Sherlock se puso de pie detrás de la escuela, y John se acercó a él. Había recibido un mensaje de Sherlock para encontrarse con él ahí. Y por lo tanto ahí estaba.
"¿Qué estás haciendo?"
"Tengo que preguntarte algo."
"Podrías haberlo hecho en esa oración." Dijo John.
"¡Estoy hablando en serio, John!" Dijo Sherlock, sus labios apenas se movieron. John se puso serio.
"¿Todo está bien?" Dio un paso hacia Sherlock.
"He estado viviendo con mi hermano, y hemos tenido una riña. Él más o menos me echó del departamento."
"Si me vas a pedir si te puedes quedar conmigo, absolutamente no hay problema." Dijo John.
Sherlock se relajó notablemente y dio un paso hacia John, casi como si fuera a abrazarlo.
"¿No es ningún problema, cierto? ¿Lo juras?"
"¡Sherlock! Hay una pequeña cosa llamada pijamada. Mucha gente las tiene."
"Yo— Oh." Dijo Sherlock. "Solo no sabía si eras de ese tipo de personas."
"No lo soy, generalmente. Pero necesitas un lugar en donde dormir y estoy más que dispuesto a permitir que te quedes"
"No será por mucho, lo juro."
"Será tanto como lo necesites." Dijo John. Frunció el ceño antes de cerrar los ojos, exasperado. Sherlock estaba usando las mismas ropas del día anterior.
"¿Cuándo pasó esto?"
"Anoche alrededor de las 7:30." Admitió Sherlock, apenas moviendo los labios.
John suspiró y se frotó la cara. "¡Me estuviste mandando mensajes anoche! ¿Por qué no preguntaste en ese momento?"
"Yo… sentí que lo impondría."
"¿Desde cuando te importa imponer?"
"No me gusta molestarte sin ninguna razón." Sherlock se encogió de hombros. La primera campana sonó.
"Mira, espero que tú me dejes quedarme en tu casa si me echan."
"Instantáneamente."
"Eso es lo que yo haría por ti, Sherlock." Dijo John.
"Estás irritado conmigo." Declaró Sherlock.
"Sí." Erizó John. "Pero no porque hicieras algo mal, ¡solo porque te pusiste en peligro en vez de hablar conmigo!
"Oh." Dijo Sherlock.
"Mira, necesitas un baño y esta sería mi primera ausencia. Mi madre entenderá."
Sherlock le dio una pequeña y exhausta risa y siguió a John a su automóvil. No era un automóvil bonito. Era el de su padre. Sherlock colapsó en el lado del pasajero e inclinó el asiento hacia atrás.
"¡Oy!" Gritó John. "¡Ten cuidado! ¡Este automóvil es viejo!"
"Sí, lo observé." Sherlock bostezó.
"¿Dónde te quedaste anoche?" Preguntó John dejándose caer en el asiento del conductor y encendiendo el coche.
"Laboratorio de tecnología." Replicó Sherlock, con los ojos cerrados.
"¿En la escuela?"
"Es el único laboratorio de tecnología del que tengo conocimiento." Sherlock se encogió de hombros. John dejó la conversación porque Sherlock sonaba demasiado cansado. Estaba aún irritado de que Sherlock pensara que sería grosero preguntarle si podía quedarse en su casa. A veces podría ser increíblemente obtuso en ciertas cosas. John llegó a la calzada y dejó escapar un suspiro de alivio por la falta de automóviles en frente de su casa. Ayudó a un apenas conciente Sherlock a pararse y entrar por la puerta principal. John lo llevó a su habitación y Sherlock colapsó en su cama. Sacudió su cabeza y rió entre dientes. Cerró la puerta y se fue a preparar un apropiado desayuno para sí mismo.
John. Ese fue el primer pensamiento que corrió por la cabeza de Sherlock mientras volvía lentamente de la inconciencia. Su deliciosa esencia llenaba su nariz. Sherlock parpadeó unas dos veces más y se dio cuenta que no estaba en el apartamento de Mycroft. A su cerebro le tomó unos buenos minutos para reiniciarse. Estaba en la habitación de John, enrollado bajo sus edredones. No quería dejar el olor y el calor. Vio por la ventana. Mediodía. Había dormido por unas buenas cinco horas. Sherlock bostezó una vez más antes de enterrar su cabeza en la almohada debajo de él y trató de conciliar el sueño otra vez.
John golpeó la puerta y entró, amablemente. Sherlock se retorció alejándose de John hacia la pared.
"Ah. Estás despierto. He hecho el almuerzo. Supuse que querrías ser capaz de dormir en la noche, así que pensé que debería despertarte."
Sherlock gruño como respuesta.
"Levántate, entonces." Dijo John, agarrando el brazo de Sherlock. "Se está enfriando."
