Minako me había llevado a un centro comercial cercano a la universidad, había aceptado con la condición de llevarme de nuevo a los dormitorios ya que me sería muy sencillo perderme en aquel lugar, aunque sabía que eso al mismo tiempo era algo malo para mi, a juzgar por lo que veía era una chica algo vanidosa por lo que sabía que tardaría en volver a mi nuevo "hogar" este día y después de su encuentro con Elliot quien ahora era para ella su hombre ideal y soñado quería buscar el mejor atuendo para llamar su atención el día del evento, habíamos pasado por varias tiendas buscando algo apropiado para ello, sin embargo nuestras opiniones con respecto al vestuario eran muy diferentes, la chica prefería los atuendos atrevidos y yo prefería algo más sencillo o discreto, nuestras opiniones chocaban ya ella quería mi opinión pues creía que era cercana a Elliot y suponía que yo sabía que tipo de chicas le gustaban, después de varias pruebas termino comprando una falda negra junto con una camisa color purpura que dejaba definir bien su figura, le hacía ver tierna y atrevida al mismo tiempo.
- Alice-chan ¿tú que usaras ese día? – pregunto mientras recibía las bolsas con una sonrisa.
- no lo sé… cualquier cosa estará bien – Minako me miro como si hubiera dicho la palabra más terrible del mundo.
- ¡¿estás loca? ¡¿Te encontraras con un guitarrista famoso y estas tan tranquila en cuanto a ello? – grito agarrándome del hombro.
- ¿Qué pasa? No es como si quisiera llamar su atención – Minako frunció el ceño pero su mirada se relajo y me sonrió con picardía.
- es verdad… no creo que puedas gustarle más de lo que ya le gustas – abrí mis ojos sorprendida
- ¿perdona? – dije sin dejar mi expresión.
- teniendo en cuenta todo lo que me has contado – su sonrisa creció – a ese chico debes de gustarle mucho – Minako comenzó a reír y yo la golpee en el brazo con el codo, ella siguió riendo divertida y yo suspire sabiendo que no tendría caso discutir con ella.
- piensa lo que quieras pero… solo quiero pedir una cosa – Minako dejo de reír y me miro con curiosidad – no le digas nada de esto a nadie, por favor no menciones ni siquiera el más mínimo detalle – la mire con seriedad para que comprendiera lo importante que era el no decir nada acerca de la extraña situación en la que me encontraba, Minako me miro por unos segundo extrañada, sin embargo sonrió tiernamente y asintió.
- te lo prometo Alice-chan – le devolví la sonrisa aliviada de que comprendiera lo importante que era para mí – solo con la condición de que me dejes elegir algo que puedas usar ese día – una sonrisa triunfante se formo en su rostro y yo no pude evitar reírme, Minako era una chica tan diferente de mi pero aun así lograba sentirme cómoda con ella.
De la misma manera en que tuvimos problemas y diferencias para encontrarle algo apropiado a ella también paso lo mismo conmigo, Minako insistía en que un cambio de estilo me vendría bien, que me gustara o no tenia que encantar a Aoi usando las legendarias "técnicas femeninas" me hacía reír su forma de pensar sin embargo no cedía en mi posición. Ella alegaba que mi estilo era el de una chica fuerte, un estilo muy rudo lo que me hacia estallar de risa, considerando que no era para nada así, en realidad era muy débil; para mí lo más importante era estar cómoda… un estilo común, Minako me recordaba un poco a mi madre cuando me pedía que usara algo diferente algo femenino y delicado, que debía dejar de lado los colores oscuros para agregarle más vida a mi estilo. Al final terminamos escogiendo un vestido blanco y sencillo para verme mas "delicada" pero planeaba combinarlo con mi chaqueta de cuero negra para no abandonar el toque que me hacia ser…yo. Minako y yo caminamos por varios minutos mientras me enseñaba el centro comercial llevándome a los lugares que sabia visitaría muy seguido, como la tienda de música y las salas de cine, muy amablemente Minako me invito a un helado, sin duda era una buena chica y por eso deseaba que todo saliera bien en el evento que se llevaría a cabo el fin de semana… aun que yo tuviera que enfrentarme a Aoi para resolver todo lo que estaba pasando, todas las cosas extrañas que sucedían, algo me decía que no sería nada agradable lo que pasaría sin embargo todo parecía ser mejor a no saber nada en absoluto, y el que Minako fuera al evento me daría una oportunidad de escabullirme para que Elliot no sospechase nada al respecto, el podría contarle algo a Emilie y eso no podía permitirlo.
Después de pasar toda la tarde hablando y riendo con Minako llegue a los dormitorios, aunque no disfrutaba realmente de las compras y me aburría yendo de tienda en tienda logre distraerme y pasar un rato agradable con mi nueva amiga de Japón, había conseguido olvidarme de todos mis asuntos por un momento y gracias a ello logre relajarme y ahora estaba de buen humor, el ambiente era agradable y el suave viento de la noche me envolvía en el, de alguna forma recordar que por fin después de tanto esfuerzo, de tanto querer escapar, de tanto anhelar estar en este lugar me llenaba de emoción y dejaba mis preocupaciones atrás, sonreía para mí misma alegremente mientras entraba por la puerta principal, Mary-san estaba sentada en la recepción leyendo algunas revistas me sonrió dándome la bienvenida y yo le devolví la sonrisa, ella continuo su actividad y yo subí las escaleras hacia mi dormitorio donde sabia que Emilie ya debería de estar, como siempre los pasillos eran tranquilos pero acogedores, me encontré con algunas chicas que murmuraban en voz baja y reían en frente de las habitaciones, no repararon mucho en mi así que camine sin ofrecer algún saludo para no molestarlas. Entre en la habitación que estaba ambientada con la música de Luna sea, grite un "tadaima" anunciando a Emilie que había llegado, ella salió de la cocina saludándome mientras observaba la bolsa que sostenía, me sonrió con picardía y se acerco a mi tomando la bolsa de mi mano y observando su contenido.
