiñándole el ojo- te extrañe –dijo abrazándolo.
Robert – Albert – yo –dijo ingresando al lugar- lo siento no sabía que estabas ocupado –dijo viendo a George.
Albert – no te preocupes, Bobby quiero presentarte a Emily Watson una vieja amiga –dijo deshaciendo el abrazo.
Emily – vieja…mmm no lo creo –dijo sonriendo- hola mucho gusto.
Robert – mucho gusto señorita Watson –dijo haciendo una reverencia- mi nombre es Robert Brower…bueno creo que mejor los dejo –dijo saliendo de la oficina- hablamos mas tarde.
Albert – desde cuando estás aquí, no nos vemos desde.
Emily – el colegio –dijo interrumpiéndolo- que hermosa oficina y tienes muchas fotografías –dijo acercándose al estante.
George – bueno me retiro, tengo que hacer muchas cosas…la veo después señorita Watson.
Robert – yo también me voy…hablamos luego –dijo guiñándole el ojo.
Emily – hasta luego George.
Albert – han pasado muchos años y muchas cosas que debo contarte –dijo sonriendo de lado.
Emily – ya lo creo –dijo observando todas las fotografías detenidamente- quiénes son?
Albert – esta foto es de Stear mi sobrino, Anthony, Rose Mary, Archie y su esposa Annie, mi hija Candy y su esposo Terry.
Emily – que tienes una hija?
New York
Charles – buenos días señores mi nombre es Charles Olsen he sido enviado por la señora Baker para ponerme a su disposición –dijo haciendo una reverencia.
Terry – lo sabia –dijo levantando la ceja.
Candy – Terry –dijo golpeándolo con el codo- muchas gracias, mi nombre es Candy –dijo sonriendo- y mi esposo Terrence.
Charles – mucho gusto, a la orden.
Candy - puedes llevarme a esta dirección?
Terry – que dices?
Charles – si con gusto –dijo haciendo una reverencia.
Terry – aun no lo conocemos bien y si te pasa algo –dijo en silencio.
Candy – no lo creo, se ve muy buena persona –dijo respondiendo de la misma manera para luego sonreír.
Charles – no se preocupe señor puede confiar en mí, he trabajado con gente importante durante mucho tiempo y por esas buenas referencias es que he sido contratado por la señora Beaker.
Terry – está bien.
Candy – si gustas puedes esperarme y conocer a los demás.
Charles – como usted diga señora.
Candy – muy bien por lo pronto iremos a desayunar.
Terry – como también lo invitas a desayunar.
Candy – si porque no, así conocerá a Mark y a la señora Katherine.
Terry – esta bien.
Chicago
Emily – entiendo –dijo sonriendo- pensé que tu –dijo dando un sorbo de café.
Albert – aun soy muy joven para tener una hija de esa edad –dijo interrumpiéndola.
Emily – se parece tanto a Rose Mary –dijo levantando el rostro hacia la fotografía de Candy.
Albert – tú crees?
Emily – si mucho, aun la recuerdo como si fuera ayer, cuando jugaba con mi cabello y corríamos en el bosque del colegio, ahhh aquellos días –dijo suspirando- ya no volverán y tú te ves tan…tan diferente.
Albert – sigo siendo el mismo, aunque mi apariencia no lo sea –dijo sonriendo de lado- nunca voy a olvidar esos días fueron los mejores de mi vida.
Emily – si para mi también –dijo sonriendo.
Albert – me imagino que vienes con tu padre.
Emily – así es, pero fue a hablar con la Señora Elroy personalmente, en este momento deben estar hablando aun siguen con esa tontería del compromiso –dijo tomando su taza nuevamente.
Albert – como dices?
Emily – a caso tu tía no te dijo que envió por nosotros porque según ella ya es tiempo de que sientes cabeza –dijo sonriendo- hay Albert que cosas estarás haciendo.
Albert – algo me comento pero…pensé que tu padre había sido.
Emily – no, el ya había dejado todo atrás.
Albert – y tú qué piensas al respecto.
Emily – le hice saber a mi padre mi decisión, creo que en estos momentos estará informándole a tu tía.
Albert – y puedo preguntarte que fue lo que decidiste.
Emily – que dejara las cosas como estaban.
George – Albert disculpa la interrupción pero puedes firmarme estos papeles –dijo introduciéndose a la oficina.
Albert – de que se tratan?
George – del Hogar de Pony, ya los reviso Bobby.
Albert – está bien.
Emily – y dime que ha sido de tu vida George.
George – lo de siempre –dijo sonriendo.
Emily – realmente no has cambiado nada.
