Disclaimer: Cazadores de Sombras y sus personajes pertenecen a la maldita Cassandra Clare. Si fueran mios, todo se centraria en el Malec, Jace y Clary si resultarian hermanos, Maia e Isabelle saldrían juntas despues de saber sobre Simon y Valentine montaria una academia de ballet junto con Sebastian.


Y ahí estas, con la mirada perdida mientras bebemos café recién preparado, luego de haber pasado la noche poseyéndonos el uno al otro.

Siempre es la misma mirada.

Te observo, queriendo saber que cruza por tu mente, saber en qué piensas mientras levitas gotas del mocca antes de dejarlas caer. Conocer el porqué de aquellas sonrisas que escapan de tus labios de vez en cuando y que me dedicas una vez que notas que las descubrí.

"Es difícil, Magnus" quiero decirte. "Es difícil observar cómo te pierdes en momentos y recuerdos de los que no formo parte. Me duele saber que no soy ni seré el único para ti, aun cuando tu lo representes todo para mí."

Aparto la mirada, mordisqueando uno de los chocolates que sueles tener sobre la mesa de la cocina, junto con esos dulces de mantequilla.

Estiro la mano para tomar otro chocolate de brillante envoltura, justo cuando caigo en la cuenta de que somos como ese bol de dulces. Porque, ¿a quién no le gustaba el chocolate? A muy pocos. Como tú, con ese encanto, terminabas hechizando a la mayoría, pero lo mismo, ¿Quién gustaba de tomar caramelos de mantequilla? Yo era un triste y ordinario dulce amarillo. Sin nada de chiste.

Retire la mano, molesto y deprimido por lo poco que encajo a tu lado. Por lo sencillo y reemplazable que resultaría que me cambiaras por ser tan común.

-Ese ceño fruncido no se ve precisamente bien en una mañana tan linda… -pego un respingo al escucharte tan cerca, al igual que noto tus brazos rodeando mi cintura.

-¿Terminaste tu café? -me limito a preguntar, apartando los pensamientos donde eres una barra de chocolate Hershey´s con envoltorio de purpurina.

Asientes sin decir nada, acariciando mi clavícula con las yemas de los dedos, provocándome un estremecimiento, sintiéndome derretir…

-¡Como mantequilla! -gruño molesto, separándome de ti. ¡Hasta en eso era ordinario!

-¿Perdón? -enarcas una ceja, cruzándote de brazos- No sabía que fuera tan resbaloso como una barra de mantequilla. -bufas y volteas la mirada-

Y ahí es justo cuando me doy de golpes mentales.

-No es eso… -murmuro con la vista clavada en mis zapatos, sintiendo enrojecer mi rostro- No quise decir eso, no creo que seas resbaloso…

Me miras escéptico.

-¿Entonces?

Mi rostro enrojece más, y busco las palabras para no sonar como un completo desadaptado que alucina con dulces cuando ahora podríamos estar sobre la mesa de la cocina…

Enrojezco más.

-Yo… No creí… -balbuceo sin sentido, apretando los puños- ¡Soy un dulce amarillo! -grito sin contenerme- ¡Tu eres un delicioso cacao que me dejara en cualquier momento por la fábrica de Willy Wonka!

Respiro más relajado, alzando la mirada para enfrentarte contra tu adicción de golosinas más raras y exóticas que los caramelos de mantequilla. Me encuentro con tu mirada estupefacta y confundida, boqueando sin encontrar que decir.

Repaso mentalmente todo lo que dije, enrojeciendo a los segundos. "Mierda…"

En tu rostro se nota como tratas de unir cabos, buscando el porqué de tan dulces comparaciones.

Finalmente, suspiras y te encojes de hombros, con una sonrisa picara te acercas a abrazarme como unos minutos atrás.

-Los dulces de mantequilla siempre han sido mis favoritos. -ronroneas en mi oído, empujándome un poco hacia la pared.

Bueno, había descubierto dos cosas.

La primera, que me encantaba ser un caramelo…. Y que si terminaríamos probando la mesa.


Cortito, y raro.

Mi justificación es que ya tenía la mantequillosa idea desde ayer y no me había soltado. Y me quitaran esta lap en cualquier momento.

Bueno, capítulo dedicado a Ceci, por la galleta de mantequilla comestible, a Val, por la galleta sexy sexy así como ser una maldita diosa-

¿Chocolatitos? ¿Gatitos? ¿Dulsheshitos de mantequilla?