Disclaimer: Cazadores de Sombras y sus personajes pertenecen a la maldita Cassandra Clare. Si fueran mios, todo se centraria en el Malec, Jace y Clary si resultarian hermanos, Maia e Isabelle saldrían juntas despues de saber sobre Simon y Valentine montaria una academia de ballet junto con Sebastian.


Te miro con rabia, mientras escucho tus explicaciones vagas.

-Alec, ¡Tú nos viste! Sabes que no estaba haciendo nada malo… -me volteo, ignorándote por completo. No quiero escuchar más mentiras.

Quisiera que supieras cuanto me duele.Sí, me DUELE.

-Calla Magnus, no tienes porque darme explicaciones, es tuvida, al fin y al cabo. -suelto frio, y observo la mueca de dolor que recorre tu rostro antes de que lo compongas con una máscara de seriedad. - A mí, no tiene porque interesarmelo que hagas o no.

-Alexander, por favor, no seas infantil… -Fue suficiente, te veo frio mientras salgo dando un portazo.

Camino por la fría calle de Brooklyn, con las manos en los bolsillos, tratando de retener las lagrimas que luchan furiosas por salir de mis ojos.

Sé que no hacias nada malo, pero me lástima que la veas, me da miedoque decidas que soy poca cosa para ti, y que me dejes por ella.

-Maldita bruja rubia… -la furia que impregna mi voz se ve reducida totalmente al sentir la primera lágrima recorrer mi mejilla.

Demonios.

En un momento, estoy sollozando limpiamente, apoyado en una pared, de lo que parece ser, una biblioteca.

-Eres patético Lightwood. -alzo la vista rápidamente, y me encuentro con mi pesadilla. - ¿Acaso Magnus te quito tu sonaja?

Me ruborizo levemente, mientras me limpio rápidamente, para encararla.

-¿Qué quieres? ¿Vienes a regodearte de que por finlo tienes? -mi voz sale dura, temblando solamente al final.

-Serás estúpido, no lo tengo.

Abro la boca, sorprendido.

-¿Entonces Camille? No le veo otro motivo por el cual estés aquí.

Sus ojos verdes, tan fríos,me calan, y contengo un estremecimiento.

-No tengo por qué darte explicaciones nephilim, solo vine a decirte algo.

Alzo una ceja, esperando el supuesto mensaje, con un leve presentimiento.

-Cuídalo. -Dice simplemente- Cuídalo, porque no siempre será tuyo. -siento la sangre huir de mi rostro, mientras veo como desaparece rápidamente, de una manera casiimposible por los tacones de aguja.

Me quedo con la vista fija en el vacío, sintiendo como la lluvia que comienza a caer, se mescla con los finos hilos de agua que salen de mis ojos.

A pasado una semana, una semana en las que, si bien he ido contigo, no has actuado como de costumbre.

-¿Quieres café? -la pregunta de siempre, y niego con la cabeza, mirando las líneas de frustración que se ubican (nuevamente) en tu frente.

Vuelvo a mirar la ventana, observando a las personas caminar de un lado a otro.

-Esto me está hartando- Me doy la vuelta, y pego un salto al notarte repentinamente cerca de mí.

-¿El que este aquí? -miro al suelo, pensando en lo tonto que soy, abrumado por el repentino golpe de realidad. -No te preocupes, no volveré.

Me levanto, y antes de que pueda siquiera avanzar dos pasos, siento tu mano sosteniendo la mía en un fuerte agarre.

Te veo confundido, al notar el dolor y la seriedad en tu mirada.

-No seas tonto Alexander, no quiero que te vayas. -Tu voz sale tan convencida, y me siento estremecer.- ¿Qué te hace creerlo?

Bajo la mirada.

-Ella.

De un momento a otro, siento sus brazos rodeándome, y apoyo mi cabeza en tu hombro.

No hacen falta palabras.

Sé que me amas.

Y se, que aunque, yo me vaya en un futuro, serás mío.

Ya nunca más de ella.


Hola de nuevo.

Sinceramente, no sé qué pensar de este capítulo.

Es extraño y se me vino de repente. Ok no. De repente no, si no que, después de algunos problemas personales, y ciertas experiencias con un brujito, muy cercano a mí, pues, salió esto.

El capitulo va dedicado a mi parabatai, Eli, la cual me ayuda a matar a mi odiosa musa, para que no me deje sola cuando la necesito, y a Val Rueda, la cual tiene que ver demasiado en que la mayoría del tiempo, piense que Alexito sea emo.

¿Chocolatitos? ¿Fresitas? ¿Tomatazos?