"¿Qué hiciste?" Sherlock parpadeó, sentándose. Envolvió la colcha gruesa sobre su cabeza desordenada y tiró el resto de la manta apretada alrededor de su rostro. John se rió de lo adorable que era.
"Solo algo de queso a la parrilla y sopa de tomate. No sabía si eras vegetarianos o no."
"¿Qué si fuera vegetariano?"
"Te he visto comer queso otras veces." Dijo John. "Le diste un mordisco a mi pizza."
"Oh. Cierto." Sherlock meneó su cabeza como pensando que era obvio. Se veía increíblemente cansado. "Está bien." Sherlock se paró, con las sábanas aún apretadas alrededor de su cuello y cara, pero dejando alborotado su negro y rizado cabello. Se encorvó hacia fuera de la habitación e hizo su camino a la cocina en donde John había puesto dos platos.
John estaba al lado de Sherlock, con sus manos en los bolsillos, viendo divertido. Sherlock se dejó caer y arrancó su sándwich. Los ojos de John se agrandaron.
"Más despacio— ¡más despacio!" Dijo John. "¡Te darás un dolor de estómago!"
"Oh…" Dijo Sherlock. Se detuvo y miró a los tres cuartos de sándwich que le quedaban. Miró a John expectante. Él sonrió y se sentó frente a Sherlock. Cogió el sándwich y le dio un mordisco. Sherlock dio un mordisco casi inmediatamente después.
"Sherlock, ¿cuándo fue la última vez que dormiste?
"¿Dos, tres días?" Replicó Sherlock. Levantó una de sus cejas. "¿Un tomate?"
"¿Qué, no te gustan los tomates?" Dijo John.
"No… Me gustan los tomates. Creo."
John suspiró. "¿Cuándo fue la última vez que comiste apropiadamente?"
"Yo… hm." Sherlock frunció el seño. "Probablemente alrededor de la última vez que dormí. Odio esclavizarme a esas estúpidas funciones primitivas como dormir y… y comer."
"¡Sherlock, no es un deseo es una necesidad!" John suspiró. "¡Dormir recarga el cuerpo y comer lo alimenta! Te guste o no, ese brillante cerebro tuyo necesita un cuerpo para moverse. Tienes que tratarlo bien."
"Sí, doctor." Sherlock rodó los ojos. "¡Pero un tercio de mi vida que podría ser gastada en otras cosas, la gastaría en dormir! ¿Qué tan inútil parece eso?"
"No parece inútil cuando te desmayas por privación del sueño. Y el cerebro no puede funcionar apropiadamente si no ha tenido tiempo para llegar al sueño MOR, Sherlock. Seguro sabes esto."
"Yo no… leo libros médicos."
"No los que hablan acerca de dormir o comer porque no haces ninguno. O haces ambos compulsivamente."
"No es cierto. Usualmente cuando duermo lo hago en pequeños episodios accidentales." Dijo Sherlock, terminando su sándwich.
John miró a su sándwich y vio que le quedaba un cuarto de él.
"¿Estabas imitando mis mordidas para ver la velocidad apropiada en la cual comer un sándwich?" John cerró os ojos.
"Te veías ofendido por mis hábitos generales de comer, así que sí. Lo hice." Sherlock se volteó a su sopa. John estaba contento de haberla calentado demasiado. Sherlock tendría que comerla lentamente.
"Así que, ¿acerca de qué discutieron tú y tu hermano?" Dijo John. Sherlock frunció los labios y llevó una cucharada entera de sopa de tomate a ellos, sin decir nada. Movió las sábanas por lo que se apretaron más alrededor suyo.
"Él piensa que estoy actuando infantilmente." Dijo Sherlock finalmente. "Nunca nos hemos llevado bien, él y yo."
"¿Infantilmente sobre qué? ¿Y por qué vives con tu hermano a todo esto?"
"Tuve una discusión con mis padres y Microft piensa que estoy equivocado. Vivo con mi hermano porque dejé la casa de mis padres."
John se dio cuenta por el silbido amargo que acompañaba las palabras de Sherlock que había pisado territorio delicado. John se quedó tranquilo por un rato mientras intentaba formular correctamente la siguiente pregunta.
"¿Qué… qué podría hacer que tú abandonaras una pelea sin ganarla primero?" Preguntó John.
"Digamos que…" Sherlock sorbió la sopa. "Un boxer sabe cuando es superado." Trató de sonreír irónicamente, pero solo se transformó en una mueca.
"¿Haces algún deporte?" Dijo John luego de un rato. Sherlock levantó la vista, con una sonrisa en su rostro.
"AMM." Dijo Sherlock. "Cinturón negro en Jujitsu, Karate y Tae Kwon Do."
"¿En serio?" Dijo John. No había esperado que Sherlock actualmente respondiera. Sherlock le dio una mirada exasperada que claramente decía no voy a repetirlo. John suspiró y devolvió una mirada que decía no espero que lo hagas. "¿Qué tan seguido entrenas?"