George – usted tampoco, con todo respeto luce hermosa, no lo crees Albert.
Emily – gracias George –dijo sonrojándose.
Albert – claro mucho –dijo recordando, mientras firmaba.
Emily – bueno creo que te he quitado mucho tiempo, espero volver a verte –dijo acercándose a él.
Albert – es bueno recordar viejos tiempos –dijo sonriendo levantándose de su silla- puedes venir cuando quieras.
Emily – hasta luego –dijo dándole un beso en la mejilla, ambos sintieron emerger mariposas de su estomago al sentirse cerca.
Albert – hasta luego –dijo respondiendo nerviosamente.
Emily – adiós George –dijo cerrando la puerta tras de ella.
George – hasta pronto señorita Watson; que hace aquí –dijo sentándose.
Albert – la tía Elroy –dijo levantando la ceja- pero todo está arreglado.
George – ella te quiso mucho.
Albert – yo también, aun luce tan hermosa –dijo sonriendo- siempre tan libre, tan natural.
George – el primer amor nunca se olvida.
Albert – lo sé, si todo hubiera sido como en el colegio me hubiera casado con ella sin dudarlo.
George – y ahora que piensas, dudas de tus sentimientos por Karen?
Albert – claro que no Karen no es como las demás chicas –dijo suspirando.
George – eso decías de Emily.
Albert – talvez –dijo pensativo- pero ahora todo es distinto.
New York
Robert – buenos días a todos y gracias por presentarse a esta primera reunión, quiero anunciarlas que nuestra anterior puesta en escena fue tan exitosa que tengo dos propuestas muy buenas para llevar al teatro nuevamente por supuesto del maestro Shakespeare una de ellas es Hamlet y la otra El Sueño de una noche de verano, fue un arduo trabajo escoger una de ellas por lo cual me he decido montar la primera opción; las convocatorias para las audiciones serán publicadas en tres días, espero verlos a todos presentes; bueno es todo por hoy gracias por haber venido –dijo mientras se escucharon los aplausos de los presentes los cuales salían del lugar.
Karen – que tal Grandchester.
Terry – hola Klaise –dijo sonriendo.
Robert – vaya, vaya que sorpresa mis dos rebeldes juntos –dijo acercándose a ellos abrazándolos.
Terry – ahora somos familia –dijo levantando la ceja.
Robert – como? –dijo mirándola- no me digas que tu también te vas a casar.
Karen – no te metas Grandchester –dijo sonrojándose- hasta luego Robert y no le hagas caso a las locuras que te diga…mejor me voy.
Terry – adiós suegra –dijo sonriendo.
Karen – cállate –dijo enseñándole la lengua, al mismo tiempo que salía del lugar.
Robert – veo que ya se llevan mejor –dijo sonriendo.
Terry – si.
Robert – cuando regresaste a New York?
Terry – ayer, te anotare mi nueva dirección –dijo sacando su pluma- en este número de teléfono puedes localizarme si necesitas algo –dijo entregándole la tarjeta.
Henry – lindo anillo de bodas Grandchester, felicitaciones.
Terry – gracias –dijo levantando la ceja- hasta luego –dijo despidiéndose con la mano.
Robert – te veo en tres días.
Terry – cuenta con eso.
Mientras en otra parte de la ciudad.
Charles – señora llegamos –dijo abriéndole la puerta.
Candy – gracias –dijo saliendo- ohhh es muy grande este hospital –dijo observando el lugar.
Charles – es el mejor de la ciudad, la esperare.
Candy – está bien, no tardare –dijo adentrándose dirigiéndose a la recepción- buenos días busco al Doctor Edward Cullen tengo una cita.
Enfermera – quien lo busca?
Candy – vengo de parte del Señor Robert Brower.
Enferma – muy bien un momento por favor.
Candy – gracias.
Enfermera – acompáñeme por aquí –dijo caminando por el lugar- es la primera vez que vine a este hospital.
Candy – si…que movimiento que hay –dijo sorprendida.
Enfermera – aquí recibimos diariamente muchos pacientes –dijo mientras se dirigían a la oficina del director- bueno hemos llegado y mucho gusto señora mi nombre es Pamela Cannon.
Candy – mucho gusto mi nombre es Candy .
Pamela – mucha suerte.
Candy - gracias –dijo mientras tocaba la puerta- toc, toc.
Edward – adelante por favor, Candice cierto –dijo levantándose de la silla.
Candy – así es, mucho gusto pero puede llámarme Candy –dijo dándole la mano observando que se trataba de un medico muy joven y buen mozo; su cabello de color negro, ojos marrón, tez blanca y alto.
