Sherlock tiró con furia su bufanda en el apartamento de Mycroft.

"Cinco horas. ¿Cinco horas?" Resopló. "No entiendo que podrías hacer en una fiesta por cinco horas."

"Estuviste ahí solo tres de esas horas." John se encogió de hombros, cerrando suavemente la puerta y sacándose la chaqueta. Sherlock se dejó caer en el sofá en molestia antes de que se levantara como su hubiera sido picado por algo. Caminó hacia su habitación rápidamente y calió con una pequeña caja con una cinta arriba.

"Dame el tuyo primero." Dijo Sherlock, con los ojos brillantes. La molestia que había sentido por la fiesta fue eclipsada por la emoción de los regalos. John sonrió y fue a la habitación de Mycroft. Él le había ayudado a esconder el regalo de Sherlock. John abrió una pequeña puerta secreta bajo el escinco personal de Mycroft y sacó una pequeña caja. Caminó de vuelta a la sala y vio que Sherlock estaba balanceándose en sus talones.

"¡Ah! ¡Ahí estás!" Dijo. "Está bien, dame mi regalo." Dijo Sherlock, poniendo su regalo para John en la mesa cerca de él. John le entregó la pequeña y negra caja, Sherlock desató la cinta y la abrió. Dudó antes de levantar la daga al nivel de su vista. Era simple— una hermosa cuchilla plateada y una empuñadura de cuero con un hermoso bordado en las orillas.

"Comencé a preocuparme sobre ti yendo a la cuidad." Murmuró John. Dio un salto hacia Sherlock con entusiasmo. "Pero mira, aquí hay un frasco secreto para veneno—" John desenroscó la empuñadura y ahí un grueso frasco con una aguja que sobresalía del mango. Era dorada por dentro y Sherlock sacó el frasco de veneno.

"¿Qué… qué tipo de veneno es?"

"Ah." John sonrió. "Increíblemente raro. Es el veneno de una casi extinta araña de Sudamérica. El nombre de ella, no lo puedo pronunciar pero está escrito al lado. Su veneno no ha sido ampliamente experimentado, pero se dice que es increíblemente mortal."

Los ojos de Sherlock se abrieron y miraron a John rápidamente, tenía la boca abierta.

"John… yo—" Dio un respiro. "¡Esto es fantástico!"

"Realmente esperaba que gustara." Dijo John. Parpadeó rápidamente antes de quitarle la hoja y empuñadura de los dedos de Sherlock. Desabrochó unas cuantas correas de cuero fino que sostenía una franja plateada en la culata de la daga. La que cayó en la mano de John. Sherlock la recogió.

" 'Sherlock Holmes'…" Sherlock leyó el grabado dentro de la banda. " 'y John Watson.' John…" Sherlock sonrió. "Esto es más de lo que podría haber imaginado."

"Bueno… nunca nos damos regalos y he estado guardando dinero y pensé… ¿por qué no gastarlo en ti? Además, sabía que el veneno de araña sería suficiente… pero tú me conoces. Sentimental." Sherlock estaba montando la cuchilla, todo aparte del anillo. Encajó cómodamente en el dedo anular de su mano derecha.

"¡Está bien!" Dijo emocionadamente. "Abre el mío, ahora abre el mío." Sherlock empujó la caja al pecho de John. John se echó a reír. Abrió la bolsa lentamente y sacó una caja cuadrada. Desenvolvió el nudo en la parte superior y sacó una pequeña caja plateada, capaz de encajar en su palma. Había varios pequeños y sutiles cristales azules alrededor del borde de esta pequeña caja. Estaba trabada en un extremo y tenía un agujero en el otro. Pequeñas patas en cada rincón se curvaban bajo ella. El grabado en la parte superior era simple… Sherlock Holmes y John Watson. John miró debajo de la delicada caja y vio una llave desmontable. Puso la pequeña llave en la parte trasera de esta y le dio cuerda tres veces. La abrió lentamente y una extraña pero hermosa presentación de una caja musical ocupó el espacio. Dentro de ella, John pudo ver la compleja caja de música girando y haciendo sonar su melodía. En el interior de la tapa, detrás de una cubierta de vidrio, había una foto de Sherlock y él, una de las sencillas que John una vez dijo que le gustaban. Era una de esos momentos extraños en que la Sra. Watson las sacaba, cuando Sherlock estaba más vulnerable. Sherlock estaba mirando a John con tal convicción en sus ojos que cada vez que la veía, sentía su corazón entibiarse. John lo miraba, en medio de una plática y sonriendo ampliamente, con sus brazos elevados por la conversación. Era como todos normalmente veían a John. Lo veían como el hombre quien bebía todo lo que Sherlock decía y que lo adoraba por eso. La fotografía probaba que Sherlock estaba tan enamorado de John como él estaba de Sherlock.

