Dos días más pasaron así, Sherlock causando escenas en las salas de clases y luego de cada una, intentaba capturar la mirada de John. Encendió inapropiadamente su trabajo; interpretaría severos monólogos de Shakespeare. Provocaría al Sr. Prescott y lograría fantásticas disputas con él, haciendo al final maravillosas declaraciones de ciencia e innovación. John no aprovechó la ocasión. Un día luego de un particularmente apasionado monólogo de Otelo en frente de toda la clase de Inglés, la mayoría de la cual John pasó terminado las preguntas que debía para Francés en el siguiente periodo, Sherlock golpeó sus libros en el escritorio de John. Este respiró fuerte, pero se estabilizó, fallando en reprimir una sonrisa. No levantó su mirada hacia Sherlock, pero podía sentir su intensa mirada. Nada fue dicho. Luego de unos cuantos golpes, arrastró los libros de John al piso y murmuró,

"Ni siquiera sé por qué— eres—" Negó con la cabeza y abandonó la habitación. Finalmente John levantó la mirada, toda su cara se dividió en una fantástica sonrisa. La clase entera estaba mirándolo con sorpresa. Incluso la Sra. Dunsworth estaba sorprendida, sin palabras. John se deslizó hasta el piso y comenzó a recoger sus libros y cosas. La Sra. Dunsworth consiguió volver a sus cabales y continúo en donde la clase había quedado.

John no fue al almuerzo, y se encontró sentado en la biblioteca, ojeando unos cuantos libros.

"Tu nombre es John Hamish Watson, jugabas rugby hasta que tu hombro fue dañado. Tu padre está en el Ejército y tú lo respetas al punto de la imitación. Sobresales en Biología y tiene un arrollador deseo de ayudar a otros por lo que es dicho que estás viendo en convertirte en doctor— qué tipo de doctor, aún no lo sabes. Eres el hijo menor y amas a tu hermana mayor incluso si ella llega a ser molesta."

John levantó su mirada y finalmente se encontró con los ojos de Sherlock. Una sensación de tranquilidad se apoderó de Sherlock, John pudo ver sus músculos relajándose.

"Hola a ti también."

"Eso es, has tenido lo que querías ahora déjame solo."

"¿Dejarte a ti solo? John levantó las cejas. "Me senté contigo una vez para el almuerzo. Una. Incluso desde ahí no te he hablado y ni siquiera mirado."

"Sí, pero lo estás haciendo a propósito."

"¿Y qué si lo estoy haciendo?

"Eso ya no importa ahora, te dije todo lo que querías saber acerca de ti, ahora déjame solo."

"Eso no era lo que quería. Realmente no quiero nada."

"Mentiroso."

"Está bien, haremos las cosas conversables." Dijo John. "Desarma a alguien en esta habitación. Quien sea. Y luego dime cómo lo sabes."

Sherlock fulminó a John con la mirada y se dio vuelta.

"Ahí. La chica con la camiseta morada." Murmuró Sherlock. "Diestra. ¿Ves la forma en la que cruza sus brazos? Uno generalmente cruza sus brazos con la mano dominante escondida en el cuerpo." Murmuró Sherlock. "Tiene un gato. Dos gatos. Dos tipos de pelo de gato en su camiseta y un arañazo en el antebrazo. Sus zapatos dicen que no corre, las suelas están desgastadas pero solo por tiempo, no con sobre uso. Eso también sugiere que son sus zapatos en primer lugar. ¿Ves como ella coordina los colores de su camiseta con su mochila y la banda elástica de su cabello? ¿Por qué una chica como esa usa zapatillas en primer lugar? Sus zapatos previstos pudieron haber sido robados, pero probablemente se hicieron demasiado pequeños para ella. Los zapatos que está usando no son suyos. Viendo que son un poco grandes para ella. No tienes zapatos viejos que son demasiado grandes para ti, los pides prestados a alguien más. ¿Por qué necesitas nuevos zapatos? Sus pies han estado hinchándose y creciendo. Todavía no está acostumbrada a ello, lo que puede verse en su caminar. Sus ropas sugieren un ajuste perfecto, un atuendo que ha tenido por cierto tiempo, pero ¿ves como los últimos dos botones están tomando una deformación menor por su estómago bajo? Embarazada. Es difícil decirlo simplemente mirando a su estómago, podría estar ganando peso o algo parecido, pero por los zapatos, el cabello y las uñas, puedes concluir afirmativamente que está embarazada. Dudo que ella lo sepa todavía."

