Sherlock se encerró de nuevo en la habitación de John. Se puso los pantalones y decidió, luego de un rato, deslizarse otra vez en el jersey de John. Se dejó caer en su cama y abrió la computadora nuevamente. Nunca fue a través del disco duro. Estaba desplazándose por la lista de carpetas de documentos. A John le gustaba escribir. Cliqueó uno llamado 'Diario' y abrió la última entrada. Sherlock se detuvo en seco cuando vio el nombre del documento.

Sherlock

Sé que he escrito acerca de Sherlock siendo mi mejor amigo y qué tan bien nos llevamos y todo, pero siento como si necesitara detallarlo. Solo me metí en mi habitación para coger esto cuando miré a Sherlock durmiendo. Es extraño, pero me encontré paralizado por su forma de dormir. Yo… yo no sé porqué. O quizá lo sé pero estoy evitando el tema.

Recuerdo cuando lo vi por primera vez y solo se cagó sobre la pretenciosa de Sally. Era como un torbellino de ingenio e inteligencia y yo… yo debía tenerlo. En el sentido más delicado de la palabra. Necesitaba estar cerca de él todo el tiempo. Quería cortejarlo, quería flirtearle. Quería aprender todo acerca de él. Me superó, realmente, lo mucho que me preocupaba de él. Estaba resentido con él por hacerme sentir de esta manera, al principio. Pero luego me di cuenta que sucumbir a mis emociones por él era mucho más fácil que tratar de luchar contra ellas. Y mucho más recompensable.

Sueno muy gay ahora mismo, pero para ser honesto, se siente más que eso. Es mucho más fácil escribir estas cosas que tenerlas chocando en mi cabeza, haciéndome paranoico y definitivamente sé que no hay manera en la que pueda decir estas cosas en voz alta.

No sé si…si lo deseo sexualmente de esa forma… y yo… no estoy seguro si quiero descubrirlo. Pero sé que lo quiero en mi vida. Por siempre.

¿Has mirado al sol? Su luz es tan fuerte e implacable que puede quemar tu cornea a algo crujiente desde millones de millas. Su poder es tan implacable que literalmente no puedes soportar mirarlo a la cara por más de un solo segundo. Bueno, así es como imagino que Sherlock quiere ser visto. Él posee suficiente poder para ser radiante, pero para mi… él es como la luna. Sus ojos están llenos de una desconocida tristeza y fervor desesperado de probarse a sí mismo. Puedo soportar verlo en la cara, pero aún estoy humillado por su existencia. Cada vez que la luna brilla intensamente, todas las estrellas son atenuadas y desaparecen. La luna está allá toda sola, salvo por una estrella. Sin embargo, no sé como me puedo imaginar a mi mismo suficientemente importante, yo… yo me veo como esa estrella —la estrella del norte— siempre una compañía constante a través de los cielos tintados de la noche.

Si Sherlock lee esto hará sonar los dientes por mi uso de metáforas extendidas. Pero no lo siento, Sherlock. Es difícil explicarte. Eres… de otro mundo. Fantástico. Hermoso. Eres más de lo que esperaba y aún me maravillas y sorprendes en formas que pensé que no podías. Formas que pensé que nadie podría. Verte tendido en mi cama, acurrucar mis sábanas en ti tan cerca y suspirar en tu sueño tiene que ser una de las cosas más hermosas que he visto. De verdad espero que no leas esto. Siento que mi estómago se sacude mirándote. Siento mi corazón cálido. Quiero tocar tu cara, pero luego tengo este mensaje en mi cerebro gritando 'no eres gay, ¡no eres gay!' Porque no soy gay. No mucho, en todo caso. No estoy particularmente excitado sexualmente por la forma masculina. Nunca he imaginado una vida con un hombre. Y ahora no puedo imaginar la vida sin otro. Creo que te escuché agitar. Espero que te guste el queso a la parrilla. O realmente no me importa si te gusta o no, porque voy a hacerte comerlo de todas formas.

"Sherlock." John dijo desde el umbral de su puerta. Bien. En algún momento Sherlock detectó un automóvil entrando a la calzada y la puerta abriéndose. Estaba tan ocupado leyendo la entrada de su diario. Estaba demasiado absorto en estas cosas imposibles que John estaba diciendo. La espalda de Sherlock estaba hacia John. Encontró que estaba temblando ligeramente. "Sherlock, ¿leíste mi diario?" La voz de John era una sombra agrietada de sí mismo. Era una pregunta a la cual él ya sabía la respuesta. Sherlock dejó la computadora y se dio vuelta. Vio su apariencia.

"Tuviste un día terrible." Dijo Sherlock.

"Sí, bueno. Ahora es peor." Replicó secamente John. "De seguro debes saber que mantengo cosas privadas por una razón." John estaba al borde de gritar o llorar.

"Estuviste en una pelea."

"Hubo un golpe." Dijo John, cansado. "Luego me fui."

Sherlock asintió. Hubo una pausa "John—"

"¿Por qué?" Protestó John. "Mi día ya era una mierda. No lo entiendo Sherlock." Dijo. "Todo el día estuve de pie por ti— estuve de pie por nosotros— y tú solo… te cagas en toda mi privacidad."

"No sabía—"

"Sí, ese era el punto, ¡idiota!" Mordió John. Se cubrió la cara con las manos. "Voy a salir."

"¡No!" Sherlock lo persiguió. "No—"

"¿Por qué no?" Dijo John.

"Porque…" La mente de Sherlock fue a toda marcha tratando de pensar en razones para mantener a John aquí. "Porque estaba equivocado." Dijo. John se detuvo y se dio vuelta.

"¿ estabas equivocado sobre algo?" Levantó las cejas.

"Sí." Admitió Sherlock. "Y estabas en lo correcto." Yo… yo amo algo." Los labios de John se separaron lentamente por la sorpresa.

"O… oh."

"Actualmente contraté a tu hermana para que fuera a buscar cosas de donde Mycroft. Espero que… que no te importe o algo."

"No…" Murmuró John, con sus ojos aún grandes. "No, está bien."

"Bueno…" Dijo Sherlock. "Cuando era más joven te conté que no hablaba. Eso es parcialmente verdad. Yo no usaba palabras. Yo… yo tocaba mi violín."

"¿Tu violín?" Repitió John. "¿Es... tu violín, eso que amas, verdad?

"Sí" Sherlock asintió. "Y tú dijiste que querías saber todo sobre mi. Mantengo esa parte de mi muy cerrada. Es increíblemente personal así que espero que lo mantengas… er… para ti."

"Claro que sí, Sherlock." Dijo John.