- qué bonito – dijo dirigiendo su atención a mí nuevamente y aun con esa sonrisa que comenzaba a molestarme - ¿para qué lo has comprado?- algo me decía que ella imaginaba que Elliot era la razón.
- una amiga me obligo a comprarlo… saldré el fin de semana con Elliot y ella – la sonrisa de Emilie desapareció y ahora era yo quien sonreía.
-espera ¿Qué? ¿No eran solo Elliot y tú?- pregunto confundida.
- no, seremos Minako-chan, Elliot y yo – sonreí fingiendo inocencia.
- ¿Por qué? – Emilie se cruzo de brazos – Elliot quería salir contigo-.
- yo solo quiero ir a ver a the Gazette – y a resolver algo con un guitarrista muy molesto, pensé.
- ¡Nee estas dejando la oportunidad de tener una cita! – mi mirada se torno algo seria al escucharla decir eso…
- no quiero una cita con nadie, tu mejor que nadie debería saberlo- respondí sin mirarla a los ojos.
- ¡Alice! ¡Han pasado 5 años ya, olvida eso y sigue adelante! – ignore a Emilie y camine hacia mi cama y me tire sobre ella en una actitud infantil, sentí como algo chocaba contra mi cabeza, no lo suficientemente duro para dolerme pero si para molestarme, observe a mi lado la bolsa con el nuevo vestido que Emilie había lanzado a mi cabeza - ¡¿Cuánto tiempo más seguirás huyendo?- discutir con Emilie era algo que detestaba, porque sabía que tenía razón en cierta forma, pero esto era algo que se salía de mis manos, no quería volver a sentir esa vacio, no quería tener ningún tipo de recuerdo desagradable en el país que tanto quería.
-tengo sueño – dije en un susurro pero Emilie logro escucharme.
- Está bien… duerme, sigue huyendo, ahógate en tus penas y continua viviendo miserablemente con ese dolor – enterré mi cabeza en mi almohada con fuerza y escuche como Emilie entraba nuevamente en la cocina, estaba molesta por todo lo que había dicho, porque una parte de mi sabía que tenía razón y también deseaba acabar con todo esto ya, pero más que nada porque sospechaba que me encontraba en una situación muy similar a una vivida hacía mucho tiempo ya. Hace 4 años atrás había conocido a los amigos de la universidad de Emilie y me había llevado muy bien con todos, los días con ellos fueron divertidos y disfrutaba los días en que iban a visitarme en algunas de las clases especiales que recibía allá, había ocasiones en que salía de estudiar temprano de mi universidad y me dirigía a la suya para pasar un momento con ellos y alegrar el día, pero una situación surgió inesperadamente, uno de los chicos con los que hablaba mas y con el cual solía tener muchas cosas en común parecía sentir algo por mí, Emilie me lo decía e intento hacer de Cupido entre nosotros dos para que estuviéramos juntos, pero yo me negué rotundamente a eso y aquel chico dejo de insistir también, tiempo después había decidido hacer una visita sorpresa, y encontré a Emilie y a él hablando seriamente en un asiento cerca de las canchas deportivas, me acerque lentamente para sorprenderlos pero al escuchar mi nombre me detuve y escuche su conversación… aquel chico le confesaba a Emilie sus sentimientos y le decía que solamente se había acercado a mi ya que ella en esa época tenía novio y que conmigo podría olvidarse de ella, yo podía llegar a ser su reemplazo perfecto ya que ella y yo teníamos ciertas cosas similares, Emilie confeso que también comenzaba a tener sentimientos por el pero que aun así no iba a abandonar su relación por él, por alguna razón después de escucharlos hablar decidí irme, me dolía un poco… porque a pesar de que yo no quería tener nada con nadie dolía el ser vista nada mas como el reemplazo de alguien, la segunda opción de alguien, nuevamente comparada con la perfección y la belleza de Emilie… eran cosas que desde entonces me sacaban de quicio, desde ese día deje de confiar en las parejas que Emilie intentaba formar conmigo y por alguna u otra razón de la vida terminaba siempre dándome cuenta que los casos siempre eran los mismo, siempre igual. Suspire mientras acariciaba mi cabeza donde la bolsa me había golpeado, Emilie estaba sentada en el escritorio comiendo ramen instantáneo, seguí ignorándola sabiendo que seguiría enojada aunque yo también lo estaba, no podía evitarlo, odiaba que siempre fuera comparada con ella, odiaba que mi familia siempre destacara mas sobre ella, odiaba la sombra en la que me había convertido… siempre detrás de ella… dependiendo de ella, me preguntaba si Aoi llegara a conocerla también centraría su atención en ella, me golpee la cabeza con fuerza provocando que Emilie me mirara con rareza, ¡pero en qué demonios estaba pensando! Porque habría de importarme eso, sin decir nada mas Emilie continuo su trabajo en el escritorio y yo intente despejar mi mente de el pensamiento que penosamente acaba de pasar por mi cabeza, debía pensar en algo mas, debía concentrarme en algo mas, no podía dejar que las cerraduras de mi corazón se abrieran, no podía dejar aparecer sentimientos por Aoi, después de todo… el no podía ir enserio conmigo… ¿o sí?
