Disclaimer: Cazadores de Sombras y sus personajes pertenecen a la maldita Cassandra Clare. Si fueran míos todo se centraría en el Malec, Jace y Clary si resultarían hermanos, Maia e Isabelle saldrían juntas después de saber sobre Simon y Valentine montaría una academia de ballet junto con Sebastian.


¿Por qué simplemente no seguir con mi vida? ¿Por qué he de quedarme aquí contigo cuando puedo seguir intentándolo con él aunque sé que eso no me llevara a nada? Soy tonto, lo sé. Me estoy aferrando a alguien que jamás va a cambiar la forma en la que me ama. Estoy amando y he amado a una persona que nunca me va a ver más que como a su hermano y parabatai.

No entiendo por qué aún no me has mandado a la mierda. No te merezco y ambos lo sabemos. Esto nos está haciendo más daño del que debería. Eres un brujo, un subterráneo que brilla más que las propias hadas de toda la corte Seelie y con el que mantengo algo que ni siquiera tiene el poder de ser llamado relación.

-Alexander… -me llamas en voz baja, seductora, y siento como mi piel se eriza al sentir la caricia insinuante de ese timbre. Jugueteo un rato más con mi suéter antes de ir hasta tu habitación, tragando aire al verte tendido sobre la cama.

Luces un sencillo pantalón de lino dorado, bombacho, como los que se solían usar en los cuentos árabes mundanos. Aquellos que siempre traen a la memoria alguna alfombra voladora o unos cuantos genios encerrados en lámparas mágicas. Tu torso luce completamente desnudo, con los abdominales marcados en el vientre sin ombligo que me hace tragar aire con esfuerzo y ladear la cabeza para que no notes mi rostro completamente azorado.

-Magnus… -musito en voz baja, tratando de ordenar mis pequeñas fantasías dentro de mi mente, sin lograrlo del todo.

-¿Por qué no vienes aquí? –ronroneas, palmeando el lugar vacío junto a ti, sobre el edredón dorado. Respiro de nuevo y trato de permanecer en la puerta, sorprendiéndome cuando noto que mis piernas no me obedecen y que avanzan sin mi consentimiento.

Me siento en el borde de la cama, jugando de nuevo con los agujeros de mi manga, dando un respingo al sentir tu aroma embriagarme en el momento en el que me abrazas. Muerdo mi labio, completamente sonrojado, sin atreverme a nada más.

-Estás muy tenso… -susurras, apoyando el mentón en mi hombro, dándome un pequeño beso en la mejilla. ¿Qué puedo responder a eso? Nada. No tengo respuesta y me siento mal por ello. Me siento mal porque no debería de sentir este retortijón en el estómago cuando estoy cerca de ti. No me debería de poner nervioso como una colegiala al momento de recibir un mensaje tuyo, no debería de estar frustrado y ansioso cuando no me mandas nada. No debería de estar enamorándome de ti.

Pero si no debería de estar sintiendo esto por ti… ¿Por qué no le pongo un alto? ¿Por qué no evito que me toques y me hagas sentir el cielo como me estás haciendo sentir ahora? Quiero escapar, mi mente y mi corazón quieren escapar, pero me es imposible el resistirme a ti, a ti que me haces sentir tan amado y querido como no me he sentido jamás por nadie.

Te detesto. Te detesto por saber cómo desarmarme al solo clavar aquellos vivaces ojos de gato en mí.

Te detesto y amo al mismo tiempo sin poder evitarlo.

Lo hago ahora al momento de estarme vistiendo antes de que despiertes. Me costó una barbaridad de esfuerzo el salir de tus brazos. Incluso ahora, ya vestido y escapando de tu apartamento como si fuera un ladrón, quiero regresar sobre mis pasos y quedarme a tu lado para ver aquel mar verde y dorado a la luz del amanecer, como aquella vez en que casi muero por el ataque de Abaddon.

Me digo que esa será la última vez que vaya contigo, la última en la que me pierda en tus brazos, pero claro, no puedo imaginar que mi madre me pedirá mañana que vaya a verte para solicitarte la creación de un portal para ir a Idris todos.

No imagino que mañana veré tu mirada desilusionada y molesta por la petición al no ser lo que estabas esperando.

No imagino que mañana es el día en que te alejes de mí y me sienta peor, mucho peor de lo que me he sentido jamás.

Mañana, mañana podre aceptar que te amo. Y solo espero que no sea demasiado tarde.


Un cortito que me salió de momento por el aburrimiento de estar metida en un café esperando a mi cita e.e Depresión... ¿Dónde? xd Recuerden que el hilo temporal es extraño y aquí, Alec sigue en etapa de negación hacia el brujo sexy sexy.