Edward – siéntese por favor –dijo ofreciéndole un lugar- pasa algo?
Candy – ehh nada –dijo sonriendo- es que me parece que usted es muy joven para ser el director del hospital.
Edward – no tanto –dijo sonriendo- bien…me contó Bobby que usted quiere trabajar como enfermera.
Candy – así es.
Edward - pero me pregunto porque una persona como usted que lo tiene todo quiere el trabajo.
Candy – me gusta ayudar a los demás, por eso decidí ser enfermera espero usted me dé la oportunidad de ayudar aquí.
Edward – bien…me alegra mucho saberlo; tengo entendido que se acaba de casar, su esposo está de acuerdo?
Candy – si, no hay problema, el quiere que sea feliz y ser enfermera me hace sentirme más feliz –dijo sonriendo.
Edward – bien no se diga más, Candy estas contratada; bienvenida al hospital presbiteriano, por favor dirígete al departamento de personal con este formulario, te espero el día lunes a primera hora –dijo entregándole la hoja al mismo tiempo que se levantaba de la silla.
Candy – ohh muchas gracias Doctor Evans.
Edward – de nada, pero por favor llámame Edward.
Candy – está bien Edward, nos vemos –dijo sonriendo saliendo del lugar.
New York
Unos días habían pasado desde la visita de Candy al hospital, estaba ansiosa por vestir nuevamente el uniforme y sentir el aroma de aquel lugar que se le impregnaba hasta la sangre, mientras llegaba ese día Terry llevo a Candy a recorrer la ciudad, se mantenía muy atenta al escuchar las explicaciones de él, quedándose impresionada al ver las maravillas que había en toda la ciudad.
Mientras tanto en un lugar no muy lejos de ahí, en un pequeño apartamento una dama corría de un lado a otro buscando sus llaves.
Karen – se me hace tarde –dijo corriendo de un lado y para otro, tomo su bolso y velozmente salió de su apartamento, sin notar que alguien la seguía apresuradamente- ahora que necesito un maldito carruaje no aparece –dijo furiosamente- derrepente sintió que alguien la tomo del brazo.
Albert – a donde cree que va señorita –dijo pero no termino de decirlo cuando un puñetazo fue directamente a su rostro.
Karen – ohh por Dios –dijo poniendo sus manos en la cara- lo siento no quise hacerlo, pero te lo mereces por asustarme –dijo acercándose a él.
Albert – si que pegas duro –dijo sobándose la cara- en lugar de tomar clases de danza aprendiste a boxear –dijo sonriendo.
Karen – muy gracioso…lo siento –dijo acariciando el rostro de el- pero tú tienes la culpa por aparecerte así.
Albert – así es como me das la bienvenida, vaya que sorpresa –dijo sonriendo- no te preocupes estoy bien.
Karen – que haces aquí?
Albert – vine a verte, te he extrañado –dijo abrazándola- y tú me extrañaste?
Karen – solo…solo un poco –dijo hundiéndose en el pecho de él, aspirando el aroma de su amado; luego levanto el rostro para encontrarse con esos hermosos y dulces labios haciéndolos presa fácil para ella, dándole un beso inesperado, para lo cual Albert solo pudo sonreír y recibirlo plácidamente.
Albert – ahora dime a dónde vas con tanta prisa?
Karen – ohh casi lo olvidaba –dijo separándose de el- ves lo que me haces; tengo que ir al teatro hoy publicaran las fechas para las audiciones.
Albert – ven te llevo –dijo tomándola de la mano- anda sube –dijo abriéndole la puerta del automóvil.
Chicago
Emily – hola George –dijo adentrándose a la oficina.
George – señorita Watson adelante –dijo levantándose de su silla.
Emily – gracias, no te preocupes no te levantes, he venido a buscar a Albert sabes donde esta?
George – lo siento pero el está fuera de la ciudad por unos negocios, regresara en unos días.
Emily – ohh entiendo –dijo sentándose enfrente de este- pero a caso tu no deberías de estar con él?
George – ahora que es mayor no me necesita –dijo sonriendo- no se preocupe señorita no está solo.
Emily - bueno entonces me retiro –dijo levantándose- te dijo cuándo volvería?
George – en una semana, quiere dejarle algún mensaje.
Emily – no te preocupes, y por favor llámame por mi nombre, o caso no recuerdas lo bien que nos llevábamos en Escocia.
George – claro que si, lindos recuerdos.
Emily – si –dijo suspirando.
George – aun sientes algo por el verdad.