La semana siguió de la misma forma, Emilie y yo apenas e intercambiamos palabras, muchas veces me quedaba hasta tarde con Minako conociendo la ciudad o Emilie se quedaba en la universidad y así no teníamos que estar incomodas en el dormitorio, aunque ciertamente odiaba esa situación, el actuar como si nada, como si no estuviéramos presentes, todo ello comenzaba a resultarme molesto y sabia que tarde o temprano debía de ser yo quien rompiera con todo, sin embargo quería esperar a que pasara el día de hoy, terminar con una de mis preocupaciones para luego arreglar otra, así es, hoy era el día del festival, hoy sería el día en que no dejaría que Aoi se escapara, necesitaba que todas las respuestas se aclararan hoy. Me había levantado hace diez minutos y no había encontrado señal de Emilie en la habitación tampoco me había dejado alguna nota, sin embargo no le di importancia, sabía que debía estar evitándome así que no me preocupe por eso. Tome un largo baño y después de eso prepare la ropa que usaría, el vestido blanco que había comprado con Minako me quedaba bastante bien, me hacía ver delicada sin embargo como había dicho la chaqueta de cuero me daba el toque que me identificaba, también use unos leguis negros y tome prestado de Emilie sus botas de cuero negro, sabía que no lo notaria y si lo hacía estaba dispuesta a enfrentar ese infierno, después de eso utilice mi típico maquillaje, una línea negra debajo del ojo y un poco de polvo negro en el parpado, era algo sencillo pero se veía bien. Sin nada más que hacer decidí mandar algunos mensajes a Minako preguntando a qué hora llegaría, sin embargo tardaba mucho en responder por lo que me aburrí y deje mi celular a un lado, me gustaba mucho recibir mensajes y enviarlos así que me frustraba si nadie me respondía, sabía que era una actitud estúpida e infantil pero no podía evitarlo, se me había vuelto costumbre, después de todo así había sido como mi primera relación había comenzado, aunque era un recuerdo de aquella persona era algo que no me traía dolor ya que al final la costumbre de mandar mensajes la había retomado con una persona que se había convertido en una parte muy importante en mi vida, di un pequeño brinco y corrí hacia el computador que se encontraba en el escritorio reproduciendo música, eso me había hecho recordar que no le había escrito nada a él desde que llegue ¿Cómo podía ser tan horrible? El era una persona tan preciada y a causa de todos lo que sucedía me había olvidado de él, sabía que no podría encontrarlo conectado en este momento en internet ya que en mi país natal era tarde y seria hora de dormir, aunque él no solía dormir mucho, sin embargo como lo había imaginado no se encontraba en línea, suspire algo deprimida y comencé a escribir un mensaje para él.
Querido Deck:
¿Cómo esta mi querido amigo licántropo? Espero no estés enojado conmigo por no haberme contactado en estos días… lo siento, muchas cosas han pasado, pero por favor no debes preocuparte, estoy bien. Si supieras todo lo que ha sucedido… no creo que seas capaz de creerme, aunque me gustaría contártelo todo… no es el momento, sin embargo si las cosas comienzan a ir por mal camino como siempre he de recurrir a ti… espero no te moleste. Estoy feliz, no lo dudes, sabes cuánto quería venir a este lugar, aunque te extraño y extrañaré nuestras largas conversaciones hasta el amanecer y el reír contigo… perdona enserio por dejarte pero seguiré informándote de todo, solo espera ¿está bien? Te quiero Deck.
Envié el pequeño mensaje a Deck esperando que no estuviera molesto, pero estaba feliz de escribirle, el estaba lleno de recuerdos agradables, solía molestarlo diciendo que era un licántropo ya que si se enojaba podía ser la persona más peligrosa del mundo pero en su estado normal era la persona más agradable, tierna y especial que jamás había conocido, aunque nunca llegue a tener un sentimiento romántico por él lo quería tanto, le quería como a nadie más en el mundo, su amistad me había salvado tantas veces, siempre que estaba mal Deck aparecía para hacerme reír, siempre que me sentía tonta e inútil Deck aparecía para demostrarme lo especial e importante que era… Deck jamás miro a Emilie, tal vez esa era una de las razones por las que él era tan especial para mí, él me enseño muchas cosas, él logro darme más confianza… él era la razón por la que estaba aquí ahora. Deje el computador a un lado y me senté en mi cama tomando mi teléfono, Minako por fin había respondido diciendo que estaría en camino, observe la lista de mensajes que tenia, era una costumbre releer mis mensajes pero hice una mueca el ver nuevamente los mensajes de "Yuu-kun" no había borrado ninguno por qué no era una costumbre mía hacerlo, estaba algo aliviada de que durante el resto de la semana no enviara otro mensaje, sabía que si lo hubiera hecho estaría de mal humor con él y desesperada por saber de que trataba todo. Leí detenidamente cada uno de sus mensajes y mis respuestas recordando y analizando en qué momento los había recibido buscando una supuesta explicación lógica del tema pero no lograba descubrir nada, todo seguía siendo un misterio para mí. Fui interrumpida inmediatamente por un nuevo mensaje de Minako, había llegado a los dormitorios y me pedía que fuera por ella a la recepción, sonreí emocionada de ver a mi nueva amiga ya que sabía que estaría nerviosa por ver a Elliot hoy y eso me parecía divertido, tome mi celular, mi billetera y el sobre con el pase VIP que Aoi me había dado, Minako se había quedado con el que Elliot había traído para mi, puse todo en el espacioso bolsillo de mi chaqueta y salí para encontrarme con mi amiga que tal y como había previsto se encontraba nerviosa pero alegre, Minako se veía realmente linda, su maquillaje era leve y delicado, su largo cabello estaba rizado y había sacado algo de capul… se veía adorable, le sonreí mientras bajaba las escaleras y me acerque a ella que me miro devolviéndome la sonrisa.