"Los más seguido que es posible." Dijo Sherlock. "Tenía un instructor fantástico allá en la propiedad—" Sherlock cerró sus ojos. Había hablado demasiado. Esperaba que John dijera algo, pero no lo hizo. Sherlock continuó tentativamente. "—y por supuesto un montón de oponentes que se presentaban naturalmente en la escuela."
"¿Usabas a tus matones como una oportunidad de practicar sus habilidades de pelea?" La sonrisa de John se amplió.
"Ciertamente." Dijo Sherlock. "Hasta que me hice una reputación y nadie más quiso atacarme de nuevo." Dijo esto malhumorado, como si deseara que la gente lo desafiara más.
"Bueno, siento que la gente no trate de golpearte diariamente."
"Lo que está hecho está hecho." Sherlock se encogió de hombros, sin escuchar el sarcasmo en el tono de John. Terminó la sopa y se puso de pie. Se quitó la sábana encogiéndose de hombros. Solo cuando la sábana cayó al suelo Sherlock se dio cuenta que no estaba usando pantalones.
"Oh…" Murmuró y rápidamente volvió a ponerse la sábana sobre él.
"Sí. Te escuché mover cuando estabas durmiendo. Te desvestiste mientras dormías, ¿sabías eso?"
"Sabía eso en un punto, pero lo borré. Normalmente borro cosas que sé acerca de mi patrón de sueño o alimentación." Sherlock tiró la sábana apretándola más a él.
"Oh vamos, ¿no eres conciente de ti mismo?" Dijo John. "No el gran Sherlock Holmes."
"En lo más mínimo. Pero— he sido dicho desde una joven edad sobre no andar por la casa en mi ropa interior. Yo… estuve en un considerable montón de problemas por eso."
"A mí no me importa."John se encogió de hombros. "Yo lo hago todo el tiempo. Excepto… tú sabes… uso boxers."
"Estoy usando calzoncillos." Murmuró Sherlock, mientras soltaba poco a poco el agarre de las sábanas.
"Y estás usando una camiseta." John se encogió de hombros. Se sentía como si quizá estuviera cruzando la línea de la comodidad y que quizá no sería capaz de cruzar de vuelta. ¿Qué estaba haciendo? ¿Le estaba diciendo a Sherlock que estaba bien caminar por su casa con solo su ropa interior? "Pero solo cuando estemos solo los dos. Tú sabes. A los amigos normalmente no les importa si están alrededor uno de el otro solo con su ropa interior." John trató de razonar. Pero algo de eso no sonó completamente bien. Pero había algo acerca de la visión del trasero de Sherlock que lo mantuvo incitado. Además, Sherlock siendo cerrado acerca de algo lo hacía sentir inquieto.
Él sonrió magníficamente y soltó la sábana. Los fuertes muslos blancos crema que conducen hacia su abultada parte trasera cubierta por ropa interior ajustada y de un azul profundo trajeron un rubor a las mejillas de John. ¡Era su mejor amigo! No debería estar devorándose con los ojos las… largas y pálidas piernas o el apretado y redondo trasero de Sherlock. Este se dio media vuelta para mirarlo de frente y aunque John solo dio un vistazo antes de forzarse a si mismo a darse la vuelta, Sherlock tenía un bulto considerable entre las piernas.
"Ves, ahora estoy mucho más cómodo. Esta casa es increíblemente cálida, sabes. Deberías bajar la calefacción unos cuantos grados." John estaba tirando el cuello de su jersey. Se sentía inclinado a estar de acuerdo. Sherlock se fue caminando en dirección a la televisión y John se quitó el jersey. ¡Harry era la gay! ¡Harry! ¡No él! Pero el pequeño bulto en sus pantalones no estaba de acuerdo. Quizá debería pedirle a Sherlock que se pusiera los pantalones de nuevo.
"¡John! ¡Deberíamos ver una película!"
"Pero odias las películas." Llamó John de vuelta. No se sorprendió de encontrarse un poco sin aliento.
"Sí, pero tú no. Odio ver esa condescendiente mirada que me das cada vez que haces una referencia estúpida de cultura pop." Sherlock rozó una mano. "¿Podrías también traerme la sábana? Está más frío por aquí de lo que pensaba."
"Sí, sería por la ventana." Dijo John, riendo. Había sido un momento de confusión. Ciertamente todos han tenido esos momentos en sus vidas. Sherlock le devolvió la mirada sobre el borde del sofá, con las cejas fruncidas en confusión, la nariz apoyada en el borde del sofá, con las manos agarrando la almohada. Se parecía mucho a un pequeño gatito pidiendo atención. Fue probablemente en ese momento que John Watson decidió que donde quiera que su corazón lo lleve, él lo seguiría.
¡Gracias nuevamente por sus reviews e interés por esta traducción!