"Espera— ¿cabello y uñas?"

"Indudablemente. Acaba de tener un nuevo corte de cabello, sorprendida de lo saludables que su cabello y uñas se han puesto. Se pintó las uñas por sí misma, pero puedes notar por el exceso de pintura en los lados de la cutícula que ella no lo hace normalmente. No le gusta atraer la atención por su cabello o sus uñas hasta recientemente cuando ellas comenzaron a ponerse mejor. Es otro efecto que el embarazo tiene en las mujeres." Sherlock se encogió de hombros.

"Brillante." Sopló.

Sherlock se estremeció. "¿En serio?"

"¡Absolutamente!" John sacudió la cabeza. "¿Cómo haces eso?"

"Simplemente observo."

"Supongo que no todos conectamos nuestras cabezas como lo haces tú. Vemos todas esas piezas de rompecabezas pero tú las pones juntas." Dijo John. "Eres un maldito genio."

Sherlock se encontraba sin palabras. "No te entiendo, John Watson." Dijo Sherlock. "Realmente no lo hago."

"¿Por qué?

"Porque tú… tú no…"

"¿No te trato como un fenómeno?"

Sherlock simplemente asintió con la cabeza. Y ahí estaba esa pequeña emoción parpadeando otra vez en la cara de Sherlock. Esa pequeña emoción que vio hace una semana en el salón del Sr. Prescott. John podía identificarla ahora. Era un anhelo infantil. John podía sentir los ojos de Sherlock echando un vistazo sobre él.

"Bueno." John unió sus manos y tomó sus libros. "Si eso era todo lo que querías—"

"Espera—" Sherlock agarró la muñeca de John cuando él lo pasó. "Por favor. No hagas esto de nuevo."

"¿Hacer qué?" Dijo John inocentemente.

"Oh, no juegues al estúpido." Replicó Sherlock. "Es penosamente obvio que tú tienes una especie de intriga conmigo, y no puedo mentir y decir que no encuentro algún tipo de interés en ti. Eres… diferente… y no sé cómo."

"Bueno, entonces descúbrelo, Sr. Holmes." Dijo John. "Primero lo primero. Cuando quieras hablar conmigo, solo háblame, maldita sea. No trates y crees elaboradas muestras para captar mi interés. Si quieres comenzar una conversación, entonces empiézala. Yo haré lo mismo. Suficientemente fácil, ¿correcto?"

"No me mandes."

"No lo hago." Dijo John exasperado. "Solo… háblame ocasionalmente. Pregúntame cosas. No sé cómo se supone que esta cosa de los amigos sea. Yo sé como hablarle a la gente. Sé como hacer que la gente se ría de mis bromas repetidas. Pienso que deberíamos retirar la palabra 'amigo' de nuestro vocabulario porque esta relación no es nada comparada al ejemplo general de amistad." Los ojos de Sherlock estaban completamente abiertos. "¿Estás de acuerdo?"

"Sí." Dijo Sherlock.

"Está bien." John asintió. "Bien."

"Esto no es una broma, ¿no es cierto?"

"Oh vamos, Sherlock." John rodó los ojos y sintió como Sherlock reaccionaba ante el uso de su nombre. "Deberías ser capaz de oler algo así en un instante." Sherlock soltó la muñeca de John y este caminó fuera de la biblioteca. Sherlock lo miró hasta que dejó de ser visible. Por algún tiempo, se quedó viendo hacia el lugar en donde John había sido visto por última vez. Sabía que no debería querer perseguirlo, y le tomó hasta la última gota de determinación quedarse sentado en la biblioteca.