- No se nota mucho el cambio de estilo pero estas linda – se levanto del asiento y me miro de pies a cabeza – ese guitarrista quedara como un idiota cuando te vea – me reí de su comentario y la abrace.
- el que quedara como un idiota será Elliot, solo espera a que te vea – Minako sonrió de oreja a oreja, podía notar lo emocionada que estaba con todo esto y me hacia feliz verla así.
-¿enserio lo crees? – sus ojos reflejaban lo emocionada que estaba, asentí en respuesta a su pregunta y ella dio algunos brincos de emoción aplaudiendo suavemente. Aun teníamos tiempo antes de que Elliot llegara así que me dedique a mostrarle el lugar a Minako aunque no había mucho que mostrar y pensé que el recorrido se le haría aburrido pero Minako no paro de hablar y de hacer bromas sobre la mas mínima cosa que veía, era como una niña pequeña que se emocionaba con cualquier tipo de cosa. Caminábamos tranquilamente mientras reíamos cerca de la entrada de los dormitorios, el ambiente era relajante y el día aunque soleado era fresco por lo que no sentía calor y eso era una buena señal de lo contrario estaría de mal humor y podría desquitarme con la primera persona que se me cruzara en frente. El sonido de un automóvil acercando alejo aquella calma que sentía, Minako miro hacia la entrada y sus ojos buscaron insistentemente el rostro de Elliot en el asiento del conductor, era tierno, logre sonreír un poco al verla así pero me encontraba muy nerviosa pensando que pronto volvería a ver a mi banda favorita… y hablaría personalmente con el molesto guitarrista. Elliot se bajo de su auto color blanco y nos dirigió un saludo moviendo su brazo, Minako tomo mi brazo y me sonrió emocionada, yo le devolví la sonrisa y le di un empujón indicando que debíamos ir hacia donde su supuesto chico ideal estaba, no soltó mi brazo y aplicaba mas fuerza conforme nos acercábamos ¿era posible que le gustara tanto? Solo lo había visto una vez, ni si quiera habían tenido una conversación, solamente un breve intercambio de palabras pero nada que pudiera justificar la emoción y el nerviosismo que esta chica sentía.
- Hola chicas ¿listas para este día especial? – Elliot sonrió provocando que Minako casi me arrancara el brazo.
- Yo siempre estoy lista si se trata de ver a the GazettE – respondí alegremente, Elliot miro a Minako y se acerco a ella ofreciéndole su mano.
- Por cierto no nos hemos presentado, soy Elliot vengo de Australia y soy un fanático de el Jrock – Minako se soltó de mi brazo y adoptó su posición de chica provocativa, delicadamente le dio su mano a Elliot y le sonrió.
- Mucho gusto, Yo soy Fukushima Minako, espero podamos llevarnos bien a partir de ahora – Minako le guiñó un ojo y Elliot dejo escapar una risa nerviosa, no pude evitar reírme un poco de ello, Minako no era una chica normal… es decir, esa no es la forma en la que una japonesa suele presentarse, ella parecía ser mas americana en ese sentido.
- aunque aún es temprano – dijo Elliot alejándose un poco de Minako – creo que será mejor si llegamos antes o ¿quieren pasar a comer algo primero? – Minako me miro con ojos de cachorro en un inútil intento de convencerme para aceptar la invitación de Elliot, sin embargo no podía desperdiciar la oportunidad de estar en el festival antes de que the GazettE tocara y así poder hablar con Aoi.
- no, andando, entre más pronto lleguemos mejor – respondí firmemente notando un toque de decepción en los ojos de ambos. Como quería llegar lo más pronto posible tome el brazo de Minako y la hice sentarse en el asiento del pasajero, me alego con la mirada pero le susurre que primero se dedicara a observarlo y así descubrir sus gustos y esas cosas para poder conquistarlo, eso pareció convencerla pues se sentó obedientemente. Yo me situé en el asiento del copiloto sintiéndome un poco extraña ya que estaba en el lado izquierdo del auto y no estaba acostumbrada a eso, Elliot lo noto por mi expresión y se rio mientras encendía la radio, una canción que no conocía comenzó a sonar, logre identificar que era de Alice Nine.
- Te acostumbraras pronto – me dijo mientras encendía el auto, el sonido de el motor me provoco un escalofrío, estaba nerviosa ya que no sabía cómo debía enfrentar a Aoi, miles de situaciones imaginativas pasaban por mi cabeza dándome las posibilidades de respuestas que podía darme y las posibles preguntas con las que podría acorralarlo, sabía que no tenía sentido estar haciendo eso ya que las cosas nunca salen como se planean o imaginan… o al menos conmigo nunca ha funcionado. Como la primera vez que iba al concierto de the GazettE el viaje se me hacia largo y esta vez era incomodo, Elliot parecía querer establecer una conversación pero nada salía de su boca y Minako no dejaba de mirarlo poniéndolo más nervioso, esa chica necesitaba controlarse un poco ya que si continuaba así se me haría difícil escaparme estando en el evento. Deje de darle importancia y como de costumbre observaba por la ventana con curiosidad los lugares por los que pasábamos, algunos llamaron mi atención como el parque de diversiones o un lugar que imagine Emilie debía visitar mucho pues logre notar que muchas de las personas que se encontraban en ese lugar usaban atuendos extravagantes e interesantes, sentí un poco de tristeza sabiendo que ella y yo no estábamos en las mejores situaciones pero estaba decidida a cambiar eso pronto, pero una cosa a la vez y este asunto tenía algo de prioridad, si no lo resolvía pronto podría terminar volviéndome loca y peor aun… podría comenzar a odiar la banda que mas amaba en el mundo por culpa de el misterioso, molesto e insistente guitarrista. Cerré mis ojos y apoye mi cabeza para relajarme un poco, comencé a respirar profundamente como si cada vez que tomara aire obtuviera un poco mas de valor, no es que estuviera asustada pero era una chica torpe y no quería empeorar más las cosas, estaba preocupada de no lograr lo que me proponía. Sentí como el auto se detenía lentamente y mi corazón comenzó a latir con fuerza, abrí mis ojos con curiosidad y me encontré en un enorme estacionamiento lleno de fanáticas del Jrock ¿en qué momento habíamos llegado? Elliot se bajo del auto y yo lo seguí, Minako se quedo adentro un poco más de tiempo… ¿esperaba que Elliot le abriera? Si era eso entonces las cosas no habían ido como ella quería, no pude evitar reírme un poco de ello. Mire a mi alrededor, el ambiente era agradable, se podía sentir la emoción en el aire, chicos y chicas reunidos para observar a sus bandas favoritas y pasar un buen momento cantando y gritando con euforia. Di unos pasos hacia donde la multitud se dirigía y sentí como Minako se agarraba a mi brazo nuevamente.