Emily – yo…yo, claro que no, además el rompió el compromiso –dijo sonriendo- creo que el merece a alguien mejor que yo –dijo suspirando- se ha convertido en un hombre muy buen mozo, cualquier chica quisiera estar con él.
George – así como tú?
Emily – esas son cosas del pasado –dijo sonrojándose- pero debo decirte que nunca lo voy a olvidar fue tan especial que marco mi corazón y mi vida para siempre –dijo cabizbaja.
George – como siento que las cosas hayan sido de esa manera.
Emily – si pero ya lo supere, bueno es hora de irme…solo dile que pase a saludarlo –dijo sonriendo- hasta luego.
New York
Afuera de la oficina de Robert Hathaway se encontraba el listado de las fechas para las audiciones de la próxima obra, todos se encontraban reunidos en el teatro.
Terry – mmm veamos –dijo guiando con su dedo el listado- aquí esta –dijo señalando con el dedo- Hamlet.
Candy – no veras nada más? –dijo sorprendida.
Terry – no…ese es el que me interesa, espera aquí voy por el libreto.
Candy – está bien –dijo acercándose donde se encontraba el listado.
Henry – buenas tardes –dijo acercándose a ella.
Candy – buenas tardes –dijo con una sonrisa.
Henry – usted debe de ser la esposa de Grandchester no –dijo levantando la ceja.
Candy – sí, mucho gusto mi nombre es Candy –dijo sonriendo.
Henry – mucho gusto soy Henry Richardson, tuvo suerte de encontrar a alguien tan hermosa como tu –dijo seductoramente- con razón dejo a Susana por ti, porque eres una belleza natural.
Karen – que crees que haces Henry –dijo furiosa- si Terry se da cuenta que estas molestando a su esposa te va a ir mal; hola Candy –dijo parándose a la par de ella.
Henry – cálmate no estoy molestándola solo le estoy diciendo que ella es una belleza diferente a Susana.
Karen – mejor vete de aquí antes que venga Terry.
Henry – no le tengo miedo –dijo sarcásticamente.
Terry – a quien dices que no le tienes miedo –dijo tomándolo del cuello de la camisa- no te metas con mi esposa o te las veras conmigo.
Candy – Terry por favor –dijo acercándose a él.
Henry – te crees mucho, pero solo eres un simple actor.
Terry – cállate –dijo golpeándolo- no te le vuelvas a acercar a mi esposa –dijo furiosamente.
Candy – cálmate por favor, es hora de irnos.
Karen – no vale la pena que pierdas tu tiempo con él.
Terry – tienes razón, vámonos –dijo tomando la mano de Candy, mientras Henry se encontraba en el suelo.
Henry – me las vas a pagar –dijo limpiándose la boca.
Albert - a caso no pensaras saludar a tu padre –dijo acercándose a ellos.
Candy – ohhh Albert –dijo abrazándolo- pero que haces aquí.
Albert – viene por unos negocios y pase a saludar.
Terry – me imagino que clase de negocios –dijo sonriendo de medio lado.
Albert – cosas importantes –dijo tomando la mano de Karen, acto que no paso desapercibido para Candy.
Terry – íbamos a comer nos acompañan.
Karen – claro, solo espero que a Candy le parezca bien.
Candy – claro que sí, nos vamos tengo mucho hambre –dijo haciendo la mueca que la caracterizaba.
Albert – nunca cambiaras pequeña –dijo sonriendo, mientras todos salían del lugar.
Chicago
Una chica de cabello castaño caminaba por el parque pérdida en su pensamiento, pronto encontró un enorme árbol, sentándose debajo de el, recordando su niñez al lado de su príncipe, como ella lo llamaba.
Emily – cuanto tiempo espere este momento –dijo sonriendo- pensé que te había olvidado, pero al verte vinieron esos recuerdos a mi mente, fuiste mi primer amor, el primer hombre en mi vida –dijo suspirando- me dejaste marcada por siempre; aun recuerdo aquellos días en el colegio cuando tu y yo nos escapábamos para vernos a escondidas en nuestro lugar favorito, aunque éramos apenas unos chiquillos mi amor por ti es…era infinito –dijo cabizbaja- extraño ver mi reflejo en tus hermosos ojos, tu abrazo tan cálido, tu sonrisa llena de luz, tus besos tan dulces y electrizantes a la vez; pero ahora ya no es lo mismo cada uno ha tomado un rumbo distinto, pero la esperanza aun está viva en mi.
George – así que sigues hablando sola –dijo sentándose junto a ella.
Emily – George que haces aquí, escuchaste todo lo que dije –dijo sonrojándose.