El día siguiente, Sherlock tomó el asiento junto a John en Inglés.

"Hola, John." Dijo Sherlock alegremente. Sus ojos brillaron, y John parpadeó en sorpresa. Todavía estaba un poco hipnotizado por el rostro de Sherlock.

"Hola, Sherlock." Dijo John.

"¿Has pensado en qué tipo de doctor planeas en convertirte?" Dijo Sherlock.

"Bueno, quiero entrar al ejército." Dijo John. "Como mi padre. Así que no sé si toda esta cosa del doctor va a dar resultado."

"Ellos tienen doctores en el ejército, John." Dijo Sherlock.

"Era más como una fantasía pasajera." Se encogió de hombros. "Siempre iba a ir al ejército."

"Sé un médico del ejército. Sobresaldrás rápidamente."

"¿Y tú sabes esto?"

"No tengo dudas." Dijo Sherlock.

"¿Y tú? Dijo John. "Algún tipo de químico, espero."

"Quiero estudiar química, sí, pero el pensamiento de estar atrapado en un laboratorio por horas no me atrae. Quiero estar fuera de allí."

"Deberías ser un detective privado o algo." Dijo John. Sherlock arrugó la nariz. "Oh vamos. ¿Esas habilidades? ¿Ser capaz de reunir tanta información sobre una persona al ver esos pequeños detalles acerca de ellos? Es fantástico."

"La gente solo usa a los detectives privados de resolver insignificantes disputas matrimoniales." Sherlock resopló. "Suena insoportablemente aburrido."

"Apuesto que podrías capturar un asesino."

"No soy un policía." Se burló Sherlock.

"Bueno, tienes varias formas de averiguar lo que realmente quieres ser." John se encogió de hombros. "Hasta entonces, continúa sobresaliendo en las ciencias y en lo que amas."

"No amo nada." Sherlock murmuró como una especie de auto-respuesta.

"Ahora, eso no es verdad." Dijo John. "Todos aman algo."

Sherlock dio una sonrisa torcida. "No yo. ¿No puedes ver? No tengo emociones."

"¿Realmente crees eso?" Dijo John.

"Como testimonio de años de relatos que aluden a nada más que esa declaración—"

"O ignoras a cualquiera quien trate de cuestionarte. Tienes emociones, Sherlock. Solo las odias."

Sherlock suspiró. "Oh, ¿ese es el tipo de doctor que has elegido ser? Dijo arrastrando las palabras. "¿Un psicólogo?"

"Bueno, bueno. Me detendré."

"Lo dudo."

"Si lo dudas, entonces no me detendré." Dijo simplemente John. Sherlock lo miró.

"Bien. Por favor deja de psicoanalizarme, John."

"Está bien. Tan pronto como tú dejes de tratar de odiar ser feliz con otra gente."

"¿Hay siempre tantas condiciones con la amistad?"

"Esto no es amistad." Aclaró John.

"¿Qué es, entonces?" Dijo Sherlock.

"No somos amigos, aun. Somos… algo antes de eso." Dijo John, rebuscando entre sus papeles.

"¿Y estoy permitido para dejar esta… semi-amistad cuando yo quiera?"

"Claro. No mando todo lo que haces."

"¿En serio?" Dijo Sherlock sonriendo. "Acabas de establecer algunas condiciones. Me parece que estás tratando de controlarme."

"Y tú estableciste una de igual forma, ¡no es como si fuéramos a alguna parte con esto!" John rió. "Cálmate, Sherlock."

La campana sonó por el primer periodo. Sherlock agarró sus libros y caminó al lado de John hacia la puerta.

"Tenemos Inglés juntos." Dijo John.

Sherlock suspiró deliberadamente. "No señales lo obvio." Dijo. "Me irrita sin fin."

"¿Así que señalar lo obvio te irrita?" Dijo John, incapaz de mantener una cara seria. Sherlock no vio esto y apretó los dientes.