- ¿en qué momento me dejaras sola con él? – susurro en mi oído.
- no te preocupes, en cuanto lleguemos te dejare a solas con Elliot – respondí acelerando el paso, nadie podía entender las ganas que tenia de salir de esto, me mataba la curiosidad, me frustraba el no saber ni entender nada. Elliot se situó a nuestro lado y continuamos caminando entre la multitud, la cual avanzaba lentamente y comenzaba a molestarme ya que el espacio se iba reduciendo provocando que las personas comenzaran a empujar en busca de un lugar y algunas eran un poco agresivas ¿Quién había dicho que las fans de Japón eran calmadas? Habíamos caminado por varios corredores del estadio en el que se llevaría a cabo la presentación, la organización era bastante eficiente por lo que para mi suerte avanzábamos rápidamente. Observe que faltaba poco para llegar a la entrada en la que recibirían los boletos, y por lo que alcanzaba a notar estaban separando a los VIP de los normales, si debía separarme de ellos este era el momento. -¡Elliot! – grite agarrándolo del brazo, pude notar que Minako dio un pequeño brinco y mordí mi labio para contener una risita, Elliot se volteo y me miro confundido – perdona, deje mi entrada en el auto no puedo encontrarla – dije intentando sonar preocupada, Elliot abrió sus enormes ojos verdes y tomo mi mano.
- iré por el no te preocupes – apreciaba el intento de caballerosidad de Elliot ante mi pequeña mentira pero no era lo que quería.
- no por favor, no te preocupes – sonreí – yo iré, por ahora entren, yo los veré después, apártenme un lugar – dije alejándome con dificultad entre la multitud para situarme detrás de dos chicas que eran bastante altas, así Elliot no podría verme, ser bajita tenía sus ventajas, según sabia Ruki y yo teníamos la misma altura, sonreí un poco al pensar en eso y comencé a observar disimuladamente las figuras de Elliot y Minako alejándose por la puerta principal. En cuanto estuve fuera de la vista de mi amiga y su nuevo príncipe azul me acerque nuevamente junto con el resto de las fans a la entrada, no tarde mucho ya que no me había alejado demasiado pero por alguna razón se había vuelto más estrecho el lugar. Con la misma dificultad seguí caminando junto con una chica de cabello rosa y varias perforaciones en su rostro, su maquillaje era pesado y llevaba lentes de contacto azules, me parecía bastante impresionante la forma en la que se vestían y maquillaban las fans del Visual Kei, envidiaba que en ellas quedara tan bien porque sabía que nada de eso luciría en mi. Llegue a la entrada y un enorme chico que no parecía ser japonés extendió su mano ante mi pidiendo el boleto, tontamente la saque de mi bolsillo y se la entregue, con una mirada extraña volvió a observarme de pies a cabeza y examino con atención el pase VIP, tomo un collar de una de las cajas que tenía a su lado y me lo entrego devolviéndome mi pase que ahora estaba rasgado por la mitad, lo mire agradeciéndole y él con la misma expresión de seriedad me hizo un gesto indicándome por donde debía seguir caminando, ingrese en el lugar siguiendo la dirección que me había señalado, el lugar estaba prácticamente vacío, algunos miembros del staff corrían de un lado a otro con botellas de agua, café, cajas, cables e instrumentos, muchos de ellos me observaban por un momento y yo solo les respondía con una inclinación de cabeza y ellos me imitaban y continuaban con su camino, pero no lograba ver a alguna fan por ningún lado y el camino comenzaba a alargarse mucho ¿me habría perdido? me detuve un momento mirando hacia tras asegurándome de no haber ignorado algún cartel o algo por el estilo que indicara el camino hacia la arena o hacia el lugar donde la gente VIP debe ir, pero no note nada por el estilo, y si estaba lo más probables es que estuviera escrito en kanjis y eso significaba que de igual forma no sabría a donde ir. Suspire y di la vuelta decidida a volver a la entrada principal y pedir indicaciones, pero por alguna razón mis piernas comenzaron a temblar haciéndome perder el equilibrio y provocando que cayera golpeándome en la frente contra el suelo.
- ¡Ah! – grite al sentir el impacto, levante mi cabeza poniéndome de rodillas y acariciando el lugar donde me había golpeado, suspire con rabia por haberme golpeado de una forma tan estúpida, iba a levantarme, pero parece que alguien mas había decidido ayudarme con eso pues sentí como me tomaban del brazo y me ponían de pie, parpadee un par de veces en esos segundos y gire mi cabeza para ver a la persona que me había levantado tan amable y sorpresivamente, pero me congele al ver de quien se trataba.