George – un caballero no tiene memoria, no te preocupes entiendo tu sentir.
Emily – como me encontraste?
George – solo recordé cuanto te gusta la naturaleza y los lugares a donde podrías venir.
Emily – si tienes razón, sigo haciendo lo mismo –dijo sonriendo- ha que has venido pasa algo?
George – no nada, me quede preocupado por ti, me pareció verte un poco triste.
Emily – no estoy un poco triste, estoy triste –dijo mientras una lagrima aparecía en sus ojos- porque tuvieron que ser así las cosas, después de lo que mi padre hizo.
George – fue difícil para ambos.
Emily – después de tantos años viene y me pide que lo perdone; no es tan fácil como lo parece –dijo sollozando- hace unas semanas recibimos carta de la Señora Elroy pidiendo que el compromiso se reanudara, en ese momento me sentí muy feliz y dichosa porque pensé que el aun podría amarme pero fue cuando el tiempo ya había cambiado el destino de los dos; vine aquí aceptando que podría estar con él nuevamente, pero aun así el no quiere estar conmigo y le hizo saber a mi padre que no estaría dispuesto a casarse conmigo sin amor.
George – tu eres muy especial para el no pensamos que vendrías, el por mucho tiempo estuvo muy deprimido y molesto consigo mismo desde que tu padre te saco del colegio, trato por todos los medios de buscarte pero no encontramos respuesta alguna, nadie sabía nada con el tiempo el fue perdiendo la esperanza de poder verte de nuevo.
Emily – yo no quise irme, mi padre me obligo a hacerlo, ni siquiera pude dejarle una carta, todo paso tan rápido.
George – lo importante es saber que estas bien y con vida, ya no hablemos del pasado mejor cuéntame que has hecho todos estos años.
New York
Horas más tarde.
Karen – llegamos –dijo abriendo la puerta- espera…creo que una dama no debe permitir que su novio entre a su apartamento.
Albert – su novio ehh –dijo sonriendo- te preocupa que te vean entrar conmigo.
Karen – claro que no –dijo adentrándose al lugar- gustas tomar algo.
Albert – no, estoy bien gracias –dijo observando el lugar- linda pintura.
Karen – ohh esa…-dijo señalando con el dedo- yo lo pinte.
Albert – en serio, eres una caja llena de sorpresas.
Karen – fue hace mucho tiempo, es uno de mis pasatiempos favoritos; pero desde que me dedique a la actuación no he podido hacerlo de nuevo –dijo sentándose en el sillón.
Albert – deberías intentarlo de nuevo, eres buena.
Karen – me gustaría pero por lo pronto debo concentrarme en mi personaje –dijo abriendo el libreto- veamos…si aquí esta.
Albert – vamos, no me digas que empezaras a estudiar tan pronto.
Karen – no tengo tiempo que perder, en una semana es la primera prueba tengo que estar lista.
Albert – bueno eso significa que debo marcharme –dijo levantándose.
Karen – no te vayas –dijo tomándolo de la mano- quédate un poco mas conmigo –dijo abrazándolo- tu sabes que disfruto mucho de tu compañía y tus palabras.
Albert – yo también princesa, sabes cada día te quiero más.
Karen – yo también –dijo sonrojándose- me gustas mucho William nunca pensé volver a enamorarme otra vez.
Albert – yo tampoco –dijo tomando su rostro en sus manos- sabes eres hermosa –dijo besándola apasionamente, las caricias no se hicieron esperar, ambos se abrazaron desesperadamente como no queriendo separarse nunca, su respiración se volvió agitada, luego el la tomo en sus brazos llevándola hacia la recamara, recostándola lentamente sin dejar de observarla perdiéndose en esos hermosos ojos color miel, el se fue colocando encima de ella delicadamente, mientras ella le quitaba el saco para luego acariciar su ancha espalda, luego el paso sus brazos por debajo del vestido, haciéndola arquear su espalda y con dificultad fue desabotonándolo, mientras ella le quitaba la camisa, el se deshacía de las demás prendas, ambos al sentir el roce de sus cuerpos desnudos se estremecieron; moviéndose agitadamente cada vez haciéndose más profundas las caricias sentían un enorme espiral de éxtasis que los envolvía para convertirlos en uno.
Continuara…
Hola de nuevo…espero hayan disfrutado de este capítulo, se empezara a poner más interesante la historia ya lo verán, y no se preocupen nadie ni nada interferirá en el matrimonio de Candy y Terry…creo que deseamos que sean felices siempre y asi será, nos vemos en el siguiente ahhh y no olviden dejar sus reviews. Se les !