"Sí, y también lo hace la repetición."

"¿Y qué tal con la redundancia?" Dijo John.

Sherlock se detuvo y encaró a John. "Estás siendo intencionalmente obtuso—" Sherlock capturó la amplia sonrisa en la cara de John. Sherlock parpadeo antes de sonreír.

"Todo lo que estoy diciendo es que el cielo es azul." John asintió seriamente. "Es azul, Sherlock."

"Sí, sí, entendemos." Sherlock mordió su labio para tratar de esconder su diversión. "Son todos así y listos—"

John apuntó. "Su blusa es naranja—"

"Está bien, John—"

"¡Su cabello es café!"

"Oh dios mío…" Sherlock estaba medio empujando y medio tirando a John hacia su próxima clase. John estaba cacareando. La gente estaba mirando; no había duda de eso. John estaba teniendo un momento actuando como un niño de cuatro años que había descubierto el mundo y necesitaba señalar todo lo que veía como la cosa más importante que haya visto. También amaba la mirada en la cara de Sherlock mientras él trataba de deshacerse de todas sus emociones pero no podía.

John caminó hacia su asiento aún riendo un poco y Sherlock con una pequeña sonrisa.

"¿Vas a leer el resto de Otelo?" Bromeó. Sherlock rodó sus ojos.

"Vamos, John. Ya no hay ninguna necesidad."

"¿Por qué querías captar mi atención tan mal?"

"No estoy seguro." Dijo seriamente Sherlock."Aunque no está mal haberlo hecho, ¿no?"

"Definitivamente no."

La Sra. Dunsworth vio a Sherlock y John y frunció el ceño ligeramente. Se acercó a ellos.

"Chicos, ¿han trabajado en sus diferencias, entonces?"

"Sí." Dijo simplemente Sherlock, sin siquiera mirarla.

"Todo está bien, Sra. Dunsworth." Dijo sinceramente John. "Lamento la escena que Sherlock hizo."

"No te disculpes por mi, no soy tu hijo."

"Sí, pero ciertamente actuaste como uno ayer, ¿no?" Murmuró John.

"¡Estabas siendo desesperante! Cómo se suponía que debía reaccionar—"

"Creo que todo el ángulo de 'lanzar mis libros al piso como un niño frustrado' no sentó muy bien."

"Con tal de que no se repita, chicos." Dijo la Sra. Dunsworth con una pizca de diversión en su voz. "Las riñas de amantes están en nuestras tragedias, no nuestro salón."

John se detuvo en seco y parpadeó hacia ella.

"¿Qué? No, no somos—" Bramó John para aclarar, pero la Sra. Dunsworth había ya vuelto al frente del salón. John miró a Sherlock. Él estaba recostado en su silla y jugando con sus uñas. No parecía perturbado por la suposición de la Sra. Dunsworth, o no la había escuchado.

"¿Qué?" Dijo Sherlock. "¿Qué es eso, qué estás pensando?"

John se sintió atacado por sus palabras y respondió, "Nada." Rió entre dientes. "Sabes, el instante en que alguien me pregunta eso mi mente queda completamente en blanco de cualquier cosa que podría haber estado pensando."

"¿Tu mente puede quedarse completamente en blanco de pensar?" Preguntó lentamente Sherlock.

"No, solo… solo por un momento, cuando la pregunta es planteada. No sé como responder."

"Bueno, eso es diferente." Se Burló Sherlock. Miró a John, sus ojos brillaban en la tenue luz. "Me fascinas."

"Igualmente." Dijo John. Aunque no podía pensar por un minuto por qué alguien tan ordinario como el podía fascinarle a un genio como Sherlock. Se inclinó a mantenerlo para sí mismo, sin embargo. No quiso perder el interés de Sherlock mientra lo tenía.

La Sra. Dunsworth se puso en frente de la clase y llamó la atención.


¡Muchas gracias por sus reviews! Aprecio mucho que les guste mi forma de traducir.