- ¿estás bien? – dijo el chico de cabello rubio largo, asentí torpemente mirando sus ojos de oscuro color café.
- lo…lo estoy…gracias, Uruha-san – el guitarrista me miro por unos segundos con asombro y luego sonrió.
- eres una fan ¿no? – Sonreí tímidamente – no pareces miembros del staff de alguna de las bandas que están acá –
- Soy una fan – respondí ampliando mi sonrisa – en especial de the GazettE Uruha-san – hizo una pequeña reverencia en lo que pensé que era una forma de agradecer, estaba realmente nerviosa, ahora estaba en frente de otro de los miembros de mi banda favorita y para terminar de empeorar las cosas Uruha-san era realmente apuesto, me ponía nerviosa... nada nuevo teniendo en cuenta que es miembro de la banda que amo – perdona las molestias – dije agachando la mirada, sabía que comenzaba a ponerme roja.
- No es molestia, me alegra que estés bien – soltó una pequeña risita – eres tierna ¿sabes? – lo mire abriendo mis ojos y con mi cara roja como un tomate.
-no… no lo soy – respondí tapando mi rostro… me había tomado por sorpresa, Uruha rio nuevamente con mas animo
-¿lo ves? Reacción tierna – sonrió amablemente, apreté mis puños a causa del nerviosismo y lo mire con timidez Uruha se cruzo de brazos y me observo con curiosidad - ¿estás perdida? ¿Necesitas ayuda en algo? No eres de Japón ¿cierto? – pregunto.
- oh… no, no soy japonesa como puedes notar, y si… creo que estoy perdida – me reí con nerviosismo, sabía que parecía una tonta diciendo todo esto – Por cierto… Soy Alice, Uruha-san- hice una reverencia – es un placer conocerte – Uruha abrió un poco más los ojos y se acerco mas a mí para observarme mejor.
- ¿Alice-san? – pregunto llevando un dedo a su boca, como analizando algo, asentí – entonces… ¿podría ser que… estés buscando a Aoi-kun? – me quede callada por unos segundos analizando lo que Uruha acababa de preguntarme.
- ¿Cómo es que…? –
- ¿Qué lo sé? – Uruha rio – digamos que te ha estado esperando, no ha dejado de mirar al público desde que llego – abrí mis ojos nuevamente, estaba sorprendida y me costaba mucho procesar lo que me estaba diciendo, esto era muy extraño, es decir ¿Por qué abría de hablarles de mi? y aun peor… ¿de buscarme entre el público?
- eh… pues… yo… si – me costó mucho decirlo – estoy buscándolo – hice un puchero al pronunciar esas palabras, no quería dar una impresión equivocada, Uruha aparto la mirada de mi y comenzó a reír con fuerza, lo que me hizo sentir aun más tonta y algo humillada, todo por culpa de Aoi.
- ven conmigo entonces – volvió a mirarme sonriendo con amabilidad, me parecía que Uruha era una persona realmente amable – Y por cierto, el placer es todo mío – sonreí agradecida y emocionada, a diferencia de Reita el parecía ser alguien fácil de tratar, alguien con quien seria cómodo estar. Asentí y comencé a seguir a Uruha a través de los pasillos que aun eran solitarios, miraba a mi alrededor con curiosidad esperando recordar el camino de salida ya que estábamos tomando varias desviaciones, Uruha silbaba algunas de sus canciones y yo sonreía cuando lograba reconocerlas y comenzaba a cantarlas en mi mente aunque también las susurraba inconscientemente en algunos momentos. Uruha se detuvo en frente de una puerta y yo observe el letrero escrito en romaji que decía "the GazettE", no pude evitar sonreír, cuando veía los backstage de sus conciertos imaginaba a menudo lo que sería estar con ellos mientras se preparaban o practicaban así que verlo era algo que me hacia realmente feliz. Uruha abrió la puerta y entro dándome una señal para seguirlo también, tímidamente di unos cuantos pasos hasta estar en la enorme habitación, habían enormes espejos y una mesa llena de dulces y bebidas, varios sillones que lucían bastante cómodas, pero quien realmente llamaba mi atención era la persona que se encontraba sentado en estos – Kai-san, tenemos una invitada – dijo el rubio al baterista que leía cuidadosamente unos papeles, giro su cabeza hacia donde estábamos y dio un pequeño brinco al observarme, no pude evitarlo pero me pareció adorable, se levanto dejando los papeles a un lado con cuidado y me saludo con una típica reverencia la cual imite con timidez y torpeza, Uruha rio y acaricio mi cabello juguetonamente a lo que lo mire con sorpresa abriendo mis ojos – Nee Kai-san ¿no es tierna? – volvió a reír separándose de mí y tirándose sobre el sofá.
- Lo lamento, Uruha-kun es algo impulsivo cuando algo o alguien le agrada – se disculpo Kai dirigiéndose a mí, la sangre me subió a las mejillas y las manos comenzaron a sudar – y perdóname de nuevo pero ¿Quién eres tú? – pregunto dando primero una mirada reprobatoria a Uruha y luego una leve sonrisa para mí.
- Perdona Kai-san, etto… yo soy fan de the GazettE – Kai asintió, iba a continuar presentándome pero Uruha me interrumpió.
-Kai-san, no es solo una fan, ella es Alice-san – Uruha levanto su cabeza dirigiendo su mirada hacia nosotros y sonriendo, la sonrisa de Kai creció mostrando sus característicos hoyuelos que lo hacían tan tierno y atractivo.