La hermosa melodía había sonado lentamente hasta que se detuvo y John miró a Sherlock, sus ojos buscando en su rostro. Sherlock sonrió.

"Yo tengo la mía también." Sherlock sacó otra pequeña caja de música de los profundo de su bolsillo. Las gemas alrededor de los costados eran de un azul más profundo y la caja era dorada en vez de plateada. La abrió y sonó la misma melodía. La foto en la cubierta sorprendió a John. Esperaba ver una foto de John babeando por Sherlock y este viéndose magníficamente brillante… pero no lo era. Era solo una foto de John, mirando hacia algo fuera de la cámara. Sus ojos estaban medio cerrados y su sonrisa era perezosa, su cabeza estaba reposando en su mano y llevaba encima el atardecer de algún cálido día de primavera.

"Yo… yo solo voy a extrañarte, es todo." Respondió Sherlock. "Es por eso que me estoy permitiendo ser tan sentimental." Murmuró.

"Sherlock… son absolutamente impresionantes…"Agarró la caja de música fuertemente.

"¿Puedes mantenerlo como nuestro secreto?" Murmuró Sherlock, buscando los ojos de John. "No le muestres a nadie esta caja. Yo no se las he mostrado a nadie. Las mandé a crear bajo un alias y las grabé yo mismo."

"¿Por qué?"

"Yo… quiero imaginar que esto será nuestro. Solo los dos en el mundo entero hemos visto nuestras cajas completas." Dijo. "Es extremadamente romántico y un poco fuera de mi campo de juego, pero soy sincero en mis deseos."

"No le diré a nadie sobre esto. Diré que tu regalo para mi fue sexo." Dijo John. "Mi mamá se disgustará—sabe cuanto gasté en la daga."

"¿Qué? Oh, no, tengo un segundo regalo para ti." Sherlock buscó en unos de sus bolsillos. Sacó otra caja pequeña. John la abrió y un par de entradas estaban sentadas en una cama de terciopelo.

"Qué es…" Las cejas de John se elevaron. "¿Son estas para una orquesta?"

"Ciertamente lo son." Sonrió Sherlock.

"Esto… esto dice 'sección VIP'?"

"Sin duda lo hace."

"¿Es en Italia?" Dijo John, sus ojos como platillos y su boca curvándose en una increíble sonrisa.

"Ahora lo estás haciendo a propósito," Sherlock suspiró. John envolvió sus brazos alrededor del cuello de Sherlock y lo besó profundamente. Sherlock respondió y John se apartó para enterrar su cabeza en el cuello del otro. Este verano. Este verano iba a ser fantástico.

"Sherlock Holmes, eres imposiblemente perfecto." Murmuró John. "No sé como lo haces."

"No lo hago." Dijo Sherlock. "Te insulto, a veces te menosprecio, hago experimentos contigo sin tú saberlo, hago que te frustres y soy—"

"Esa es mi definición de perfecto. Si no me hicieras molestar ahora y de nuevo, me preguntaría qué está mal. Eres fantástico para mí, Sherlock."

"Y tú eres irremplazable." Murmuró Sherlock en la boca John. "Mi John."


Este es otro de mis favoritos. La descripción de las cajitas de música hacen que quiera hacer fanarts de ellas... de todo en realidad, pero no le pego al dibujo, hahah.