- ¿ah sí? ¿Eres la chica que Aoi-kun está esperando impacientemente? – pregunto cruzándose de brazos sonriendo aun. No sabía que debía responder a eso, todo parecía estar tomando una dirección diferente a lo que realmente me proponía hacer en aquel lugar.
-Yo… creo que si… jeje – Kai y Uruha rieron.
-¿Qué se supone que es ese "creo"? - dijo Kai aun riendo – tienes razón Uruha-kun, ella es tierna – ¿Cuántas veces podría ponerme roja en un solo día? Dos halagos de parte de dos de mis ídolos, este día era definitivamente raro y para empeorar las cosas sabía que esto no acabaría aquí.
-¡Viniste! – Grito alguien a mis espaldas, me gire para encontrarme con los ojos oscuros de Aoi brillando de emoción y su enorme sonrisa - ¡Alice-chan, bienvenida! – Aoi entro en la habitación colocándose a mi lado, yo aun continuaba en shock por el comentario de Kai y Uruha y me costaba procesar lo que estaba pasando.
- oye Aoi-san no la asustes – dijo Uruha levantándose del sofá para colocarse en frente de mi en una especie de intento por defenderme – ya entiendo porque la pobre estaba tan nerviosa mientras te buscaba, pareces un acosador – Kai rio y asintió con la cabeza.
- ¿¡me estabas buscando! – grito Aoi empujando a Uruha a un lado.
- ¿eh? Yo… pues veras – las palabras salían torpemente de mi boca.
- Perdonen chicos, será mejor dejarlos solos – interrumpió Kai aun con su divertida sonrisa – Uruha-kun salgamos, estos chicos deben hablar – el guitarrista y el baterista se miraron sonriendo tontamente mientras asentían.
- mas te vale no espantar más a Alice-san – finalizo Uruha mientras salía de la habitación junto con el líder. En cierta forma estaba aterrada, había llegado el momento de hablar y sabía que esto no sería fácil, pero también estaba muy contenta de haber intercambiado palabras con el baterista y el otro guitarrista de mi banda favorita y eso hizo que comenzara a olvidar lo que había practicado antes de llegar para acorralar con preguntas a Aoi, mi cabeza estaba llena de pensamientos y había una mezcla de emociones y sensaciones en mi. Observe a Aoi que me miraba en silencio con una sonrisa, aparte mi mirada rápidamente pues sabía que esa apariencia de inocencia ablandaría mi determinación por sacarle toda la verdad, si quería que este chico hablara debía de sacar mi lado fuerte, debía buscar una forma de transformarme en una persona más decidida con respecto a esto.
- ¿quieres sentarte? – pregunto Aoi cortando el silencio que había entre los dos y sin decir nada más se dirigió hacia el sofá en el cual Uruha se había derrumbado hace unos minutos y me hizo señales con su mano para que tomara asiento en frente de él – si viniste hoy se que debe ser porque tienes algo que decir – sonrió amablemente – te escucho – la actitud de Aoi era sin duda diferente a lo que solía ser, sin embargo era más agradable de este modo, como me había dicho me senté en el sofá frente a él y lo mire con seriedad, el conservaba su sonrisa y su expresión de calma, entre cruce mis dedos y tome aire con fuerza.
- como has dicho, he venido a hablar contigo – no sabía por dónde debía comenzar o como debía de llegar al punto – veras… estos días han sido extraños, desde que te conocí no he podido descansar en paz porque…-
- ¡ah! Alice-chan ¿podría ser porque te gusto? – pregunto de repente, abrí mis ojos y nuevamente la sangre me subió a las mejillas.
- ¡no es eso lo que quiero decir! – Corregí inmediatamente – permíteme terminar de hablar por favor…- Aoi rio
-lo lamente… continua por favor, no lo hare de nuevo – incline mi cabeza hacia un lado mientras intentaba calmarme, su interrupción me había molestado.
- No he podido descansar porque siempre pareciera ser que sabes que hago y en qué momento lo hago – dije con voz molesta – me asusta el repentino interés que has tomado en mi desde la primera vez que nos vimos, no quiero ofenderte pero no hay forma de que deje de creer que esto es un juego y si esto es así entonces me veré muy decepcionada de ti… y de la banda que amo y no quiero que eso pase – apreté con fuerza mis puños – quiero saber qué es lo que quieres, quiero saber que pretendes y que debo hacer – lo mire con algo de nostalgia – para que detengas esto – guarde silencio por un momento para que Aoi comprendiera que era su turno de hablar, su sonrisa ya no estaba y su expresión había cambiado a una que reflejaba reflexión, podía notar que estaba perdido en sus pensamientos, que intentaba buscar una respuesta a mis peticiones y a mis preguntas, después de un rato su sonrisa volvió.
- Estaba algo inquieto pensando que tal vez no vendrías – dijo por fin – así que decidí ir a verte para intentar convencerte de venir hoy y entonces cuando estaba en el camino te escuche a ti y a tu amiga hablando sobre el evento, sobre que vendrías… - soltó una pequeña risita – logre esconderme bien para que no lograras verme… así que solo ha sido coincidencia Alice-chan – la mirada de Aoi no me daba señales para pensar que podía estar mintiendo así que decidí creer en él en ese aspecto – y lo lamento… mi actitud ha sido algo molesta, lo sé, pero como había dicho antes esto no es un juego, si lo fuera ya me habría rendido hace mucho – Aoi agacho la mirada – este interés tan repentino me sorprende a mi también… y no puedo hacer nada contra ello, créeme que lo he intentado – Aoi comenzaba a bajar la voz por lo que inconscientemente me acerque más para escuchar con atención – así que por favor no pienses mal de mí o de la banda Alice-chan, sin embargo – sus ojos oscuros se encontraron con los míos, me congele ante su mirada penetrante y seria - ¿Qué pasa si no quiero parar? ¿Qué pasa si quiero algo de ti? – Se levanto de su asiento y comenzó a acercarse a mi – si supieras que es lo que quiero ¿me lo darías? – Retrocedí con un leve brinco quedando acorralada entre el espaldar del sofá y el rostro de Aoi que ahora estaba frente a mí – ¿me darás lo que necesito? – su mirada era intensa, tanto que hacía que mi corazón latiera con fuerza, Aoi llevo su mano derecha a mi cuello y lo acaricio suavemente provocándome un escalofrió.
- ¿Qué… que estas…? –las manos comenzaban a temblarme, estaba paralizada.
- Alice-chan…- inclino su rostro hacia mi – hazme ese pequeño favor – susurro contra mi cuello, su aliento tibio provoco que mi cuerpo se arqueara. Aun temblando coloque mis manos sobre sus hombros en un intento por alejarlo de mi, estaba asustada, esta situación comenzaba a ponerse incomoda y me hace sentir vulnerable, nuevamente Aoi había tomado el control de la situación.
- detente… - dije con un tono de voz bajo apretando mis parpados e intentando llevar toda mi fuerza a mis manos para apartarlo de mi - ¡detente! – repetí esta vez con mayor fuerza y logrando separarme más de Aoi cuyo cuerpo parecía ser más pesado de lo que pensaba, estaba segura que si el continuaba comenzaría a llorar y a gritar, tenía mucho miedo.
-¡Aoi-kun! – Aoi se separo rápidamente de mí en un salto al escuchar la voz de Reita desde la puerta, me gire para ver al chico rubio entrando en la habitación con rapidez y tomando al guitarrista del brazo - ¡es hora comenzar, así que deja de perder el tiempo! – el rostro de Aoi estaba pálido.
- Rei… Reita-kun es que… - dijo con dificultad.
- lamento haber interrumpido, pero es hora de irnos – dijo con un tono de voz más calmado mirándome, yo solamente asentí, estaba temblando y las palabras no lograban salir de mi boca, Reita arrastro a Aoi fuera de la habitación sin dificultad alguna y yo me quede ahí sentada procesando lo que había pasado hace un momento. Aunque parecía ser que no le agradaba a Reita estaba realmente aliviada de que apareciera en ese instante, el Aoi que estaba conmigo hoy parecía diferente, como si estuviese enojado, cansado o impaciente por algo ¿Qué era lo que quería de mi? ¿Por qué siempre terminaba con más dudas después de verlo? Un camino llevaba a otro y una nueva duda nacía. Las manos continuaban temblándome y el aire comenzó a faltarme, sentía que necesitaba salir de ahí lo más pronto posible, me levante con dificultad y me dirigí hacia la puerta que había quedado abierta, lentamente camine apoyándome en la pared sin siquiera mirar a donde me dirigía, mi corazón continuaba latiendo con fuerza y sin darme cuenta mi visión se torno borrosa, las cálidas lagrimas comenzaron a derramarse acariciando mis mejillas y las rodillas me fallaron haciéndome derrumbar en mitad del pasillo junto a la pared, me abrazaba a mi misma mientras sollozaba, no entendía por qué me había afectado tanto esto, él me hacía sentir vulnerable, me había asustado mucho esa faceta que había descubierto de él…
-¿eh?- dijo una voz en frente de mí – oye, oye ¿Qué pasa? – No quise levantar mi mirada y no era como si pudiera ver mucho, no paraba de llorar - ¿Estás bien?... no, perdona, fue una pregunta tonta – levante mi cabeza intentando ver de quien se trataba, me encontré con una figura borrosa frente a mi rostro - ¿Qué debería hacer? – Dijo el chico con tono de voz preocupado – cálmate ¿sí? Todo tiene una solución en esta vida, así que cálmate – comencé a recuperar mi visión y me encontré con un chico de cabello castaño con lentes de contacto azules y con dos perforaciones en sus labios, sabía que lo había visto antes en algún lugar, y que era miembro de una de las bandas de la PScompany, pero no lograba recordar quién era, el pareció leer mi expresión de confusión – perdona ¿te asuste? – negué con mi cabeza limpiando las lagrimas con mi mano temblorosa.
- estoy bien – dije con mi voz entre cortada, el chico tomo mi mano.
- por favor ¿Quién te va a creer? – rio tiernamente – mira ¡estas temblando y llorando! No podrías estar peor – dijo en forma burlona, me reí de eso – eso es, eso es, vuelve a sonreír, te ves más bonita así – suspire sarcásticamente, la verdad siempre que alguien me decía eso reaccionaba de esa manera, sabía que nadie lo decía enserio, pero estaba conmovida con su tierno intento de animarme, su rostro también me resultaba algo adorable, lo mire nuevamente con una débil sonrisa.
- gracias – dije en un susurro, el chico me ayudo a levantarme sosteniendo aun mi mano que inconscientemente yo apretaba con fuerza, era extraño, sentía como si él me diera la fuerza para estar bien, como si pudiera dispersar de mi memoria el momento incomodo que había vivido hace poco.
- No hice nada – respondió sonriendo alegremente y soltando mi mano para llevar las suyas a sus bolsillos – pero si tu lo dices entonces me alegra haber servido de algo – incline mi cabeza para agradecerle nuevamente de una forma más formal, el chico misterioso rio suavemente y levanto mi cabeza tomando mi mentón con su mano y sonriendo - por cierto, soy Kazuki guitarrista de Screw –.
